NADA DE ESTO ME PERTENECE, LOS PERSONAJES SON DE NICK, SOLO ME DIVIERTO ESCRIBIENDO.

No sé que hago a la una de la mañana leyendo y actualizando... pero bueno, mañana me preocuparé del desvelo xD En fin, hasta hace poco vi el nuevo capítulo de Korra y me gustó más que otros anteriores. Creo que de ahí salieron más ganas para actualizar ese fanfic. Disfruten.

Comentarios:

alvaraiz: me alegro mucho que te gustara.

paulaichiruki: ¡Mil gracias por darme el orden! sabía que tenían tres hijos y los nombres, y que Tenzin era el único maestro aire. Pero no sabía nada más, si los otros eran maestros agua o qué... En fin, aunque ahora Tenzin es el mayor :D Gracias por la información, será valiosa.

Aria: bueno, me alegro que después de tiempo los siga sorprendiendo. Y que este fic te haya gustado es importante para mí.

sakura: muchísimas gracias, como siempre tus dulces palabras me animan. No sé porqué pero Fanfiction siempre me borra los links. La página se llama www. mi-anime . com ahí en el menú encontrarás Avatar, la Leyenda de Korra (es como la segunda o tercera opción) van en el capítulo 10 :)

FanKataang100: uff, me alegro que te haya agradada ese grado. Aquí esta la nueva actualización, disfrútala.

Nieve Taisho: ¡Ya vi los capítulos! ¿Viste el 10? 'lo acaban de subir! me quedé con cara de "por mi dios" está increíble. Y lo sé, Kya me da mucha ternura ¡Amo los bebés! xD


Capitulo 3.

Viaje al Reino Tierra.

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Katara se despertó mucho mejor esa mañana, sintiéndose llena de fuerzas y con entusiasmo. Kya no había llorado en toda la noche y respiraba tranquilamente en su cuna. Esperaba que siguiera siendo así de tranquila al ir creciendo. Katara se sentó en la cama, sorprendida de que Aang no estuviera acostado a su lado como de costumbre.

Viendo el cielo, dedujo que era demasiado tarde. La morena había dormido casi doce horas. Ya se sentía mejor, pero el abdomen y las piernas seguían doliéndole un poco. Apenas pudo ponerse en pie.

Justo dio dos pasos y la puerta se abrió, revelando a una enfermera acompañando a su esposo.

—¡Pero qué hace de pie!—dijo escandalizada la regordeta y usualmente amable mujer—Señorita Katara, usted sabe de sobra que necesita descansar. Tuvo un parto muy difícil.

—No se preocupe—inmediatamente le calmó—Ya me siento mejor.

Pero la mujer colocó ambas manos sobre sus hombros y bruscamente la mandó sentar. Katara refunfuño, cruzándose de brazos.

—No soy una niña pequeña.

—Pues deje de actuar como si lo fuera.

Aang sonrió y dejó en la mesita de noche una charola con comida y botes curiosos. La enfermera mezcló los contenidos de dos o tres botellas, creando un líquido de color café oscuro y muy caliente. Lo dejó al lado de un plato con abundante comida, carne y verduras.

—Debe comer—la enfermera miró seriamente a Katara—Sabe tan bien como yo las consecuencias si no se repone completamente por un parto complicado.

—Pierda cuidado, comeré todo lo que me de y prometo ya no ponerme en pie-

Katara se sentía regañada, pero admitía en su interior que merecía aquella reprimenda. Después de todo, cuando Kya nació ella casi muere. Las curanderas fueron muy rápidas salvándole la vida. No le había dicho nada de eso a Aang para no preocuparlo, pero supo que debía ser más cuidadosa.

La enfermera la revisó rápidamente, llegando a la conclusión de que todo estaba bien y solo debería seguir en reposo dos días mas—es decir, sin hacer casi nada, solo sentada o acostada en esa cama sin pasar emociones bruscas—salió y prometió volver en pocas horas.

Aang se inclinó para dejarle la charola cerca, de modo que comiera antes de que la comida se enfriara por el intenso frío del Polo Sur. La morena puso algo de condimentos a la sopa y comenzó a tomarla, de sorbo en sorbo. No sabía nada mal.

—¿Dónde están Kya y Tenzin?—se apresuró a preguntar. Era lo único que le importaba en esos momentos.

—Tenzin está con tu padre—respondió Aang—Hakoda se lo ha llevado de paseo por toda la ciudad. Y Kya está en la enfermería, la cuidan de las gripes y la alimentan; dicen que como andas muy delicada sería peligroso que lo tú lo hicieras.

—Oh… es verdad.

Esa fue una recomendación de un doctor.

