Disclaimer: Los personajes son de Meyer —si, si ya saben—. Solo la historia es mía solo mía & te pateo fuertemente si te atreves a plagiarme.

Summary: Ella murió sin obtener lo que quería —Dijo Bella con lágrimas en sus ojos. —¿Qué era eso? —preguntó Jasper. —Una sonrisa tuya provocada por ella. —Ella murió sin saber que ya había provocado muchas.

La muerte llega siempre sin avisar. La mayoría de las veces nos limitamos a hacer ciertas cosas o decir ciertas cosas. Pero, ¿qué tal si esas cosas que callas sean correspondidas? Posiblemente no sepas eso. Entonces, ¿por qué limitarse?

—"No te limites Bella, la vida puede terminar demasiado pronto" —habías dicho una vez y tu te limitaste.


Capítulo 11: ¡No! ¡¿Por qué?

—¡Basta! —gritó Alice riendo mientras empujaba a Emmett fuera de ella.

Emmett cayó al pasto mientras todos reíamos, incluso él. Después de lo del cumpleaños de Rosalie, Alice había estado muy feliz, no sabíamos la razón pero comentaba algo de su padre.

Edward había estado más serio de lo normal y cuando le preguntaba, él solo decía que eran cosas sobre Alice que lo tenían un tanto inquieto, cuando traté de preguntar que eran esas cosas, él solo dijo que no podía ser él quien me dijera lo que pasaba.

Regresé mi atención a los chicos y Emmett ya no le hacía más cosquillas a Alice.

—¿Todo bien? —susurró Edward a mi oído y me estremecí.

—Sí, todo va bien.

Me abrazó por detrás y me recargué en su pecho. Rosalie, Emmett y Alice aún se reían sobre algo que Emmett había dicho. Fue entonces que me di cuenta que ahora todo marchaba a la perfección y aún así no me sentía tranquila. No se podía estar tan bien después de todo.

Escuché como el timbre anunciaba el regreso a clases y todos nos levantamos para ir.

—Algo no va bien —susurré.

Fui consciente de que nadie me escuchó y lo agradecí porque así no tendría que explicar el por qué había dicho eso.

—Edward, ve a tu clase, yo entraré por un momento al baño, nos vemos en el comedor en la siguiente hora —le di un casto beso y me separé de él.

Necesitaba un tiempo a solas, me estaba volviendo un tanto paranoica desde que el sueño había vuelto a aparecer unas noches atrás. ¿Qué era lo que significaba? Me tenía totalmente confundida, ¿significaba que alguien iba a morir recientemente? No lo entendía y mucho menos entendía por qué le estaba tomando tanta importancia.

Salí de mis pensamientos cuando sentí que alguien tocaba mi hombro varias veces.

—Vaya, he estado hablándote por lo menos cinco minutos y tu ni pestañabas —dijo riendo Victoria.

—Lo siento —sonreí disculpándome—, estaba muy metida en mis pensamientos.

—Sí, lo he notado.

Fue entonces cuando la miré bien. Vestía casualmente, pero ésta vez su cabello no estaba suelto en aquella melena que había logrado ver el día que chocó conmigo, ésta vez ella lo traía recogido en una coleta alta y el cabello que quedaba suelto lo traía trenzado.

—No te había visto desde el día que chocaste conmigo —ladeé un poco la cabeza—, ¿cómo han ido tus clases?

Ella se tensó por un momento, no logré comprender del todo ese momento, ¿por qué ella se tensó así tan de repente?

—Bueno, han estado… bien —dudó al final.

En ese instante dudé de ella, ¿qué ocultaba? No entendía nada de lo que estaba pasando y fue entonces que entendí que Victoria no me causaba seguridad, con ella no me sentía segura.

—Me alegro mucho, ¿has hecho ya algún amigo? —la miré atentamente.

Sus manos se habían convertido en puños y el timbre comenzó a sonar. ¿Se había ya terminado la clase? Miré el reloj que traía en la muñeca y efectivamente, ya era hora del almuerzo.

