Soy una persona demasiado agradecida por sus lindos reviews ^^, los/as quiero mucho! Reconozco el OoC pero se me olvidó ponerlo en un principio. Lo pondré en el summary inmediatamente, es que cuando escribo... es inevitable que cambie parte de sus personalidades por la historia en las que los implico. Trataré de avisar en los próximos fics que vaya subiendo aquí.

¡Disfruten la lectura!


Capítulo 4

Sasuke suspiró sonoramente. Apoyó ambos brazos y la cabeza sobre la mesa. Pude ver perfectamente el mohín que estaba haciendo y la manera que me miraba; como un niño ofuscado.

- ¿Qué?

- Si pudieras entrar a mi cabeza…

- Seguramente me perdería en tu laberinto de seguro…

- Sabes que cuando algo o alguien me gusta, soy un manojo de nudos.

- Desearía poder tomarme tus palabras en serio, pero primero que nada- lo miré- soy tu amigo, y no te dejaré lastimar ni lastimarme. Son mis sentimientos, maldita sea.- subí el tono de mi voz un poco- No dejaré que juegues con ellos a menos que quieras que nuestra amistad se termine ahora…- cómo tenía el descaro de soltarme aquellas palabras sin sentido y tan hirientes. ¿Enamorarse de mí? Entonces no lo está, suficiente información para mí. Podía irse a la misma mierda. Ya no me importaba nada. Cuando estoy cansado mi humor empeora y soy más susceptible a enojarme con muchísima facilidad y si seguía con el tema, era capaz de gritarle y golpearlo.

- Hace mucho tiempo que no te escuchaba hablar con tanta seriedad. Debes estar muy enojado…

- Y que lo digas…

- Tus sentimientos son importantes para mí. Jamás jugaría con ellos- dijo demasiado bajo. Tuve que repasar el balbuceo en mi mente para lograr entender lo que había dicho.

Maldita sea. Trataba de concentrarme pero no podía resolver el estúpido ejercicio. Dejé el espacio en blanco y volteé la página. Rogué porque el resto estuviese bien hecho y no tuviese que resolverlos por mí mismo. De otra manera, tendría que aceptar una mala nota.

- Perdóname, Naruto- sentí su mano sobre mi hombro. Dejé de respirar por segundos y lo miré indiferente. Sí, acepto el ser un tanto orgulloso, me lo pegó Sasuke- En serio, mantendré la boca cerrada.

- ¿Cómo fue que terminamos así?

- Mejor no diré nada. Te enojarás.

- ¿Disculpa?

- Tu despiste empezó todo… en la escuela.

- Y tú secundaste al preguntarme si era gay.- lo ataqué como acto reflejo.

- … el ejercicio que te saltaste…- cambiando abruptamente de tema – Si quieres, te lo resuelvo.

- Gracias- aceptando el que acabase con parte de la tensión.

Me di el lujo de mirarlo mientras escribía. ¿Cómo alguien como Sasuke podía tenerme de esa manera? Bailaba sobre la cuerda floja. Hasta hace poco sólo quería que me volviese a besar para sentirlo y ahora solo quería arrancarle la cabeza.

Quiero y elijo desenamorarme… y cada vez que lo veo, como ahora; con la boca cerrada, concentrado, volvía al tiempo en que no sospechada de nada y podía disfrutar de su compañía sin tratar de evitar sus roces casuales y sin intención, de escucharlo hablar de cosas triviales o de oír sus groserías cuando jugábamos alguno de sus juegos de consola.

Cerré los ojos y me apoyé sobre mis brazos como antes lo hacía Sasuke. Cerca de un minuto pasó y oí cómo volteaba la página para continuar escribiendo al reverso. Mi respiración se volvió más lenta, el cansancio me hacía sentir el aire fresco que me helaba la garganta y tenía la punta de mis pies congelados. La cabeza me dolía, producto del cansancio y cuando reparé en que me quedaba dormido, di un respingo; estaba comenzando a soñar. Me había puesto de pie y golpeé a Sasuke en la nuca. No era real cuando abrí los ojos un poco, lo vi escribiendo igual de concentrado. Los volví a cerrar.

Sentí su mano sobre mi mejilla cuando acomodé mi cabeza. Me acariciaba con el pulgar suavemente para no despertarme.

- Si tan solo me entendieras…- puse atención- El verte dormir me hace más difíciles las cosas.

Tengo que desenamorarme, tengo que desenamorarme… Su mano es tan suave… tengo que desenamorarme… desen…amor…arme…

- Quiero quererte, quiero amarte.-susurrando lo último- Lo he querido aún antes de saberlo todo y aún así no me entenderías…- sentí su mejilla tibia junto a la mía y después sus labios.- Te quiero, Naruto.

