Capítulo 4: Un grupo de pervertidos.
-Vaya… sale tan bien –Kari estaba embobada con las fotos que le estaban mostrando- TK tu hermano es un verdadero Dios griego.
-No exageres –la mira de reojo con el ceño fruncido- si a mí me pusieran luces alrededor, ese tipo de ropa y me maquillaran, sería igual que Matt –alardea- y no olvidemos que todas están retocadas con photoshop.
Kari fue a visitar al rubio a su casa, cuando llegó lo vio viendo unas fotos que Matt le mandó por correo. Eran las que salía haciendo publicidad de una marca de ropa y otras fotos eran de él modelando en pasarelas.
TK se las enseñó a la chica, y ésta no había parado de elogiar al rubio mayor.
-No creo que serías igual a él –la castaña ladea sus labios- ambos son diferentes, las facciones de Matt son más atractivas, su semblante es más sexy y su mirada… Dios esa mirada es mas cautivadora –todo lo anterior lo dijo mirando las fotos- a ti te vendría hacerle publicidad a ropa de niños o también sirves para hacer comerciales de juguetes –bromea, se da vuelta para mirarlo y explota en una carcajada.
El chico se había recostado en su cama imitando una posición sexy, apoyando el codo, con una pierna flectada y la otra estirada. Tenía los ojos achicados, supuestamente con una mirada matadora y la boca la tenía levemente estirada, como si estuviera tirando un beso.
-¿Qué? ¿No me salió acaso? –inquirió haciéndose el ofendido.
-Eres tan estúpido a veces –sigue riendo la chica- pareces un modelo travesti.
-¡Kari!
-Era broma, era broma –ríe la chica.
-Si hubiera sabido que babearías tanto por mi hermano no te hubiera mostrado las fotos –se cruza de brazos molesto.
-¿Acaso estas celoso? –alzó una ceja suspicaz.
-Sí ¿Y qué? –responde mirándola fijo- si te dijeran que tu hermano es un Dios griego, sexy, matador y esas cosas ¿no te sentirías celosa?
-¿Si me dicen eso de Tai? –inquiere incrédula medio riendo- pues… depende de la persona que me lo diga. Si es un chica no estaría celosa, me sentiría orgullosa de tener un hermano sexy –ríe- y si me lo dijera un chico sería raro… Bueno es que igual no es lo mismo contigo, tu hermano es hombre al igual que tu.
-¿Y si Tai fuera chica y yo te dijera que es más sexy que tú? ¿Cómo te sentirías?
-Bueno eso es diferente, no se me daría lo mismo –se encoge hombros aburrida de hablar sobre ese tema- oye tienes que mostrarle estas fotos a Mimi –se acerca al computador para ir cambiándolas- Uff se dará cuenta de lo que se está perdiendo.
-Ya deja eso –el rubio apaga la pantalla y se pone en frente para que lo viera a los ojos.
-¿Qué te pasa? –se extrañó al verlo urgido.
-¿Cómo que qué me pasa? Kari estas babeando por mi hermano – lo dice como si fuera algo muy trágico- ¿no me digas que ahora te gusta? –abrió grande sus ojos- si es así mas celoso me pondré. Aparte no creo que te de lo mismo si Tai fuera chica y te dijeran que es más sexy.
-Otra vez con lo mismo TK –roda los ojos cansada- ¿Por qué te afecta tanto? Sabes que Matt no me gusta, es atractivo pero no por eso ahora me empezó a gustar ¿Por qué es que insistes en hablar de esto?
-Hipotéticamente, ¿si la persona que te gusta te dice que tu "hermana" es más sexy, no te sentirías mal? –tragó saliva viéndola con el ceño entristecido.
-Con que ahí está el problema… -sonríe negando con la cabeza, mira el suelo y dice- te tardaste rubio, te tardaste.
-¿Qué? –exclamó confundido.
-No fue la declaración más bonita pero…-lo ve a los ojos tímidamente- estaría realmente celosa por mi hermana si me lo dices tú…
Se demoró en procesarlo, primero fue porque ya se había perdido del tema, después Kari le dice que se tardó y finalmente le confiesa que si se pondría celosa…
Entonces…
-Emm… ¿y ahora qué? –el ojiazul no sabía qué hacer.
