Nuevo capitulo!!! Esta vez fue mucho mas rapido no? Es que como les conte anteriormente ahora estoy en vacaciones y tengo mas tiempo para escribir. Las buenas noticias son que con suerte voy a estar publicando un capitulo por semana!!! Genial, no?
Bueno, los dejo con el chap. Disfrutenlo!!!
Lery
Sailor Moon Mix
"Recuérdame"
By
Lery
CAPITULO 8: "La canción de confesión"
Fuera lo que fuera parecía no ser bueno y estaba acabando con todo a su paso: árboles, rocas bastante pesadas que volaban por los aires como simples hojas de papel. Y se acercaba rápidamente hacia el templo.
El panorama era confuso para los muchachos que intentaban descubrir de qué se trataba todo eso a través del polvo que llenaba el aire y nublaba la visibilidad.
- Monje! Qué es eso?!! Está destruyendo todo! - Pregunto Sango olvidando por un momento su enojo con Miroku.
- No lo sé!! Pero no percibo ninguna presencia maligna!! - Ambos se gritaban entre sí, pues no podían oír muy bien con tanto alboroto acercándose. - Sostente de algo Sango!! Parece ser muy fuerte!.
El viento ocasionado tenía una velocidad increíble y el polvo en el aire era tal que casi no se podía respirar.
-Se hacía cada vez más potente a medida que se acercaba al lugar en donde Sango, Miroku y Kohaku se encontraban.
Alejado de los demás y montado sobre Kirara, la gata de dos colas, Kohaku pudo notar mientras volaba en el cielo que el causante de tan alboroto y semejante destrucción era ridículamente... un enorme trompo! Su tamaño era gigantesco, demasiado grande.
- Hermana...!! - Le grito desde el aire Kohaku extrañado debido a la situación y sin poder dejar de ver al extraño objeto que se acercaba cada vez más a la exterminadora y al monje. - Que es eso?!! Parece un...
De un momento a otro una enorme pero nada peligrosa explosión sucedió provocando la aparición de un extraño humo de color y del nada todo acabo.
De aquella explosión surgió un pequeño zorrito con rasgos humanos que festejo contentamente.
- Taran!! - Finalizo su presentación. - Amigos!!! - Shippo estaba feliz de volver a verlos. - Ha pasado tanto tiempo!!
- Shippo??!! - Exclamaron a coro el monje y la exterminadora.
- Ugggg!! No puedo creerlo! - Alzo su mano apretada la joven Sango. - Todo este alboroto lo causaste tu!!??- Pregunto retóricamente la exterminadora ahora no solo estaba enfadada con el monje, sino también con el pequeño zorrito.
Shippo no comprendía su enfado, había querido sorprenderlos haciendo una gran exhibición de sus poderes, pero todo resulto en desastre. Estaba bastante desilusionado y Sango de muy mal humor.
- No te fijes Shippo. - Le murmuro Miroku al oído. - Creo que Sango no está de buen humor hoy.
- Grrrrah!! - Gruño Sango realmente enfadada. - Ya basta ustedes dos!! - Habia alcanzado a oír el comentario del monje, el cual no le gusto para nada.
Ambos se asustaron ante la mirada amenazadora que la muchacha les lanzo. Ciertamente sabían que no era buena idea tener a la mejor exterminadora de monstruos en el bando contrario.
- Que gruñona! - Fue el último comentario que se atrevió a decir Shippo.
Sango se dirigió a su hermano ya en tierra y le ordeno duramente.
- Kohaku, es hora de irnos. - Todos se miraron entre sí. Porque Sango actuaria de esa manera? Ella solía ser muy amable y era raro que le tuviera tanto resentimiento a Miroku y que ni siquiera le importara volver a ver a Shippo yéndose de esa manera tan repentina.
- Pero.. hermana... - Trato de detenerla Kohaku antes de ser interrumpida por ella.
- No hay nada que hacer aquí Kohaku. Es hora de regresar a la aldea. Hay mucho trabajo para hacer allá.
Miroku sabía que algo andaba mal con ella, así que no le permitiría irse sin saber de qué se trataba. Se acerco a ella de forma precavida pero imponente.
- Sango... que sucede? - Le hablo seriamente el monje, tanto como no la había sido jamás. Y la detuvo tomándola del brazo mientras partía dándoles la espalda.
La muchacha se estremeció ante el contacto abriendo sus ojos sorprendida y se detuvo sin voltear. Shippo la noto extraña
- No tiene caso hablar de eso! - Gimió ella evitando llorar. Ella soltó su brazo bruscamente. Los demás no lograban entender su mala reacción. Sango hizo una breve pausa y tomo aire profundamente. Aun con la cabeza gacha se volteo rápidamente de frente al monje y al pequeño zorrito y comenzó a criticarles. - Se suponía que éramos amigos!!! - Habló con tremendo enfado y dolor en el corazón. Los ojos se le cristalizaron y la garganta le dolía anunciando sus ganas de llorar.
- Qqque... - No pudo hablar Miroku confundido.
Kohaku sabía muy bien a que se debía todo, a diferencia del monje Miroku y de Shippo que estaban desconcertados por el accionar de la joven.
Ella apretó sus puños, cerró fuertemente los ojos y cayó de rodillas sobre el suave césped. Sin poder evitarlo cubrió su rostro para que no la vieran llorar.
Con la voz temblándole del dolor explico con reproche. - Ni siquiera tuve la chance... de despedirme de Ahome, nnni siquiera me dejo decirle adiós. - Sango todavía seguía culpando a Ahome por haberse ido sin haberle anunciado. Ella pensaba que había traicionado su amistad, que a Ahome no le importaba que sucediera después de que acabaran con Naraku. Ella solo se había ido...
- Pero Sango... - Trato de consolarla Miroku acercándose a ella para tratar de contenerle y explicarle. - Ahome no tuvo opción... - El intentaba hacerle conocer las razones pero ella parecía no querer escuchar lo que pensaba eran excusas.
- Mientes monje!!!- Le escupió zafándose de el bruscamente. - Solo tratas de encubrirla y no entiendo porque lo haces!! Ella nos abandono a todos. A ti Shippo... a mí y a ti monje... - Ella elaboro una pausa dolorosa en donde todos pudieron sentir en las palabras de la joven Sango cuánto dolor había estado sintiendo. - ... y a Inuyasha también.
- No!!! - Le grito Shippo irritado con las equivocaciones que Sango estaba cometiendo. - Ahome no tuvo la culpa!! No puedes pensar eso de Ahome, Sango!! - Le critico el zorrito lloriqueando y con dolor.
Sango no comprendía por que Shippo había reaccionado así. Porque la defendía tan acaloradamente después de lo que había hecho? - Esa muchacha que una vez todos habían conocido no se merecía el cariño que le tenían.
Miroku se acerco una vez más a ella para por fin hacerla comprender, a lo que ella retrocedió celosamente. El monje suavemente tomo sus manos y ella, aunque aun bastante enojada y adolorida, se sonrojo sutilmente por el accionar del joven.
La miro con cariño para hacerla sentir confiada y con acogedora voz le hablo mientras la ayudaba a ponerse en pie.
- Mi linda Sango... pensé que sabias como había pasado todo. Ahome se fue por que Inuyasha se lo pidió.
La muchacha abrió grandes los ojos. Las palabras de Miroku le dieron vuelta el mundo. Que estaba diciendo? Como era posible que Inuyasha hiciera eso?
Algo mareada con semejante confesión busco en el rostro de todos la verdad, totalmente confundida, totalmente perdida. O es que acaso esa era cierto? Sus perspectivas acerca de lo que había ocurrido se volvieron en su contra.
- Que dices Miroku!! - Demando saber. - Inuyasha nunca haría eso. Porque le pediría que se fuera? Por qué...?
- Por Kikio.- Le respondió ya más calmado Shippo, pero con tristeza en su mirar.
Les creía. Pero el feo rencor pareció ahora volcarse sobre alguien más, sobre Inuyasha. Y todo eso le hacía sentirse culpable. Horriblemente culpable de saber que había juzgado a alguien inocente.
FLASH BACK
- Shippo acaso has visto a Inuyasha? - El Monje Miroku se acerco al pequeño zorrito que coloreaba dibujos con los crayones que Ahome le había obsequiado, para preguntarle sobre el paradero del joven hibrido.
