CODE NOIR

By: Kyomi120500

Capítulo 4:

Emboscada

Oscuridad y bastante dolor, así es cómo describió esa fatídica noche. Sus parpados pesaban mucho, tanto que no podía abrirlos.

-Hey ¿estás bien? –dijo una voz desconocida para ella. Sintió unos dedos helados en su muñeca apretando contra su piel – ¡hey aquí! ¡Todavía está viva! –gritó la misma voz y pisadas presurosas se acercaron a toda prisa –te prometo que estarás bien.

-¿Cómo está? ¿Cuál es su condición? –esta vez dijo una voz femenina pero los parpados aún estaban cerrados por lo que no pudo apreciar a sus salvadores.

-Tiene moretones y heridas pequeñas por el impacto pero esta fuera de peligro y no parece sufrir heridas internas –contestó. Y de repente vino el dolor acompañadas de lágrimas.

Unos brazos la sacaron de ese lugar tan incómodo y la cargaron hasta recostarla en una dura camilla.

-Estarás bien, te lo prometo, no dejaremos que mueras aquí –en ese momento comenzó a sentir que vibraba el sitio donde estaba acostada y una sirena sonaba muy cerca.

-Pobre niña, aunque sobrevivió a ese choque quedará huérfana –identificó la misma voz femenina.

-Pensar que perdió a sus padres tan joven.

¿Padres? No recordaba a ninguno, no recordaba nada, no sabía cómo había llegado ahí y le recorrió la desesperación por todo su cuerpo. Sólo había algo que sí sabía.

-¿Dónde…dónde está mi hermano? –susurró en un pequeño hilo de voz apenas audible mientras trataba de elevar su mano derecha para buscar a aquella persona que sí recordaba.

Sintió unas manos apretar las suyas.

-Todo está bien no te preocupes. Descansa un poco.

-Gracias- susurró y volvió a dormir.


Un sonido se oyó muy cerca mientras ella trataba de alejarse usando la almohada de refugio. El sonido persistía y aunque ya era consciente de ello, no pudo despegar sus parpados. Sena una vez que dormía no se podía despertar tan fácilmente.

Recordó que su abuela le reprochaba por eso ya que una vez había temblado por la noche y Sena no se había percatado, mientras su abuela casi sufrió un ataque por ver que su nieta no salía de la casa pensando en lo peor. Su abuela era la madre de su padre y era la única pariente que le quedaba, sus padres nunca tuvieron hermanos y los padres de su madre habían muerto hace muchos años. A pesar de ser mayor, su abuela Ana se había encargado del cuidado de Sena y se había ocupado en regresar los años de infancia perdidos que la pequeña había olvidado ese horrible día.

Estricta, amorosa y muy sobreprotectora, así veía Sena a su abuela, la quería más que a la madre que no podía recordar por su propia cuenta más que en fotos.

El sonido regresó a esa recamara y en la oscuridad Sena extendió el brazo a la cómoda de su cama para coger el celular que vibraba. Abrió el celular y se lo acercó al oído sin mover sus labios esperando oír la otra línea.

-¿Sena? ¿Estás ahí? –esa voz no la esperaba. Se llenó de enojo y estuvo a punto de colgar cuando escuchó –lo siento Sena, fui un tonto te necesito.

-Si te refieres a hacer tu trabajo olvídalo, no quiero volver a saber de ti Allen

-Sena sólo quiero verte y disculparme apropiadamente –dijo con un tono lleno de desesperación y algo más que Sena no pudo identificar.

-Entonces nos veremos mañ…

-Debe ser hoy –interrumpió aún más impaciente.

-¿No puedes esperar? Ya es cerca de la media noche…

-Te necesito Sena, por favor

Está bien, odiaba admitirlo pero una vez que oía un "por favor" era muy difícil para ella negarse. Cecile se había quejado muchas veces en el pasado que era muy amable y se quejaba de su incapacidad para decir no. Le pareció buena idea ir a ver a Allen y decirle todo lo que pensaba y hacerle pasar un mal rato ahora que no era su superior por lo que decidió aceptar.

-¿Recuerdas la pequeña plaza enfrente del edificio donde está mi departamento? ¿En Creekside Park? Te espero junto al reloj… por favor ven no puedo esperar más a hablar contigo –dijo con desesperación y colgó.

Algo no iba bien con la voz de Allen y eso preocupó a Sena, aunque él fuera la peor escoria no podía evitar preocuparse por él. Cecile tenía razón, ella era demasiado amable con los demás, incluso sus enemigos.

