CODE NOIR

By: Kyomi120500

Capítulo 3:

Buscada

Una habitación escasamente iluminada por la luz que se colaban de las persianas de un ventanal. Por el inmobiliario y el gran espacio del cuarto era de suponer que se trataba de una estancia común. Una puerta se abrió dejando ver la silueta de una mujer alta y bien proporcionada que entraba al oscuro cuarto sonando los tacones de las zapatillas que llevaba. Vestía una minifalda azul marino y una blusa con corte inglés de color blanca que le hacían ver elegante y sensual.

-De verdad que ahora sí lo hiciste Al- dijo una mujer de cabellos negros y ojos azules al pelinaranja que se hallaba recostado en un sillón. En su rostro, Alphonse tenía un moretón producto de un golpe que le propinaron en su mejilla y su brazo estaba vendado ocultando una herida provocada por una cuchilla.

Lo había subestimado y comprendía ahora un poco sobre la habilidad del fantasma. El cuerpo de Swei desbordaba pequeñas corrientes eléctricas que potenciaban y aceleraban los movimientos y golpes, además de tener una gran habilidad en la pelea de cuerpo a cuerpo. Su oponente era en verdad fuerte, era la primera vez que se topaba con alguien que pudiera estar a la par con él y que lo hubiera emocionada tanto. La velocidad de sus ataques y la rapidez de sus movimientos hicieron que Alphonse se encontrara en una difícil situación que de no haber sido por la experiencia y la perfección de sus habilidades, seguramente estaría muerto.

A pesar de ser un oponente difícil, Alphonse quería seguir probando sus habilidades con el moreno pero se vio interrumpido por órdenes que recibió del intercomunicador que llevaba en su oído izquierdo. Parar su batalla con el azabache y proseguir con la persecución del hombre que había huido para recuperar la maleta con su contenido. Chasqueó la lengua por su interrupción pero órdenes eran órdenes.

Buscar al hombre no era una tarea difícil para Alphonse ya que anteriormente y con gran disimulo, roció sobre los dos hombres un polvo metálico especial que asemejaba un electroimán que funcionaba sólo con el objeto metálico que llevaba en sus manos. La fuerza magnética hizo vibrar la aguja de una pequeña brújula mostrando al pelinaranja la ubicación de su objetivo.

En el momento en que Alphonse libraba su batalla, el hombre rubio huía del can que lo perseguía por las calles. De no haber sido por estar desarmado y el saber que el animal no era ordinario seguramente habría luchado, pero el pánico se había apoderado de él ya que en toda su carrera como mercenario no había visto algo como los fenómenos con los que se había topado.

En su huida rápidamente el hombre de traje saltó al otro lado de las vías cuando el tren venía, obstruyendo el paso a su perseguidor quien esperaba pacientemente cruzar cuando el obstáculo se moviera. El mayor tomó ventaja del tiempo ganado y prosiguió con su escape para ponerse a salvo, o eso creía, porque al dar apenas unos cuantos pasos se desplomó muerto en el suelo.

El perro esperando que el tren pasara lo más rápido posible, observó como una figura conocida se acercaba al cuerpo inerte para luego tomar el maletín. Ya recuperada la valija, Alphonse le dedicó una sonrisa al can alejándose con pasos calmados de la escena.

Tras quitarse su obstáculo, el labrador se esforzó por encontrar un rastro que lo llevara a su objetivo pero fue en vano, sin mencionar que ante tal oponente, el animal no significaba nada para el pelinaranja.

Más tarde ese mismo día, Alphonse recibió un puñetazo en la mejilla por parte de su superior. Tal parecía que había tomado la maleta equivocada ya que no se encontraba lo que tanto ansiaban sino documentos sin importancia. Simplemente eso era imposible, hizo lo que se le ordenó y la maleta era igual a la que vio en un inicio, incluso se había comprobado el contenido en un principio, si era así ¿Cómo pudo convertirse ese contenedor de vidrio en simples documentos de oficina? Seguía preguntándose el joven. La única respuesta posible es que en algún momento mientras peleaba con Zwei, el maletín fuese intercambiado por otro idéntico.