-No lo sé –se encoge de hombros- ¿Qué se hace después de una extraña e inesperada declaración?
-Pues… en las películas se besan ¿deberíamos hacerlo? –pregunta como un niño abriendo sus ojos.
-¿Es broma cierto? –indaga incrédula, el chico ya la había exasperado.
-¿No quieres que nos besemos? –se había confundido más de lo que ya estaba.
-¡Es suficiente me voy! –Kari perdió los estribos, tomó su bolso y salió de la habitación del chico.
Estaba molesta se supone que había estado esperando esa maldita declaración hace, semanas, meses, ¡años! Si bien no fue como la que había soñado al menos el rubio lo hizo, pero luego de eso se puso como idiota y comenzó a hacer preguntas estúpidas. Le molestó que no supiera cómo actuar, si iba a ser así… ¿podrían llegar a entablar una relación?
-¡Kari! –el chico la alcanzó- espera –la detuvo justo en el umbral de la puerta principal.
-¿Qué? –no hacía nada para ocultar su molestia.
Poco le duró eso sí, luego de que el rubio la tomara de la cintura y plantara sus labios contra los suyos, su semblante cambió drásticamente a uno de sorpresa y felicidad.
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-Mimi, que alegría me da verte, eh tratado de comunicarme contigo pero…
-Si no te vas ahora gritaré –musitó temblando.
-Oye –tragó saliva- déjame al menos explic…
-Si no te vas ahora gritaré, Dylan –lo interrumpió cerrando sus ojos fuertemente.
El chico no dijo nada más y se fue, no le quedó de otra. Mimi respiró repetidas veces para tranquilizarse, estaba tensa y nerviosa, el corazón se le desbocaría en cualquier momento, sentía que sus piernas flaquearían y caería al suelo.
Se acercó a un asiento y se quedó ahí un rato. No saldría del supermercado en buen rato, temía que el tipo estuviera afuera esperándola, le preocupaba también de que la siguiera hasta su casa. Lo que menos quería era que él supiera donde vivía…
Pasó como media hora sentada ahí, cuando al fin ya se calmó un poco, decidió irse. Antes de salir se aseguró de que no estuviera el muchacho por los alrededores…
-Bien, será menos de una cuadra no creo que me pase nada- se dijo echándose a correr.
No debía andar corriendo pero como era algo de vida o muerte lo tuvo que hacer.
Llegó a su casa al fin y corrió a sentarse en uno de los sillones de la sala.
-Ya estoy a salvo –respiró profundo y cerró fuerte sus ojos- Ay no, basta, basta por favor pequeño…-los insistentes dolores volvieron a aparecer.
Se agarró fuerte el estómago e inhalaba y exhalaba repetidas veces.
-¿Hija estás bien? –apareció su padre de la nada.
-S-si, si, sólo me hizo mal algo que comí –puso su mejor cara.
-¿Segura? ¿No quieres que llame a un doctor? –se acercó a ella preocupado.
-Estoy bien papá, tranquilo –se levantó como pudo esforzando una sonrisa- voy a mi habitación ya se me pasará –con dificultad caminó hasta su cuarto.
Al llegar se recostó en su cama a esperar que el dolor cesara…
Esta vez duró más que otras veces, y fue más fuerte todavía, recordó unas pastillas que le habían recetado supuestamente para esos malestares, se acercó a su bolso y vio la receta del médico. Había un problema eso sí, no las había comprado.
Tomó su celular y no le quedó de otra que llamar a su madre postiza…
-¿Sora?
-Hola Mimi, ¿Qué pasa? –contestó la pelirroja al otro lado del móvil.
-¿Me puedes hacer un favor? –suplicó con voz aguda.
En menos de media hora la chica ya estaba en casa de Mimi dándole el afamado remedio…
-Agradece que andábamos por aquí cerca –le reprochó la chica a la castaña.
-¿Se te pasó un poco el dolor? –Tai estaba con Sora cuando la ojimiel llamó.
