Hola genteee! Lamento mucho la equivocacion que tuve con respecto a este capitulo.. en mi apuro por subir varios capitulos juntos subi uno que estaba

leyendo yo aparte y que no tiene nada que ver con esta historia.. xD

Realmente siento mucho el error, no se va a volver a repetir. Aquí les dejo entonces el verdadero capitulo. Disfrútenlo y gracias por sus comentarios. Ya saben, cualquier duda me pregunta.

Sailor Moon Mix "Recuérdame"

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Lery

CAPITULO 11: "Verdades"

"Miroku ¿ya falta poco?" Shippo se quejaba malhumorado mientras se recostaba sobre el lomo de Kirara. "Hace un buen rato que dijiste que ya estábamos cerca y todavía no veo rastros de ninguna aldea"

"Ya deja de quejarte Shippo. Tú has sido el único que no ha tenido que caminar en todos estos días" Le critico Sango caminando a paso cortado. El cansancio los había agotado a todos y por más que no habían caminado muchas horas durante ese día, el agobiamiento de los días anteriores les estaba pesando ahora.

Los ánimos de Sango seguían siendo los mismos. Ella se comportaba distante de Miroku y algo de Shippo. Solo hablaba si era necesario. El monje, por su parte, intentaba entablar conversación con ella, pero sin suerte. Ella se mostraba reacia a captar cualquier cosa que viniera de su parte. Actuaba bastante fría y era diferente su carácter al que había tenido años atrás.

Nada le indicaba a Miroku que podía estar causando esa reacción en ella. Sabía bien que él era quien la ponía de mal humor, pero no tenia en claro que era lo que estaba haciendo mal. Atrás había quedado el malentendido de Ahome y su abandono. Sango tenia ahora muy en claro que era Inuyasha el causante de esa separación, por eso se llevaba la peor parte de su enfado. Pero más allá de eso, nadie parecía conocer por que la exterminadora actuaba fríamente con sus amigos.

"Hermana…" Kohaku caminaba junto a Kirara unos pasos atrás de Miroku. La suave llovizna seguía cayendo pero no le provocaba frio a pesar de la liviana ropa que llevaba, más bien parecía refrescarle. "¿Crees que estemos cerca?"

"No lo sé" Se detuvo pensativa forzando su vista. "Esta llovizna me dificulta la vista. No puedo saber en dónde estamos" Se volteo hacia Miroku inesperadamente. "Tú qué crees monje" Le pregunto aun con carácter cortante.

El monje no se lo espero. Se estatizo en el lugar. Ella generalmente no le hablaba a menos que él le preguntara algo antes. Y aun así ella raramente se disponía a contestarle. Aunque su voz era fría, a Miroku no le importo, al menos ella estaba hablándole, así que se apresuro en responder a su pregunta emitiendo un sonido pensativo.

"Mmmmm…" Miraba en todas direcciones. Era verdad, era casi imposible ver por el camino a través de los arboles con el agua. "Creo que reconozco el lugar. No estoy seguro pero me parece que estamos cerca."

En ese momento el pequeño Shippo se erguió de su posición moviendo su pequeña naricita, oliendo hacia el frente del camino. Era un olor peculiar que le llamo la atención. "Que…" Alcanzo a emitir una sola palabra antes de que el olor le llamara más la atención. Salto de Kirara y se ubico en el camino tomando el aroma ahora con más intensidad que antes.

"Shippo ¿pasa algo?" Pregunto Kohaku intentando saber que era.

"¿Qué es ese olor?" Miroku y Sango se miraron confundidos. Entonces el monje logro captar una débil energía que le llamo la atención. Provenía desde el mismo lugar de donde Shippo había captado el olor. No dijo una palabra de esto pero se acerco al pequeño zorrito intentando saber de qué se trataba.

"¿Shippo qué es eso?" El monje enserio sus facciones tratando de captar esa demasiada débil energía. Intentaba saber de qué se trataba.

"¿Algo anda mal monje?" Ahora Sango estaba algo preocupada.

Esta vez Miroku no le respondió, ni siquiera se percato de su pregunta. Shippo salió corriendo por el camino esforzándose por encontrara ese olor tan peculiar.

"¿Shippo?" Le llamo la exterminadora queriendo detenerlo. Algo probablemente no andaba bien. Dirigió una rápida mirada hacia Miroku y este se echo a correr detrás de Shippo. Sango y Kohaku, que todavía no comprendían se miraron entre si y sin nada más que decirse corrieron por el bosque detrás de ellos.

No le tomo demasiado a la exterminadora alcanzar al monje, a pesar de que este era muy veloz. Shippo se había perdido de vista pero sabían que aun así estaba cerca.

"¿Qué ocurre monje?" Interrogo Sango demasiado seria. Miroku le respondió con la misma seriedad y sin ver más que el camino, mientras Kohaku volaba cerca de ellos montado en el lomo de Kirara.

"Parece que no estamos solos en este área del bosque"

"Shippo capto algo, ¿no es así?" El asintió con la cabeza.

"No estoy seguro de que se trate, pero él va hacia allá"

"¿Crees que podría ser peligroso?" Las respuestas no se hicieron esperar. A través de la espesa neblina que se había formado no muy lejos de ellos alcanzaron a ver la espalda del pequeño zorrito parado frente a ellos.

"Vaya! Pensé que tus amigos llegarían antes que tu mapache" Kouga le dirigió una mirada sobradora a Shippo. El resto esperaba por una respuesta. En medio de la lluvia y la neblina habían sentido pasos acercarse y de la nada Shippo había aparecido frente a ellos

"Soy un zorrito" Le corrigió con algo de resentimiento Shippo al joven lobo, dos segundos antes de que al fin la exterminadora y el monje arribaran al lugar seguidos por Kohaku y Kirara. Todos se pararon en seco sin decir nada, al ver a tanta gente reunida. Habían dado con las Scouts y con Kouga.

Todo el mundo se tensiono ante estas nuevas caras y algunas tomaron posición defensiva cerca de Sailor Moon al ver a Kirara. Pensaron que podría ser peligrosa.

Sin prestarle demasiada atención a las palabras del zorrito, el joven lobo volvió a repetir, esta vez para todos, sarcásticamente. "¿Lo ven? Ahora estamos todos reunidos."

Todo el mundo lo miro con cara de extrañeza. "Llegaron lo que faltaban…" Seguía siendo irónico en sus comentarios. Pero el último lo emitió con enfado cerrando uno de sus puños fuertemente. "…los amigos de aquella bestia!"

"¿Kouga?" Pregunto Sango al fin con gran confusión en su voz mirando al joven lobo y al resto del grupo una y otra vez. Y Entonces tomo conciencia de las últimas palabras del lobo. "¿Amigos? Ja!" Se rio sarcástica cruzándose de brazos. Estaba equivocado si él creía que ella seguía siendo amiga de Inuyasha.

