Bueno este cap es más largo, espero agrade. Tengan en cuenta que a medida que aparecen más personajes, sus personalidades, se darán cuenta que son distintas, adaptadas a otro aspecto de la realidad. Los advierto para los siguientes capítulos. Gente bonita que lee esto, amo sus reviews o el simple hecho de que estén leyendo este humilde fic ya me basta, les mando besos ^^


Cliché capítulo 3

- Bueno… quería darte esto- le entregué el paquete.

Sasuke lo abrió en silencio y abrió los ojos en señal de sorpresa al ver el contenido.

- Es…- se quedó estupefacto por unos segundos mirando el libro más reciente de Murakami.

Lo abrió con cuidado, como si respirándole encima fuese a incendiarlo o algo parecido. Parece que casi se desmaya cuando lo abrió y leyó la dedicatoria dirigida hacia él.

Para mi gran fan Sasuke:

Aprecio mucho el que te encanten mis historias y siento mucho el no haber podido conocerte el último día de la firma. Conserva a tu amigo Naruto quien contra cielo, mar y tierra logró localizarme en mi hotel para que pudiese escribirte esto. Es uno en un millón.

Sinceramente, Haruki Murakami.

Terminó de leer la dedicatoria y me miró con los ojos acuosos.

- Naruto…- me abrazó con muchísima fuerza, está de sobra decir lo emocionado que estaba- ¿Te he dicho lo mucho que te amo?

Aún sabiendo a la perfección que no lo decía en ése sentido, abrí los ojos de sorpresa al oírlo decir eso.

Sé que no le interesan los hombres y no quiero arruinar lo que tenemos. Nunca le diré lo que siento a menos que ocurra algo que me obligue. Voluntariamente jamás diré nada.

- Haré lo que quieras por una semana, lo juro- separándose de mí- Pídeme lo que quieras y te lo doy.

- No exageres, me gusta verte feliz… Aunque un helado no me sentaría mal y quedamos a mano.

- Trato hecho- me estiró su mano y yo la estreché feliz.

Fuimos al césped de un parque cercano a mirar las nubes y comí en silencio, apreciando la cara de satisfacción de Sasuke cada minuto al releer una y otra vez aquella dedicatoria recostado.

- ¿Qué pasaría sí…?- dijo de pronto Sasuke.

- ¿Qué?- dije confundido.

- No, mejor olvídalo- se sentó y bajó la mirada hacia el suelo.- Pensaba en voz alta… ¿Sabes?- mirando nuevamente al libro y sonriendo- SI fuera gay, estaría enamorado de ti.

- ¿P… Por qué dices eso?- comencé a ponerme nervioso y apenado a la vez porque no se sintiera así en verdad.

- Te tengo tanto, tanto cariño que podría confundirse con amor, lo confundo todo el tiempo.

- Lo mismo me pasa, je je je- mentía. Obviamente lo amaba, cariño y amor son diferentes, demasiado- Si no te quisiera, no habría corrido detrás de Murakami para pedirle que firmase el libro.

Qué apuesto a que ni se imaginaba las ganas que tenía de plantarle un beso en ese mismo instante, de sentir el aroma de su piel y decirle lo mucho que me torturaba mantener esta distancia entre nosotros. No aguantaba tener que mirarle con ojos de amigo y nada más.

Sasuke me miró serio y yo dejé de reír como idiota. Se inclinó y pensé que tal vez tenía algo de pasto en el cabello o en la ropa y me lo quería sacar. Pero me miraba directamente a los ojos y mi corazón y respiración se detuvieron por completo cuando cerró sus ojos al atrapar mis labios entre los suyos.

¿Acaso era un sueño o estaba en el cielo? Porque era maravilloso.

Los labios de Sasuke sobre los míos se sentían aún mejor que en mis sueños y mis defensas bajaron por completo, quería sentirlo más.

Comenzó a moverse al compás mío, siguiéndome en todo momento cuando aparté mi timidez por el contacto. Por segundos entré en una especie de pánico al pensar que él estuviese tan asustado de mi reacción que hacía lo que yo quisiera. Se sentía como si estuviera… ¿experimentando?

