Zim se encontraba pensativo observando la mesa de exploración. Podría investigar nuevos venenos, la estructura interna de los humanos. Hacerle trasplantes. Y una retorcida sonrisa se dibujó en su rostro.
Estaba seguro de que abriría a ese humano y buscaría ese artefacto que le hacía pensar en el. ¿Qué se creía esta larva humana? Creando horrendas sensaciones en su interior.
Tomo una especie de escalpelo, que chilló deliciosamente al rozar el metal de la mesa del instrumental. Relamía sus labios ansiosos, esperando a descubrir el secreto de su cuerpo.
Pero se detuvo un momento.
-¿Qué habrá de divertido si no está consciente? –Colocó aquel instrumento de nuevo en la mesa.
Se acercó despacio al humano, retiró su guante y de un tirón arrancó la gabardina y camisa de Dib, dejándole puestos sus pantalones y botas. Dirigió su vista a la enorme cabeza del inconsciente, esperando que hubiese despertado. Pero no había sido así.
Ató sus manos y piernas a la mesa, evitando que de alguna forma fuera a escapar, colocó un cinturón metálico en su cuello. Y hubo una pequeña reacción por parte del humano ante el frio tacto de este. Zim sonrió de nuevo y dirigió su mano sin guante a su rostro, acarició su mejilla, era suave y cálida. Subió su mano y acarició sus cabellos negros, suaves y con una cara extraña, pasó su mano por aquel mechón que asimilaba una guadaña. Lo jaló y torció entre sus dedos, pero ese mechón regresaba a su forma original.
-Interesante…-Susurró para sí mismo y retiró los lentes del ojimiel.
-Amo… ¿Mary está muerto? –Entro por la puerta el pequeño robot, quien tenía los ojos tristes y amenazaba con llorar.
-No Gir, sigue inconsciente. –Examinó su cabeza, el golpe que le había dado para noquearlo estaba hinchado, pero no sangraba. De la mesita de instrumental tomó una pomada de color rosa y untó un poco en el chichón. –Eso se lo quitará. –
-El amo es muy considerado con Mary – Sonrió feliz el pequeño robot y se marchó.
Zim se quedó pensativo un momento, se quitó el otro guante y rascó su cabeza. El chico humano se encontraba en una situación poco favorable para él.
De un salto, quedó sobre Dib, sentado en sus muslos.
Observó detalladamente el pecho de Dib, tenía algunas cicatrices que él le había hecho. Pasó su mano sobre la blanca piel del humano y sonrió.
-Tan suave como siempre. – Se inclinó un poco hacia adelante y colocó sus manos sobre los hombros de Dib, enterró un poco sus dedos, con cuidado para no lastimar su blanda piel, pero haciéndole sangrar con sus afiladas uñas.
-Despierta humano apestoso – Y suavemente recorrió su pecho desde los hombros hasta su ombligo, haciendo pequeños círculos sobre este.
-Despierta cabezón, Despierta. –Zim le dio una fuerte bofetada, lo cual activó el inconsciente cuerpo de Dib.
Aún adolorido, Dib intentó abrir los ojos, cegado por la blanca y brillante luz sobre el intentó cubrirse con su mano, pero esta estaba aprisionada. Veía borroso y sus oídos zumbaban. Poco a poco su vista fue mejorando y lo que vio le horrorizó. La figura del irken, con una sádica sonrisa en el rostro, aparentemente sentado sobre él.
Intentó liberarse, moverse un poco y quitárselo de encima, pero tanto sus piernas como sus brazos y hasta su cabeza, estaban atados, inmovilizándolo.
-Bienvenido larva humana. – Dib abrió sus ojos completamente sorprendido al sentir la mano de Zim rozar su abdomen.
-¿Q-Que haces Zim? –Se encontraba abatido por una enorme cantidad de preguntas y sensaciones. - ¿Por...porque estoy aquí? – Intentó levantar la cabeza y girarla para observar a su alrededor, pero el anillo metálico se lo impedía.
Zim colocó ambas manos a los costados de Dib, rozando las costillas de este, enterrando sus garras al final. Su rostro mostraba cierto enojo.
-Yo también te extrañe estos años Dib-mono.- El humano mordió sus labios con fuerza para evitar gritar del dolor. Nunca creyó volver a ver al irken y menos en una situación como esta.
Zim sonrió ante la respuesta de Dib, quería escucharle gritar, que pidiera piedad. Y sabía que tenía que hacer más si quería ese resultado.
-Zim…joder... –Habló entre cortado, sintiendo como las dedos del chico verde se movían dentro de él. Cortando a su paso, sentía la sangre caliente correr libre. Y el dolor le molestaba de sobremanera y sin poder evitarlo, un grito escapo de su boca, haciendo que Zim sacara sus dedos.
