Capítulo 5: Papá, mamá… Estoy embarazada.

-Lo sospeché- Gennai dio un pesado suspiro y asintió lentamente con los ojos cerrados- ¿de cuánto estas?

-Tres meses y medio… -respondió con la mirada baja mientras jugaba con sus manos.

-¿Qué dijeron tus padres?

-No lo saben –desvió la mirada.

-¡¿No? Pero Mimi ¿Por qué? Y peor aun ¿Cómo no se dan cuenta? –el castaño se sorprendió.

-Te eh contado como son ellos, se dedican tanto a sus trabajos que apenas se dan cuenta que existo –se encoge de hombros- y según mi mamá estoy gorda por comer tanto, ni siquiera se detiene a pensar el verdadero motivo –roda los ojos- mis amigos son los únicos que saben esto, bueno y tu.

-Mmm… -la mira con el ceño entristecido- ¿y el padre?

Mimi suspira y se recuesta pesadamente en la silla cruzándose de brazos.

-No tiene –dice con voz firme.

-¿Pero lo sabe al menos? –ella negó- ¿Quién es él? ¿Lo conozco?

-No, nadie lo conoce. Es… un chico que conocí hace años en Estados Unidos, nos reencontramos el año pasado y comenzamos algo, nada formal- aclara- pero él era súper desubicado, se sobrepasaba conmigo… la cosa es que me obligó –sus ojos se cristalizan era inevitable no sentirse mal cuando recordaba eso.

-No puedo creerlo –estaba pasmado- Mimi ¿Por qué no lo demandas?

-Da igual, ya pasó- respondió mirando hacia al lado. Él suspiró y dijo.

-Deberías decirle a tus padres que estás embarazada, luego será demasiado tarde. ¿Oye y estas yendo al médico?

-Sí, bueno estaba. Con mis ahorros pagaba las consultas, los exámenes y remedios, pero se me acabó todo y no puedo llegar y pedirles tanto dinero a mis padres, no me lo darían tampoco- suspiró.

-¿Quieres que te ayude con eso?

-¡No! –negó rápidamente- no quiero que me ayuden con esto, no dejo que nadie lo haga. Tai y Sora siempre se ofrecen a darme todo pero nunca los tomo en cuenta, no quiero depender de otros, está mal.

-Entonces debes decirle a tus padres, Mimi. Es tu única opción –ladea sus labios- a todo esto ¿Por qué no quieres decirles?

-Me da miedo, me odiaran, me echaran de la casa y me dejarán sola viviendo en la calle.

-¿En serio crees que harían eso? –inquirió levantando una ceja.

-No –dio un corto suspiro- pero… pasaré a ser una decepción para ellos, como sea prometo decírselos pronto.

-Nada de pronto, se los dirás hoy –le habla severo.

-¿Qué? No, claro que no ¿estás loco? Primero debo prepararme sicológicamente, estar relajada, tener…

-Tuviste tres meses para hacer eso –interrumpe Gennai- de acuerdo, no lo harás hoy. Pero sí, antes de finalizar la semana, o sea que tienes tres días para hacerlo.

-Eso es muy poco, te creo si hoy fuera lunes o martes, pero no hoy es jueves y tendría que venir diciéndoselos el domingo –se quejó la castaña frunciendo el ceño.

-Es que no tienes otra opción Mimi. Aparte debes ir al médico, esos feos dolores deben ser tratados –se la queda mirando un rato y decide- Está bien, te daré una semana completa, para el próximo jueves tus padres ya tienen que estar enterados ¿estamos?

-De acuerdo –acepta mirándolo fijo.

-Esa es la linda Mimi que me gusta –le sonríe alegre.

Y volvió a ruborizarse y a imaginar cosas con una estúpida sonrisa. Gennai iba a ser un marido bien controlador, pero así le gustaba, siempre atento con ella, preocupado, respetuoso, considerado, galante, erudito…

-Ahora Mimi–sus cavilaciones fueron interrumpidas.

-Perdón ¿qué dijiste? –pestañeó perdida.

-Que deberías volver a clases –ladeó sus labios.

Gennai ya conocía a la chica, podría estar hablando de algo muy importante y ella se iba en su nube de pensamientos de la nada. Lo peor era que a veces le daba miedo las sonrisas que ella le profesaba.

Aunque él sabía perfectamente que Mimi sentía cierto afecto por él, no había que ser tonto para no darse cuenta, la chica era bastante obvia. Incluso habían ocasiones donde le decía descaradamente que era su amor platónico y futuro esposo.

-Bueno, me voy –se levanta de su asiento- sólo porque hoy estas más pesado que de costumbre–roda los ojos- Gennai, esto no se lo dices a nadie, ¿ok? ¡A nadie! ¿capisci? –camina hacia la puerta- o en casa te azoto con el látigo querido –murmuró riendo, el castaño no la escuchó pero podría imaginarse con qué tenía que ver.