"¿Quiénes son ellos Kouga?" Le hablo Sailor Venus queriendo aclara la confusión generada por estas nuevas personas que habían aparecido en el lugar.

"Seguramente Ahome les hablo de ellos como les conto de mi"

"¿Ahome? ¿Ustedes conocen a Ahome?" Pregunto impaciente la exterminadora ante las nuevas palabras de Kouga y olvidándose de la anterior frase que la había puesto de mal humor.

"Es correcto entonces decir que ustedes viene de la época futura, ¿verdad? Por eso conocen a la señorita Ahome" El monje Miroku comento.

"¿Ellos también vienen del futuro?" Shippo estaba sorprendido, al igual que Sango.

"Y por eso también visten de esa manera extraña" Finalizo el monje mirando de arriba abajo el atuendo, demasiado revelador para la época, de las señoritas. Y al final su vista se posiciono finalmente en una en particular: Sailor Uranus. Sus ojos se encontraron y ella se sintió nerviosa ante su mirada.

Ella tenía algo en particular, algo que intento descubrir hasta que sintió un gran codazo arrebatarle su concentración y una voz por lo bajo que le criticaba. "Compórtate monje depravado. No es el lugar ni el momento para que estés mirando chicas."

Una vez más una confusión. Parecía que sus malos hábitos del pasado le perseguían aun ahora que no había tenido ninguna intención de observar a las muchachas de esa manera. Pero Sango siempre lo condenaría por aquellos días.

"Debo entender que aquella bestia de la que Kouga habla es Inuyasha" Setsuna se llevo toda la atención mientras le hablaba a Sango y a Miroku. "Y que tu eres la exterminadora de monstruos, Sango…" Le dirigió una mirada. "… tu eres Miroku el monje.." Le miro.

"Y tu pequeño eres Shippo, el zorrito" Se inclino en cuclillas Sailor Moon frente a este con una gran sonrisa que el zorrito interpreto como amable y libre de peligro. Se levanto una vez mas y esta vez se dirigió a Kohaku. "y tú eres…" Lo miro a la cara intentando recordar a quien mas había nombrado Ahome en su historia.

"Kohaku!"Le respondió el ante la duda de la muchacha

"Kohaku. Si! El hermano de Sango!" Festejo contenta Sailor Moon. "Y Kirara. Que linda es!" Finalmente reconoció al último miembro del grupo al que hacía solo unos minutos habían catalogado como peligrosa.

"Si son los amigos de Inuyasha y de Ahome" Se adelanto Lita dirigiéndose al grupo. "entonces pueden decirnos en donde esta"

"El ya no es mi amigo" Se sintió ofendida Sango una vez más cruzando sus brazos y endureciendo sus facciones.

"¿Ah? Creímos que… Ahome nos dijo…" Intento explicar Mercury pero los pensamientos de su cabeza estaban demasiado confusos para explicar algo de lo que ella misma no estaba segura.

"Inuyasha le provoco una gran dolor a la señorita Ahome y eso nos ha causado una gran desilusión" Aclaro Miroku dándose cuenta de que según lo que ellas sabían, según lo que Ahome les había contado ellos seguían siendo grandes amigos. Sabía que Ahome ignoraba la hostilidad que Sango sentía por Inuyasha.

Kouga se sintió irritado ante la afirmación del monje. Se cruzo de brazos impaciente y levanto una ceja en señal de incredulidad y asombro. Jamás pensó que aquellos que habían sido sus amigos estarían siendo lo bastante justos como para condenar a Inuyasha por su mal proceder. Imaginó que tanto la exterminadora como el monje estarían de su lado.

"Y en cuanto a su ubicación, creo que en eso estamos iguales. Nosotros también andamos en busca de Inuyasha."

"¿Tu eres esa muchacha de la que oí hablar? La que viajaba con un monstruo y una niña." Interrogo Shippo con algo de inseguridad a Lita mirándola fijamente.

La castaña se sintió invadida por el pequeño zorrito que la miraba acusadoramente.

"Sé que eres tú! Porque debemos confiar en lo que dicen si una de ustedes viajaba con Sesshomaru!" Acuso Shippo llevando su vista hacia cada una de las Scouts y finalmente posando sus ojos una vez más en Lita.

"¿Viajaban junto a Sesshomaru?" La voz de Sango sonaba a incredulidad y desconfianza.

Lita se sintió confusa. Alguien más que acusaba a Sesshomaru. ¿Qué sucedía? ¿Por nadie confiaba en él? ¿Qué era aquello que lo hacía… ¿peligroso quizás?

"Lita solo intentaba dar con Inuyasha." Quería explicar Sailor Mars, pero la confianza que antes se había generado al nombrar a Ahome, ahora parecía estar desvaneciéndose y ellas no pretendían pelear contra los amigos de Ahome.

"Ustedes no entienden" Sailor Moon tomo la palabra colocándose cerca de Lita, preguntándose por que había sido injustamente acusada solo por andar con Sesshomaru. "Ahome nos conto su historia, la de la Perla de Shikon" Ante estas nuevas afirmaciones los desconfiados parecían prestar más atención. "Nos hablo de ustedes, de sus enemigos, de Kouga" Serena volteo a verlo. El joven lobo también parecía interesado en el relato. "Ahome incluso nos conto lo que sucedió entre ella e Inuyasha." Los ánimos parecieron decaer ante este recordatorio, principalmente por parte de Sango y de Kouga.

"Mi amiga Lita cruzo accidentalmente el pozo mágico y por eso Ahome le encomendó encontrar a Inuyasha"

"¿Y por qué no ha venido ella?" Shippo parecía no querer abandonar su actitud defensiva.

"No está en sus manos cruzar" Comento Tuxedo Mask. "Solo aquellos que poseen magia son capaces."

"Ahome perdió su magia al quedarse Kikio con la Perla de Shikon" Continuo Sailor Neptune.

"Ella no está resentida con Inuyasha" Tomo la palabra Lita. "Ahome me encomendó hacérselo saber"

Las facciones de Sango se suavizaron y su cuerpo se relajo, pero su pecho se lleno de angustia. "¿Esta ella bien?" Le pregunto.

"Eso es relativo" Contesto Uranus algo despreocupada. Y se vio una vez más atrapada por la mirada analizadora del monje. Esa persona le hacía sentirse demasiado incomoda.

"Ahome se siente algo culpable por haberse ido sin despedirse de ustedes." Los ojos de la exterminadora se cristalizaron. Un nudo en la garganta se formo y un gran reproche hacia sí misma la embargo al recordar como por tanto tiempo había criticado a su amiga erradamente. "Pero también me insistió en que le diera un mensaje a Inuyasha."

