Hola! Una semana más aquí estoy con un nuevo capitulo. Muchas gracias por los comentarios, me animais mucho :)
Antes que nada aviso: hay Ooc, sobretodo porque esto está escrito antes de que me enterara de que Zabini es de piel negra y no italiano como pensaba, asi que en su momento le di una personalidad más abierta y descarada.
Cualquier fallo o falta de ortografía avisadme :)
Capítulo 2
El vagón se vio cargado por un incómodo silencio al ver a Zabini irrumpir de esa forma tan brusca, silencio que desapareció al llegar Parkinson.
― ¡Que te has hecho en la cara! ―le gritó al chico, que aun sostenía la mano de Hermione.
―Perdí una apuesta. ¿Pero a que me queda bien? ―habló por fin el chico de la capucha, con un arrastras de palabras muy característico.
― ¿Malfoy? ―preguntó Ron incrédulo.
Hermione retiró la mano de golpe, como si hubiera recibido una descarga.
Y efectivamente, era el mismísimo Draco Malfoy que se puso en pie y se quitó la gorra junto a la capucha.
Les sonrió a Pansy y Blaise, este último le miraba con una mueca de burla.
―Y yo que pensé que si me iba lo suficientemente lejos podría evitaros. ―dijo con desinterés―. ¿Cómo me reconociste? ―quiso saber el rubio.
―Por la sonrisa de tonto que pones al ver una chica bonita.
El sonrojo de Hermione no pasó desapercibido por nadie y solo logró que Zabini ensanchara aún más su sonrisa burlona y que Draco soltara una ligera risa.
Harry estaba que no cabía en sí de asombro. Miraba desconcertado a Draco, si es que ese era el autentico Malfoy, porque estaba irreconocible.
Recordaba la última vez que lo vio y podría haber jurado que él mismo era más alto que Malfoy, pero ahora el rubio le sacaba un buen trecho y su cara parecía más madura y formada. ¿Se podía cambiar tanto en seis meses? También se fijó que tenía el pelo algo más corto y un piercing plateado en la ceja derecha.
Un momento… ¿un piercing?
―Todo el mundo piensa que estás muerto. ―murmuró Parkinson acercándose lentamente al rubio―. Por Merlín, ¿Qué te has hecho en tu preciosa cara?
La pobre chica parecía querer echarse a llorar mirando aquel trozo de metal.
―Ya te lo he dicho, perdí una apuesta y me lo tuve que hacer. Pero me queda bien y me gusta. ―respondió con vez serena.
―Pero, pero tu cara, tu preciosa cara esta mancillada por… por esa cosa.
Definitivamente la morena se iba a echar a llorar.
―Quién diría que eras de los que se perfora la cara. ―comentó Hermione mostrándose curiosa por el pendiente del chico.
― ¡Mi Draco no es de esos barriobajeros que se agujerean la cara!
A Harry le empezaban a causar dolor de cabeza lo chillidos de Pansy.
―Nunca me había planteado el hacerme algo así, ni siquiera sabía que se pudiera, pero perdí una apuesta. ―respondió Malfoy pasando un brazo por los hombros de Parkinson para tranquilizarla.
Hermione se sorprendió por la respuesta del rubio, bueno no por la respuesta en sí, si no por la familiaridad con la que le estaba hablando el chico. Casi había esperado un insulto o un "no te importa" por su parte.
Aun que Hermione no fue la única en darse cuenta de la forma de hablar del rubio.
Ron también lo notó.
El pelirrojo, que se había quedado en estado de shock al ver que el chico con el que estaban viajando era Malfoy, pareció volver en sí, cuando lo escuchó hablar con Hermione. Se puso en pie colérico y empezó a gritar.
― ¿¡Qué clase de broma sádica es esta hurón!
―Ninguna. ―respondió con simpleza el otro.
― ¿¡Ninguna! ¿¡Y entonces por qué demonios estás aquí, en NUESTRO vagón hablando con Hermione tan tranquilo, como si no la hubieras estado insultando los últimos cinco años!
Harry estaba seguro de que a Ron tarde o temprano le estallaría la venita que tenía en la frente.
―A ver comadreja. ―dijo con su tono arrogante de siempre, "ahora sí, ese si era Malfoy". ―Para empezar, en este vagón estaba yo primero, fueron ustedes los que me pidieron entrar. ―dijo respondiendo a la primera parte de la pregunta, dándole tiempo a Ron a murmurar algo como: "Si lo sé no entro" ―, y por último, le hablo así a Granger porque no me apetece ponerme a discutir, no estoy de humor y como bien dijo Blaise, yo no le hago ascos a una cara bonita.
Hermione volvió a sonrojarse y aparto la vista. Eso solo logró enfurecer más a Ron que estaba a punto de mandarle un buen puñetazo. ¿Para qué usar la magia, cuando puedes sentir el glorioso sabor de la victoria con tus propias manos? Pero si no lo golpeo fue porque; A) Hermione lo había agarrado del brazo instándolo a sentarse y B) Harry empezó a hablar.