-Tu secreto está a salvo conmigo Mimi. Otro día me hablas mas sobre este tema, hoy no me dijiste mucho pero sé que después me aclararás algunas cosas- le sonríe- recuerda que tienes una semana para decirle a tus padres.

-¡Ya sé! Adiós –se va refunfuñando por los pasillos hacia su salón.

El resto de los días fueron muy desesperantes para la castaña. Gennai terminó siendo como una pesadilla para ella, se le aparecía en todas partes, recordándole constantemente que debía hablar con sus padres.

Era miércoles, y tan solo le quedaba ese día para decirles.

-Entonces hoy…- dice Sora mirando a su hipnotizada amiga.

-Sí, asique si mañana no vengo al colegio es porque me mataron ¿ok?

-No digas locuras Mimi –Tai frunció el ceño mientras negaba- tu sólo tienes que estar tranquila y pensar en que todo saldrá bien.

-Cállate ¿Cómo quieres que esté tranquila con algo como esto? Como si fuera muy fácil, ponte en mi lugar ¿estarías tranquilo? –inquirió molesta- no ¿cierto? –se recuesta sobre la mesa, estaba frustrada y enfadada no quería ver a nadie en esos momentos.

-Está bien Mimi pero no te enojes conmigo, no te eh hecho nada – se cruza de brazos y se apoya en la pared.

-Déjala Tai, ha estado así toda la semana –Sora dice rodando los ojos, mira al castaño y pronuncia sólo para él un "Está insoportable".

Tai asiente y suspira viendo a Mimi.

-¿Y cómo quieres que esté? –se reincorpora mirando a la pelirroja fastidiada como si hubiera visto o escuchado lo que dijo- Gennai no para de seguirme. Fue mala idea contarle, lo odio –se cruza de brazos mirando con los ojos entre cerrados su mesa- no mentira no lo odio, pero odio que sea así de molestoso.

-Tú siempre quisiste más atención por parte de él, ¿Qué no estás conforme ahora? –bromeó Sora para molestarla más.

-No quiero este tipo de atención –frunce más su ceño- en fin, nadie me entiende, y estoy enojada asique aguántenme.

-No si de eso ya nos dimos cuenta –dice sarcástico el castaño.

Mimi se recostó en su silla y miró el techo de la sala. Odiaba en la situación que se encontraba, no quería lidiar con todo lo que le estaba pasando. Literalmente odiaba su vida, siempre la odió y ahora estando embarazada la odiaba más…

Siempre lo malo le pasaba a ella, nunca ha tenido una vida plenamente feliz, a pesar de tener tan buenos amigos no le era suficiente para serlo.

En ese momento como que todas las cosas malas que le han pasado se le juntaron, comenzó a recordar su infancia cuando sus padres no la tomaban en cuenta y ella escondida en un rincón lloraba día y noche. A principios de su adolescencia en Estados Unidos cuando se hizo bulímica por un comentario que una chica le hizo, desde ese entonces se hizo una chica depresiva. Luego de eso volvió a Japón y todos sus amigos estaban cambiados, la dejaban de lado y ella día a día se hundía más en depresión. No fue una vez solamente, fueron varias las veces en las que Mimi intentó suicidarse, sus padres la descubrieron en constantes ocasiones, siempre usando un método distinto para quitarse la vida.

Y casi lo último cuando creía que su vida podría empezar a cambiar, cuando aquel chico apareció y pensó que a lo mejor las cosas cambiarían para mejor… se la viola y queda embarazada.

Sus ojos se cristalizaron, tenía unas tremendas ganas de llorar y gritar, pero no quería que sus amigos la vieran.

Volvió a recostarse en la mesa, escondió su cara entre sus brazos y en silencio comenzó a sollozar como si con eso las cosas se arreglarían.

Sora le hizo una seña a Tai y preocupada le articuló "Está llorando" el chico suspiró y se entristeció al verla así.

-Mimi…- Sora con una suave voz posó una mano en la espalda de la chica- ¿quieres hablar?

Pudo ver como ella negaba con la cabeza.

-¿Quieres salir a tomar aire o algo? –volvió a preguntar la chica.

-No…- le respondió suspirando entrecortado y se volvió a sentar, ya se dieron cuenta sus amigos asique no había caso esconder su rostro.

Trataba detener las lágrimas pero no podía, justo le tenían que venir estos ataques en plena clase. Por suerte la profesora no estaba en esos momentos…

-¿Qué te pasó bonita? –Tai con una dulce voz le hizo un puchero.

-Nada… -respondió Mimi apenas negando con su cabeza.

-¿Seguro Mimi? –Sora estaba bien preocupada por ella.

-¿Quieres un abrazo? –el castaño estiró sus brazos sonriéndole triste.

La castaña se lo quedó observando y explotó en un llanto bastante desgarrador.

Esta vez Tai se alarmó más, quitó el estorbo que los separaba, literalmente tiró las mesas lejos y la abrazó. Con tal acto llamó la atención de todo el curso.