-Más o menos –sonríe levemente- gracias por hacerme el favor.
-Ya sabes, cualquier cosa no dudes en llamarme a mí o a Sora –el castaño le sonrió- aunque siempre estamos juntos cuando te pasa algo –ríe extrañado.
-Es verdad… -sonríe la pelirroja mirando a Tai- ser tus padres postizos nos unió más. Íbamos a almorzar juntos cuando llamaste.
-Perdón por arruinarles la cita –se disculpó apenada.
-No era una cita –aclara Sora sonrosada.
Mimi la mira con una picara sonrisa, luego mira a Tai que tenía la mirada desviada ocultando su sonrojo.
-¿Creen que soy tonta? –suspira- en fin, haya sido una cita o no, me alegra que estén pasando tanto tiempo juntos.
-Siempre ha sido así Mimi –habla Tai- es lo que hacen los mejores amigos ¿no?
-¿Por qué mejor no hablamos de otra cosa? –pide la pelirroja- Haber Mimi cuéntanos ¿por qué es que te vinieron estos terribles dolores?
La castaña dejó de sonreír inmediatamente, había olvidado el encuentro de la mañana, dio un pesado suspiro y les contó…
-Esta mañana fui al supermercado y adivinen con quien me encontré…-bajó la mirada.
-Por como lo estás diciendo con alguien no muy bueno –dedujo Sora- Él ¿verdad?- Mimi asintió -¿Cómo fue? ¿Qué pasó?
La chica les relata tal cual como ocurrió y les explicó el porqué de los dolores…
-Hiciste bien en decirle eso –Tai la felicitó- me hubiera gustado estar contigo, no sabes cómo pondría en su lugar a ese desgraciado.
-No digas tonterías, el es mayor que tú, no sólo de edad si no que también de altura –replica la castaña.
-Al menos pudiste defenderte sola y eso es bueno, es bastante bueno en realidad –le sonríe su mejor amiga- lo malo es que saliste corriendo como condenada y te hizo mal –ladeo sus labios y Mimi dio un pequeña risita- oye no es para reírse.
La semana comienza nuevamente, Mimi sentía como si ya llevaran meses en el colegio por lo cansada que se encontraba. La triste realidad era que recién estaban en la segunda semana de clases.
Ya habían fijado las primeras pruebas y trabajos. La castaña no era una chica con notas sobresalientes le costaba aprender, era bastante distraída. Su tutor de varias materias era Matt pero el chico no estaba en esos momentos para enseñarle. Le daba un poco de vergüenza pedirle ayuda a Joe o a Izzy, con ella había que tener bastante paciencia no aprendía a la primera, por eso le gustaba que Matt le enseñara, el sí que la aguantaba en todo.
No le quedaba de otra, este año debía irle sí o sí bien, debía terminar su último año con honores, bueno no con honores, pero debía al menos pasar de curso. No podría repetir estando otro año en el colegio y al mismo tiempo cuidando de su hijo, ya tenía prácticamente su vida planeada.
Cuando tuviera que abandonar la escuela haría exámenes libres, sacaría su diploma de graduación y el próximo año en vez de entrar a una universidad se dedicaría a su bebé y trabajaría. En el año subsiguiente recién entraría a estudiar lo que le guste.
Por ahora les pediría ayuda a sus dos amigos…
-Joecito –dijo con una voz requirente– Izzycito - les sonrió estúpidamente.
-Porque presiento que nos vas a pedir algo –inquirió Joe rodando los ojos divertido.
-Pff como crees –hizo un gesto con la mano- bueno sí, ¿podrían por favor enseñarme para la prueba de matemáticas del jueves? –pidió con ojos suplicantes.
-Sabes que si Mimi, no te tenias para que pedirlo de esa forma tan desesperada –Izzy bromeó.
-Oye no me mostré desesperada –lo miró extrañada- como sea ¿de verdad me ayudarán?
-Por supuesto –asiente Joe encogiéndose de hombros- como tu tutor en estos momentos está en Francia, podemos ser su remplazo ¿no?
