-Respuestas y un vegeta sorprendido-
-Pues, la verdad… SI- Respondió bulma ahora haciendo una cara malhumorada
-¡Que!- escupió los camarones, estaba realmente sorprendido con esa respuesta- Pero mujer, como se te ocu…- olvido que no podía comportarse como vegeta, o sino bulma lo descubriría- Pero mujer, ¿Por qué dices que tu esposo es un patán?
-Bueno, no debería meterte en mis problemas, pero sinceramente, él es la peor persona, siempre gritando, comportándose como un niñito y ¡es un mal padre!- Respondió, ahora estaba mucho mas enfadada con su esposo, charlar con el "extraño" la hizo recordar todas las cosas que le hizo en tiempo pasado.
Vegeta por su parte parecía escuchar con atención, pero por dentro estaba que explotaba de la furia, como se le ocurre decirle a el, el príncipe de los saiyajin, esas ridiculeces, además estaba desconcertado, parecía tenerle mucha confianza a "El", un mísero extraño, no debería tener tal confianza con cualquiera que se le atraviese en la calle.
-No estoy de acuerdo con lo que dices, tal vez tu esposo no logra comprender siempre lo que quieras- dijo el hombre con mala gana.
Bulma abrió los ojos, tal vez era cierto.
-Puede ser verdad…, vegeta no es muy listo que digamos.
Vegeta estallo de ira por dentro, esa mujer hablaba muchas tonterías, como se atrevía a decir eso.
-¡Porque lo dices!- Grito golpeando la mesa, haciendo estremecer a todos alrededor.
-Bueno, no entiende casi nada- Río- además, siempre dice muchas cosas inconclusas y ¡sus acciones son todas de un completo tonto!
-Grrr, mujer, me parece que eres muy vulgar, no deberías hablar con cualquiera acerca de tu esposo.
-Pero, creo que tu no eres cualquiera, para mi eres la persona en la que mas confió, no lo se, creo que puedo guardar mis secretos contigo- dijo amablemente dándole una sonrisa.
A decir verdad, vegeta si era la persona mas confiable, por mas que lo torturasen jamás revelaría los secretos de nadie. Vegeta asintió con su cabeza, ahora mas enfadado que nunca.
El mesero malhumorado, trajo consigo tres hombres, quienes traían inmensos platos de comida, los platos parecían suculentos y apetitosos, todo el mundo se quedo boqui abierto, incluso se formaron alrededor, parecía un concurso de quien comía mas.
Bulma quedo sorprendida, le parecía muy conocida esa forma de comer, tal vez ya comenzaba a sospechar. Pero, la manera como se expresaba Carlo, era totalmente diferente a la de vegeta, por eso olvido esas torpes sospechas, empezando porque ese nombre…, en la vida lo usaría el orgulloso príncipe.
Los meseros pusieron la comida en la mesa, claro que tuvieron que poner otra al lado, porque habían tantos platos…, Vegeta estaba contento, sus ojos brillaban, al fin se daría el festín digno de un príncipe, tomo una cuchara, la observo por unos segundos y luego la lanzo, iba a comer como su instinto se lo ordenaba, como un animal, basta de modales hasta ahora, se llenaría de comida y eso era lo mas importante.
Comenzó a llenarse las manos de cocadas de comida, tragaba como si el mundo se acabara y el quisiera morir comiendo, se llenaba su cachetes, tanto que parecía ardilla, estaba tan contento en ese momento, que olvido a todas las personas que lo observaban extrañadas por la rara forma de comer de tal hombre, incluso la mujer de cabellos azules que se encontraba sentando en frente de el muy asombrada.
Vegeta pudo percatarse de eso, recordó, tal vez la mujer comenzaba a sospechar mas y mas, así que tomo una servilleta y se limpio las manos y la boca, retiro el plato y se levanto.
-Y así señores, es como no se debe comer en un restaurante- se agacho debajo de la mesa- tomas una cuchara- busco la cuchara, la encontró y se volvió a levantar, no sin antes limpiarla pasándola por su pantalón- y comes con ella- trato de sonreír, pero solo salió una mueca muy forzada.