―Malfoy, tú mismo lo has dicho, estabas en este vagón antes que nosotros, ¿por qué nos has dejado entrar si se supone que nos odias? ―preguntó Harry algo confundido por la actitud de Malfoy.
Draco se acercó a él y se inclinó para quedar cara a cara.
― ¿No me escuchas Potter? No le hago ascos a caras bonitas. ―respondió de manera sensual fijando su vista en los labios del moreno.
Acto seguido se incorporó, agarró sus cosas y se dirigió a la puerta junto a Pansy y Blaise.
―Nos vemos en Hogwarts.
Por fin estaban en el Gran Comedor.
Ni Harry ni sus amigos habían comentado nada de lo ocurrido en el tren, se habían encontrado con Ginny y Neville un rato después y decidieron actuar como si nada hubiera ocurrido.
Todo había sido demasiado bizarro.
Por un lado estaba el cambio físico que Malfoy había dado en tan solo seis meses, era más alto y maduro, y su actitud… esa forma en la que les habló y como coqueteó con él y con Hermione. Todo eso era tan perturbador.
Harry volvió a prestar atención al director Dumbledore. Era mejor no pensar más en el rubio, que por cierto, no se había presentado a cenar.
―Eso es todo, alumnos. Espero que hayan pasado unas buenas fiestas y ahora sí, que empiece la cena.
― ¿Os habéis enterado? ―preguntó Ginny, sentada junto a Harry.
― ¿De qué? ―preguntó de vuelta Hermione interesada.
―Dicen que han visto a Malfoy en el tren. ―respondió Neville no dejando que Ginny respondiera.
Ron se atragantó con el jugo de calabaza mientras que Harry y Hermione se ponían tensos al oír el nombre de Malfoy.
― ¿Estás bien? ―preguntó Neville.
Ron asintió a la vez que cogía el vaso de agua que Hermione le estaba pasando.
―Volviendo al tema, pues como os decía, han visto a Malfoy en el tren junto a Zabini y Parkinson ―continuó Ginny una vez vio que Ron volvía a la normalidad.
―Yo creía que estaba muerto. ―comentó Neville.
―La verdad es que yo también. ―dijo Hermione pensativa―. Pero no ha aparecido para cenar.
― ¿Dónde creéis que esté? ―preguntó Ron con interés.
―Se habrá ido a Slytherin. ―propuso Harry mirando a la mesa de las serpientes, donde vio a Zabini y a Parkinson. ―Aun que ahí están Zabini y Parkinson.
La cena pasó sin más inconveniente, en ningún momento le contaron a Ginny y a Neville que ellos habían visto a Malfoy, pero si especularon sobre que haría de vuelta en Hogwarts.
Una vez acabada la cena Harry y el resto de Gryffindor se fueron a sus habitaciones, a excepción de Ron y Hermione que les tocaba ronda de prefectos.
Por otra parte, Draco se dirigía al despacho del director con total tranquilidad, había pasado la cena junto a Nott en su habitación en Slytherin, pensando cómo recuperar esos tres meses de clase sin que los profesores le dieran problemas.
Cuando llegó frente a la estatua de la gárgola vio con fingida sorpresa que estaba abierta.
Al entrar en el despacho, Draco vio al director dando de comer a su fénix. Le gustaba ese pajarraco, la última vez que lo vio, había sido bastante cariñoso con él. Aun que dudaba que Fawkes lo recordara.
―Señor Malfoy, no esperaba verlo hasta mañana por la mañana, pensé que estaría cansado. ―dijo Dumbledore con voz serena mientras se volvía a sentar tras su escritorio.
El director no parecía sorprendido de verlo ahí, pero ese hombre siempre parecía saberlo todo.
―Y lo estoy, pero me quería quitar esto de encima de una vez, no me gusta tener cuentas pendientes. ―respondió con voz neutra, mientras se sentaba frente al director y miraba de reojo al fénix.
―Lo comprendo, ¿Y bien? ¿De qué quería hablar conmigo? ―preguntó el director viendo como el rubio se ponía en pie y se paraba frente a Fawkes.
Draco esperó un poco a elegir su respuesta mientras acercaba su mano de forma cautelosa al fénix, para acariciar su pelaje.
― ¿Cómo lo supo? ―fue la respuesta del chico, pasando la mano de forma suave por la cabeza de Fawkes.
El director sonrió en respuesta antes de empezar a hablar.
Unas horas después Ron llegaba furioso a su habitación. Entró tratando de no despertar a sus amigos, se puso el pijama de mala gana y se tumbó en la cama, recordando el encontronazo que había tenido con Zabini.
No sabía por qué, pero desde que había comenzado el curso Zabini aprovechaba cualquier oportunidad para molestarlo, eso sí, cuando no había nadie.
Había tratado de contárselo a Harry y a Hermione, pero la chica siempre le echaba la culpa a él, acusándolo se provocar constantemente peleas.