—Bella tengo que irme —sacó algo del bolsillo de su pantalón—, ¿podrías darle esto al padre de Alice?

Cuando me lo entregó, varias dudas saltaron en mi mente, ¿Victoria conocía al padre de Alice? Y si era así, ¿por qué no se lo entregaba ella personalmente?

—Claro, yo se la doy —tomé la hoja entre mis manos y le sonreí falsamente.

—Está bien, entonces me voy, tengo que ir a hacer algunas cosas.

Después de eso salió del baño dejándome sola. La curiosidad mató al gato y yo desdoblé la hoja, había solo unas letras en ella las cuales hicieron que mi corazón comenzara a latir desbocadamente.

Espero que sufras más de lo que yo ya he sufrido.

Guardé la nota en el bolsillo trasero de mi pantalón y salí del baño hacia la cafetería cuando recordé que había quedado con Edward, algo en todo esto se me hacía demasiado familiar, tanto que incluso daba miedo.

Iba tan distraída que me detuve cuando no supe en dónde me encontraba, así que volteé a ambos lados y vi los casilleros y frente a mi estaba el letrero que anunciaba el inicio de la cafetería. Fue cuando comprendí, todo se parecía a mi sueño.

No había ningún alumno en ese pasillo y no se miraba a ninguno cerca. No quería moverme.

Entonces, sin que yo se los ordenara, mis pies comenzaron a moverse, ellos sabían a dónde debían dirigirse, cuando fui realmente consciente comencé a correr, estaba aterrada porque sabía bien lo que seguía a continuación.

Mis pulmones pedían a gritos un descanso, dolían. Entré a la cafetería agitada y vi lo que más me temía: el círculo estaba ahí, me acerqué, ésta vez a paso lento y empujé a varias personas que estaban en shock. Me posicioné al lado de Edward y Emmett, al mirar su rostro, estaban justo como lo había soñado y ésta vez no me detuve a ver el piso, simplemente fijé mi vista en el cuerpo de donde provenía la sangre.

¡No! Gritó mi mente.

Frente a mi estaba Alice, sus manos estaban en su vientre y la sangre no dejaba de fluir, levanté mi vista y espere a despertar, ésta vez no sucedió, así que simplemente actué.

Caí de rodillas y me arrastré hasta su lado, ella me miraba con tristeza y dolor. Varios sollozos salieron por mi garganta y llevé mis manos temblorosas hasta su herida e hice la mayor presión que podía para tratar de detener la hemorragia.

—Mierda, mierda, mierda Ally —susurré y miré a los demás—, ¿qué mierda esperan? ¡Llamen a una ambulancia! —grité.

Todos parecieron reaccionar y comenzaron a llamar rápidamente.

—¡La ambulancia vendrá enseguida! —gritó alguien.

Después de eso, todo se volvió nada. Los profesores llegaron tan rápido como pudieron e hicieron lo mismo que yo, trataron de ayudar a detener la hemorragia. Cuando la ambulancia llegó Alice respiraba con dificultad y ya no estaba consciente.

Ese fue mi momento para entrar en shock. Sin saber cómo exactamente, llegué al auto de Edward, él manejaba lo más rápido que podía y con nosotros iban Emmett y Rosalie.

Ella lloraba y Emmett no intentaba controlarla, simplemente lloraba en silencio con ella, miré hacia mis manos y me vi cubierta de sangre… la sangre de Alice.

—Fue Victoria —susurró Emmett—, ella llegó y simplemente disparó.

Sentí cómo lo que había consumido en la mañana regresaba y sin pensarlo, comencé a vomitar en el auto de Edward, a nadie le importó.

Llegamos al hospital y ahí estaban ya los padres de Alice. La madre de ella parecía no creer aún lo que pasaba y el padre de Alice… Bueno, en su rostro no mostraba ninguna emoción en su rostro, simplemente mostraba una mirada fría. Fue entonces cuando recordé lo que me habían entrado.

Me separé de Edward y me acerqué a ese señor.