Muy concentrado en sus tareas y sin levantar siquiera la cabeza para verlo, Shippo le respondió vagamente. - Creo que se fue a despedir a Ahome, la acompaño hasta el pozo.
- Ah!! Si! Ahora que recuerdo la señorita Ahome tenía un examen en unos días así que retiro a su casa para comenzar a estudiar. Me pregunto cuándo regresara? - Se dijo pensativo.
Esta vez Shippo pareció interesarse más en el monje al oír las últimas palabras. El pequeño zorrito dejo sus lápices preocupado para dirigirse a Miroku.
- Oye Miroku... - Le hablo pensativo. -Crees que Ahome se irá para siempre ahora que Naraku está muerto? Bueno, es que ya no tiene razón por que estar aquí.
- Eso es cierto Shippo. - Estuvo de acuerdo el monje. Las verdades del zorrito lo alertaron. - La perla de Shikon regreso a Kikio y está en buenas manos ahora. No dudaría en que la señorita Ahome quisiera regresar a su casa.
- Pero... para siempre? - Shippo no soporto que esa idea cruzara por su mente y la sacudió para alejar esos pensamientos que le amargaban.
Era verdad. Ahome no tenía ya nada que la uniera con esa época y ambos sabían que llegado el momento ella debería irse, pero... para siempre? Ahome sería capaz de alejarse de sus amigos y no volverlos a ver?
Debían sacarse las dudas.
- Miroku, deberíamos preguntarles. - Shippo soltó sus lápices y dejo sus tareas y sin siquiera espera por una reacción de parte del monje, el zorrito comenzó a correr adentrándose en el bosque para llegar al pozo los mas rápido que pudo.
- Espera... Shippo!!- Trato de detenerlo corriendo detrás el Miroku. Pero él no le hizo caso.
- Quiero alcanzarla antes de que cruce! - Quiero preguntarle Miroku, apúrate!!
Llegando al lugar, el monje y el zorrito pudieron ver a ambos junto al pozo. Pero ambos notaron inmediatamente que las cosas entre ellos no andaban bien.
- No digas nada Inuyasha. Ya no quiero escuchar más!!
- Pues entonces vas a tener que escucharme igual. - se escuchaban los gritos de ambos.
- Aaaa!! Están peleando Miroku. - Miro con una terrible angustia Shippo. Ahome e Inuyasha siempre peleaban, pero esta vez era diferente. Era una pelea demasiado seria. - El monje también lo noto. - Ahome está llorando! Esa tonto de Inuyasha... que le habrá hecho!! - Exclamo el zorrito dolido y con enojo. El pequeño intentar acercarse al lugar para detenerlo, para evitar que su discusión siguiera.
- No, Shippo - Lo detuvo Miroku en el acto, ocultándose para no ser notado por sus amigos. - No es momento... hay que dejarlos solos. La señorita Ahome... - Miroku observo a Shippo que lo miraba fijo buscando una explicación para su pelea. Pero el monje sabia que lo que estaba pasando no podía ser bueno y no supo que decirle al pequeño niño. Ambos oyeron escondidos el resto de la discusión.
– Kikio es la mujer que amo!! Le prometí a Kikio que la protegería y tu bien sabes Ahome que mi vida le pertenece!!
- Ya basta!!! Porque me haces esto Inuyasha?- Ahome lloraba desconsolada y ambos podían sentir el dolor que Inuyasha le estaba provocando. Pero no entendían por qué? Porque él estaba siendo tan cruel con ella. Mas sin embargo no pudieron hacer nada. Miroku y Shippo solo se quedaron contemplando la triste escena frente a ellos hasta que Ahome se arrojo por el pozo al caer finalmente la noche.
Shippo sentía un gran resentimiento contra Inuyasha, comenzaba a odiarlo por haber sido tan perverso.
Al irse Ahome, Inuyasha solo desapareció. Se fue del lugar dando saltos sin ser visto por nadie en toda la noche.
FIN FLASH BACK
- Después de eso tú y Kohaku se fueron y... así es como en verdad sucedió todo Sango. - Le explico Miroku.
- No tenias por qué dudar de Ahome hermana. - Se acerco Kohaku a la todavía aturdida Sango.
Ella comprendía que se había equivocado, que había cometido un error muy grande, y la culpa ahora le estaba pasando factura. No pudo evitar sentirse mal al saber que había juzgado a su amiga sin derecho. No quería pero se confesaba a si misma que había dudado de Ahome y eso no se lo podía perdonar.
- Sango. - Le pregunto el pequeño Shippo secándose una lagrima de tristeza que había surgido tras recordar tan triste momento. - ... comprendes ahora porque es que defendíamos tanto a Ahome?
La muchacha de cabello negro se levanto de su lugar con las ideas ya totalmente aclaradas, pero aun con resentimiento en su corazón.
- Si Shippo. - Dijo seria. - Urrr!!! Ese tonto de Inuyasha, como se atrevió a hacerle algo así a Ahome!! No entiendo. - Gruño enojada con el joven hibrido. - Monje!! - Se acerco a Miroku rápidamente. Lo que le llevo a asustarse, y más aun después del terrible golpe que recibió hacia un momento. - Hay que buscar a Inuyasha!! - Propuso fervientemente.
Kohaku se no se alegro demasiado al oír las palabras de su hermana. Aunque, si bien estaba logrando reunirlos a todos, el sospechaba que después de todo ahora no sería muy bueno encontrar a Inuyasha.
- Esta... segura Sango? - Dudo Miroku. - Nadia sabe dónde encontrarlo y no creo que él tenga intensiones de vernos. - Haaa!! - Suspiro el monje para sus adentros y pensaba: "no creo siquiera que se acuerde de nosotros después de tanto tiempo"
- Vamos Miroku, no seas negativo! - Le critico Shippo. - Yo te acompañare Sango! - El pequeño zorrito se ofreció dispuesto a un nuevo viaje.
Miroku se queda pensativo unos segundos tratando de analizar la situación, de ver la perspectiva. Y finalmente decidió que no tenía nada que perder. Después de todo si Inuyasha se había olvidado de ellos o no, no lo sabrían hasta encontrarlos.
Además tendría la oportunidad que había esperado tanto de aclarar un tema pendiente con la linda Sango.
- Vamos su excelencia! Que dice! - Lo estimulo la joven amablemente, dejando completamente de lado su mal carácter mientras la suave brisa ondeaba su cabello suavemente. Y le sonrió tan delicadamente que él no pudo resistirse.
- Esta bien! - Emitió emocionado preparándose para el viaje. - Busquemos a Inuyasha y aclaremos todo esto.
- Mrrr, mrr! - Se aclaro la voz el pequeño zorrito para hacerse notar. - Creo que tengo una valiosa información que quizás ayude en algo. - Comunico haciéndose el interesante.
- Información? - Quizo saber Kohaku
- Vamos Shippo, ya dinos. - La exterminadora lo apuro. Estaba ansiosa.
Hablando más seriamente y mientras los demás se acomodaban a su lado para oí, les explico.
- Hace unos días mientras terminaba mi entrenamiento con otros zorros en las praderas, oí a un grupo de ancianos hablar acerca de una muchacha que también anda en busca de Inuyasha. - El relato del zorrito pareció interesante para los oídos de los demás.
- Que dices? - Se sorprendió Sango.
- Quien es esa muchacha Shippo? - Pregunto Miroku intrigado.
- No la conozco. Los aldeanos decían que vestía unas ropas extrañas, como de papel.
- De papel?!! Estas seguro? - Sango se quedo pensativa, sería posible que... En la época antigua quienes veían a Ahome usualmente solían decir que ella vestía ropa de papel.
- Acaso creen que... - Pensaba Miroku buscando una explicación. - que esa muchacha sea Ahome?
Shippo se llevo una mano al rostro sosteniendo su barbilla mientras con su brazo sostenía el peso de su cabeza y pensaba detalladamente. - No lo creo Miroku, la descripción que daban de esa chica no se parecía en nada a Ahome. Pero si creo que esa muchacha viene de su época. Según los rumores ella posee artefactos extraños, jamás vistos, quizás de aquella otra época.
- Pero si no es Ahome... - Agrego con interrogación Sango. - Quien será esa chica y para que busca a Inuyasha?
El monje comenzó a intrigarse aun más con esta nueva información. - Sango, crees que conozca a Ahome? Y si Ahome le pidió que buscara a Inuyasha?