Colocó sus manos enfrente de él, le fascinaba como brillaba el color rojo, como escurría por su brazo, hasta llegar a su codo y caer en forma de pequeñas gotas hasta el abdomen de Dib. Quien solo se encontraba con los ojos cerrados con fuerza y jadeante. El irken con curiosidad, llevó un dedo a su boca y saboreó aquella sustancia. Tenía un sabor metálico y extrañamente dulce.
- Que…que demonios. ¿Cómo terminé aquí? ¿Porqué Zim...? – Se debatía mentalmente el adolorido humano. Nunca pensó llegar a estar en este tipo de situaciones, al menos no con él.
-Oh, vamos Dib, apenas comienza la diversión. – Le susurró divertido cerca de la oreja, exaltando al humano al sentir el aliento del alíen contra su rostro.
-Esto no está bien, nunca nada está bien. ¿Por qué? ¿Por qué no siento verdadero terror al verme así? Parcialmente estoy feliz por verle, pero…-
Zim volvió a tomar aquel escalpelo y lo colocó en la mejilla de Dib, haciendo un corte superficial que solo dejó correr un pequeño hilo de sangre. Dib solo cerró un ojo ignorando el dolor. Y clavó su mirada en la de Zim, esperando su siguiente movimiento.
-Veamos Dib-apestoso, ¿Qué te haré primero? –Pasó "sensualmente" aquel afilado instrumento por todo el pecho del joven, quien no separaba su vista de él.
-Computadora, conecta los sensores a su cuerpo. – Y en un segundo, Dib sintió como pequeñas ventosas se pegaban en su frente, mejillas, su cuello y brazos. Zim le dio la espalda y tomó de nuevo aquella pomada rosa, untándola con fuerza en las heridas bajo sus costillas.
-Sujeto de prueba numero 001. Nombre: Dib Membrana, edad 17 años. Físicamente saludable. Signos vitales estables. Apto para operación. Liberando toxina anestésica a través de ventosas.
-Zim, esto es una maldita locura…Solo, ¡Desátame joder! – Forcejeando de nuevo, recibió un puñetazo a la cara, y dejó su rostro en esa posición. Abrió la boca intentando re acomodar su mandíbula, maldiciendo mentalmente al extraterrestre.
-Estúpido Irken –Murmuró.
-Estúpido humano apestoso. –Contestó molesto Zim. –Prometo que no te dolerá, bueno…quizá sí, no he probado esa toxina.
Tomó una cuchilla más grande e hizo un corte profundo en su brazo, sacándole un grito horrible a Dib, pero siguió con su operación.
-Al parecer no es tan efectiva. –Sonrió de lado. –Humano, puedes gritar todo lo que quieras, nadie te escuchará. Nunca lo han hecho.
Con las patas de araña de su pak, Zim conseguía los artefactos necesarios para seguir la operación en su brazo. Con un pequeño láser siguió cortando, levantando la grasa bajo la piel. Se deleitaba con los gritos del humano. Sus antenas gloriosas recibían aquella dulce melodía. Hasta que Dib dejó de gritar.
Zim molesto fijó su mirada en aquellos ojos dorados, que solo le observaban, con la mirada perdida. Dib tenía la boca abierta y la movía intentando decir algo, pero su garganta estaba cansada. Y simplemente estaba como una muñeca.
Con los ojos brillantes, las mejillas rojas y un rostro pregrabado. De aquellos dorados ojos solo surgían lágrimas, que resbalaban por la tersa piel hasta sus orejas, resbalando un poco y cayendo sobre la fría mesa.
Zim se detuvo horrorizado.
-¿Dib? – Se acercó a su rostro, colocó sus manos alrededor de su cabeza. –Dib, mírame, ¡Mírame! – Le zarandeó un poco, pero este no reaccionaba. -¿Computadora? – Su vista se enfocó al registro de la pantalla, su corazón latía, sus pulmones respiraban oxigeno. ¡Hasta había impulsos cerebrales! - ¡Contesta Dib! – La cara del irken era de completo pánico. Aquellos ojos dorados seguían perdidos, no había reacción alguna.
-Amo…Amo…- La voz robótica de la computadora intentaba explicarle algo. – El humano esta…dormido-despierto, es algún efecto secundario de la droga. Proceda la operación o la cosa en su brazo lo matará.
Las antenas del irken se movieron ante las palabras escuchadas. No había pensado ni un segundo sobre aquella droga. Pero sintió una carga liberarse de él, acarició su cabello negro y su mejilla.