La abrazó rodeándola por completo con sus brazos de una forma muy fraternal…

-Tranquila–acariciaba su cabeza y la chica no paraba de derramar lágrimas- ven, vamos afuera.

Se la llevó de inmediato y sin preguntarle. Todos sus compañeros quedaron extrañados y confundidos al ver a la castaña en ese estado, murmuraban cosas y más de uno se acercó a Sora para saber lo que pasó…

-Nada que les importe, déjenla –repetía la chica, se levantó de su asiento para ir tras su amiga, Joe e Izzy iban a hacer lo mismo pero Sora los detuvo- tranquilos con Tai nos encargaremos.

-Pero nos preocupa Mimi –alegó Joe.

-Déjala Joe, ellos la entienden más que nosotros- le detuvo Izzy.

Y sin más la pelirroja sale corriendo del salón…

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-Vieja infeliz desgraciada y necesitada –mascullaba Yolei entre dientes mientras trotaba con Kari por todo el patio- de seguro nos hace esto porque anoche no le dieron.

-¡Yolei! –exclamó Kari viéndola con sus ojos abiertos de par en par.

-Mimi me enseñó –se excusó- ¡No doy más! Y está vieja nos hace trotar de más porque le dio la gana- se quejaba cansada- ¡qué se cree!- se detuvo.

-Nos harán trotar más si te quedas parada –Kari sin detenerse le advirtió.

-Que venga a hacerme trotar más y le… ¡Mimi! –apuntó hacia la salida de los baños donde estaba la desconsolada castaña junto a sus dos amigos.

-¿Qué habrá pasado? –ahora la castaña menor se detuvo preocupada.

-Vamos a ver- corrió rumbo a los chicos.

-¡Espera Yolei nos van a… -gritó Kari siguiéndola pero fue interrumpida por la profesora.

-¡Inoue! ¡Yagami! ¡Vuelvan acá!- sonó el silbato llamándoles la atención.

-¡Profe es de vida o muerte! –la pelimorada exageró.

-¡Déjenos ir por favor, nuestra amiga está mal! –Kari suplicó.

-Está bien, averigüen que le pasó a Tachikawa –les autorizó irse.

-Sí –ambas se echaron a correr de nuevo.

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-¿Viste eso?

-Sí –el rubio le asintió a Ken – vamos, tenemos que escabullirnos para ir.

TK comenzó a trotar en reversa mientras pasaban todos sus compañeros, cuando su profesor se distrae se va corriendo en la otra dirección. Ken hizo lo mismo y ambos llegaron con la castaña y los demás.

-¿Qué le pasó a Mimi? –el rubio tomando aire miró a todos ahí.

-Otro más –exclamó la castaña secando sus lágrimas- nada, estoy bien –intentó convencerlos- sólo… olvídenlo –entró al baño para lavarse la cara.

Sus amigos se miraron entre ellos y las tres chicas entraron para acompañar a la ojimiel.

-¿Te duele algo? –preguntó Yolei- ¿el bebé está bien verdad?

-Sí, sí, todo está bien en serio- replica una vez más suspirando entrecortado - agradezco que se preocupen por mí, pero… bueno hoy sólo no es mi día –ya estaba un poco más calmada.

-Bueno, prefiero y espero chicas que ustedes también lo hagan- Sora miró a Kari y Yolei- no insistir más. Si quieres decírnoslo somos todo oído, no te preocupes que nadie te va a juzgar –le regaló a Mimi una media sonrisa.

Por obligación todos tuvieron que volver a clases, Mimi nunca les dijo el motivo de su llanto a sus amigos pero al menos no la presionaron más y era mejor para ella porque no tenía planeado contarles por todo lo que ha pasado.

Los chicos sólo sabían algunas cosas, como por ejemplo la relación de la castaña con sus padres.

Y hablando precisamente de eso…

Estaba lista, era la hora y el momento. Su madre se encontraba en la habitación recostada en la amplia cama mientras hacía unas cuentas. Mimi se apoyó en el marco de la puerta y llamó la atención de Satoe haciendo una seña con la mano para que la viera.

-Dime hija –le habló mientras seguía con lo suyo.

-¿Dónde está papá?

-Fue a prepararme un café.

-Cuando llegue… ¿puedo hablar con ustedes?- preguntó mostrándose muy nerviosa.

-Por supuesto que sí –la vio extrañada- ven siéntate- movió un poco los papeles y Mimi se sentó a los pies de la cama.

-Recuérdame comprar más café, cariño- Keisuke apareció con dos grandes tazas- hola hija.

-Hola papá –responde desganada.

-Ese ánimo amor, ¿tienes problemas en la escuela? –el padre de la chica mientras se sentaba a un lado de Satoe indagó.

-No, nada de eso –negó lentamente cabizbaja- pero… -alzó la mirada- debo hablar con ambos de algo importante… -tragó saliva.

-Te escuchamos –su madre le indicó para que comenzara a hablar.

-Mamá podrías por favor dejar eso y mirarme –pidió Mimi levemente molesta.

