Reto: Cuatro Elementos / 10 parejas
Claim: Tenjouin Asuka
Pareja: Takuma Saiou
Tema: 04. Agua
Ha hecho incontables sacrificios por su señor, uno más no debería dañarlo, ¿cierto? Aún así, Saoiu se resiste a seguir del todo las órdenes, aún así, Saiou sigue urdiendo planes que no necesiten más piezas y hace promesas a la luz de la única vela que tiene, mientras camina por un sendero oscuro (siempre oscuro, como todo) hacia la aldea que su amo le ha enseñado en sueños, donde reside la chica que según él será una poderosa aliada para su causa.
Dejar su hogar no ha sido particularmente difícil, mucho menos andar por esos caminos pedregosos y peligrosos donde circulan ladrones y monstruos por igual, pero lo que sí constituye un reto es el hecho de llevársela, pues sin duda una mocosa de pueblo no podrá entender el glorioso futuro que les espera, mucho menos tramar planes la mitad de bien de lo que lo hace él.
Llevársela. ¿Para qué? ¿Para entrenarla y así perder muchos más años de ventaja, en lo que el rey desconocido hace la guerra? El hombre no puede soportar la idea por mucho que la esté llevando a cabo y cuando por fin consigue dar con ella, sus sospechas no son menos infundadas de lo que pensó. Una chiquilla demasiado inteligente, pero no lo suficiente para la causa, valiente, lo suficiente como para enfrentársele e inculta en cualquier arte que no sea tener duelos con su hermano, en donde, sin embargo, ha mostrado tener un brillo peculiar, ése que busca la luz, sin duda.
—Espera algunos años a que madure, yo te indicaré cuando llegue ese preciado momento —la voz sale de su boca aunque él nunca se da cuenta, retumba en las paredes grises de su nuevo hogar, arrebatado por la fuerza de un duelo a unos hombres que bien podrán servirle como esclavos en los años de espera. Saiou está furioso. No puede esperar por él, ¿pero sí por ella?
—Sí, mi señor —murmura, encendiendo todas las velas de la casa, iluminando el lugar tanto que hasta podría hacerle daño—. La tendrá. Sin duda la tendrá.
Por la ventana se puede ver su casa a escasos metros, la niña jugando con su hermano. Saiou no quiere confiar en ella pero no le queda más opción y cuando se sienta a su mesa para leer las cartas por enésima vez (¿habrá cambiado algo?) también se acerca una jarra de agua, rebosante y cristalina, que refleja los rayos de luz y los convierte en caleidoscopios en la superficie, de brillantes colores.
—Tenjouin Asuka —murmura, observando el movimiento de las ondas en el agua, que de inmediato se desdibujan en figuras gráciles pero poderosas, como témpanos de hielo—. Asuka —el pronóstico de su amo no está equivocado, mucho menos el del agua con sus misteriosas formas. Esa niña rubia será la princesa de la luz. Esa niña rubia, a su lado, bajo su tutela, comenzará a cambiar, como las ondas sutiles en su jarra de agua, como el destino del mundo mismo bajo la guerra de la luz y la oscuridad.
