Había decidido ignorar la caja, quizá había sido alguna mala jugada de su cerebro, ni siquiera la había vuelto a abrir. Dejo todo lo que estaba tal y cual, solo la había puesto bajo su cama.
Se alegraba de que no tuviera clases hasta dentro de unos días. Los cuales le ayudarían para poner en orden su desalineada cabeza.
Se quedó casi todo el día en su habitación, bajando algunas veces para comer o atender la puerta, Gaz estaba en un campamento escolar y bueno su padre estaría todo el día en el laboratorio.
Le gustaban esos momentos cuando estaba solo, ya se había acostumbrados a aquella sensación de paz que inundaba la casa. De vez en cuando salía a dar una vuelta para sentir algo de "aire fresco" o para asegurarse de que al menos seguía con vida y su cuerpo sentía la fría brisa de la noche.
Al haber dejado de hablar hasta con el mismo, decidió empezar un diario, donde anotaba cada suceso del día, al menos los importantes.
Y se encontraba en su cama, con una camiseta de manga corta gris y un pantalón negro de pijama, tenía aquella libreta que le servía de diario sobre las piernas y sobre su mano derecha tenía un bolígrafo.
Observaba dudoso la ventana, ¿Escribiría sobre esa caja?
Suspiró cansado, estaba harto de esa maldita sensación sobre él. ¿Por qué aunque habían pasado ya años, seguía recordando al irken? ¿Qué había de importante sobre él?
Su obsesión por capturarlo, esa idea de ser al fin aceptado por los humanos, solo el simple hecho de demostrar que no estaba loco, que todo era verdad habían sido los factores para nunca haberse rendido.
Pero cuando Zim desapareció el "equilibrio" mental que tenía se derrumbó. Se sintió como un cuerpo vacío. Una muñeca que al apretar un botón sabes que hablará, pero por más que aprietes el botón, solo dirá lo mismo. Con la cual, por el tiempo, te aburres y dejas en algún lugar como un "recuerdo" de algo bonito que recibiste algún día.
Volvió a reír con ironía. Solo un estúpido sueño le había hecho recordar toda su miserable existencia en los últimos años. La cual había hecho un gran esfuerzo para olvidar.
Quizá debió de haber aceptado el consejo de asistir a terapias, pero hubiera terminado internado en un psiquiátrico.
Escribió una pequeña frase en la libreta y se quita los lentes.
"La idea de pensar en el futuro aterra a la gente. Y yo solo estoy aquí, acostado en mi cama. Con un momento de paz para escribir, y solo quieres descansar"
-Dib apestoso… ¿Qué haces aquí? – Escuchó un susurro provenir de quien sabe dónde. Uno como los miles que había escuchado en el pasado. Solo cerró los ojos y sonrió. Si lo ignoraba, desaparecería.
-¿Estas ignorando al grandioso Zim? – Escuchó un fuerte golpe en el suelo, enfrente de su cama. Pero no se alarmó.
-¿Humano? –Pasos cercanos a él, rodea la cama y siente una presencia a su costado. Cierra los ojos con fuerza, muerde sus labios. –No es real- Palabras que repite una y otra vez en su cabeza.
- ¿Humano? … ¿Por qué has dejado de vivir? –
Dib siente como su cuerpo empieza a temblar. Aprieta sus puños con fuerza, muerde con más fuerza sus labios, hasta hacerles sangrar.
-Dib-larva –Siente como una mano toca su mejilla y la acaricia un poco. Comienza a sollozar.
- Desaparece…desaparece ya…largo...largo…- Murmura nervioso, sintiendo las lágrimas acumularse en su barbilla para luego caer sobre su pecho.
- Mientes, mientes humano. – Siente una cálida respiración cerca de su oreja, que acarician su cabello… que toman su brazo.