"Ja! ¿Un mensaje de Ahome a esa bestia? No creo que él se lo merezca" Kouga estaba perdiendo los estribos. Se sentía demasiado enfadado con Inuyasha. El hecho de que a pesar de todo el todavía recibía la atención de Ahome, aun en la distancia no le parecía justo. No quería escuchar más.

Pero una voz a su lado misteriosamente lo apaciguo. "A ella la haría feliz. Cerraría su herida." Si bien esa voz logro calmar su enfado, aquellas palabras que Sailor Venus le estaba dedicando también le lastimaban. Aquella mujer a la que el todavía quería, aun lejos de Inuyasha, también estaba lejos de él y sufriendo por otro!.

Lo comprendió, pero no lo aprobó. Aun así se comprometió a ayudar sabiendo que él era el único que tenia la respuesta que todos andaban buscando. "Quizá yo pueda saber en donde se encuentra ese hibrido" Hablo con resignación.

Kouga se llevo todas las miradas. Indagando sin respiro todo el mundo esperaba por su respuesta con algo de extrañeza. Era raro que aquel que parecía ser el que más detestaba a Inuyasha supiera donde encontrarlo.

"Inuyasha está en la aldea de aquella sacerdotisa…" Las palabras le salieron algo cortadas. Kikio no era alguien que le agradara demasiado tampoco. "… vive con ella ahora en el templo del lugar. Hace unos días lo vi con ella cerca del lugar"

Sango y Miroku se miraron con complicidad. Habían tenido razón.

"¿Puedes llevarnos con el ahora Kouga?" Pregunto amablemente Venus y el no pudo resistirse. Su voz era dulce y demasiado persuasiva para él. Apenas la conocía pero ya le agradaba. Con una suave sonrisa le contesto con la misma amabilidad con la que ella le hablo, dejando de lado la postura de enfado que había tenido todo ese tiempo.

"No está lejos de aquí. Supongo que puede llevarlos"

El grupo de las Scouts y los demás siguieron al joven lobo hasta una aldea no demasiado alejada del lugar en donde se encontraban en el bosque. El clima había mejorado. La llovizna había cesado y también la niebla pareció disiparse. El camino era bastante claro pero la humedad era demasiado molesta y el cielo no parecía querer aclarase, lleno de nubes todavía cargadas que amenazaban por romper a llover en cualquier momento.

Las Scouts habían desecho sus trajes de guerreras camino a la aldea y ahora vestían como civiles. Sus ropas le recordaban a Sango a su amiga. Comenzó extrañarla ahora más que nunca. Pero al menos ahora sabía la verdad y también sabía que dentro de todo se encontraba bien. Su mente divagaba entre un pensamiento y otro. Lo que Lita le había dicho acerca de su petición de hallar a Inuyasha y la furia que sentía al recordar por que ella no estaba allí. Pensaba también que palabras le diría a Inuyasha cuando lo viera. No se saldría con la suya y mucho menos lo perdonaría así y nada más.

Miroku caminaba junto a la exterminadora como siempre, pero como era costumbre ella no le prestaba atención para nada y lo trataba como si no existiera o peor, como si no fuera nadie. Esta situación con ella le hacía sentirse miserable, más de lo que jamás pensó que podría sentirse. Pero lo peor es que sabía que él debía haber hecho algo mal y por eso ella actuaba tan distante. Probablemente se merecía su indiferencia, pero era horrible no saber qué era lo que estaba mal para poder corregirlo.

El resto del grupo caminaba expectante. Por fin darían con aquel que parecía ser la prioridad de todos. Con aquella persona que quizás podría aclararles el misterio de la Perla de Shikon, pensaba Michiru. Todavía no le quedaba en claro que relevancia tenía esa misteriosa joya en su misión de acabar con los nuevos enemigos que habían aparecido. Solo les habían llevado hacia esa muchacha y su amor imposible con ese joven hibrido. Pero debía haber algo.

Serena y Darien no osaban en despegarse el uno del otro. Caminaban tomados de la mano pero sin decirse palabra. El silencio reinaba entre los dos. Serena sabía muy bien a qué se debía. Aun recordaba las últimas palabras que él le había dicho antes de llegar a la casa de Ahome, con respecto a Seiya. "Merezco una explicación, una muy buena Serena" La frase le provocaba escalofríos cada vez que volvía a su mente. Aun no sabía muy bien que le diría, o peor porque le había ocultado la llegada de Seiya.

Además ese asunto con aquel que una vez había llamado su mejor amigo era ya demasiado complicado de por sí. Recordaba la canción que Seiya le había dedicado el día de su primer concierto. Si Darien se enterara de las intenciones que Seiya tenía para con ella…

A su lado caminaba la morocha de pelo largo. Rei había puesto su atención en la nueva misión que le esperaba una vez que terminaran aquel asunto de Inuyasha: enfrentar a Sakura. Las muchachas, en cierta forma, le habían exigido que averiguara lo más que pudiera acerca de esa jovencita. Pero Rei no sabía cómo hacerlo. Todavía no podía creer que aquella dulce adolescente que se había convertido en su nueva amiga y con la que pasaba gran parte de su tiempo estuviera involucrada. Y se negaba rotundamente a creer que ella pudiera ser su enemiga.

La castaña alta caminaba junto Kouga al frente del grupo e iba perdida en sus pensamientos también. En un principio se había sentido nerviosa de saber que estaba a tan poco de encontrar a Inuyasha. Pero al pensarlo mejor, era peor de lo que imaginaba. Si este asunto de Inuyasha terminaba ¿Qué excusa tendría ahora para regresar a esa época? No podía irse y dejar de ver a Lyn; y mucho menos sin aclarar todo ese asunto con Sesshomaru.

Sesshomaru. Ese joven que se llevaba gran parte de su atención y del que, se había dado cuenta, no sabía nada! No podía dejar de saber que ocurría con él, por que actuaba tan extraño con ella, o porque algunas veces era amable y otras veces arrogante. Esquivo era la mejor palabra para describirlo; porque la mayor parte del tiempo que ella había pasado con él, sabía que él le había prestado atención, quizás más de lo necesario, pero jamás había entendido por qué.

Los distintos pensamientos de algunos de los del grupo se llevaban toda su atención, pero aquellos desaparecieron automáticamente al escuchar el anuncio del joven lobo que se había parado frente a todos a unos metros del templo de la aldea.

"Aquí es" El grupo se paro en semicírculo frente al templo mirando fijamente "Pueden preguntar por él aquí" Hablo nuevamente Kouga pensando en que su viaje había concluido. No tenia mas deseos de quedarse si sabía que Inuyasha estaría cerca.

