Holaaa! ¿Qué tal tod s?

Bueno, aquí está la segunda parte de la historia

Aclaraciones: en esta época, a las mujeres se las consideraba solteronas, a una edad muy temprana y podían (cuando podían)entrar a ejercer alguna profesión al alcanzar la mayoría de edad. De hecho a veces y según de qué trabajo se tratase podían empezar incluso un poco antes.

Espero que les guste =3

"Estoy muerta y he ido al cielo" pensó Hermione nada más abrir los ojos y quedarse momentáneamente cegada por un intenso haz de luz.

Empezó a incorporarse lentamente, obteniendo así un intenso dolor de cabeza. Lo que le confirmó que no estaba ni muerta ni había ido al cielo. Sinceramente, habría tenido más sentido que hubiese ido al infierno si hubiera estado muerta. Teniendo en cuenta la de vidas que había sesgado en el fulgor de la batalla, la de niños y niñas que dejó huérfanos... Merlín sabía que todavía se despertaba en mitad de la noche, con los ojos rojos y húmedos de tanto llorar. Solo él, y tal vez Luna, sabían que todavía podía ver en sueños las caras de todas y cada una de sus víctimas. Que todavía seguía sin poder acallar la vocecita interna que no le dejaba olvidar lo que era y por siempre sería. Una simple asesina.

Y aún sabiendo que de nada le serviría, sacudió su cabeza para intentar así disipar los recuerdos no deseados que tan a menudo poblaban su mente.

Cuando sus ojos se acostumbraron por fin a la nueva iluminación, reconoció el lugar en el que se encontraba. Un hospital. Un jodido hospital.

Ya sabía que teniendo en cuenta la de veces que había estado en uno, no debería ponerse tan histérica. Pero, siendo sincera, ese desagrable olor a antiseptico y sangre la llevaba al borde de sus nervios. Por no hablar de las deprimentes habitaciones en las que dejaban a los enfermos. ¿Cómo se suponía que debían mejorarse; si estaban al borde de una depresión por la total falta de colores y vida?

En fin, lo que ahora debía hacer era averiguar en donde se encontraba exactamente y por que. Cosa fácil de hacer cuando encontrase a alguien.

Por ello se levantó de la cama con sumo cuidado, sin hacer nada brusco o forzado.

"Oh genial, había olvidado otra de las muchas razones por las que realmente detestaba los hospitales" pensó, mientras dirigía su mirada a su retaguardia. Si, definitivamente eso era igual que en los hopitales muggles. Malditos camisones baratos de hospital.

Llevó su mano izquierda a su baja espalda para tratar así de juntar los dos trozos de tela. Intentando preservar todo lo posible su dignidad. Cosa bastante complicada dada la actual situación. Con su mano libre, cogió el gotero, y empezó a caminar hacia la puerta de salida. Estaba a unos míseros pasos de ella cuando vio como esta se abría de par en par, para dejar pasar a un hombre de mediana edad, y tremendamente alto. Siendo sincera, era bastante intimidante los primeros segundos, pero cuando te fijabas en su mirada, te dabas cuenta de la calidez de esta.

-Buenas, ya veo que se encuentra mucho mejor señorita Queneau- dijo el hombre con una amable sonrisa. La verdad era que el hombre sabía como infundir calma y serenidad en sus pacientes. Ya casi, podía respirar con normalidad.

De repente, en su interior se encendió una pequeña bombilla.

-Perdone, ¿como me acaba de llamar?- ante esa pregunta, el doctor puso cara de confusión y dirigió su mirada al portafolios que sostenía en sus manos.

-Según esto, usted se llama Ivory Queneau. ¿Correcto?- respodió de forma suspicaz. Durante lo que a ella le parecieron unos eternos segundos, el doctor tan solo se dedicó a mirarla, sopesarla con la mirada. Como si estuviese decidiendo si sufría de amnesia o simplemente era que él se había equivocado.

-Lo siento, pero creo que se han equivocado- le informé con el desconcierto plasmado en mi cara. Por su parte, el doctor, confuso, dirigió su mirada a los papeles. Como si estos tuviesen la respuesta al malentendido.

-No lo entiendo; en el reclinario ponía ese nombre...- murmuró más para sí mismo que para ella. Después de unos segundos bastante incómodos, volvió a elevar sus ojos, y los posó con una mezcla de amabilidad y desconcierto en su "desconocida" paciente.- Entonces, ¿sería usted tan amable de decirme cual es su nombre y apellido?-

Parapadeó un par de veces en un intento por seguir la conversación. Al parecer, tardó demasiado en responder, ya que la cara del doctor reflejaba una preocupacion profesional. Como si se hubiese quedado aturullada por el accidente...

-Hermione Granger- contestó finalmente, a la vez que le daba una sonrisa intentando así apaciguar los nervios del pobre hombre.

-Muy bien, señorita Granger, he de informarle de que tan sólo ha sufrido un pequeño esguince en la muñeca. Nada que un par de días de reposo no puedan curar.