Satoe se extrañó más y dejó de lado lo que estaba haciendo para mirar fijamente a su hija.

-Gracias –suspiró- bien, seré directa. Creo que ya es un tema que no hay que darle muchas vueltas al asunto –ladeó sus labios, inhaló por la nariz, exhaló por la boca, enderezó su columna, los miró a ambos y antes de ponerse a titubear habló- papá, mamá… estoy embarazada.

-¡¿Qué? –gritó Satoe a todo pulmón llevándose ambas manos a la boca. Keisuke por su lado estaba atónito.

-Tengo tres meses y medio –continuó la chica mientras miles de lágrimas caían por su rostro- eh estado yendo a control con mis ahorros y…

-¿Quién es el padre Mimi? –su padre con un semblante bastante duro la interrumpió.

-Eh… -titubeó, era un tema que ya hace meses llevaba planeando… estaba mal lo que iba a hacer y decir, pero si no quería que las cosas se complicaran mas tenía que hacerlo- Me… violaron… -cerró fuerte sus ojos.

-No… Mimi dime que no pasó eso… -su madre completamente histérica tiritaba mientras lloraba a mares- ¡¿Cómo?

-Fue… mucho antes de navidad –hablaba apenas- venía de vuelta de una junta con mis amigos en el parque, estaba oscuro… un tipo apareció y me arrastró a un callejón, después no… no recuerdo más –evitó en todo momento mirarlos a los ojos.

Ellos no podían saber que existía Dylan, sus padres nunca van a saber que el chico que la dejó embarazada fue alguna vez su "pareja". Inventó tal historia para dejar a ese sujeto fuera de todo, no por defenderlo ni nada de eso, pero no quería estar de nuevo involucrada con ese adefesio. Aparte que no sacaba nada, menos demandarlo, le daba lo mismo si el tipo fuera o no fuera a la cárcel, ¿Qué ganaba con hacer eso? ¿Acaso se iba a retroceder el tiempo? ¿Dejará de estar embarazada así como si nada? Por supuesto que no, sólo le traería más problemas si tuviera que verlo de nuevo…

-¿Tú estás bien hija? –el padre de la chica al borde de la ira con lágrimas acumuladas en sus ojos preguntó.

-Si papá…- musitó aun cabizbaja- ya lo asumí y… -se encoge de hombros y negó con la cabeza mientras aumentaba su llanto- no se puede hacer nada.

-Soy una pésima madre… -dijo Satoe colapsada- si tan solo me hubiera preocupado más de ti, si me hubiera dado cuenta que sufrías mientras yo…

-Mamá –interrumpió la ojimiel- no eres mala madre…

-Mimi… -vio como su hija le miraba con una dulce y melancólica mirada.

-Tal vez pases día y noche trabajando, tal vez no pasamos mucho tiempo juntas y tal vez no nos vemos lo suficiente, pero… sé que me quieres y eso es lo único que me importa… -sentía un terrible dolor en su pecho, como si le estuvieran desgarrando el corazón. Era un tema delicado para ella, como su punto débil…siempre había sido así- lo mismo contigo papá –trató de dar una sonrisa más no salió- sé que ambos me aman… y eso es lo importante.

Keisuke no lo soportó más y se lanzó a abrazar a su hija, violentas lágrimas salían por sus ojos, Satoe no tardó en unirse al abrazo. Sentimientos encontrados habían entre los tres, era seguro que desde ese instante las cosas en esa familia cambiarían para siempre…

-Por supuesto que te amamos Mimi –Keisuke estaba devastado- eres el mejor regalo que me ha dado la vida- acariciaba su cabeza con desesperación.

-Eres mi única hija y lo más preciado que tengo amor –Satoe chillaba- perdóname… perdóname por todo por favor.

-Te perdono mamá – la chica les sonrió a ambos mientras sorbeteaba su nariz- los quiero mucho.

-Amor… ten por seguro que te apoyaremos en todo de ahora en adelante, no te faltará nada a ti, ni a tu bebé –su madre le afirmó.

-Muchas muchas gracias, de verdad no saben lo feliz que me hace escuchar eso –se emociona la castaña.

-Lo que sea por mi nieto… -sonrió confundido y aclaró el pelinegro- valla que raro suena, no puedo creer que seré abuelo.

Una larga charla tuvieron luego de tales emociones. Mimi les contó cómo iba con el embarazo, les explicó que podría ser peligroso y todos los detalles importantes sobre aquello.

Las cosas no podían ir mejor para la chica, varios asuntos se aclararon y con su familia la relación era perfecta, como siempre lo soñó.

Su madre solía acompañarla a todas las consultas que tenía con el doctor, quería estar al tanto de todo.

Su padre por su lado la idea de ser abuelo ya le estaba comenzando a gustar, aún sin saber el sexo de su nieto todos los días le traía algún juguete nuevo o algo de ropa.

Sus amigos en cambio más feliz por la castaña no podían estar, estaban orgullosos de ella, de lo fuerte que ha sido y de que al fin estuviera tomándose en serio lo de ser madre.

