Capítulo 9: Su regalo favorito.
Llevaba calentándose la cabeza por horas. Estaba tirado en su cama, mirando el techo, tocando cualquier cosa menos notas coherentes en su guitarra.
Se dio un plazo muy corto para tomar su "importante decisión" la tarde del viernes se había dedicado a pensar, y en la noche casi no pudo dormir por lo mismo, ya era sábado y ahí estaba como un estúpido mirando el techo.
Su orgullo ya había disminuido un poco, se dio cuenta que era demasiado. Además se puso a leer mensajes viejos que le había mandado la castaña, y la nostalgia le bajó por completo. También vio videos y fotos de cuando eran los mejores amigos y peor se puso.
Pero gracias a eso ya estaba casi convencido para perdonar a Mimi.
Vio la hora en su celular, siendo las once y media de la mañana decide levantarse.
Aún debía ir a comprarle un regalo y no tenía idea que obsequiarle.
Se duchó, se vistió y en la cocina desayunando se encontró con TK.
-Buenos días –saludó carismático como siempre el menor de los rubios.
-Hola –dijo casi en un susurro, estaba muy cansado aún. Tomó una taza y se sirvió un poco de café.
-¿Hasta qué hora te quedaste anoche? Traes una cara –TK aseveró viéndolo extrañado.
-Me desvelé viendo una película –mintió.
-Ah –dijo simplemente y luego preguntó un poco inseguro- ¿Irás hoy al cumple de Mimi?
-Estoy obligado a ir –rodó los ojos- ya conoces a su mamá, mandó a decir que vendría por mí si no iba –bufó y bebió de su taza.
-¿De verdad? –rió y Matt asintió de mala gana- igual que bueno que vallas, estaremos todos y sin ti sería aburrido. Aunque como estás peleado con Mimi te será incómodo supongo- lo miró entristeciendo su ceño y su hermano se encoge de hombros- ¿Cuándo la perdonarás?
El mayor desvió la mirada y suspiró.
-No sé…
-¿No sabes? ¿O sea que hay una posibilidad? –se emocionó- pensé que te enojarías y me gritarías nunca –admitió TK sonriendo.
-¿Qué le vas a regalar? –cambió de tema.
-¿Eh? –alzó una ceja- pues compré un regalo con Kari es una sorpresa –le dio una sonrisita misteriosa.
-¿Qué sorpresa? –lo miró sin ninguna expresión.
-Por algo es sorpresa, Matt –rodó los ojos.
-¿Pero qué es? Sólo dime –siguió insistiendo.
-Un cuadro –dijo derrotado y el mayor lo miró extrañado- no es cualquier cuadro, es una foto gigante de todos nosotros. Original ¿no?
-¿Qué foto es? –debía asegurarse de que no fuera una donde él estuviera muy cariñoso con ella.
-Ya basta de preguntas, podrás verlo hoy en la fiesta –TK chasqueó la lengua- y será mejor que le vayas a comprar algo, no puedes llegar con las manos vacías Matt –miró severo a su hermano.
-Ahora pensaba ir al centro comercial ¿Qué le puedo dar?
-Tú conoces sus gustos, podrías mandar a hacer un poster gigante con tus fotos de modelo –bromeó y comenzó a reír- quedaría loca, y a su madre le darías un infarto.
-Que chistoso –dice sarcástico y se levanta de la silla- me voy, no me serviste de ayuda.
-Por favor Matt, no se te será difícil encontrarle algo, ya verás –le dijo antes de que el mayor saliera.
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-¡Ya son diecisiete años, amor! –decía eufórica la madre de la castaña mientras la abrazaba.
-Hmm…-un poco perturbada y aún adormilada se encontraba Mimi.
-Ya tengo casi todo preparado para tu fiesta de esta noche –le informa feliz Satoe.
-Mamá son las doce del día y la fiesta es a las ocho de la noche, te adelantaste un poco –rodó los ojos.