Sonreí, travieso y me aventuré más, en una situación como ésta, cuando cosas imposibles pasan, uno se aprovecha, lo quiera o no, así que abrí su boca con mis labios y su lengua se apresuró primero. Me llevé una nueva sorpresa y me gustó que se atreviera, me daba la señal de que me estaba aceptando y… ¿tal vez aún tendría la oportunidad de…?

Su mano en mi nuca atrapó unos cuantos mechones y me empujaba contra sí para profundizar aún más el contacto. Oh Dios mío, podría gritar y morir feliz de tanta felicidad. Esto que estaba pasando, definitivamente, era una en un millón.

Podría llevar esto al siguiente nivel pero no me atreví, únicamente porque estábamos en un lugar público. Uno siempre piensa que cuando se está en la misma situación, detendrá todo y no llegará a más pero cuando te pasa, todo cambia Me detuvo el sentir la brisa helada sobre mi nuca, nada más. De haber estado en mi casa o en la suya, no me contengo porque Sasuke me hace perder los estribos, sobre todo ahora cuando probé de sus labios y del infierno que costó detenerme.

Lo separé y su mirada llena de deseo me sorprendió. Ésta era una nueva faceta que estaba descubriendo en él.

- No sabía que fueras gay, Naruto…- dijo casi en un susurro y sin despegarme los ojos de encima.

Me cohibí de cierto modo al escucharlo hablar de esa manera tan… sensual.

- ¿Qué fue lo que acabas de hacer?

Porque en verdad quería averiguar el motivo que lo incitó a que me besara alguien tan heterosexual como Sasuke.

- Supongo que fue un impulso, no lo sé- se puso de espaldas al césped, recostando la cabeza sobre los brazos- Me desconozco hoy- me miró- ¿Cuándo ibas a contarme tus tendencias? Pensé que éramos amigos.

- Y lo somos, pero, ¿supongo que me aterraba porque eres el ser más heterosexual de la Tierra?

- Jajajaj- rió divertido- ¿Y qué pareció el beso?

- Ahora sé porqué tienes tantas fans – de pronto supe la verdadera razón por la cual me devoró la boca de manera tan repentina- Espera un minuto- lo apunté- ¿tú sospechabas que yo era…?- me miró.

- Más o menos- dijo como si fuese obvio.

- ¿Cómo? Si fui cuidadosísimo.

- En una ocasión cuando estábamos en pleno recreo se te escapó la mirada hacia un muchacho que hablaba con Hinata… Hinata- haciendo un gesto con las manos sobre su pecho, como si sostuviera algo- Cualquier hombre en el mundo vería la segunda opción pero tú, no.

- Culpable- tendría que aprender a ser más cuidadoso.

- ¿Te gusto, Naruto?

Me puse nervioso y traté de controlarme. Podría aterrarse si le decía que sí t alejarse de mí. Maldita sea, lo hubiese alejado de mí cuando estaba a centímetros de mi boca.

- No- dije rápido.

- Mentiroso.

- Se hace tarde- me puse de pie- Me voy a casa.

Rápidamente Sasuke se puso de pie también.

- Ah, evades el tema, entonces estoy en lo cierto.

- No es cierto- me sacudí el pasto seco de los pantalones- Me gusta besar, eso es todo, y eres mi mejor amigo y soy gay y eres hombre.

- Eres un promiscuo, Naruto.

- Eso sí que es mentira- le dije algo enojado. Caminé a la estación de metro y Sasuke me pisaba los talones.- Yo beso, no tengo sexo. Si vas a usar palabras, úsalas en el contexto apropiado.

- Naruto- me agarró del hombro, obligándome a detener mi caminata apresurada- Si algo aprendí con tanta mujer es a sentir sus emociones cuando me besan. Sé cómo son sus sentimientos; sé cuando están conmigo por lo superficial, o cuando hay pasión, inocencia o solo quieren sexo, Ya sabes que no soy virgen así que te debería de afectar eso.

- Estaba muy borracho cuando me lo contaste porque no tenía idea hasta ahora.

- ¿En serio? Entonces ahora lo sabes.

Guau, shock.

- Como sea, lo que acabo de sentir, de ti hacia mí- me apuntó luego a él mientras hablaba- fue algo bastante profundo. Rayaba en lo tierno. Nunca he estado enamorado pero siento que lo tuyo es fuerte.

