Digan no a las drogas. Las drogas son malas. Prohibido el consumo de éstas mientras se lee del fanfic. Cualquier efecto de las sustancias aquí utilizadas (entiéndase; drogas) es mero material utilizado para la creación de la historia, no probarlas para confirmar efectos. Gracias.
Katary Kanae.
Cliché capítulo 6
Todo resultó bien. Mi madre y la de Sasuke entraron a la misma sala que yo con Hinata aunque no presté atención a la película en ningún momento. Comí un poco de las palomitas de maíz que compré para Hinata y que amablemente me ofrecía a ratos. Yo sólo quería estar con Sasuke de manera muy egoísta, me volví muy dependiente de él. Quería verlo a cada segundo y mi mente no estaba conectada a mi cuerpo.
Nos estuvimos mandando mensajes de texto para matar el tiempo, me torturaba que todo fuera tan lento…
"¿Qué tal la película?"
"La verdad ni la estoy viendo, quiero terminar esto pronto"
"Paciencia, pronto te darás cuenta de todo terminará"
"Me gustaría leerme tan seguro como tú"
"Es que soy único. Te estoy siguiendo con cautela y a nuestras madres también. Lo más probable es que te dejen de seguir en cuanto dejes a Hinata en tu casa. Si eso pasa te aviso y tomas un pequeño desvío en tu regreso a casa"
"¿Lo dices en serio?"
"Yep
- Naruto-kun, la película ya terminó.
- Vaya, ni me di cuenta. ¿Y qué quieres hacer ahora, Hinata?-dije sonriendo.
- Quiero fumar…- dijo emocionada, abriendo su bolso. La detuve justo a tiempo, más que la acción en sí de fumar era que Hinata no fumaba cigarros, sino que fumaba marihuana y si la atrapaban por mi descuido...
- Mejor que no- me miró confundida- Mi madre y la de Sasuke nos siguen y si te ven, se lo comentarán a tus padres de inmediato.
- Me estás…- entró en pánico y las buscó rápidamente por todos los rincones que alcanzaba a ver en la calle y dentro del cine.- ¿Por qué?
- Bueno, últimamente han notado ciertos cambios en mi actuar y en el de Sasuke, sospechan que salimos con alguien, con una muchacha…
- ¿No saben lo de ustedes?
- No, mi madre ni siquiera sabe que me gustan los hombres. Me vine a juntar con Sasuke para hablar y ver qué hacemos con las sospechas y nuestras madres nos siguieron al intuir que estábamos hablando por teléfono con nuestra "chica" antes de venirnos- hice comillas aéreas con las manos- y querían saber quién era. Alcanzamos a escondernos.
- Ahh, ya entiendo-dijo más calmada y suspirando de alivio- Me estás usando como alfombra para que no se den cuenta de lo sucio que estás haciendo…- dijo en tono picarón, alzando una ceja. Hundió su codo suavemente en mis costillas- Me deberás una, Naruto-kun.
- Lo sé. Perdona si no te conté pero estaba desesperado.
- Descuida, pero a cambio tendrás que ser mi pareja para la gala. Si invito a Neji-kun, sería muy obvio y tu madre ya nos vio así que…
- Está bien, acepto-le ofrecí la mano y sellamos el pacto con un apretón amistoso- Te invito un helado.
- Gracias- dijo sonriéndome con ternura.
Sonreí y nos dirigimos a la heladería. Hablamos de cosas un tanto aburridas de la escuela, no tocamos el tema de qué estudiar pues ambos lo detestábamos, esos temas los guardábamos siempre para los parientes molestos. Contamos anécdotas chistosas de la infancia, como cuando Hinata solía ser una chica bastante tímida, tanto que siempre que hablaba con alguien, aunque lo conociera, se ponía roja como tomate, sus manos sudaban y temblaban y tartamudeaba tanto que no se le entendía nada.
- Eso es porque pasaba encerrada mucho en casa por culpa de mis padres y solamente estaba con Neji-kun que vivía conmigo.
- Pero era tan chistoso… hubo una vez en la que me acerqué a hablarte solo para molestarte…- dije riéndome.
- Eres muy cruel conmigo, Naruto-kun.- dijo esbozando una sonrisa y comiendo un bocado de su helado.
- Pero has cambiado tanto, ahora pareces otra persona, ¿te raptaron los alienígenas?
- No. Gracias a unos vecinos que una noche estaban fumando hierba fue que cambié para mejor… creo- rompió a reír.
- ¿Y cómo fue eso? -dije curioso- Cuenta, cuenta.
- Bueno, la reja no es muy alta y me asomé a ver qué era ese olor que entraba por la ventana de mi habitación. Mis vecinos tenían dos o tres años más que yo…
- ¿Y qué edad tenías?
- Doce, creo.-tomando otro bocado de helado- Bueno, me acerqué a la reja y los vi cerca. Me miraron y me saludaron. "¿Quieres probar, Hinata-chan?" Y yo dije tímidamente que sí. Me pasaron del porro que habían hecho y en un minuto ya me estaba riendo. Eso.
- ¿Eso es todo?