-¡Es que estoy emocionada! Bueno iré comprar más globos que hay muy pocos –le da un sonoro beso en la mejilla- te quedas con tu papi, nos vemos amor –sale sonriente de la habitación de su hija.
-¿No entiende esta mujer que acabo de cumplir diecisiete? –resopló y fue hasta la sala- Oh-my-god ¿Papá que es todo esto?
-Mimi ¡Feliz cumpleaños! –con un poco de dificulta caminó hasta ella para abrazarla- ¿Cómo estás para hoy preciosa?
-¿No crees que inflaste demasiado globos? ¿Y mamá fue a comprar más? –indagó sorprendida por tanto adorno en la sala, muchas serpentinas por todos lados. Globos en las paredes, en el suelo y en el techo. Un gran cartel felicitándola por su cumpleaños y su padre con un gorrito en la cabeza.
-Es que faltaron globos para hacer un arco en la entrada- le respondió de lo más normal- ¿te confirmaron tus amigos que vendrían?
-Sí, vendrán todos –pateaba los globos intentando llegar a la cocina.
-¿Y Matt vendrá? ¿Ya se perdonaron? –preguntó con un deje de emoción.
-Sí y no – entró a la cocina y cerró la puerta, ese tema no era para hablarlo en su cumpleaños.
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El rubio recorrió muchas tiendas, pero nada lo convencía. No es que quería darle algo especial ni nada de eso. Incluso pensó en ir y comprar cualquier cosa, porque ella no merecía nada más que un cachivache.
Pero por algún motivo no había comprado la primera cosa que vio. Tampoco quería darle algo tan simple como un chocolate, un peluche o una cajita organizadora, etc. Esos típicos regalos que suelen dar en los cumpleaños.
Él aunque la odie, mejor dicho aunque no la odie "tanto", igual quería darle algo bonito, si tampoco era tan avaro, no pensaba comprarle el cachivache que merecía.
Continuó caminando por las tiendas del lugar hasta que vio el regalo perfecto, ni tan llamativo, ni tan simple, algo que a lo mejor le traerá problemas pero un poco indicado para ella.
Sonrió de lado y entró a la tienda…
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-Por favor Mimi dime en verdad que te gustaría.
-Ya te dije Tai, ¡quiero chocolates!
-Pero eso es muy común aparte de aburrido, ¿Qué otra cosa quieres?
-Cho-co-la-tes, últimamente están más ricos que de costumbres, saben mejor que la goma de borrar- rió a través del teléfono.
Tai había ido al centro comercial para comprarle un regalo a su amiga, como siempre dejó las cosas para última hora. Cuando ya no se decidía que regalarle se le ocurrió la brillante idea de llamar a la castaña.
-Bueno está bien, te daré chocolates pero agregaré algo más porque sigo diciendo que es un regalo muy aburrido.
-Quizás lo hubiera sido antes, pero ahora con estos antojos, ya sabes –dio una risita- oye que feo que hayas dejado mi regalo para última hora. Y que mal que me hayas preguntado, cuando lo vaya a abrir no tendrá gracia si ya sabré lo que es, hubieras por último llamado a Sora.
-No, Sora me hubiera regañado. Además es mejor preguntarte a ti que preguntarle a otro que no supiera –replicó con simpleza- bueno te dejo, encontré la tienda que andaba buscando, nos vemos en la noche, por cierto ¡feliz cumpleaños!
-Gracias, nos vemos –ambos cortaron.
El castaño entró a la tienda de chocolates y el olor lo embriagó por completo. No saldría de ahí sólo con el regalo de Mimi, de seguro se llevaba la mitad de la tienda para él también.
Una vez listo sale y camina hacia la salida. Pero se detiene frente a una heladería sonriente, se tomaría algo antes de irse.
Cuando estaba decidiendo entre las promociones una cabeza se le cruza, no le tomó importancia.
Hasta que cayó en cuenta que no era cualquier cabeza, era una cabeza rubia que él conocía muy bien.
Se olvidó de su helado y siguió al imprudente que se cruzó en su camino.