-Chicos muchas gracias –dice alegre- bien pueden ir mañana a mi casa, con Matt siempre estudiábamos ahí –les informa- ¡Ah! Y otra cosa… -los mira con una sonrisita traviesa- lleven toda la paciencia que tengan.
-Está bien, no te preocupes sabemos cómo eres –Izzy le habla divertido- Matt se quejaba con nosotros de cómo tenía que aguantarte tanto.
-¡¿De verdad? –Mimi abrió sus ojos incrédula.
-Izzy –Joe lo miró con reproche- no eran quejas malas, decía así como que…eras un poco lenta para aprender –trata de arreglarla.
-No puedo creerlo –se cruza de brazos frunciendo la boca- bueno igual lo entiendo… soy bastante difícil, ni yo a veces me aguanto y me quejo conmigo misma- confiesa y Joe e Izzy ríen por su comentario.
Sora estaba conversando con Tai en el asiento reservado del rubio, un grupo de chicos llaman al castaño y ella se devuelve al lado de Mimi…
-¿Qué tanto hablabas con ese? ¿Eh? –exigió saber la castaña fingiendo una voz autoritaria.
-Cosas –responde la pelirroja riendo por lo bajo.
-Cosas –repite Mimi burlona- como sea, mañana Joe e Izzy irán a mi casa a enseñarme matemáticas ¿quieres ir?
-Está bien, yo también necesito ayuda.
En ese mismo momento estaban en clase de física, la profesora les había dejado el resto de la hora libre y por eso estaban todos sin hacer nada.
Unos compañeros de los chicos habían llamado a Tai para preguntarle algunas cosas que les llamaba la atención de Mimi…
-Oye Tai…-habló un chico de cabello negro- tú que eres amigo de Mimi ¿sabes porque está tan extraña?
-¿Extraña? –repitió el confundido- no lo está.
-Sí, bueno no es extraña la palabra, es cambiada…-sonrió otro chico de cabello castaño.
-¿Qué es lo que quieren preguntarme? –indagó Tai directo y con un semblante algo molesto, sabía a donde querían llegar sus compañeros.
-¿Te fijaste que tu amiga llegó con unos pechos bastante… -hizo una pausa y miró al grupo de chicos- bonitos? –completó la frase y comenzaron a reír, excepto Tai.
-¿Qué se hizo? –preguntó otro chico -tú debes saber, ya cuenta.
El castaño los miró a todos con una irónica sonrisa, pasó su vista por cada uno de ellos, por los seis estúpidos y morbosos del salón…
Ese era el grupito de chicos más rechazados del curso, los nerds psicópatas eran llamados. Seis tontos que pasaban su tiempo en computadoras y burlándose de los demás. Eran tan enfermamente desequilibrados que se corrió el rumor de que utilizaban fotos de sus mismas compañeras y las editaban en cuerpos de mujeres desnudas, luego con esas fotos… saciaban sus necesidades sexuales.
Eran unos tarados por preguntarle a él sobre el cambio de Mimi, si no hubieran estado en el colegio hubiera golpeado a cada uno de ellos, demás que podría con los seis, no creía que ninguno de ellos haya estado cerca de una pelea en sus vidas, con suerte lo más cercano quizás hayan sido esos juegos de play que tanto comentan en clases.
-Ya dinos Tai –un chico medio gordito de lentes se exasperó en saber.
El castaño de alborotados cabellos miró a Mimi que conversaba amenamente con Sora, luego volteó de nuevo al grupo de chicos, negó con la cabeza mientras sonreía mordazmente.
-¡Me dan pena! –les soltó en la cara- no sé cual de ustedes está peor, en serio, o son tarados o enfermos mentales –concluyó frunciendo el ceño- en primera no debieron preguntarme a mí sobre Mimi, como ustedes recalcaron ella es MI amiga y como tal la defiendo y la defenderé siempre. Sólo a unos imbéciles como ustedes se les ocurre hacerlo. No son más que un grupo de necesitados.
-Que te pasa nosotros sólo estábamos mencionando algo que nos extrañó, Mimi está más…-el chico que estaba hablando fue interrumpido por un empujón que le dio Tai, chocó con las mesas haciéndolas sonar y llamando la atención de los demás compañeros.
