Konnichiwa! Primero; una disculpa por tardarme tanto; pero nada de lo que escribía me convencía; perdón U_U
Muchas gracias a las personas que me dejarón un review; me apena la tardanza; son tan lindas en dejarme comentarios, y yo me tardo ¬¬ (no saben como me frustro yo sola) Gomen!
N/A: El capítulo tiene Ooc; pido disculpas por ello.
Sin más rollos, les dejó el capítulo :D
Disclaimer: Ni KHR! ni sus personajes son míos; le pertenecen a Amano Akira
― Perfecto; estoy cabreado ― sonrió de lado al observar una multitud de demonios frente él; sin pensar en el por qué se encontraban ahí.
― Kufufu~ es verdad que eres diferente a los demás ángeles― comentó un ser de un ojo azul, otro rojo frente a él con una expresión de superioridad.
Kyoya no le dio importancia al comentario; estaba a punto de sacar sus espadas cortas; cuando se percató de que estas habían perdido su forma, siendo cambiadas por unos tubos largos metálicos; primero se le miró molesto, pero en cuanto de ese metal salieron unos picos, sonrió de soslayo.
― Urusai [cállate] ― levantó sus tonfas; empezando a derribar a los demonios que le impedían derribar a aquel ser de alas infernales cual murciélago.
El ángel se sintió satisfecho al sacar su enfado golpeando a esos débiles espectros; observó al de ojos bicolor, se lanzó para atacarle, pero en ese instante todo se transformó; ya no estaba en la ciudad, no se encontraba en aquella calle vacía; sino que todo era oscuridad. Levantó una ceja, miró a su rededor; inmediatamente apareció una serpiente, que sigilosamente le mordió.
El moreno agacho su vista a su tobillo derecho; en un rápido golpe asesino al animal.
― Kufufu~ demasiado tarde; esa es una dosis letal para ángeles ― aclaró el peli azul.
El custodio se sintió algo débil, su vista se hizo nublosa; una de sus armas cayó al piso; mientras la ilusión de la penumbra desaparecía.
Observó al demonio de peinado extravagante con enfado; y se lanzó a atacarle con las fuerzas que le quedaban; el ente maligno sacó un tridente. Ambos lanzaban y esquivaban golpes; pero el veneno surtía efecto velozmente; así que el de alas nácar se vio en desventaja.
Varios golpes de aquel tridente habían asestado en la piel de Hibari; pero este se mantuvo perene; los minutos pasaban, mientras la pelea parecía no tener fin. Lamentablemente la victoria fue para el de alas de murciélago; dejando al ángel tirado en el frío piso con la blanca tela de su vestuario totalmente estropeada.
― Kufufu~ los rumores de que no quieres custodiar el alma de ella, están en el infierno; sería bueno si te unes a los demonios; ex arcángel Kyoya― esas fueron las últimas palabras que escuchó; pues sentía como su cuerpo se partía en pedazos y ardía en fiebre por el maldito veneno; gruño antes de caer inconsciente.
El sonido de una botella de cristal caer al piso se oyó, al tiempo en que Mukuro desaparecía; en ese momento un aura verdosa emanó cerca de aquel lugar.
―Yare, Yare; Si Kami-sama no lo hubiera ordenado; podría estar en mi hermoso palacio custodiando el trueno ― Se dijo a sí al llegar a una calle desolada; luego observó un cuerpo con alas, vestido de una túnica blanca en el piso; una incrédula expresión se posó en su rostro.
― Yare, Yare; es el temible de Hibari; sería mejor dejarlo botado ― comento casual viendo aquel cuerpo; camino hasta él, le miró desde lo alto; suspiró al saber que no podía hacer eso.
Levantó la botella de cristal, observándola con su ojo abierto; luego su vista recorrió todo el largo camino de aquella calle.
― Es mejor sí se lo da ella; después de todo tienen un lazo ― volteó a ver al ex arcángel tirado, comentando― será mejor que no te mueras―.