Toda la gente se quedo en silencio por un momento, asombrada aun, habían visto de todo el día de hoy. El silencio retumbaba el restaurante, mientras que vegeta estaba tan rojo como un tomate, había hecho una estupidez, de un momento a otro todos aplaudieron, estaban impresionados.
-¡Que gran show!- dijo un hombre- eres un gran actor, hacer todas estas maromas… ¡Bravo!- Aplaudió.
-Wow señor Carlo, fue impresionante, por un momento me asuste, mis felicitaciones, ¡es un grandísimo actor!- Felicito bulma aplaudiendo.
Vegeta ahora estaba confundido, pero por lo menos bulma ya no lo descubriría, ese show de hace unos segundos, le quito al apetito, decidio pedir mejor un postrecillo para llevar a casa, quien lo diría.
Bulma por su parte quería seguir hablando con su nuevo amigo, pero un mensaje que llego a su teléfono se lo impidió, tenia que irse, tomo su bolso, pero antes se dirigió a Carlo.
-Carlo, tengo que irme- Vegeta suspiro- Pero, podríamos vernos esta noche…, hay un buen restaurante a unas cuadras, hay BUENA COMIDA, tal vez podríamos charlar mas apecho nuestro tema- Sugirió esperando la respuesta de su amigo.
-Bueno, tenia una grabación, pero podría…, ir un rato- se hizo el de rogar.
-¿Eso es un si?- pregunto alegre.
-Bueno, solo si tengo tiempo eh.
-Claro, claro, espero que vayas, puedo ir a recogerte a tu casa ¿esta bien?- Sugirió
-¡No!, claro que no, ire yo, me guiare de indicaciones, no te molestes- Dijo incomodo, ser tan amable le provocaba estrés.
-Muy bien…,¿a las 7 esta bien?
-Bueno, deber irte ya, anda vete yo pago tu cuenta- Casi que echo a la pobre mujer, al fin y al cabo, ella seria la que terminaría pagando la gran cuenta del restaurante.
-Adiós señor Carlo, ¡nos vemos en la noche!- se despidió desde la puerta.
-Si, si, en la noche- Dijo ya malhumorado.
Vegeta saco la tarjeta de su bolsillo y la dejo tirada en la mesa, jamás pudo aprender a manejar esas cositas, al fin y al cabo, su esposa siempre pagaba todo, salió tranquilo por la puerta y tomo su auto, se daría una buena vuelta por la ciudad y tal vez ni siquiera iría a esa cena, no se dejaría manipular por un simple plato, a demás ese festín que se dio lo dejaría lleno por lo menos 3 horas.
Después de dar una vuelta como loco por la ciudad, llego a su casa cansado, recordó que tenia la ropa de Carlo, debía ocultarla antes de que llegara bulma, se la quito y se puso algo cómodo, se lanzo a su cama, planeaba dormir como un bebito hasta que la mujer vulgar le despertara para su " reunión", pero no todo era como lo planeaba, la mujer no lo despertó, un taconeo fue el responsable de su interrumpida a su sueño, abrió sus ojos adormilados, pero los abrió como platos al ver a su esposa vestida con un hermoso y seductor vestido rojo.
-¡Que!, ¿a donde vas tal vulgar mujer?- pregunto un poco celoso, ya que había olvidado la cena.
-Saldré a cenar- dijo tranquila mientras buscaba un perfume.
-¿Cenar?, ¡cenar con quien!- se incorporo en la cama y grito enojado.
-No te importa, te deje tu comida en el microondas, si te da la gana prepáratelo- Respondió sin prestarle mucha atención.
-Al fin y al cabo ni me interesaba saber con quien saldrás, si sales con otro ni me interesa- dijo orgullosamente
-No dije nada, a menos de que estés… celosito- Sonrió.
-¿yo?, ¿celoso?, ¡Ja!, no me hagas reír, ve disfruta con el, ni me interesa- se cruzo de brazos.