- No lo sé Miroku. - Intervino Shippo no muy convencido. - Los aldeanos también señalaron que esa joven viajaba acompañada de una muchachita y de un demonio.
Las pistas que Shippo les describía solo lograban introducirles más intriga y dudas. Pero no dejaban de pensar que todo era demasiado raro. Esa muchacha extraña, el hecho de que buscara a Inuyasha y que además viajara acompañada de un demonio... No tenía sentido.
- Sea quien sea esa mujer, creo es mejor dar con ella antes. - Propuso Sango a los demás.
- Serena apúrate!! Ya se nos hizo tarde. - Llamaba con prisa Rei desde los pies de las escaleras a la rubia de coletas que hacía más de media hora había subido a cambiarse de ropa. - Llegaremos tarde y las demás están esperándonos! Ay, esa niña - Suspiraba Rei algo enfadada con su amiga por hacerla esperar.
- Estoy lista! - Finalmente anuncio Serena saliendo de la habitación.
Llevaba puesto un lindo vestido corto de verano color crema con algunos detalles de flores en sus breteles, y zapatos de medio taco al tono.
Tenía en la cabeza, en cada uno de sus rodetes unas finas cintas atadas en forma de moño que caían hacia abajo por sus trenzas. Se veía hermosa y muy bien vestida.
- Valla, Serena! - Exclamo la morocha sorprendida de verla tan arreglada. - Algo me dice que vas a ver a alguien que no ves en muuucho tiempo. Estas muy arreglada.
Serena no pudo evitar ponerse colorada al acto ante el comentario de Rei. Habia comprendido muy bien la insinuación de su amiga.
- Oye Rei! Ya basta! - La detuvo. Se sentía avergonzada.
- Serena, ya vámonos. El concierto empezara en unos momentos y seguramente las chicas ya están allá.
Era el día del concierto de los Three Lights y las cinco tenían entradas especiales. Pero la verdadera razón por la que iban era para tener la posibilidad de hablar nuevamente con sus amigos.
Si bien Serena estaba ansiosa por volver a ver a Seiya, al igual que Mina que quería ver al lindo ojiverde de Yaten, y Amy, que aunque no lo dijera, esperaba hablar con Taiki, ellas estaban preocupadas por saber por qué habían vuelto a la tierra precisamente cuando un nuevo enemigo había surgido.
Querían saber si ocurría algo malo, o si en el mejor de los casos, solo habían venido de visita.
Fuera lo que fuera ellas habían planeado encontrarse con ellos cuando el concierto terminara.
La situación no le había parecido nada común a Michiru, el hecho de que los tres muchachos llegaran a la tierra nuevamente. Ella había estado sospechando que algo estaba por suceder desde que observo esas imágenes aparecer en su espejo de poder. Y por supuesto a Haruka, con su malhumor de costumbre, le cayó aun peor la noticia de que los Three Lights habían vuelto a la tierra.
Ya en el estadio principal, lugar del gran concierto, Serena y Rei aguardaban en la fila para poder ingresar. El lugar estaba repleto de gente, muchachas sobre todo que gritaban con gran énfasis el nombre de los tres apuestos jóvenes cantantes, que tal y como en el pasado aun eran furor.
Las dos hablaban de varias cosas, tratando de calmar sus ansias por finalmente entrar cuando a unos cuantos metros de donde estaban, junto a la ventanilla de la venta de los boletos, Serena notó a tres personas, de las cuales dos se le hicieron familiares.
Frunciendo levemente el seño con duda en su rostro le hablo a su amiga que intentaba estirar el cuello por encima de la gente para ver que tanto tendrían que esperar.
- Oye Rei... No son eso los muchachos que vimos en la feria de libros?
Rei se estatizo. Automáticamente y sin dejar de mirar la morocha se sintió nerviosa ante la información que le daba Serena. Sabía muy bien a quienes se refería. Y no le gustaba mucho la idea de compartir la velada con ese odioso muchacho.
- Si!! - Observo Serena sin prestar atención a la actitud de su amiga pero ahora más segura. - No puedo equivocarme! Ese es el Yukito, el compañero de Amy. - Serena los vio ahora acercándose. - Y el otro es ese joven con el que te peleaste, Rei. - La morocha se sintió asqueada.
- Parece que trae a una amiga. - Seguía hablándole Serena mientras les miraba, insistente para lograr que la saludaran.
Touya había aceptado ir con Satoru al concierto después de que esta le invitara dos días atrás al salir de clases. La muchacha ya había comprado los boletos para ambos, pero Touya se sentía algo intimidado con ella así que sin pensarlo demasiado acudió a su salvación: Yukito.
Touya insistió a Yukito para que fuera con ellos, así Satoru no pensaría que esa era una cita.
La chica era linda, pensaba Touya, pero no pretendía nada con ella más que una amistad. Sin embargo, desde que él le ofreció su ayuda el primer día que llego a la universidad, ella no se le había despegado para nada. Literalmente
Satoru caminaba en compañía de los chicos agarrada del brazo de Touya y esbozando una gran sonrisa todo el tiempo.
- Oh! Genial! - Pensó Rei para sí con mal humor.
La morocha estaba molesta, ahora bien sabia que el tonto de Touya también había ido a ver el concierto. Se veía a ella misma sufriendo durante todo el concierto debido a la presencia de aquel sujeto que no era para nada amable.
Serena miro a Rei quien observaba de reojo a los muchachos acercarse y exclamo jaloneándola del brazo.
- Vamos a saludarlos Rei!! Les diremos que entren con nosotros.
Rei se opuso fervientemente al instante. - No. Serena, claro que no! Por supuesto que no iré a saludar a ese tonto!
- Vamos, Rei. No seas tan mala. - Le suplico la rubia tratando de convencer a su amiga que se negó rotundamente con cada intento de Serena.
Demasiado tarde. Los muchachos también habían notado su presencia en el lugar y Yukito arrastraba a Touya y a su acompañante junto a las chicas, tal y como Serena había intentado con Rei, pero sin éxito.
- Hola! - Saludo alegremente el muchacho de cabello gris una vez frente a ellas. - Serena, verdad? - Pregunto aunque sabía la respuesta.
- Si, así es. - Saludo Serena a todos con la mirada.
- Como están? No pensábamos encontrarlas aquí en el concierto!
Touya y Rei se miraban de reojo, parecía que saltaban chispas de odio entre ellos y eventualmente se desviaban la miraban.
Satoru se sintió algo incomoda al ver a Rei y a Serena. Las miraba intensamente como si buscara algo en ellas.
- Somos invitadas especiales! - Se enorgulleció la rubia y su amiga seguía callada, estirando nuevamente el cuello por encima de la fila y miraba incesante su reloj de mano.
- Ahh... - balbuceo Yukito y se llevo una mano detrás de la cabeza mirando a Satoru y luego directamente a su amigo con cara de malhumorado. - Touya. - Le llamo disimuladamente y en voz baja. - Preséntala! - Le dijo haciendo señas con la cabeza y codeándolo con poco éxito de que las muchachas no se dieran cuenta.
- Ahhh...- No supo que decir el chico y solo balbuceaba.
- Ja! - Se escucho provenir de la morocha, burlándose del distraído Touya.
El la miro de mala gana, y prosiguió sin ánimos de seguir su juego. - Ella es Satoru Keda. - Satoru volvió en si en ese momento al escuchar su nombre, y dejo de mirar a las muchachas hablando alegremente.
- Es un gusto!!! - Le dijo a ambas y estrecho la mano de Rei.
Satoru se sintió vivaz, algo recorrió dentro de ella llenándole de satisfacción y nuevamente sonrió soltando esta vez la mano de Rei para luego saludar solo con un gesto a Serena. Pero luego volvió la vista disimulada a la morocha sin dejar de sentirse satisfecha.
La fila comenzó a moverse y esta vez la gente entraba rápidamente, casi atropellándose. El sitio se hacía oscuro a medida que se entraba al auditorio y ya se podía ver, aunque de lejos el esplendoroso escenario y las luces.
- Eres tú la novia de Touya? - Pregunto indiscretamente Serena de repente a Satoru. Ella se sonrojo.
El muchacho las miro negando con la cabeza. - No! - Se apresuro en señalar elevando un poco el tono el castaño de ojos oscuros. - Somos... solo compañeros. - Dijo ya más calmado.