Gennai se puso muy contento de que la chica haya cumplido su palabra. Lo único que necesitaba Mimi para que recapacitara era presión y él se encargó de insistirle todos esos días. Sabía que era desagradable y molesto para ella, el también se sentía una molestia por hacerlo pero si quería que la chica confesara debía serlo. Y por haberle aguantado tanto le dio un regalo, cuando Mimi recibió la cajita que el castaño le dio no pudo evitar pensar irónicamente que era la segunda parte de su diminuto llavero de toro. En fin lo aceptó gustosa igual porque era otro regalo más de su "ídolo" y casi le da un infarto cuando lo abre.

Era una pulsera muy peculiar, el envase decía "Esperando un bebé, pulseras con historias". Tenía muchas mostacillas de todos los colores con de diferentes formas y más cinco dijes, uno era con forma de osito, otro con forma de biberón, un pañal, un cochecito, y un pequeño bebé.

A la chica le fascinó esa pulsera, como también el beso en la mejilla que recibió de Gennai después.

En fin, se quitó un enorme peso de encima luego de haberle dicho a sus padres, ahora podía pasearse por su casa sin esa molesta e incómoda faja, se sentía libre sin esa presión que le hacía la prenda. Cuando Satoe se enteró que la usaba casi le dio un infarto, la acusó con el doctor y recibió una gran reprimenda por parte de él y ella. Ahora sólo la usaba cuando iba a la escuela, sin que su madre supiera por supuesto.

-No puedo creer que estés entrando al cuarto mes –dijo Sora mirando a su amiga mientras caminaban a sus casa de vuelta del colegio.

-Yo tampoco –suspiró la chica sonriente- para la próxima ecografía sabré al fin si es niña o niño ¿quieres acompañarme TK? –le preguntó de reojo molestándolo.

-No gracias –rodó sus ojos- esas son cosas que se hacen una vez en la vida.

-Tonto –ríe y llegan a la casa de Sora.

-Bueno nos vemos chicos ¿nos juntaremos uno de estos días verdad? –la pelirroja indaga.

-Por supuesto, tenemos cinco días sin clases, hay que aprovecharlos –la castaña le sonríe y luego se despiden de ella.

TK y Mimi continúan su camino…

-Estás extraño –admitió la chica mientras lo veía ladeando sus labios- ¿tienes problemas con Kari?

-No –replicó confundido.

-Entonces ¿Qué te pasa?

-¿Por qué piensas que me pasa algo?

-Porque te conozco –Mimi resopló- ya dime.

-Estoy ansioso –sonrió mirando el suelo.

-¿Por qué? –se extrañó.

-¿Cómo que por qué? ¿Es broma cierto? –la vio alzando una ceja- haber ¿a cuánto estamos?

-A tres de abril –achicó sus ojos confundida.

-¿Y mañana?

-Mañana es cuatro –respondió cansada- ¿Qué sucede?

-¿En serio no recuerdas? –abrió grande sus ojos- pensé que estabas enterada.

-Si no me dices no me enteraré –se exasperó la chica y justo llegan a la casa del rubio.

-No, no, no. Ya no te diré por ser tan mala amiga –se hace el indignado- y pensar que… -sonrió negando con la cabeza- olvídalo- camina a la puerta de su edificio- nos vemos mañana Mimi, claro si es que te acuerdas.

-Mañana no hay clases, ¡no te vayas! ¡no entiendo nada de lo que me estás diciendo! –le gritó antes de que el chico desapareciera- mono pesado –frunció el ceño y siguió su camino, bastante confundida e intrigada…

Lo primero que haría llegando a su casa sería quitarse la faja y llamar a Sora…

-¡Libre! –suspira tirando la cosa lejos, camina a su armario y se pone una camiseta premamá. Su madre se había encargado de comprarle la ropa más cómoda para su embarazo.

Se recostó en la cama y tomó el celular, marcó el número de su amiga y se dispuso a averiguar…

-Hola –contestó la pelirroja.

-Hola Sora, bueno espero que estés bien bla bla bla. Debo hacerte una pregunta –fue directo al grano.

-Dime –su voz se escuchó confundida.

-¿Qué pasa mañana?

-¿Mañana? Mmm… - recordó- ¿Cómo es que lo preguntas Mimi? deberías saber –TK ya le había llamado para que no le recordara nada a la chica.

-¡¿Cómo quieres que recuerde algo con todo lo que pasa en mi vida mujer?

-Esa no es escusa, en serio Mimi piensa un poco. Te tengo que colgar mi madre me está llamando.

-¡Sora no seas así! Ash, está bien, vete. Pero si me muero de la duda prometo venir a penarte todas las noches, a ti y a TK –infló sus mejillas- ¿ok?

-Bueno ven cuando quieras a tirarme las trenzas, jaja ya adiós.

-Adiós –cortó frunciendo el ceño.

Se quedó un buen rato pensando, intentó llamar a los demás chicos pero de seguro le dirían lo mismo.