Cuando me hablaba de esa manera, seria y directa, era imposible engañarlo, estaba totalmente convencido de sus palabras. Suspiré y me vi obligado a soltarlo todo aunque un poco frustrado y enojado por como resultaron las cosas

- Está bien, tú ganas, me gustas, ¿y qué?- hice un mohín y me crucé de brazos tratando de verme enojado y restarle importancia a mi sonrojo- ¿Me abrirás tus brazos y me aceptarás diciendo "oh, yo también te amo, Naruto, seamos felices para siempre" y todo será como una novela rosa?- le encaré- Acepté la realidad y me quedé callado porque sé que no estás interesado en nadie. Me conformo con ser tu amigo. Nunca intenté propasarme o decir alguna indirecta. Sabes que no soy así.

- Sí, tienes razón- poniendo sus manos en los bolsillos de su chaqueta- en cada palabra. No estoy enamorado de nadie, nunca sentí que quisieras hacer nada raro o fuera de lo usual. Las veces que fingí estar dormido no me pusiste un dedo encima o te me quedaste mirando más de cinco segundos- lo quedé mirando con los ojos bien abiertos, ¿se hizo el dormido? Bastardo ¡¿cuándo?- ¿Y qué harás ahora que sé tu secreto?

- Tratar de no dejar que te me vuelvas a acercar tanto a mi boca porque no me podré contener a la próxima. Ya sabes cómo me siento respecto de ti, no es un juego así que no más experimentos.

- ¿No temes que le cuente a alguien?

- No eres chismoso

- ¿Y si me llegase a enamorar de ti?

- Lo veo difícil- sonreí irónicamente para mí- además, qué te apuesto a que nunca me has visto más que como un amigo.

- Idiota- se dio media vuelta y se marchó.

Genial, lo que no quería que pasara ocurre por culpa de mi estúpido orgullo. Lo hice enfadar por mi miedo. En todo caso, qué apuesto a que cualquiera en mi lugar hubiese hecho lo mismo para cambiar el tema y terminar con la incomodidad y la tensión.

Sasuke… En verdad que lo amo, demasiado pero se estaba adentrando en campo minado y le di la advertencia… si es que la captó. A veces puede actuar como un verdadero idiota cuando quiere jugar con algún nuevo juguete que acaba de descubrir y mis sentimientos no son para tomar a la ligera.

¿En qué me metí? Le hubiese dicho que no se atreviera siquiera a pensar en conquistarme porque le iría mal.

No me llamó ni yo tampoco a él. Esperé mejor a ver lo que pasaría el lunes en clases.

No nos sentábamos juntos en clase pero sentía constantemente su presencia junto a mí, como si estuviese respirando sobre mi oreja. Me había hecho mal el no pegar ojo en toda la semana pensando cómo dirigirme a él si me hablaba.

Lo evitaba como un cobarde, terminaba la clase y salía disparado o al baño, o al patio tras los arbustos. A cualquier parte donde no me encontrara. El viernes logró entablar contacto cuando caí rendido sobre mi mesa tras la lectura del primer párrafo de Hamlet, a primera hora de la mañana con la voz monótona del profesor de lenguaje.

- Naruto…- sentí unos labios sobre mi mejilla y una voz suave en mi oído. Estaba tan cansado que dejé que me llamase por largo tiempo- Naruto.

- ¿Qué pasa, Sasuke?- respondí cuando oí el timbre de recreo. Mis ojos permanecieron cerrados.

Oí como arrastraba su silla hacia mi mesa. Yo seguía apoyado y cómodo sobre los brazos acolchados y blanditos de mi chaqueta.

- Al fin logro dar contigo. Te quería preguntar algo.

- ¿Qué?

- ¿Qué te gusta de mí?- comenzó a acariciar mi cabello. Sabía de sobra que me encantaba que hiciera eso.

- ¿Por… qué quieres saberlo?- dije con dificultad, su mano me provocaba más sueño.

- Me causa curiosidad.

- Mmm…- musité- supongo que para empezar, tú manera de ser, excepto cuando eres un total idiota…

- ¿Qué más?

- ¿Quieres subirte el ego?

- Es que siento que hay más.

- Tu cara… es una buena razón también… De tu cuerpo no sé… Supongo tienes buen físico.