- Esta Amy aquí? - Quiso saber Yukito muy interesado. En Realidad había estado viendo en qué momento adecuado para preguntar desde que se había acercado a las muchachas.
- Claro que sí! - Le respondió Rei calmando las ansias del muchacho para después destrozárselas sin darse cuenta. - Amy no se perdería por nada volver a ver a Taiki.
- A... Taiki? El cantante? - Se sorprendió Yukito preguntándose que relación tendría la peliazul con ese chico.
Serena codeo instantáneamente a Rei al notar la reacción de Yukito, e inmediatamente trato de desviar el tema.
- Amy y nuestras otras amigas ya deben haber entrado hace un buen rato, seguramente estarán ubicadas en la primer fila.
Detrás de Serena un enorme guardia de seguridad interrumpió su charla llamándola por su nombre completo.
- Serena Tsukino?
Serena volteo a ver al guardia que lucía severo frente a ella. Se asusto. Pensó que se había metido en problemas y con miedo respondió.
- S-si. Ese es mi nombre oficial.
- Tengo órdenes de llevar a usted y sus amigos conmigo.
- Que!! Llevarnos?! - Exclamo Rei casi gritando.
Serena estaba asustada, casi llorando.
Yukito, Touya y Satoru dieron instantáneamente un paso atrás. Si ellas estaban en problemas entonces lo mejor era alejarse. Pero entonces el guardia prosiguió.
- El joven Seiya Toe ordena que se sienten en un palco especial para ver la función y que después de ella lo Three Lights se reunirán a solas con ustedes.
- Seiya! - Emitieron ambas al unisonó.
- Valla! Creo que si estaba esperándote, Serena. - Rei la miro de reojo picarona.
- Ustedes conocen a los Three Lights??!! - Salto de emoción Satoru. - Eso es genial!!
- Vengan conmigo. - Ordeno el oficial a todos, ingenuo de saber que tres de los del grupo no habían sido invitados.
- Y como es que conocen a Los Three Lights? - Quiso saber Touya. A lo que Serena respondió.
- Seiya, Yaten y Taiki asistieron a nuestra escuela secundaria hace un par de años atrás. Así fue como los conocimos. - Serena omitió los detalles más importantes, pues no debían saber que en realidad ellos habían sido más que solo sus compañeros de colegio.
Ya en el palco especial Mina, Lita y Amy esperaban ansiosas el comienzo del recital. Pero temían que sus amigas se perdieran la apertura.
El lugar que tenían era estupendo. Desde sus asientos podían apreciar todo el escenario y todo lo que sucedería sobre este.
- Donde se habrán metido Serena y Rei. - Pregunto Lita preocupada por ambas. - Ya deberían haber llegado.
- Acaso creen que no les permitieron pasar? - Expuso Amy mirando hacia la entrada del palco en el que se encontraba y echando un vistazo hacia la multitud que se elevaba en los asientos de más arriba en el auditorio.
- Amy, no seas pesimista. Claro que las dejaran pasar. Recuerda que los muchachos nos designaron estos lugares especialmente. - Mina parecía muy contenta y por demás nerviosa ante la próxima actuación de su lindo ojiverde.
- Solo espero que lleguen pronto. El show ya va a comenzar. - Les hablo Lita.
No paso mucho antes de que las últimas palabras de la castaña se convirtieran en realidad. A solo unos metros las tres muchachas vieron a sus dos amigas acercarse con otros tres acompañantes.
- Valla, ya era hora! - Critico amigablemente Lita dirigiéndose a Rei. - Pensé que se perderían el recital.
La morocha se sintió acusada e inmediatamente aclaro. - Oye, no me digas a mí! Serena fue la que se entretuvo cambiándose!
- Ahh... - Balbuceo Lita dándose cuenta de la presencia de los demás. - Y quiénes son ellos?
- Oh! Lo había olvidado, Lita tú no los conoces. Ellos son Touya, Yukito y Satoru. - Los presento Serena.
- Yukito es mi compañero en la universidad. Ambos estudiamos medicina. - Le comento Amy a la castaña mientras mirando a su amigo trataba de descifrar porque ellos estaban allí.
- Es un gusto Lita! - Le saludo Yukito ofreciéndole la mano.
Los saludos siguieron por unos minutos hasta que finalmente el show comenzó.
Las luces de todo el estadio se apagaron para instantáneamente prenderse con gran intensidad mostrando en el escenario a los tres apuestos cantantes con sus poses características, y los gritos desaforados de la multitud no se hicieron esperar.
Abajo en el palco VIP Mina sintió su corazón dar un vuelco al notar a su chico con el micrófono en la mano y vestido en un traje de seda que lo hacía lucir aun mas apuesto. Yaten de un momento a otro abrió los ojos mirándola fijo por unos segundos. Ella sintió una hermosa sensación correr por su espalda y una gran alegría la embargo.
Las muchachas estaban emocionadas, maravilladas con el gran espectáculo que estaban presenciando. Era espectacular, el concierto de bienvenida de sus amigos era sin duda un éxito rotundo entre sus seguidoras. Y los tres tenían tanto talento y le dedicaban tanto amor a su música que era difícil creer que ellos también tenían otra identidad.
Las canciones se sucedieron unas tras otras y ninguna podía despegar la vista del escenario. Maravilladas con las hermosas melodías que escuchaban, las muchachas disfrutaban cada segundo del show.
Yukito pudo notar celosamente como su conservadora amiga Amy miraba maravillada al más alto de los tres cantantes emitiendo hermosas y muy poéticas palabras mientras cantaba su canción de solista. Amy parecía muy animada con ese muchacho y Yukito sintió una terrible pero sutil molestia recorrerle por su cuerpo. Una molestia como jamás antes había sentido.
Era increíble, maravilloso. El show era fantástico pero estaba llegando a su fin y solo quedaba una última canción: el solo de Seiya.
Era su momento. Habia planeado hacerlo desde que llego a la tierra y por nada del mundo se echaría para atrás.
El se paro erguido con la vista hacia el piso esperando su momento. Las luces y las pantallas ponían especial atención en el, al igual que la mirada de todo mundo.
La melodía comenzó y estadio estallo en gritos más fuertes que nunca. Pero antes de comenzar la canción Seiya, parado solo en medio del escenario, dedico su canción.
Tomo su micrófono y alimentando la emoción y ansias de miles de jovencitas finalmente hablo con el corazón en la mano: - Quisiera dedicar este último tema a una persona muy especial para mí - Dijo decididamente. El estadio entero se tensiono.
Taiki y Yaten se miraron algo preocupados entre sí. Jamás habían acordado hacer lo que Seiya estaba haciendo y eso podría causarle problemas. -Pero Seiya, ignorando la reacción de todos continúo. - Quiero que guardes esta canción en lo más profundo de tu corazón... Mi Bombón.
Abajo, las muchachas y sobre el mismo escenario sus hermanos comprendieron muy bien las palabras del joven Seiya. Y Serena también. Ella sintió desfallecer con la gran confesión que el morocho de pelo largo le había hecho indirectamente, pues aunque no había dicho su nombre, sabía que a la única que llamaba "Bombón" era a ella.
Ninguna de sus amigas se atrevió a decir nada aunque todas la miraron sorprendidas. Aunque eran constantes las bromas que las muchachas le hacían a Serena acerca de Seiya, estaban empezando a sentir tanto temor como Haruka de que Seiya se interpusiera entre Darien y Serena.
La canción comenzó y Seiya canto con toda su alma y dedicación emitiendo con dolor en su mirada y en su voz las palabras tan directas de su canción. Pero fue el final el que le confirmo a Serena su pesar.
"Dices que soy un amigo, dices que soy buen chico
Yo simplemente no lo entiendo
Ayer fuiste tan dulce conmigo
Pero ahora estás en sus brazos
A aquellos lugares a los que la luz de luna no puede llegar
Oh, quiero llevarte allí conmigo"
El concierto finalmente termino. Habia sido genial y Satoru no paraba de ratificarlo, pero por el contrario las demás chicas no decían una palabra.
Lo cual se hacía muy extraño para Yukito y para Touya. Ellas parecían más que animadas durante todo el show, mas sin embargo hacia el final ninguna demostraba estar emocionada.
Todas opinaban exactamente lo mismo, que esta vez Seiya había ido demasiado lejos. Pero ninguna se atrevía a hablar del desconcertante momento que habían tenido que pasar un momento antes. Ninguna era capaz de expresar su opinión, ni siquiera a la misma Serena que temía que toda esa situación se
Saliera de control.