-¡Matt! –lo alcanza.
-¿Eh? Ah hola Tai –lo saludó sin ninguna expresión.
-¿Qué haces aquí? –le preguntó sonriente.
-Supongo que lo mismo que tu ¿no? –vio las bolsas que andaba trayendo el castaño.
-Uy ¿Qué le compraste? – exclamó viendo la caja que traía en las manos- ¿Qué es? ¿Y por qué tiene agujeros? ¿Está vivo?
-Obvio que está vivo, tonto. No regalaría un animal muerto –abre la caja con cuidado y le muestra a Tai- ¿crees que le guste?
-Aaaww, es muy lindo, que pequeño y que… ¡Ay qué lindo! –acaricia al pequeño animal- le encantará estoy seguro.
-Bueno debo irme a casa, y buscar donde envolverlo –decía mientras miraba su regalo- es muy adorable para ella, no lo merece –frunció el ceño y Tai rodó los ojos.
-Espero que esta noche no te comportes como un idiota, recuerda que es su cumpleaños. ¿Sabes? El mejor regalo que le podrías dar es –Sonrió triste- perdonarla. Bueno también me voy, nos vemos luego- se despidió con la mano y desapareció.
Matt se quedó viendo al pequeño animal, y medio sonrió, dio un suspiro mientras decía…
-Ya lo veremos Tai, ya lo veremos…
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-¡Que los cumplas feliz! –terminaron de cantar todos presentes y la chica sopló las velas, recibiendo al segundo muchos aplausos- ¡Bravo!
-¡¿Quién quiere pastel? –preguntó la madre de la chica y todos alzaron la mano.
A pesar de que hayan sido pocos invitados, la estaban pasando realmente bien.
Mimi estaba súper feliz de que estuvieran todos, y le daba alegría que Matt haya aparecido. Aunque no le haya hablado, igual se veía feliz el chico.
-Mimi ¿Cuándo abrirás los regalos? –Tai se impacientó, quería que le convidara de la casita de chocolate que compró.
-Si quieres los abro ahora –sonrió extrañada y sus amigos se acercaron a darle sus paquetes.
Luego de mucho desenvolver y emocionarse con cada regalo llegó el turno de Matt.
El chico había dejado su cajita aparte, tratando de que nadie la viera y asegurándose de que la pequeña criatura tuviera aire, esperaba que no estuviera muerto.
Tomó la caja y se la extendió a Mimi sonrojado sin mirarla, no tardaron las burlas por parte de sus amigos.
-Gracias Matt –le sonrió a pesar de todo y comenzó a sacarle la cinta a esa extraña cajita con agujeros.
-¡Qué lindo! –fue Yolei la que gritó primero, la castaña no tardó en hacer lo mismo.
-¡Ay que adorable! ¡Muchas gracias Matt! –sacó de la caja el pequeño conejo blanco de orejas caídas, suavecito y pachoncito- es muy lindo de verdad que me encantó –decía mientras acariciaba al pequeño animal.
-El vendedor dijo que era de raza enano y no crecerá mucho –le informa un poco tímido el rubio que seguía sonrojado, Mimi lo miró con una media sonrisa y agradeció una vez más.
-Muchas gracias Matt – de la nada se acercó a darle un beso en la mejilla que terminó con un abrazo, como lo había hecho con los demás.
Matt quedó paralizado, sabía que amaría el regalo pero nunca esperó tal agradecimiento. Torpemente correspondió el abrazo dándole suaves golpecitos en la espalda.
-N-no, no… es nada –titubeó bajando la mirada, ahora estaba completamente rojo.
-¡Uuuu! –se burló Tai y luego gritó- ¡Matt apágate! –todos excepto el ojiazul comenzaron a reír, incluso la castaña se carcajeó por la broma.
-Mimi tu mamá nos está llamando –avisó Sora que escuchó a la mujer desde el jardín.
-Vayan por mientras, debo ocuparme del pequeño –aún muy feliz les enseña el conejo- ¿Matt lo puedes sostener un poco por favor?