-¿Haber que está pasando ahí? –la profesora se levantó de su asiento y miró a ese grupo.
-Nada profe, les estaba explicando algo a mis compañeros y sin querer me tropecé –inventó Tai.
-Ok Yagami, valla su puesto –le dijo la mayor volviendo a lo suyo.
Tai asintió y volvió a mirar a los seis, les dio una mirada bastante amenazadora como dándoles a entender que no se metieran con él ni con sus amigos y luego volvió a su lugar.
Como supuso ninguno tuvo las agallas ni el valor de defenderse, eran unos cobardes que aparentaban ser superiores a los demás y no eran más que seis acomplejados babosos sin madurez alguna.
-¿Qué cosa te preguntaron?- cuando el chico llega a su puesto Sora averiguó.
-No creo que sea el lugar para decirles –ríe en un suspiro.
-¿Qué estupidez hicieron ahora? –Mimi preguntó rodando los ojos.
-Sabes que esos no tienen remedio, en fin después les cuento.
Al toque de timbre se reúnen los chicos en el mismo lugar de siempre, a la salida de la cafetería en unos asientos que estaban bajo unos árboles.
TK y Kari llegaron más alegres que nunca, ¿el motivo? Pronto se los harían saber a sus amigos…
-¿Y bien? –se impacientó Mimi.
-Bueno no es algo tan importante, o sea lo es para mí y Kari. Me refiero a que no es algo que les cambiará la vida o que se yo…
-TK en serio, deja tu parloteo y dilo de una vez –Yolei lo apuró cruzada de brazos.
-Bien, bien, Kari y yo somos novios –toma la mano de la chica para sonreírle.
-Pff ¿eso era? – resopla Mimi- yo pensé que era algo más novedoso. Ustedes dos siempre han sido algo más que amigos, antes eran como "amigovios". Pero bueno me alegra que al fin hayan formalizado la extraña relación que tenían, ahora sólo faltan dos personitas que yo conozco –mira de reojo a Tai y Sora que pusieron los ojos en blanco.
-Les dijimos que no era tan importante- reitera Kari.
-Por eso es que estabas tan feliz este fin de semana –dijo su hermano sonriendo extrañado.
-Espera –habló Yolei- ¿o sea que hace días son novios?
-Bueno fue el sábado y queríamos decirles a todos al mismo tiempo- explicó el rubio.
-Hoy es martes –señala Sora- ayer lo hubieran dicho.
-Ayer no vino Ken –replicó Kari- como sea, sólo felicítennos y ya.
Ninguno se hizo de rogar y felicitaron a la nueva pareja…
Y así iban pasando los días, Mimi seguía sintiendo esos terribles dolores como a la vez su barriga seguía creciendo.
La madre de la castaña seguía insistiendo que no comiera tanto, le extrañaba que su hija que siempre había sido delgada estuviera aumentando tanto de peso de la noche a la mañana. Mimi por su lado hacia todo lo posible por ocultar esos kilos de más, se compró una faja y eso le ayudaba un poco a esconder su vientre.
Por más que Sora, Kari y Yolei le prohibieron que usara esa faja ella hacía caso omiso, no las tomaba en cuenta y la usaba diariamente, sin saber que eso era peor para el bebé.
Pero según ella no tenía otra opción, su barriga de quince semanas ya se notaba y no podía permitir que la vieran así, menos ahora que los depravados del curso le tenían los ojos encima. Después de lo que le contó Tai andaba más acomplejada y perseguida que nunca, por eso es que se compró aquella prenda.
Era un día jueves como cualquiera, se encontraban en la segunda clase del día. Estaban en matemáticas haciendo una actividad que les dejó el profesor…
-Deja de dormir y hace la tarea Mimi –Sora regañó a su amiga.
-Es sin nota –responde con los ojos cerrados.
Así era diariamente, la castaña con el chaleco de Tai hacía una almohada sobre la mesa y se ponía a dormir. Sora era la que siempre tenía que sacarla de apuros cuando el profesor o profesora se daba cuenta.