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El sol apenas asoma su faz; una chica de cabellos caoba termina de desayunar; el reloj marca las 7:30 de la mañana; la joven sale apresurada, topa con un muchacho de cabellos negros, pantalón beige, sandalias; saco negro; un ojo verde abierto, el otro cerrado.
― Señorita; tenga cuidado ― comentó al tomarla de los brazos, para verle el rostro.
― Hai-desu ― luego miró al extraño; le notó diferente a cualquier persona; pensó en que ese aire que le rodeaba era algo solemne, pero raro ― Hahi! Un pervertido ― chilló, lanzándole por la calle.
El hombre intentó explicar las cosas, pero antes de percatarse, estaba en el piso; buscó la botella en su bolso del pantalón, y se relajó al verla intacta.
― Hay, Hay, hablar con los humanos es difícil ― se levantó rápido, para correr detrás de la morena, gritando ― ¡Espere! ¡Tengo que decirle algo! ― pero la mujer fue más veloz que el propio ángel.
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Miura corría sin mirar hacia aquel extraño, llevaba su bolso en mano; dobló la esquina, siguió corriendo; aquel joven era persistente, pues aún le seguía.
De un momento a otro; se tropezó con algo, cayendo al piso; pero en vez de enfrentar algo duro; sintió un trozo de tela debajo de ella; se levantó deprisa, miró al portador de esa blanca túnica, ahora gris; era muy atractivo, pero emanaba un aura peligrosa, aunque al mismo tiempo de soledad y sufrimiento; ella sintió su corazón oprimirse; así como falta de aire.
El otro peli negro le alcanzó, llamándola por su nombre.
― Haru, deberías de escuchar lo que tú ángel Lambo-sama tiene que decirte ― mencionó, confundiéndola.
― Hahi? Lambo-san? Ángel? ― preguntó con dificultad.
― Es algo largo para explicar; ¿te sientes mal no es verdad? ― inquirió; ella sintió.
― Ese sujeto de ahí, es tu verdadero ángel custodio, pero ha sido envenado, sí no le ayudas; morirán los dos ― explicó viéndole fijo.
― Hahi? Haru va a morir ―lo último lo dijo tocándose la garganta, cayendo al piso, debido a su falta de aire.
― Dale esto ― le mostró la botellita de vidrió ― de boca a boca ― ella abrió sus ojos al escuchar el método con el que se tenía que dar el líquido; pero su vida iba de por medio; así que tomó el frasco; sorbió la sustancia, y se dirigió hacia los finos labios de aquel ser tirado en el piso.
Los labios de Hibari estaban semi-abiertos, así que no le resultó muy difícil introducir el medicamento en la masculina boca; lo complicado fue que ella tuvo que superar la pena de dar algo semejante a un beso a alguien desconocido, por lo cual estaba completamente roja.
Una vez todo fue absorbido por Hibari-san, ella se separó lentamente de él.
Al paso de unos segundos Miura sintió que su respiración se normalizaba; se sentía tranquila y sin dolor; pensó que lo peor había pasado; de no ser por que unos azules ojos se mostraron con frialdad; observaron las personas que estaban a su lado; les miró molesto.
― Odio las multitudes ― sentenció; pero al detectar cierto poder angelical de aquel hombre, sonrió, se levantó con sus nuevas armas en mano.
― ¿Eres fuerte? ― preguntó; Lambo sintió un escalofrió.
― Lambo-sama es el ángel sustituto de Miura Haru ― evadió la pregunta con esa oración; Hibari bajo sus tonfas renuente, miró a la chica a su lado, al supuesto ser celestial frente de él, y se marchó ignorándoles.
Lambo pensó entre detenerle o no; pues sí no lo hacía; Kami-sama le castigaría, pero justo cuando iba a hablarle; algo extraño sucedió al momento en que Hibari se alejó más de cinco metros.
