NADA DE ESTO ME PERTENECE, LOS PERSONAJES SON DE NICK, SOLO ME DIVIERTO ESCRIBIENDO.

¡Hola!

Eh... bueno. Se perfectamente que llevo muchísimo tiempo sin actualizar ésta historia pero ¡Disculpen! no había tenido inspiración para este fic. Se me fueron las ideas... mejor dicho, se me fue cómo escribirlas. En fin, no tengo ninguna excusa que darles y solo les pediré de favor que lean el fic... ¡No se olviden de que existo! xD

Comentarios:

Nath Solicitude: jajajajaja, lo sé, cuando escribí esa escena casi podía ver a Katara con los brazos cruzados y la mirada firme xD

kataang3: bueno, espero aliviarte parte de la intriga. Gracias por el link, aunque ya vi todos los capitulos en :) Realmente, dudo que este fic sea muy fiel a la leyenda de Korra. Pero de cualquier forma espero que lo disfruten.

Bryancires16: ¡Hola!muchas gracias por leer. Sobre los comics, ahorita te mando un mensaje porque aquí se borran los links :)

HachikoLovePaulinne: ¡Hola! pues si, también tengo ganas de ver la próxima temporada de Korra y tienes razón, a Aang y Sokka les sentaron TAN BIEN los años que... AY! Que suerte la de Katara! xD pues no me he fijado en eso, pero trataré de mostrar a Aang más relajado a partir de aquí, gracias por hacérmelo ver :)

heira: ¡Hola! me alegro que te guste :D

kaxiribra: bueno, lamento haber tardado mucho pero al fin sigo :)

SammyKataangTwilight: ¡Hey! me alegro saber nuevamente de ti y que te haya gustado el fin. No hay de qué, te mereces toda la dedicatoria por el tiempo que te has tomado leyendo mis alocadas historias xD En definitiva, Tenzin y sus hijos fueron mis personajes favoritos, de ahí sigue Lin, Bolin, Mako y Bumi (lo vi bien poco pero lo amé) me agrada mucho Korra, pero creo que no me ha terminado de gustar porque le falta sentar cabeza xD Gracias por leer!

ashlee bravo 199981: katara se recupera y bueno... las cosas se ponen curiosas más adelante.

Guest: me encanta tu comentario, pero me gustaría saber tu nickname...

jinora96: sabremos de las hermanas y Momoko en capitulos futuros, no me he olvidado de ellas. Sobre los hijos de Katara y Aang, cuando terminé el Libro IV no habían dado más información salvo que Tenzin sería el maestro de Korra, no tenía idea de que sería el hijo menor. Pero bueno, ya ni modo. Ojalá aún con ese error te siga gustando el fic.

Katarita: lo se, es increíblemente frustrante no poder ver sobre el Gaang de la forma en que lo deseamos ¿es que Bryan no se da cuenta de que necesitamos más información?... bueno. Muchas gracias por leer :D

Aloys Milo: algo me dice que Zuko será tan sexy como Aang y Sokka demostraron serlo. Y de anciano me inspiraría tanta empatía... ¡Ya quiero verlo! uf, Korra no avanza como uno lo desea. En fin, muchas gracias por el apoyo :D

Nieve Taisho:Aang es TAN sexy, como Sokka, pero me gusta más Aang. No sé porqué pero me fascina su forma adulta... cuando lo vi en el flash por primera vez sentí enojo y envidia hacia Katara xD Ay, a veces cuesta recordar que son personajes de ficción...


Capitulo 5.

La Broma que se Volvió Idea.

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Está de más decir que la noticia de sus presencias urgentes en la Base Militar del Reino Tierra no agradó mucho a los miembros del Equipo Avatar. Muchos tenían sus planes pero tuvieron que dejarlos de lado para atender su deber. La que más renuente se mostró fue Toph, a quien Mamuro prácticamente arrastró para subirla al barco..-

Poco a poco fueron llegando a la Base. Aang los recibió con grandes saludos y él mismo revisó el acondicionamiento de las habitaciones que deberían llevar. Tal y como prometió en la carta, al cuarto día el Avatar emprendió un vuelo sobre Appa hacia el Polo Sur.

Aang desde el momento en que se casó fue un hombre de familia en toda la extensión de la palabra. Abrazó, saludó y jugó un poco con sus hijos antes de subirlos al enorme bisonte. Los curanderos le dijeron que Katara estaba mucho mejor que antes y en condiciones para un viaje corto. De no haber dicho eso, Aang ni loco la hubiera subido a Appa.

