CODE NOIR

By: Kyomi120500

Capítulo 5:

Cautiva

El impacto en el agua y un dolor agudo en su pierna hicieron que perdiera la conciencia tras el suceso. Antes de caer en las sombras pudo sentir los brazos de aquel fantasma en el agua acercándola a algo suave y resbaladizo. Seguramente moriría por el dolor en su pierna o por el ahogamiento, pensó antes de caer en un sueño, en uno que tantas veces había tenido.

-Mi hermano, ¿dónde está mi hermano?- preguntaba una pequeña en bata a las enfermeras que pasaban en el pasillo.

-Mi amor, ya te dijimos que tú no tienes un hermano. Ven, vamos a tu habitación. Tu abuelita puede llevarse un susto si se despierta y no te encuentra.

-Pero yo si tengo un hermano- lloraba la pequeña incapaz de retener sus lágrimas – ¿Por qué se fue? ¿Ya no me quiere?

-Aún tienes a una amorosa abuela –cargó a la pequeña para llevarla a que durmiera. No había pasado ni un día y la niña en sus brazos ya no tenía rastro de alguna herida, casi como si hubiera salido intacta de aquel accidente, cosa que no era completamente una mentira ya que ante tal suceso era casi un milagro que saliera ilesa sin ninguna herida grave.

-Voy a portarme bien así que regresa hermano –murmuró la pequeña entre sollozos antes de quedar por completo en los brazos de Morfeo.


Despertó con los parpados húmedos y con los casi silenciosos susurros del agua que circulaban ese sitio oscuro. Abrió los ojos embargada por la melancolía, el mismo sentimiento que la recorría desde hacía muchos años. Creía que ya había olvidado aquella memoria que su abuela se esforzaba por hacer quedar en la fantasía, pero siempre regresaba el mencionado hermano al cual no recordaba y no poseía prueba de su existencia.

Algunos años atrás, tras el accidente que quitó la vida a sus padres, la niña aclamaba por un hermano pese a que no recordaba algo más de su antigua vida, sin embargo cuando le pidieron describir al mencionado joven, la pequeña fue incapaz de poder recordar su rostro provocándole lágrimas de frustración y angustia.

Así terminó esa memoria arrinconada en lo más remoto de su mente resguardada por la lógica y argumentos que los adultos le proporcionaron para hacer entender a la pequeña que nunca tuvo un hermano y que sus alucinaciones eran producto de posiblemente un medio para protegerse de la dura realidad que debía afrontar sin sus padres. A pesar de sus esfuerzos por dejar ir ese recuerdo, éste regresó junto con los sentimientos de esos días para enojo de Sena. Quizá eso era producto de los ajetreados días que había tenido.

Ahora más consciente de su situación buscó algún indicio que le indicara donde estaba. Se encontraba acostada en una delgada colchoneta sobre el suelo de madera, las paredes eran viejas y mohosas, no había ventanas para ver el exterior de la casa pero era capaz de oír el agua correr cerca y sólo existía una puerta corrediza como única salida.

Les mentiría si dijera que Sena no se encontraba aterrada, pero el salir de ese sitio se convirtió en su prioridad. La joven en la oscuridad, buscó tentando con sus manos sobre el descuidado suelo algún objeto con el que pudiera defenderse o por lo menos algo que le sirviera para ganar tiempo en su escape, más sin embargo sólo pudo hallar restos de alguna botella de vidrio. No era la mejor arma pero eso era mejor que no tener algo.

Se deslizó junto a la puerta y lo abrió lo suficiente para que un pequeño haz de luz pasara y la cegara temporalmente, fue cuando pudo escuchar murmullos que antes eran inaudibles por el sonido del agua. Al otro lado de la puerta en una sala iluminada se encontraba el objeto de sus anhelos, vestía ahora una camisa negra y unos jeans, descalzo y recargado en la pared hablando con un labrador. Que irónico era para Sena pensar que esa escena era normal en comparación de lo que había visto anteriormente, pero no podía entretenerse por mucho tiempo ya que su meta era lograr el escape.

-Demonios Zwei, debías ponerla a salvo-le reclamó el can llamando la atención de Sena.