-Si no te hubieras entretenido tanto con Altair no hubiésemos perdido esa oportunidad- dijo la morena mientras le acercaba una bolsa de hielo a la mejilla de Al.

-Con que Altair ¿eh? Sin duda es muy fuerte y lo sería más si no hubiera abandonado la organización –dijo pensativo el pelinaranja.

-Suenas muy arrogante para alguien que se le hizo difícil pelear con alguien que no es completamente fuerte- ese comentario hizo gruñir por debajo a su compañero –Altair, Zwei o mejor conocido como el Black Ghost no es alguien a tomarse a la ligera, su velocidad es una de las más altas que se hayan resgistrado. Recuerda que participó y sobrevivió al Asalto de Kaitos, eso ya lo hace alguien legendario entre nosotros.

-Un breaker legendario mmm –murmuró Alphonse.

En ese momento se abrió la puerta de golpe mostrando a un hombre de complexión mediana con cabello corto y castaño quien vestía unos pantalones blancos y una camisa roja. Entró a la habitación y prendió las luces para iluminar la oscura habitación. Al ver quienes se encontraban adentro se acercó a la pareja.

-Al, Catherine ¿Qué hacen a oscuras?- dijo algo nervioso el castaño mientras levantaba las gafas con su mano.

-Estamos declarando nuestro am…

-Le reprocho lo idiota que fue en su última misión- dijo interrumpiendo a Alphonse quien se encontraba ahora en posición fecal. Catherine molesta le había pateado en la parte inferior a Al provocándole un terrible dolor.

-Y-Ya veo- dijo el castaño mientras sudaba nervioso al ver la escena.

-Fue una broma… No… No debías pegarme ahí- dijo Alphonse en un hilito de voz

-Edward ¿has venido a informarnos de la investigación de esos papeles?- dijo ignorando los gemidos del pelinaranja.

-S-Si. Al parecer estos documentos son simples reportes de venta de una compañía en esta ciudad. Tal parecen que pertenecen a un tal Allen Miller, un conocido estratega en marketing. Aún no nos explicamos cómo fue que estos papeles vinieron a parar aquí pero es la única pista que seguiremos.

-Muy bien entonces iré y obtendré la información que necesito –dijo el pelinaranja reincorporándose.

-Verás… mmm…-dijo nervioso Edward- esta misión ya ha sido asignada a W Hydrae

-¿Jack, ese sádico maniático? ¿Acaso pretenden matar a ese hombre? –dijo desconcertado.

-No sé muy bien, pero esa esfera es algo que los superiores desean con mucha desesperación.

-Sea lo que sea no es un objeto ordinario. El simple costo habla por sí mismo por algo que a simple vista no significa nada –interrumpió Catherine – ahora mandarán a un asesino para obtener rápidamente el objeto.

-Pero si sólo se dedica a la matanza. Le matará antes de obtener la esfera.

-No subestimes a Jack, aunque sea un maldito asesino sabe como interrogar aunque sus métodos no me gusten, son muy efectivos.

-¿A qué se refiere con saber interrogar señorita Catherine? – Catherine puso una cara seria y sus ojos se ensombrecieron producto de los recuerdos. Ella ya había tomado misiones con él y conocía perfectamente la personalidad distorsionada de Jack.

-Ese desgraciado seguramente se divertirá torturando al pobre hombre. Él… él es el tipo que se divierte con sus presas, ve a los demás como hormigas en una hilera que puede aplastar en cualquier momento.

Alphonse estaba inconforme. Aunque su sangre se había vuelto lo bastante fría para matar personas, nunca le había agradado la idea de asesinar a personas inocentes, y ese hombre por más que pensaras no era más que un simple civil… un muy desgraciado civil que se encontraría con las temibles garras de Jack a quien se apodaba "Jack, el destripador".


