Capitulo 3
Ron y Harry corrían por los pasillos de Hogwarts, camino a las mazmorras, en dirección al aula de pociones. La clase había empezado hacía quince minutos.
Se habían levantado tarde, muy tarde y no habían tenido tiempo ni de desayunar. Además, Hermione se había puesto hecha una furia con ellos por haberla ignorado esa mañana mientras trataba de despertarlos.
Levantarse tarde no hubiera supuesto un problema para llegar a la clase de Snape, es mas hubieran podido llegar casi a tiempo. El verdadero problema se lo encontraron a mitad del camino, cuando Peeves hizo acto de presencia y les gasto una de sus típicas bromas, retrasándolos.
―Harry, ¿no crees que sería mejor saltarnos la clase? Digo, quitar puntos, nos los habrán quitado ya de todas maneras. ―sugirió Ron con la voz entrecortada de tanto correr, aligerando el paso al llegar a las mazmorras―, si no vamos, al menos nos evitaremos ser humillados por Snape
―No Ron, olvídalo, es el primer día y no quiero dar tan rápido motivos a Snape para castigarme. Además ya estamos llegando, no quiero dar la vuelta y tener que toparme con Peeves de nuevo.
Antes de llegar a la puerta, vieron que había alguien más en la entrada de la clase, dándoles la espalda.
― ¿Malfoy?
El aludido se giró al escuchar su nombre con una sonrisa burlona en sus labios.
―Potter, Weasley ―dijo a modo de saludo―. Ya decía yo que no os había visto ahí dentro.
― ¿Qué haces aquí fuera Malfoy? ¿Es que Snape se canso de ti tan rápido?
―Algo parecido. ―respondió ignorando el tono provocativo del Gryffindor―. Jamás creí que viviría para ver a Snape echando de clase a un Slytherin.
―No me creo que Snape haya echado a su alumno favorito de clases. ―siguió conversando Harry.
―Algo me dice que ya no soy su alumno favorito.
Draco se giró dándoles la espalda de nuevo y pegó la oreja a la puerta.
― ¿Qué tanto escuchas Malfoy? ―preguntó Ron curioso.
―En realidad nada. No consigo escuchar a Snape echándole la bronca a Longbottom.
― ¿Y ahora porque lo está regañando? ―volvió a preguntar Ron―, no le ha podido dar tiempo a hacer algo mal.
―Pues te sorprenderá saber que sí. ―respondió Malfoy con una ligera risa.
― ¿Le hiciste algo Malfoy?
El tono de Harry cambió a uno amenazante y se tensó al pensar en Malfoy adulterando la poción de Neville.
―Técnicamente no. Pero en todo caso, la explosión fue culpa de Snape por haberme obligado a sentarme con Longbottom.
― ¿Por qué Snape te obligaría a sentarte con Neville?
―Mi teoría es que esta tan sumamente enfadado conmigo, que tiene intención de hacerme la vida imposible el resto del curso. ―empezó a hablar Malfoy de forma tranquila.
―Bienvenido a mi mundo Malfoy. ―alardeó Harry con saña.
Draco lo miró unos segundo pensando si responderle o no, hasta que opto por ignorarlo y seguir.
―Estaba llegando a clase un poco tarde, pero lo suficientemente a tiempo como para que no me cerrara la puerta en las narices. Cuando estaba a punto de llegar me lo encontré por el camino, antes de que me diera tiempo a reaccionar aceleró el paso, tanto que casi se echa a correr, entró en clase y me cerró la puerta en las narices. ―terminó de contar frunciendo el ceño―. Rencoroso ―susurró de forma que solo Harry pudo oírlo.
Harry frunció el ceño por la historia y siguió escuchando.
―Al final, cuando logré entrar, Severus me obligó a sentarme con Longbottom, a quien casi le da un infarto al verme. De ahí que nada más empezar la poción, la hiciera estallar y que Snape empezara a quitar punto como un energúmeno.
― ¿No acabas de decir que no te habían quitado puntos Malfoy? ―preguntó de vuelta Harry.
―Y no me los han quitado, a mí me han castigado hoy por la noche, os han quitado a vosotros, diez puntos para ser exactos, diez puntos que se sumaran a los que Snape os quitará por llegar… ¿Qué? ¿Veinte minutos tarde?
― ¡Maldición! Harry no podemos entrar, Snape nos matará, o peor nos castigará junto al hurón.
―Que agradable volver a las viejas costumbres comadreja. ―dijo con sorna Draco.
―Cállate Malfoy, ni si quiera sé que haces aquí hablando tan tranquilamente con nosotros.
A Ron no le gustaba darse cuenta de lo pacifica de la situación con Malfoy.
