Awww me he enamorado de esta pareja de Sekaiichi. ¡Ojala salgan en anime!


Capitulo 1

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- Maldito Kirishima … maldito, maldito, maldito, maldito una y mil veces …

Yokozawa mascullaba malhumorado, a la vez que tecleaba furiosamente las teclas de su ordenador como si su vida dependiese de ello. Probablemente, si seguía en ese plan, el pobre y maltratado teclado no vería la luz de un nuevo día nunca más …

El susodicho se encontraba en estos momentos en su oficina de trabajo, frente a su ordenador. Estaba rodeado por innumerables montoncitos de papeles diversos, importantes documentos, estadísticas, y múltiples empleados asustadizos que le echaban alguna que otra mirada de reojo de vez en cuando. Al verle en ese estado, más de uno temblaba de miedo y se escabullía de su lado a la velocidad del rayo, al borde de las lagrimas y con el corazón en un puño. Y es que nadie se sentía con el valor necesario para lidiar con el intimidante y cabreado jefe de ventas.

Finalmente, al cabo de un buen rato, Yokozawa dejó de teclear, dándose cuenta de que a pesar del énfasis que ponía en su tarea, no había adelantado nada y todo lo que había escrito era pura basura. Entonces suspiró frustrado y levantó la cabeza con pesadez para fijar su vista al frente.

Ante él se encontraba la pantalla de un viejo ordenador, mostrando una gráfica que reflejaba el nivel de ventas de ese mes. Sin embargo, para su desgracia, Yokozawa se sentía incapaz de prestarle atención ni por un solo instante a toda esa maraña de datos expuestos en su pantalla.

Simplemente no podía … No en este fatídico día en concreto, pues hoy su mente estaba en otro lado.

¿Y de quien era la culpa? ¿Quién podría ser el responsable de su repentina ineficacia en el trabajo y de todos sus quebraderos de cabeza?

¿Quién excepto ... ?

Kirishima Zen.

¡Ese bastardo!

¿Quién si no? ¡No podría ser nadie más! Pocas eran las personas que tenían el poder de afectarle lo suficiente como para interferir en su vida laboral y disminuir de esta forma su concentración, y ese sujeto estaba el primero en la lista.

Yokozawa gruñó frustrado por enésima vez. Trató por todos los medios de centrarse en su trabajo, mientras cerraba los puños fuertemente, recordando la razón de su malhumor.

Todo había empezado por la mañana:

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El tan solo quería ducharse. Algo tan simple como eso. Ducharse …

Quería levantarse más temprano de lo habitual, darse una ducha, y arreglarse, para así poder llegar un poco antes a su trabajo y resolver algunos asuntos pendientes.

Con ese claro objetivo recogió su toalla y su habitual muda de ropa, dirigiéndose al baño con total confianza, sin la menor idea de la que se le iba a caer encima …

Caminó por el pasillo de la casa de los Kirishima, a paso lento y silencioso, para no despertar a sus habitantes. Sin prestar atención a su alrededor, llegó al baño situado al fondo del corredor. Finalmente, cerró la puerta con llave y se dispuso a tomar su baño. Tranquilamente, levantó la vista hacia la ducha y con calma s- …

Se …

S-Se encontró con una inesperada escena que le dejó más inmóvil que una piedra …

Oh dios …

Su cara enrojeció a más no poder y sus ojos sorprendidos se ampliaron al máximo al ver justo ahí, ante sus ojos, a nada más y nada menos que su amante …

Su amante … completamente desnudo y recién salido de la ducha …

… con sus preciosos y cautivantes ojos miel fijos en él … vigilando cada uno de sus movimientos …

Ojos curiosos, que parecían preguntar con una simple mirada la razón de su descuidada intromisión en la intimidad de su ducha. A su vez, esos ojos parecían ocultar un brillo de diversión y burla reflejada en sus brillantes iris cristalinos.