Las palabras con las que tantas veces fantaseé.

- Te quiero, te quiero, te quiero…- me abrazaba con delicadeza mientras susurraba estas palabras en mi oído lo más bajo que podía.

Quería callarlo, decirle lo mucho que dolía oír tan egoístas palabras pero a la vez, era tan maravillosamente egoísta de mi parte el deleitarme escuchándolo. Aún sabiendo que estaba mal…

Su peso se aligeró y sus pasos se alejaron hasta detenerse. ¿Estaría pensando algo, querría ir al baño, a la cocina o se iría…? No quería que se fuera, quería que se quedara…

Soy tan complicado para mis cosas, parezco una mujer y me siento estúpido. Un minuto lo odio y al segundo lo vuelvo a amar. Soy el colmo. Me faltaba menstruar y ya saldría de dudas.

No pude reclamar, porque me estaba haciendo el dormido, me tomó en brazos y me cargó sobre su espalda hasta mi habitación, dejándome sobre mi cama. Como era muy tarde no podría volver a su casa porque donde vivía yo, era un tanto peligroso de noche. Se ha quedado tantas veces aquí, que únicamente preguntaba a mis padres por su permiso por educación pues ya sabía de antemano la aprobación.

Estábamos los dos solos en casa. Era viernes y como siempre mis padres llegaban tarde pues después del trabajo, ellos aprovechaban para descansar, beber un poco, tirar afuera el estrés y el fin de semana pasarlo como familia, compensando el no poder vernos el resto de la semana.

Sentí sus cálidos labios sobre los míos moverse lentamente. Su aroma me volvía loco. Quería corresponderle, tirarme encime suyo… pero estaba haciéndome el dormido.

Se recostó sobre la cama extra plegable que había bajo la mía. En pocos minutos sentí sus leves ronquidos, indicándome que estaba dormido al fin. ¿Cómo descubrí esto? Pues, hubo una noche en la que me quedé a dormir en su casa y tuve que levantarme al baño. Lo llamé, le pegué un poco para burlarme de él quien se jactaba de que nunca en su vida roncaría, pero tenía el sueño bien pesado así que lo dejé ahí. No se lo comenté al día siguiente, ni al siguiente… La verdad nunca se lo comenté, no sé por qué, tal vez infantilismo, flojera, no lo sé. Pero por lo menos así podía tener la certeza de que estaba durmiendo.

Me apoyé sobre el codo y lo miré. Se había quedado dormido mirando en mi dirección. Su rostro lleno de serenidad me enterneció y no pude evitar bajarme de mi cama y acercarme a verlo más de cerca. Parece que me gusta jugar con fuego, pensé.

- Tan perfecto el desgraciado…- susurré acariciando con sumo cuidado su mejilla- y tan raro a la vez…

Juro que traté de reprimirme y fallé. Lo besé, un leve roce y no quería separarme nunca más de nuevo. ¿Será ésta la razón por la cual la mayoría de las parejas pasan besándose todo el día?

Una leve contracción en los labios de Sasuke provocó que me alejara asustado por si se despertó. Falsa alarma, solo se volteó.

- ¿Sigue durmiendo?-pensé y sus ronquidos en un par de segundos me lo dijeron.

De entre todas las personas del mundo me tuve que enamorar de mi mejor amigo; este cabezota egoísta…

La puerta de entrada hizo un ruido y escuché unas llaves después. Me levanté a ver qué o quién era, cuidando por dónde pisaba.

- Ah, ¿todavía estás despierto, hijo?

- Sí, ¿cómo les fue, mamá?

- Perfecto, nos encontramos con los padres de uno de tus compañeros, uno de ojos celestes y tiene el pelo rojo.- colgó las llaves en los ganchos a un costado de la puerta

- Ah, Gaara.

- Ése mismo. Ah, casi se me olvida. Nos llamaron los padres de Sasuke, estaban algo preocupados porque no contesta su celular, ¿está aquí?

- Sí, está en mi pieza durmiendo.

- Qué bueno- suspiró mi madre aliviada.

- Llamaré a Fugaku- dijo mi padre, sacando su celular del bolsillo de su pantalón.

Me dirigí a la cocina a tomarme un vaso de jugo de manzana, tenía una sed horrible. No pensaría nada al volver arriba y verlo dormir. No pensaría en nada que me hiciera recaer en su maraña. Me atoré, tuve que toser muchas veces para recuperarme del susto de casi ahogarme y terminé por salir de la cocina.

- Buenas noches- dije al subir las escaleras.

- Qué descanses- me respondieron al unísono mis padres.

