Sailor Moon Mix "Recuérdame"
By
Lery
CAPITULO 10: "Buscando a Inuyasha"
Habían caminado durante horas, desde la mañana temprano en busca de aquel que había sido su amigo. Sango, Miroku, Shippo y Kohaku llevaban días buscándole, pero Inuyasha parecía haberse borrado del mapa. Ningún forastero por el camino o los aldeanos en las aldeas habían oído hablar de él, y mucho menos lo habían visto.
Inuyasha parecía no existir, como si nadie alguna vez lo recordara; pero ellos no se darían por vencidos. Habían viajado por todos lados, montañas, bosques, desiertos, palacios y aldeas, sin mucho existo. Pero había un lugar, solo un lugar por donde no habían andado: la aldea de Kikio, cerca del pozo mágico.
Intentaron comenzar por ahí, fue su primera idea, pero pensaron que Inuyasha no se atrevería a andar por ese lugar si le recordaba a Ahome, asique fue automáticamente descartado. Sin embargo, ahora después de mucho buscar habían vuelto a su primer plan.
"Sera mejor que pasemos por ahí, solo por si acaso" Habia propuesto Miroku, y los demás habían aceptado y se dirigían hacia ese lugar.
"¿En qué piensas Sango?" Quiso saber curiosamente el monje que se había acercado, cautelosamente a la exterminadora. Kohaku miraba de reojo. Creía saber cuáles eran las intenciones de Miroku con su hermana.
Sango le mostro una mirada seria., no muy interesada en darle una respuesta satisfactoria al monje. "Solo esperaba que al llegar allá encontremos a Inuyasha de una vez." Su voz sonaba apagada, sin entusiasmo. "Tengo varias cosas que decirle." Esto último sonó a resentimiento. Sango no le perdonaba a Inuyasha que por su culpa Ahome se hubiera tenido que ir, y sin posibilidad de despedirse.
Miroku la observo maravillado. Ella se había vuelto tan madura, tan hermosa… Le tomo la mano suavemente y le mostro una sonrisa de cariño.
Ella se ruborizo de inmediato aminorando la marcha, que más que caminata parecía carrera. Atrás de ellos Shippo y Kohaku observaban emocionado por saber que sucedería.
Pafff! Se oyó en el camino. Miroku había ligado una cachetada imprevista.
"¿Qué intentas hacer monje degenerado? ¿Todavía conservas esos hábitos perversos?" Le gritoneo ella totalmente encolerizada y siguió su camino aun mucho más rápido que antes dejando al resto detrás a varios metros de ella.
"Tonto" Emitió Shippo con suspiro. "Jamás aprende."
Pero Kohaku sabía que Miroku no había tenido la intención de propasarse con su hermana. Sabía que él la quería de una forma distinta a la que estaba acostumbrado a querer. Y estaba dispuesto a ayudarle.
Toc, toc, toc. Tres golpecitos se oyeron en la puerta de entrada de la familia Tsukino. "Yo abro!" Informo mama Ikuko que preparaba el almuerzo mientras Sammy se encontraba pegado al televisor tratando de vencer al enemigo de Sailor V en su videojuego, y el señor Tsukino leía el periódico sentado en el sofá de la sala frente a la puerta.
Mama Ikuko abrió la puerta de entrada y para su sorpresa se encontró con aquel apuesto y talentoso joven amigo de Serena que hacia tanto no veía. En un intento por ocultar la verdad de su falta desde hacía dos años, Serena le había dicho a su madre que ellos se encontraban de gira por buena parte del continente Americano. Eso había apaciguado a mama Ikuko y había sido una respuesta más que suficiente para ella.
"¿Seiya?" Pregunto emocionada la madre de la rubia de coletas.
Forzando su sonrisa debido a su estado de ánimo, pero aun así alegre también de volver a verla, Seiya la saludo con cortesía. "Señora Tsukino. Tan linda como siempre"
El padre de Serena aparto la vista del periódico y dedico una mirada fugaz hacia la puerta en señal de aquel que había lanzado tal piropo hacia su esposa. No tardo en reconocerlo. Habia visto a Seiya en una cuantas ocasiones hacia bastante en compañía de su hija y aun recordaba que poco le había gustado que ese muchacho la hubiera estado rondando. Como si no hubiera tenido suficiente ya con su novio.
Se levanto de su asiento sin suavizar su voz y se paro junto a Ikuko con una mirada escaneadora.
"Señor Tsukino. Buenos días" Le hablo el educadamente, luego aparto la vista de este, le hacía sentir incomodo. En cierta forma eso era exactamente lo que el padre de Serena quería lograr. Espero por una respuesta, pero este no se la devolvió y por el contrario solo siguió observándole incesante, como tratando de encontrar una falla en el.
Seiya, sintiéndose intimidado llevo su vista hacia mama Ikuko, con un tono amigable para ocultar su nerviosismo frente al señor Tsukino, y la vez con ansias inquirió. "¿Esta Serena en casa? Me gustaría hablar con ella" Por el rabillo del ojos sintió como el señor Tsukino aun le clavaba la mirada y ahora con más insistencia que antes.
"Oh Seiya, lo lamento. Serena no está." Respondió ella de forma amigable. El morocho pelilargo se desilusiono. Necesitaba hablar con ella cuanto antes.
Mama Ikuko noto el dejo de desilusión en su rostro del muchacho y se apresuro en señalar. "Pero me dijo que volvería temprano. Ya casi es hora de almorzar así que no creo que tarde" Esta nueva información lleno de esperanzas al morocho una vez más que cambio su semblante automáticamente.
"¿Quieres pasar?" Le ofreció Ikuko. El señor Tsukino intento protestar pero fue acallado con un codazo en las costillas antes de que siquiera intentara abrir su boca.
"Toma asiento en el sofá" Señalo mama Ikuko. "Volveré en un momento, debo cuidar del almuerzo" Seiya se acomodo en el sofá observando la casa. Le traía recuerdos, buenos recuerdos de aquellos tiempos… y otros no tan buenos, como aquella vez que salió de la ducha encontrándose con cinco pares de ojos y luchaba contra la pequeña Chiby chiby por mantener la toalla cubriéndole.