Yokozawa tragó saliva, llegando a la obvia conclusión de que Kirishima también había decidido levantarse temprano … y que ahora se disponía a salir de la ducha después de un refrescante baño. Y justo en ese momento le encontró el ruborizado Yokozawa … el mismo que ahora estaba deseando, de todo corazón, que se lo tragara la tierra ... ¿Y por qué? ... Porque tenía un trabajo al que asistir, porque no había tiempo que perder, porque estar a solas con Kirishima es un peligro, y porque la expresión que estaba poniendo el mayor al observarle le aseguraba que este no estaba pensando en arco iris de colores ni en cosas tiernas o inocentes precisamente ...

Eso era seguro ...

… Y es que, al principio, la expresión de Kirishima era seria y ligeramente sorprendida al encontrarse a Yokozawa justo frente a él en ESTA situación, pero rápidamente una sonrisa gatuna y picara comenzó a formarse muy despacio en su bello rostro. Las comisuras de sus finos labios se curvaron hacia arriba, en un gesto burlón e infinitamente atractivo.

Pequeñas gotitas de agua templada caían de sus cabellos húmedos y alborotados, deslizándose lentamente por las finas hebras hasta caer delicadamente en sus hombros, para luego iniciar un tentador recorrido por esa exquisita piel y empapar así cada pequeño rincón de su cuerpo, … empezando desde su torso desnudo y descendiendo hacia su abdomen, su ombligo, sus muslos, sus … otras cosas

Otras cosas que definitivamente Yokozawa no iba a nombrar … ¡Es más, ni siquiera debería estar pensando en ello!

En ese momento, el menor quiso reaccionar. Ofrecer una disculpa y salir de allí corriendo como alma que lleva el diablo … y eso mismo iba a hacer …

Si eso mismo iba a hacer.

… si … definitivamente.

… en cualquier momento …

… si … algún día …

¡Maldita sea!

"Deja de mirar, deja de mirar, deja de mirar" – se repitió una y mil veces mientras se abofeteaba mentalmente.

Pero ...

Por alguna razón, no podía despegar sus ojos del cuerpo de su amante. Permanecía allí, incluso en contra de su propia voluntad, parado en el mismo lugar, con su cara roja y sus hermosos ojos azul oscuro, como el océano, recorriendo aquel cuerpo de arriba a abajo.

Y para empeorar aun más la situación … Kirishima le miraba con esa sonrisita que parecía gritar: "Te gusta lo que ves, ¿verdad?"

El muy bastardo …

Oh dios. Se sentía como un estúpido adolescente embobado por un amor platónico, y esta idea no hacía más que aumentar su bochorno y su nerviosismo. Aunque ya le había visto desnudo muchas veces, Kirishima siempre causaba ese efecto en él, y ahora que la situación le había pillado por sorpresa la sensación era incluso más intensa que antes.

Y entonces …

Kirishima dio un paso. Tan solo un simple paso al frente en dirección a Yokozawa, sin previo aviso para el alborotado corazón del menor que inmediatamente comenzó a latir más fuerte, agitándose en su pecho vivamente. En ese instante sintió extraños aleteos en su estomago, como si diminutas mariposas revoloteasen en su interior.

Tratando de huir de esta vergonzosa sensación, Yokozawa trató de encontrar las palabras que habían muerto atragantadas en los más profundo de su garganta e intentó excusarse, en busca de una via de escape:

- Y-Yo … lo siento. – logró decir atropelladamente. Las palabras escaparon de sus labios demasiado deprisa para ser medianamente entendibles. Hizo un esfuerzo por mantenerse serio, e intentó desviar la mirada hacia un lado -No sabía que esta-… quiero decir. M-Me voy.

Inmediatamente, se volteó y extendió su mano hacia el pomo de la puerta. Sin embargo, una mano le tomó de la muñeca y con un hábil movimiento tiró de él hacia atrás. En un abrir y cerrar de ojos, un confundido Yokozawa se encontró justamente dentro del plato de la ducha y, para ser sincero, no tenía ni idea de cómo llegó hasta allí tan deprisa.

Sin ni siquiera darle tiempo para procesar la información, Kirishima abrió el grifo nuevamente, dejando que un suave torrente de agua cayera sobre ellos. El cálido liquido cristalino empapó al instante el pijama de Yokozawa y su finos cabellos azulados, que cayeron sobre su frente, enmarcando delicadamente su rostro.

