Cliché capítulo 9
- ¿Buenos días?- pregunté a los religiosos frente de mi puerta. Lo supe y detesté cuando observé que cada uno cargaba una biblia. No era ateo pero no creía una palabra de lo que decían, y odiaba más el hecho de que esta gente pusiera tanto énfasis en querer transformar a todos en fervientes católicos, sin dejarnos decidir qué era mejor para nosotros.
- Buenos días, joven- dijo una señora gorda de pelo corto y con una falda que le llegaba hasta los tobillos. Rodeaba los cincuenta y tantos años- venimos a mostrarle la palabra del Señor- nunca supe bien cómo ahuyentarlos así que solo asentí. - Hoy en día dicen que las nuevas generaciones están más liberales y comenzando a experimentar las pasiones carnales con personas de su mismo sexo, luces como un buen muchacho, fiel a tu padre, el Señor, así que te daremos un consejo; no escuches a esta gente, confundiendo tu cabeza con su liberalidad, no los dejes. Todos somos corderos creados para estar con nuestros opuestos; hombre y mujer y así es como debe ser…
- Este…- dije por lo bajo, rascándome complicado la nuca. Esta situación era un tanto irónica y no podía reírme en sus caras, sería de mala educación.
- … esparce la palabra del altísimo- un niño que acompañaba a los locos se me acercó y me entregó un panfleto que decía; los errores de los inocentes rebaños de nuestro señor.
- Bótalo cuando nos vayamos- me dijo y le guiñé un ojo. Por supuesto que lo haría apenas cerrara la puerta.
- ¿Naruto?- escuché una voz familiar.
- ¿Sasuke?- dije y lo observé asomarse tras el "rebaño" de religiosos
- Perfecto, otro joven que luce obediente a nuestro Padre, hijo del señor Altísimo- dijo la señora habladora.
- ¿Qué les pasa?- me preguntó Sasuke susurrándome.
- Después te explico.
- … y los deseos carnales que deben ser guardados para el santo matrimonio…
- ¿Le dijiste a tu padre?- refiriéndose a si le había contado la verdad y a su visita.
- Está expectante.
- … blasfemia e infierno sin fin para aquellos pecadores que disfrutan de profanarse con personas de su mismo sexo…
- Un momento- dijo Sasuke, notoriamente molesto y deteniendo el interminable discurso de la señora- ¿Está en contra de los homosexuales?
- Son una aberración. - respondió con leve enfado y el resto de su séquito asintió.
- ¿Y quién le da derecho a decir eso?
- Eh… pues Nuestro Señor- al parecer se cohibió de que alguien se atreviera a contradecirle por primera vez.
- ¿Entonces Dios le dijo que son una aberración? Se supone que los hermanos no deben odiarse y deben amarse los unos a los otros y perdonarse todo. ¿Acaso no ha escuchado la frase "Dios es amor"? Además de que si todos fuimos creados por él, entonces Él querría que no todos fuéramos totalmente iguales y podría querer que algunos quisiéramos a los de nuestro mismo sexo para así obtener el equilibrio. Hay una cierta sobrepoblación por seguir este punto de vista que defiende tanto, el de la heterosexualidad. Él lo pensó bien antes de crearnos, ¿sabe?- sí, Sasuke era un ferviente creyente y cuando alguien le contradecía, era una fiera y defendía su punto de vista con uñas y garras.
- Sí, pero la biblia dice…
- ¿Cómo es posible que los aguantes siquiera?- Sasuke me miró enfadado y apuntó al grupo a su espalda con el pulgar.
- Es que…- dije débilmente, cohibido por su enojo y bajando la vista al suelo.
- Hijo mío…- dijo la señora- El ser humano se confunde y no quiere escuchar siempre la palabra correcta del Señor, la malinterpreta, pero para eso estamos nosotros; los obedientes hijos de nuestro Señor, para guiarlos por el buen camino. Los encausaremos correctamente para así crear un mundo lleno de armonía y paz.
- Esa es una bonita utopía- Sasuke se puso a mi lado- pero tendríamos que volver a nacer para que eso pase.
- Mi niño…- ya veía su sonrisa de satisfacción, con todas sus palabras adornadas de falsas esperanzas para convencernos- entiendo tu frustración. La sociedad ya te ha corrompido los pensamientos. Déjanos ayudarte, déjanos guiarte.
El niño que me entregó el panfleto se golpeó en la frente, como queriendo decir; esta señora no entiende con nada, y su padre le tiró de la oreja.
- Me gusta estar corrompido- respondió Sasuke, cortando de nuevo el monólogo de la señora- Gracias a ello me despierto cada día feliz y con ganas de vivir- me tomó de la cintura- Miren, vengo a presentarme como novio oficial de este chico- ladeó la cabeza en mi dirección- así que vienen a predicar a la casa equivocada. Les tengo que pedir, amablemente, que se retiren, por favor.
- Podemos ayudarlos y que recapaciten su error- dijo la señora en último recurso, como queriendo evitar que dos aviones choquen estando a un metro de distancia en pleno vuelo. Lucía desesperada y me causó gracia de cierta manera.
- No, gracias- me besó en frente de todos, yo abrí los ojos de par en par, sorprendido.
- No veas el pecado, hijo.-gritó el padre del menor.
- Oh, por Dios.
- Adiós.- me empujó dentro de la casa y cerró la puerta.- Así es cómo ahuyentas a un montón de papanatas religiosos.
- Gracias- boté el panfleto en el pequeño basurero junto a la puerta.- ¿Cómo es que tardaste tan poco tiempo en llegar? ¿Viniste volando?