Quizás estaría un poco fuera de lugar ahora después de mucho tiempo, pero sentía que alguna vez el se había sentido en ese lugar como en casa.
Los recuerdos seguían llegando y eso le provoco nostalgia, melancolía. Pero entonces sintió una vez más los ojos del padre de Serena como dos dardos clavándoles en el rostro mientras lo observaba sentado junto a él y arrugando casi inconscientemente el periódico que hacia un momento estaba leyendo. Sintió como el sudor causado por su nerviosismo se genero en su frente.
"Listo" Esa voz sonó a gloria.
"Salvado por la campana" Pensó Seiya para sí.
"Ya termine de organizar las cosas en la cocina." Anuncio mama Ikuko. "¿Te quedaras con nosotros a almorzar Seiya?" Ofreció ella.
Seiya miro de reojo al señor Tsukino una vez más. Este todavía no le quitaba la vista de encima.
"Ah.." Vacilo. Volvió el rostro hacia Ikuko. "No gracias, solo esperare hasta que Serena llegue y luego me iré." Nuevamente observo al señor Tsukino esperando que su rechazo le hubiera aplacado las ganas de comérselo crudo que parecía expresar.
Mama Ikuko miro a su esposo intimidando al pobre muchacho y cayó en la cuenta de que él no se estaba sintiendo cómodo en ese lugar.
"Seiya ¿prefieres esperar a Serena en su cuarto?"
"Sí, claro!" Se apresuro en admitir el parándose de un salto del sofá. Intento sonar menos ansioso por salir de ese lugar, pero obviamente no pudo lograrlo ya que las palabras le habían salido casi sin permiso por su propia cuenta.
Mama Ikuko le dedico una sonrisa de comprensión. "Sube. En cuento llegue le diré que la esperas ahí"
"Gracias" Respondió aliviado y subió las escaleras contento de no tener que pasar otro segundo más al lado de las fulminantes miradas del padre de Serena.
El cuarto se encontraba calmo, algo desordenado pero olía bien, olía a ella .Las ventanas dejaban entrar toda la claridad del día soleado y el aire fresco de del medio dia.
La cama todavía estaba deshecha, ya que Serena había salido tan apurada en la mañana en su intento por localizar a Artemis que no había reparado en organizarla.
Seiya esbozo una sonrisa de cariño. "Típico de ella" Se dijo. Se sentó en la cama y olio sus sabanas de algodón con graciosos dibujos de medias lunas y conejos. Se recostó en ellas. Quería sentir la textura que su cuerpo sentía cada noche. Le daba la impresión de que ella estaba más cerca.
Se quedo así un momento, el suficiente como para imaginar cuales eran los sueños que llenaban su mente cada noche. Quería conocer todo de ella.
Se sentó nuevamente en la cama y estudio con cuidado cada detalle de su habitación. Cada rincón estaba impregnado de ella, de su esencia. Observo su armario, la mesa en donde solía estudiar… o al menos pretender que estudiaba, la lámpara de su techo y su mesita de luz junto a la cama.
Su mesita de luz, esa traicionera que soportaba sobre si un cuadro de marco de madera y encerraba dentro suyo una foto que le desagradaba, que le dolía. La foto de aquella muchacha de cabellos dorados por la que su corazón palpitaba incesantemente y su novio.
En aquella fotografía él la sostenía encerrándola en sus brazos carceladores, como prometiendo no soltarla jamás. Le lastimo verla tan feliz, o más bien que esa felicidad fuera causada por otro. Cerró su mano con fuerza aprisionando las sabanas de la cama para evitar que un grito se le escapara del pecho.
Aparto furiosamente la fotografía de su vista y la poso de nuevo en la mesita de luz, pero esta vez boca abajo para no ver la imagen otra vez.
Le enfurecía tanto su novio, saber que Darien tenía más derecho sobre ella que nadie. Suspiro hondo.
Toc, toc "Permiso" apareció mama Ikuko en la puerta de la habitación. "Oh Seiya, lo lamento. Serena telefoneo hace un momento. No va a venir por ahora." Sus palabras le quitaron la poca ilusión que había acarreado hacia poco. "Parece que almorzara en casa de Haruka. Lo siento" Se disculpo mama Ikuko sabiendo que le provocaba tristeza a ese buen muchacho.
"Oh…Esta bien" Trato de ocultar su malestar el morocho. "Regresare por ella mas tarde o quizás mañana" Mama Ikuko lo miro desesperanzarse. "Hasta luego señora Tsukino" Se despidió con una gran sonrisa que meramente pretendía ocultar lo fatal que se sentía.
Bajo las escaleras apresurado, saludo sin muchas ganas pero aun así amablemente y se fue.
La escuela era aburrida, más bien encarceladora para Sakura, especialmente esa mañana. Sus clases de cálculos eran usualmente el camino al infierno, pero esa mañana parecían el infierno mismo. No lograba focalizar su concentración en lo que el maestro explicaba y a causa de eso no había sabido cuales eran las respuestas correctas a las preguntas que, particularmente hoy, iban dirigidas la mayor parte a ella.
Por suerte ese infierno se disipo cinco minutos antes de lo normal. Sakura salió medio zombi de la clase perdida en sus pensamientos. Era casi medio día, la hora del almuerzo, asique se dirigió hasta su habitual lugar en el patio de la escuela para compartir su comida junto a sus amigos y su novio.
Durante el almuerzo las risas y las bromas iban y venían. Un grupo, liderado por Meiling, organizaba un paseo por el campo el fin de semana y Tomoyo se dedicaba a garabatear bonitos atuendos para Sakura.
Syaoran no participaba de las charlas con el resto como Sakura, pero tampoco había perdido su concentración como ella. La miraba tratando de descifrar en que estaba ella pensando, que ocurría en su mente.