Una fuerza invisible le jaló, pegándole a la muchacha, la cual gritó, e intentó golpear al Hibari, pero este detuvo fácilmente el golpe.
― Hahi ¿Qué paso? Haru no entiende nada ― preguntaba con lágrimas en ojos como dos cascadas; que en vez de dar pena; le causaron gracia a Lambo.
― Yare, Yare~ tendré que explicar desde el principió, pero será largo; pero antes ― se tocó su estomago ― invítame algo de comer Haru―.
― ¿Los ángeles comen? ― cuestionó al tiempo que Hibari se recargaba en un poste de luz, sin alejarse demasiado.
― Sólo cuando gastamos energía al materializarnos ― aclaró.
― Bien, mi papá a esta hora ya debió de haber salido al trabajo; y mi mamá; ella no está, fue de visita a cuidar a mi abuela; supongo que puedo darles algo ― pensaba en voz alta, con el dedo en la barbilla ― Bien, vamos a mi casa ― con eso, Haru emprendió el paso; Hibari se quedó recargado, sin deseos de seguir a esos débiles seres; pero nuevamente la fuerza magnética hizo acto de presencia; jalándolo contra su voluntad; tirándolo del poste; parecía que alguien le arrastraba, pero no era así.
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En la residencia Miura.
― Espero les guste ― Comentó colocando los platos llenos de arroz y carne frente a ambos jóvenes; uno comenzó a degustar el platillo; mientras el otro les miraba con ganas de golpearlos.
Al terminar; la humana y el custodio observaron al ángel que embutió toda la comida; este una vez satisfecho; empezó a explicar.
― Hibari, que es ese ente antisocial e inhumano que tienes a tu lado; es tu ángel custodio; previamente tenías uno que te cuidaba; pero según me dijo Kami-sama; él renunció a ser tu custodio, pues no se sintió lo suficiente preparado para resguardar un alma tan alegre, que atrae a varios demonios para mancillarla; además se enamoró de una humana; y le pidió a Kami que le hiciera humano―.
― Ya veo…― pronunció algo triste la morena.
―...― Kyoya únicamente escuchaba sin hablar.
― Así es; pero un alma sin custodio es fácil que se pierda; así que mandó a Hibari para que este te protegiera; aprendiera lo que es el amor a la humanidad; y creyó que esta era una buena oportunidad para eso.
Pero él no quiso ser tu guardián; así que abrió las puertas prohibidas; provocando que ahora este en una transición entre ángel y demonio; lo único que puede hacer para evadir eso es aceptar cuidarte o en su defecto; romper el lazo que los une; para que Hibari sea juzgado sí debe de estar en el cielo o el infierno.
― ¡Hahi! Hibari-san no quiere ser el ángel de Haru ¿entonces que haré? ―.
― Para eso estoy yo; Lambo-sama; el guardían del trueno; mi trabajo es resguardar la furia de las personas transformándolas en rayos eléctricos, y apaciguándolas; pero Kami le dio mi trabajo a un tal Lampo; así que por el momento y hasta que se decida algo; yo te protegeré―.
― Kimi… ¿por qué no me puedo alejar de esta molestia? ― preguntó Kyoya viendo de lado a la chica.
― Como dije, tienen un lazo que les une; pero no sé que sea o de qué se trata. Aunque Kami-sama me dijo que si ambos se encontraban, ella tenía que besarte para que no te alejaras de su lado; y evitar que ambos sintieran el dolor o las emociones del otro―.
Kyoya miró con los ojos semi-cerrados a la chica, quien sintió miedo; evadiendo las mirada azul.
― ¿Qué es un beso? ― cuestionó el moreno con seriedad; pero algo incomodo.
Los presentes no sabían si reír, llorar o salir huyendo; pues con el carácter de Hibari se podrían esperar lo peor al explicarlo.
― Hahi! Este… que lo explique Lambo-kun―.