Por otro lado, sus ropas mojadas se pegaron sensualmente a su cuerpo … a sus brazos … sus piernas … y a cada músculo de este. Bajo el fino y transparente tejido se podía entrever claramente su piel y la buena forma de su anatomía.

La manera en la que la tela se adhería a su cuerpo hacía que la mirada aguda de Kirishima se volviera intensa y salvaje. Irresistible y sensual. El mayor solo parecía desear que sus manos se colaran entre las ropas, para vagar por su torso y su estomago, recorriéndole de arriba abajo con ansias y deseo. Y luego, tras brindarle atrevidas caricias, desnudarle lentamente y sentir el ardor de la piel del menor bajo las palmas de sus manos.

Quería derretirse bajo ese calor que desprendía su amante.

Lo quería.

Lo deseaba tanto …

Que no pudo resistirse …

- Kirishima, no tenemos tiempo para es- … mmmhh … - su protesta fue acallada por un apasionado beso en los labios.

Labios que chocaron unos contra otros encajando a la perfección en un violento roce, húmedo y acalorado, que pareció prender su cuerpo como si este fuese abrasado por ardiente fuego. El calor que emanaba desde el fondo de su ser parecía capaz de derretirle por completo, a él y a su alocado corazón, que dio un vuelco ante el exquisito contacto de esos labios.

Mientras el acalorado beso continuaba, Kirishima se acercó aun más a él, dejándolo sin escapatoria. Por culpa de estas acciones, la respiración de Yokozawa se aceleró visiblemente, haciendo que su pecho se elevara y descendiera agitadamente desde el primer instante en el que sus cuerpos se pegaron el uno contra el otro, sedientos de caricias.

Caricias que se sentían tan bien ...

Tan bien, que el menor se acercó inconscientemente al cuerpo de su amante, en busca de deliciosa fricción, como si su propio cuerpo tuviese voluntad propia y pudiera desobedecer a su mente. Parecía ignorar por completo las ordenes que gritaba la parte más racional de su cerebro, que le advertía sobre el problema que se formaría si llegaba tarde al trabajo o si Hiyo se despertaba y les oía.

Entonces, sintió unas manos en su cintura, aprisionándole ... juntando aun más sus caderas y sus miembros semi-erectos y excitados. Mientras una mano permaneció en su cadera, otra ascendía por su cuerpo, colándose entre las ropas mojadas y recorriendo cada musculo de su esbelta espalda.

- P-Para, idiota … - consiguió murmurar, alejándose con gran esfuerzo del delicioso roce de sus labios. Sus bocas quedaron a escasos milímetros y cada palabra que escapaba de sus labios venía acompañada por una bocanada de aire caliente.

Sin embargo, de poco le sirvió el esfuerzo de rechazar aquel beso, porque Kirishima aprovechó la pausa para trazar con sus labios un húmedo camino de pequeños besitos alrededor de su mandíbula, hasta llegar a su cuello, donde comenzó a lamer, morder y chupar con voracidad.

Yokozawa reprimió cualquier gemido, pero era extremadamente difícil. Cada vez le era más complicado resistirse a las atenciones de su persistente amante.

Y entonces …

- ¿Papa? ¿Oni-chan? ¿Dónde están? – gritó de repente una tierna vocecilla inocente.

Y en ese momento, en ese mismo instante … a Yokozawa se le vino el mundo encima …

- ¡Suéltame! – gruñó enseguida, dando un empujón a Kirishima. Sin embargo, el hombre mantuvo sus brazos enredados a su cintura … como un pulpo enredado a su presa. A decir verdad, Kirishima no parecía nada contento con la interrupción, pero aun así no podía estar molesto con su pequeña niña.

- Mi adorable y querida hija ha arruinado por completo un momento perfecto y ni siquiera es consciente de ello - agregó en tono decepcionado - Pero tú, como buen amante, me garantizas que podrás compensármelo, ¿verdad?

- ¿Qué? – preguntó alarmado y confuso.- ¿De qué hablas? ¡Yo no tengo que compensarte nada! ¡Déjame ir antes de que Hiyo nos oiga!