―Relájate Weasley.
―Malfoy. ―llamó Harry para distraer al rubio y así evitar una pelea.
Cuando Draco se giró a mirarle, Harry se dio cuenta de algo en lo que no se había fijado al llegar junto a él.
― ¿Y tu piercing?
La cara de Malfoy estaba despejada de cualquier joya.
― ¿El piercing? Parkinson se coló en la habitación de chicos anoche y me lo quitó.
―Ayer estaba histérica. ―recordó Harry con una sonrisa―. Aun así, ¿no deberías tener un agujero en la ceja?
―Nott me dio una crema para cerrarlo, creo que está aliado con Pansy ―respondió con una sonrisa suave Draco―. Deberíais iros, si Snape os ve, la lleváis clara.
Ron miraba la escena atónito, si no fuera porque él mismo estaba ahí, no se habría creído que Harry y Malfoy estaban hablando de forma cordial.
Por el mismísimo Merlín, ¿qué estaba ocurriendo allí? ¿Se había perdido algo?
―Una última cosa antes de que os vayáis. ―llamó Draco cuando Harry y Ron habían empezado a caminar―, ¿Quién es la mujer que está dando clases junto a Snape?
― ¿La profesora Baker? ¿No te hablaron de ella?
―No, la verdad es que estaban más ocupados interrogándome sobre donde estuve que contándome sobre las novedades del colegio.
―Es una profesora de apoyo. Debido a la batalla final, muchos no pudimos hacer los TIMOs y los pocos que tuvieron oportunidad de hacerlos no los superaron. El director propuso a la junta escolar que los repitiéramos este año y teniendo en cuenta las calificaciones anteriores y las carreras que vamos a elegir cada uno, pusieron a la profesora Baker para ayudarnos a superar los TIMOs en función de las asignaturas que necesitemos ―explicó Harry casi del tirón―. También sustituye a Remus en las clases de DCAO cuando hay luna llena.
―Ah… ¿entonces solo nos da clase a los de sexto?
―No también les da clases a los de quinto por la misma razón. Y al resto del colegio que tenga DCAO.
―Que bien informado estás Potter. Si que se lo ha montado bien Arianne. ―esto último se lo dijo así mismo con burla. ―Será mejor que os marchéis ya, no vaya a ser que Snape salga y os vea aquí.
Draco volvió a darles la espalda mientras que Harry y Ron se fueron rumbo a las cocinas, ya que tenían más de hora y media libre podían aprovecharla en desayunar como era debido.
―Harry ¿Qué se supone que ha sido eso? ―preguntó Ron una vez salieron de las mazmorras.
― ¿A qué te refieres?
―A la conversación de hace un rato. A ese "Oh Draco, ¿qué tal?" "Hola Harry, yo muy bien, estoy espiando a mi padrino, ¿y tú qué tal?"
Ron imitaba a Malfoy terriblemente mal.
― ¿Me vas a decir que soy el único que notó lo extraño que fue la conversación?
―Estas sacando las cosas de quicio Ron.
―No, no lo hago. Lo que está pasando no es normal. Malfoy llegó ayer y tú te comportas como si fueseis amigos de toda la vida.
Harry lo miraba atónito, menos mal que ya sabía que Ron era propenso a exagerar.
―Solo dices estupideces Ron. Está bien, estoy siendo más amable con Malfoy ¿y sabes qué? Voy a seguir siéndolo. ―la cara de Ron ante esa afirmación era todo un poema―. Ron… acabamos de pasar por una guerra, y no solo tú y yo. Si Malfoy ha decidido dejar su guerrilla adolescente que tenía contra nosotros, estoy bien con eso. Quién sabe lo que le habrá pasado estos últimos seis meses, pero si es la razón por la que ha "madurado", lo acepto.
El pelirrojo no parecía muy conforme con esa respuesta y para ser sinceros él tampoco lo estaba, pero no iba a atacar a Malfoy por una mala sensación. No tenía ni las ganas, ni las fuerzas para hacerlo.
El resto del camino hasta las cocinas fue en silencio, cada uno iba metido en su propio mundo; Ron volvía a rememorar la noche anterior, tratando de recordar algún indicio o provocación que le hubieran dado pie a Zabini a tomarla con él.
Harry, por su parte, tenía la mente en varias cosas a la vez. Por un lado, pensaba en el fin de semana, había quedado en ir a casa de Sirius porque este le quería contar algo importante, pero últimamente su padrino se emocionaba por todo, asique no esperaba gran cosa.
Remus le había dicho que desde que Sirius habían sido declarado inocente, disfrutaba de cada aspecto de su nueva vida al máximo, así que, cada vez que compraba algo nuevo en una tienda, hablaba con alguien por la calle sin que la gente gritara asustada o salía en su forma de Hocicos sin temor a que lo atraparan, llamaba a alguien para contarlo.