El viaje fue muy rápido y llegaron a la base. Katara buscó esa misma tarde maestros y niñeras que cuidaran de sus hijos. Sokka y Suki también habían llevado a sus hijos; así que las dos mujeres buscaron y encontraron personas dignas de confianza, antes de ir a la Sala donde se llevaría a cabo la gran reunión.

Era una mesa circular y muy amplia. Zuko y Aang estaban sentados a ambos lados del General. Todos los asientos estaban dispuestos. Aang le guardó asiento a su esposa a su lado, del mismo modo que Zuko a Mai. Al lado de Katara estarían Sokka y Suki. De Mai, seguía Iroh, Ursa y Ty Lee. El círculo fue cerrado cuando llegaron, al final, Toph y Mamuro.

Se guardó silencio hasta que habló el General Fo.

—Como han de saber, el tema discutir será el de las Colonias de la Nación de Fuego en el Reino Tierra.

Todos los presentes asintieron. El General Fo mostró un mapa enorme del Reino Tierra donde estaban señalados con rojo las aldeas que fueron tomadas y convertidas en colonias por la Nación de Fuego. Todas estaban ubicadas en un cuenco, una especie de península que estaba en directa posición hacia La Ciudad Imperial de la Nación de Fuego.

Las colonias eran veintidós. Rodeaban la ciudad comercial de Goshu, única que pertenecía al Reino Tierra en su totalidad. Mamuro le explicaba los detalles a Toph que, claramente, no podía ver. En su consideración el general mandó tallar un mapa de roca que colocó para que la Bandida Ciega pudiera apreciarlo.

—Tenía entendido que las personas de las Colonias regresarían a la Nación de Fuego—dijo Katara—Incluso Zuko había acondicionado pueblos enteros para la migración.

—No todos están de acuerdo con eso—le respondió Zuko—Muchas personas de mi reino se niegan a dejar el Reino Tierra. Lo consideran su hogar.

—El Rey Tierra permitió que la gente que quisiera se quedase. No veo porqué hay tanto problema en esto—habló Sokka—Después de todo, ellos tienen la elección en sus manos.

—La tienen y no—explicó el General—Hay fuerzas que nos obligan a actuar. Unos no quieren a la Nación de Fuego y atacan los pueblos para echarlos.

—Que fue lo que pasó hace unos días—Aang sonaba preocupado—He tratado de hablar con esas personas. Unas están demasiado reticentes. No quieren ceder.

—Pero deben ceder—Ursa fue la que tomó la palabra—No hay más cosas que hacer. Las decisiones fueron tomadas.

—No podemos decidir sobre la vida de cientos de personas que no están de acuerda con nosotros—Iroh—Eso será altanero y lo que menos queremos es enemigos. Apenas se está consolidando la paz, debemos defenderla.

—¿Y cómo demonios haremos eso?—explotó Toph—la gente del Reino Tierra no quiere a personas de la Nación de Fuego en sus tierras.

—En eso te equivocas Toph—Aang—Trece colonias viven en completa armonía con personas del Reino Tierra. Hay Maestros Fuego y Maestros Tierra mejorando en equipo la calidad de vida de su gente.

—Entonces múdenlos con las otras colonias y que les enseñen esos valores ¿No?

—Toph, por favor, el asunto es delicado—la detuvo Katara, reconociendo el fastidio de su amiga.—Debemos llegar a un acuerdo más pacífico y flexible.

—Precisamente ese es el problema—la Bandida Ciega no callaba—Hemos sido tan flexibles que nos están tomando el pelo.

—No diría es eso—Sokka—Más bien…

—¡No hay "más bien"! es la verdad.

—Amor—Mamuro colocó una mano sobre su esposa—Por favor.

—Podríamos hacer un perímetro—sugirió Ursa—Que divida el territorio donde están las colonias del Reino Tierra.

Zuko negó.

—Si hacemos eso el territorio pasará a ser parte de la Nación de Fuego y se pensará que es una invasión descarada y legal. No podemos cometer errores.

—Crear una organización—sugirió Suki—Que se encargue de mantener a raya las hostilidades para que las personas vivan en armonía.

—Independientemente de eso. Dudo que arregle el problema central.

—Nadie está viendo las cosas como realmente son—dijo Aang, reprendiéndolos—Más allá del territorio, se trata del honor. Hay dos naciones tratando de recobrar su honor y ambas son orgullosas. No podemos darle gusto a una sin perjudicar a la otra.

