Diclaimer: Hetalia y todos sus personajes lamentablemente no me pertenecen
Advertencias: Ninguna… Shonen ai
*Notas mías: Quiero disculparme con Zaga-chan por tardarme tanto en publicar D:! ¡Pero quería hacer un poquito más largo y no me decidía -*
Capítulo 3:
Arthur yacía descansando en su cómoda cama todavía. Unos traviesos rayos de Sol se filtraban entre las cortinas iluminando el rostro pálido del británico que de a poco iba abriendo lentamente sus orbes verdes. Se sienta sobre su lecho, estira sus brazos y se refriega los ojos mientras bosteza.
Busca con la mirada su móvil que debería estar sobre su velador, pero no estaba allí. Se pone de pie e indaga bajo la cama. Nada. También sobre el mueble donde tenía su LED. Nada. Se rindió, seguiría rebuscando después. Fue a su closet para coger ropa limpia, grande fue sorpresa al ver que estaba completamente vacío. No habían si siquiera un par de calcetines dentro.
Hecho un manojo de rabia sale de si dormitorio mascullando uno que otro insulto-¡MALDITA RANA, TENDRÁS QUE ESCUCHARME ¡…¿¡PERO QUE MIERDA ESTÁ HACIENDO ESTE GRINGO AQUÍ?!-gritó abriendo sus ojos de par en par, atónito por la presencia del chico rubio trigo de lentes que había conocido la noche anterior, tomando desayuno y conversando de lo más bien con Francis como si se conocieran de toda la vida.
-¡Hello˜Iggy!-el estadounidense saludó muy animado
-Bon Jour, petit Arthur Hon hon hon
El mencionado se acerca peligrosamente al francés-¿Qué mierda tramas? ¿Cuándo le diste la dirección a este gringo?
-Bueno, ayer se veían muy lindos juntos…
-Mejor cállate o te dejo sin descendencia AQUÍ y AHORA…-se voltea mirando al americano- Tú, dime ¿Qué haces aquí? ¿No deberías estar entrenándote para competir?-su tono de voz sonaba bastante molesto, el galo se percató de aquello, sobre todo de la expresión tristona que se había formado en la cara del ojiazul.
-Arthur, no es de caballeros tratar mal a una visita… además estás aún en pijama ¡Qué vergüenza!- exclamó el galo. Añadiéndole un poco de drama a la situación. El inglés se puso rojo y frunció el seño.
-Es lo único que quedó en el closet… ¿Dónde están mis cosas?-lo último lo recalco con desagrado
-¡Oh! ¡Ya te diste cuenta! Digamos que le hice un favor al mundo y a ti. La doné a un hogar de ancianos-mirada inocente o al menos eso intentaba interpretar-¡Los abuelitos te lo agradecerán!
-¿¡QUÉ HICISTE QUE!?-gritó rabioso el de las grandes cejas. Alfred se limitaba a observar divertido la situación.
-Me lo vas a agradecer, Arthur, me lo vas a agradecer-le guiña un ojo y le entrega unas bolsas. El británico las acepta a regañadientes y se mete en el baño. Francis se volvió a su lugar en la mesa apara continuar tomando su desayuno-Discúlpalo… es especial… muy especial… es lindo a su manera .. ya lo verás
-Nho iflorta-contestó el deportista mientras masticaba un suculento sándwich que se había recién preparado.
-No siempre es así… bueno creo que hoy amaneció de buenas… tiene un carácter de mil demonios juntos. No pensé que vendrías tan pronto muchacho.
-Ohh es que ayer me enamoré completamente de Arthur cuando lo ví entre en el público-dijo de lo más normal, el galo lo miró suspicaz ante tal confesión-Y aprovechando que mi entrenador me dio el día libre pensé en aprovecharlo para conocer más a Arthur
Al poco rato, Arthur sale del baño aún con el pelo húmedo, vistiendo ropa casual de última moda: Unos jeans negros, camisa cuadrille roja y sobre esta un sweater muy delgado de color negro. Además de unos zapatos que hacían juego con la teñida escogida por el galo. Este último se pone de pie para apreciar de pies a cabeza su nueva obra de arte
-¿A que no he hecho un excelente trabajo? ¡Al fin pareces de 23 años, Arthur!-pronunció presumido Francis
-¡LE HAS QUITADO 40 DE ENCIMA!-le siguió el juego Alfred
-Ya cállense… par de imbéciles-masculló irritado el anglosajón. Se sentó a desayunar al lado del estadounidense.
Tras desayunar los tres colaboraron en retirar lo usado de la mesa, lavar y secar la loza, además de guardarla en las estanterías.
-¡IGGY SALGAMOS A PASEAR HOY!-vociferó el americano
-Primero NO me digas "Iggy "y segundo ¿A pasear? Lo siento, yo voy a descansar HOY y SOLO
-Vamos ¡No seas aburrido! ¡Quiero conocer Londres! ¡Francis me dijo que has vivido toda tu vida y que la conoces mejor que nadie! ¡Eres el mejor para hacerme un tour por aquí! –al norteamericano le tomó algo de tiempo convencer al inglés, no obstante, lo logró, pasaría el día entero junto al malhumorado muchacho.