—¿Puedo hablar con usted un momento? —pregunté cuando llegué a él.

Solo asintió y con un ademán me dio que lo siguiera. Llegamos a un pasillo con pocas personas y alejado de los demás.

—¿Qué sucede? —dijo el Señor Brandon fríamente.

Saqué la hoja que me dieron y se la entregué.

—Antes de lo ocurrido me dieron esto para usted.

Él la leyó y en su rostro pude ver odio. Su mandíbula se tensó y arrugó el papel.

—¿Quién te dio esto? —me tomó del brazo ejerciendo presión en él.

—Me está lastimando —me quejé intentando soltarme.

—Mira niñita tonta, la persona que te dio esto tiene que ver con lo que le pasó a Alice, así que comienza a hablar antes de que… —se detuvo cuando una mano se posó en su hombro.

—Señor Brandon, ¿sería tan amable de soltarla, por favor? —pidió Edward.

El padre de Alice simplemente me soltó y se fue, Edward me abrazó un momento y después me miró con preocupación.

—Dime que mierda está pasando aquí Edward, porque sé que tú sabes todo esto.

Me tomó del brazo justamente en el mismo lugar de donde me había tomado el padre de Alice, pero ésta vez, Edward lo había hecho delicadamente. Cuando estuvimos fuera del hospital y lejos de toda persona, me soltó.

—No es nada sencillo, ¿sabes? Guardar un secreto así de grande, no es fácil.

Lo miré directo a los ojos y mascullé:

—Simplemente dime que está pasando.

Él también me miró, en su miraba había dolor, un dolor que no había visto en él.

—El padre de Alice está metido en negocios… turbios —dijo y al notar mi mirada de confusión, agregó—. Todas las personas con las que se relacionaba eran personas que cometían actos ilegales, como vender droga y todo eso que ocurre hoy en día.

»Todos en Forks los sabemos porque durante un tiempo, Alice y su familia tuvo que huir durante un tiempo por esa razón. Cuando tú llegaste aquí, ellos tenían poco tiempo de haber regresado y al parecer todo andaba a la perfección, el padre de Ally se había vuelto aún más poderoso de lo que ya era y todos le temían, incluso a la misma Alice.

»Las amenazas habían vuelto y todos ellos estaban a punto de irse de aquí de nuevo. A Alice le diagnosticaron leucemia hace un tiempo, es por eso que había cambiado, pero parecía que estaba mejorando, a ella no le daban muchas esperanzas de vida. Para eso el padre de Alice decidió hacer más cosas para tener lo suficiente para poder garantizarle la vida a ella, pero resultó que se metió con personas peores a él.

Mi mente trataba de procesar toda la información. Simplemente no parecía real todo esto, era más como una película que como la vida de una adolescente. Aún estaba tratando de entenderlo todo cuando Emmett llegó hasta nosotros para decirnos que debíamos entrar urgentemente.

Todos corrimos de regreso al hospital y cuando llegamos, parecía que el médico nos había estado esperando.

—¿Son ellos? —preguntó y cuando la madre de Alice asintió, continuó—. Debo informarles que desgraciadamente hemos perdido a la paciente, la bala destrozó completamente el hígado y no pudimos controlar la hemorragia y la condición en la que estaba no ayudó mucho con el resultado, lo siento.

La madre de Alice se desmayó, el padre de ella salió del hospital, Rosalie y Emmett se abrazaron y lloraron en silencio y yo simplemente me quedé ahí. No sentía, no hacía nada, Alice había muerto y la culpa había sido de Victoria.

La policía llegó después de eso, comenzaron a hacernos preguntas sobre lo que había pasado, todos contaron su versión como pudieron, yo simplemente no pude.

Edward había limpiado un poco su auto y después me había llevado a mi casa. Al estar en mi habitación fue cuando me lo permití. Llore, porque no solo había perdido a mi amiga, había perdido a mi hermana. Alice ya no estaba. Había muerto.