"¿Sakura?" Hablo paciente tomando su mano entre las suyas. Ella se recupero. Miro hacia sus manos durante unos segundos y luego elevo la cabeza buscando los ojos de su novio.
Syaoran noto como sus mejillas habían adquirido un color ligeramente rosáceo. Le gustaba que él fuera el causante de tal comportamiento.
"¿En qué piensas?" Quiso saber el curioso tratando de buscarlo en sus lindos ojos verdes. Con una mano acaricio su cabello y sintió como ella se contrajo emocionada ante este simple gesto de su parte. "Has estado ausente toda la mañana" Su voz era dulce y apacible.
Sakura agacho su cabeza. Volvía a pensar en sus pensamientos. Syaoran levanto su rostro suavemente sosteniendo su barbilla con su mano y preguntándole una vez más, pero esta vez solo con sus ojos, sin emitir palabra. Esto fue incluso más poderoso y logro que ella se lo contara.
"Mi padre… esta extraño últimamente" Le confesó.
Tomoyo ceso de mover su lápiz y sin levantar la cabeza ni despegar los ojos de su papel escucho su conversación sin que nadie lo notara.
"¿Pasa algo con él?"
"Eso es lo que temo. Desde que llegamos a Tokio actúa raro. Intente sacarle información a Touya pero él sigue insistiendo en que nada sucede." Arqueo sus cejas medio enfadada. "Como si me fuera a creerle eso"
"¿Y qué te hace pensar que le pasa algo malo?"
"Su comportamiento. Se la pasa viajando de vuelta a Tomoeda tres o hasta cuatro veces en una semana, casi ni prueba bocado durante las cena o el almuerzo y… ni siquiera pasa tiempo con nosotros ." La voz de Sakura denoto tristeza.
Tomoyo lo sintió. Apretó su lápiz tan fuertemente en su mano y contra el papel que la punta de este se rompió. Se estaba sintiendo culpable.
"¿No has intentado hablar con él?" Sugirió Syaoran abrazándola con más fuerza contra su pecho al notar que ella estaba a punto de romper a llorar.
"Esa es la peor parte Syaoran. Mi padre parece evitarme." La sola idea le dio escalofrió. Se refugió aun más contra su pecho.
"Por supuesto que no Sakura. Tu padre no haría eso" Intento calmarla su novio. Mientras Tomoyo ocultaba una lagrimada derramada de sus ojos que nadie pareció notar.
No había tiempo que perder. Los minutos corrían y eso solo significaba más peligro. Las muchachas se apresuraron a llegar cuanto antes al Templo Higurashi. Las primeras en arribar fueron las Outers, pues Haruka manejaba velozmente su auto convertible, sin embargo decidieron esperar afuera. Era mejor entrar todas juntas.
Serena y Darien fueron los próximos en aparecer y al poco rato Rei, Amy y Mina junto a Luna y Artemis estaban en el lugar.
"De acuerdo." Hablo Serena pidiendo atención. "Creo que primero debemos poner al tanto de esto a Ahome, después de todo es su casa y estamos haciendo esto por ella"
"Serena tiene razón." Estuvo de acuerdo Amy. "No podemos irrumpir en su casa como si nada."
"Entonces no perdamos tiempo" Haruka se impaciento, pero nadie le prestó atención.
Entraron en el templo subiendo los escalones de piedra lo más rápido que pudieron e intentaron localizar a Ahome, lo cual no les llevo demasiado. Ella los había visto curiosa entrar en el templo.
"Ahhh…" Pregunto dubitativa. "¿Qué hacen todos acá? Parecen alterados"
Serena le explico. "En realidad, algo apurados. Ahome necesitamos tu permiso"
"Y… mi permiso… ¿para qué?" Estaba extrañada y desconcertada. ¿Por qué habrían de estar todos ellos allí en su casa? ¿Qué es lo que pretendían? Mientras repasaba esas preguntas en su mente noto que Lita estaba ausente, no formaba parte del numeroso grupo. "¿Y Lita?... ¿Por qué no está aquí?"
Haruka arqueo una ceja asqueada.
"Lita se encuentra del otro lado del pozo." Setsuna le comunico.
"¿Eso es cierto? No lo sabía." Hablo con sorpresa, pero su voz se fue apagando. "La verdad es que pensé que ella había renunciado a mi petición."
"Claro que no!" Serena apoyo su mano sobre su hombro amigablemente. "Ahome necesitamos tu permiso para ir del otro lado… Todos"
"¿Todos?" Esto la había agarrado desprevenida. ¿Qué estaban tramando? ¿Qué querrían hacer todos juntos del otro lado? Entonces se le ocurrió la más espeluznante idea. "Lita!" Exclamo. "¿Le sucedió algo a Lita? ¿No puede regresar?"
"No, no como se te ocurre" Serena intento tranquilizarla, y al mismo tranquilizarse ella misma. Las palabras de Ahome la atemorizaron. No le gustaba pensar que le pudiera haber ocurrido algo a su amiga.
"Lo que intentamos hacer…" Hablo Rei tratando de poner las cosas en perspectiva. "… es ayudar a Lita del otro lado."
"Veras Ahome…" Serena tomo la palabra una vez más. "… sabemos lo importante que es para ti que ella encuentre a Inuyasha, pero la verdad es que las cosas en esta época no están del todo bien, y no podemos darnos el lujo de estar separadas."
"Comprendo" Se sintió mal Ahome. Sabía que Lita tenía trabajo que hacer de este lado del pozo y nunca se había detenido a pensar en lo que su falta generaría. Se sintió muy egoísta. Pero es que por un momento había llegado a pensar en que ella le daría la oportunidad de verlo al menos una vez más. "Si necesitan ir por ella, no me opondré"
Mina comprendió fácilmente como las esperanzas de aquella joven se hacían añicos y por eso le aclaro sonando alegremente para levantarle el ánimo. "Oye, solo vamos en su ayuda. No intentamos persuadirla de que renuncie a la promesa que te hizo. ¿De acuerdo?"