- Tú eres el responsable de todo esto. -le reprochó con absoluta calma -Si estoy excitado es por tu culpa. Así que deberías compensarme por dejarme así, tan necesitado y falto de cariño. ¿No crees? … ¿Qué tal si prometes complacerme en absolutamente todo lo que te diga durante nuestro próximo encuentro? ¿No crees que sería una buena compensación?

- ¡Que te den, idiota!

- Para ser sincero, prefiero darte yo a tí~

- Oh dios. ¡Cállate! ¡Y suéltame! -ordenó mientras le lanzaba una mirada intimidante. Lastima que ese tipo de miradas no tuvieran ningún efecto en Kirishima.

- Vamos Yokozawa … Debes asumir tu responsabilidad. - contestó muy tranquilo, como si Yokozawa no estuviera fulminándolo con la mirada en ese preciso momento.

- ¡No hables como si fuese yo el que empezó todo!

- Es que fuiste tú, Yokozawa …

- ¡Q-Que! Yo entré aquí por error y ni siquiera sabía que te estabas bañando. ¡No es mi culpa que estés en celo las veinticuatro horas del día, viejo cachondo! - gruñó doblemente irritado.

- Sin embargo … en vez de irte enseguida te quedaste ahí parado, mirándome. Eso para mí significa: "¿A qué estás esperando? Tómame, Kirishima, tómame. Soy tuyo"

- ¡Y una mierda!

- Venga … No te hagas de rogar. Si no , no te dejaré marchar de aquí aunque llegue el mismísimo fin del mundo ante nuestros ojos. – dijo con total convicción, aferrándose aun más a su cintura para respaldar sus palabras - No quieres que Hiyo se entere de que estamos aquí juntos … a solas …. en el baño, ¿no?... ¿Por qué no me lo prometes entonces?

- ¡Maldita sea Kirishima! ¡Deja de utilizar el chantaje conmigo!

- Es un método muy efectivo, la verdad – dijo con una sonrisa socarrona. Por algún motivo, le encantaba molestar a su pareja y le fascinaba contemplar esa expresión de enojo con la que encubría su vergüenza. En el fondo sabía de sobra que Yokozawa no estaba totalmente en contra de su idea.

- Papa. ¿Estás ahí? – dijo una dulce voz. La llamada vino acompañada de tres pequeños toques en la puerta del baño.

Sin más opción, Yokozawa se dio por vencido …

- Está bien, está bien – habló entre susurros. Le costaba horrores ceder ante este hombre, pues su inmenso orgullo estaba en juego, pero poco podía hacer ante esta situación comprometida – Esta bien. Lo prometo. La próxima vez que lo hagamos podrás pedirme lo que sea y no replicaré, ¡siempre y cuando no me pidas alguna cochinada demasiado rara! - Recalcó, para dejarle claro que aunque estaba cediendo, no haría todo lo que a él le diese la gana. Él también quería imponer sus condiciones. Una vez dejó claro ese asunto, añadió: - … Pero … no le digas a ella que estoy aquí ... Dile que estás solo y que yo ya me fui a trabajar. ¡Dios sabe lo que pensaría si me ve encerrado en un baño contigo desnudo!

- Oh vamos … no seas alarmista. Para ella no sería tan raro que dos hombres se bañaran desnudos. – susurró Kirishima - Pero bueno … estoy contento de que finalmente cedieras. Es lo menos que puedes hacer. Después de todo me has dejado con "hambre" … así que estoy en todo mi derecho de tomar "mi aperitivo" en el momento que deseé, cuando deseé y cómo deseé. - recalcó sus palabras llevando el dedo indice a sus labios y lanzando al menor una mirada que daba mucho que pensar - Es lo que me debes por dejarme en esta situación de abstinencia tan temprano en la mañana. ¿No crees, Yokozawa? Suena totalmente lógico.

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" ¿Qué clase de lógica de mierda es esa?" – se preguntaba mentalmente una y otra vez.

¿Y qué era lo peor de todo esto?

No. Lo peor no era el hecho de que ahora le debiera una a ese chantajista. Lo peor era que …

¡Q-Que no podía sacarse esa maldita imagen de la cabeza!

… la imagen de Kirishima saliendo de la ducha …

Cada pequeña gota de agua resbalando traviesa por ese torso desnudo.

Cada roce de esa cálida mano entre sus ropas mojadas y su piel tersa y húmeda, caliente y excitada.