-No está muerta que es lo que importa, tú limítate a hacer tu trabajo- silenció a su compañero-y dime ¿lo encontraste?

- Logré revisar su casa antes de que el Sindicato llegara pero no encontré rastros del virus. Siebzehn por su parte averiguó que todavía no se encuentra en sus manos, por lo que estamos a un paso delante de ellos ya que tenemos a la chica, sólo esperemos que despierte rápidamente.

-Con semejante herida lo dudo-murmuró Zwei.

Sena al escuchar esto se sobresalto ¿Estaba herida? Se preguntaba una y otra vez revisando su cuerpo y fue cuando descubrió que tenía la pierna vendada con algunas gasas que estaban pintadas de carmín. Sena empalideció y comenzó a retirar el vendaje para ver la seriedad de su herida, para su sorpresa y alivio, al dar la última vuelta a la gasa vio su pierna con una ligera cortada. Era cierto que le dolía pero no veía que fuera grave o algo por lo cual preocuparse demasiado. Cubrió nuevamente su herida con la gasa y prosiguió escuchando la conversación.

-Esta vez tuvimos suerte Zwei, si hubieras tardado un segundo más ese bastardo la hubiera matado. Más tarde tendrás que agradecerle a Siebzehn, si no hubiera ingresado a la base de datos de la compañía de teléfonos y escuchado la conversación seguramente no hubiéramos dado con la dirección y llegado a tiempo.

El azabache no pudo evitar soltar un bufido de enojo, si había algo que odiara casi tanto como que sus peleas fueran detenidas, era el depender de otros para las misiones. Era cierto que perdió el vehículo al que daba persecución y que se había visto obligado a solicitar ayuda. También lo era el que Dreihzehn oportunamente haya ido en su auxilio y los haya sacado de ese lago.

-Supongo que me pedirás una muestra de gratitud.

-Pero no lo harás. Te conozco lo suficientemente bien- respondió el labrador quien se acostaba en el piso- si quieres dar las gracias, dáselas al león marino que me encontré en la costa cuando cayeron al agua. Tal parece que llevabas mucha suerte, si no hubiera sido por ese animal no hubiera hecho el cambio y no los habría sacado de esa carnicería.

-Tal parece que el cambio de mentes es más útil que tu velocidad- se burló una voz de tenor.

Sena observó en el marco de la otra puerta a un niño de cabellos rubios y grandes ojos azules, su piel era más nívea que la marfilada piel del moreno. Pero lo que le llamó la atención no era su delicada apariencia sino que su voz era sintetizada artificialmente por el computador portátil que llevaba colgando.

-Esa voz…- murmuró el can quien se había levantado rápidamente- Siebzehn ¿Acaso ya despertó?

-Así es. Tal parece por el video que ha estado escuchándolos por bastante tiempo- contestó el computador mientras el niño tecleaba rápidamente.

-Mejor, así no necesitaremos presentaciones-Zwei sin perder tiempo se levantó y abrió violentamente la puerta corrediza para mostrar a una Sena apuntando a su cuello con el pedazo de vidrio.

-Si se me acercan… me mataré y no encontraran jamás lo que buscan- dijo alterada.

-¡Para! ¡No hagas ninguna tontería! –suplicó el can quien se trataba de acercar lentamente para no provocar que la mujer entrara en la desesperación.

En realidad no era lo bastante valiente como para quitarse la vida, pero Sena trataba de parecer decidida para engañar a sus captores. Ya suponía que la necesitaban con vida por lo que decidió usar eso a su favor para escapar y llegar con las autoridades, ya que nada le garantizaba que la dejarían con vida una vez les diera lo que querían. Pensar en esto le oprimió el corazón ya que no evitó pensar en el destino que le había tocado a Allen, por eso necesitaba sobrevivir a la situación. Sin embargo una risa burlona quebró el ambiente tenso. Todos voltearon a ver al moreno que había emitido el sonido.

-No me hagas reír, eres débil, eres incapaz de suicidarte- su sonrisa y mirada se habían vuelto serios y amenazantes. Sena pensó que estaba completamente desquiciada si alguna vez había pensado que sus ojos eran hermosos, ahora era como si estuviera frente un feroz depredador que se abalanzaría sobre ella en cualquier momento.