Se levantó de la cama y tomó su largo abrigo caqui que cubrió su vestido de lino color celeste que usaba para dormir. Rápidamente salió de su departamento y bajó por el ascensor de su edificio, salió a la calle y tomó el primer taxi que pasaba.

-A Creekside Park por favor.

El chofer condujo hacia el destino marcado mientras la pobre de Sena veía con algo de angustia el taxímetro. Sería amable pero no estúpida, se prometió que antes de escuchar a Allen exigiría el pago del taxi y el dinero para el regreso.


-¿Has terminado? –dijo con un tono burlesco al hombre que sostenía temblorosamente el auricular del teléfono.

-S-Sí –tartamudeó lleno de miedo y luego soltó un gemido cuando ese amenazante hombre se acercó a él.

-Hubiera sido más fácil si le hubieras pedido el maletín –dijo mientras bajaba la cabeza hasta la altura de Allen, y éste entró aun más en pánico.

-En-Enseguida le llamo para pedírselo – dijo mientras desesperado buscaba el auricular – ¡pero por favor no me mate!

Ante esta suplica tan llena de desesperación y terror, Jack sonrió como si se tratara de un demonio. ¿Cuántas veces había visto ese rostro? ¿Cien? ¿Doscientas? ¿Mil…? Nunca se había tomado la molestia en contarlas ya que la mayoría eran personas que él catalogaba como basura, sólo unos pocos habían logrado excitarlo por resistirse a ser cazados, pero el hombre ante él era escoria que no merecía un espacio en su mente.

-Déjalo así, sólo has alargado un poco más la vida de esa chica. Por tu parte ya me eres inútil.

Jack miro con desprecio a su víctima al mismo tiempo que levantaba el brazo derecho por arriba de su cabeza, al dejarlo caer se escuchó un grito de dolor por todo el sitio. Las paredes estaban salpicadas de sangre y la manga del traje armani que vestía se tiñó de carmín.

-¡Ahh, mira lo que hiciste! Se ha manchado. Tu querida novia se asustaría si me viera así –dijo mientras tomaba una gabardina color caqui del perchero que había en la habitación –te lo tomo prestado.

El hombre salió tranquilamente de la habitación y bajó las escaleras con bastante calma, tenía una amplia sonrisa pero su mirada escondía malicia. Supuso que se divertiría un poco con la chica que venía en camino; por la descripción que recibió del hombre que acababa de matar no era difícil imaginar que tan guapa era Sena y ahora ella estaba en su manos. Muy sencillo, ahora debía crear una excusa para poder seguirla a su casa.


La había reconocido, incluso si ahora llevaba su melena suelta y sin su traje de oficina. La vio salir del edificio que estaba a sus espaldas pero antes de poder siquiera detenerla, ella ya se había ingresado a un taxi a toda prisa lo cual no le dio una buena señal. Sin perder un minuto más, Zwei subió a su motocicleta para dar persecución a la joven además de que algo le decía que pronto requeriría pelear, algo que hizo hervir su sangre y sed de batalla.

Sin embargo, aún siendo pasada la medianoche, había muchos vehículos por las calles que dificultaron seguir al taxi y sucedió lo que más temía.

-Maldición lo perdí.


Angustiada y ajetreada bajó del taxi rápidamente y se apresuró a colocarse bajo el reloj de la plaza. Miró la hora que marcaba su celular: 12:30, habían pasado 25 min desde que había recibido la llamada, luego miró a ambos lados algo molesta ya que si Allen buscaba por ella por lo menos debía estar antes de que ella llegara.

De pronto, un hombre alto con una gabardina color caqui encima de un traje negro y con sombrero de ala se le acercó sonriente.

-Eres Sena ¿cierto? –no supo que contestar aún si la sonrisa de ese hombre fuera tan jovial. Jack se quitó el sombrero mostrando su cara, un rostro cuadrado con unas gruesas cejas y bajo su mentón una barba pequeña dándole un aspecto maduro aunque por su aspecto no debía pasar de los veinticinco. Su cabello castaño oscuro estaba peinado hacia atrás mostrando su amplia frente y sus ojos verdes.

-Lo siento, no quise asustarte –dijo llevándose una mano a la nuca como señal que estaba apenado –soy Jack, viejo amigo de Allen no soy alguien sospechoso.

-Soy Sena –contestó un poco más segura al ver los modos del hombre.