—Pues bien—intervino Toph—Llama a la Tribu Agua y que se quede con ese terreno ¡Nadie pierde ni nadie gana!

—Dudo que las Tribus lo quieran…

—¡Pues funda un país nuevo!—dijo con sarcasmo la ciega, casi gritando—Y que ese país se quede con todo ¡Nadie saldrá perdiendo ni ganando! Bueno ¿eh?

—Si, y que ese país tenga gente de todas las naciones para que el mundo vea cómo debemos convivir—Sokka le siguió el juego a la broma.

Todos rieron en voz baja por el comentario, menos Aang. Él se quedó pensando seriamente en las palabras que su amiga pronunció "Funda un país nuevo" ¿Era eso posible? ¿Una sociedad completamente nueva?

—Hay que tomar un descanso—dijo el General—Volvamos en una hora.

Todos se pusieron de pie para salir de la sala. Katara miraba a su marido, muy pensativo y que pensaba sabrá Dios qué cosas. Lo agarró de la mano para poder sacarlo del lugar y Aang siguió a su mujer más por inercia, sin darse realmente cuenta de qué hacía.

—¿En qué piensas Aang?—preguntó la morena, al notar que Aang ni siquiera sabía que estaba sentado en el comedor con un plato de comida frente a él.

—¿Eh?—reaccionó al fin—¿Qué?

—Te preguntaba en qué estabas pensando.

—En lo que dijeron Toph y Sokka—agarró el tazón con arroz y comió sin apetito.

Katara entrecerró los ojos.

—Ellos no hablaron mucho.

—Lo que dijeron al final-

Katara resopló.

—Eso fue solo una broma, Aang.

"¿Una broma?" se repitió el Avatar mentalmente, recargándose en su asiento y pensando mejor. Cierto, Sokka y Toph tendían mucho a librar el estrés por medio de bromas y sarcasmo. Habían sido así desde que los conoció, años atrás. Solo que Aang, fiel Maestro Aire, pensaba que más allá de formas para hacer reír, las bromas revelaban sentimientos y ¿Por qué? consejos, sabiduría.

Cuando escuchó esas palabras en boca de sus amigos, primero sonrió, como todos los demás. Ahora que lo analizaba más fríamente, quizá... muy vagamente podían tener algo de razón. Al menos, en un sentido particular.

—Presiento que se te está ocurriendo una loca idea—le dijo Katara—¿Puedo al menos saber de qué se trata?

—Bueno…. Es una loca idea Katara.—respondió.

La Maestra Agua entrecerró los ojos y miró confundida a su esposo, pero no preguntó más. La siguiente sesión duró más o menos dos horas y fue igual de tediosa. No se podía llegar a un acuerdo. Terminada la junta, se pidió una nueva reunión al día siguiente.

Todos se retiraron a sus habitaciones para descansar. Pero Aang no. Él se recostó y se quedó pensando. Di vueltas en la cama por horas hasta ponerse de pie. Él caminó a la recámara de sus hijos. Tenzin estaba completamente dormido, roncando. La pequeña Kya estaba acurrucada y sus manitas abrazaban el cojín. Los dos eran hermosos para los ojos de su padre. Eran niños, inocentes y la esperanza del mundo. Sus hijos tan queridos.

Pensó en ellos. Regresó a su alcoba y se encontró a Katara durmiendo pacíficamente. Recordaba cuando ella lo sacó del iceberg, despertó en sus brazos. Nunca pensó a los doce que aquella linda morena sureña terminaría siendo su esposa y el amor de su vida. Aún ahora, tantos años después, la seguía amando de la misma manera o quizá más. Ella era su esposa, su mejor amiga, la madre de sus hijos, su amante, su compañera…

Él quería darle algo mejor a su familia que un mundo con paz a medias. Él quería reconstruir todo de las cenizas de la guerra, fundar una nueva era donde de verdad las personas podrían ver al futuro como algo positivo. Donde sus hijos podrían ser felices. Donde su familia estuviera a salvo.

Su mente visualizó ese mundo una y otra vez. Cada ocasión con más detalles. La forma de las calles, el lugar, las escuelas, los edificios, los parques, las leyes, los valores, las personas, los oficiales. Incluso los símbolos. La mente de Aang viajó hacia lo que su espíritu le gritaba que era lo correcto.