-Muéstrame la imagen de la ubicación de ese dispositivo. – Se colocó en su antigua posición, estaba orgulloso de los cortes limpios que había hecho, sin derramar mucha sangre.
-Localizado a 3 cm del hueso Húmero, está cercano al radio. – habló de nuevo la computadora.
-Si…ya le vi. – Tomó de nuevo el láser y cortó el tejido alrededor de aquel extraño dispositivo, lo tomó con unas pinzas y con cuidado lo extirpó
-Dispositivo extirpado del cuerpo del sujeto de pruebas. Realizando escaneo corporal, espere.
Zim dejó en una charola aquel dispositivo de no más de 1 cm de longitud por 5 mm de ancho con forma cilíndrica. Le dedicó una mirada de odio a esa pequeña cosa. La cual contenía uno de los venenos más tóxicos del universo.
-Escaneo completo, el cuerpo del sujeto de pruebas está limpio. No hay más dispositivos.
El chico verde respiró aliviado, inclinó sus antenas para atrás y sonrió feliz. Cuando se enteró que tenía esa "capsula" en el brazo se preocupo.
-Querido Dib…Estaba bromeando. -
Flashback.
-Amo ¡Quiero Taquitos y quesadillas! –El pequeño robot daba vueltas a su alrededor
-Silencio Gir, compraré tus tacos de regreso.- Llevaba al cuerpo noqueado del humano en sus brazos, mientras caminaba por las abandonadas calles de la ciudad con las patas de su Pak.
Zim se encontraba internamente feliz de haber encontrado, de manera muy fácil, al no tan "apestoso" Dib.
A mitad de camino, Gir se puso en modo de defensa y sus ojos se tornaron rojos. –Hay una amenaza adelante amo –Dijo con una voz fuerte y Zim se preparó para el ataque. –Gir, protege al humano. – Acostó delicadamente su cuerpo en el suelo, le dedicó una mirada de cariño y se colocó a la defensiva.
-Sal de tu escondite, asquerosa escoria. –Venenosamente pronunció Zim, sacando una especie de escopeta láser de su Pak.
-Típico de cualquier buen Irken, estar a la defensiva. –Se escuchó una voz entre los árboles, aquí, allá. – Creí que estabas exiliado y muerto Zim. – Apareció una chica de cabellos castaños y largos, acompañada de un gato blanco. – Al menos eso dijeron los más altos públicamente. – La chica mostró una lengua bífida de color morado obscuro y su disfraz humano desapareció. En su lugar, había una irken de color verde pálido y en la cabeza tenía tatuado el logo de un observador. Mientras tanto el gato se convertía en un robot similar a un SIR. Lo cual sorprendió al ex-invasor.
-Así que la idea de enviarme aquí no fue tan estúpida. – Dijo la chica aburrida.
-¿Qué haces con un SIR? ... ¡Solo los invasores pueden tenerlos! -Gritó exageradamente Zim, quien era, notoriamente más alto que la irken.
- Me lo dieron los majestuosos Altos para la misión de observar este planeta en tu búsqueda. –Sonrió malvadamente. –Y te encontré escoria. Vamos Sir, atácalo.
Una pelea entre aquel robot y Zim se desató, pero gracias a sus años de experiencia (y de milagro) Zim pudo sacárselo de encima.
Entre el disturbio, la observadora notó una mirada roja en el fondo. –Perfecto – De manera ágil, llegó hasta Gir, quien le atacó con diversas armas, pero la irken las esquivó con facilidad.
-¡Mary! –Gritó Gir al recibir una patada y un disparo por parte de la irken, chocando contra unos árboles y quedando desactivado.
Zim distrajo su atención ante el grito de Gir y vio como la chica le sonreía con malicia y de su pak sacaba una especie de jeringa. Sintiendo su sangre hervir, Zim se deshizo de ese molesto robot destruyendo su cabeza con las patas del Pak y rápidamente corrió hacia el humano.
-Aléjate de él. Te lo advierto. – Le amenazó mientras le apuntaba con la escopeta y le dedicaba miradas de odio.
-Ah…-Dijo con el humano en brazos. –Así que regresaste por este saco de carne eh…-Lamió su cara con la vista fija en los ojos rojos de Zim. –Sería una lástima, si algo le ocurriera, ¿No? –Pasó su mano alrededor de su cintura, acariciándolo. Y lamiéndolo de nuevo de forma lasciva.
Zim (que se encontraba apoyado en las patas del pak) dio un paso hacia adelante, alertando a la irken observadora.
-Ni un paso más basura o le inyectaré esto. –Colocó la jeringa en el cuello de Dib.