-Eh..eh… claro –lo tomó mientras veía como sus amigos se marchaban dejándolos solos…
-No sé donde tiré la cajita –exclamó perturbada mientras buscaba entre los cojines del sofá.
-¿Ya pensaste en un nombre?
Mimi dejó de buscar para verlo extrañada, ¿estaba siendo amable con ella? ¿Dónde quedó ese orgullo?
-Mmm… -se acerca a él para mirar su mascota más de cerca- ¿Qué es?
-Macho –ladeó sus labios viéndola a ella.
-Se parece un poco a ti –ríe por lo bajo- tiene tus ojos, tal vez le ponga Matt –lo vio fijo.
-No se parece a mí –se quejó y alzó al animal a la altura de su cara para verlo directo- es la primera vez que veo un conejo con ojos azules, bueno celestes –corrige- no le pongas Matt, es muy adorable para que se llame como un rufián.
-¿Qué? –comenzó a reír- tú no eres un rufián, sólo aparentas serlo ya te dije –suspiró- se llamará Copito, como es blanquito –asintió y tomó las manos de Matt para tomar a su conejo.
-Me alegra que te gustara –le dio una sincera sonrisa que fue correspondida de inmediato por ella. Se produjo un incómodo silencio y el chico comenzó- Mimi… yo quería –suspira nervioso, era el momento indicado para…
-¡Mimi tu mamá está como loca porque no llegas! –apareció TK interrumpiendo.
-Sí, ya voy –le dio una triste mirada a Matt y salió al jardín.
-¿Interrumpí algo?- el menor de los rubios se hizo el desentendido.
-Lo hiciste intencional –miró molesto a su hermano mientras empuñaba sus manos.
-Te demoraste mucho en hablar, pude ver su cara antes de aparecer. Estaba más entretenida con el conejo que contigo –TK le dice simplemente- prefiero que lo hagas cuando no esté esa bolita con ustedes.
-Oh tienes razón, el pequeño engendro me estaba haciendo las cosas más difíciles –ironizó acercándose a su hermano- era el momento perfecto, tonto. Incluso estábamos en confianza, pero bueno, la venganza es dulce como la miel. Ya veremos qué puedo hacer con Kari –se va con los demás.
-Ay qué miedo me das -exclamó sarcástico, no estuvo ni cinco segundos en la sala y partió corriendo a seguir a su hermano mayor.
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-Estuvo muy divertida la noche Mimi – dice Yolei mientras se despedía de la cumpleañera.
-Es verdad, aunque bueno contigo siempre se pasa bien –dijo esta vez Izzy.
-Me alegran que hayan venido, gracias por todo.
Y así se fueron despidiendo uno por uno de la chica que no se había despegado ni un segundo de su nueva mascota.
Matt se había quedado con las ganas de hablar con ella, no tuvo oportunidad de hacerlo luego de la interrupción de su hermano. Si no era ahora ¿Cuándo sería?
Aparte ahora andaba con las ganas, luego se podría arrepentir, como solía pasarle siempre al momento de ir a dormir. Al darle muchas vueltas al asunto hacia que se le fueran todas las ganas.
Entonces era ahora o nunca…
Como siempre él fue el último en llegar a la castaña, ya se habían ido los demás sólo quedaba él, su hermano y Mimi.
-Quedó lindo el cuadro en la pared de tu habitación, con Kari llegamos a pensar que no cabría, pero resultó –asintió TK sonriente.
-Después del regalo de Matt el de ustedes fue mi favorito –dijo la castaña alegre y el susodicho desvió la mirada con un deje de emoción.
Su regalo había sido el favorito de ella…
-¿Y si te hubiéramos dado un poster gigante de este modelando? –apuntaba a su hermano con el pulgar mientras le hablaba a Mimi- ¿hubiera sido tu favorito? –terminó con una risita que fue correspondida por ella.
-Que gracioso –ironizó el mayor.
-Hubiera sido extraño, yo creo que mi mamá me lo robaría para pegarlo en su habitación –bromea ahora la ojimiel.