Katara se removió en la cama, sorprendida de que repentinamente fuera tan amplia. Al voltear, encontró vacío el lugar de su marido. Se sentó mirando alrededor y encontró Aang dándole la espalda, mirando por la ventana. Ni siquiera se podía ver el sol a la distancia ¿Pues que hora era?

—¿Aang?—lo llamó—¿Estás bien?

Él volteó para ver a su esposa.

—Katara, disculpa ¿Te he despertad?

—No—ella se puso de pie, poniéndose una bata blanca que cubriera su cuerpo casi desnudo por la fina tela de su pijama—Aang ¿No puedes dormir?

Caminó hacia él, acariciándole cariñosamente la espalda y colocando una mano sobre su barbilla para sacarle una sonrisa. Aang se inclinó y le dio un corto beso en los labios, abrazándola con fuerza. Los dos miraron el cielo estrellado de color azul oscuro y cómo una luz púrpura, cada vez más clara, se colaba desde lo más profundo del horizonte.

—Estaba pensando—dijo él—Sobre mi loca idea.

Ah, la loca idea. Katara conocía muy bien a Aang para saber que las locas ideas siempre terminaban en proyectos. Aang tenía una mente impresionante y creativa a la hora de buscar soluciones.

—¿Y cuál es?—preguntó curiosa

—Imagina una ciudad Katara—le dijo él, con una pasión en su voz que hizo a la morena maravillarse—Una enorme y hermosa ciudad que crece bajo unas montañas, frente al imponente océano. Con edificios altos y hermosos, porque no se parecerán a ningún otro conocido. Edificios que combinan los cuatro colores y las formas de las cuatro naciones.

Katara comenzaba a imaginarse eso con recelo, tratando de entender a dónde iban los pensamientos de Aang.

—Imagina personas viviendo en armonía. Maestros Agua trabajando con Maestros Fuego en una misma empresa, sin importar su origen. A Maestros Tierra charlando animadamente con personas sin poderes. Todos en paz. Todos iguales. Un lugar donde importa el lugar de donde provengas, si no cómo eres.

—Bien… ¿Y cómo se llama tu utopía, Aang?

Él miró a su esposa con los ojos brillantes de emoción.

—Ciudad República.

-o-

—¿Me estás hablando en serio?

Zuko estaba de brazos cruzados y miraba al Avatar con asombro e incredulidad. Estaban en una de las salas. Katara sentada en el sillón con Kya en brazos contemplaba la conversación que se llevaba a cabo entre el Avatar y el Señor de Fuego.

—Completamente—le decía Aang—¿No crees que podría ser una buena idea?

—No lo sé—Zuko estaba pensativo. Demasiado pensativo—Yo… es decir. Mi gente quiere vivir aquí. No desea salir de las colonias. Pero ¿Estás seguro que es una buena decisión?

—La cuestión es saber cómo llevarla a cabo—Aang lucía sonriente y seguro—Ciudad República puede ser el estandarte de la paz. El ejemplo que le demos al mundo de cómo hay que vivir y convivir.

—Lo haces sonar muy sencillo—replicó Zuko—¿Si estás consciente que estás basándote en una simple broma, verdad?

—Si, lo estoy. Pero ¿No has imaginado cómo podrían ser las cosas?

Zuko debía reconocer que la idea de Aang era realmente buena. O al menos cómo se la había contado. Nadie salía perdiendo y todos ganaban. Sus pobladores podrían quedarse en las colonias y prosperar en paz, como siempre lo deseó, con los demás Maestros Tierra.

—Estoy de acuerdo—dijo—Pero no creo que el Rey Tierra lo esté.

—Del Rey Tierra me encargo yo—proclamó el Avatar—Pero tu también serás miembro activo de éste movimiento. Necesito saber que estás de acuerdo y que contaré con tu apoyo.

—Mi apoyo lo tienes, ya lo sabes—Zuko miró hacia Katara—¿Puedes creer las ideas que se le ocurren a tu marido?

—Día a día me sorprende más—le contestó con una sonrisa—Pero Aang ¿Ya has pensado en todos los problemas que vendrán?

—Eso que ni qué—continuaba Zuko—No creo que el Mundo esté completamente a favor como lo estás tu o yo…

—Espero que puedan aceptar esto como han aceptado todas las demás cosas que les he propuesto—Aang debía admitir que sería un trabajo muy arduo—Pero bueno, nada que valga la pena viene gratis ¿no creen?

—A veces tu optimismo es molesto.