- Sí, y me dieron unos consejos para tener mayor seguridad. La yerba me ayuda a relajarme, por naturaleza soy una persona muy estresada y preocupada, pienso puras tonteras y soy totalmente dependiente de la hierba cuando hay muchas cosas por hacer, como las pruebas, entregas de trabajo o preparar cenas de fin de año y navidad…Me estoy estresando gratis…- agarrándose la cabeza con la mano libre.
- Relájate, mujer- le dije algo preocupado. Puse mi mano sobre su hombro y le di unos cuantos golpecitos para que me mirara, le sonreí.
La dejé en su casa y ésta me agradeció la tarde agradable. Desapareció tras la puerta y mi celular vibró.
- Nuestras madres acaban de irse y estoy detrás de ti.
Volteé y a lo lejos le vi alzando la mano. Corrí hacia él, sonriente y me abrazó posesivamente.
- En estos momentos odio a mi madre por ser tan metiche…- dije yo.
- Te extrañé, usoratonkachi…- era raro oírle decir eso pero me gustó.
Nos besamos largo rato. El foco sobre nuestras cabezas parpadeó un par de veces y luego se apagó, junto con la hilera del pasaje entero en el que estábamos. Me asusté un poco, de repente sentí las manos de Sasuke colarse bajo mi polera.
- ¿Aquí?-pregunté sorprendido.
- Es una oportunidad única- dejó mis labios y ahora lamía mi cuello.
- Ahh…-gemí- Sasuke…- me agarré de su cuello y aspiré de su aroma. Siempre el mismo, siempre igual, siempre adictivo.
Por siempre lo querré con locura y un deseo que hasta ahora sigue intacto. Por fin podía dar rienda suelta a mis impulsos más bajos y no tuve por qué contenerme. Cuando quiso besarme y sentí su lengua colarse, subí de su polera con mis manos y con mi lengua tracé un camino descendiente, dejando unas cuantas marcas que indicaban que me pertenecía.
Me encantaba ser ahora yo quien hiciese gemir a Sasuke de placer, hasta haciendo eso era endemoniadamente sexy y más loco me volvía. Su voz era cada vez más ronca con cada centímetro que avanza. Estábamos demasiado excitados; yo metiendo una de mis manos en sus pantalones y la otra tras su nuca, demandante por sus besos. Él con una de sus manos acariciaba mi espalda y con la otra mi trasero, sin pudor.
- Naruto…-gemía entre besos cuando mi mano rozaba descaradamente la tela de sus bóxers. Estaba muy duro, al igual que yo.
Lo tenía a mis pies, por primera vez quería que gritara mi nombre, volverlo loco con mis caricias y ver su rostro cuando llegara al orgasmo. Desabroché sus pantalones para mayor libertad, después de todo no había luz. Sus piernas se volvieron gelatina cuando comencé a masturbarlo. Lo tenía de rodillas contra la pared, gimiendo como un loco y yo me relamía los labios al oír su voz ronca, exquisita, a punto de correrse por mis caricias. Ya faltaba poco y estaba demasiado caliente. Alenté mis movimientos hasta detenerme y obtuve un gruñido. Lo besé. No me di cuenta cuando me desabrochó los pantalones y uno de sus dedos me estaba preparando para lo que tenía en mente.
- Sasuke… Ahh…
Entró sin dificultades y, por Dios que se sentía bien realizar mis sucias fantasías con la única persona más indicada para mí (según yo).
- Naruto…- gimió Sasuke.
Ni se imaginan el morbo de hacerlo a oscuras y en la calle (vulgar para algunos, lo mejor para otros), el solo hecho de recordarlo hacía que me excitara más y más.
Con una gran facilidad Sasuke se puso de pie y me levantó. Le rodeé la cintura con las piernas y me apoyó contra la pared, que por suerte era lisa.
Movimientos más rápidos, estocadas más fuertes, respiraciones más violentas y sentía su virilidad caliente en mi interior, dura y deliciosa con cada vaivén. Ambos llegamos al orgasmo al mismo tiempo. Me abracé a su cuello para descansar un poco y lo besé ahora más calmado.
- Te amo… Naruto-dijo con dificultad.
- Te ano…-sacudí la cabeza y ambos reímos divertidos.
- Usoratonkachi, jajajajaja.
- Cabe la coincidencia de la palabra con el acto y lo que te iba a decir pero… jajajaj. Te amo, teme.
- ¿Por qué llegas tan tarde, jovencito?- dijo mi madre nada más abrí la puerta de la casa. Me estaba esperando sentada en el escalón que separaba al concreto del piso de madera flotante.- Estaba preocupadísima por ti, hubo un gran apagón en toda la ciudad, comenzaron los saqueos en una tienda aquí cerca y no sabía de ti porque no contestabas el celular y más encima…- se calló- ¿Y esa cara?
Me miré al espejo junto a la puerta cuando la cerré, di con una sonrisa de idiota que no se me había quitado desde que me despedí de Sasuke en la estación de metro. Seguía sin creer que lo recién pasado haya sigo un acto real. Nos unimos, expresamos todo cuanto sentíamos el uno por el otro. Era normal tener esa cara de idiota y no me la quitaría la cara de amargada de mi madre ni nadie sobre la faz de la Tierra.