-Me alegro, aunque todavía siento el cuerpo como si me hubiesen dado una paliza- dijo ella mientras hacía algún que otro mmovimiento para estirar sus adoloridos músculos.

-Oh, tonterías señorita. ¿Quién sería tan ruin para golpear a una mujer indefensa?- le dijo el doctor en tono jocoso. Como si la sola idea le resultase tan improbable que ni si quiera mereciese tomarla en serio.

"Pues a mí se me ocurren unos cuantos..." pensó, molesta y a la vez un poco extrañada por la actitud del hombre.

-Claro... por cierto, ¿sería tan amable de decirme a que día estamos? es que no estoy segura de cuanto he estado inconsciente-

-Faltaría más. Hoy estamos a 9 de septiembre, ahí tiene un periódico por si quiere ponerse al día de lo que se haya perdido- le dijo de forma jovial. Y sin siquiera esperar un poco más, se dirigió a la puerta desde donde se despidió de ella y le informó que ya era libre de abandonar el hospital.

En cambio, ella todavía estab dándole vueltas a la respuesta del doctor. 9 de septiembre. Eso no podía ser posible. Cuando le dieron el reclinario era tan solo 3 de marzo. Era imposible que hubiese estado todos esos meses inconsciente.

Recordó el periódico del que le había hablado el doctor. Con paso decidido, llegó hasta la mesilla de noche, y lo que vio en la portada del perióco casi hace que se desmaye.

"¡Grindelwald vuelve a atacar!"

"El célebre mago oscuro, ha vuelto a sembrar el terror en un pequeño pueblo al sur de Londres. Se estima que la cifra de muertos se eleva hasta los..." Apartó la mirada del artículo sintiendo ese sentimiento tan familiar con el que por tantos años había tenido que convivir. El horror.

"Esto no puede ser cierto. Debe ser una broma de muy mal gusto" pensó de forma calmada. "Es simplemente imposible, ese monstruo esta muerto. Lo mató Dumbledore. Allá por el...1940 y algo creo"

Como si de un mal presentimiento se tratase, bajó la vista de nuevo al periódico, y fijó sus ojos en un dato en concreto.

"El Profeta, 1942"

Sintió como todo el aire abandonaba sus pulmones, como sus piernas empezaban a parecerse a la gelatina y como su cabeza parecía que iba a dar más vueltas que un maldito tio vivo. Por miedo a caerse, se volvió asentar en la cama y fijó su mirada en la pared frente a ella.

"Estoy en 1942. He viajado atrás en el tiempo más de 20 años...¿cómo es eso si quiera posible?"

Empezaba a notar su respiración acelerándose, señal inequívoca de que estaba a punto de ponerse a hiperventilar."Tranquilízate, piensa en un plan para volver"

Durante varios minutos se quedó allí sentada reflexionando sobre lo que debería hacer. Hasta que finalmente cayó en la cuenta de que la información que necesitaba para volver a su tiempo estaba en la biblioteca. En la biblioteca de Hogwarts.

Eso lo sabía gracias a que en su tercer año, cuando la profesora McGonagall le dejó el giratiempo, se dedicó a buscar informacción acerca de ellos y de los viajes en el tiempo. Pero siendo sincera, ninguno hablaba de viajes tan largos. Aunque por otro lado, nunca llegó a mirar en la sección prohibida. Y estaba prácticamente segura de que allí encontraría algo.

Por su cabeza pasarón todas y cada una de las advertencias que le hizo su profesora. "No se podía ver a sí misma" cosa relativamente fácil si tenemos en cuenta que ella todavía no había nacido. " Intenta no alterar demasiado el curso de los acontecimientos o cuando vuelvas podrías haber causado una auténtica catástrofre", esa era la que sin duda alguna la preocupaba más. Ya que si quería ir a Hogwarts, no podría hacerlo sin que la vieran o sin que la hubieran invitado. Por lo tanto, debía alterar aunque fuera un poco el curso de las cosas.

A ver, en esta época, a quien podría conocer ella, a parte de a Dumbledore y puede que a Grindelwald...¡Santísima Morgana, estaba en la época de Lord Voldemort!

Por su espalda, sintió ese familiar escalofrío que siempre le provocaba pensar en ese...hombre. Sintió cómo su ira iba en aumento y como sus manos se cerraban en puños. Casi ni se dio cuenta de que se habí hecho sangre con las uñas de tanto apretar.

Estaba en la misma época que ese monstruo. Mejor aún, estaba en la época en la que ese monstruo todavía no era tan poderoso. Estaba en la época en la que Tom Ryddle, todavía era fácil de matar.

En su cara, empezó a aparecer una pequeña sonrisa amarga. "Estoy en la época perfecta para salvar a miles de inocentes"

Bueno pues eso hasta aquí el cap de hoy. Siento haber tardado tanto y por cierto no tengo intención de abandonar la historia, aunque tarde en subir uno nuevo. Dejen reviews para saber si voy o no por el buen caminito jejeje o para mandarme un howler lo que prefieran =3

Con eso dicho, me despido.

Bye bye