Katara se echó a reír. Kya comenzó a moverse un poco inquieta en sus brazos y ella la meció con dulzura, poniéndose de pie.

—Hay que ir a avisarle a los demás—les dijo—Las influencias de Toph nos ayudarán mucho en Ba Sing Se ¿no creen?

Aang miró a su esposa mientras salía de la habitación con su hija. Él estaba haciendo eso más por ellas que por él. Quería que el mundo estuviera en paz y creciera armonioso, donde sus hijos podrían vivir sin problemas y disfrutar de la misma tranquilidad que él gozó en su infancia.

Espíritus, Katara tenía razón. Sería muchísimo el trabajo que debería llevar a cabo. Pero no había marcha atrás. Y Zuko ya estaba completamente comprometido con el plan.

-o-

—¡Tu estás loco!—le gritó Toph—Dime ¿Qué ideas tan tontas te pasan por la mente? ¿eh?

—Pero si fue tu idea—le respondió Aang con una sonrisa.

—¡Sabes perfectamente que fue una broma!—Toph sonaba desesperada—¿Pretendes acaso que el Rey Tierra se nos eche encima o qué? ¿Y tu, Zuko?—señaló al susodicho—¿Es que no tienes sentido común?

—Toph, por favor…—Mamuro trataba de calmar a su mujer, pero no le salió del todo bien.

—¡No me calmo!—gritó la Bandida Ciega—¡Ésta idea es de locos! ¿me entienden? ¡Locos!

—Pensé que las ideas alocadas eran tus preferidas—añadió Zuko.

Toph estaba a punto de un colapso cuando Mamuro le agarró la mano apartándola un poco del centro de discusión. Sokka aprovechó ese silencio para mirar a sus dos amigos con los ojos analizadores. No, definitivamente no parecía ser una broma.

—Estoy de acuerdo con Toph en parte—dijo al fin el moreno—Pero necesito saber ¿Tienes al menos una idea de en lo que se están metiendo?

—Completamente—contestaron al unísono.

Sokka bufó.

—Pues entonces no me queda más remedio que unirme—alzó las manos en señal de rendición.—Bien, tendrán mi apoyo.

—¡Oh por favor!—gritó Toph de nuevo—Katara hará lo que Aang le diga y Zuko siempre escuchará la voz del Avatar para cualquier decisión. Pero ¿Tú, Sokka? ¡Sabes perfectamente que es una idea ridícula!

—Ninguna idea que hemos tenido ha sido precisamente cuerda—le respondió—Ni en la guerra. Siempre tomamos las decisiones más alocadas y fue por eso que ganamos. Y seguimos ganando.

—Maldición.—Toph se dejó caer en su asiento—Pues ni modo. No iré en contra de ustedes. Si, les apoyaré. Pero no esperen que me la pasé día y noche planeando cada movimiento que harán. Solo díganme que hacer y ya.

—Toph, eres la mejor—le dijo Katara con una sonrisa.

—Si, Reina azucarada… como digan—murmuró en voz baja—Estos locos que tengo como amigos.

—Ustedes aún no han dicho nada—Aang volteó para ver a Iroh y Ursa—¿Qué opinan ustedes?

—Nosotros no tenemos nada que opinar—le respondió Iroh—Apoyaremos lo que ustedes decidan.

—Muchas gracias.

—Entonces—comenzó Sokka—¿Cuándo irán a hablar con el Rey Kuei?

—Mañana mismo.

Y Aang rezó porque todo saliera bien.


Eso fue todo por ahora, se que no es un capitulo muy largo ni explicativo. Las cosas apenas se están acomodando. Me gusta pensar que la idea de Ciudad República salió como una broma, al estilo de la ironía tan común entre Toph y Sokka. Fue una escena graciosa en mi mente que no pude evitar escribir. Espero que les haya gustado :)

Adelanto:

—¡Usted está completamente loco!—gritó el segundo General—¡Loco de remate!

—Avatar Aang—el Rey Kuei habló rápidamente para acallar a su general y reprenderlo con la pura mirada—Lo que usted nos está pidiendo es sencillamente imposible.

—No puede ser imposible—respondió—No existe tal cosa.

El Rey Kuei negó.

—No sabe de lo que habla.

—Creo saber más de lo que ustedes saben.

La indignación del segundo General hacía temblar sus crispadas manos y la mirada el mismo estaba cargada de resentimiento.

¿Qué creen que pasará después?... bueno. Me despido esperando actualizar más pronto que la vez pasada. ¡Gracias por leer!

chao!