Sena cerró los ojos por un segundo, primer error: sintió como una mano fría encerraba su cuello azotándola contra la pared detrás de ella y como otra estrujaba fuertemente su muñeca. A pesar de lo aturdida que estaba por el golpe en su cabeza y que el fantasma la sujetaba fuertemente, se negó a soltar el arma en su mano izquierda. Al ver que la chica no cedía, Zwei comenzó a presionar su cuello, provocando que ella comenzara a jadear. Sena lanzaba golpes con su brazo disponible para apartar la mano que la asfixiaba, sin embargo los esfuerzos de la mujer fueron en vano y en la desesperación trató de patear el abdomen de su captor y usar sus piernas a modo de palanca para liberarse, segundo error: tal vez hubiera funcionado con una persona común, pero Zwei era todo menos eso; con los pies fuera del suelo, le fue muy fácil derrumbar a la castaña en el piso dejándola boca abajo mientras su brazo se doblaba dolorosamente hacia atrás. Swei colocó una rodilla sobre su espalda para evitar que se levantara y con su mano izquierda ahora libre, tomó el vidrio de las ensangrentadas manos de Sena.

-Me asombra tu delicadeza-dijo Siebzehn con un tono sarcástico desde su computador.

-Idiota, pudiste matarla- le reclamó Dreihzehn mientras se acercaba a la muchacha que trataba de restaurar el ritmo de su respiración con dificultad- se que no confías en nosotros, pero no te miento cuando te digo que no queremos hacerte daño pero no es necesaria tu cooperación.

-Por lo que si no quieres que te lastimemos más de lo que ya hemos hecho te sugiero que comiences a hablar- interrumpió Zwei hincándose para quedar a su misma altura al mismo tiempo que levantaba el mentón de Sena y lo dirigía hacia él. Atrapada en su imperturbable mirada, Sena se estremeció ante el aura amenazante que emanaba el chico. Sena no lo conocía pero podría afirmar que esos ojos eran los de un asesino.

-Tú tienes algo que nos pertenece, un frasco con un contenido en su interior, ahora dime donde lo escondes- Sena trataba de liberar su rostro pero era inútil competir en fuerza contra Zwei.

-Creo que amenazándola y aterrándola más no es la mejor opción- murmuró la voz desde el computador.

-¿alguna sugerencia?-preguntó el azabache reincorporándose y liberando a Sena de su agarre, dejándola con sus gemidos de queja.

-140 Main Street esquina con 1 Street. Tofino, British Columbia –dijo el niño.

-¿Qué?- dijeron el can y el moreno al unísono sin comprender las palabras del menor, sin embargo Sena si lo había hecho ya que había acallado su voz y sus ojos se abrieron de espanto.

-Tengo entendido que tienes una abuela viviendo en esa dirección. Su nombre es Margaret Hale, originaria de Lyon, Francia, 57 años, trabaja actualmente en el Duffin Cove Resort como mucama. En este establecimiento vive también una muy cercana amiga a ti llamada Cecille Woodville de 20 años, hija de los administradores del resort con dirección 215 Campbell Street- hizo una pausa y miró a Sena quien estaba muda por la precisión de las palabras del niño. –Por lo que puedes ver, haremos todo porque cooperes a no ser que no te preocupes el bienestar de tus seres queridos.

Apretaba sus manos con mucha fuerza haciendo sangrar su herida, pero era tanto el sentimiento de incertidumbre que ya no importaba el dolor en su mano izquierda. La tenían acorralada y peor aún es que la amenazaran con lo que más apreciaba: su familia.

-Haré lo que me pides- dijo con el semblante lleno de dolor y resignación.


Con la respiración agitada y sus mejillas enrojecidas, Sena iba sujeta a su peculiar pareja quien no paraba de sonreírle. Cualquiera que viera a la pareja pensaría que la joven estaba siendo tímida con el hombre que la cortejaba pero lo cierto era que Sena estaba estupefacta ante el desajuste de personalidad de su acompañante. Su rostro la turbaba de tal modo que intentó no mirarle más de lo que exigía la situación mientras caminaba tomándole el brazo. Recordó la sucesión de acontecimientos que la habían llevado hasta esa extraña situación:

-Ya le dije que no la escondí, esa esfera debe estar en mi departamento justo en la sala donde la deje- dijo Sena con un tono de molestia e irritabilidad. Le estaban haciendo la misma pregunta desde hace varios minutos y ninguno de sus interrogadores estaba satisfecho con sus respuestas.