- ¿Nunca espiaste aunque fuera un poco en los camarines?

- He tratado de ser cuidadoso y, según tú, me he despistado una sola vez.

- Y ni siquiera fui yo ese despiste- dijo por lo bajo descuidadamente. Lo oí de todos modos- O sea que las veces que yo te veo es cuando tú me ves.

Asentí y me quedé dormido. Sus manos sobre mi cabeza, acariciándome con tal delicadeza fueron demasiado contra mi pobre aguante.

- Señor Uzumaki, ¿viene a estudiar o a dormir?

La voz se escuchaba tan lejana y tan suave, pero a la vez tan recargada de sarcasmo y familiar que me vi obligado a despertar y alzar la mirada. Todos en la clase estaban atentos a mí y la maestra de historia quien estaba cruzada de brazos junto a mi mesa.

- Perdón- dije sentándome derecho sobre la silla y sacando el libro en la página correspondiente- Nunca más.

- Si tiene sueño, podría haberse quedado en la casa- se dirigió hacia su mesa y abrió el libro de clase. Hojeó un par de cosas y se fue a las páginas traseras. Probablemente me puso una anotación negativa la vieja maraca.

Estuve toda la eterna clase pegado al libro y me quedé dormido con los ojos abiertos. No me llamaron la atención de nuevo y cuando tocaron el timbre para el segundo recreo, me volví a recostar sobre mi mesa.

La silla de alguien volvió a rechinar junto a mí y la mano volvió a aterrizar sobre mi cabeza.

Su aliento tibio sopló sobre mi oreja y me provocó cosquillas. Me moví un poco y sus labios se posaron sobre mi mejilla. Maldición, no me podía dejar en paz ningún momento y cuando tengo sueño y alguien me molesta, se gana mi odio de manera instantánea. Con mi mano busqué su rostro y al ubicarlo, le alcé el dedo del corazón.

- Qué grosero- dijo con fingida ofensa.

- Mi mano tiene vida propia.

- Continuemos con tu confesión.

- ¿No te cansas?

- No.

- Tu perseverancia, tu rostro de concentración al leer, tu infantilismo cuando hablas de cosas que amas y un nuevo elemento; tu expresión al entregarte el libro hace dos días.

- Suenas como una niña enamorada.

- Ahora que me acabo de escuchar, pienso igual.

Ambos reímos divertidos.

- ¿Quieres un café?

Finalmente despegué la cara de mis brazos y le miré con los ojos entrecerrados del sueño.

- Que sea doble.

- Vamos antes de que termine el recreo, osito.

- Vuelve a repetirlo y te corto la tráquea.

- Perdón. – dijo apenado- Era broma.

Nos atrasamos algo en la fila que había en la cafetería. Todos compraban exorbitantes cantidades de comida y yo estaba a punto de adelantarme, comprar el café e irme. Lo único que me detenía eran los más matones comprando. Tardaban en decidir qué jugo comprar y qué bebidas les gustaría para la tarde. Con el sueño que traía encima, estatura y contextura; no tenía oportunidad de ganar si hubiese pelea.

Comencé a cabecear de nuevo, apoyé la cabeza sobre el hombro de Sasuke y él tuvo la intención de agarrarme de la cintura.

- Ni se te ocurra- advertí yo, peñiscándole la mano.

- ¿Eh? Mi pica la cabeza- desvió la dirección de su mano y se rascó la cabeza con la mano torpemente.

- ¿Cuánto más falta?

- Mmm, hay unas siete personas, gorditos y tres bolas por delante de nosotros…

- ¿Mucha comida?

- Con todo lo que están pidiendo cada uno, yo podría sobrevivir durante una semana.- Maldición. Que coman menos. Quiero el café.- Ahora que me fijo, tú no acostumbras comer mucho.

Alcé la cabeza, lo miré confuso y adormilado. Sasuke sacaba preguntas y decía cosas muy raras. Desde cuándo importaba cómo me alimentaba… estaba vivo, ¿no es eso lo importante?

- Como cuando m estómago me lo pide y dejo de comer cuando pierdo al apetito.

- ¿Ejercitas?

Quité mi cabeza de su hombro violentamente y lo miré alzando una ceja algo enfadado.