-Sí, ya sabía yo. Allen te describió muy bien la vez que fuimos a tomar juntos, en realidad eres una belleza, cómo envidio a ese Allen –dijo algo divertido.

-mmm… gracias –contestó aunque no sabía si realmente decirle gracias -¿Dónde está Allen? Me llamó urgentemente.

-Sobre eso… -llevó su mano rascándose la nuca y bajando momentáneamente su vista, cómo si buscara palabras para decir algo serio, algo que asustó a Sena –verás no me gusta hablar mal de mi amigo pero simplemente se paso de copas porque estaba desesperado por terminar un trabajo… el que perdiste esta mañana, y bueno… tuvo la brillante idea de llamarte para que lo terminaras –bajó su mano y desvió su mirada a un lado –sinceramente él te engañó y no te culpo, siempre se le ha dado bien la actuación –Sena apretó los puños, ella conocía que tan buen mentiroso era Allen -… y pues a mí nunca me ha gustado esa parte, y mucho menos cuando se trata de damas y… pues me enojé y lo golpeé para dejarlo inconsciente.

Sena se asustó un poco al escuchar esta declaración de parte de Jack, tal vez parecía un casanova, pero era muy caballeroso con mujeres.

-No te asustes, sólo fue para que no te lastimara más. Si no hubiese dudado en el momento en que te llamó no te hubieras molestado por algo tan inútil –dijo bajando la cabeza a modo de disculpa –lo metí a un taxi y lo envié a su casa. Llamé a su esposa para lo recibiera por lo que no debes preocuparte más por él.

Con este último comentario, Sena comenzó a sospechar. Allen era un mentiroso pero había algo en lo que ella estaba segura en que no había mentido y eso era en que su esposa había marchado a Estados Unidos para atender a su madre enferma y librarse temporalmente de su esposo, debido a eso Allen había estado yendo a su departamento todos esos días en vez de su hogar. Fue entonces cuando se percató de otra anormalidad en las palabras de Jack y eso era en que tenía orgullo, demasiado cómo caer tan bajo sólo por ayuda en un trabajo que era capaz de hacer, esto llevaba al tercer punto, cuando tenía un proyecto que terminar, Allen siempre se abstenía de placeres, y uno de ellos era el alcohol.

-Cómo sea a modo de disculpa te pagaré el taxi de regreso, ya es muy tarde para abordar el metro –dijo sacando a Sena de su breve trance – ¿dónde vives?

- West End -contestó sin pensar, pero se arrepintió de haberlo hecho después de avistar un brillo en la mirada de Jack como si hubiera logrado su cometido. Algo no estaba bien, lo presentía, y ese algo se estaba transformando en temor.

-¿Enserio? ¡Qué bien! Yo vivo cerca de Norgate Park por lo que me queda te paso ¿Te molesta si te llevo en mi auto?

-No es necesario, no tienes que hacerte responsable por lo que me ha hecho Allen –dijo a modo de excusa para evitar estar más tiempo con él.

-Pero un taxi hasta allá te costará muy caro, yo no tengo inconveniente además por las pintas que traes, apuesto a que no trajiste mucho dinero contigo –dijo con una sonrisa en un intento inútil para persuadir a Sena.

-S-Si traigo –sonó a pura falsedad esa respuesta y se percató que su compañero se había dado cuenta.

-Eres una pésima mentirosa –no era una pregunta era una afirmación. Jack bajó su cabeza a la altura de Sena para apreciar su mirada. Se estaba impacientando, quería jugar con la mujer pero se le acababa la paciencia cosa que demostró con una leve sonrisa siniestra, cosa que no pasó desapercibida por Sena.

-Debo de irme, con permiso –contestó y se dirigió rumbo a la Quevec St. que estaba a unos 200 metros de distancia. Estaba asustada y ya no le importó verse descortés ante el hombre.

-¿No te he dicho que voy a llevarte a tu casa? –su voz alegre pasó a una más calmada pero al mismo tiempo siniestra.

-No hace falta

-¿De qué estás asustada? –dijo sujetándola con su brazo derecho.

-Suélteme… -trató de forcejear pero no pudo liberarse, fue cuando lo vio: al tratar de liberar su muñeca pudo distinguir unas manchas rojas en la manga del abrigo que llevaba Jack. ¿Sangre? Y no sólo eso, reconoció el abrigo que tantas veces había visto vestir a Allen en sus citas ocasionales. El color se le fue de la cara y una señal de alarma le recorrió el cuerpo pidiendo a gritos que corriera.