-Ya déjala Sora, deja que babee mi chaleco – y Tai era el que siempre la dejaba dormir.
-Oye, yo no babeo –se quejó la chica frunciendo el ceño- y ya cállense así no me dejan dor…¡Ah! –se reincorporó rápidamente agarrando su estomago.
-¿Otra vez los dolores? –Sora adivinó preocupada y Mimi asiente con sus ojos cerrados.
-¿Quieres que te traiga algo? ¿Vamos a la enfermería? ¿Mimi? –Tai se ponía como loco cuando a la castaña le venían esas molestias.
-N-no, no ya se me… pasará –quiso creer la chica.
-Ay Mimi porque no te estás tomando el remedio –la pelirroja mientras le acariciaba el brazo la reprendía – eres bastante irresponsable.
-Es que… se me acabó y no me queda dinero para comprar más…-explicó dando otro quejido- gasté todo en los últimos exámenes que me hice…
-¡Porque no me lo dijiste, yo te los hubiera comprado! – Tai como histérico golpeó la mesa desesperado.
-Tranquilo, tranquilo pronto pasará…
-Mimi mejor ve a la enfermería –le aconsejó Joe que se acababa de percatar.
-Vamos yo te acompaño – Sora se levantó y ayudó a la chica.
-¡Yo también voy!
-No –la pelirroja detuvo a Tai- así de alterado pones más nerviosa a Mimi.
El castaño asiente y se vuelve a sentar, era cierto le hacía mal a Mimi cuando se ponía como loco, prefería que estuviera relajada en vez de estar con él y su estado de histeria.
El profesor le dio permiso a Sora para que acompañara a la castaña a enfermería.
La enfermera se encontraba en colación, entonces uno de los inspectores se encargó de ella.
-Aquí tienes Mimi, espero que con esta agua de manzanilla se te pase- el joven inspector le entrega una taza.
-Gracias Gennai…
El inspector Gennai era muy cercano a todos los alumnos de la escuela, era el único entre inspectores y profesores que se dejaba tutear por los estudiantes.
Mimi aparte de considerar a Gennai como su amor platónico, era también considerado como su amigo. Desde que llegó a ese colegio el siempre se mostró súper simpático con ella, de ahí comenzó aquella amistad.
-Sabes… has estado extraña últimamente, ¿Qué es lo que te pasa? –el castaño de ojos celestes se preocupó por la chica.
-No me pasa nada –trata de sonreír pero el malestar fue más fuerte, no lo aguantó más y comenzó a llorar en modo de desahogo- ¡me duele!
-Tranquila pequeña ya pasará –el castaño acarició su cabeza en forma de consuelo- tomate el agua para que se te quite –camina a la puerta- llamaré a tus padres para que…
-¡No! –Sora y Mimi gritaron al unísono.
-No lo los llames Gennai, están trabajando y no creo que puedan venir…
-Pero al menos se los haré saber, la otra vez igual estabas con estos malestares. Les diré que te lleven a un médico para que te revisen.
-Gennai…-lo miró suplicante- por favor te ruego que no los llames, no quiero preocuparlos.
El chico se acercó a ella y viéndola directo a los ojos le dijo.
-Está bien no lo haré, pero… -se acerca más a su cara- quiero que cuando estés mejor vengas a conversar conmigo, sabes que puedes confiar en mí, ¿somos amigos verdad? –le guiña un ojo haciéndola sonrojar- estaré en mi oficina. Cuídala bien Sora- sale de la enfermería.
-¿Puede haber un hombre más sexy que ese? ¿Se notó mucho mi sonrojo? ¿Estoy babeando? –exclamó la castaña abriendo sus ojos.
-Sí, estás babeando, igual que cuando viste las fotos de Matt- la pelirroja roda los ojos suspirando- Deberías decirle a él también, no fue tan terrible cuando se lo dijiste a la profesora de educación física. Si se lo dices a Gennai vas a tener otro apoyo más, y sabes que él te considera bastante, eres casi su estudiante favorita –alza sus cejas mirándola sonriente- Ah y otra cosa, deja de usar esa maldita faja, a lo mejor por eso te duele más que antes, le estás haciendo un daño a tu bebé.