Cada oleada de calor recorriendo su cuerpo y concentrándose en su entrepierna.

Cada caricia de esos finos labios sobre la parte sensible de su cuello.

Oh dios … no podía olvidarlo. Cada mínimo detalle. No podía ... Era imposible … Estaba jodidamente excitado. ¡En pleno horario de trabajo! ¡Excitado!

Para él, era simplemente humillante …

Definitivamente moriría de vergüenza si alguien notara el leve bulto en sus pantalones. Si esto seguía así, no iba a poder levantarse de su mesa para nada.

Por eso mismo, para cubrir su vergüenza, su mal humor afloró hasta límites insospechados.

A su alrededor, sus empleados trabajaban nerviosos y le seguían mirando de reojo, sin saber la razón de su malestar. Parecían preocupados por él, pero temerosos de hacer cualquier pregunta indiscreta.

Y a ver quién era el guapo que se atrevía a preguntarle algo …

Finalmente, uno de ellos tuvo el valor necesario … o quizás la insensatez necesaria, … según se mire …

- Y-Y … Yokozawa-san … ¿s-se se encuentra bien? – preguntó con voz temblorosa uno de sus empleados, Henmi, quien se acercó muy despacio, arrastrando los pies y temblando como un flan, como si realmente pensara que acercarse a un temible Yokozawa enfurecido fuese peor que acercarse a una bestia encolerizada.

- Ese maldito bastardo se baño temprano a posta … ¡Lo sé! – murmuraba Yokozawa en voz baja para que nadie le oyese. Ni siquiera Henmi, que había conseguido llegar a duras penas a su lado, pudo escucharle claramente.

- ¿Y-Yokozawa? – susurró inseguro su empleado. Un toque de curiosidad teñía sus palabras.

- Es el culpable de todo …

- ¿Yoko- …?

- ¿ ¡POR QUÉ NO SE VA A LA MIERDA Y SE MUERE CIEN VECES! ?

- ¿Morir? ¡MORIR! ¡NOOOOOO! ¡Le juro que siento mucho el error que cometí la semana pasada! ¡No volverá a suceder! ¡Lo juro! ¡PERO POR FAVOR NO ME MATE! Quiero vivirquierovivirquierovivir – gritó el pobre Henmi a pleno pulmón, mirándole con grandes ojos llorosos, mientras suplicaba por su vida en pleno ataque de histeria.

- ¡Henmi, basta! ¡No me refería a tí!

- No, no, no ,no porfavordejemevivirvirvi- …. Vi- … ¿Eh? – vio a su empleado abriendo mucho sus ojos ante sus palabras. Finalmente, le vio suspirar llevando una mano a su corazón. La angustia que sentía ese hombre parecía esfumarse visiblemente de su cuerpo … literalmente.- ¡O-Oh! Y-Yo … esto …. ¿Puedo preguntar … a quien usted estaba …?

- Mejor no. – respondió rudamente – No quiero hablar de ello.

- V-Vale. – contestó Henmi de forma sumisa. Luego, haciendo un esfuerzo por calmar el humor de su jefe, decidió sacar otro tema de conversación que le distrajese. – ¡Oh! ¡Por cierto! Se me olvidó decirle que Kirishima me dijo que vendría a hablar con usted dentro de un rato y …

- ¡MIERDA!

Esta vez, el pobre Henmi no se lo pensó dos veces, y salió de allí a una velocidad que desafiaba completamente las leyes de la física …

Mientras, Yokozawa trataba de idear algún plan que le permitiese escapar de las garras de Kirishima. Lástima que cierta parte de su anatomía no estuviera muy de acuerdo con eso …

Menudo día le esperaba …


¿Les ha gustado? Si les gustó puedo escribir la segunda parte, que sería un lemon MUAJAJAJA

Pero hay un problema … ¿qué podría pedirle Kirishima a Yokozawa durante el sexo? Tengo tantas ideas que no sé por cual decidirme, y ninguna me convence del todo xD Así que te lo dejo a TÍ, lector *le apunta con el dedo de forma intimidante* Sugiere lo que te dé la gana. Luego, yo elegiré que opción me gusta más.