-¡Vegeta estas insoportable!, si saldré con un amigo y ¡que!, tu ya ni siquiera me prestas atención, por lo menos el si me presta atención- Grito dolida, se había dado cuenta de la cruda realidad.
Vegeta quedo en silencio, además, su pobre memoria no recordaba lo de la tarde, podría ser porque aun estaba adormilado, aun así, las palabras de la mujer le llegaron y le dieron un duro golpe.
-Puedes irte- dio como respuesta final.
-Adiós- Se despidió adolorida.
Paso un rato, vegeta no podía creerlo, esa mujer ni siquiera se esforzó por reconciliarse, estaba cayendo como una torre, por ese momento no logro lo que quiso.
Le entro hambre, bajo a la cocina, pudo notar que bra y trunks se encontraban por fuera, tenia la casa para el solo. Tomo la comida del microondas, estaba tibia, pero no estaba lo suficientemente rica, quería comer algo de verdad, además quería saber quien era ese hombre, ese "amigo" con el que saldría su mujer, se quedo un rato pensando.
-¿Seria el insecto de yamcha?, no, no, el tampoco la escucha, ¿Quién podrá ser?, a menos de que salga con ¡kakaroto!- Se levanto violentamente de la silla y tomo el teléfono, marco números al azar y tras varias llamadas a todas las casas, pudo comunicarse con goku, quien sonaba alegre como siempre.
-Holerfbrefinerfbirefirfnrefn refinfnerfiernfre,- dijo, vegeta no pudo entenderle, parecía que tenia como 20 papas en la boca.
-Kakaroto, habla bien, ¡mas bien traga primero tonto!- dijo asqueado.
-Perdona vegeta, estaba COMIENDO. Se disculpo.
Comiendo, comiendo, esa palabra retumbaba en su cabeza, ¿será cierto?, su esposa saldría con su mayor enemigo, pero esa imposible, goku tiene esposa, además aunque no lo admitiera, goku era muy buen amigo, y jamás haría ese acto de traición.
-Kakaroto, ¿bulma esta allí?- pregunto, quería primero asegurarse.
-No, Pedo si vhienfne, te aviso- se apartó un poco del teléfono-¡ Milk, tráeme mas papas!
Vegeta tiro el teléfono, hablar con kakaroto le enfermaba, se quedo pensando un rato, hasta que por fin lo recordó, el hombre con quien saldría era ¡el!, que idiota fue, como no pudo recordarlo, después de un rato pensar, se le ocurrió la magnifica idea de salir a cenar en un restaurante y sacarle mas información a la mujer, sin mas se vistió y salió volando para no perder tiempo, aseguro de que la mujer ya estaba allí.
Aterrizo en frente de un lujoso restaurante, en la entrada había un hombre vestido con un elegante traje, vegeta se acercó, pero antes de que pudiera pasar a las mesas, el hombre le encimo un saco, era negro y se le veía muy bien, vegeta se molesto bastante, ese "mugroso" hombre se atrevió a tocarlo, quería hacerlo pedazos, pero no podía llamar la atención, camino por varias mesas, el lugar era pequeño pero bien iluminado, parecía una tacita de oro, repleta de mesas, con unos bonitos decorados y llena de gente con clase.
-Mas gente molesta- susurro vegeta.
Llego hasta un lugar donde decía, reservado V.I.P, allí había una o dos parejas tomadas de la mano conversando, al fondo había una ventana, donde había una bonita mesa ubicada, allí estaba, la elegante y vulgar mujer, sentada mirando el reloj, estaba a punto de irse, no sin antes ser detenida por unos brazos, eran de vegeta, quien insitia en que se sentara, la mujer lo miro y sonrió, se volvió a sentar, ahora feliz.
-Creí que no vendrías- Dijo tomando una botella de champagne.
-No iba a venir- dijo entre dientes para si.
-¿Que dijiste?- pregunto amablemente la mujer.
-Dije que como se te ocurre decir esas barbaridades- Mintió.