Ahome recobro feliz el aliento. Eso quería decir que al parecer aun tenía una oportunidad de ver a Inuyasha nuevamente.
"Muy bien muchachas, a transformarse" Les insto Luna. Cada una invoco sus poderes y las transformaciones comenzaron mientras Ahome miraba atónita.
" Por el poder del planeta Mercurio!"
"Por el poder del planeta Marte!"
"Por el poder del planeta Venus!"
"Por el poder del planeta Urano!"
"Por el poder del planeta Neptuno!"
"Por el poder del planeta Saturno!"
"Por el poder del planeta Plutón!"
"Por el poder del Cristal Lunar!"
"TRANSFORMACION!" Se oyeron a coro todas juntas. Se produjo un despliegue de colores y de poder mientras se transformaban llenando el templo, maravillando a Ahome y a su familia que había salido curiosa a ver qué sucedía.
Sin perder más tiempo se dirigieron hasta la casilla que guardaba aquel pozo encantado. Pero antes de arrojarse Luna y Artemis decidieron que lo mejor sería que ellos esperaran en esta época, por si algo se presentaba. La resolución no se discutió, todos supieron de inmediato que era lo más prudente.
Uno a uno se arrojaron al pozo que les dejo pasar sin problemas comprobando así la teoría de Luna acerca de la magia que debía poseer quien quisiera cruzar, y dejando atrás a dos gatos preocupados por que regresaran cuanto antes a salvo y a una joven esperanzada porque hallaran al hombre que amaba.
Eran casi las tres de la tarde pero el cielo parecía oscurecerse. Él lo alto del firmamento grandes nubes de color gris se reunía a paso lento trayendo consigo una tormenta. Pero no molesto al grupo que había estado caminando por horas desde la mañana y después de almorzar.
Los comentarios y conversaciones no duraban demasiado esa tarde. Excepto por una o dos preguntas aislada que Lyn le hacía a Lita, nada más era dicho mientras caminaban.
Sesshomaru aun seguía avergonzado por los sucesos del día bajo la cascada, y Lita por su parte aun no lograba superar el no poder mirarlo a la cara después de haberlo visto en tan inusual e incómoda situación, por eso sus ánimos no eran buenos.
El pequeño duendecillo Jacken todavía seguía pensando que no era nada bueno lo que su amo bonito estaba haciendo. Se preguntaba en realidad que era lo que estaba haciendo. ¿Pretendía algo? Quizás la razón por la que cumplía todas las "ordenes" de esa joven era porque… No. No había ninguna razón, al menos no una cuerda.
¿Qué le sucedía a su amo bonito? ¿Estaba cambiando? Y de ser así, ¿la razón de su cambio era esa joven humana?
"Estúpido." Pensaba. Para Jacken nada de eso era relevante, nada parecía tener sentido.
Se había propuesto observarla de cerca. Ella escondía algo. Porque otra razón no les había dado el nombre de la persona a la que buscaban. Además de los poderes que Lyn le había contado que poseía. Definitivamente Lita no le agradaba.
La caminata era agotadora y nada productiva, y el clima parecía no querer colaborar pues el agua finalmente se hizo presente. Una llovizna comenzó a caer, era fina y casi no mojaba, pero si era bastante molesta.
Caminaban por el bosque en medio de apretujados arbustos y árboles de gran tamaño cuando el aullido de lobos y trotes llamaron la atención del sensible oído de Sesshomaru. No paso demasiado antes de que tanto los aullidos como los trotes anunciaran la presencia de un joven muchacho que corría frente a ellos acompañado de cuatro lobos.
Sesshomaru lo conocía y sabía que no había peligro. La castaña por el otro lado lo examino de pies a cabeza al notar que, al igual que su acompañante, era un monstruo con forma humana. ¿Sería este muchacho peligroso? No parecía. Aun así ella estaba alerta por cualquier cosa mala que pretendiera. Disimuladamente llevo su mano a un bolsillo para buscar su pluma de transformación. Estaría lista si debía estarlo.
El joven vestía rudimentariamente con pieles que cubrían partes de su cuerpo: los hombros, las partes bajas de las piernas, sus muñecas, sus pies y su pelvis. Su pecho estaba protegido por una armadura algo gastada pero que parecía resistente y llevaba amarrada a su cintura una espada. Tenía el pelo castaño, bastante largo y recogido; y en su frente llevaba una extraña especie de vincha también de piel. Sus ojos de un azul oscuro demostraban que era un chico duro, tenía unas orejas en punta, marcadas facciones y buena musculatura. Se veía feroz y mucho mas en compañía de los lobos que parecían seguirle, y obedecerle.
El joven troto a toda prisa y se detuvo a unos pocos metros del grupo que le miraba incesante e inquisitivo, dejando que una gran polvareda lo envolviese, y los lobos se detuvieron a su lado obedeciendo a una simple señal de su mano. Lita se tensiono.
Pero el muchacho no parecía peligroso. Sonrió de medio lado y saludo algo sorprendido. "Vaya! Sesshomaru. Cuanto tiempo." Observo al grupo, los mismos de siempre: la pequeña y el duendecillo verde. Pero detuvo su mirada en alguien más. Desvió su mirada de los ya conocidos rostros y sus ojos se posaron en Lita. "Señorita" Le saludo cortésmente haciendo una leve reverencia con su cabeza.
Sesshomaru lo miro inexpresivo. "Kouga" Emitió su nombre sin demasiada expresión para que el lobo apartara su atención de la castaña.
"¡¿Kouga?" Se sorprendió Lita al escuchar su nombre. "¿Tu eres Kouga el lobo?"
El desconcierto fue colectivo. Lita lo conocía. Sesshomaru se sintió aun mas intrigado por ella de lo que usualmente estaba. Varias cejas se juntaron y la intriga se esparció en todos.