Una muchacha salió del templo y se acerco al grupo. "Ah! Es Kikio!" Rei la reconocía muy entusiasmada de conocerla en persona. Llevaba su vestimenta de sacerdotisa habitual y el largo cabello negro a medio recoger. Su tez era blanca como la nieve y tenia manos delicadas que raramente delatarían que tan buena era con el arco y la flecha. Se veía apacible aunque muy profundo en sus ojos algo denotaba tristeza. Muy amablemente les pregunto. "Buenas tardes. ¿En qué puedo ayudarles?

Rei se acerco a ella más emocionada aun empujando a quienes se pusieran en su paso. Tomo sus manos y con una gran sonrisa le dijo. "Es un placer conocerte Kikio! Soy tu más grande admiradora. Tu trabajo me inspira…" Kikio la miro exorbitada pero aun con una amigable sonrisa.

"Rei compórtate" Trato de apaciguarla Serena jalándola del brazo para que no asustara mas a la sacerdotisa.

Kikio examino al grupo y pudo reconocer a Kouga. Lo había visto en varias oportunidades en compañía de Ahome. Y también pudo reconocer a los demás. Sabía que eran sus amigos. Automáticamente intuyo que hacían todos ellos en el lugar. Su expresión amable se helo y su corazón comenzó a latir rápidamente.

Lita se adelanto para posicionarse frente a ella con gran ahincó."Buscamos a…" Repentinamente de un salto Inuyasha apareció en el lugar situándose junto a Kikio, frente a Lita y al joven lobo que todavía seguían a la cabeza del grupo.

"Sabía que eras tú, lobo sarnoso. Pudo olerte desde kilómetros!" Inuyasha dirigió una mirada nada amable a Kouga. Se veía molesto con su presencia en el lugar, y desafiante a la vez. Pero aquella postura solo duro unos segundos. Sus ojos viraron en otra dirección, no muy lejos de ahí, paralizándose en el acto. Su boca se abrió levemente con sorpresa y sus manos comenzaron a temblar. Kikio noto instantáneamente su cambio de comportamiento y sabía muy bien a qué se debía.

"Inuyasha" Le hablo severamente la exterminadora. Su voz no era nada amable y tampoco pretendía serlo.

"¿Qué hacen aquí?" Exigió saber, pero no sonaba disgustado, más bien nervioso. Kikio poso una mano sobre su hombro para recordarle que ella estaba ahí, pero él no pareció darse cuenta. A Kikio no le agradaba demasiado la presencia de aquellos que habían sido sus amigos. Sabía que el volver a verlos le traería a su mente a Ahome, la muchacha contra la que había tenido que luchar por su amor.

"¿Entonces tu eres Inuyasha?" Le interrogo Lita con la misma intensidad con la que le había tratado de preguntar a la sacerdotisa acerca de su paradero. La castaña lo examino sigilosamente de arriba abajo. Ciertamente él y Sesshomaru tenía un gran parecido: el mismo cabello, la misma postura, los ismos ojos dorados que reflejaban tristeza. Tenían muchas similitudes pero a la vez eran muy diferentes.

Las Outers lo examinaron cuidadosamente. Aquel era entonces el hermano del que no habían tenido idea, sino hasta hace un momento. Y a Serena le pareció le pareció tan extraño como a las Outers. Las cosas se habían vuelto un poco más confusas desde la última vez hacia tanto en el Milenio de Plata.

"¿Y quién quiere saberlo?" Le hablo a la castaña con algo de desprecio en sus ojos. Volteo su rostro abruptamente hacia Kouga y con las cejas fruncidas le hablo en el mismo desagradable tono. " ¿Qué quieres aquí lobo sarnoso?"

"No soy yo quien te busca bestia!" Le hablo el joven lobo indiferente y tratando de no exasperarse. Ladeo su cabeza hacia el resto del grupo señalándolos. Inuyasha le siguió con la mirada, viendo una vez más a esos que una vez habían sido sus amigos y sintiéndose muy miserable.

Kouga señalo, una vez más con su cabeza, esta vez a Lita. "Ella tiene algo que decirte acerca de…"

"Yo! IIIInuyasha…" Se apresuro en interrumpir al lobo la castaña. No quería que Kikio supiera acerca de Ahome y de su petición. Sabía que eso la lastimaría. "… tengo algo importante que contarte" Le dijo ya más calmada, pero con impaciencia y casi con ruego ante la mirada de desconfianza que él le dedicaba.

El se mantuvo callado y Kikio se aferro firmemente a su brazo izquierdo aprisionándolo celosamente. No le gustaba nada de lo que estaba pasando. Lo cual le hizo cuestionarse a Lita si ella se había percatado de todo. No estaba segura.

"Por favor" Pidió una vez más Lita.

"Pues no te conozco" Le hablo soberbio. Su postura le recordó tanto a Sesshomaru. Seguramente en eso si se parecían.

"Te aconsejo que la escuches bestia" Le hablo Kouga aun con indiferencia. No sabía porque pero de la nada intentaba ser amable con él. Quizás era porque sabía que eso significaba mucho para Ahome. Y recordaba las palabras de Mina acerca de Ahome: "A ella le haría feliz. Cerraría su herida"

Si, era eso. El no intentaba ser amable con su rival, más bien intentaba evitarle más mal a Ahome.

Inuyasha lo miro incrédulo por breves segundos y luego volvió su mirada a la castaña, ahora con intriga. Kikio se aferro mucho más fuerte a su brazo. Sabía que él estaba a punto de ceder y a ella no le agradaba eso. Él le dedico una mirada tranquilizadora con una pequeña sonrisa en la boca y ella poco a poco, algo dudosa fue soltándolo.

"De acuerdo, hablemos" Aceptó al fin el joven hibrido. Lita miro fugazmente a Kikio que todavía seguía con los ojos clavados en Inuyasha. Lo miraba con cariño, pero con algo de preocupación.

"¿Puede ser en privado?" La mirada de Kikio se agravo. Esa última condición le molestaba. Pero no tuvo la menor oportunidad de protestar antes de que Inuyasha finalmente accediera con un suave movimiento de su cabeza. Y dando saltos descomunales se adentro en el bosque a las afueras de la aldea seguido por Lita.

Habían pasado alrededor de treinta minutos desde que Inuyasha y la castaña se habían alejado del lugar. Mientras tanto el grupo esperaba dentro del templo a su regreso. Kikio y su hermana Kaede los estaban atendiendo. A pesar de que a Kikio no le gustara la idea de su presencia allí, no dejaba de mostrarse muy amable y hospitalaria.

Kaede, por su parte, no confiaba en aquellos forasteros, aunque si se alegraba de volver a ver al pequeño Shippo, al monje y a la exterminadora. Habían pasado cuatro años desde la última vez y por eso la reunión había resultado muy emotiva. Se habían sentado apartados del grupo de las Scouts comentando de todo lo que había pasado en tanto tiempo sin verse. Pero la charla poco a poco se convirtió en un circulo de debates cuando Sango le hizo saber a la anciana su desagrado para con la decisión de Inuyasha al elegir a su hermana por sobre Ahome.

