Siento muchísimo el no haber actualizado en viernes como es la costumbre. Tuve unos problemas serios y recién ahora tuve la oportunidad. Espero guste el cap. Cada vez menos... ^^
Cliché capítulo 10
Desperté entre los brazos de Sasuke. Me dolía toda la parte del cuerpo pegada a la cama. Eso significa que había dormido tan bien que no me había movido en toda la noche. Toqué su nariz con la punta de mis dedos. Se veía tan tierno con la nariz respingada como un cerdito…
Después de haberle confesado nuestro secreto a mis padres, estuvimos siendo entrevistados y hablamos hasta bien entrada la noche, era muy tarde para que Sasuke volviera a casa y le ofrecieron quedarse a dormir como si nada, creo que lo tomaron con naturalidad como era la costumbre y se les olvidó que éramos pareja y que podríamos hacer "cosas". Lo que no hicimos claro, ya que los dos estábamos cansados.
- Humano, cerdito, humano, cerdito- jugué un rato hasta que lo desperté- buenos días- dije cuando abrió apenas los ojos- es un hermoso día, aunque no estoy seguro, están cerradas las cortinas.
- Buenos días- se estiró para desperezarse un poco y me miró con los ojos aún hinchados por el sueño- ¿A qué jugabas con mi nariz?
- A nada, era para matar el tiempo mientras te despertabas- sonreí.
- Ah, ya veo- sonrió y bostezó- ¿Qué hora es?
- A ver…- busqué mi celular- son las diez y media. Vamos a desayunar- me levanté.
- Pasaré al baño primero.
- Está bien.
Mis padres se despertaron quince minutos después. Sasuke estaba feliz comiendo galletas de mi madre como un niño y yo me comía un sándwich y un vaso de leche tranquilamente.
Percibí unas cuantas miradas de mi padre hacia Sasuke, al igual que de mi madre. Traté de hacer que no me di cuenta pero era descarada la frecuencia con la que lo miraban. No era que me pusiera celoso ni nada por el estilo, es solo que era molesto y sospechoso al mismo tiempo. Algo pasaba por sus mentes... desearía poder leerlas.
- Solo es cosa de tiempo hasta que se acostumbren.- pensaba yo.
Sasuke se comportaba como siempre lo había hecho, preguntando a mi padre sobre su empresa con mi madre, cómo les había ido en su último proyecto y si le podían dar la receta de las galletas para que él pudiera prepararlas, en vez de su madre únicamente cuando estaba de humor. Eran un vicio increíble.
- La receta la tengo en el computador, la imprimiré cuando terminemos de desayunar.
- Muchas gracias, Kushina-san.- sonrió.
Nos vestimos y fuimos a su casa. Ya era hora de tratar de decirles la verdad a sus padres y presentarme oficialmente como su novio o por lo menos contarle que gustaba de hombres y mujeres a la par y que tenía ahora pareja estable y que era su mejor amigo.
- Ya sé. La llamaré y le diré.
- ¿Estás seguro?- dije dubitativo. Estábamos sentados en el piso dentro del vagón del metro- Es mejor contarle frente a frente.
- En ese caso le diré que… Que soy bisexual y que estoy de pareja con alguien estable esta vez…- me miró- Te podría presentar otro día en mi familia- miró hacia el techo y cerró los ojos para calmarse entre suspiros de desesperación- esto es demasiada presión.
- ¿Estás… nervioso?-pregunté divertido y tapándome la boca con una mano, reprimiendo una risa.
- Más que la mierda- dijo rápido.
Le tomé la mano, hablaba en serio.
- No lo estés. Recuerda la confianza que despedías cuando llegaste a casa ayer y le contamos todo a mis padres. Estabas más confiado que los tres juntos.
- Eso es distinto- me miró y apretó mi mano- tus padres son lejos más comprensivos que la conservadora de mi madre. Hubieras visto la cara que puso cuando le mencioné el caso hipotético de si estuviese con un hombre…
- Pero tu madre se ve como una persona tan dulce…
- Las apariencias engañan. Mi madre es la prueba de ello, querido.