-No sé porque te creo –rió una vez más TK- bueno ya es tarde, será mejor que nos vayamos –dice mirando a Matt que le asiente ladeando sus labios- bueno adiós Mimi –se despide con un abrazo.
Ya perdió su oportunidad.
-Cuidado con aplastar a Copito –se queja ella fingiendo enojo.
-Y a Danny –sonríe TK acariciando la barriga de la chica- oh que está grande.
-¿Me estás diciendo gorda, mono? –se hizo la indignada y el otro comenzó a responderle.
Ambos "discutían" bajo la intensa mirada de Matt, no sabía porque pero… estaba sintiendo celos de su propio hermano. Verlo abrazarla y luego acariciar su vientre, hizo que una molesta sensación despertara en él.
Quiso ahorcar a TK.
-Tengo sueño, vámonos rápido –dijo con su típico semblante serio.
La castaña y el rubio dejaron de reír para mirar al chico, Mimi ladeó sus labios y mientras asentía dijo.
-Bueno entonces… nos vemos chicos –medio sonríe.
-Adiós Mimi, gracias por todo –se despidió una vez mas TK y comenzó a caminar seguido de su hermano que no le dijo nada a la chica, sólo un leve asentimiento.
-¡Matt! –llamó la chica cuando ya iban por la calle.
El nombrado miró a TK y esté le dijo que se iba a adelantar por mientras, el mayor asintió y nervioso se acercó a ella.
De seguro le diría que terminara de decirle lo que quedó pendiente hace un rato…
-¿Qué pasa? –preguntó un tanto tímido.
-No te despediste de Copito –exclamó con una sonrisa alzando el conejo.
-¿Eh?
Fue lo único que logró auricular, ¿Qué quería que se despidiera de esa cosa? ¿Acaso esperaba algún besito? ¿Qué rayos?
Mimi por su lado comenzó a reír, amó la cara de Matt cuando le dijo tal estupidez, no lo había llamado para eso.
Se puso un poco más seria y aclaró.
-Era broma, es por otra cosa que te llamé… -el rubio la miró alzando una ceja y ella suspiró para continuar- bueno en realidad quería agradecerte personalmente que hayas venido a mi cumpleaños, y también quería decirte que eso de que mi mamá iría por ti si no venías, era mentira – río en un suspiro- pero igual gracias por venir, gracias por el conejo, y bueno simplemente gracias por tu presencia –estaba que lo abrazaba pero sintió unos nervios enormes al tener esa mirada tan intensa sobre ella.
El de la mirada intensa por su lado estaba que daba el grito de su vida. No de frustración ni de desesperación, al contrario de alegría, de emoción, ¡de júbilo!
Amaba que la chica diera siempre el primer paso, o más bien que le hiciera las cosas fáciles, ella sí que lo entendía.
Tenía todas las ganas de decirlo ahora…
-Mimi –habló sin dejar escapar las sonrisas que quería dar, debía mantener su imagen, eso era para después- que lindo que me digas esto, excepto eso de la mentira de tu mamá –ella rió y el frunció sus labios para no hacerlo- y quería decirte que…
Anda Matt dilo, tú puedes, dilo, déjalo salir, dile lo que has querido hacer todo ese maldito día…
Su mente era su mejor apoyo en esos momentos, se estaba alentando solo, pero las palabras no le salían ¿Qué pasaba?
-Yo… -tragó saliva, quería gritarlo pero no podía.
-No creo que sea tan difícil Matt –Mimi estaba consciente de todo, no era tonta- ¿Cómo quieres que te ayude a decirlo? ¿O quieres que yo lo haga por ti?
-No es la idea, yo debo hacerlo, si yo soy el culpable no tu –resopló cansado- soy un exagerado con estos temas.
-Sí –simplemente asintió ella- ya te conozco siempre has sido así, le das muchas vueltas al asunto ¿Por qué mejor hacemos como si nada pasó?