- ¿Es un pecado ser feliz?- dije con la voz llena de dulzura, dirigiéndome a mi habitación casi saltando los escalones para llegar al segundo piso.
- Parece que te fue bien con tu chica.
- Lo que tú digas, mamá.- ignorando su comentario. Nada me molestaba esta noche.
Dormí plácidamente y al día siguiente Sasuke me invitó a dormir a su casa al día previo de la gala. Lo único que no me agradaba de este evento es que los padres también estaban invitados… No es que odiara a mis padres, pero el hecho de tener que contenerme durante la llegada, la espera a entrar al salón, las palabras de los apoderados, el discurso del presidente de ellos, la cena, el postre, entrega de regalos… me ponía de mal humor. Y tendría suerte si los padres no se asomaban al salón donde sería el festejo con música.
Mi madre estuvo el doble de curiosa cuando tomé desayuno, sus preguntas capciosas, las indirectas para que le contara qué había hecho al día anterior que había salido tan deprisa y sin previo aviso me molestaron en cierta manera y hacían que me pusiera todo rojo y me avergonzara pensar en cochinadas estando ellos presentes. Además de la incomodidad entre mis piernas… ¿Porqué no temblaba o alguien tocaba la puerta o aparecían fantasmas en una situación como esta? ¿Tan ocupados estaban?
- No lo diré nunca- dije fervientemente.
Qué me mantenía positivo respecto del evento; qué habría bar abierto y conociendo a mi madre, era capaz de terminar haciendo locuras encima de la mesa por la cantidad de alcohol que era capaz de consumir y mi padre correría tras ella para mantenerla a raya. Sólo faltaría la madre de Sasuke quien estaría ojo de águila sobre su hijo en todo momento ya que, como era de la clásica madre de antaño; pendiente de su hijo en todo momento, jamás tocaría alcohol y no lo dejaría beber o fumar a él tampoco. Una madre demasiado controladora para mi gusto y mantendría la cordura hasta el final.
- Eso crees tú…- dijo Sasuke ante mis inseguridades respecto de la gala y su madre. Lo miré curioso, sin entender qué trataba de decirme.
- ¿Qué me perdí?
- Ya sabes que Sakura tuvo un pasado oscuro con las drogas y que el LSD no podía dejarlo, ¿verdad?- asentí- Pues, conseguí esto- sacó una pequeña bolsa transparente de un cajón junto a su cama. Dentro había un pequeño cuadrado con una caricatura de un conejo.
- ¿Todavía le quedaban?- dije sorprendido.
- ¿Bromeas? Eran sus favoritas. Te hubieras vuelto loco con la gran cantidad que tenía- comencé a reír por su tono exagerado de asombro- En serio, tenía la colección entera de los Looney Tunes y Betty Boop, pero ahora prefiere la absenta ahora y me regaló a este pequeño…- sonrió maliciosamente y sacó una bolsa del tamaño de un cuaderno con muchísimos cuadrados con diferentes diseños, colores y símbolos- y a su familia.
- Sakura es la mejor- dije boquiabierto- Déjame verlo- le quité la bolsa y miré de cerca todos esos parches en mis manos… - Me siento como el Dios del pecado…
-Servirán postre y me enteré por buenas fuentes que tendrá chips de muchos colores y formas como adorno…
- Ni lo notará- dije sonriendo emocionado.
- Cuando no esté mirando lo pondré en su postre. Mi padre tendrá que vigilarla así que serán dos pájaros de un tiro.
Sus brazos me rodearon lentamente y besó mi cabeza con ternura.
- No sabes lo bien que se siente estar contigo así…- me susurró.
- No pensé que podría resultar esto siquiera hasta hace un mes- lo abracé y deposité un beso en su cuello y de vuelta despejó los mechones de mi frente y me besó- Tenerte así, aquí y descubrir este lado meloso tuyo.
No respondió, buscó mis labios tomándome por el mentón.
- Nuestros compañeros planean hacer una especie de conspiración en la gala de mañana, ¿te conté?
- No, cuenta, cuenta- le insistí infantilmente.
- Dicen que el DJ que contrataron es el hermano de un amigo del padre de Kiba y él lo conoce hace un tiempo, nos da por sentado que es lo peor en gustos musicales, así que planean drogarlo con la infalible ayuda de Sakura, quien se colará misteriosamente en su trago con la ayuda de Ino y Gaara pondrá la mejor música que tenga.
- Es el mejor cuando de música se trata.
- Cierto, y se colarán unas cuantas dósis de éxtasis para los desanimados. Sakura llevará absenta únicamente para el DJ ya que dijo que no quería desperdiciar el resto porque era difícil conseguirla.
- La fiesta va a estar genial.
- Será al más puro estilo; sexo drogas y tecno.-sonrió maliciosamente y lo besé, me gustaba esa sonrisa traviesa que ponía.
Fui puntual al subir al fin, muchos besos everyone! I appreciate all of your support! (se me quedó un poco pegado el inglés por culpa de mi padre) Es un placer escribir para ustedes, de verdad.
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