Aang arqueó una ceja, preocupado. Los pocos comentarios ácidos de las enfermeras lo habían puesto nervioso.

—Katara ¿Hay algo que deba saber?

—No, no—respondió rápidamente—Nada. Pero como éste parto fue más tardado que el de Tenzin, debo descansar más.

—Bueno.—aunque no estaba para nada convencido de ese argumento, decidió no hacer más por ahora. Después de todo, si su vida había peligrado tal y como supuso, lo que Katara menos necesitaba era enojos o tristezas.

Y eso lo llevó a los hechos que le hicieron acudir tan temprano para hablar con ella.

—Katara… debo decirte algo…

Por el tono de seriedad, la maestra agua inmediatamente supo que algo andaba mal. Una alarma sonaba en su mente cuando dejó el cuenco con sopa en la bandeja.

—¿Qué pasa? ¿Es sobre nuestros hijos?

—No, claro que no.—se apresuró a calmarla—Ellos están más que bien.

—Entonces… ¿Mi padre, mi hermano? ¿Alguien?

—Nadie cercano.

—¿Qué pasa, Aang?

—Katara, me debo marchar.

Ella inmediatamente se tensó.

—¿Qué?—replicó, áspera.—¡Pero si Kya acaba de nacer! ¡No puedes irte!

—Katara, cálmate

Sus ojos se llenaban de lágrimas.

—Te necesito aquí, conmigo…

—Lo sé, lo sé.

Aang la abrazó rápidamente. A el tampoco le gustaba para nada tener que dejarla en ese momento tan importante de sus vidas. Una de las tantas cosas por las que odiaba su deber de Avatar. Pero ¿Cómo hacer?

—Tengo que ir al Reino Tierra—dijo rápidamente—Hay muchas rebeliones. Me necesitan. Te prometo escribirte todos los días.

Ella negó.

—Voy contigo—intentó pararse, pero Aang la detuvo—Soy tu esposa; iré contigo ¡Es mi deber! Tenzin y Kya también.

—No Katara, no estás en condiciones.

—¡No quiero quedarme aquí sola!

—Amor, es temporal. Te prometo escribirte y cuando estés lista, vendré por ti ¿Te parece?

Katara suspiró.

—¿Cuánto te vas?

—Ésta tarde.

—¿Todo está listo?

—Así es.

—Bien.

Esa tarde, sin ponerse de pie porque lo tenía prohibido, Katara se despidió de su marido. Pasaron el resto de las horas charlando, dándose tiernos besos hasta el momento de la despedida definitiva. Ella lo despechó con una sonrisa, sabiendo que las cosas saldrían bien. Siempre lo hacían

Tenzin abrazó con fuerza a su padre y Aang debió prometerle un regalo de regreso para que el niño no llorara. Kya, guiada por una premonición innata, empezó a llorar. Él besó su cabecita. Se despidió de Hakoda y del pueblo, subiéndose a Appa.

Las despedidas cada vez resultaban más difíciles. Debería ir pensando pronto en una manera de evitarlas.

o-o

—¡Quiero ir con papi!—gritó Lu Ten, haciendo un puchero—¡No quiero quedarme aquí! Quiero ir con él.

—Mi vida—Mai se inclinó frente a su hijo con una afectuosa sonrisa, llena de cariño maternal—No te preocupes mi amor. No es como si tu padre se fuera para no volver. Él regresará más rápido de lo que piensas.

—Tú madre, como siempre, tiene razón Lu Ten—agregó Zuko—Volveré. Será cuestión de pocos días.

El niño se cruzó de brazos todavía enojado. No le gustaban para nada esas visitas y viajes de sus padres por "cosas de grandes". Papá se había ido los últimos dos meses por esa razón y cada vez eran más frecuentes las ocasiones que mamá partía por semanas por lo mismo.

Y Lu Ten debía quedarse al cuidado de niñeros especiales en el Palacio. Zuko y Mai eran conscientes que debían ponerle más atención a su hijo. Lo adoraban, pero ser soberanos les quitaba mucho tiempo. La cuestión de los rebeldes en el Reino Tierra era la prioridad en este momento. Habría que llegar, cuando las cosas estuvieran más calmadas, en un acuerdo para que Lu Ten creciera sin la ausencia de sus progenitores.

—Vamos campeón—Zuko sentó a su hijo en su regazo—Me iré ésta misma tarde para llegar en la noche y trabajaré como loco. Te mandaré una carta todos los días y prometo regresar con un regalo.

Pero Zuko sabía, por experiencia propia, que ni todos los regalos del mundo remplazarían una simple tarde de juegos con papá.

—Bien.—dijo el resignado heredero.