Kaede defendió lo mas que pudo a su hermana, y aunque le había tomado gran cariño a Ahome y le estaba eternamente agradecida por solucionar todo ese lio con la Perla de Shikon, estaba de mas decir que su devoción era para con su hermana. Si a Kikio le hacía feliz estar con Inuyasha y eso significaba alejar a Ahome de él, entonces no había más que decir.

El resto del grupo todavía seguía esperando por el regreso de su amiga. Haruka comía ansias aguardando a que Lita finalmente terminara con todo esto para poder regresar a su época y librarse de esa mirada examinadora que de vez en cuando Miroku le dirigía.

Los demás seguían perdidos una vez más en sus pensamientos, aquellos que habían ocupado su mente mientras caminaban a la aldea, o charlando entre sí sobre cosas no demasiado importante.

Mina Levanto su vista del suelo intrigada al ver a Kouga parado solo en la entrada del templo. Se incorporo del suelo y camino hacia el.

El joven lobo miraba a la luna, incesante cuando oyó pasos detrás de él. Se dio vuelta suavemente y reconoció a la rubia acercarse a él, a pesar de la oscuridad de la noche y de la tenue luz de las lámparas de aceites ubicadas estratégicamente.

"Hey! Damisela en peligro" Le hablo amigablemente. Mina le sonrió con confianza y se ubico junto a él con sus brazos cruzados a su espalda.

"Hermosa ¿verdad? Me refiero a la luna" Ahora ella miraba la plateada luna llena en lo alto del cielo. En esa época, quinientos años en el pasado se podía apreciar aun más grande y bella.

"Si, es cierto" Le contesto él con tono agradable y volvió a mirar a la luna. Habia estado un largo rato viéndola, pero jamás la había contemplado verdaderamente. Un extraño sentimiento llego a él mientras la observaba, nostalgia quizás. Se sentía conectado a la luna de alguna manera.

"Puedo ver que Ahome significa mucho para ti" Le hablo una vez más la rubia. Kouga la miro sorprendido. "Sé que no debería meterme en tus asuntos… es que…"Ella lo miro fijo y arrugando las cejas, por unos momentos, pero sin perder la amabilidad. Cerró los ojos y le mostro una gran sonrisa dejando entrever algunos de sus dientes. "…de alguna extraña manera siento que debo hacerlo"

Kouga no se molesto con la sinceridad de la rubia, por el contrario, eso la hacía confiable. Tas tan solo unos segundos Kouga se atrevió a hablarle de aquel tema que ella había iniciado.

"Pareces bastante perceptiva" Bromeo con ella. Luego su rostro so torno serio, y sus ojos se volvieron tristes mientras miraba el suelo de madera del templo. Mina pudo sentir su dolor.

"Querer a alguien que no te corresponde…" Rio sutilmente y sin gracia. "… ciertamente eso es lo mío" Le confesó ella. Kouga levanto una vez más su cabeza y sus ojos azules oscuros se posaron sobre los de ella extrañado una vez más por su sinceridad.

Su vista cambio de lugar hacia la oscuridad de la noche y su rostro se endureció nuevamente. "La sacerdotisa" Pronuncio con algo de preocupación.

"¿Qué?" Mina no entendió.

"Kikio se ha ido. Probablemente fue tras Inuyasha"

"Oh, no!" Mina comprendió de inmediato y sus ojos se abrieron grandes. Sin pensarlo más salió corriendo hacia el bosque.

"Espera!" La detuvo Kouga. "¿A dónde vas?"

"Debo encontrarla. Ella no puede escuchar a Lita y a Inuyasha"

"No puedes ir sola al bosque. Es peligroso" Kouga ahora parecía más preocupado por Mina que por la idea de que la sacerdotisa hubiera huido. Mina lo miro con extrañeza. "Te acompañare" Propuso el sin esperar respuesta.

"Muy bien, ya estamos a solas. Que querías decirme" Inuyasha y Lita habían llegado hasta el otro lado del bosque, bastante alejados de la aldea para no sufrir interrupciones. Inuyasha se mostro severo y poco interesado en cualquier cosa que ella tuviera que decirle.

Lita se sintió intimidada y algo nerviosa, no por el tono ferviente en el que le hablaba, sino por aquello que tenía que decirle. Habia observado un momento antes la relación que había entre él y la sacerdotisa y se sentía algo culpable. Sabía que lo que tenia para decirle cambiaria por completo esa relación y no podía evitar sentirse horrible.

Escondida entre los árboles, no muy lejos del lugar Kikio se encontraba escuchando la conversación. Habia dado con el lugar en donde Inuyasha estaba. Sabía bien que ese era el lugar al que acudiría para hablar con esa muchacha ya que ese era el lugar a donde Inuyasha se escapaba cada vez que quería estar a solas. Kikio lo había descubierto por casualidad pero jamás le había comentado a el de eso.

La sacerdotisa estaba escondida bajo el manto de la oscuridad de la noche y de las sombras de los grandes árboles. También se había cubierto con una capa negra para ayudar a hacerse más invisible y evitar ser descubierta.

Quería a toda costa saber que era lo que esa joven tenía que decirle a Inuyasha que era tan importante y tan urgente. No había podido con sus ansias y su curiosidad que aumentaba a cada segundo desde que ellos dos se habían alejado del resto. Y por eso lo siguió.

"¿Y bien?" Insistió él con algo de desagrado a la castaña.

Lita tomo aire y suspiro hondo tratando de alejar su nerviosismo lo más que pudo para poder hablar correctamente. Miro a la luna en lo alto que parecía trasmitirle confianza y al final hablo. "Te he estado buscando porque alguien me lo pidió especialmente"

Inuyasha no parecía para nada entusiasmado con sus palabras, pero ella prosiguió. "Sé que te resultara extraño que alguien, a quien tu no conoces, te este dando esto" Lita metió su mano en uno de sus bolsillos y saco algo de él. Esta vez el joven hibrido se sintió intrigado. Lita tomo una de sus manos. Esta era áspera y algo grande en comparación a la de ella. Él se sintió algo avergonzado.

La castaña posó aquel objeto en su palma para luego cerrar sus dedos alrededor de este sin decir una palabra pero mirándolo fijo, esperando por una reacción. Inuyasha se sintió incomodo. Lita soltó su mano.

Kikio luchaba contra la lejanía y la oscuridad para saber de qué se trataba, que era lo que ella le había entregado. Espero en silencio.