No tardo mucho en aparecer nuevamente el guardia que las había guiado antes hacia el palco, pero esta vez para llevarlas hasta un lugar mucho mas intimo.
- Señoritas? Disculpen. Los cantantes las esperan en su salón de descanso. Están listos para reunirse con ustedes. - Las muchachas dudaron un momento.
Satoru no podía más de la emoción. No podía creer que esa chica fuera a encontrarse con los tan guapos y famosos cantantes.
Por el contrario Serena estaba arrepintiéndose de haber ido y tenía miedo de reencontrarse con Seiya después del suceso de hacia un momento. No sabía cómo reaccionar frente a él. Se sentía débil.
Por otro lado, a sus amigas les preocupaba que se vieran. Era notable que Seiya hubiera vuelto decidido a conquistar a su amiga. Pero lo que les preocupaba intensamente era que Serena al fin cediera.
Sin hacerse esperar demasiado se despidieron de sus amigos acordando reencontrarse más tarde, algo que ni a Rei ni a Touya les agradaba.
Las muchachas siguieron al guardia hasta una lujosa y enorme habitación con cómodos sillones de terciopelo en el medio y a un costado una gran mesa llena de deliciosos manjares de todos los tipos, que en otras circunstancias habrían tentado horriblemente a Serena obligándola a arrojarse sobre ellos en segundos. Sin embargo ella tenía el estomago cerrado y una gran preocupación le imposibilitaba pensar en otra cosa.
- Bienvenidas muchachas! - Saludo atentamente una voz detrás del grupo quienes se dieron vuelta en dirección al sonido.
- Yaten!! Casi grito de la emoción Mina. A veces le costaba controlarse y mucho mas frente a él.
- Valla! Están todas! - Exclamo Taiki saliendo de detrás de su hermano con una copa de champaña sosteniéndola delicadamente.
Todas saludaron a ambos contentas de verlos. Pero faltaba uno.
Serena no podía más con su nerviosismo. Pensaba que en cualquier momento Seiya entraría por la puerta detrás de sus hermanos y ella se desmallaría de la tensión.
- Hola Bombón! - Escucho ella la inconfundible voz a sus espaldas. Su corazón pareció detenerse por unos instantes y su piel se erizo.
Tomando coraje volteo rápidamente encontrándose con unos iluminados ojos de aquel muchacho que no veía hacia tanto, y una sonrisa que demostraba que su corazón estaba alegre de verla.
El por su lado la vio ahí parada frente a él, con su belleza irremplazable y su adorable rostro angelical que la hacía irresistible para él.
- Te vez hermosa! - Se le escaparon las palabras sin darse cuenta.
- Seiya. - Le llamo por su nombre. Y agachando la cabeza le respondió a su cumplido. - Tú... también te ves bien.
El panorama era en todo momento observado por Rei y por Lita que no le sacaban la vista de encima a ambos.
Mina y Amy estaban más entretenidas conversando con Yaten y Taiki respectivamente. Sin embargo los muchachos tampoco dejaban sin custodia a su hermano y las locuras que sabían sería capaz de hacer en nombre de sus sentimientos.
Seiya se volvía totalmente vulneraba ante Serena y eso no era bueno. Incluso sabían que seguramente el se olvidaría de la verdadera razón por la que se habían reunido con las muchachas. Pero sin perder más tiempo Taiki se lo recordó.
Interrumpiendo la animada charla que Seiya intentaba comenzar con una Serena que no dejaba de temblar debido al nerviosismo que le causaba la insistente mirada del chico, Taiki propuso. - Tomemos asiento. - Les señalo a todos los sillones.
Las muchachas se sentaron confusas y con ánimos de preguntarles por que habían recibido tanta atención de parte de los cantantes. Primero fueron sorprendidas con ese lugar esplendoroso reservado para ellas en el palco V.I.P. para presenciar el show, y después fueron invitadas a su habitación privada. Algo extraño ocurría y Amy no se quedo sin preguntar.
- Ahhm.. Por que han venido a la tierra después de tanto tiempo? Porque.. Fuimos invitadas hoy acá? y Por que...
- Oye!! De a una pregunta Amy! - Interrumpió Seiya a la peliazul.
- No pensamos que se darían cuenta tan fácilmente de que nuestra presencia aquí en la tierra no es solo porque extrañábamos. - Comenzó a relatar el ojiverde seriamente.
Sus comentarios llamo indudablemente la atención de las chicas.
- Que quieres decir, Yaten. Acaso... hay algo que debamos saber? - Mina le pregunto dejando de lado el coqueteo que usualmente tenía cuando hablaba con él.
Seiya endureció su rostro y borro la animada sonrisa que hasta entonces esbozaba por la presencia de "Bombón". Se paró de su lugar caminando por la habitación dejando lugar a la intriga que se dejaba ver en el rostro de las muchachas.
Finalmente les comunico. - Las citamos aquí para advertirles, para ponerlas al tanto de lo que ocurrirá. Es vital que estén preparadas para lo peor.
El ambiente se sintió pesado y las jóvenes confirmaron sus peores sospechas, de que sus amigos habían regresado porque algo malo estaba por suceder.
- Lo peor? Que quieres decir Seiya? - Pregunto Rei para calmar la incomodidad que le hacían sentir las palabras del morocho. Sabia, era algo serio y quizás tenía que ver con el ataque a Sailor Mercury. Sin decir más, solo espero por su respuesta.
Salteando detalles pero hablando claramente Seiya les explico lo que habían venido a hacer a la tierra. - Hace un tiempo vimos desde nuestro planeta una entidad maligna que cruzaba el cielo a toda velocidad. La oscuridad que llevaba era realmente atemorizante. - Relato Seiya preocupado.
Taiki continúo. - Nuestra princesa averiguo que se dirigía con rapidez hacia acá y sin perder más tiempo nos encomendó la misión de venir a la tierra a averiguar que estaba ocurriendo.
Yaten se paró de su lugar y captando la atención de las chicas siguió con el resto del relato. - No hemos logrado reunir nada de información por que hace poco que estamos aquí, pero nuestra princesa nos encomendó proteger la tierra de lo que fuera que la amenazara, y nos pidió que las contactáramos.
- Así es. - Hablo una vez mas Seiya pero esta vez solo mirando a Serena que sintió de inmediato un inminente calor envolver sus mejillas y su nerviosismo, ausente por un momento, regreso. - Y sabemos que tu Serena quieres a esta tierra tanto que la protegerías a costa de lo que fuera. - Seiya se sentó junto a ella sin parar de verla ni un segundo, a lo que la rubia respondió alejándose instintivamente más que uno milímetros. Su cercanía la incomodaba, especialmente después de haber escuchado aquella dedicación desde el escenario. Se le hacia difícil apartar la mente de aquel momento. - Sabemos que protegerás a la tierra debido al amor que le tienes a este planeta.
De la nada el tomo su mano cariñosamente. Serena sintió que no podía moverse. Seiya estaba inevitablemente cada vez más cerca de ella y ella no podía hacer nada.
Las muchachas volcaron su vista inmediatamente hacia la situación que se desarrollaba entre su amiga y el cantante de los Three Lights. Taiki y Yaten se dieron cuenta de que ellas no miraban con buenos ojos lo que pasaba, pues estaban al tanto de que Darien aun estaba con Serena y que Seiya significaba una traba entre los dos.
Lita se levanto de su asiento frente a Serena y Seiya para ubicarse esta vez entre los dos disimuladamente, al mismo momento en que decía. - Y es que acaso ustedes quieren ser una vez más aliados de las Sailor Scouts? Lucharían junto a nosotras otra vez?
- Si. - Dejo escapar Taiki firmemente. - Hemos venido a la tierra a ofrecer nuestros servicios a la Princesa de la Luna y futura reina de la Tierra!!
Sus palabras salieron de su boca con un dejo de orgullo. Después de todo, aunque habían juzgado mal a Serena y a las demás en un principio, comprendieron que les debían respeto y eterno agradecimiento. Pues esas muchachas, a simple vista inmaduras, fueron capaces de entregar su vida en las situaciones más adversas. Y eso era muy heroico de su parte.