-Te traté tan mal que no podría hacer eso –bajó la mirada- porque soy un tonto, tú sabes que no te odio en verdad, sólo me sentí traicionado y hable sin pensar las cosas. En vez de dejarte de lado debí apoyarte y no enojarme. Yo no soy tu dueño y no puedo hacer que sientas lo mismo que yo, no puedo obligarte tampoco a que salgas conmigo y no con otros. Bueno sabes que te debo una disculpa pero no sé por dónde partir.
Seguía cabizbajo y Mimi quedó un poco confundida, pero no tardó en comenzar a reír.
-Matt lo que acabas de hacer fue dar un disculpa –puso una expresión confundida- o algo parecido, como sea, te perdono.
-¿De verdad? –la vio a los ojos, se sentía avergonzado y estúpido.
-Sí, lo único que quiero es que volvamos a ser inseparables, como antes.
-¿Aún después de que te haya hablado de mis sentimientos? –se sonrojó.
-Aún después de eso –aseguró un poco sonroja también- hasta que admitiste que no me odias –lo miró maliciosa para no mostrarse nerviosa frente a él.
-Contigo no puedo ser buen actor –bufó bromeando- es imposible odiar a una persona como tú. Bueno entonces…-por poco sigue hablando de sus sentimientos- ¿somos amigos de nuevo?
-Somos amigos de nuevo –contribuyó con una hermosa sonrisa, y ahora si se atrevió a abrazarlo- esto es extraño.
-Lo sé –dijo el rubio riendo por lo bajo- pero haremos que todo vuelva a ser como antes.
-Por supuesto, para mi es fácil fingir como si nada pasó- aseguró ella- tu no más eres el orgulloso.
-Era ¿ok? Ya aprendí mi lección, a veces el orgullo te lleva a hacer cosas estúpidas como pelearte con tu mejor amiga –se encogió de hombros sin querer darle más importancia- oye y ahora ¿te agrego de nuevo a Facebook? Recuerdo que solíamos escribirnos a diario, y nos dábamos toques ¿cada una hora? –rió al recuerdo y Mimi también.
Pero la risa de la chica era más bien por otra cosa, su amigo Matt era tan inmaduro, por como lo conocía estaba segura que estaba en lo cierto, no iba a quedarse callada y se lo diría de alguna u otra forma…
-Claro que volveremos a hacer amigos en Facebook, fue súper estúpido que me hayas eliminado ¿sabes? –dijo muy directa aun manteniendo una pequeña risa, y Matt se avergonzó por eso. Ahora se lo diría- Cuando llegues a tu casa quiero que leas el último enlace al que me uní.
-¿Qué dice? –se intrigó un poco, más bien harto.
¿Se habría unido a esos grupos donde suelen tirar indirectas bien directas? Esperaba que no, y que fuera un grupo donde dijera "Extraño a mi mejor amigo", "No puedo vivir sin él" o "Sé que algún día serás mi esposo aunque todavía no lo sabes". Ok, eso no.
Esos grupos fueron inventados recién por él, y solo en sus locos sueños Mimi se uniría a uno de esos para dedicárselo a él.
-No te diré velo tu mismo.
-Bueno será mejor que me vaya –no quería dejarla, pero eso del enlace lo dejó un poquitín desesperado.
-¿Quieres venir mañana? Creo que aun tenemos mucho de qué hablar –se miró el vientre y el asintió un poco pensativo.
-Ok, nos vemos Mimi -le sonrió de lado- anda a acostar esa cosa debe estar estresado por todo lo que pasó este día.
-Oye que te pasa, es un amor. Ha estado a gusto en mis brazos toda la noche, tú fuiste quien lo estresó con tanta palabrería hace un rato –la castaña se hizo la ofendida.
-Como digas, ya me voy, ahora sí –asintió- adiós.
Caminó hacia la calle y Mimi le gritó.
-¡Adiós rubia!
Matt frenó en seco para voltearse y decirle por milésima vez que no lo llamara así. Pero fue tarde, la chica ya había entrado a su casa.