Kouga la miro con cara de incognito pero con una leve sonrisa amigable. "No creo conocerte"
"No! Tu a mi no me conoces, pero yo a ti si!" Se adelanto la castaña unos pasos hacia el bastante entusiasmada de reconocer uno de los nombres que Ahome había incluido en su historia. El peligro ya había pasado, sabía que él no haría daño, de hecho podría ser un amigo.
Kouga seguía sin entender y los demás miraban con grandes incógnitas formándose en sus cabezas.
"Quizás tu…" Lita dudo. ¿Podía pedírselo? Si, debía hacerlo. ¿Que mas podía hacer? Camino unos pasos más cerca del joven lobo y abrió su mochila para sacar un pedazo de papel, una foto. "Quizás tú puedas ayudarme" Le extendió dubitativa la mano y le ofreció la foto que el tomo mirándola extrañado. "¿Puedes ayudarme a encontrarlo?" Le dedico una mirada esperanzada.
Sesshomaru se sintió impaciente. ¿Qué demonios estaba pasando?
Kouga miro fijo la foto mientras la castaña aun seguía observándolo a él con los ojos pedigüeños. El joven lobo descubrió en la imagen algo que le extraño aun más. La miro con insistencia por unos momentos y luego de la nada se echo a reír. "Jajajajaja!" Su risa era muy jocosa, parecía divertirse. "Jaja! ¿Quieres que YO te ayude a buscar a Inuyasha?"
"Inuyasha!" Exclamo Sesshomaru mostrando, extrañamente, signos de sorpresa. Eso lo había agarrado desprevenido. Lita se volteo al instante buscando en el rostro del joven de cabello blanco. ¿Por que conocía ese nombre? Entonces… ¿Sesshomaru sabia quien era Inuyasha? Para ese entonces las sorpresas seguían apareciendo.
"¿Tú conoces a Inuyasha Sesshomaru? Le pregunto la castaña buscando en sus ojos dorados, dejando de lado la vergüenza e incomodidad para con él. Kouga rompió en risas una vez más, aun sosteniendo la imagen de Inuyasha en su mano.
"Por supuesto que conoce a esa bestia! Ellos dos son hermanos!" Exclamo como si la respuesta a la pregunta de la castaña fuera demasiado obvia.
"Medio hermanos!" Se apresuro en aclarar Jacken.
Lita se sintió confundida, estresada. ¿Qué estaba pasando? ¿Hermanos? ¿Por qué Ahome nunca le había hablado de esto, porque ella nunca le había dicho de Sesshomaru? Busco una vez más sus ojos tratando de comprender, pero este le esquivo la mirada a fin no de corroborar dicha historia.
"Ahhhhh!" Un grito desaforado corto el aire e interrumpió la charla.
"Ahgh, maldición" Se quejo Kouga de un dolor en su palma casi en el mismo momento. Se retorció del dolor y agito su mano para que el ardor que sentía desapareciera. Sesshomaru lo noto extrañado. ¿Era posible? Una escena llego a su mente casi instantáneamente. De aquella vez que vio por primera vez a Lita. Y ese símbolo que se había hecho presente en su palma. Levanto levemente su mano examinándola en el lugar en donde ese símbolo de color verde había aparecido y luego observo a Kouga. Era lo mismo. Extrañamente Kouga estaba experimentando lo mismo que le había pasado a él.
"Ahhhhh!" Otro grito de la nada. Esta vez se oyó más cerca, era la voz de una mujer. Kouga aparto su vista de su mano dolorosa instintivamente, suprimió el dolor que ya mucho no le importaba y llevo su rostro hacia el lugar de donde los gritos provenían para dos segundos después salir corriendo hacia ese sitio a toda prisa. El camino que él había tomado se vio cubierto de polvo dificultando la vista.
Lita hecho una mirada rápida a Sesshomaru con algo de preocupación y luego corrió detrás del joven lobo tratando de alcanzarlo y llegar hasta la doncella en peligro.
"Auxilio! Ahhh! No puedo pelear contra esa cosa, es horrible, es un asco!" Se escucharon las quejas a tan solo unos metros. Kouga apresuro su paso aun mas con cada grito de aquella persona sintiendo en todo su ser que debía llegar a ella lo más rápido posible.
"Aléjate de mi cosa asquerosa!" Corría por entre los arboles Sailor Venus con lagrimas en los ojos tratando de evadir a un enorme y asqueroso gusano que le lanzaba constantemente descargas de un veneno poderoso que desasía todo lo que tocaba casi en el acto.
Kouga corrió a su encuentro por entre los árboles, con un impulso que crecía a medida que iba acercándose a ella. Y Lita y Sesshomaru le seguían de cerca, justo detrás de él. Cuando al fin pudo verla supo que era ella. Esa muchacha que corría en su dirección justo frente a él. Llevaba un traje extraño, de color naranja y tenía el pelo rubio. Muy familiar.
"¿Crees que Seiya esté bien Yaten?" Pregunto el más alto de los hermanos Kou sentado en su sillón de roble con almohadones forrados en seda de color beige. Taiki sostenía en sus manos un pequeño cuaderno con tapas en tono lila y una lapicera. Estaba intentado, como a diario, escribir sus poemas en su anotador. Pero no había podido concentrarse. Ya habían pasado varias horas desde que Seiya había salido en la mañana muy enfadado, y todavía no había regresado. Taiki empezaba a incomodarse por la falta de noticias de su hermano.
"Supongo que sí." Respondió el ojiverde bastante calmado que se encontraba en el sillón de enfrente jugando con una guitarra reluciente. "Solo necesita un tiempo a solas"
"Si pero…" Taiki se paró de su lugar pensativo. Yaten ni lo miro. "El actúa extraño. Desde que volvimos se mantiene alejado y a veces parece ausente. ¿Te parece que eso no es demasiado tiempo a solas?"
Yaten se impaciento. "Ay" Suspiro todavía sin mirar a Taiki. "Oye, Taiki, nosotros ya sabíamos que algo así iba a suceder. Desde que nos fuimos de aquí lo único en lo que ha puesto atención es en ella, en Serena Tsukino. Hermano… sabes que ella me agrada y que quiero mucho a Seiya, pero todo esto no es mi problema."