-¿Crees que aún querrá ser mi esposo cuando le diga que espero un hijo que no es de él?- fue una pregunta que se le salió en voz alta.
-¿De qué demonios estás hablando? –Sora la miró desconcertada.
-¿Eh? –se percató de lo que dijo- ¡Oh! Ya sabes… bueno no es un secreto que Gennai es mi amor platónico, sólo fantaseaba en mi cabeza- sonríe mostrando todos sus dientes.
-Al parecer el dolor cesó –alza una ceja, su amiga podría ser bien extraña a veces.
-Sí –suspira- ¡fue su agüita santa! –miró la taza con ojos iluminados.
-Estas bien loca ¿lo sabías? –la pelirroja comenzó a reír, siempre la castaña le sacaba carcajadas cuando se ponía a fantasear con Gennai.
-Si lo sé, bueno –suspira hipnotizada con sus orbes miel en la taza- ¿voy, o no voy a hablar con él?
-Ve, verás como se te quitará un gran peso de encima.
-Mmm… está bien- baja de la camilla- deséame suerte.
-Suerte –suspira Sora sonriéndole.
Segundo piso, a mano derecha la tercera puerta. Se sabía de memoria el camino de la oficina de Gennai, si cuando él recién llegó pasaba dejando regalos en la puerta y salía corriendo. Cuando la descubrió el chico la invitó a pasar y así estaban horas en la oficina conversando de cualquier cosa o simplemente le iba a hacer compañía. Dio un suspiro y rió al recuerdo, últimamente no pasaba tanto con el castaño, por ser el último año tenían más deberes y eso le quitaba tiempo.
Tocó tres veces la puerta y enseguida Gennai la hizo pasar…
-¿Te sientes mejor? –Mimi asintió sonrosada ese hombre siempre la ponía nerviosa al principio, pero cuando tomaba confianza la lengua no se la paraba nadie- siéntate por favor- le indicó la silla.
-Remodelaste –sacó tema la chica mirando por toda la oficina.
-Sí, hace tiempo que no venías, traje varias cosas de cuando estuve en Madrid.
-¿Fuiste a España en las vacaciones?
-Ajá –asintió- mira te compré algo –comienza a hurgar en el cajón del escritorio.
Sus ojos empezaron a brillar de la emoción, su corazón comenzó a palpitar, una gran y radiante sonrisa apareció en su rostro. Gennai, el castaño de ojos celestes e inigualables, su amor platónico, el hombre más perfecto de la faz de la tierra según ella, le trajo un presente de Europa, España, Madrid… se acordó de ella en las vacaciones, pensó en ella en sus días de descanso… ¿Le habrá traído una joya? ¿Un anillo? ¿Se dio cuenta al fin que ella era la indicada en su vida? ¿O tal vez le trajo un perfume? ¿Una foto de él en zunga de leopardo? Sonrió más al imaginar eso…
El castaño saca una cajita finalmente y la mira.
-Eh… ¿Mimi? –se asustó un poco al verla con la cabeza un poco ladeada, sus ojos estaban entrecerrados, sus mejillas ruborizadas y la sonrisa de tarada que tenía no se la quitaba ni el papa.
-¿Si mi cielo? –se le escapó de los labios y ni se percató.
-¿Qué? –pestañeó repetidas veces.
-Oh perdón, ¿Qué me trajiste de España? –preguntó emocionada.
-Toma –le entrega la caja y Mimi la abre como endemoniada a la velocidad de la luz- ¿te gusta?
-S-sii –deja mostrar el pequeño llavero- es un torito –mantiene su sonrisa- gracias. Linda tu foto de Gennai en zunga Mimi –ironizó mentalmente.
-Oh no es nada, es un pequeño detalle solamente –se vuelve a sentar en la silla- ¿y bien? ¿No tienes nada que decirme?
-Oye es un torito bien lindo, mira en su cuello tiene una cintita roja ¿Te gustan los toros, Gennai? – se sentía imbécil con todas las idioteces que decía.
-Mimi –la vio severo.