- ¿Y pretendes que yo esté presente en tu confesión?
- ¿Estás loco? Con lo perceptiva que es esa mujer, si estás en la misma habitación…- sacudió la cabeza de los escalofríos- sería muy obvio. Hay que ir lento con ella. Le diré que te invité a casa a pasar el rato; a jugar con la consola el juego que odia porque gritamos demasiadas groserías que prefería no haber conocido. Trataré de crear el ambiente cuando esté sola, lo haré parecer casual y le diré.
Puse mi mano sobre su hombro.
- Pase lo que pase, siempre te recordaré como el valiente y estratégico hombre que eres.
- Gracias- dijo sarcásticamente. Lo abracé cariñosamente.
- Era broma. Tienes que relajarte o no resultará.
No me dijo nada, permaneció callado el resto del camino pero dejó abrazarlo hasta que el conductor del tren indicaba la última parada y que todos los pasajeros hicieran el favor de bajar y no dejar pertenencias dentro del vagón.
Una vez llegados a las puertas de su casa…
- Temo por mi vida en estos momentos…
- ¿Por tu madre?-Sasuke asintió - Todo saldrá bien- no me cansaba de repetirlo.- Si no te sientes listo para decirle hoy, entonces otro día será. Primero importa cómo tú te sientes, después de todo, son tus decisiones y es tu vida.
- Ahh…- suspiró profundamente- Está bien- me besó la mejilla y me susurró un gracias antes de abrir la puerta con las llaves de su bolsillo.- Ya llegué.-dijo en voz alta.
- Ah, ¿eres tú, Sasuke?- una voz de mujer se escuchó algo lejana.
- Sí.
- Estoy en la cocina. EL almuerzo pronto estará listo.
- Vino Naruto conmigo, ¿puede quedarse a comer?
- Claro, no hay problema.
- Vamos a mi habitación antes de que me arrepienta- me dijo Sasuke.
- Relájate, hombre-le dije yo masajeándole los hombres para la tensión- Vaya, sí que estás tenso.
Jugamos L4D y estuvimos gritándole bastante a la pantalla cuando se nos lanzaban encima los zombies o no teníamos carga, etc. Por suerte la puerta estaba cerrada y me cercioré de ponerle seguro.
Sasuke siempre fue quien tomaba la iniciativa entre los dos, y yo no quería que esto se volviese rutina. Verlo de perfil, con el ceño fruncido y concentrado, fueron motivos suficientes para moverme a besar su cuello, a pasear mi lengua por su piel y colar una de mis manos debajo de su polera. Sus gemidos eran melodiosos y me causó gracia que apenas lo empezara a tocar, una horda de zombies lo mató en cosa de segundos.
Dejó el control tirado y me puse tras él, de manera que quedase entre mis piernas. Seguí con mi mano bajo su polera, acariciando su vientre y pellizcando uno de sus pezones, y con la otra mano me dediqué a jugar con la parte inferior de su cuerpo; sus piernas y no me dirigí a la parte obvia sólo porque quería torturarlo un poco.
Sasuke ladeó su cabeza y yo devoré su boca como si fuera la primera vez, con las mismas ansias, con el mismo desenfreno. Cada vez que lo besaba, recordaba cuando hasta hace un par de meses me moría por saber a qué sabría, cómo se sentiría tocarlo, escucharlo perder el aliento con mis caricias y ver su rostro cuando llegase al clímax.
Se comenzó a sentir una música estridente de la casa de al lado. Era AC/DC, Highway to hell.
- Ahh…- gemía Sasuke- Naruto…ahh… la puerta…
- Ya la cerré- le susurré juguetón- nadie sabrá ni verá nada…- no podía contener mi propia impaciencia- Más que tú y yo- mi mano ya estaba dentro de sus pantalones.
En serio que el sexo, sobre todo con la persona que tanto amas, era adictivo. Escucharlo y escucharte a la misma vez era una razón más para ponerte a mil.