Muy lejos de ahí, en el mismo parque pero en una sección de juegos infantiles se encontraba un perro de tono oscuro echado junto a un banquillo. Dormitaba plácidamente dando parecer que se trataba de un perro común.

Un joven de cabellos negros se acercó a la escena dejándose caer en el banco. Su expresión era indiferente aunque se podía sentir cierta irritabilidad en sus ojos metálicos. Su piel era blanca y su complexión era delgada pero no por ello parecía débil debido a los músculos bien formados bajo su jersey negro.

Unas jovencitas de preparatoria pasaron y con miradas no tan discretas degustaron de la apariencia del azabache, pero luego volvieron sus miradas cuando sintieron la mirada penetrante y en cierta forma amenazante del moreno, como si se tratara de un depredador. Mentiría si dijera que no era atractivo pero también intimidaba su presencia y su mirada atemorizaba a más de uno.

-Deberías relajarte Zwei, así no encontraras ninguna chica bonita que logre soportarte –dijo con cierto tono de burla el labrador cuando vio bastante lejos a las mujeres.

-No me interesan los débiles ratones –dictaminó indiferente al tema.

-Pasemos al asunto, no tenemos mucho tiempo –recibió la atención de Zwei –según Siebzehn sabemos que de alguna forma Sindicato no obtuvo la esfera y ahora van detrás de un hombre de cierta compañía de negocios. No sabemos cómo esos malditos lograron poner a salvo el virus Trident pero tú misión es encontrar a este tal Allen Miller –dijo mientras Zwei sacaba una foto y una USB debajo del collar del canino –ponerlo a salvo y obtener de él el virus. Te advierto que posiblemente te encuentres otra vez con ese breaker así que no le subestimes esta vez.

Zwei endureció su mirada y apretó la mandíbula, pensaba en cómo había peleado con Alfa Cygni y apretó los puños cuando recordó en cómo había sido engañado por éste. Justo a mitad de su pelea cuando Ghost estaba obteniendo ventaja, Alphonse había sacado polvo metálico que esparció al aire. Con las cargas producidas por su propio cuerpo, la cuchilla de Zwei se magnetizó provocando que el polvo se pegara rápidamente a ella haciendo que realentara sus movimientos por unos segundos, segundos suficientes para que Alphonse tomara ventaja y lo golpeara lanzándolo lejos. El golpe en sí no fue mortal, pero con ello Alphonse había obtenido tiempo para escapar usando su habilidad magnética para salir despedido por los aires saltando. El que Cygni hubiese huido y el que se atreviera a tomarle el pelo al difícil azabache acreditaba un cruel castigo.

-Me encargaré de ese breaker.

-Tan amenazante como siempre –dijo esta vez una voz de tenor. Su altura no era algo destacable dada su joven edad pero sus ojos azules reflejaban madurez necesaria de todo estratega. Sus cabellos rubios estaban ondulándose bajo la boina café que vestía y sus manos cortas sostenían una computadora portátil.

- Siebzehn ¿qué haces aquí? –preguntó el can.

-Cálmate Dreizehn, hay cambio de planes.

-¿Cambio de planes?

-Sí, he encontrado algo interesante que nos llevará más rápido al Trident –esto no le gustaba a Zwei ya que sospechaba conociendo las tácticas del niño, que tendría que renunciar a su pelea tan ansiada, y el moreno si había algo que le gustaba (y posiblemente era lo único) era pelear.

-Analizando la ruta de aquel hombre mientras huía, usé las cámaras de seguridad de algunos establecimientos para poder observar sus movimientos… -dijo con mostrando la secuencia de videos en su computadora – antes de que pudieras darle alcance ocurrió esto.

-Sorprendente Siebzehn si logramos saber quién es seremos más rápidos que el Sindicato

-También seguí a esta persona pero pierdo la pista en este punto. Lo más lógico es pensar que vive en esta serie de edificios–ahora sobre el monitor del computador se encontraba un mapa señalando 3 edificios con departamentos – por la situación que se dio y su apariencia deduzco que es una persona ordinaria así que no es una amenaza. Ahora depende de la rapidez de Zwei para identificar a esta persona.