Tomó su computador portátil y se metió a Facebook para distraerse un rato.

-¿Una notificación de Matt? Hace tiempo que no hablo con el –hablaba sola, le dio clic y leyó en voz alta- Hola Mimi espero que estés muy bien, como sabrás regreso maña… ¡Matt! ¡Es cierto! Pero que estúpida lo olvidé por completo -se pegó en la frente terminó de leer el mensaje y se dispuso a llamar a TK.

-¿Aló?

-¿Qué te costó decirme que mañana volvía Matt? –inquirió la chica.

-Hasta que lo recordaste –el chico sonrió del otro lado.

-Me mandó un mensaje, dice que espera vernos mañana a todos ¿a qué hora llega?

-Mmm…igual no lo recordaste tu, eres mala amiga Mimi una muy mala. En fin, llega en la mañana como a las nueve, pero creo que nos juntaremos en la tarde ¿quieres acompañarme a buscarlo al aeropuerto?

-Eehh… sabes que Matt es mi amigo, lo quiero y todo pero… ¿a las nueve? ¿Un día feriado? ¿Sin clases?

-Ok, eso es un no –rodó sus azules ojos- pero cuando pregunte por ti le diré que no quisiste ir porque lo odias y que no lo quieres ver nunca más en tu vida.

-Ja-ja que chistoso- exclamó sarcástica- sé que no lo harás además sabes que no es así, como sea, mañana me mandas un mensaje o me llamas para avisarme donde se juntarán.

-Sí, sí. Ya te colgaré que Kari me está esperando. Adiós.

-Adiós mono pesado–colgó y dio un largo suspiro, ahora le faltaba enfrentar a otra persona más…

Sentía un sentimiento similar a lo que sentía con sus padres, como que decirle a Matt es casi la misma angustia que tenía antes de contarles.

Mañana lo vería de nuevo… estaba aterrada, ¿Qué va a pensar de ella?

Aunque estaba decidida ir y decirle de una, no usaría nada para esconder su embarazo ni menos lo negaría. Cuando la castaña no usaba la faja era evidente que esperaba un bebé y cuando la traía puesta pareciera como si estuviera gorda pero no embarazada.

Matt la vería sin nada, así tal cual, estaría con una polera de premamá y punto. Sus amigos ya estaban acostumbrados al verla así, la chica cuando no iba a clases andaba como si nada en las calles, siempre evitaba a los conocidos asique no tenía problemas.

-Sólo espero que no me odies Matt…- susurró acariciándose el vientre.

Al día siguiente TK fue al aeropuerto por su hermano, Kari lo acompañó y la chica trajo a rastras a su hermano mayor también…

-El avión ya aterrizó, ahora debe estar desembarcando – avisó TK emocionado.

-¿Por qué no tomó un avión para más tarde? ¿Qué no sabe que las mañanas son para dormir y no para venir al aeropuerto?–Tai con una cara somnolienta apenas se encontraba de pie ahí- perdí un hermoso día libre para dormir por venir a buscar a este rubio desconsiderado.

-¿Puedes dejar de quejarte un rato por favor? –Kari estaba harta de su hermano- te avisé anoche que vendríamos por Matt en la mañana. Fue tu culpa al quedarte hasta tan tarde jugando.

-Mmh…-refunfuñó entre dientes.

-¡Ahí viene!- TK alzó sus manos haciéndole señas al rubio mayor.

-¡Hey TK! –apareció el chico sonriente, chocaron las manos y terminaron con un abrazo- ¿Cómo has estado?

-Pues no tan bien como tú, mira es facha, valla… –señaló su ropa- cuando camine por las calles contigo pareceré un vagabundo cualquiera.

-Oh esto me lo dieron por todo lo que trabajé, me regalaron toda la ropa que modelé, te la puedo prestar si quieres –sonríe mostrando su sonrisa perfecta.

-Sí, sí, que bonito que tengas ropa de marca y de última moda. Digamos hola y larguémonos de aquí –apareció Tai acercándose al rubio para saludarlo con un abrazo.

-Tai hola, ni noté que estaban aquí–sonrió- me alegra verlos – saludó a la castaña- ¿cómo estás cuñada?

-Muy bien Matt, me alegra que hayas vuelto –le dijo sonriente.

-¿Y los demás? –dice el ojiazul buscándolos con la mirada.

-Nos juntaremos con ellos en la tarde, era muy temprano venir por ti y como no teníamos clases hoy, prefirieron quedarse durmiendo- le contó TK mientras caminaban a la salida.

-Ya veo… ¿y cómo están todos? –preguntó con ganas de saber de sus amigos y de ella sobretodo…

-Están bien, ya los verás en la tarde –le responde su hermano menor.

-Mmm… ¿y de qué me eh perdido todo este tiempo? Cuéntenme algo no estén tan callados –alega Matt.