Logré doblegar su voluntad y bajé de sus pantalones para estar más cómodo. Lo puse en cuatro y me recostaba sobre su espalda, así podía sentir su aroma y escucharlo mejor.
Respiraba cada vez más rápido, así que aceleré los movimientos de mi mano.
- Ahh… ¡Ahh!- era el exquisito sonido proveniente de su boca- No puedo más…
Se vino en un profundo gemido, arcando la espalda y tensando todos los músculos de su espalda. Respiraba agitadamente, lo sentía desde atrás, con mi oído sobre su espalda. La música de al lado seguía igual de estridente y si no fuera por mi oído sobre él, no hubiese sido capaz de escucharle nada.
- A la próxima… te haré gritar por una semana… Mi madre está tocando la puerta…- me besó y se arregló un poco la ropa. Yo tenía una erección del tamaño del Everest así que me cubrí con la ayuda de un cojín e inicié una nueva partida para disimular que seguíamos jugando.
La música seguía a un tema igual de estridente en la fuerza del rock pero no pude reconocer el tema esta vez, Sasuke abrió la puerta.
- Sasuke, ¿podrías bajar la música? Mis tímpanos están a punto de explotar.
- Mamá estábamos insultando con el juego pero no pusimos música.- dijo serio.
- Entonces, ¿qué es lo que suena tan fuerte?
- Son los nuevos vecinos.
- Ay, ¿hasta cuándo van a hacer eso?- se retiró- la comida está lista, bajen ahora.
-OOOoooOOO-
- Te dije que no tengo problemas renales, Mikoto- respondía por enésima vez Fugaku, el padre de Sasuke.
- Pero vas más de cinco veces al baño por las noches, eso no es normal.-se quejaba ella comiendo como si nada.
- Mamá, hay cosas más interesantes de las que hablar en la mesa, ¿sabes?- dijo Sasuke con un tic nervioso en el ojo.
- ¿Cómo qué?
- Como de tu complejo manipulador.
- ¿Yo?-poniendo una mano sobre su pecho- ¿Manipuladora? Jamás.
- Por favor- dijo sarcásticamente Sasuke- Cuando salimos a alguna celebración familiar te aseguras de saber quiénes irán, de ahí preparas la ropa de cada uno con días de anticipación, escribes lo que tenemos qué hablar y con quiénes, y no me hagas hablar de cuando te pones a contar los granos de arroz para cuando vienen las visitas- se apoyó sobre la mesa- además tienes tantas restricciones que entre un claustro y esta casa no hay diferencia alguna- miró a los ojos de su madre, desafiante. Yo olía algo malo avecinarse y el inicio de la pelea verbal entre madre e hijo la veía próxima- Manipulas todo; cómo comer, vestir, hablar, con quién puedo o no estar… Hasta lo que puedo o no puedo hacer, como si no supiera las consecuencias- se dijo para sí esta última frase, lo oí pues estaba a su lado sentado.
- Hijo… me decepciona que pienses así de mí. Yo sólo quiero lo mejor para ti. Tengo miedo de que no seas derecho en tu vida, de que te juntes con gente que no es la correcta… Solo estoy tratando de ser la mejor madre para ti.
- Mamá… Yo sé que si fumo me afectará hasta cierto punto los pulmones y podría morir, yo sé qué podría pasarme si mis amistades no son las correctas. No dejo que me influencien. No tengo diez años. Visto como quiero porque sé cuando algo no me luce bien y no me gusta. Me conozco mejor que nadie, y es la última vez que te lo diré; deja de entrometerte en mi vida.
- ¡¿Cómo te atreves a hablarle así a tu madre?
- Mikoto…
- ¡Cállate, Fugaku!- gritándole y dirigiéndose nuevamente a su hijo- ¡Eres mi hijo y sé lo que te hace mejor persona!
- Por fortuna que he ignorado lo que me sugieres y obligas-golpeando la mesa con el puño y frunciendo el ceño- Si hubiese escuchado la mitad de tus "sugerencias", sería prácticamente un monje, no tendría vida social, sería un tímido ratón de biblioteca antisocial e infeliz.