Seguía durmiendo, boca arriba ahora. Me acosté en mi cama y me quedé dormido al instante.

- Naruto…-oía una voz a lo lejos, muy suave. No quería responderle sólo para oírla más.- Naruto… Naruto… oye, atiende a tu visita. No seas maleducado.

- Mmm…-musité sin moverme.

Sus labios se posaron sobre los míos, unos labios que ya conocía. Creía que era un sueño (no sé por qué razón) y correspondí como acto reflejo, profundizando el beso, el momento y la intensidad. Sentí el peso de su cuerpo sobre el mío y sus manos a ambos lados de mi cara hundiendo un poco el colchón, inclinándome hacia atrás. Sus besos… eran increíbles y agresivos, algo que me gustó demasiado. Su erección rozaba sobre mi vientre y mis manos se agarraban de su espalda, recorriéndola lentamente. Dios, estaba demasiado excitado como para que esto fuera un sueño… era demasiado real.

Su boca en mi cuello y su lengua paseando por la piel expuesta de mi pijama me hacían gemir. Tuve que abrir los ojos abruptamente cuando me percaté de que tanto manoseo, cosquilla, erección que sentía en mí… no estaba soñando en absoluto.

- Ahh…-sus manos se colaron debajo de mi pijama, por sobre mi vientre e iban con la intención de bajar- ¡No!- grité asustado- detente, en serio, Sasuke, ¿dónde crees que vas?

- Pues…-dijo mirándome a los ojos. Su mirada estaba oscurecida y sonreía prepotentemente- a tu segunda cabeza.

Me sonrojé demasiado, mis manos temblaban sin control sobre las sábanas de tan nervioso que estaba. Rodé para salir de la prisión de sus brazos, quedando a una distancia decente de dos metros.

- Mis padres están al lado, ¿estás loco?

- ¿Y si no estuvieran… no te resistirías?- sentado sobre la cama estiró una pierna y apoyó su codo sobre la otra flectada, mirándome atento.

- No dije eso- me sonrojé.

- Lo pensaste… No te preocupes, salieron hace diez minutos al supermercado. Podemos seguir lo que empezamos…

- No- dije despacio.

- Sabes que quieres.- poniendo su clásica voz de berrinche.

- No de esta manera.- alcé la voz y apreté los puños.

- ¿A qué te refieres?

Lo encaré, serio.

- … Soy sólo un capricho tuyo y no dejaré que me hagas esto. Tendré… que pedirte que te vayas- evité su mirada al decir esto último- No quiero que sigas haciéndome esto- cómo dolió decirle eso pero estaba haciendo lo correcto. Estaba mal lo que estaba haciendo, torturarme de esa manera, permitiéndole cumplir sus caprichos conmigo de manera tan egoísta…

- ¿Entonces porqué estabas tan duro hasta hace unos minutos?- su voz se volvió seria- Tú no quieres que me vaya…

- …Tienes razón- admití abiertamente- Me hubiese gustado continuar, de hecho, quiero que te quedes pero…

- ¿Pero?

Estaba tan enojado de que no se diera cuenta de lo que hacía, actuaba como un niño egoísta y trataba de hacerse la víctima mirándome todo serio. Me provocaba, me ofuscaba y a la vez me daban ganas de llorar y golpearlo para que de esa manera entendiera; a la antigua.

- Te amo y lo acepto, no temo decirlo, desde hace un tiempo, pero no más te enteraste de esto y automáticamente me besas y me quieres. Es extraño… me gusta, suena algo masoquista de mi parte pero es inevitable que te guste que la persona por la que sientes cosas te quiera besar, pero no es correcto… es hasta injusto el quererte tanto y que actúes así, de manera tan inconciente.- me acerqué rápidamente hacia él y lo tomé del cuello del pijama- ¿qué quieres de mí? ¿Qué te acepte como si nada y tengamos sexo y me adhieras a tu lista para después botarme? Jamás en mi vida he sentido algo tan fuerte y tú me estás destruyendo- mis manos temblaban- ¡No me vuelvas a tocar a menos que de verdad lo sientas! No me beses a menos que quieras transmitirme algo real.- mis ojos comenzaron a soltar lágrimas de rabia y tristeza- Que te quieres enamorar de mí, dices…- me reí- ¡No me hagas reír! ¡No te dejaré! ¡Lárgate!

