Reto: Cuatro Elementos / 10 parejas
Claim: Tenjouin Asuka
Pareja: Takuma Saiou
Tema: 03. Tierra
¿Por qué está sucediendo esto? ¿Por qué? La pregunta brota de sus labios junto con vastos ríos de sangre, que tiñen su piel (blanca, la luz) y el suelo de color carmesí, carmesí y dorado, mientras el mundo sigue desapareciendo a su alrededor. Saiou aferra sus uñas a la tierra, se hace daño mientras trata de anclarse a la vida, que poco a poco se va escapando de su cuerpo, del mundo en general.
—Éste es el poder de la luz —grita solemne la otra parte que vive en él, su señor, cuya presencia se va haciendo débil, un eco borroso de claridad—. ¡Contempla lo que tú nunca pudiste hacer!
No hace falta que se lo diga, sus ojos pueden verlo todo o al menos todo lo que queda ya, que no son más que algunos pedazos de tierra aquí y alla, derrumbándose como granos de arena, yendo a parar en el reloj de la eternidad. Asuka, imponente frente a él, los ojos muertos, la apariencia de ángel de la destrucción, los monstruos rodeándola, protegiéndola. Sus puntos de vida casi intactos.
—Es tu turno —espeta ella, sin parpadear ni una sola vez, pero al hombre ya no le quedan fuerzas, ni nada que apostar. Su apuesta se derrumba junto con él, el mundo que le pertenecía del cual sólo quedan escasas cenizas. Y la luz lo abandona... ¡Lo abandona! ¿Cómo puede siquiera pensar en continuar cuando la oscuridad amenaza con engullirlo?—. Es tu turno —repite con la voz fría de la muerte y sus pasos, enfundados en unas pequeñas botas blancas, se acercan tanto que ya sólo puede ver el polvo negro en los tacones.
¡Mátalo! Dice la voz y es el último resquicio que queda en su cuerpo, el último haz de luz, que ahora brilla en ella, la rodea como un halo fantasmal. La chica se ha vuelto loca cuando ha visto la masacre (¿o ya lo estaba desde antes? ¿cómo explicar su repentino ataque asesino?), había ido a buscarlo en el mismo momento en el que su amo le ordenaba llevarla a su lado. Y habían presentado batalla. Ella, contra el asesino de sus padres (mátalo), él contra la princesa y potencial amenaza. Pero el resultado había sido obvio nada más la luz lo abandonó (nunca estuvo ahí): un mundo destruído y la bota de la mujer en su rostro, dispuesta a convertirlo en una masa sanguinolenta, engullida por las sombras de la derrota.
Te devolveré a tus padres, Asuka. Te devolveré a tu hermano e incluso mucho más.
¡Mentiras, claro! Todas ellas, todas ellas... Pero, ¿cómo avisarle? ¿Para qué hacerlo? Su hermana nunca volvió, pero las promesas estuvieron ahí para sostenerlo y guiarlo, así como lo harían con ella hasta que ya no fuese de utilidad. Así como harían con ella cuando ya no fuese de utilidad...
Con su último aliento Saiou ríe. Es mejor vivir de mentiras que de nada y ya se encontrará la princesa la verdad, aquella que subside más allá de la luz cegadora en la que está inmersa.