¿A quién engañaba? Aunque el apodo fuera vergonzoso, amaba que lo llamara así, siempre amó los apodos que ella le daba.
-¿Pero rubia? –se dijo a si mismo desfigurando su cara a una de des conformación- bueno ese es mejor que… mejor no recordar –sacudió su cabeza y comenzó a correr.
Tenía algo pendiente por hacer…
Llegó a su casa y vio a TK echado en el sofá viendo televisión.
-Tss te demoraste –le dice viéndolo con una picara sonrisa.
-Debía terminar lo que tú interrumpiste. Por cierto queda pendiente lo que haré con Kari para vengarme- todo eso lo dijo mientras caminaba a su habitación.
Cerró la puerta, prendió su laptop y mientras ésta se encendía golpeaba insistentemente con su pie el piso.
-¡Que se demora! –se le escapó de sus labios y frunció el ceño.
Una vez en Facebook, introduce su clave y espera que cargue.
Vio que tenía la solicitud de amistad de Mimi, la aceptó y enseguida se metió al muro de ella…
-Me quiero morir –dijo completamente anonadado a lo que acababa de leer- ¡¿Cómo mierda se enteró?
Bueno… había que decir que Mimi era una chica muy lista, cuando él iba, ella ya venía de vuelta definitivamente.
Sea como se haya enterado, estaba seguro de que no dejaría de molestarlo para el resto de su vida. A no ser que él como tan buen actor negara todo.
A quien engañaba ya estaba descubierto, lo leyó una vez más y se tiró de espaldas a su cama.
¡Un saludo para esa persona que me eliminó de Facebook y revisa mi muro con el Facebook de otra persona!
Y más encima la chica escribe un comentario bastante delatador en el enlace:
Un corazón más una M.
Continuará…
Hola aquí estoy de nuevo! Me demoré en subir porque no tenía terminado el cap! Me distraigo muy fácil y siempre que avanzo son como diez líneas y me voy a hacer otra cosa, también un poco la inspiración me hizo falta, como esto no pasó en la vida real tenía que ser inventado y no sabía qué hacer ._.
Pero bueno ya terminó al fin el drama entre Mimi y Matt son amguis de nuevo eeeee! Ahora podré continuar con lo que si pasó y el verdadero drama, porque la pelea no era el climax de la historia nooo viene algo peor para la chica.
¿Qué se puede decir del cap? Mmm Matt dejó su orgullo al fin y fue igual al cumple de Mimi, le dio un conejo aaaaww amo a los conejos es mi animal favorito! Me dio tanta nostalgia escribir lo del pequeño pachoncito me hace recordar mi antiguo conejo que lo tuve por 6 años y lo tuve que dejar por cambiarme de casa a departamento Chubi :( amén y era tan pequeñiito :'( bueno bueno sigamos…
No pasó mucho igual en el cap, Matt no más calentándose un poco la cabeza y al final Mimi le hizo las cosas más fáciles y fue como una disculpa mal hecha pero en fin, la castaña lo tomó como disculpa igual.
Y ella sin saber igual sospechó que Matt se metía al Facebook de ella por otra cuenta xD si es muy inteligente la niña, la idea del enlace me la dio Mary! xD me acordó de ese enlace que también lo había leído una vez en Face xD muy ingenioso :)
Graaacias a los reviews!
CherryMurder, tefy.1202, Princesa De Rosa, Ishitawa, Rolling Girl, Blueflower21, Mitsuki Neko Nozoni, 0-aThErY-0, Arashi Shinomori, Miiko Love, Faty Takenouchii, 0809m.
Muuchas gracias como siempre! Para cualquier escritora es lo mejor de publicar una historia los comentarios de la gente! Son tan emocionantes, amo leerlos :')
Bueno espero poder actualizar el próximo martes mi penúltimo día libre de vacaciones, estaré toda tiritona pues entro a la universidad y aaaaah! Con solo acordarme me viene la locura y los nervios D:
Cuídense nos vemos!