-¿Entonces el sindicato lo tiene en sus manos? Entonces la información estaba mal- dijo el can meditativo.

-No te atrevas a reclamarme, accedí a la base de datos y no hay forma que puedan engañarme con eso, además olvidas que tenemos a un miembro infiltrado que nos ha confirmado la información- se defendió el rubio.

-Ella no parece engañarnos, inclusive no sabía que tenía un objeto valioso en sus manos. Si hubiera sido lista la hubiera ocultado.

-Me parece que te has formado tu propia opinión sobre mi mente preclara- dijo Sena chirriando los dientes de molestia.

-Lo siento, sabes que no fue lo que quise dar a entender- se disculpó el can. Irónicamente Sena se sentía más cómodo con el labrador que se encontraba sentado frente a ella. Con éste podía tener una conversación civilizada y alejado de tratos agresivos y brutales a diferencia con cierto moreno que se encontraba acostado en un destartalado sillón tratando de conciliar el sueño.

Miró de soslayo a Zwei mientras el niño y el perro discutían entre sí. Su cara era tan apacible y bastante atractiva ahora que se encontraba dormitando con algunos mechones frente a sus ojos. Su pecho se movía en un vaivén calmado y sus brazos se posicionaban atrás de su cabeza dejando ver sus bien formados músculos para sonrojo de cierta castaña. Luego posó su mirada en los ojos cerrados del moreno, ciertamente temía su mirada más que cualquier cosa pero no negaba que sus ojos eran hermoso; bastante amenazantes, desinteresados, hostiles, pero sin duda tenía unos hermosos ojos que simulaban un mar oscuro en el que te sumergías hasta dejar de respirar.

Y vaya que su respiración se entrecortó cuando se dio cuenta que Zwei ya no dormía y su mirada grisacea se posaba en ella. Sena devolvió la mirada hacia el piso tratando de calmar el rubor y el ritmo acelerado de su corazón. En su mente se reprochaba y hacía una mueca de dolor ante la traición a su "convicción" por alejar al moreno de sus pensamientos ¿Y qué era lo que hacía? Quedarse embelesada con sólo mirarlo, una soberana tontería.

-No creo que el Sindicato lo tenga, de ser así no hubieran destrozado el apartamento de la chica si el objeto estuviera donde ella afirma-dijo Zwei. Aparentemente había estado prestando atención a la discusión los últimos minutos.

-¡Cómo que mi casa está destrozada!- exclamó Sena. Los demás la miraron con gracia al ver a la chica estaba más indignada y molesta que asustada.

-Por lo que posiblemente alguien pudo entrar antes y tomarla-continuó Zwei acercándose a Sena, quien no evitó dar un paso atrás al notar la cercanía, poniéndose en guardia ante el moreno.

Zwei se le hizo poco común la actitud de Sena en contraste con su apariencia ya que podía ver con claridad cómo sus piernas se estremecían y se percibía el temor en sus orbes. Le pareció interesante ya que él le había mostrado a la castaña que era inútil pelear en su contra, pero a pesar de ello y aún con el miedo emanando de Sena, su cuerpo se colocaba en la defensiva en vez de someterse como muchos humanos ordinarios ya hubiesen hecho.

-"Es como un ratón tratando de enfrentar un león"-esbozó una pequeña sonrisa burlona ante este pensamiento.

-¿Dime hablaste con alguien acerca de ese frasco?- preguntó Dreihzenh.

-Sólo a mi amiga Cecille vía teléfono pero sin mucho detalle, además ella vive en Tofino- hizo una pausa y continuó- también mi superior sabía de la esfera pero no creo que se lo haya comentado a alguien más.

Hacía varias horas estaba angustiada por hacer una pregunta pero temía mucho por la respuesta. Prefería dejar sus pensamientos en meras especulaciones.

-¿Entonces te acuestas con alguien?- preguntó Zwei con mucha indiferencia.