Ante la afirmación de Taiki la sorpresa fue comunitaria. Las chicas no esperaban algo así. Si bien jamás dejaron de agradecerle a Serena por haber derrotado al caos y devolver a su princesa, ellas jamás imaginaron que los Three Light se convirtieran en guerreros de la Princesa de la Luna.
- Oigan, un momento. - Interrumpió Serena. - Están queriendo decirme que quieren ser mis súbditos?!! Que estarán bajo mis órdenes? - Serena se encontraba confundida. Se aparto del resto para tratar de esclarecer su mente y ordenar la información que le acababa de llegar.
También estaba asustada, pues ahora no solo debía cargar con el peso de no defraudar la confianza que las Sailor y los dos gatos, Luna y Artemis siempre tenían en ella, sino que además debía prepararse para ser la Neo reina Serenity, futura gobernante de la tierra, ante los Three Lights!!
Era demasiado agobiante para ella, y si bien trataba de comportarse la mayoría del tiempo acorde a las situaciones con valentía, ella tenía fantasmas.
Fantasmas que la obligaban a perder su propia confianza en sí misma.
Los demás se apartaron dándole espacio para que procesara todo. Entendían que era demasiado para ella y Rei se encontraba preocupada de que Serena perdiera fuerzas en el momento menos oportuno.
Mas sin embargo Seiya fue el único que sin poder contenerse se acerco hacia ella intentando darle ánimos. - Bombón, no tienes por qué temer. - Le hablo delicadamente y muy confiado en sus palabras. - No voy a dejarte sola. - Y le regalo una maravillosa sonrisa que junto con sus palabras lograron calmar su miedo.
Fuera del estadio mientras la gente esperaba eufórica la salida de los famosos cantantes, apartados de todo el alboroto producido por las fans de los Three Lights, estaban todavía esperando a las chicas Touya, Yukito y Satoru.
Yukito no había querido irse hasta poder despedirse de Amy, lo opuesto a su amigo que quería ya regresar a su casa para no tener que volver a cruzarse con Rei.
Pero las suplicas de Touya habían sido en vano, pues no solo su amigo sino también su acompañante se rehusaban a dejar el lugar.
Satoru se encontraba emocionada por permanecer un tiempo más en el lugar.
- Yukito, de veras es necesario que yo me tenga que quedar? Quizás en mi casa me necesitan. - Buscaba escusa para irse. - Además, debo saber en donde esta Sakura.
- Vamos Touya, solo acompáñame un poco más. Además, debes superar de una vez por todos tus problemas con Rei. Pues creo que sus encuentros se harán cada vez más frecuentes ahora que Amy y yo somos amigos y que Sakura asiste a verla tan seguido.
Touya suspiro hondo, su amigo tenia razón, pero el solo pensarlo le molestaba. No quería tener nada que ver con esa chica molesta que lo único que hacía cada vez que se encontraban era criticarle y echarle en cara lo que había pasado hacia tiempo en ese partido de soccer.
Satoru frunció el seño en señal de incertidumbre y se dirigió a su acompañante. - Y que relación tienes con ella Touya? - Ella se mostro muy intrigada por saber que era lo que los unía. Y no le gustaba para nada que él tuviera algo que ver con aquella muchacha.
- Solo... - Touya no tenía ganas de hablar de ese asunto, así que solo evadió el tema.
Pero la duda permaneció en la chica de ojos ámbar ya que la situación la había querido dejando saber más.
Lita y Rei se alejaron del salón en donde habían tenido la discusión con los Three Lights para buscar el baño, pero olvidaron las instrucciones que Yaten les había dado y se perdieron en el inmenso edificio, caminando sin saber hacia donde debían dirigirse.
Tras unos minutos de caminata en vano, Rei descubrió algo interesante. Su caminata en realidad las había llevado a dar al inmenso escenario en donde no hacía mucho habían cantado los muchachos.
La morocha no pudo evitarlo. Pisar un escenario era uno de sus logros desde que había cantado las canciones que ella misma había compuesto en el festival escolar unos años atrás. Le encantaba sentir esa sensación de plenitud que le otorgaba sentirse una gran cantante, e incluso imagino oír el grito de la gente alentando por ella. Así que le insistió a Lita para que se quedaran allí un momento.
- Ahhhh!! - Suspiraba alegre la morocha estirando sus brazos con gran regocijo y danzando sobre el imponente escenario. - Esto es fantástico Lita!! No puedo creer que esté aquí!
Lita la miraba con alegría y compartía su emoción. - Si, es en verdad genial! - La castaña observo frente a ella las miles de butacas que se alzaban esplendorosas, mientras Rei no paraba de fantasear viéndose a ella misma cantando para miles de personas en un escenario como ese.
El teléfono de Lita sonó de un momento a otro y la alegre música se oyó retumbar y esparcirse por todos lados fuertemente.
Ella se apresuro a contestar para así evitar que alguien las descubriera en el lugar.
- Si? - Respondió a la llamada. Se oía entrecortado pero aun así pudo descifrar que la voz era de Ahome. Extrañada de su llamado se retiro a otro lugar tratando de que su teléfono alcanzara señal para poder oírla mejor, mientras Rei seguía fascinada soñando su sueño frustrado de ser una cantante.
Afuera, los dos jóvenes seguían disputándose si quedarse o irse y Satoru que no se había desprendido ni un segundo del brazo de Touya, sonrió levemente sin que nadie se diera cuenta. Los muchachos seguían en su discusión cuando la joven se disculpo y les comunico.
- Ah.. lo siento muchachos, debo ir al baño. Regreso en un momento, si? - Satoru se desprendió del brazo de su acompañante y salió corriendo a toda prisa. Pero ninguno de los muchachos pareció darle mucha importancia a la chica y solo siguieron su discusión.
Sin embargo Touya alcanzo a sentir en el aire un aura extraña. La atmosfera se estaba volviendo pesada y sintió un temblor que le dio escalofríos. Algo estaba a punto de suceder.
Miro a Yukito a su lado concentrado y entendió que también se había percatado de la situación. Ambos se miraron como leyéndose la mente y sin decirse una palabra corrieron de vuelta adentro del estadio principal. Touya tomaba la delantera, pues misteriosamente algo más fuerte le impulsaba a llegar lo más rápido posible.
- Hola, Ahome? Me oyes? - Intentaba Lita esperando que su teléfono volviera a la normalidad.
- Lita? - Escucho del otro lado. - Necesito hablar contigo. Podemos reunirnos? Yo.... lgo.. d..te. - La comunicación volvió a interrumpirse y mientras, Lita intentaba adivinar lo que Ahome quería decirle.
La morocha seguía danzando alegre en el escenario cuando noto una presencia maligna aparecer en el lugar. Poco a poco una cortina de humo oscuro dejo descubrir una silueta macabra que comenzó a reírse mientras sus ojos se fijaban en la joven.
Rei retrocedió.
- Jajajaja!!!! Jajajaja!!! Te encontré Scout!! - Una horrible carcajada retumbo en las paredes del estadio e hizo que sonara aun más fuerte. Rei instintivamente se estremeció de ver que la maligna sabia de su identidad. Movió la cabeza en señal de negación, pero con coraje le grito.
- Como sabes quién soy! Dime!! Porque me conoces y que quieres conmigo?!! - Intento ella sacarle una respuesta
- Jaja!! Tonta Scout. Tu escancia puede ser notada por cualquiera. Pude encontrarte fácilmente. - La maligna no daba demasiados detalles.
Con incertidumbre Rei arrugo su frente mirando de reojo a quien se proponía atacarla, tratando de saber a qué se debía todo eso.
- Vamos, prepárate para pelear conmigo!! - Le reto la maligna incitándola arrogantemente a batallar.
Rei la miro fijamente. Un brillo pareció surgir en sus ojos y de a poco una sonrisa burlona se dibujo en sus labios aceptando sin acobardarse la propuesta de la maligna.
Alzo su mano en alto y con orgullo grito - "Súper Sailor Mars... Transformación!!!" - Rei se convirtió en Sailor Mars ahí, justo frente a la maligna. No le importo negar su identidad, pues ella ya la había descubierto. No hacía falta seguir escondiéndose, además debía combatir con ella para saber qué es lo que la maligna buscaba, para obtener información acerca de sus planes y de quien la mandaba. Pero sobre todo, y aun mucho más importante, para evitar que Serena sufriera algún daño.