― Yare~ Yare~; un beso es un simple roce de labios entre dos personas; pero sólo lo puedes hacer con la persona que amas ― al sentir la habitación fría por el enfado de cierto moreno; Lambo comentó― en este caso; fue para salvarte de aquel veneno que corría por tu cuerpo; y para que al compartir ese contacto su lazo no fuera tan inestable; por lo tanto las sensaciones que cada uno experimenten serán individuales; no tendrán que preocuparse por sentir lo que el contrario―.
― Kami korosu…― siseó, sacando sus armas.
― ¡Espera! Le pudo informar a Kami lo que me hiciste ― intentó defenderse con esa excusa, pero falló, únicamente se escucharon varios golpes, y se vio a un Lambo de unos 16 años tirado en el piso.
― Hahi! Hibari-san no debería de ser así con el ángel Lambo ―.
― Urusai; tengo sueño ¿dónde puedo dormir? ― preguntó indiferente.
― ¿Eh?―.
―Quiero dormir; dime dónde, ya que no puedo alejarme de ti; tendrás que acomodarte a mi modo ― Ordenó.
Miura miró a Lambo; sintió pena por él; pero se fue con su ángel; que parecía demonio, para enseñarle la habitación.
Una vez llegaron…
― Es esta; ahí se encuentra la cama, por ahí el estante― señalaba cada cosa.
El moreno se recostó en lo que ella dijo era una cama; la sintió suave, cómoda; pero algo le molestaba, la mirada cacao de ella.
― Acuéstate―.
― ¡¿Hahi? No puedo ― respondió dudosa.
― Me molesta tu mirada; ya que no te puedes ir; entonces duérmete o te morderé hasta la muerte ― decretó con un brillo en sus azules ojos.
― Hai-desu ― la chica corrió con sus ojos apretados, y se recostó con las mejillas rojas a lado de aquel ser.
― No te muevas ni hagas ruido; me despierto fácilmente ―.
― Hai-desu―.
Los minutos pasaron; el ángel de hebras negras, con sus alas escondidas concilió el sueño; se veía tan tranquilo; en paz.
La chica sonrió, intentó levantarse, pero recordó que no podía alejarse mucho; o sí no, la fuerza rara esa jalaría al mencionado ángel y este se molestaría; observó el reloj; el cual marcaba la una de la tarde; había perdido todas sus clases.
Resignada miró el techó; pensó en repasar unos apuntes en su escritorio; después de todo eso estaba a menos de cinco metros; pero unos masculinos brazos la atraparon; estaba por gritar al sentir eso, seguido de la respiración del contrario; pero se abstuvo al recordar el "te morderé hasta la muerte".
En ese momento Lambo llegó; observó la escena; y comentó algo de "Nunca imagine que un beso tuviera ese efecto" seguido de "Iré al cielo para reportar lo sucedido; cuídate Haru".
Gracias por sus reviews a:
Valeria: Muchas gracias; como vez, si continué esta historia, es sólo que no había inspiración; lo siento u_u pero intentaré que no me pase de nuevo; gracias por leer mis historias y dejar reviews :D en cuanto al MukuHaru o FranHaru que me pediste; de verdad lo estoy pensando, pero me cuesta algo de trabajo; me esforzaré más; muchas gracias por los ánimos; es verdad que uno se tarda en escribir; espero tu libro quede genial *saludos*
Mary-chan: Gracias mil por el review :D ; me tarde más de lo esperado en actualizar; pero aquí esta; no sé que tal quedo, pero creo que decente (por cierto, el fic que prometí enviarte ayer, no lo he terminado T-T) ahorita lo hago *bye!*
OscureTempesta017: Hola!, disculpa la tardanza; muchas gracias por el review :D espero que este capítulo sea de tu agrado :D *Ja ne!*
Sé que quedo algo enredado, y repetitivo -creo- pero a partir del otro veremos a Haru en clases, y algunos planes del inferno XD
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