-Lo siento Zwei pero parece que tendremos que posponer tu pelea- dijo Dreizehn. Zwei miraba poco interesado la pantalla. Podía recordar ese rostro –es una fortuna que no la mataras cuando te vio.


Se hacía tarde tornando los cielos de tonos rojizos y naranjas. Con el cabello rizado suelto hasta la cintura, unas bermudas y una camisa de tirantes azul cielo, Sena disfrutaba de un té mientras su mano derecha sujetaba su celular.

-¿Cómo que despedida? –dijo una voz al otro lado de la línea.

-Hice un show ayer con mi jefe y perdí unos documentos muy importantes –dijo la castaña lamentándose.

-¿Pero cómo los perdiste?

Suspiró cómo respuesta a su desafortunada suerte y se recargó en el barandal de su balcón apreciando con sus ojos amatista la vista que le regalaba su balcón.

-Ayer choqué con un hombre y en su prisa tomó mi maleta. No me di cuenta del cambio hasta hoy en la mañana cuando llegué al trabajo y me pidieron los papeles. Para rematar ese idiota de Allen alegó para que me despidieran ¿qué hago Cecile? Si la abuela se entera le dará un infarto, ella siempre tiende a exagerar conmigo.

-No le diré nada a la abuela Ana pero prométeme que te mantendrás comunicada conmigo hasta que encuentres un trabajo estable.

-mmm –murmuró Sena lamentándose aún más por su situación.

-¿Y qué había en el maletín de todos modos? ¿No podrías revisar y ver si hay algún tipo de identificación para recuperar esos papeles? Si regresas al trabajo con ellos y pides una oportunidad seguro te la dan.

-No había nada salvo una esfera de cristal con agua adentro –bufó -¿crees que no se me ocurrió antes?

-En verdad tienes mala suerte –dijo Cecile resignada – primero te engaña ese hombre y ahora pierdes tu trabajo por un accidente. Estoy comenzando a pensar que deberías regresar al pueblo, no te ha ocurrido nada bueno desde que te fuiste a Vancouver.

Sena se recostó en la silla que había cerca de ella. Hablar con Cecile la había puesto nostálgica por su antigua vida. Podía recordarlo todo el tiempo que había comenzado a vivir con la abuela; añoraba su cariño y el paisaje del lugar con el verdor de los pinos rodeando su hogar, el aroma de madera de la casa rústica y la brisa del lago, las hojas marrones que caían en otoño y los blancos copos de nieve que se amontonaban en los senderos en invierno. Pero ella se había prometido así misma a no volverse una carga para su anciana abuela y se fue a Vancouver para encontrar un trabajo a los 16 años.

Ella tenía tal vez demasiado optimismo al llegar a la ciudad pero muy pronto se daría cuenta que la realidad era muy distinta y más cruel a sus fantasías donde llevaba una vida glamurosa al lado de un novio que fuera amable con ella. Si no hubiera sido por las buenas amistades que había formado seguramente esa ciudad ya se la hubiera comido por su ingenuidad.

-Ojalá te ocurra algo bueno, por lo menos encuéntrate un hombre decente esta vez.

-mmm… posiblemente lo haya encontrado –dijo dudosa Sena

-¿Cómo? ¿Cómo es? ¿Dónde lo conociste?

-Bueno no estoy segura si fue una ilusión de mi borrachera de ayer, pero vi a alguien realmente hermoso. Sus negros cabellos y su alto cuello. Tenía un porte muy gallardo y una gran presencia alrededor de él. Muy misterioso con esa máscara blanca y su vestimenta negra, además… - "creo que lo he visto en alguna parte" pensó para sí misma Sena mientras recordaba al misterioso hombre.

- ¡Sena! –gritó Cecile al otro lado de la línea – dije un hombre decente no alguien sospechoso. ¡Pudiste estar en peligro con semejante hombre y más de la forma en que estabas! De plano no tienes remedio.