Segundos antes, no muy lejos del lugar todavía tratando de descifrar el llamado de Ahome, Lita volteo su cabeza hacia el escenario y observo asombrada como su amiga se estaba transformando. La castaña no comprendía que pasaba pero sabía que no podía ser bueno. Estuvo a punto de correr hacia ella para saber que pasaba cuando noto indistintamente a la maligna volando frente a ella.
Lita se sintió nerviosa. Trato de descifrar que pasaba y en el intento de socorrer a su amiga tomo su comunicador y alerto a las demás de lo que estaba pasando.
Sailor Mars Estaba preparada y lista para batallar, pero la maligna no le daría oportunidad. - Toma esto Scout!! - Le grito con furia arrojándole un potente rayo destructor que Mars fue capaz de evadir y a consecuencia destrozo parte de la escenografía. Todo detrás de Mars comenzó a arder en vivas llamas.
La maligna frunció el seño con enojo al ver que ella había escapado.
- Mi turno. - Murmuro Mars satisfecha con su propia actuación. - Saeta llameante de Marte!! Su ataque dio resultado. La maligna recibió la poderosa flecha de fuego en su hombro izquierdo. Un pequeño quejido se dejo escapar de sus labios y después de examinar su herida lanzo a Sailor Mars una mirada de odio preparándose para un nuevo ataque contra la Scout.
Pero se detuvo en seco. Percibió algo más.
- Rei!!! - Se escucho Serena llamándola en medio del laberinto de pasillos detrás del escenario en donde se libraba la batalla. Detrás de ella Amy y Mina corrían seguidas por los Three Lights.
Rei se escandalizo. - Esa tonta Serena! - Pensó Mars al oír a la rubia de coletas. Pero una vez más la voz de su amiga retumbo en el lugar.
- Rei! Donde estas?!!
Todavía oculta y observando la batalla, Lita trato de evitar que Serena siguiera buscando a Rei al darse cuenta de que atraía demasiado la atención de la maligna.
Mars lo noto también. Como esa malvada mujer había repentinamente dejado de prestarle atención a ella para oír a Serena. Debía hacer algo.
En una rápida estrategia grito. - Oye! Pelea conmigo! - Le llamo Sailor Mars a la maligna evitando que prestara importancia a Serena, pues intentaba protegerla.
Pero en vano fue su esfuerzo.
Por un costado del escenario Serena apareció en escena llamando por completo la atención de la maligna.
Serena Miro primero a su amiga primero y sintió alivio de que estuviera bien. Pero no pudo evitar preguntar confundida. - Q..que es esto? - Pregunto la rubia al notar a Rei transformada. Sin embargo en pocos segundos su vista se dirigió automáticamente hacia la que volaba sobre el escenario. - Uu...una maligna? - Serena sintió su sangre helarse.
Mina y Amy aparecieron detrás de ella justo en ese momento corriendo a toda velocidad, pero se detuvieron instantáneamente al corroborar lo que pasaba.
Del otro lado del escenario Los Three Lights descubrieron a Lita esperando el momento para transformarse y salir en ayuda de sus amigas. Más sin embargo algo raro pasaba. La maligna no actuaba, estaba estática, mirando con incredulidad a Serena que sintió un frio recorrer su espalda. La maligna la miraba incesante y se acercaba cada vez más a ella, lo que ponía nerviosa no solo a Serena, sino también a todos los demás.
- La... Princesa de la Luna!! - Finalmente dijo con gran regocijo la maligna. Y de repente rompió la tensión con una risa jocosa - Jajajajaja!!! No puedo cree la suerte que tengo! Encontré a la Princesa de la Luna!
Qué?, Como? fueron las preguntas en la mente de todos.
- Qqque?! Como sabes quién soy?? - Tartamudeaba Serena queriendo saber cómo es que la había reconocido. Como era posible que algo así sucediera, nunca nadie se había percatado de su identidad de Scout y mucho menos de que ella era la Princesa de la Luna! Pero sin dar lugar a respuestas la malvada por fin actuó
- Acabare contigo Princesa de la Luna! Ahora mismo!!! - Grito la maligna abalanzándose contra ella.
Sin esperar mucho mas y sabiendo que era el momento adecuado para actuar Seiya dio la orden a sus hermanos. - Muy bien muchachos, transformémonos! - Lita volteo hacia los muchachos para aconsejarles que tuvieran cuidado cuando vio con tremenda admiración la transformación de los Three Lights. Sus ojos miraban incesante lo increíble. No era posible, más bien era extraño. No podía comprender por qué ocurría tal cosa y cómo??
- Ahhhhh!!! - Lanzo un grito asustada Serena al notar a la maligna acercándosele con furia. Serena cerró los ojos fuertemente para no ver, temiendo su inevitable fin. Su cuerpo sudaba de miedo y temblaba al compas de los sonidos que la maligna emitía mientras intentaba arremeter contra ella. Se cubrió el rostro con sus brazos como reflejo contra el inevitable golpe de la malvada.
Pero en cambio sintió como se elevaba por el aire, parecía flotar. Aun así supo que alguien la sostenía.
Se asusto de pensar que se trataba de su enemiga. Con miedo abrió los ojos lentamente para ver qué pasaba y vio como estaba siendo cargada por Seiya, salvada justo a tiempo!
Serena abrió los ojos para comprender lo que pasaba y en un instante se vio volando a gran altura lejos de su enemiga. Pero lo que realmente le impresiono fue lo que vio a continuación.
- Seiya? - Le hablo ella mirándolo atónita.
El muchacho ya no era una mujer como cuando se transformaba en Sailor Star Fighter! Más bien ahora vestía un traje ciertamente diferente y seguía siendo un hombre a pesar de haberse transformado!!
Serena y las demás estaban perplejas. La admiración que causo tal vista fue grupal, y la castaña seguía tan sorprendida que no podía lograr concentrarse para decir las palabras mágicas que la transformaran.
Sin embargo la maligna no dio lugar a explicaciones y mas furiosa que nunca ahora decidió atacar a ambos juntos. Su furia dejo sentir una pestilente atmosfera maligna crecer cada vez mas alrededor de ella misma y que la hizo ver aun más peligrosa. Con los puños cerrados y mientras su poder crecía levanto la cabeza y fijo su vista sobre Seiya y Serena. Se veía realmente enojada.
- Maldito intruso!! Acabare contigo también, ya verás!!! –Bramo en descontento la perversa mujer. Y ataco con gran furia al par que intentaba alejarse de ella. - Ahhhhh!!! - Grito.
Seiya la esquivo una y otra vez todavía cargando a Serena en sus brazos, pues la maligna no le daba espacio para posicionarla en algún lugar a salvo.
La maligna lanzo un ataque con precisión que dio en el blanco, solo que en el blanco equivocado...
Un poderoso ataque salió disparado hacia la rubia en brazos de Seiya, quien se veía cansado y en el momento justo un grito se robo la atención, incluso de los atacados.
- No!!!!! - Grito Sailor Mars posicionándose entre sus amigos y el majestuoso ataque. Y luego todo silencio.
Entrando apresuradamente al estadio, Touya se detuvo en seco quejándose de un horrible dolor en la palma de su mano derecha, la cual levanto a la altura de sus ojos. Ya le había sucedido esto antes, hacia pocos días atrás en el templo Hikagua, pero en aquel momento no le había prestado mucha atención.
A continuación noto sorprendidamente una luz que provenía de ella mientras un signo se dibujaba, ardiéndole tremendamente a medida que la figura aparecía.
Yukito quien se había detenido a solo unos metros de él, vio extrañado el comportamiento de su amigo. Y la extraña luz que veía salir de su mano sin duda le recordaba a algo que el también había vivido. Comenzó a preguntarse y una idea recorrió como un flash su mente. - Sera posible que...? - Pensó para sí y miro en su mano también tratando de descifrar que era lo que les estaba ocurriendo. Era posible que él y su amigo tuvieran algo más en común que lo que los unía debido a las Cartas Clow?
Fuera lo que fuera parecía no ser tiempo para averiguaciones, sobre todo porque algo había exaltado a Touya quizás del mismo modo en que el mismo se había exaltada días atrás mientras caminaba por la calle después de dejar a la linda Amy en la puerta de su casa.