"Yaken ¿Cómo puedes decir eso?" Le reto Taiki mientras lo miraba desafiante. No le había gustado para nada el comentario de su hermano. "¿Qué sucede contigo? Eres tan egoísta, te preocupas solo por ti. A veces parece que no te conozco."
"Ah!" Hizo un gesto el ojiverde totalmente despreocupado. "Pienso que Seiya está algo obsesionado. Ya se le pasara"
"¿Es enserio?" Los comentarios de Yaken parecían completamente fuera de lugar y estaban acabando con su paciencia.
"Taiki…" Se paro por fin de su lugar el ojiverde dejando la guitarra de lado e intentando calmar al castaño. "… tenemos vidas también. ¿Por qué no intentas hacer algo con ella? ¿Por qué no conoces a alguna chica…"
"Jaja!" Se le rio Taiki en la cara cortando su discurso. "Y que hay de ti. ¿Acaso has intentado conocer a alguien? No intentes darme concejos que tu no tomarías."
"Bueno... Yo no creo que sea así" Su voz sonaba a picardía.
Ahora Taiki se sentía intrigado. "¿Intentas decirme que te fijaste en alguien?" Yaten no le respondió, pero en vez de eso su rostro mostro la verdad. "¿Es enserio?" Le tomo por sorpresa. "Tienes que decirme quien es. ¿La conozco?" Indagaba el castaño con mera curiosidad.
" Bueno… Mina Aino es una chica muy linda"
"¿Mina Aino? ¿De veras?"
"Oh, vamos. No me digas que tu nunca te fijaste en Amy" Taiki se ruborizo en el acto. Se sintió avergonzado.
"Amy es…" No sabía que decir en su defensa para no ser el centro de burla de su hermano. "… es una chica muy inteligente. Me impresiona mucho su inteligencia…"
"Su inteligencia" Repitió el ojiverde irónicamente. " Así que nunca viste en ella mucho más que su cerebro" Estaba claro que Yaten no se tragaría las explicaciones de su hermano.
"Yo…"
"Taiki" Le interrumpió caminado hacia la puerta de la casa. "solo dedícate a buscar a una chica linda y olvídate de los problemas de Seiya. Si el nos necesita, solo entonces estaremos a su lado para ayudarle" El ojiverde tomo el picaporte de la puerta y salió a la calle dejando a su hermano sumido en sus pensamientos.
"Ahhhh!" No paraba de gritar Sailor Venus corriendo frente al joven lobo a tan poco de alcanzarlo. El asco que sentía por esa cosa horrenda que osaba alcanzarla era indescriptible. No podía para de correr y atacarlo, pues cualquier paso en falso que ella diera entonces se encontraría atrapada por ese potente veneno que lanzaba.
Lita no estaba lejos del lugar cuando horrorizada se freno en seco y vio al enorme monstruo acechando a… su amiga! El gran gusano se arrastraba a toda velocidad detrás de Venus pisándole los talones. Abrió su desagradable boca y desde sus entrañas dejo desenroscar un par de babosos tentáculos que amenazaron con alcanzar el pie de Venus.
Ella los miro nauseabunda acercarse y dejo escapar un nuevo grito dirigido esta vez hacia el único salvador posible cerca de ella con los ojos suplicantes: Kouga. "Ahhhhh!". El lobo alcanzo sus ojos llorosos y sintió una horrible opresión en su pecho. Localizo el peligro y por un momento creyó que no llegaría.
Lita hurgo una vez más en sus bolsillos buscando su pluma. Debía rescatar a su amiga, debía transformarse, pero los nervios hicieron sus manos sudorosas y su cuerpo tembloroso y por más esfuerzos que hiciera por hallar su pluma no podía. Los tentáculos ya estaban a solo milímetros de los pies de Venus cuando…
"Tierraaaaa Tiembla!" Un golpe seco en el suelo se escucho a un costado. Seguidamente una enorme bola luminosa de energía se abrió paso por entre los árboles y golpeo al gusano destruyéndolo por completo y causando una descomunal explosión que arrojo a Venus por los aires e hizo que aterrizara justo sobre Kouga.
"Te tengo!" Anuncio el lobo acostado boca arriba sobre el piso del bosque y con Sailor Venus sobre el rodeándole con sus brazos fuertemente para evitar que se golpeara contra el suelo. Su cabeza había quedado enfrentada a la de ella que tenía sus ojos cerrados con fuerza temerosa de abrirlos. "¿Estás bien?". Pregunto dulcemente con un dejo de preocupación.
Mina abrió sus ojos muy despacio cerciorándose de que el peligro ya había pasado. Sus ojos se veían algo brilloso provocado por el gran susto que le había dado ese gran gusano. Pestaño rápidamente dos veces y acomodo su vista para saber quién era el que le hablaba. Frente a ella su encontraba este sujeto de profundos ojos de un azul oscuro como un mar suavemente iluminado por la luna llena. Se veía amable. "Si. Lo siento mucho" Intento disculparse Venus. "¿Estas bien tu?" Quiso saber ella algo preocupada.
Kouga pestaño rápidamente. Trataba de aclara su vista, o tal vez su memoria. La cara de aquella joven le parecía conocida. "¿Te hiciste daño? ¿Te hizo daño ese monstruo?" Interrogaba desesperado todavía hurgando en su rostro aun pálido por la horrorizante experiencia.
Mina, aun encima de él, lo miro con extrañeza, y luego le respondió con una sonrisa amigable dejando escapar una sueva risita sintiendo con su cabeza. "Si, estoy bien. No me paso nada"
"Sailor Venus!" Le llamo Lita corriendo hasta ella. Estaba contenta de saber que ella estaba bien, de que aquel muchacho lobo había estado en el lugar correcto para de ayudarle. Mina aparto su rostro del muchacho ni bien oyó su nombre y observo a su amiga aparecer por entre los árboles. Rápidamente se levanto de encima de Kouga y corrió a su encuentro abrazándola emotivamente.