Zim gruño con rabia y guardó las patas de su pak, junto a su escopeta.
-¿No te enseñaron a respetar a quienes son más altos que tú, estúpida smeet? –Soltó con coraje, cerrando los puños de impotencia.
-Solo a mis Altos. –
De la tierra surgieron unos tentáculos mecánicos que aprisionaron las piernas y brazos de Zim, inmovilizándolo completamente. – ¡Suéltame sucia criatura del mal! O ¡Conocerás la gran ira de Zim!
-Conseguiré mi asenso gracias a esto. –Dijo feliz la irken alejándose del cuerpo de Dib. Relajando de cierta manera a Zim. –Maldita mujer. –
-¡Proteger al Amo! – De entre los escombros, apareció Gir con un tronco, que uso para golpear a la chica.
-¡Gir! , ¡Protege a Dib! – Sacó las patas de su pak y con esfuerzo se libero de aquellos tentáculos. Siguió el rastro de la irken pero no estaba.
-Si que eres una molestia Zim, me las pagarás. –
Apresurado, el ex-invasor se dirigió al lugar donde se encontraba Dib.
La escena que había hizo que su Squeedly-Spooch se retorciera.
Aquella mujer estaba inyectando esa cosa en su brazo derecho y le sonreía con maldad.
-¡Te maldigo!... ¡Te maldigo! –Gritó furioso y se abalanzó sobre la irken. Esta se sorprendió por la repentina fuerza del ex-invasor. Y su cara, de pasar a ser arrogante, se volvió de pánico y miedo. Los ojos de Zim brillaban por deseo de venganza, sedientos de sangre. Le tomó de las antenas y la estampó de cara contra el suelo. Y con fuerza le arrancó el pak.
-¡No…no! –Gritó la observadora irken tratando de recuperar su pak. Pero Zim lo destruyó con las patas mecánicas y corría de regreso con el humano. Esa mujer ya no era problema.
-¡Gir! –Gritó histérico, el pobre robot sin una mano lloraba a un lado de Dib.
-¡Mary murió!... ¡Mary Murió! –Zim se sintió blanco y que su Squeedly-Spooch dejo de funcionar. -¡No es cierto! –Reía Gir –Solo tiene algo en su brazo y es una capsula. –Dijo con la voz firme. –Es necesario extraerla o empezará a desintegrarse – Zim le observó con pánico y tomó el cuerpo de Dib y a toda prisa, se dirigió a la base. –O algo así –Sonrió Dib al final.
End Flashback
-Amo –Gir se acercó al irken que se encontraba cerrando la herida del brazo de Dib. Movía sus manos con extremo cuidado, tratando de no dañar más al humano. –Al parecer el efecto de la toxina se ha ido, solo está dormido. – Dijo Zim sin despegar la vista de su trabajo. –Al fin cerró los ojos.-
-¡Amo, es un pervertido! – Gir reía a pleno "pulmón" (?) mientras Zim le veía sonrojado. –Cállate Gir, puedes despertarlo. – Colocó la pomada rosa sobre la herida suturada con algunos puntos y lentamente empezaba a sanar. Tomó unos vendajes y envolvió su brazo. –Creo que ya no son necesarias tantas ataduras. – El irken sonrió al recordar el rostro de Dib, no sabía porqué pero su cara de pánico le hacía lucir tierno. –Prepara una habitación para el huésped Gir.
-¡Si señor!
Cuando ya se encontraba solo con el humano fuera de peligro, Zim se dejó caer de rodillas al piso. Había pasado bajo un gran momento de tensión. Y si no fuera porque tenía la sutura en su brazo, lo hubiera tomado con fuerza, le hubiera abrazado y creado un drama hasta que despertara. Pero tenía que pensar rápido o el humano Su humano podría morir. Suspiró de nuevo, de verdad que se sentía completamente aliviado de que siguiera con vida.
Se levantó lentamente y con una toalla con gel irken, limpió la sangre seca de sus hombros y de los costados de su cuerpo. Tomó otra y limpió el polvo en su rostro.
-De verdad, lo siento humano, Zim se dejó llevar por los viejos tiempos -
Oh ¿pero que es esto?
ò.Ó
Lamento si no quedó muy bien la escena de la pelea, estaba corta de ideas.
y ¡Lamento haber sido tan cruel al principio! ¡Lo juro por Jashin! T_T (pero me gustó xD)
La verdad, creo salen otros dos capítulos más. =)
Espero y les vaya gustando esta loca historia ..jeje
Oh una pregunta. ¿Quieren lemon?
Sakura.-Mudou
¿Review? ó.ò