Eso le llevó a recordar una tarde que pasó con Sirius y Remus antes de ir a casa de Hermione. Se habían encontrado a Snape en la librería Flourish y Blotts y Sirius no había perdido la oportunidad de ir a molestarlo.
Los insultos no se hicieron esperar y para fastidio de Sirius, Snape se había vuelto aún más hábil en devolverle las provocaciones. Por mucho que Sirius provocaba, Snape le devolvía el insulto de la misma manera, sin amedrentarse ni un poquito. Incluso Sirius le recordó, para humillarlo, una anécdota que Remus le había contado de las clases, en la cual la profesora Baker había derramado sin querer una poción especial para el pelo sobre él, dejándolo completamente rubio.
Llegados a ese punto, Snape sacó la varita para maldecirlo por haberle recordado tan humillante momento. Por suerte, para la tienda, Remus paró a ambos magos antes de que comenzaran la tercera Guerra Mágica ellos solitos.
Harry rió para sí mismo recordando a Snape rubio, a Remus echando a los alumnos de la clase y a la profesora Baker pidiéndole disculpas a Snape, por su torpeza.
En un momento de lucidez, antes de que le entrara un ataque de risa que luego tendría que explicar a Ron, tuvo un breve flash de cuando Malfoy le preguntó por la profesora Baker.
―Eh, Ron… ―llamó la intención de su amigo, que devoraba su desayuno como si no hubiera un mañana.
― ¿Queh? ―preguntó con la boca llena.
―Cuando estábamos antes con Malfoy y nos preguntó por la profesora Baker. ¿Recuerdas si dijimos su nombre en algún momento?
Ron tragó toda la comida que tenía en la boca y frunció en seño extrañado por la pregunta. Hizo memoria, y si había que ser sinceros, ni él mismo sabía el nombre de esa profesora.
―Pues, no, creo que no lo dijimos. ¿Por qué?
―Es que acabo de recordar que cuando le explicamos que es lo que hacía la profesora, el dijo, "que bien se lo ha montado Arianne"
'Arianne, así que ese era su nombre'
― ¿Y…? ―No, en serio, ¿a qué demonios venia todo eso con la profesora nueva y Malfoy?
Harry miró por unos segundos a Ron, esperando a ver si lograba unir todas las piezas del rompecabezas por sí solo, pero no parecía que fuera a ir demasiado rápido.
―Que si ni tú ni yo le dijimos su nombre, ¿cómo podía saberlo?
Aquella conversación le parecía al pelirrojo cada vez más surrealista. Empezaba a creer que Harry solo le quería hablar del Slytherin sin importar sobre que tratara el tema.
―Y yo que sé compañero, lo habrá oído en clase.
―No, no, Malfoy dijo que cuando entró, lo sentaron directamente con Neville, y personalmente no creo que le preguntara a él.
Ron lo miró un momento y suspiró. No sabía cómo seguir esa conversación, en lo que a él respectaba, Malfoy le daba igual, no quería pasar su desayuno hablado del hurón, suficientes problemas tenía con una serpiente como para ahora tener que estar pendiente de otra.
No le gustaba eso, Harry tenía esa cara de cuando creía que pasaba algo. Si seguía por ese camino se obsesionaría y luego querría saber que esconde Malfoy.
― ¿No me dijiste hace un rato que dejará a Malfoy en paz? ¿Qué te daba igual que estuviera así de raro?
Harry se quedó un momento pensativo ante eso. Era cierto, le había echado la bronca por ese motivo, pero Ron solo se había puesto tonto porque Malfoy estaba siendo simpático, lo suyo sí era importante.
Al segundo de haber pensado aquello, se sintió estúpido. Se estaba volviendo paranoico porque Malfoy sabía el nombre de una profesora.
― ¿Sabes qué? Tienes razón Ron, soy un exagerado. Creo que es por tanta falta de actividad.
Harry y Ron se sonrieron cómplices. El pelirrojo dio unos golpecitos de apoyo en la espalda a su amigo y siguió desayunando.
Una hora después, Harry y Ron iban camino a la clase de Transformaciones junto a Hermione, que seguía enfada con ellos. Cuando se encontraron, la chica les explicó que Snape les había quitado puntos, tal como habían previsto y les aconsejó que trataran de no cruzárselo lo que restaba de día.
Llegaron al aula un cuarto de hora antes de que la clase empezara, por lo que aun no había demasiados alumnos ahí.