"Lita! Lita! Estaba buscándote!"
"Mina no sabía que estabas acá!"
Kouga se incorporo del suelo sacudiendo sus ropas y Sesshomaru se detuvo detrás de ellas solo observando. "Así que la doncella en peligro era tu amiga" Hablo gracioso el joven lobo dirigiéndose a la castaña pero mirando a Sailor Venus.
"Ah jaja . Si" Se ruborizo apenada Venus ante el comentario del lobo. Kouga suavizo su postura y aun sin dejar de verla le pregunto una vez más queriendo saber con completa sinceridad "¿Estas segura que no te hiciste daño?"
"Oh. No, no te preocupes. Estoy bien" Le aseguro ella con una gran sonrisa en la cara para que no le quedaran dudas.
Varias pisadas se escucharon acercarse y una voz familiar pero nada amable se dirigió a Lita. "Por fin te encontramos Júpiter. Nos tomo todo el día dar contigo"
"Sailor Uranus" Reprocho Lita sin demasiada alegría y levantando una ceja ante el comportamiento de la rubia de pelo corto. Obviamente Haruka seguía enfadada con ella.
Estaba en lo cierto. Haruka buscaba pelear con ella y una vez más comenzó su ataque verbal mirándole con furia. "¿Se puede saber que intentabas viniendo sola… Oh!" Sus reproches se interrumpieron ni bien vio a aquellos dos jóvenes presentes: El de largo cabello blanco con su impotente armadura parado justo detrás de Lita, y el muchacho de cabello castaño a un lado de Sailor Venus. "No es posible!" Se dijo a si misma aun evaluando insistentemente a los dos jóvenes. Su ojos se abrieron grandes sorprendida y su cuerpo se paralizo.
"Podías haber suavizado tu ataque Uranus. Casi me matas hace un momento!" Se quejo Venus sacándola de su trance. Le critico con un toque de gracia y luego sus ojos se volvieron a Kouga agradeciéndole una vez más que la hubiera rescatado.
"Lita!" Sailor Moon le llamo entusiasmada. "Que bueno que te encontramos!"
"¿Sailor Moon? Muchachas!" Las nombro asombradas de verlas a todas reunidas y en aquella época. "¿Que están haciendo aquí? ¿Cómo pudieron cruzar el pozo? Pensé que era la única" Comento. "¿Tuxedo Mask? ¿Por que han venido todos?"
"Intentábamos ayudarte. ¿Por qué viniste sola?" Sailor Mars le pregunto
"No quería molestarlos, pensé que tenían otras cosas que hacer y…"
"Lyn, Jacken. Vámonos" La voz demandante de Sesshomaru interrumpió la explicación de la castaña que automáticamente poso su vista sobre el muchacho de cabello blanco. Los ojos del resto del grupo voltearon también hacia el extrañados. Sailor Neptune, Sailor Plut y Sailor Saturn le dedicaron una mirada silenciosa a Uranus ni bien reconocieron al sujeto que comenzó a alejarse del grupo y al otro que aun seguía parado junto a Venus mirándola incesante. Una oleada de esperanza corrió por el cuerpo de cada una de las Outers.
"No! Espera. No te puedes ir!" Le detuvo Lita al joven que ya le había dado la espalda y había comenzado a caminar con Jacken a su lado. Lyn la miraba suplicante pero el parecía no querer escuchar.
"Lyn vámonos" Ordeno una vez más aun con voz más firme todavía de espaldas.
"No quiero irme" Le respondió ella con voz triste tomando dulcemente la mano de lita y apretándola con firmeza. La miro con ruego en sus ojos y Lita pensó que una daga le estaba atravesando el pecho a causa del dolor que sentía. Si Sesshomaru se iba ahora quizás esa sería la última vez que vería a Lyn.
"Por favor, quédate!"Le pidió suplicante la castaña mientras el resto observaba la triste escena y las Outers se preguntaban que no estaba bien con él.
Sesshomaru ignoro la petición y siguió caminando ya bastante alejado del resto. Lita sintió como una oleada de ira la invadía, una sensación que hacía poco había experimentado y que no le resultaba nada agradable. Pero el la sacaba de quicios. Apretó sus puños fuertemente y movió su cabeza con sus ojos muy apretados tratando de controlarse pero le estaba costando.
"No Lita!" Le trato de calmar Sailor Mars que había notado como su energía se había incrementado considerablemente, tanto que podía ser peligrosa.
Sesshomaru detuvo su caminata repentinamente pero sin darse vuelta. Podía reconocer esa energía, era sin duda la misma que esa joven había emanado cuando la había visto destrozar a ese monstruo el día en que la conoció. No la había emitido nunca más desde entonces, pero ahora otra vez estaba sucediendo.
"Eso intento" Le hablo ella entre dientes tratando de controlarse. Tomo aire y respiro hondo. El resto se miraban unos a otros entre si con confusión. A Sailor Uranus no le gustaba lo que estaba pasando. Finalmente su energía fue descendiendo hasta quedar normal, solo entonces se relajo y continúo con su petición.
Llevo su vista hacia el camino en donde Sesshomaru había suspendido su caminar y le pidió una vez más. "No te vayas. No te lleves a Lyn". Nuevamente nada. El continúo su caminar.
La castaña no lo soporto, no quería volver a enojarse así que corrió hacia él y lo tomo por su brazo derecho tratando de detenerlo pero entonces su mano se cerro de mas. "¿Qué?" Exclamo en su mente. Su brazo izquierdo no estaba, no había nada ahí y solo estaba sosteniendo la suave tela de su traje. Su corazón se paro. Lo miro a la cara con confusión y horror y él le devolvió la misma expresión pero más desafiante.
"Tu brazo!" Intento decirle, pero la voz le fallo.