-Está bien –suspira- pero debes prometerme que no le dirás a nadie, Gennai a nadie- el castaño estira su mano sobre el escritorio para tomar la de Mimi- ¿Eh? –se extrañó al acto de él.
-Prometo no decirle nada a nadie, puedes confiar en mi linda –le sonrió de lado.
-¡ME DIJO LINDA! –gritaba en su mente- ¡Dios! Tiene unas manos tan suavecitas.
-Emm… ¿me devuelves mi mano? –rió divertido y ella lo soltó rápidamente demasiado sonrojada- bien… entonces… dime qué es lo que sucede Mimi.
-Ok… -suspira y se encoge de hombros- estoy embarazada, eso…
Continuará…
Hola!
Bueno hablaré al tiro sobre el cap :)
Primero Kari y TK son novios eeehh, no sé como que la historia no está muy centrada en las demás parejas pero bueno un poquito Takari no le hace mal a nadie.
u.u me hubiera gustado ver las sexys fotos de Matt ¿se lo imaginan? Si Kari quedó loca imagínense como quedaríamos nosotras xD
Y al final no era Matt el chico del supermercado, era Dylan el malo! :o fue súper poco dialogo y el chico se fue al tiro porque así pasó en la vida real no le quedó de otra que irse :/
Los morbosos! Esos son los enfermos pervertidos del curso, ¡Uy eran tan depravados! Yo los odiaba, la vez que los mirabas estaban murmurando cosas y riéndose de los demás, y había uno sobretodo que era un asqueroso! De Facebook sacó la foto de una compañera y puso su cara en el cuerpo de una mujerzuela! Eran tan necesitados esos monos ¬¬
Pero Tai el lindo amigo defendió a Mimi wii tan buen cabro que es ese :D
Jeje agregué a Gennai *¬* es tan sexy ese hombre! (de joven xD) y es el amor platónico de Mimi jaja como que me lo imagino así xD la castaña loca por Gennai, pero bueno sólo es una amor platónico, ella ya sabe la realidad.
Puse a Gennai como inspector porque así pasó en la vida real, la única diferencia es que era inspectora xD era simpática apoyó a mi amiga en todo :)
Y bueno les dije que a lo mejor en este cap aparecería Matt y solo fue nombrado :/ lo siento pero es que primero venía esto de los morbosos, luego venía lo del inspector, falta decirle a los padres de Mimi y recién ahí vendría llegando el francés modelo hot.
Haré todo lo posible para ponerlo en el próximo cap, o sea si o si tiene que llegar en el próximo capítulo si lo de los padres no es tanto…
Si se preguntan porque Mimi no puede demandar al tipo pronto van a saber el motivo… así es… hay un motivo el del por qué la chica no puede llevar al mono a la cárcel… ya lo verán… pronto xD
Graciasssss a los reviewsssss :D
0809m, Miiko Love, Ishitawa, jaruna-chan, Princessmalfoy10, CherryMurder, Roxa-XIII, Rolling Girl, Mitsuki Neko Nozoni, Wielder 01, Carla, Fanny, 0-aThErY-0.
Gracias de verdad :)
Uff si me vieran como estoy en estos momentos xD llorando como Magdalena, y todo por una película ¿han visto 3 metros sobre el cielo? Santa madre de Dios pero que película MAS TRISTE! O sea no es todo triste, el final si :C POLLOOOOOOOO D: y ahora saldrá la dos y que bueno porque fue muy injusto el final de la uno meh!
También ese no es el único motivo de mis lagrimas u.u salí al balcón… y mi tortuga estaba muerta ._. tengo dos y ahora el macho quedó viudo, yo no las quiero mucho porque me dan asco pero igual me dio pena que muriera :c además era la que me había regalado mi abuela, y más encima murió por mi culpa estaba dada vuelta por eso murió, si me hubiera dado cuenta :c me dio miedo y después me vino a penar O.O no bueno no, pero hubo un temblor TAN fuerte y lo peor es que estaba sola con una tortuga muerta en el balcón y en un edificio, ¡qué mejor! ¬¬
En fin
Nos vemos!