Inuyasha acerca su mano a su vista, justo debajo de un rayo de luz de luna para poder ver mejor. Abrió su mano lentamente y con algo de miedo hasta dejarla por completo abierto. Su cuerpo se endureció y su corazón pareció haber dejado de latir. Sintió que la sangre se había esfumado de su rostro y comenzó a temblar. Sorprendido contemplo el collar que el mismo le había arrojado a Ahome justo antes de gritarle que se alejara de él. Ella se lo había llevado.

Kikio observo el collar en la palma de la mano Inuyasha y lo reconoció instantáneamente. Su corazón dio un vuelco instantáneamente y peleo con su garganta para evitar emitir algún sonido y ser descubierta. Supo enseguida que Lita tenía algo que ver con Ahome y se sintió aterrada de lo que esa joven pudiera decirle.

Inuyasha abrió sus ojos a más no poder y miro a Lita con furia mientras le gritaba sin escrúpulos. "¿Cómo conseguiste esto? Dime!" Le escupió en la cara tomándola por los hombros de forma grosera. Pero a pesar de su reacción Lita se mantenía calmada.

"Ahome me lo dio" Le confesó finalmente con serenidad.

Inuyasha se sintió desfallecer. La soltó abruptamente y volvió a mirar el collar que sostenía fuertemente en su mano. Su garganta se seco y no supo que decir.

Mientras entre los arboles Kikio todavía escuchaba atentamente. Al oír su nombre supo de inmediato a que se debía todo eso. Ella estaba detrás de todo eso. Sintió pavor, escalofríos de lo que sea que fuera a pasar. El nombre de Ahome la llenaba de terror. Era lo único que podía alejar a Inuyasha de ella. La misma Ahome o su fantasma.

Kikio tenía en claro que aunque Inuyasha la había elegido a ella, eso no necesariamente hacia a Inuyasha feliz. Algunas veces el se notaba ausente y su energía y vitalidad habían parecido decaer.

"Ahome" Fue capaz de emitir después de un momento de pausa Inuyasha. Lita no lo apresuro. Sabía que necesitaría un tiempo para proseguir con el resto de las cosas que debía decirle.

"Ahome" Repitió el nuevamente con la voz desfalleciéndole al recordar los últimos momentos que había pasado con ella.

Lita se acerco sigilosa a él. "Ella me pidió que te lo entregara" Inuyasha la miro una vez más. Ahora sabía que ella no había mentido. "Ahome me pidió también que te digiera que lo lamenta."

Inuyasha arrugo la frente desconcertado y con algo de dolor en un hueco que se le estaba formando en el corazón. Pero no podía emitir palabra así que interrogaba a la castaña solo con las expresiones de su cara.

"Días después de que volvió de esta época ella… entendió lo que tu pretendías hacer alejándola." Un nuevo nudo se formo en la garganta del joven hibrido que pareció quedarse sin fuerzas.

"Ella no ha venido porque me odia ¿verdad?" Le pregunto totalmente resignado y sin dejarle a la castaña explicarle correctamente.

Kikio pareció esperanzarse ante las palabras de Inuyasha. Ella quería que fuera así. Pero a la vez le hería profundamente el sufrimiento de Inuyasha.

"No, claro que no Inuyasha" Las esperanzas de la sacerdotisa se esfumaron tan pronto como llegaron. Pero Inuyasha sintió un gran alivio ante la afirmación de la castaña, aunque le costaba mucho creer eso. "Todo lo contrario…" Lita se rio aliviada de poder por fin darle una noticia que le hiciera feliz. "Ahome te ama"

Inuyasha se sintió volar. Una gran emoción recorrió su cuerpo y poco a poco algunas lágrimas comenzaron a aparecer en su rostro de incredulidad. ¿Cómo podía ser cierto eso que Lita decía después de la forma tan horrenda en que el la había echado hacia tiempo.

Por otro lado, cerca de allí Kikio se quedo sin respiración y su sangre se helo. Esa muchacha lo estaba arruinando todo. Contarle a Inuyasha lo que Ahome sentía por él era demasiado. Su cuerpo tembló y varias lágrimas nublaron su vista ante el terror de perderlo.

"¿Por qué no ha venido entonces? ¿Por qué te envió a ti hasta aquí?"

"No es posible para ella ¿no lo entiendes?"

"¿Entender qué? ¿Cómo esperas que creas que ella me ama si ni siquiera se atrevió a entregármelo…" Miro el collar en su mano mientras sus ojos lagrimosos finalmente soltaron una lágrima, incapaces de contenerla por más tiempo. "… ella misma"

"Inuyasha ¿y tú que sientes por ella?" Le pregunto la castaña algo irritada con la incredulidad del joven hibrido y las exigencias de las que hablaba.

Inuyasha se sintió incomodo y adolorido; y Kikio suspiro hondo al oír esta pregunta. No se atrevía a oír la respuesta pero debía hacerlo. Habia llegado hasta allí y necesitaba saberlo, que era lo que él en verdad sentía por aquella chica del futuro.

"¿Acaso alguna vez tú te atreviste a ir por ella? ¿A ser sincero con ella?" Lita le interrogaba fervientemente. Inuyasha sintió que cada pregunta de ella era como una cuchillada que tajeaba su piel. "Dime Inuyasha ¿Cómo te has sentido tu en los últimos cuatro años? Porque ella ha estado llorando por ti, sufriendo por creer haber sido injusta contigo y por no haber entendido tu decisión de quedarte con Kikio"

Las palabras de Lita agrandaban cada vez más ese hoyo en tu corazón e hicieron que Kikio quisiera salir corriendo de ese lugar. "Así que no puedes no creer que ella no siente nada por ti cuando en realidad se ha pasado los últimos cuatro años llorando por tu amor" Eso ultimo termino por aniquilar su corazón. Inuyasha temblaba sin parar y sus ojos lagrimeaban mojando por completo su cara.

Lita lo vio destrozado y solo entonces comprendió que se había excedido, que había dicho de más. Pero sintió la necesidad irrefutable de defender los sentimientos de aquella chica a la que ella misma había visto sufrir y necesitaba decirle algunas verdades al muchacho causante de su mal.

Inuyasha fue incapaz de defenderse. Sabía que le había causado dolor a Ahome, pero no cuanto. Pensó que al alejarla de él, no pasaría mucho antes de que ella lo olvidara. Sin embargo se había equivocado. Saber que ella había estado sufriendo tanto le mataba por dentro.

"Dime Inuyasha…" Indago una vez más la castaña. Sabía que le causaría dolor a Inuyasha pero las cosas debían quedarse claras. "… ¿Qué es lo que en verdad sientes por ella? Porque si no la amas lo mejor es aclarárselo y que te olvide de una vez"

Un ultimátum. Inuyasha debía confesárselo en voz alta. No podía seguir haciendo sufrir a Ahome por su culpa. El joven hibrido se llevo una mano a su cuello y hurgo bajo su túnica buscando algo. Lo arranco de su cuello y se lo mostro a Lita.