Era lo que más lo cabreaba, ese Slytherin nunca se había metido entre las disputas de casas. Es más nunca se había percatado de su existencia hasta mediados de quinto, cuando empezó a ganar fama de Don Juan entre chicas y chicos. Y por lo que sabía, ya había estado con unos cuantos chicos de Gryffindor.
No era que a él le llamara la atención Zabini, no, él prefería las chicas. Es más ya se había acostado con unas cuantas a lo largo del curso. Pero se le hacía raro que alguien tan discreto los primeros años, ahora estuviera en boca de todos.
Y ese era el problema, Zabini se había vuelto más arrogante con el tiempo, y al igual que Malfoy fue a por Harry, Zabini parecía haber decidido ir a por él.
Acababa de empezar su ronda nocturna con Hermione, cada uno iba por un lado diferente del castillo para abarcar más sitio, no era la primera vez que se les escapaba algún alumno que decidiera estar fuera de su sala común.
Ron caminaba distraído, sin pensar en nada, cuando una figura de su misma complexión se le cruzó haciendo que cayera al suelo por el choque.
―Weasley, deberías fijarte mejor por donde caminas ―dijo la persona que se le había cruzado―, un poco más fuerte y yo también habría caído.
Blaise Zabini lo miraba desde arriba con una sonrisa burlona en los labios, ofreciéndole una mano para ayudarlo a levantarse.
―Cierra la boca Zabini, no nos habríamos tropezado si te hubieras apartado. ―respondió el pelirrojo de mala manera, rechazando la mano del italiano de un manotazo―, ¿O es que tú tampoco ves por donde caminas?
―Oh no, Weasley, yo sí que me fijo. Solo quería ver si ibas tan distraído que acabarías chocando conmigo. ¿Qué pasa, es que necesitas gafas como tu amigo Potter?
La sonrisa burlona de Zabini persistía, haciendo que Ron se enfadara más por momentos.
―Vale ―Ron respiró hondo, no quería empezar ninguna pelea con el Slytherin, no por lo menos cuando podía aparecer Peeves y chivarse a los profesores, o peor, que apareciese Hermione―, mira Zabini, si estas tan desequilibrado que te gusta ir chocándote con la gente por ahí, ¡bien por ti! Pero a mi déjame en paz.
Y acto seguido se echó a caminar por donde había llegado Zabini, pero el italiano fue más rápido y le corto el paso.
― ¡Zabini déjame pasar!
―Eh deja que lo piense… no, va a ser que no.
Zabini miró de arriba abajo a Ron con total descaro, cosa que solo sirvió para enfadarlo aun más.
― ¿Qué demonios quieres Zabini?
― ¿Sabías que te queda genial ese aspecto de niño rebelde? ―preguntó de improvisto ignorando la anterior pregunta de Ron―. Ya sabes, así… sin la túnica, con las mangas de la camisa arremangadas, la corbata suelta y el pelo revuelto.
Blaise no le quitaba la vista de encima ni un segundo, consiguiendo que Ron se pusiera más nervioso de lo que ya estaba.
―No sé qué tramas serpiente, pero si es una estúpida broma tuya y de tus amiguitos te vas a enterar de lo que es bueno. Así que déjame tranquilo. Ni siquiera sé que haces aquí, ¡deberías estar haciendo tu ronda en las mazmorras!
Ron se giró y comenzó a caminar por donde había venido, era el primer día de ese trimestre, no se podía meter en una pelea tan sumamente rápido. Pero al igual que antes, Blaise fue más rápido y le volvió a cortar el paso.
― ¡Que me dejes pasar!
―Ya te he dicho que no. ―dijo con voz serena―. Además, esto es divertido ―siguió hablando, más para sí mismo que para Ron.
Pero eso no quita que el pelirrojo no lo escuchara.
―O te apartas, o te aparto yo por la fuerza. ―amenazó Ron sacando su varita y apuntándole al pecho.
Blaise sacó su varita igual de rápido y apuntó a su vez al Gryffindor. Justo cuando iban a empezar lanzarse hechizos, la voz de Malfoy los interrumpió.
― ¡Zabini, quieres dejar de meterte en líos de una vez! ¡Eres prefecto, da ejemplo! ―gritó desde el otro lado del pasillo―, Pansy ya se fue a la Sala Común, es hora de irnos también.
―Esta vez te has librado Weasley, a ver qué tal te las apañas la próxima vez. ―amenazó el italiano antes de emprender el camino hacia Draco.
―No habrá próxima vez Zabini, porque antes de que abras la boca, estarás en el suelo llorando como una niña. ―respondió lo suficientemente alto como para que Zabini lo escuchara.
Si Malfoy no hubiera aparecido en ese preciso momento, quien sabe como hubiera acabado esa pelea. No sabía qué demonios le había picado a Zabini, pero la próxima vez que se le acercara lo iba a destrozar a maldiciones.
Hasta aquí el capítulo de hoy. Espero que os haya gustado. Un besazo.
El proximo sábado más.