Harry y Ron se sentaron juntos en una de las mesas y Hermione frente a ellos. Empezaron a contarle a Hermione todo lo que había pasado con Malfoy fuera de clase, y mientras Ron le explicaba a la chica el repentino ataque de paranoia de Harry, este escuchó un par de voces conocidas.
―Zabini quédate quieto. Deja en paz a Weasley. ―Esa era la voz de Malfoy a sus espaldas.
Escuchar la voz del rubio detrás de él hizo que se tensara de golpe y recordara su inquietud de esa mañana.
―Prometo que me portare bien ―prometió Zabini.
Dos segundos después vio a Zabini aparecer por su costado, rodear la mesa y sentarse junto a Hermione, justo enfrente de Ron.
Ron se tensó nada más ver en su campo de visión al italiano. Harry notó como Ron se quedaba rígido y ponía su espalda recta en señal de incomodidad.
―Buenos días ―saludó el italiano con una gran sonrisa sin quitar la vista de Ron.
―Buenos días Zabini. ―saludó Hermione, parecía divertirle de que el Slytherin estuviera allí sentado.
―Hola. ―fue el escueto saludo de Harry que todavía no había procesado como reaccionar con Zabini allí.
Ron mantuvo el silencio sin dejar de mirar molesto a Zabini.
Harry mandó una mirada inquisidora a Hermione, esperaba una explicación exhaustiva más delante de lo que ocurría en esa mesa, ella sonrió en respuesta y volvió a dirigir su mirada a Ron y Zabini.
― ¿Qué miras Zabini? ―preguntó Ron agresivo, empezando a ponerse nervioso por la insistente mirada del chico sin pronuncia palabra alguna.
― ¿No es obvio?
Ron hizo el ademan de levantarse para responderle con un insulto a Zabini, pero la voz seria de McGonnagal lo interrumpió.
―Sr. Zabini vuelva a su sitio o siéntese correctamente ahora mismo. Sabe muy bien que no tolero ningún tipo de altercado en clase.
Blaise no dijo nada, simplemente se levantó y volvió junto a Malfoy, que lo recibió con una sonrisa socarrona.
La clase empezó de manera normal. A Harry aún le picaba el gusanillo de saber que ocurría entre su amigo y Zabini, pero cada vez que preguntaba a Ron, él solo respondía con un "Zabini, que es idiota. Le faltó oxigeno al nacer"
Y Hermione lo ignoraba cruelmente, en esos momentos solo tenía oídos para las explicaciones de McGonnagal.
Volvió a pincharla con su varita, dándole a entender que no pararía hasta que le hiciera caso.
―Por Merlín Harry, para. ―susurró Hermione dándose la vuelta.
―No hasta que me digas que pasa, Ron no me lo quiere explicar.
―Eso es porque ni Ron sabe lo que pasa. ―susurró aun más bajo para que el pelirrojo no les escuchara.
― ¿Qué?
¿Cómo no iba a saber Ron lo que ocurría, si era de él de quien hablaban?
―Tú solo observa Harry.
Fueron sus últimas palabras antes de girarse para seguir atendiendo a la profesora, que en ese momento regañaba a Finnegan por no haber convertido la rama en una culebrilla y, para horror de la profesora Baker, haberlo conseguido con su pelo, que había pasado de castaño a un montón de culebrillas verdes.
―Por lo menos no se lo ha quemado. ―bromeó Ron de mejor humor.
Harry sonrió y luego suspiró frustrado. ¿Qué observara el qué?
Eso hizo, se dedicó el resto de la semana a observarlos. Empezó a notar las constantes miradas de Zabini a Ron, la manera que tenía de no respetar su espacio personal durante las clases y las constantes crispaciones de Ron cada vez que el italiano estaba cerca.
Pero también reparó en que el italiano aprovechaba para sacar de sus casillas al pelirrojo a la menor oportunidad y en cada ocasión Ron reaccionaba insultándolo o amenazándolo con enviarle alguna maldición, reacciones que Zabini ignoraba olímpicamente y seguía provocando.
Más adelante Ron le contó sus encuentros con Zabini y sus constantes intentos de pelea.
Durante esa semana también se dedicó a observar a Malfoy, no porque lo hiciera intencionadamente, sino porque al estar casi siempre con Zabini había sido involuntario.
Sí, porque que Malfoy acabará de llegar, después de seis meses desaparecido y se pasará la semana entera ignorándolo olímpicamente, no le molestaba, ni le causaba una horrible curiosidad que le hormigueaba cada día más. No.
Solo un poco.
En realidad bastante, pero era solo porque tras cinco años de peleas, creía conocer algo a Malfoy y que lo ignorara solo hacía que sus ideas conspiratorias resurgieran con más fuerza.
Hasta aquí el capítulo de esta semana :) ¿Qué les pareció?