Caí inconsciente después de eso. Desperté en mi habitación y al mirar por la ventana, comprobé que estaba amaneciendo.

—Bella —susurró Edward acariciando mi cabello.

No dije nada, simplemente me di la vuelta y las lágrimas comenzaron a salir por mi rostro. No me permití ir al funeral que se había realizado, tampoco fui al entierro.

Me había sumido en una depresión muy grande. Apenas comía y apenas hablaba.

Habían pasado ya cuatro días desde la muerte de Alice y fue cuando me decidí ir a su lápida. No dejé que Charlie me llevara, tampoco le dije nada a Edward.

Al llegar, vi a Jasper de rodillas frente a la lápida, lloraba. Sin decir nada, llegué a su lado y lloré con él. Dejé salir todo lo que había guardado, porque si bien había llorando en casa, no me había desahogado en ese momento y ahora con Jasper lo había hecho.

—La amaba —susurró después de un momento—, la amé desde el momento en el que choqué con ella aquel día.

Ahora nada tenía sentido, si él la amaba, ¿por qué no había luchado por ella? ¿Por qué había ido con otra persona al baile?

—Hice cosas de las que me arrepiento y ahora no puedo decirle todo, no puedo pedirle perdón de nada, ella no se merecía la manera en la que yo la había tratado.

No dije nada, él merecía soltar todo lo que traía consigo y simplemente lo dejé.

No sabía si habían pasado minutos y horas, pero él se levantó para irse y yo hice lo mismo, tenía que irme ya. Cuando estuvimos fuera del cementerio, tomé su brazo y le miré.

—Alice murió sin obtener lo que quería —dije sintiendo como mis ojos se llenaban de lágrimas.

—¿Qué era eso —preguntó Jasper.

—Una sonrisa tuya provocada por ella —susurré recordando el día en el que ella me había confesado eso.

—Alice murió sin saber que ya había provocado muchas.

Y después de eso se fue y no volví a verlo.

Me encontré con Rosalie días después y volvimos llorar juntas mientras veíamos algunas revistas de Alice.

—Mira esto —señaló un atuendo—, le hubiera encantado.

—Seguro que sí —sonreí con tristeza.

Oh Ally —lloriqueé—, no sabes lo duro que fue, simplemente no puedes imaginarte lo duro que fue, te fuiste y lo sabías, tú querías hacernos la vida feliz, fue por eso que días después Rosalie y yo acordamos recordarte con sonrisas y no con lágrimas —sonreí mientras varias lágrimas caían por mis mejillas—, te aseguro que tienes a todos allá arriba bien vestidos, por eso te queda perfecto el titulo de asesora de modas —acaricié la lápida—, te extraño demasiado Alice y sé que dónde sea que estés eres feliz, porque sé que se ha cumplido lo que querías, ahora sabes que tú eras la que hacías a Jasper sonreír aún cuando no eras consciente de eso —me levanté con cuidado y sonreí mirando a la lápida—. Ahora debo irme, Edward y Thomas están esperándome, pero créeme, prometo regresar mañana como siempre para contarte lo que pase.

Caminé hacia la salida del cementerio y antes de salir, sentí como una brisa acariciaba mi vientre y después de eso, la pequeña Alice pateó. Sonreí porque en ese momento, aunque pareciera irreal, sabía que era Alice.


Aún queda el epílogo.

No me van a creer pero lloré con éste capítulo y me sentía Bella cuando corría por los pasillos, mi corazón se aceleraba. Estuve así mientras lo escribía. Me ha dolido matar a Alice, créanme, me costó como no tienen idea. Creo que me ha entrado una depresión con todo lo que está pasando.

Escribí el capítulo en una noche, he dormido cerca de dos horas y no sé como soportaré el día. En serio que estoy sin palabras.

Ahora sí, no sé cuando vaya a volver a publicar, ya mañana me regreso a donde vivo y creo que no hay internet en mi casa, quien sabe en que condiciones esté.

Recuerden que el link de mi twitter está en el perfil.

¡Saludos!

L. Rococó.