Sentía miedo, ¿y si su testarudez lo obligaba a no hacerme caso y empeoraba las cosas? Terminaríamos sufriendo, nuestra amistad no volvería a ser jamás la misma por todo lo pasado entre nosotros, es más, por mi orgullo no lo volvería a llamar amigo siquiera y me hundiría en una profunda depresión…

Salí de la habitación corriendo. Me metí al baño y puse el seguro a la puerta. Con la espalda reposando tras ésta me fui deslizando lentamente hacia el piso. Lloraba a mares por primera vez en muchos años. Al fin se lo dije todo, qué alivio y qué infierno, ¡si no quería perderlo!, quería volver y abrazarlo y repetirle infinitamente lo mucho que lo amaba. Quería despertar de esta pesadilla y empezar todo desde cero, quedándome callado y seguir siendo amigos sin estos estúpidos sentimientos de por medio.

Sentí los pasos de Sasuke dirigirse donde estaba yo. Se detuvo tras la puerta, lo supe al ver la sombra de sus pies detenerse justo frente a mí. Ni si quiera se molestó en golpear, presintiendo que sabía que ya estaba ahí.

- ¡Te dije que te fueras!- le grité.

- Hay algo que quiero decirte – su voz era suave, y recargada de culpa. Me quedé callado por un tiempo antes de responderle.

- Habla rápido- dije cortante.

- Es cierto que nunca antes me he enamorado. Acepto que soy un promiscuo, un idiota e insensible. Pero basta el empujón de alguien para iniciar un pequeño gran cambio hasta en el más terco, ¿sabes?- suspiró- Tus palabras fueron ese empujón que necesitaba.-apoyó una mano sobre la puerta- Me hiciste reaccionar.- oía su ropa deslizarse contra la puerta. Se había sentado al igual que yo- Cada mujer con la que he estado… Nunca supe nada de ellas ni me interesaba saber nada tampoco, pero ú… Te conozco demasiado… eres mi mejor amigo, Naruto. Cuando te conté que era bisexual, no era mentira. Esa es la principal razón por la cual he estado saliendo con tantas mujeres; porque no quería aceptarlo. Quería estar sólo con mujeres, estaba aterrado de que los hombres me provocaran las mismas sensaciones- hizo una pequeña pausa para tomar aire- Sabes lo orgulloso que soy … Eres una persona pura, demasiado, y darme cuenta de tus sentimientos por mí, aún sabiendo cómo soy… fue una especie de shock, pero no me malentiendas- dijo rápidamente para que no me enojara por la definición- Me hizo feliz de cierta manera enterarme de que me amabas. No sentí esa acostumbrada repulsión que tenía como acto reflejo- suspiró nuevamente. Su respiración era entrecortada- me sentí incluso feliz. Quiero saber lo que es el verdadero amor, ¡diablos que sueno cursi! Quiero saber qué se siente estar tomados de la mano, decir te amo, abrazarse sin razón. Quiero entregarme a ti, que ambos seamos felices…- volvió a suspirar- No quise lastimarte, en serio. Eres adictivo, maldita sea. Después de probar tus labios supe que no quería los de nadie más- se sorbió la nariz ¿Estaba llorando?- Cuando te besé en el parque; era un beso de prueba, no fue un impulso como te dije aquella vez. Fue una mentira para que no sospecharas… Y terminé dejándome llevar y no te resistías. Eso me hacía quererte más y gracias a ti me detuve, porque no me hubiese importado hacerlo en el parque si podía continuar así, pegado a ti. Sentí una pequeña chispa.

Sentado sobre el piso, escuchando aquella confesión de Sasuke Uchiha, me dejó sin palabras. El enterarme de todo esto tan rápido… o sea que él… Era el inicio de algo, creo. De alguna manera, ésta especulación me hizo sonreír.

- Lo único que te pido es que no rompas esta amistad- su voz se quebró por completo y aceptó el hecho de que Naruto lo oyera quebrarse y abrirse totalmente hacia él- es todo lo que me queda de bueno en la vida… Sin ti, nada vale la pena. Por favor…- suplicando en voz baja.

Ahora sí que lo había escuchado todo. Una única prueba y bastaría para saber si podría perdonarlo.

Abrí la puerta y Sasuke, quien estaba apoyado contra ésta, quedó recostado sobre el piso. Al verme quiso levantarse. Sus ojos seguían húmedos y rojos.

- Quédate ahí mismo- le dije serio.

Me arrodillé y tomé su rostro entre mis manos. Me miraba atento, curioso, asustado. Si tuviese la intención de golpearlo, y tengan por seguro que seguiría igual de estático hasta que decidiera detener los puños.

Ver a un Sasuke tan vulnerable entre mis manos se sentía raro.

Yo, estaba serio, como pocas veces en mi vida, tratando de no demostrar flaqueza en mi actuar para que así me tomara más en serio. Quería saborear este momento único que probablemente nunca se repetiría.

- Cierra los ojos- le ordené y no dudó en hacerlo.


Reviews serán bien recibidos ^^