Los tres chicos se miraron entre ellos, definitivamente había un tema que él se había perdido por completo, pero no eran los indicados para decirle…

-Te has perdido de mucho, créeme. Pero tranquilo, te enterarás más tarde –habla Tai ladeando sus labios- te recomiendo que uses cinturón hoy día para que no se te caigan los pantalones de la sorpresa- bromeó.

-¿Eh? –el rubio miró a TK y a Kari para que le explicarán mejor, estos dos negaron con la cabeza y miraron a Tai molestos.

Tenían planeado juntarse a las cinco en la cafetería de siempre, todos estaban ansiosos por ver a Matt pero sin duda la más nerviosa era la castaña.

Había comenzado a alistarse como dos horas antes, buscó lo más lindo de su armario y se lo puso. Se dedicó a arreglarse lo más bonita posible y cuando ya estaba lista se dio cuenta que aún le quedaba una hora.

Pasó ese rato en el computador viendo Facebook, hablando con unos amigos en MSN y viendo las últimas noticias de sus artistas favoritos.

-Ya, ya, creo que debo ir partiendo –se dijo y miró la hora en la esquina de la pantalla- ¿Aún falta media hora? ¿Qué el tiempo no avanza? – manifestó frunciendo el ceño- mmm… ¿Qué más puedo hacer? –le dio clic al MSN- con quien hablaré haber…- miró la larga lista de personas disponibles y abrió grande sus ojos al ver conectado a cierta persona- pensé que lo había eliminado… maldito –masculló- veré si me habla –lo desbloqueó…

No pasaron ni dos segundos y se abrió una ventana seguido del sonido…

Dylan dice:

¡Mimi hace mucho que eh querido hablar contigo!

Mimi dice:

¿Sobre qué?

Dylan dice:

Yo… quería pedirte disculpas por lo que pasó, nunca me diste la oportunidad de hacerlo y traté de todas las formas encontrarte pero no había caso. Perdóname Mimi :(

-Cínico- musitó con sus ojos cristalizados.

Mimi dice:

¿Es enserio? ¿Piensas que con una disculpa así nada más, por msn más encima, te perdonaré? Imbécil me hiciste mucho daño, no sabes por todo lo que estoy pasando ahora, eres un mentiroso ¿No pensaste en las consecuencias, maldito?

Dylan dice:

Oye, es enserio que estoy arrepentido. Esa vez estaba cegado yo… no quise obligarte, perdóname de verdad estoy dolido.

Mimi dice:

¡Quedé embarazada desgraciado! ¡Nunca, nunca, nunca te perdonaré lo que me hiciste Dylan! ¡Y jamás volverás a saber de mí! ¡Espero que te pudras es tu maldita vida y pagues por todo el daño que causaste! :

Enseguida se encargó de bloquearlo y eliminarlo, ahora sí que adiós con ese imbécil. Quizás haber explotado así en ese momento y haberle dicho al chico la verdad haya estado mal. No tenía planeado decirle ni mucho menos hablarle de nuevo, pero la impotencia y la ira que le invadió en el momento le hicieron actuar.

-Te odio, te odio, ¡TE ODIO! –gritó enrabiada, lloraba como si no lo hubiese hecho en años y golpeaba su cama para liberar un poco de tensión.

-¿Mimi? –su madre preocupada comenzó a tocar la puerta- oí un grito ¿estás bien?

-Mierda- murmuró y con mucho esfuerzo cambió su voz- sí, había una araña y sabes que las odio- se llevó rápido las manos a la boca para ahogar un sollozo.

-Ok, hija ¿no ibas a salir con tus amigos a las cinco?

-Si –miró la hora- ya me iré sólo debo cambiarme –mintió.

-Apúrate eso sí, ya estas retrasado por quince minutos- dijo con una risita y enseguida se marchó.

-Estuvo cerca… -sorbetió su nariz y comenzó a llorar de nuevo pero en silencio.

Ya se le habían quitado todas las ganas de juntarse con sus amigos, ahora estaba arrepentida de haberse conectado para pasar el tiempo, no estaba en condiciones para ver a Matt.

Salió de su habitación y fue a la salida, sí o sí tendría que salir para no darle sospechas a su madre. Daba igual, iría a caminar por ahí para tomar aire y relajarse un poco.

-¡Ya me voy! –salió rapidísimo de la casa, apenas pudo escuchar que su madre le respondía.

Le mandaría un mensaje a Sora para avisarle que no podría ir…

Minutos antes…

-Se nota que estás ansioso por volver a verla –Tai codeó a su amigo molestándolo.

-¿Por qué crees eso? –el rubio se hizo el desentendido.

-Ay no sé, ¿quizás porque miras por la ventana cada dos segundos? –ironizó sonriente.

-Cállate –se sonrojó bajando la mirada.

Ya estaban todos reunidos en la cafetería, todos muy contentos saludaron al rubio y lo recibieron con los brazos abiertos. Ya habían pasado diez minutos y aún faltaba Mimi, el rubio sabía que era impuntual pero se suponía que debía llegar de las primeras por ser su gran amigo que no veía hace meses.