- Entonces… ¿eres feliz trayendo a todas esas prostitutas a casa a las cuales llamabas novias? Porque para mí no eran más que mujerzuelas…
- Eso es harina de otro costal. No lo hice para molestarte.
- Entonces, ¿por qué?
- He tenido problemas…
- ¿Y los solucionas con mujeres?
- Ahh-suspirando- Sí, mamá, soluciono esos problemas con mujeres- respondió sarcásticamente ante el comentario.
- Iré al baño- me levanté de mi silla- Con permiso- salí lo más rápido que pude de allí. Me quedé a escuchar a la vuelta del pasillo.
- Me decepcionas, Sasuke- mirándolo con desaprobación y empleando ese tono que tanto odiaba Sasuke en su madre; aquel en que se daba por sentado que todo lo que solamente ella decía era correcto- ¿Qué vendrá después para solucionar tus problemas? ¿Todo lo que te he prohibido hasta ahora? ¿Drogas, alcohol? ¡No me hagas reír, no puedes ser tan infantil!- dijo con sarcasmo. Sasuke guardó silencio.
- Qué pena que no puedas ver las cosas como yo- se levantó de su silla- Debes aprender a aceptarme tal y como soy, madre. Me retiro, con su permiso.
Corrí lo más silenciosamente que pude hacia la escalera y entré al baño. Los pasos de Sasuke se dirigieron hacia donde estaba y golpeó la puerta.
-Naruto…- hizo una breve pausa- ¿puedo entrar? - su tono de voz carecía de cualquier emoción.
- Amm- dije nervioso. Le abrí la puerta y él entró, cerró la puerta y me abrazó fuerte, hundiendo la cabeza en mi hombro- Sasuke, ¿qué pasa?
- Sólo abrázame…- me rogó susurrando- Por favor…- torpemente correspondí a su petición. Estaba temblando. Se veía tan vulnerable…
Mi hombro se humedeció. Sasuke… En verdad no podía creer que lo estaba viendo llorar por segunda vez, era tan silencioso… Si no fuera por la humedad que sentía en mi hombro, no me hubiera dado cuenta.
- Es esta una de las razones por las que no quisiera contarle nada a esa mujer… Es capaz hasta de echarme de la casa…
- No puedes estar hablando en serio…- dije preocupado.
- La conozco mejor que tú, Naruto.
Estuvimos largo rato en el baño. Lo consolé lo más que pude, a mi modo, claro; guardando silencio y dejando que se descargara cuanto tenía guardado dentro. Cuando se cansó de llorar se enjuagó el rostro y se limpió la nariz.
- Tus ojos te delatan… tan rojos…- le dije cuando me acerqué a él y tomé su rostro entre mis manos.
- Trataré de que nadie me vea hasta mañana.
Lo besé en la mejilla, con cariño, con dulzura, brindándole apoyo. Verlo tan vulnerable no me gustaba, estaba demasiado acostumbrado a verlo sereno, fuerte, decidido y agresivo… Si hasta él tenía sus momentos de debilidad y me tenía la suficiente confianza para dejarme verlo en un momento casi. Debo acostumbrarme más a ver a Sasuke como alguien que también es capaz de flaquear y soltar sus emociones.
Su cara estaba algo helada y sus manos temblaban sobre mis caderas cuando me abrazó nuevamente.
- Gracias, Naruto…- me dijo por lo bajo.
Mi encrucijada por conocer mejor los sentimientos de Sasuke seguía atascada. Quería amarme y yo lo dejaba porque ya estaba conquistado pero él… ¿cuánto le tomaba a alguien enamorarse obligadamente?... sonaba tan egoísta y cínico cuando lo pensaba así… Además, qué apostaba a que era la primera vez que estaba con un hombre y de hecho, tenía sexo con él.
- Sasuke, ¿quieres otro masaje?- le dije en tono juguetón para que se animara.