-Lo siento Cecile –dijo quedito –seguramente fue alguna alucinación por mi estado. No creo que exista alguien así en la realidad –dijo Sena tratando de calmar el enojo de su amiga. Aunque Cecile estuviera en lo correcto, no podía quitarse la imagen de ese momento en su cabeza.

-No creo que exista alguien así de perfecto –susurró –si fuera así se convertiría en mi príncipe azul de inmediato.

-Prométeme que te alejarás si lo ves de nuevo

-Está bien –respondió con cierto tono triste. Ciertamente Sena daría todo por saber que eso no fue producto de su imaginación y poder verlo nuevamente pero no podía preocupar a su amiga más, o sino Cecile era capaz de ir por ella y regresarla a su pueblo –me tengo que ir, debo alimentar a Nel.

-Salúdame a tu gato bigotón.

Sena se despidió de su amiga y colgó el teléfono. Se acercó a la cocina y sacó debajo del fregadero la lata de alimento para su mascota. Nel en cuanto se dio cuenta del olor de carne que le llamaba, salió rápidamente de su escondite. Era un escocés aprisco con orejas caidas y pelo largo, sus ojos eran color chocolate y era muy mimoso con su ama agradeciendo su comida.

-Nel, de veras –dijo cuando vio tirado una esfera en el suelo –esto no es un juguete –dijo mientras recogía el recipiente del suelo y acercándoselo a su gato para hacerlo entender.


Era tarde ya que se había quedado mucho tiempo en su trabajo tratando de rehacer los documentos que su ex -empleada había extraviado, eso lo había metido en aprietos a él ya que tenía que rehacerlos de nuevo sin conocer el menor detalle del contenido, una misión casi imposible. Afortunadamente tenía un departamento muy cerca para casos así en que su trabajo le hiciera llegar tarde a su casa o para llevar a sus conquistas.

Prendió las luces del sitio pero no encendió el foco. Extrañado ingresó al interior del departamento para poder descansar de su dura jornada. Se dirigió a su dormitorio en la oscuridad mientras se quitaba la corbata, de pronto se escuchó un crujido detrás de él. Asustado, Allen volteó el rostro en dirección del sonido.

-Buenas noches –responde un hombre sentado en el sofá de la habitación apoyando su mentón en una mano con una postura llena de superioridad y burla. Las luces de la ciudad atravesaban los espacios de las persianas dejando distinguir a un hombre con un sombrero negro con cintillo rojo que ocultaba su alborotada cabellera. Vestía un traje negro armani con una camisa roja entreabierta debajo del saco dando un toque casual.

-¿Quién es usted? ¿Cómo ha entrado aquí?

El hombre sonrió dejando ver su dentadura puntiaguda y se levantó de su asiento en dirección del hombre que intentaba abrir la puerta de su recámara para ponerse a salvo pero el picaporte no cedía.

-Muy bien. A trabajar.


Notas de autor:

Por fin actualicé todos los cap en esta pagina. Iré subiendo a un ritmo de un cap nuevo cada dos semanas. Sinceramente ya tengo el siguiente cap pero prefiero subirlos de a poco para evitar la presion por los típicos bloqueos XP.

Creo que ya sabrán que Sena ahora tiene el virus Trident en sus manos ¿mala suerte? ¿buena suerte? Ustedes decidirán.

He revelado más aliados de Zwei y más integrantes de la Sindicato de Alphonse. Siebzehn significa 17 y Dreizehn 13. Más tarde revelaré la naturaleza de los Breaker pero será en 2 o 3 capítulos más.

Me divertí un poco poniendo a Alphonse en esa situación con Catherine pero no sé si ponerlos como pareja ya que la personalidad de Al es así por lo que decidiré sobre la marcha.

Pronto Sena verá a su no tan príncipe azul y tendrá su vida pendiendo de un hilo. Su querida vida monótona llegará a su fin y deseará no haberla perdido.

Bueno los dejo sin más y espero ansiosamente sus reviews.