Mai miró a su hijo acomplejada. Se suponía que ella también se debía ir con Zuko a ese viaje, pero con la pura mirada su esposo entendió la negativa ante tal idea. Zuko se mostró acorde a los pensamientos de la Señora de Fuego. Lu Ten sufriría menos si su madre se quedaba con él en el Palacio.

Dejaron al niño en el cuarto de juegos y Mai prometió volver más tarde. El niño se quedó sentado, con un carrito de madera en sus manos pero sin usarlo realmente.

Todo ese asunto de las rebeliones estaba fastidiándoles demasiado. Zuko tenía la mente fija en hacer cuanto pudiera para que su familia no resintiera tanto su ausencia. Él, además de Señor de Fuego, era padre y esposo; el mundo debería aprender eso.

—Cuídate mucho.

Mai y Zuko se dieron un largo beso antes de que el soberano subiera a un globo aero-estático. Éste se perdió muy pronto en el aire.

Aquellos medios de transporte que se usaron en la guerra como parte del plan de Ozai para acabar con el Reino Tierra, se estaban convirtiendo ahora en novedosas formas de transporte para adinerados y familias reales. Resultaban mucho más rápidos, con el inconveniente de que muchas ciudades no tenían aún espacios donde poderlos estacionar.

Era por eso que los barcos seguían siendo la principal forma de trasladarse de un lugar a otro. Pero los Globos prometían en un futuro no muy lejano ganarse un merecido puesto. Cada vez eran más quienes los compraban, a pedido.

Zuko volvió sus pensamientos a los rebeldes del Reino Tierra.

o-o

—¡Mamá, mamá!—gritó una niña de cinco años asustada, corriendo hacia su madre. La mujer la abrazó con fuerza enorme. Las dos llevaban prendas rojas y rosadas, se les reconocía como personas de la Nación de Fuego.

—Mi niña—la madre la abrazaba con fuerza—No te preocupes, todo estará bien.

Gritos.

—¿Y papá?

—Pronto vendrá, rápido, a la casa.

Ella la cargó mientras corrían hacia su pequeña casa en las afueras del pueblo. Se encerraron, atorando la puerta. Afuera, la ente gritaba de espanto y corría hacia sus casas.

Los Maestros Tierra rebeldes usaban ropas cafés con dorado y llevaban martillos en sus manos. Habían aparecido rodeando el pueblo desde la tarde y sin que nadie hiciera o pensara en algo, levantaron una muralla de dos metros que encerraba completamente todas las casas.

En el pueblo de Xin no había más que cinco maestros fuego y no se sabía qué hacer. Diez soldados—los únicos—recomendaron volver a sus casas. Pocos hicieron caso. De los diez, dos se fueron rodeando la barda (afortunadamente los maestros tierra no les hicieron nada) y llevaron el comunicado al General, a no más de dos horas de distancia.

Cuando la noche estaba cayendo, que los maestros fuego veían debilitados sus poderes, empezaron.

Entraron a todas las calles y levantaron muros, más bardas, lanzaban rocas grandes hacia casas y edificios públicos. Mandaron a todas las personas encerrarse en sus casas y quien no obedecía, era asesinado. La niña se encontraba jugando con unas amigas en el parque cuando escuchó el alboroto y se echó a correr con su madre. El padre trabajaba en las minas, a las afueras. Quién sabe cómo conseguiría él y otros mineros entrar.

—Mamá—la niña lloró en el pecho de su madre—Tengo miedo.

—Cariño cálmate—acarició sus cabellos—nada va a pasar.

Pero la verdad, es que ni la mamá lo sabía ¿Cómo podrían defenderse de esos rebeldes maestros tierra, si solo ocho soldados estaban en el pueblo?

Rogaba por un milagro.


Pues bien, eso es todo por ahora. Espero que les haya gustado, sé que las cosas van pasando aún algo lentas, ya se irán dando cuenta que, como vaya transcurriendo la trama, se pondrán más tensas y aventureras. Incluso románticas.

Adelanto:

—¡No estás entendiendo nada Zuko!—lo interrumpió—Yo no hablo para nada de eso. Y no quiero mandar a tu gente a un éxodo.

—¿Entonces?

Zuko se sentó cruzándose de brazos.

—Es lo que estoy pensando.

"¡Genial!" pensó el Señor de Fuego "Estos rollos de la moralidad…"

—¿Y cuánto vas a pensar?

—Todo lo posible… y ocuparé ayuda.

—Estás hablando completamente en serio ¿verdad?

—Sí.

Maldición.

Cualquier duda que tengan con mucho gusto se las disuelvo. Los comentarios son bien recibidos y mientras más mejor xD Muchísimas gracias por leer este capítulo.

Chao!