-Me alegra de que estés aquí, quiero desahogarme, en mi casa toda esta cabeza abajo.
-¿Si?, dime ¿Por qué?- pregunto curioso.
-Bueno, es que vegeta, es muy molesto, ya me tiene loca, es tan raro, un día me trata como cualquiera y al otro es posesivo conmigo, ya estoy cansada de el- Miro al suelo desilusionada.
-¿Cansada?, ¿como que cansada?- estaba confundido y enojado, le parecían estupideces las cosas que decía.
-Tal vez, solo tal vez, creo que terminaremos- sus ojos se pusieron cristalinos, para retirar el dolor tomo un sorbo de su vino.
-¡Que!- le parecía una locura las barbaridades que decía- estas loca, no puedes terminar con el, tu lo amas.
-Ya no se, el ha sido demasiado orgulloso, le he perdonado mucho.
-tu aun lo amas, yo lo se- Vegeta estaba trastornado, tenia miedo, miedo de perderla a ella.
-Es gracioso como dejas de amar a una persona, tantas cosas que me ha hecho, pero, lo sigo amando, tienes razón, soy muy tonta.
-Te pones sentimental corta conversación- pensó vegeta, lo que mas odiaba eran los romanticismos.
-Carlo, ¿crees que debo terminarle?- pregunto confundida.
-NO, no lo creo, pienso que eres muy tonta al decir cosas como esas- dijo enfadado, la mujer lo estaba haciendo ablandarse, el jamás haría tal estupidez de ablandarse.
-Carlo, creo que pensare mucho.- se limpio la cara con un pañuelo- Charlemos de otra cosa ¿quieres?
-Ya no quiero charlar contigo, me largo- dijo fríamente sin mirarla a los ojos.
-Pero…
-Adiós- se quito el chaleco bruscamente y se fue.
Bulma solo quedo perpleja ante tal momento, se quedo sola un rato, tomando vino, pensando y pensando, ¿acaso seria tan mala amiga?, ¿espanto a Carlo hablando de sentimientos?, muchas preguntas retumbaban a en su cabeza, hablo sin sentido todo, tal vez por eso su amigo se fue,.
Se aproximaba la hora de cerrar, tomo su bolso y se fue en su auto, llego a su casa, no quería entrar, no quería ver a su esposo a los ojos, no después de todo lo que le dijo a Carlo, se sentía mal por haber hablado a espaldas de vegeta, no se merecía tal cosa, tenia que enfrentar las cosas, entro a su casa, todas las luces estaban apagadas, menos una, en el corredor que se extendía a lo largo, pudo ver una luz muy diminuta, pensó en vegeta, ahora que barbaridades estaría haciendo ese "niñito".
Llego hacia el cuarto donde se hallaba la luz, era una vela, centrada en todo el piso, habían almohadas tiradas, estaba buscando quien era el responsable de tal acción, pero no encontró a nadie, se dispuso a pagar la vela cuando una mano fría se postro en su espalda.
-¿piensas apagar lo único que me da calor?- Pregunto vegeta, estaba con una bata pues y sosteniendo una copa de vino, mal sostenida, jamás había probado el alcohol.
-Vegeta me asustaste, ¿Qué rayos estas haciendo?- pregunto molesta.
-Simplemente, quiero que te sientes, charla conmigo, así como charlas con tus amigos- Dijo fríamente.
-No quiero hablar, y menos contigo.
-Muy bien tan solo vete.- dijo el hombre enfadado, los dos se portaban como niñitos.
-Antes quiero decirte algo…- Dijo muy decidida.
-Que dímelo, que "sorpresa será".
-Vegeta yo quiero que….
Continuara.
Chan, Chan, el capitulo de hoy fue mas bien ¿triste no?, bueno algo asi, es que estaba escuchando música triste Pero el final será todo una bomba, nisiquiera se lo esperarían, nadie, espero que les haya gustado, bye, próximo capitulo "el fin de todo" ( no se crean con ese titulo).