Una vez formado el símbolo en su mano que no pudo reconocerlo, experimento un nuevo ardor pero ahora proveniente de su pecho y que lo impulso a transformarse y a seguir su camino sintiendo una terrible angustia que hacía que su garganta doliera, pero que aun así no tenía idea de a que se debía. Recorrió el edificio por completo en cuestión de segundos intentando captar esa energía especial que lo conducía hacia su destino. Un destino incierto que lo llenaba de dudas, de incertidumbres y que lo obligaban a cuestionarse fuertemente por qué estaba haciendo lo que estaba haciendo, pero que aun con más potencia lo arrastraba hacia su objetivo y mientras más tiempo tardaba, su angustia e increíblemente miedo crecían.
Mientras tanto aun en el escenario del estadio Serena se llevo ambas manos a su boca ahogando un grito. Sus ojos comenzaron a lagrimear mientras veía la horrible y triste imagen.
Sailor Mars había recibido el ataque de la maligna para salvar la vida de Serena y Seiya, y se encontraba tirada en el suelo sintiendo un dolor horrible en su estomago, lugar en el que había impactado el ataque. Un sabor metálico apareció en su boca y una gran angustia la embargaba. Sentía su cuerpo entumecerse de a poco mientras perdía la compostura y sentía desfallecer.
Serena corrió junto a ella gritando su nombre con desesperación y algunas lágrimas cayendo de sus ojos mientras las demás muchachas, Lita detrás del telón, todavía escondida y Mina y Amy a un lado del escenario, invocaban en nombre de sus planetas su transformación.
La maligna miraba con regocijo la completa escena mientras todavía levitaba en el aire jactándose de su labor. Serena aun seguía a su lado tratando de que su amiga se recobrara y preocupada en extremo de que no lo hiciera.
- Rei! Rei, Dime por c-como te encuentras?! Por favor respóndeme!! - Pedía sosteniendo a Sailor Mars en sus brazos. - Por favor Sailor Mars, respóndeme!!
Débilmente ella abrió los ojos y miro a su amiga con cariño. Sonrió de medio lado pero sinceramente y con voz calma le hablo. - S-Serena, e-estas bien?. Yo est-toy bien. E-es solo un rasg-guño. - Y rio divertida.
Serena la miro acomplejada pero luego entendió que ella no había perdido su humor a pesar de los daños que había sufrido y que estaba más preocupada por su vida que la de ella misma. Serena rio levemente y exclamo - Rei...
Seguidamente sus amigos se movilizaron ubicándose frente a ellas. Serena levanto la cabeza para averiguar qué pasaba cuando entendió que la malvada mujer se disponía a atacar nuevamente.
La enemiga elevo sus brazos amenazadoramente provocando que un pequeño remolino se creara frente a las Scouts y a los Star Light. Sin contar con los poderes que la maligna tenía todos se confiaron.
- Oye tu! Ya basta de juegos. Ríndete de una vez y tendremos piedad de ti!! - Amenazo Sailor Venus.
- No podrás contra nosotras!! - Remato Júpiter.
La maligna rio sutilmente y con la mirada fija en sus contrincantes ataco nuevamente. Uno, dos, tres ráfagas de viento arremetieron contra los guerreros lanzándolos realmente lejos del escenario dejándose el camino libre para su próxima acción.
- Oh! No!! Muchachos!! - Exclamo Serena muy preocupada por sus amigos al verlos yacer a algunos inconscientes y a otro bastante heridos. Sin pensarlo un segundo más invoco sus poderes y se transformo en Eternal Sailor Moon para luchar contra su enemiga y rescatar a sus amigos.
- Ahora es tu turno Princesa. Acabare contigo de una vez! Pero antes... - La maligna ceso su vuelo finalmente y poso sus ojos sobre la herida Sailor Mars. Camino lentamente hacia ella sin borrar su horrenda sonrisa de satisfacción de su cara. Sus pasos parecían retumbar en la sala que había quedado en silencio después del estallido que las ráfagas habían provocado.
Sailor Moon intento en vano mover el cuerpo de su amiga hacia un lugar seguro fuera del alcance de esa mala mujer. - ... acabare contigo Sailor Mars!
La maligna hizo un gesto con su mano e instantáneamente sin siquiera verla a la cara logro que el cuerpo de Serena se entumeciera sin que ella pudiera moverse, parecía congelada pero aun conciente observo con horror lo que pasaría a continuación.
Su enemiga extendió su mano y tomo rudamente a Mars del cuello elevándola en el aire. Rei podía sentir como sus heridas se hacían más grandes con el brusco movimiento al que estaba siendo expuesta y como el aire no llegaba a sus pulmones provocando que se sofocara lentamente.
Serena se sintió impotente al no poder tener control de su propio cuerpo y poder ayudar a Mars. Intento con todas sus fuerzas zafarse pero el hechizo era poderoso y todo lo que ella podía hacer era mirar y oír el sufrimiento de su pobre amiga.
La maligna parecía divertirse con la situación mientras apretaba más fuertemente el cuello de la Scout.
- Llego tu hora Sailor Mars. Acabare contigo... - En su otra mano hizo aparecer una bola de energía dispuesta a destrozar con ella a la muchacha. - ...ahora!!! - Grito en su cara.
- Nooooo!!! - Un grito cortó el silencio e hizo eco en todo el lugar. Una espada atravesó el cuerpo de la maligna hiriéndola severamente y tomándola inadvertida. Esta volteo lentamente para ver a su agresor. Se trataba de un hombre vestido con una capa de color azul y un paño cubriendo la mitad de su rostro, desde la nariz.
- Un suave pero contundente quejido de dolor se oyó salir de los labios de la malvada mientras miraba desconcertada y abatida. Los ojos del muchacho demostraban ira y odio y sin el menor remordimiento, sosteniendo firmemente su espada la empujo más profundo una vez más para acabar por completo con la malvada mujer, quien soltó su mano del cuello de Mars y su cuerpo se desvaneció emitiendo un horrendo alarido.
La Scout cayo ya sin fuerza alguna y el muchacho se abalanzó rápidamente sobre ella para sostenerla. No podía entenderlo pero al parecer había dado por fin con su destino. Habia llegado al lugar indicado en el momento oportuno, pero aun así se sentía abatido y culpable... y no comprendía el por qué!
Serena salió de su congelamiento y rápidamente los demás se fueron incorporando.
Sailor Mars en los brazos de aquel que la había salvado justo a tiempo lentamente recobro el aliento y miro fijo a los ojos de su salvador, lo único que podía ver de su cuerpo totalmente cubierto, y pudo notar como el también le sostenía la mirada, como si tratara de descubrir si ella estaba bien... o si la conocía de algún lado...
Algo mágico había en el aire, algo familiar pero desconocido. Ella sintió, con la poca energía que tenía que estaba sucediendo algo raro y que le era imposible de explicar. Esa... persona. Parecía conocerla pero era tedioso y casi imposible recordar de donde. Sailor Mars seguía mirando con mucha atención a sus ojos, como si estos fueran a revelarle la verdad.
- Sailor Mars!
- Sailor Mars!! - Gritaron sus amigas corriendo hasta ella tratando de socorrerla.
- Serena, estas bien!! - Corrió Seiya hacia la rubia quien no le respondió a su pregunta y miraba incesante la escena de Mars con aquel sujeto
Serena sintió al ver a su amiga y a aquel muchacho como si esa escena fuera conocida. Como si algo así ya hubiera pasado antes, pero no podía saber que era.
- Sailor Mars!! Te encuentras bien?! - El muchacho escucho a las demás acercarse a Mars y salió de su hechizo despegando su mirada de la de ella y volviendo a la realidad.
Suavemente poso a la muchacha sobre el piso del escenario y se paro junto a ella para luego de la nada desaparecer y volver a aparecer a lo lejos parado sobre la baranda de las butacas de arriba.
Las muchachas se arrodillaron alrededor de su amiga ayudándola a reincorporarse tomándola por los brazos, Sailor Júpiter de un lado y Venus del otro. Mientras Mercury descubrió con admiración que aquel muchacho estaba en compañía de alguien a quien ella ya había visto antes: Yue
No muy lejos del edificio y en el fin de la tarde que dibujaba en el horizonte un hermoso paisaje cubierto de colores que se oscurecían minuto a minuto, unos enormes ojos carmín se dejaron ver furiosos en el cielo. Darcia no había cumplido con su cometido, y lo peor sería que de seguir así su madre la obligaría a quedarse fuera del plan.
Pero la venganza seria dulce y no se haría esperar.
CONTINUARA...