Podía tratar de seducirlo, que me quisiera; le daría un empujón, después de todo si se enamoraba de mí, sería lo mejor que podría pasarme… Es lo más cínico que he dicho en mi vida, pero ¿quién decidió darle una oportunidad? Estaba bastante grandecito para saber lo que es bueno y lo que es malo. Nadie llora fingidamente, nadie llora por capricho… Nadie.
Abrí la ventana de la habitación y una brisa fresca entró en segundos. La temperatura afuera era agradable, como los atardeceres; ni muy caliente ni muy frío.
- Sasuke… Te volviste a tensar.
- Es natural- puso su cara contra la almohada.
Había que subirle el ánimo de cualquier manera. Con el codo empecé a presionar por la zona intercostal y no tardó en comenzar a tiritar en poco tiempo y a reír. No me detuve sino hasta que gritaba entre risas como yo lo hacía ayer.
- ¡Para, me rindo, me rindo! - tratando de escapar pero me senté sobre él para que siguiera sufriendo mi ataque - ¡No, no, no, Naruto, basta, jajajaja!
Me detuve y lo dejé respirar en paz. Sonreí socarronamente, satisfecho por mi acción y le di un rápido beso en el cuello para después quitarme de encima suyo, quedando arrodillado al borde de la cama y apoyado sobre mis brazos.
- Tensión eliminada.
- Gracias- me sonrió y yo me sonrojé levemente. Se volvió a recostar y me tomó de la mano. Tiró de ella hasta acercarme lo suficiente y abrazarme con ambos brazos cariñosamente, en silencio.
Mikoto no apareció ni su padre tampoco en lo que restaba de noche.
- Naruto, ¿tienes hambre?- escuché en mi oído suavemente.
- Un poco.
- Por el silencio supongo que mis padres salieron. Bajemos a comer algo- se separó de mí.
Efectivamente no había nadie cuando bajamos las escaleras y entramos en la cocina. Solo estábamos nosotros.
- Ni siquiera avisaron- Sasuke sacó su celular- Me dejaron un mensaje…
- ¿Qué dice?
- Que vuelven tarde y que no los esperemos a comer… "hay lechuga fresca y lavada en el refrigerador para hacer ensalada y un poco de berro con tomates. En el freezer hay unas hamburguesas. No coman muy tarde. Papá" Como siempre se preocupa lo justo y necesario. ¿Por qué mi madre no puede aprender de él?
- Orgullo supongo. No querrá aceptar que es inferior en un ámbito que ella debería dominar. -alcé los hombros- sentido común.
- Cierto- guardando su celular- Cocinemos, mejor. ¿Preparo las hamburguesas y tú la ensalada?
- Bueno.
"Plan de conquista", se me cruzó por la cabeza. Preparé una ensalada con un aderezo ligero de yogurt, limón, algo de eneldo, sal y pizca de pimienta. Sasuke seguía abocado a la tarea de calentar la sartén y despegar las hamburguesas que venían pegadas en la caja. Reí con su expresión; haciendo un gran esfuerzo por despegarlas con un cuchillo.
- Ten cuidado, no queremos que te desangres por unas hamburguesas…
- Tendré el cuidado debido- dijo serio, sin despegar la vista de la abertura pequeña que había en las carnes congeladas.
Preparé la mesa porque ya no tenía nada más práctico que hacer y serví algo de jugo. Volteé a mirarlo. La sartén seguía calentándose y las hamburguesas chirriaban sobre ella. Las cubrió con una tapa y bajó al fuego al mínimo para que se cocinaras bien y no se quemaran.
- Sasuke- lo llamé y me miró. Yo estaba sentado junto a la mesa y él no despegaba el ojo de la comida para que se preparara bien.
- ¿Qué?
Le mostré la lengua en modo de burla para molestarlo solamente y me devolvió el gesto para volver a mirar la sartén. Esbocé una sonrisa. Lo quería para mí, para siempre, nadie más lo tendría porque no lo dejaría ir nunca.
Muchísimos besos a mis queridos lectores. Espero hayan disfrutado de la lectura del día de hoy. Reviews: jamás me molestarán.^^