"Un relicario" Enuncio ella. Era un collar de relicario con forma de corazón. Lita lo abrió y encontró dentro una foto de Ahome junto a una de Inuyasha.

"Lo llevo conmigo siempre" Kikio se sorprendió. Jamás lo había visto. Jamás supo que Inuyasha conservaba una foto de Ahome. Las lágrimas en sus ojos no le dejaban ver mucho pero aun así lo que más le molestaba era la necesidad de gritar que tenía. Llevo sus manos a su boca ahogando un grito de dolor y tragándose los nudos en su garganta.

"Pese que ella me olvidaría fácilmente" Le confesó a Lita algo avergonzado. "Pero yo no estaba dispuesto a hacerlo." El corazón de Kikio se resquebrajeaba cada vez más, cual pieza de vidrio.

"Le prometí a Kikio que la cuidaría. Le dije que mi vida le pertenecía y quería cumplirle esa promesa y hacerla feliz pero…" Su voz le temblaba, difícilmente le salían claramente las palabras. "… jamás sería capaz de olvidar a Ahome…. Porque enamore de ella" Finalmente confeso.

Kikio se sintió desfallecer. Sus peores temores se habían hecho realidad. Siempre lo había sabido pero se había negado a ella misma creerlo. Su corazón termino por romperse en pedazos. Se llevo una mano a su pecho intentando calmar el dolor dentro. La estaba matando. Su garganta quemaba y sus lágrimas barrían con todo en su pálida cara. Ahí rodeada de oscuridad, parecía caerse en un pozo sin fondo aun más oscuro. Sus piernas le estaban fallando y casi no eran capaces de sostener su cuerpo.

"¿Por qué apartaste a Ahome de ti entonces?" Intentaba comprender Lita.

"Porque Kikio me necesitaba!" Intento excusarse Inuyasha, tratando de convencerse más que a Lita a él mismo. "No podía dejar a Kikio sola"

"Kikio" Repitió Lita sabiendo que ella era la clave de todo. "Ahome me envió a mi porque ella ha perdido su habilidad de cruzar por el pozo mágico"

"¿Qué dices?" El rostro de Inuyasha parecía expresar preñez. "¿A qué te refieres con que no puede cruzar por el pozo? Eso es imposible!"

"Ahome necesita magia para poder cruzar." Inuyasha negaba con incertidumbre y confusión. Sus ojos también expresaban algo de miedo. Miedo a no poder verla nunca más. "La magia que antes poseía se debía a la Perla de Shikon, pero cuando esa joya quedo en manos de Kikio, la magia de Ahome se fue con ella." Explico Lita al confundido Inuyasha.

"Pero…"

"Mientras ella no tenga magia jamás podrá volver aquí"

Inuyasha se horrorizo. ¿Y si era verdad? ¿Y si ella no podía regresar? "Eso no es posible" Necesito verla, necesito verla al menos una vez más!" Grito eufórico con una mezcla de tristeza y temor.

Kikio no lo soporto mas, ya era demasiado para ella. Un sollozo se le escapo de los labios temblorosos y la delato por fin frente a Inuyasha y a Lita. Se escapo corriendo del lugar sin antes detenerse a ver si la habían descubierto o no, aunque sabía que lo más probable era que sí.

Inuyasha se volteo instantáneamente hacia el lugar en la oscuridad de donde el sollozo había salido y descubrió horrorizado la presencia de Kikio corriendo por el bosque. Ella había botado su capa negra develando el caro color blanco y rojo de sus ropas e iluminada completamente por los rayos de luz que se colaban entre las ramas de los arboles.

"Kikio!" Exclamo exasperado con los ojos llenos de temor. Y salió corriendo sin perder tiempo detrás de ella.

Lita se sintió horrible al descubrir la verdad. Kikio había escuchado todo. Cada una de las cosas que ella misma le había hecho confesar a Inuyasha. Se sintió una completa tonta. La culpa empezó a remorderle por dentro y debía hacer algo para solucionar las cosas. Corrió lo más rápido que pudo persiguiendo a Inuyasha a través del bosque con la esperanza de poder alcanzarlo, aunque no tenía idea de que le diría. Pedir perdón era lo único que podía hacer.

"¿Crees que Lita este bien Rei?" Amy comenzaba a impacientarse con la tardanza de su amiga. Ya había pasado casi una hora desde que se fue y las ansias estaban pesando para todos.

"Es probable que todavía este hablando con Inuyasha, aunque… Es raro que se haya tomado tanto tiempo" Rei también parecía preocupada.

Serena se estaba sintiendo cansada y el sueño y el aburrimiento se estaban apoderando de ella. "¿Tienes sueño?" Le pregunto su novio con dulzura. "Recárgate en mi" Le señalo el pasando su brazo por sobre su espalda para acobijarla. La rubia de coletas recostó su cabeza sobre el hombro de Darien tratando de encontrar una forma de acomodarse y descansar un poco la vista. Sus parpados le pesaban y sus ojos comenzaban a cerrarse cuando en medio de la oscuridad del bosque algo la sobresalto.

"Q-qq-que es e-ss-o" El pánico se apodero de ella y las palabras le salían cortadas por el miedo mientras señalaba con su dedo índice hacia la espesura del bosque.

Todo el mundo se volteo a ver. Unas luces blancas bailaban de un lado a otro por entre los arboles iluminando levemente en la oscuridad no muy lejos del templo. Una, dos, varias muchas comenzaron a avanzar en la misma dirección internándose en el bosque.

"¿Qué es eso?" Volvió a preguntar Serena todavía asustada.

Sango intento explicar "¿Esas no son…?

"Las serpientes cazadoras de almas!" Kaede se horrorizo. No podía ser posible. ¿Por qué habían aparecido ahora las serpientes de su hermana.

"¿Serpientes cazadoras de almas!" Repitió Darien algo asqueado por su nombre, ya que podía adivinar muy bien a que se dedicaban.

"Son las serpientes que mi hermana usaba…" Kaede explicaba mientras caminaba a las afueras del templo tratando de corroborar si en verdad eran ellas. "… para mantener su cuerpo de barro y huesos con vida"

"Kikio las llamaba cada vez que se quedaba sin almas para que estas le llevaran las almas de las mujeres fallecidas y así seguir existiendo en este mundo" Miroku proseguido.