-¿Eh?-esta pregunta la había sacado de sus pensamientos haciéndola enrojecer- ¡Hay otras maneras de preguntar eso!- gritó eufórica en un reclamo debido a la impertinencia de Zwei.

-Perdona por su comportamiento, Zwei tiene la sensibilidad de una roca- excusó Dreihzehn- nos referíamos a alguien que tiene acceso a tu departamento y la libertad de entrar a la hora que sea.

-Por ahora sólo mi abuela, pero ella siempre me llama horas antes de llegar. Nadie más tiene una copia de mi llave.

-Ella vio por última vez la esfera alrededor de las 6:40 pm. No salió ni recibió a nadie en el resto de la noche y posteriormente fue citada a la medianoche –dijo meditando Dreihzehn.

-Y ella no vive actualmente con alguien- completó Siebzehn.

-Bueno, vivo con Nel.

-¿Quién es el Nel?- los ojos de Dreihzehn se iluminaron momentáneamente.

-Mi gato- dijo Sena algo culpable de su respuesta al ver posteriormente como el labrador ponía una cara de decepción.

-Dudo que un gato haya secuestrado el virus- dijo Siebzehn provocándole un escalofrío a Sena, acto que no fue pasado desapercibido por Zwei.

-¿hay algo más?-preguntó el mayor.

-Es improbable pero…- hizo una pausa- a Nel le gusta mucho esconder los juguetes que le atraen, y la esfera donde está colocado el virus es muy vistosa y bueno…

El decaído labrador se erguió bruscamente y con un nuevo brillo en sus ojos.

-¡Eso es!-exclamó con un tono de entusiasmo manifiesto- Sena te necesitamos, sólo tú puedes identificar a tu mascota.

-Pero si es cierto que Nel tomó el recipiente, hay una gran probabilidad de que se haya roto y el virus se haya esparcido- dijo Sena con un tono alarmado- ¿No deberíamos llamar a Salud para que se encargue? Esto podría ser una epidemia.

-Lo dudo mucho- respondió el computador de Siebzehn- el vidrio es tan resistente que es capaz de soportar tiroteos con pocos rasguños en su superficie, sin mencionar las caídas. De todas formas si aún es que se rompiera, tú no debes preocuparte. Ese virus es nocivo para los breakers como nosotros pero no para los humanos normales como tú.

Sena iba cada vez comprendiendo que se estaba involucrando con algo de verdad grande y por lo tanto, muy peligroso, pero aunque su sentido de alarma ahora le estuviera advirtiendo que lo mejor era mantenerse al margen, su fascinación y curiosidad comenzaban a desplazar sus pensamientos primarios de supervivencia.

-Pero ahora que lo pienso ¿que son ustedes? Nunca había escuchado que las personas tuvieran habilidades tan impresionantes como las suyas…

-No es asunto tuyo. Si es que quieres vivir es mejor que te mantengas ignorante de todo –silenció Zwei- y tú Siebzehn, procura no hablar de más.

-Volviendo al tema- reiteró Dreihzehn-necesitamos que regreses al edificio y busques en los lugares típicos en que merodearía tu gato. No es necesario que regreses al departamento ya que ha estado sellado desde que el Sindicato arrasó con todo, por lo tanto sólo nos limitaremos a buscar en las zonas aledañas. Sólo necesito que lo localices y lo señales, y yo seguiré su rastro para que me conduzca al virus.

-No lo lastimaran ¿o sí?

-Descuida no somos tan crueles, olvidas que yo mismo soy un animal así que siento simpatía por los de mi tipo- dijo tratando de calmar a la castaña.

-¿Pero no crees que ya me tendrán identificada? ¿Qué pasará si me encuentro con ese monstruo de nuevo?- un escalofrió recorrió su cuerpo mientras su rostro perdía color con sólo recordar en esa otra amenaza que casi la mata.

-Descuida, por tu apariencia no te reconocerán y por tu seguridad estarás en todo tiempo al lado de Zwei- esa información le llegó tan de golpe que su temblor paró inmediatamente y su cara detuvo su palidez para ruborizarse. Podía sentir la agitación de su corazón y se preguntaba si es que todos en la habitación podía escuchar su latir.