- Aproveché que Itachi vendría en auto a comprar unas cosas al centro comercial con mi madre.
Caminamos hacia el living y tomé una leve ventaja.
- Eran unos religiosos locos- dije cuando vi a mis padres conversando. Sasuke se asomó.
- Buenas tardes.- dijo Sasuke como si nada, lleno de confianza y sin rastros de nervio alguno.
- Ah, hola Sasuke-kun. Tanto tiempo sin verte.-dijo mi padre, afable.
- Lo mismo digo- respondió Sasuke, como siempre educadamente.
- Y dime, Naruto ¿cuándo llegará el joven?- preguntó algo emocionado mi padre.
- ¿Eh?- dije yo, ¿Qué no era obvio?
Sasuke me alzó una ceja divertido por la situación cuando lo miré.
- ¿Se refieren a mí?- apuntándose con el dedo índice.
Mis padres guardaron silencio por un instante.
- Me presento- se acercó primero a mi padre y le ofreció la mano- soy Uchiha Sasuke; el novio de su hijo, Naruto.
Mi padre torpemente le estrechó la mano. No se pueden imaginar las ganas de echarme a reír en ese momento con la expresión que tenía en su cara pero lo interrpetarían como una broma pesada y esto era serio.
Desde mi lugar me tomé las manos por la espalda y me balanceaba en un vaivén lento. Los nervios se habían esfumado en cuanto mi madre sonrió y le estrechó la mano a Sasuke después de abrazarlo.
- No sabes lo aliviada que me siento- dijo sonriente- de que seas tú, Sasuke-kun. No hay nadie en quien confíe más a mi hijo que a ti.
- No sé por qué me imaginaba alguno de esos punks llenos de piercing y con el pelo de colores entrando por la puerta diciendo; hola, tío, como atarantado- dijo mi padre volviendo a recuperar el alma y relajándose en el sofá como si hubiera hecho mucho ejercicio y tomase un merecido descanso.
- Jajaja- reímos Sasuke y yo.
- Soy un poco más conservador y me gusta mi pelo tal y como está.
- Tomen asiento, muchachos- ofreció Kushina. Le hicimos caso- ¿Así que juntos? Quién lo diría, ¿y desde hace cuánto tiempo?
Sasuke se sonrojó levemente y se rascó la mejilla. No hablaba, se quedó callado y me molestaba esa sonrisita tonta que ponía y esa cara de indeciso. Éste no era tiempo para avergonzarse, ya había pasado la parte más difícil después de todo. Le golpeé fuerte el hombro con el puño para que reaccionara.
- Auch- sobándose adolorido- ¿Por qué haces eso, usoratonkachi?
- Me saca de quicio verte así- dije frunciendo el ceño.
- Hijo- dijo mi madre, regañándome - No lo golpees.
- El amor duele, Kushina-san- se quejó Sasuke infantilmente sobándose aún el brazo. Mi padre se rió.
- ¿Y cuánto llevan juntos?
- Dos meses- respondí yo esta vez.
- ¿Y cómo fue que terminaron… saliendo?
- Una cosa llevó a la otra. - dijo Sasuke- Es algo complicado.
- ¿Complicado?
- Bastante- le secundé.
- Entonces aquellas muchachas que fueron sus parejas para la gala…- dijo mi padre.
- Distracciones, como la del parque.- dije yo.
- No más engaños desde ahora entonces.- mi madre se puso de pie y caminó en dirección de la cocina- ¿Tienes hambre, Sasuke-kun?
- Un poco.
- Hice unas galletas de Berry ayer y quedan bastantes todavía.
- ¿En serio?- los ojos de Sasuke brillaban de la emoción.
- Vengan todos a la cocina. Serviré jugo también- mi padre la siguió
Estábamos ahora solos, sentados sobre el sofá. Lo habíamos logrado, por fin se los habíamos contado todo y no hubo objeciones, solamente aceptaciones.
- No fue tan difícil…- dijo Sasuke orgulloso de su propia capacidad para tener sus emociones controladas.- Ya relájate.
Me despisté por un segundo y sus manos ya estaban sobre mí, provocándome un ataque de cosquillas del cual no podía defenderme.
- ¡No, no, no, déjame!- gritaba entre risas y con dificultad. Sasuke no me daba tregua.
- ¿Estás tranquilo ahora?- logró ponerme de espaldas contra el sofá y se puso a horcajadas sobre mí, sin ninguna posibilidad de escaparme rodando al suelo. Solo había sufrimiento y risas forzadas por las manos en mis costillas, abdomen y axilas.
- ¡Tregua, tregua, tregua! Ya estoy tranquilo- seguía sin parar de reír.
Me soltó y me dejó tomar aire tranquilamente. Con los brazos a los costados de mi cabeza lo miré sonreírme dulcemente. Me abrazó como si fuera un objeto muy preciado para él. Jamás lo había hecho y me sentía tan querido y protegido… Sonreí y lo rodeé con mis brazos por sobre su espalda.
Lo quiero, lo adoro... Lo amo, demasiado, me hace feliz, me conoce como nadie, sabe lo que se me pasa por la cabeza y sabe cómo animarme, hacerme reír y sacarme de quicio en un dos por tres. Tendrá un peculiar sentido del humor, será un tonto a veces, pero…
- Nunca cambies, Sasuke…
- Contigo no tengo necesidad alguna.
Cada vez menos hasta el final del cap. No diré cuánto falta hasta que llegue al último cap para tenerlas/os en tensión constante. Kukuku
Reviews; bien recibidos serán como siempre
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