- ¿Otra vez tú y tus preguntas?

- Sí.

- Y ahora yo soy la víctima…- puse las manos en mis bolsillos de mi chaqueta- Hago ejercicio tres veces a la semana, lo suficiente para marcarme levemente y comer sin remordimientos cuando quiera pasarme de la cuenta.

- Ohh, es bueno preguntarse cosas de vez en cuando

Llegamos después que nuestro profesor jefe y tuvimos suerte de que no nos viera cuando nos arrastramos por el piso para pasar inadvertidos.

- Los exámenes finales se acercan y con ello la graduación de ustedes- perdido en su largo discurso nos sentamos como si nada en nuestros puestos, esta vez yo me sentaba en la ventana y Sasuke en la fila de al lado.

Un papel apareció en mi mesa a los pocos minutos. Estaba doblado y Shikamaru fue quien me lo pasó. Lo abrí oculto tras mi estuche para que no me viera nadie.

"Ahora, por primera vez que oigo al profesor, me doy cuenta de que no sé nada de lo que quieres para tu futuro"

La letra de Sasuke, inconfundible como siempre.

"Lo mismo pienso de ti, pero,¿no quieres nada relacionado con literatura?

"No estoy seguro, ¿puedo pasar a tu casa?"

"¿Para qué?"

"¿Has adelantado parte de la tarea de matemáticas?"

"Diablos, dámela entonces"

"Genial"

"Pero no intentes nada o me veré forzado a golpearte"

"Ok"

Caminamos en un extraño silencio y en una sola ocasión Sasuke puso su brazo alrededor de mi cuello. Lo miré raro y lo aparté despacio, exageradamente despacio. Si de nuevo iba a empezar con sus juegos, prefería irme solo y desvelarme que aguantarlo con sus maniobras raras. ¿Por qué diablos tuve que corresponderle ese beso? ¿Por qué era tan endemoniadamente difícil mantener la cordura con él cerca? Cada vez se tornaba más complicado…

- Este ejercicio… El cuarenta y dos, el número de aquí, ¿es un cero o un ocho?

- Ah, ese… pues…- revisó la hoja del cuaderno, eso quiere decir que se acercó peligrosamente a mí, me puse nervioso. Mi respiración me traicionaba un poco y traté de suspirar fastidiado por no entender bien el ejercicio. Sasuke se lo tragó por suerte- Ah, es un cuatro. Olvidé la suma de la última parte. Haz de nuevo el ejercicio desde esta parte- me quitó el cuaderno y borró el ejercicio. Me quitó mi lápiz de la mano y lo corrigió increíblemente rápido, como si se supiera de memoria el largo resultado del ejercicio.

- Mi lápiz, por favor- estiré la mano- Qué lata hacer esto- lo miré- ¿No te lo puedo copiar?

Me miró alzando la ceja, en desaprobación.

- Sé que eres capaz de hacerlo por ti mismo. Eres bueno resolviendo de éstos.

- Cruel…- el ejercicio era el inicio de los más largos y tenía unas ganas de lanzar el cuaderno contra la pared e irme a la cama…

- ¿Naruto?

- ¿Qué?- dije empezando a resolver en el cuaderno.

- ¿Qué pasaría si me enamoro de ti?

- Como antes te lo dije; es imposible. Eres el hombre más heterosexual de la Tierra y que te vayas al otro bando es igual de imposible como la resurrección de Michael Jackson.

- No te cuento exactamente todo, ¿sabes?

- ¿Qué quieres decir con eso?

- Soy bisexual, Naruto.

Dejé de escribir. Me costó procesar sus palabras. Lo miré por mucho tiempo con una ceja alzada.

- Ok- comencé a golpear las uñas sobre la superficie de la mesa un tanto nervioso- ¿Y…?

- Pues… Después de saber tus sentimientos por mí, me doy cuenta de que quiero saber más de ti… Quiero enamorarme de ti, Naruto.

- No… no puedes hacer eso- detuve mi mano- Nadie se puede forzar y enamorarse de quien se le antoje. No es natural, es enfermizo.

- Querer es poder.

- Mejor no sigas hablando y cortemos el tema ahora mismo- dije tajante- No quiero saber cómo podría terminar esto- volví a escribir, haciéndome el indiferente.