-Te busqué detrás de la luz. ¿Dónde estás Zim…? Ya no quiero estar solo… -Su llanto se hace más fuerte, gira sobre su lado derecho y se hace ovillo, abrazando sus rodillas. (N/A: me refiero a hacerse bolita, como en posición fetal. creo así se dice D=)
-Nunca has estado solo tonto humano.- Siente un peso extra sobre su cama, los resortes de su colchón lo dicen. –Zim siempre está contigo. – Le abraza por la espalda. Sintiendo el calor que emana su cuerpo. – Zim lamenta haberte dejado Dib.- Y su abrazo se hace más fuerte. – Lo siento. – Dib abre los ojos y voltea con rapidez, pero el irken no está.
Se levanta sintiendo el cuerpo pesado, abre la boca en busca de obtener oxigeno, está alterado y su cuerpo suda. Las sabanas están jaladas y su libreta en el suelo, a unos metros de su cama.
Observa a su alrededor buscando alguna señal, la más mínima e insignificante que pudiera haber. Pero no hay nada.
Coloca sus manos en su cabeza y jala su cabello, grita de furia y tristeza y las lágrimas fluyen libres. Ha vuelto a tener un sueño con él.
Se abraza a sí mismo y solloza recargado en la cabecera de su cama. Mantiene los ojos cerrados y sigue así por un rato.
Abre sus ojos rojos y observa el techo de su habitación. Sonríe sinceramente y suspira.
-Tiempo de un paseo…-
Había anochecido tan rápido. Llevaba el cuello de su gabardina alto, debido al frio de la noche. Sus manos en sus bolsillos y caminaba con la cabeza agachada, levantándola de vez en cuando en los cruceros.
Solía caminar por las afueras de la ciudad, donde no había tanta gente y podía pensar en tranquilamente.
Llegó a un pequeño parque, el cual aunque estaba retirado, siempre estaba en buen estado.
Llegó a los columpios y se sentó en uno, moviendo un poco las piernas para mecerse. Observaba las estrellas en busca del movimiento de alguna.
Ya no se preguntaba que había más allá, puesto que ya sabía un poco sobre ello.
De seguro habría más planetas que en realidad eran naves. Algunas estrellas que en realidad serían bases militares y en algún lugar perdido estarían una prisión para las alienígenas más peligrosas del universo.
Y probablemente, en algún lugar, estaría Zim, acompañado de ese extraño robot que solía llamarlo Mary.
-Mary…Mary…- Escuchó susurros a lo lejos giró su cabeza y su cuerpo, buscando la fuente del sonido. –Mary…- Se escuchaba más cerca y tanto arbustos como arboles empezaron a moverse. Sintió un poco de pánico, no iba preparado para enfrentarse contra alguna especie de fantasma o algo así. Solo miraba ansioso los arbustos, sentía como sudaba frio y una gota resbalaba por su cara, estaba en posición de ataque, pero se sentía petrificado.
Y el movimiento se detuvo. Todo estaba muy callado.
-¡Hola humano cabezón! –Gritó un ser de ojos rojos detrás de él, haciendo que Dib diera un enorme salto hacia adelante, tropezando con una piedra y cayendo al suelo. Lentamente giró su cuerpo, para solo toparse con un pequeño robot con ojos rojos, que al verlo, se tornaron azules.
- ¿G...Gir?..- Se quitó las gafas y talló sus ojos con fuerza, creyendo que el pequeño robot-mascota solo sería una ilusión.
- Mary…Mary…Mary! ¡Cómprame unos tacos! – Y Gir salió corriendo, sin dejar rastro, solo al humano confundido. Pero el sonido regresó, unas pisadas metálicas un golpe en su cabeza y todo se empezaba a tornar negro. Solo alcanzó a ver una sonrisa en forma de zipper.
Hola lectores hermosos pues, aquí traigo otro capitulo, espero y sea de su agrado.
Lamento si la escena de Dib ha quedado muy depresiva...pero la necesito así para seguir la historia.. e.e
Me ha costado un poco concentrarme debido a que tengo gripe, (que pretexto tan pobre el mio xD)
Pronto escribo el siguiente y actualizo.
Miyuri Uchiha
BBSTIA
rochama137
Gracias por sus reviews =3
Nos vemos pronto.
Sakura.-Mudou
¿Review?