-Ya va a llegar Matt, tranquilo –Sora le dijo- sabes cómo es ella quizás no encuentra algo lindo y se le hizo tarde. Ya la conoces le gusta arreglarse para ti –trató de animarlo.

-¿Y si la voy a buscar? Debe venir por ahí –pegó su cara al vidrio para ver la vereda.

-Pues ve entonces –replicó la pelirroja riendo.

-Ok, ya vuelvo –se levantó de su asiento y salió en dirección por donde debía aparecer la castaña…

-Fue mejor que hiciera eso, hubiera sido muy incómodo estar presentes cuando la vea –aseguró Tai mirando a Sora.

-Si –suena su celular- es un mensaje de Mimi.

"Lo siento Sora, no podré ir, dale mis disculpas a Matt. Saludos a todos"

-Qué raro…- musitó la chica para ella.

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Mimi caminó sin un rumbo fijo, no había avanzado ni tres cuadras y ya estaba cansada. Divisó una plaza y caminó hasta una banca, mientras muchas lágrimas aún caían por sus ojos.

Se sentó subiendo las piernas sobre el asiento, escondiendo su cuerpo y rostro entre sus piernas. Y ahí se quedó abrazándose a sí misma, suspirando y lamentándose por todo.

-Hey, la junta era en la cafetería no en el parque- dijo una voz mientras reía.

La chica abrió sus ojos a más no poder, sin mirarlo ¡¿Qué estaba haciendo ahí? ¡¿Por qué justo la tenía que encontrar en ese estado?

-Mimi, hola, soy yo Matt –le hablaba alegre- oye mírame no seas ingrata conmigo, no nos vemos hace mucho- se hace el indignado.

Ella sólo alzo su cara, pero sus piernas no las quitó.

-Hola Matt… me alegra verte –entrecortado logró pronunciarle- te ves muy bien – lo miró de arriba a abajo.

-Mimi ¿Qué… qué te pasa? –se preocupó demasiado al verla en esas condiciones- ¿Por qué estás llorando? ¿Qué te pasó?

-N-nada –tartamudeó.

-¿Cómo que nada? Mírate estas devastada. Ven, vamos a otro lado –la tomó del brazo para jalarla, pero ella puso resistencia.

-Estoy bien aquí, en serio Matt no te preocupes- el chico era más fuerte que ella, un poco más y terminaría por ganarle.

-Por supuesto que no estás bien. Párate Mimi ven conmigo, vamos a…- quedó sin habla cuando logró pararla y la vio de cuerpo entero…

Continuará…

Uuuuuuuu que capitulote! Es tremendamente largo para mi gusto, me inspiré demasiado D: espero no se hallan aburrido jiji

Bueno hablemos de esto washos :)

Primero! Gennai ya había sospechado que la castaña estaba preñá! (jajaja no me gusta esa palabra) y la presionó para que hablara de una vez por todas con sus padres, así fue en la vida real uff como llegó a odiar mi amiga a esa inspectora xD

Segundo! Mimi le vino un momento de recuerdos y colapsó! Pobre niña si ha pasado por tanto! Hasta bulimia (u.u) pero después se recuperó y todo bien hasta que…

Tercero! Le dijo a sus padres! Y fue una tonta! Ahí está el motivo de no poder demandarlo ¿ven? Mi amiga del alma es una estúpida por haber hecho eso :l pasó en verdad y bueno sus papás le creyeron :/

Cuarto! La apoyaron :) aaaww que bueno y las cosas cambiaron entre esa familia, la castaña ya no se siente tan solita wiii

Quinto! Mimi la pajarona había olvidado que llegaba Mattolote a Japón! ._. cabra lesa no más, pero bueno cuando se enteró los nervios llegaron a ella enseguida :o

Sexto! Llega Matt AL FIN ALELUYA! ALELUYA! ALELUYA PAN DE HALLULLA! ALELUUUUYA! (8) jajaja yyy Mimi la floja no quiso ir a buscarlo :(

Séptimo! Mimi le habla al mono feoooo y le dice que está embarazada! (Eso también pasó) y la pregunta del millón ¿Qué habrá dicho o hecho el sujeto después? Pues eso ni yo lo sé :/ la cosa es que Mimi quedó tan mal que no pudo ir con sus amigos.

Y por último! Matt la encuentra la jala, jala y jala hasta que! La ve con su panzota y llorando, Que mejor reencuentro ¿no?

¿Ahora qué pasará? No tengo idea :)

Muuuchas gracias a los reviews!

0809m, Blueflower21, Ishitawa, Mitsuki Neko Nozoni, Rolling Girl, Carla, Princessmalfoy10, Faty Takenouchii, YulySmile, tefy.1202, Nika, Miiko Love, Princesa De Rosa, Mary Flourite, Roxa-XIII, Wielder 01.

Hay los amo de verdad muchas gracielas pa' toos ustedes (que chuuula xD ajajaj)

Bueno espero más de sus hermosos y alentadores reviews :')

Cuídense mucho, los quiero mucho y….

Nos vemos!