-Te has dado cuenta. Lástima –suspiró –quería hacértelo más fácil y no hacerte sufrir de miedo.

Sena trató de gritar pero no pudo y trató de echar a correr pero fue detenida por los fuertes brazos del hombre.

-Si tratas de huir o pedir ayuda, te mato ahora mismo –dijo susurrándole en la oreja con una sonrisa malévola.

Con fuerza la arrastró a lo largo de la rivera de False Creek para internarse aún más el parque ante los desesperados movimientos de Sena para liberarse.

-Vamos al grano, tienes algo que quiero y lo quiero recuperar –dijo acercándola a él –tú tienes un maletín que no es tuyo ¿verdad?

Sena no respondió, no sabía cómo hacerlo por el terror que sentía.

-¿Dónde lo escondes?

El miedo venció sus piernas y cayó de rodillas al duro pavimento. ¡Cómo quería decirle donde estaba esa esfera que tanto buscaba! ¡Cómo quería rogar por su vida! Pero era inútil ya que sabía por la mirada del depredador que cualquiera que fuese su respuesta ella estaba destinada a morir.

-Mmm parece que el miedo te comió la lengua –dijo mirando indiferentemente a la joven –veamos si el dolor provoca que quieras hablar.

El castaño alzó su brazo y lo dejó caer rápidamente, impulsando una corriente de aire que salió despedida cortando todo a su paso como si se tratara de una afilada espada. Miró al suelo agrietado esperando que la polvareda se levantara pero no vio por ninguna parte rastro de su presa. Sintió una sed a sangre a su derecha y gracias a sus instintos, se apartó de las cuchillas que volaban hacia él a gran velocidad.

-Oh tú debes ser Black Ghost ¿cierto? –el mencionado no contestó, estaba ocupado cargando un cuerpo en sus brazos –lo siento, pero esa chica ya sale conmigo ¿porqué no te buscas a otra que esté libre?

Enseguida Jack agitó sus brazos lanzando fuerte ráfagas que cortaban todo a su paso. Zwei no se le hacía complicado esquivarlas gracias a su velocidad, pero todo cambió cuando su oponente comenzó a lanzar patadas provocando ráfagas dos veces más veloces. Si hubiese estado sólo sin tener un cuerpo que proteger, se las apañaría para atravesar esa serie de molestas cuchillas invisibles que venían tras él, por lo que no tuvo más opción que retirarse del lugar llevando a Sena en sus brazos quien se encontraba impactada por la batalla que presenciaba.

Zwei corrió colina abajo cerca de la rivera para poner a salvo a la mujer ocultándola en la maleza para después continuar su pelea, una que no estaba dispuesto a abandonar. Sin embargo su oponente viendo lo que tramaba, alzó ambos brazos juntando las palmas por encima de su cabeza para después dejarlas caer con suma fuerza.

En un inicio no sucedió algo que pudiera alarmar al azabache pero enseguida comenzó a crujir la tierra y a desmoronarse: Jack había partido el segmento de tierra en la que estaban Zwei y Sena haciendo que ésta se abalanzara hacia el agua por la inclinación y el peso.

Al ver que los dos caían al agua, Jack comenzó a disparar ondas expansivas al sitio exacto donde se habían sumergido y a las aledañas para asegurarse que ninguno sobreviviera. Una sonrisa se dibujó en sus labios cuando una mancha carmín se elevó a la superficie mostrando que había logrado su cometido, pero aún sin resignarse lanzó más balas de aire junto a una carcajada siniestra.


Notas de autora:

¿Sobrevivieron o no sobrevivieron?

¬¬* obvio sobrevivimos, somos los protagonistas

Sabes que me gusta poner algo de suspenso ¬¬ además alguien salió herido. Por cierto Zwei ¿por qué tardaste tanto?

No soy la niñera de esa mujer, además no está muerta.

Si pero seguías de cerca a ese taxi ¿no?

Oh claro, trata de seguir a un auto que se parece a miles que pasan por la ciudad, súmale que al chofer se le ocurrió pasar por un túnel para acortar camino.

Ta bien pero no te enojes T.T Al menos Siebzehn te ayudó.

Ese mocoso es útil a veces

Mientras lidio con el odioso carácter de Zwei, iré revelando cada vez más el pasado de nuestra protagonista que es clave en la historia. También revelaré un poco la naturaleza de los breaker en el siguiente capítulo.

Bueno chao