Disclaimer: Hetalia no me pertenece sino a Hidekaz Himaruya
Setting: Semi canon
nota de la autora: perdón por la demora en sacar el segundo capitulo e estado un poco falta de inspiración por eso me disculpo por mi retraso.
Capítulo II: Non accetto
España se encontraba caminando por las calles de Venecia para ir a ver a su querido romano, sabía que este se encontraba en la casa de ita-chan y viendo la hora era probable que aun se encontrara dormido pero también era posible que ya estuviera despierto
Se detuvo en seco al encontrarse frente a la puerta de la casa de ita-chan, no se le era necesario tocar para que le abrieran la puerta , sabia a la perfección que esta se encontraba sin seguro, era increíble que nadie se le ocurrido meterse a robar aunque si ibo cierto alemán albino que entro sin avisar de su llegada con intenciones dudosas solo para ver a ita-chan durmiendo en los brazos de su hermano menor, aun recuerda la cara avergonzada de Alemania por el mal entendido que provoco su "awesome hermano mayor" y los gritos exagerado de este llamando pervertido a su hermano pero se cayó luego que le preguntaron su motivo de estar presente en la casa de Italia.
Giro el pomo de la puerta y la abrió lo más silencioso posible, si romano en verdad se encontrara durmiendo no quería despertarlo para recibir como bienvenida unos cuantos golpes o objetos voladores hacia su presencia aun que si despertara de buenas solo recibiría unos cuantos insultos y tal vez algunos golpes suaves
Cerró la puerta despacio y camino con cuidado de no meter ni el minino ruido hacia la habitación del sureño, al encontrarse de frente a la puerta de la habitación la abrió solo para encontrarse con una cama vacía y extendida, soltó un suspiro de decepción y fue caminando hacia la habitación del menor de los italianos recordaba que la mayoría de las veces dormían juntos , Pero al sentir el sonido de un cristal rompiéndose ,se dirigió a donde provenía el estruendo para comprobar la causa de este.
Cuando se dio cuenta se encontraba en el estudio del italiano menor y frente a él se encontraba romano con la cabeza gacha y una respiración agitada, uno de sus brazos se sostenía en el escritorio mientras que el otro se encontraba sobre su pecho sujetándose fuertemente la camisa celeste que traía puesta, nunca había visto así al sureño y eso hiso que se preocupara.
-¿ro…romano te encuentras bien?-
No hubo respuesta de parte del italiano así que se acerco a este para poder abrasarlo pero al estar unos pasos cerca de su amado se detuvo al sentir que algo se quebraba bajo sus pies, cuando miro se dio cuenta que había un florero destrozado y que varios de sus fragmentos se encontraba dispersas en el suelo.
-si algo te molesta sabes que me lo puedes decir y no creo que sea bueno que te desquites con un pobre florero él no tiene la culpa- Nuevamente no hubo respuesta de parte del sureño solo se encontraba hay quieto con la misma posición de cómo lo encontró-romano por favor dime algo me estas asustando verte así, si tienes hambres yo te puedo preparar algunos churros o puedo hacer paella especialmente para ti-
Esta vez como respuesta si es que se podía decir así, fueron unos murmullos casi audibles en italiano y una mirada que reflejaba miedo y desesperación, ante esto España se quedo sorprendido pues no recordara ver esa mirada antes en los ojos avellanos.
Trato de abrazarlo pero antes de que pudiera al menos tocar un cabello del italiano este había salido corriendo fuera del estudio y de la casa dejando al español sin poder entender que era lo que le pasaba por la mente de su romano pero prefirió no quedarse ahí parado buscando la respuesta en sus pensamientos pues no la iba a encontrar.
Romano ya llevaba 15 minutos corriendo lo más rápido que podían sus piernas en ningún momento se detuvo para descansar o para lanzarle un piropo a alguna bella jovencita que paseara por ahí, en otro momento lo hubiera hecho pero ahora no tenía tiempo, recién se detuvo en la calle zettere ai gesuiti solo para observar como el mar chocaba de forma violenta contra la orilla del puerto zettere o lo que iba quedando de él , no pudo evitar palidecer ante tal escena esto era malo muy malo tenía que ver a su hermano lo mas antes posible.
España que había seguido a romano a una distancia moderada venia notablemente cansado por tal repentina carrera no es que tuviera poca resistencia es solo que desde que había acaba las guerras y la mayoría de los países se encontrara en paz no encontraba la necesidad de correr como lo acaba de hacer ahora, de todos modos una vez que pudo alcanzar a romano que se encontraba de pie observando el mar recién logro descansar.
-romano… ¿Por qué… por qué saliste corriendo de repente de esa forma?-
-tsk, oe España llévame a donde el bastardo patata-
-eh? Espera quieres ir a ver a Alemania, valla eso es nuevo nunca imagine que dirías eso-
-cazzo! Cállate, no lo quiero ver a él si no a mi hermano-
Al escuchar lo último que dijo romano el rostro de España se puso serio, ya que en sí, ya es raro que le pida que lo acompañe donde Alemania mas aun que quiera ver a ita-chan a la casa del Alemán lo normal es que llame a ita-chan gritándole que debía regresar y que no se distrajera en el camino
-¿algo pasa con ita-chan?-
-¡si no quieres acompañarme puedo ir solo!- se da media vuelta para irse pero es detenido por España que le sostiene el brazo
-nunca dije que no te acompañaría pero solo quería saber si algo pasaba-
El rostro de romano se veía molesto pero también desesperado, soltó un suspiro para relajarse, sabía que esto pasaría, tal vez nunca debió preguntarle a España si lo acompañara pues el puro hecho de recordar el motivo le revolvía el estomago de puro miedo que poseía.