"Suéltame!" Lo ordeno él con voz imponente. Su expresión se volvió fría, y tenía algo de enfado en sus facciones. Pero Lita estaba paralizada, no podía reaccionar y no podía dejar de verlo"
Las Outers una vez más se miraron entre si dudosas. Y el resto seguía sin comprender nada de lo que sucedía.
"Suéltalo Ya!" Le grito Jacken a la castaña y golpeo su mano fuertemente con su báculo de dos cabezas para que finalmente ella lo dejara libre. Lita se alejo unos pasos todavía algo confusa. Su mano le dolía por el gran golpe que Jacken le había proporcionado, pero el dolor no era lo que más le importaba. Estaba atónita, congelada mirándolo y una vez más le hablo. "Tu brazo no está!"
Sesshomaru ignoro su comentario y dando un salto en el lugar su figura desapareció sin dejar rastros.
"Vamos Lyn, el amo nos esperara en otra parte!" Demando Jacken a la muchachita tomándola de la mano para llevársela corriendo del lugar.
"Lyn" Fue lo único que pudo emitir Lita con un hilo de voz mientras veía como Jacken se alejaba por el bosque a toda prisa llevándosela lejos de ella.
"Ahh… Ese era…" Hablo Sailor Moon extrañada. Si, era él. No se podía equivocar. Entonces…
"¿Sailor Moon tu lo conoces?" Quiso saber Tuxedo Mask. Las Outters la miraron con la misma pregunta en sus rostros.
"Ah.. No, no!" Se apresuro ella en dejar en claro agitando rápidamente su mano en señal de negativa. Se había dado cuenta de que había hablado en voz alta y ya era hora de callarse o echaría todo a perder.
"¿Por qué se comporta tan extraño?" Sailor Venus estaba intrigada.
"No te preocupes por él. Sesshomaru es algo susceptible cuando se trata de su brazo, y tampoco es de extrañarse que no te haya querido ayudar buscar a esa bestia." Comento Kouga a la castaña que se había quedando mirando por donde Lyn había desaparecido sin poder sacarse de la cabeza eso que recientemente había vivenciado.
"¿Por que lo dices?" Le pregunto Lita volteándose hacia él y frunciendo su entrecejo con intriga. Ella se había dado cuenta de que el joven lobo poseía más información de Sesshomaru de lo que jamás pensó.
"Bueno… Inuyasha le corto el brazo" Dijo totalmente despreocupado.
Lita se quedo atónita con esta nueva afirmación. Ella había su visto su brazo, estaba ahí esa mañana cuando lo había encontrado en la cascada. Estaba segura de que tenía su brazo. No había sido una alucinación. Además… ¿Cómo era posible? ¿Por qué Inuyasha se había atrevido a hacer tal cosa? "Pero es su hermano!" Replico ella.
"Vaya!" Exclamo Sailor Venus disgustada con la historia de Kouga. "Es horrible"
"Espera, espera. ¿Lita acabas de decir que ese era el hermano de Inuyasha?" Sailor Neptune intentaba comprender. No era posible. ¿Un hermano de Sesshomaru? Algo era distinto.
"Medio hermano" Corrigió Touya. Para entonces todo el mundo lo miraba intrigado buscando ávidamente con la mirada por una respuesta. Se sintió algo invadido. "Ahh.." Titubeo. " El padre de Sesshomaru…" Aclaro el frente al grupo. "… es el padre de Inuyasha, pero ellos no comparten la misma madre."
Sailor Plut busco en su mente pensativa. ¿Podría ser posible que él tuviera un hermano? Si no tenían la misma madre, entonces si.
"¿Y quién eres tú?" Pregunto Sailor Mars observándolo con algo de desconfianza. Las Outers se tensionaron.
"El es Kouga" Les explico Lita tratando de dejar atrás ese mal recuerdo, esa sensación de la manga vacía entre sus dedos, de su brazo inexistente.
"¿Kouga el lobo?" Pregunto Mercury ávidamente.
"Vaya! Parece que por alguna extraña razón me he vuelto popular".
"Ahome nos conto de ti" Le comento Sailor Moon. "Claro! Como no me había dado cuenta antes!" Se enfado con ella misma.
"¿Ahome?" Pregunto el lobo con emoción. "¡Ustedes conocen a Ahome Higurashi!" No era una pregunta, más bien una afirmación a aquella noticia que le había devuelto una parte de la felicidad que había perdido hacia tiempo. "Por eso vinieron por el pozo!" Estaba hilando todo. Comprendía lo que hace un momento la castaña alta había querido decir cuando había hablado del pozo.
Estaba feliz. Alguien sabia de Ahome. Por fin tendría información de ella en tanto tiempo. Pero… Su sangre se helo. Su expresión feliz se borro en un instante y su voz se volvió seca y desafiante. "¿Por qué buscan a ese hibrido? ¿Qué quieren de él?" Comenzó a hablar elevando su tono de voz con desgana y enfado.
No hacía falta para nadie aclarar de quien Kouga estaba hablando, o porque reaccionaba de esa manera. Ahome les había comentado acerca de él, de lo que Kouga sentía por ella y de la aberración que sentía por Inuyasha. Era fácil darse cuenta de que ese mal humor que sentía por Inuyasha se hubiera incrementado después de que Ahome se fuera.
"Por favor, Kouga…" Hablo con tranquilidad Sailor Moon. "¿Puedes decirnos donde el esta?"
"Alguien se acerca!" Se alerto Tuxedo Mask. "Por el este. Están cerca" Todo el mundo agudizo los sentidos.
"Reconozco ese olor" Kouga olfateaba llevando su nariz hacia todas las direcciones tratando de aislar el olor que sin duda era muy familiar. Olía el camino, caminaba de aquí para allá intentando captar mejor el aroma. Le tomo varios minutos en los que el grupo lo miraba con impaciencia tratando de entender que es lo que habia descubierto. "Ja!" Dijo al fin esbozando una sonrisa ironica y levantando su ceja derecha con algo de mal humor. Estaba seguro de quienes se trataba. "Ahora si estamos todos"
CONTINUARA…