El amanecer se acercaba y cómo había dicho el labrador, éste le dio ropa para que se cambiara en la habitación. En la colchoneta había una maleta que guardaba un vestido morado de manga corta superpuesta en una camisa fucsia de manga larga con cuello, largas botas lila y una peluca castaña oscura. Se vistió con todo lo que hallaba en la valija y cuando se vio en un espejo colgado en la pared –o por lo menos los restos de uno-. Sentía lastima de no poder lucir su claros rubros que se encontraban ocultos bajo los lisos y oscuros cabellos de la peluca. Buscó si había algo más dentro de la maleta pero sólo encontró un estuche con lentillas de color chocolate dentro, por lo que supuso que también eran parte del disfraz y se los colocó.

Salió de la habitación hacia la sala donde los hombres la aguardaban. Zwei ahora llevaba una gabardina beige, unos jeans, camisa negra con cuello alto y una bufanda blanca, pero no era su vestimenta lo que le llamaba la atención, era que sus cabellos azabaches ahora eran de castaños claros y que sus ojos metálicos eran opacados por los anteojos que usaba.

-Colócate esto, la mañana está muy fría para ser primavera- dijo Dreihzehn con una chaqueta gris en su hocico. Sena lo tomó y se lo colocó.

-mmm aún se ven las marcar de los dedos de Zwei- dijo el can mirando a Sena- Dale tu bufanda Zwei- pidió al mayor quien suspiró resignado y la retiró de su cuello para ofrecérsela a Sena, quien comenzaba a sonrojarse. El hombre sin dedicarle ningún tipo de miramiento, sólo de puro desinterés, provocó que la castaña se lamentara por su comportamiento.

-¿Podrás caminar con la herida en tu pierna?-señaló.

-Descuida, no es gran cosa. Además las botas cubren la venda-dijo pero tal parecía que su respuesta no satisfacía al can.

-¿Qué lugar sugieres para comenzar a buscar a tu mascota?

-Nel-corrigió al rubio- el mejor lugar es el parque frente al complejo de departamentos.

-Entiendo, ustedes irán juntos yo estaré cerca tomando otra cuerpo- hizo una pausa y meditó un poco para después continuar- debido a la herida de Sena será mejor que vayas caminando sujeta de Zwei, por eso tendrán que simular que son una típica pareja- terminó el can haciendo que Sena colocara una cara que precedía el desmayo.


Notas de autora:

Dreihzehn: He cumplido con la misión mi señora.

Narradora: Muy bien (en la misma posición de Gendo Ikari XD). Aquí tienes tu recompensa (le lanza una pelota y Dreihzehn sale feliz a buscarla).

Siebzehn: no me digas que fue idea tuya.

Narradora: Si lo fue! XD Se lo debía a la pobre de Sena y sé que eso molestará mucho a Zwei muajaja Sólo soborné un poco a dreih y vualá.

Siebzehn: yo que tú no habría dicho eso.

Narradora: no eres adorable ¬¬ no te vayas a atrever a chantajearme con eso!

Siebzehn: no puedo, Zwei acaba de escucharte (aura demoniaca y amenazante se siente atrás de mí).

Narradora: no quiero voltear sniff T.T (sale corriendo)

Zwei: regresa aquí, te mataré a golpes!

Siebzehn: Zwei se enamorará de Sena? Dreih conseguirá un juguete mejor que esa pelota? Nuestra autora logrará sobrevivir a la golpiza?

Narradora: oye! Ese puesto es mío! (dice corriendo a lo lejos) Como sea, esperen la continuación del capítulo. No hablé de los breakers por que me parecía que no era el momento, al menos hasta que finalice con este arco (que será como en 3 o 4 capítulos más). Por ahora actualizo en menos de dos semanas o max 3 por lo de la uni por lo vayan acostumbrandose a la idea (hasta que salga de la prisión, digo escuela). Hasta Luego.

Zwei: deberías decir adiós porque no sobrevivirás.

Narradora: aléjate de mí!

Y recuerden, está comprobado científicamente que dejar reviews mejora la circulación, hace bajar de peso, mejora la digestión, aumenta el autoestima y si estás soltero te garantiza un novio en menos de un año XD y salva a un panda.