Arthur alistó algunas cosas en un bolso, también incluyó su cámara fotográfica análoga, tal vez podría conseguir unas buenas fotos de su ciudad natal. Ya listos ambos angloparlantes emprendieron camino a los diferentes destinos turísticos que la ciudad ofrecía. Alfred corría animadamente de un lado a otro, observando con asombro cada lugar que visitaba, además le pedía a su acompañante que le tomase una foto con cada monumento. El inglés quiso guardar la compostura, pero le imposible cuando el ojiazul se le ocurrió ir a molestar a la guardia real, así que se largo a reír.
Ya pasado medio día, el estómago de Alfred clamaba por comida, Arthur sugirió ir a comer al Mercado de Camden, estaban bastante cerca del lugar ya mencionado por lo que se fueron caminando. El hambriento muchacho comenzó a comprar diversos objetos que vendían en los pequeños locales. Decidieron comer el plato típico "Fish and Chips", el ojiverde parecía muy complacido con dicho platillo, pero su acompañante no le agradaba. Él quería ir a comer al "Mc Donalds".
Continuaron su recorrido por el "Hyde Park", donde Alfred le pidió a una pareja que paseaba tranquilamente que le tomaran una foto junto a su amigo. Estos aceptaron gustosos. Alfred pasó el brazo por los hombros de Arthur, este último frunce el seño. Justo se dispara el flash.
Para terminar, hicieron la enorme cola para subir al "London Eye". Se subieron a una de las cápsulas junto a otro grupo de personas, se ubicaron cerca del ventanal. Arthur nunca había dejado de impresionarse ante la vista panorámica que le ofrecía tanto de la ciudad como del campo, divisaban el Big Ben, London Bridge, London Tower, entre otros edificios patrimoniales. Se extrañó tras no escuchar la voz de Alfred, se volteó un poco para poder verlo y ahí estaba, pegado al ventanal embelesado por la vista que tenía. La expresión de que tenía era completamente indescriptible para el inglés, era una mezcla muy rara de emociones en los ojos del americano, era hermosa y mágica para él. Necesitaba plasmar esa mirada y esa sonrisa en una foto. Cogió su cámara fotográfica y disparó el flash. El fotografiado se volteó ligeramente y le sonrió bobaliconamente. Iggy se sonrojo de sobremanera.
-¡Y-Yo no te estaba mirando a ti! Yo miraba el paisaje-se excusaba el pobre
-Hahahahaha siempre supe que me estabas mirando, Iggy ¡Hasta me tomaste una foto!
-Eso no es verdad-respondió
-Sabes que si˜
-¡Ya te dije que no, Alfred!
-¿Entonces porque estás rojito?-acorta la distancia entre ellos y lo contempla muy de cerca
-S-solo son… efectos de luz y sombras, pero como eres idiota no vas a entenderme-ríe forzadamente
El paseo estaba llegando a su fin, ya era hora de que Alfred regresara a la Villa Olímpica para que durmiera lo necesario para rendir, a pesar de eso no llevaban prisa al caminar, iban tranquilamente en silencio, no incómodo, uno bastante agradable. Arthur no se había puesto nada que lo abrigase antes de salir y el frío de la noche londinense empezaba a hacer acto de presencia, este se sobaba las manos para tratar de calentar un poco sus manos. Alfred se quitó su chamarra de aviador y se la puso al ojiverde. Este susurró un tímido "Gracias". Avanzaron lentamente hasta la casa de Arthur.
-Gracias, Arthur ¡Ha sido un día grandioso!
-Sí, si… No fue taaaaaaaaaan malo como pensé que podría ser-Alfred lo mira amurrado- Ok… me la pasé bien
El rostro de Alfred se enciende de felicidad. Recuerda que había comprado un pequeño regalito para Arthur en el mercado. Busca en los bolsillos de pantalón, se asustó un poco tras pensar que lo había perdido, pero recuerda que lo había dejado en su chaqueta de aviador. Se aproxima al inglés y comienza a hurguetear en los bolsillos de su chaqueta. Suspiró aliviado, entre sus manos tenía dos colgantes de celular ambos con una "A"-Arthur préstame un momento tu celular-el británico se lo entrega sin rechistar. Alfred inmediatamente le pone un colgante a su teléfono como al de Arthur. El inglés lo mira fijamente en silencio.
-Aquí tienes-le extiende el aparato-ahora tienes una "A" de Alfred y yo la "A" de Alfred-sonríe un poco avergonzado
-No tenías porqué hacerlo-observó su teléfono con el nuevo accesorio
-Es solo un agradecimiento por estar conmigo hoy, Iggy…-mira la hora – creo que es hora de que el hero se vuelva a la Villa Olímpica-se aproxima al ojiverde , lo abraza y le da un fugaz beso en la frente de este-Bye Bye Hahahahahahahaha-se va corriendo lo más rápido que podía, dejando a un desconcertado inglés más rojo que un tomate bien maduro.
Arthur ingresa a su casa, allí le esperaba Francis con una sonrisa bobalicona en el rostro, quién inmediatamente comenzó a molestarlo. El inglés no tenía la más mínimas ganas de discutir con él, por lo que ignoró todo tipo de comentarios. Sube las escaleras hasta llegar a su cuarto, se tira a la cama de golpe con una sonrisa enorme, hace mucho que no se sentía así de feliz, había sido un día maravilloso junto al estadounidense. Un poco después de dio cuenta que no le había devuelto la chaqueta al ojiazul. Se maldijo a sí mismo, bueno se iría a dejar mañana, además sería una excusa perfecta para verlo otra vez…