Michiru se impresiono, como el resto, al oír tan macabra verdad. "Pero eso es horrible. Porque alguien haría algo así"

Kaede se volteo enfadada hacia la de cabello aguamarino "No culpen a mi hermana por querer existir" Y luego se volvió hacia el bosque. Habia algo que no cerraba, algo que la anciana no comprendía. "Es absurdo. ¿Porque han aparecido ahora? Mi hermana no necesita de su ayuda, ella no necesita almas para poder existir ya que…"

"… la Perla de Shikon le devolvió la vida" Miroku finalizo su frase. Estaba intentando descifrar lo mismo que la anciana.

"¿Quieres decir que…" Amy se alerto. Las últimas palabras del monje le estaban llevando a una conclusión, una que no era nada prometedora. "… la Perla de Shikon se encuentra dentro del cuerpo de Kikio?"

Sango le respondió. No era agradable para ella recordar aquello, cuando Inuyasha le había devuelto la perla a Kikio y después de eso que haya pasado lo que paso con Ahome. " Ahome le devolvió la Perla a Kikio y ella la utilizo para volver a la vida"

"Aun así, que tiene que ver todo esto con esas serpientes" Haruka se impacientaba al no poder comprender nada de lo que los demás estaban hablando.

"Algo está mal" Trataba de entender Kaede. "Esas serpientes no llevan almas!" De repente la respuesta llego a su mente y su corazón se paro ante la verdad. "Mi hermana!" Exclamo asustada y salió corriendo del templo hacia el bosque, sin siquiera dar explicación alguna.

El resto se miro con confusión. Sabían que algo andaba mal.

"Algo sucede con Kikio!" Hablo Miroku a los demás con algo de preocupación. "Hay que ir con la anciana Kaede" Comando.

"Muchachas transformémonos" Ordeno Setsuna. Y en medio de un abanico de colores que duro tan solo unos cortos minutos las Scouts y Tuxedo Mask aparecieron una vez más. Ya listos, todos corrieron apresurados por el bosque. No les tomo demasiado llevar el paso de Kaede.

"Anciana Kaede ¿sabes hacia donde se dirigen?" Sango trataba de saber hacia dónde iban para llegar más rápido montada sobre Kirara.

"No lo sé con certeza Sango" Kaede llevaba una gran preocupación en el pecho. Tenía un mal presentimiento y no quería que se cumpliera. "Pero este camino solo lleva a una parte"

"El pozo mágico" Adivino Miroku. Conocía bien el camino. Habia andado por ahí cientos de veces cada vez que Ahome llegaba de su época o se iba de vuelta, también la habían esperado en muchas oportunidades.

Las Scouts y Tuxedo Mask corrían unos pasos más atrás de Kaede y del resto. No se habían dado cuenta de su ausencia hasta que Mars les pregunto. "Oigan ¿Y donde están Mina y ese sujeto Kouga?

"¿Por dónde crees que fue?" La rubia corría apresurada junto al joven lobo en medio del bosque salteando obstáculos, como enormes roca o ramas caídas. Para sorpresa de Kouga la damisela en peligro parecía ser bastante ágil.

"Supongo que fue…" Se detuvo un momento para corroborar la dirección. Ambos le habían perdido el rastro hacia un buen rato y solo se habían estado guiando por el olfato de Kouga, pero ahora estaban ciegos. Kouga y Mina parecían correr en círculo, Kouga no podía captar el olor de la sacerdotisa, se había desvanecido así y nada más.

"¿Todavía no puedes encontrar su rastro?" Mina miraba en todas direcciones, pero la vista le fallaba. El cielo nublado había tapado la poca luz que la luna emitía y la niebla parecía haberse quedado estancada entre los árboles, dificultando la visión.

Solo el silencio ayudaba. El bosque tenía un silencio sepulcral, cual cementerio de noche. Unas pisadas se escucharon a lo lejos y varias luces aparecieron iluminando la negrura en la distancia.

"¿Qué es eso Kouga?" Señalo la rubia hacia su costado derecho. Mina se sintió algo asustada, pero sobre todo alerta. Ya había lidiado con un monstro ese día más temprano y por ende sabía que en esa época había criaturas que jamás había visto antes y que podían ser peligrosas.

Kouga forzó su vista para ver mejor en la distancia hacia donde la rubia le señalaba. Reconoció a las serpientes cazadoras de almas, pero algo más le llamo la atención. Era Kikio corriendo junto e ellas.

"¿Es esa Kikio?" La reconoció también Mina, sorprendida de que Kouga no se hubiera percatado de su cercanía.

"Algo anda mal" Dijo secamente Kouga que había alcanzado a visualizar las lagrimas en el rostro de la chica.

"Kikio espera!" Una voz desaforada, que pedía con urgencia corto el silencio del bosque. Inuyasha corría justo detrás de Kikio tratando de alcanzarla. "Kikio escúchame!" Pedía suplicante.

Ambos, Mina y Kouga miraban la escena perplejos y con cierta preocupación, mientras el joven hibrido y la sacerdotisa rodeada de las serpientes voladoras desaparecían a lo lejos. Un feo escalofrío corrió por la espalda de la rubia.

Dos segundos después otra voz familiar inundo el bosque y una tercera persona corría detrás de las otras dos. "Inuyashaaa! Inuyasha espera!" Gritaba la castaña queriendo detener al hibrido de cabello blanco.

"¿Lita?" Las cejas de Mina se fruncieron juntándose en el medio de su frente con confusión y asombro. Su mente funciono a mil en solo dos segundos. "Oh, no!" Mina había sacado cuentas. Esto significaba que habían fallado en su intento de detener a Kikio y que ella había escuchado todo lo que Lita le tenía que decir Inuyasha.

"Algo anda muy mal." Reafirmo Kouga mirando fijamente todavía hacia donde Inuyasha y las dos chicas corrían. Miro a la rubia a los ojos con una expresión que ella no supo comprender, pero con cierta firmeza y tomo su mano inesperadamente. Mira se ruborizo levemente mientras intentaba descifrar porque él había hecho eso. Lo miraba incesante buscando una explicación, pero el permanecía serio. Todo sucedió en un par de segundos y ella no pudo preguntar nada. "Vamos" Le dijo finalmente y tiro con suavidad de su mano mientras empezaba a correr por el bosque.

CONTINUARA…

NOTA: Varonesa te agradezco de corazon hacerme ver el error que tuve con respecto a este capitulo. Sinceramente no me fije que habia subido otra cosa. Y en cuanto a tus varias preguntas.. Primero: me surgio a mi una duda.. Quien es "Den"? y en donde decis que lo incluí?

Y segundo: Si, la historia también trata sobre Inuyasha y Sakura Card Captors.. si los personajes no han aparecido (como en el caso de Inuyasha) no es un error, en realidad es la idea. Con el tiempo te vas a dar cuenta de porque decidí hacerlo así. Queda en vos que te agrade o no mi forma de narrar. lo cual respeto mucho.

Agradecería seguir recibiendo tus opiniones en cuanto a mi historia. Muchas gracias :)