ATARDECER

Disclaimer:los personages de Crepúsculo y Inu-Yasha, así como la historia...no me pertenecen...pertenecen a las autoras Rumiko takahashi(Inu-Yasha) y Stephanie Meyers(Twilight)...

¡HOLA!...AQUI OS DEJO EL SEGUNDO CAPÍTULO GRACIAS POR LEERLO...YA SE QUE SE PARECE A CREPÚSCULO UN AMOR PELIGROSO, PERO ES QUE ALGUNAS COSAS LAS SAQUE DE ALLÍ...ADEMÁS SE TIENE QUE PARECER POR QUE ES LA MISMA HISTORIA...¿O ME VAIS A DECIR QUE NO?...

capitulo 2: Libro abierto

El día siguiente fue mejor...y peor.

Fue mejor porque no llovió. Houjo se acerco para sentarse a mi lado en la clase de lengua y me acompaño hasta la clase siguiente mientras Bankotsu lo fulminaba con la mirada. Me sentí extraño, los dos querían ser mis amigos. Nadie me miraba tanto como el día anterior. Durante el almuerzo me senté con un grupo que incluía a Houjo, Bankotsu y Kyo, además de dos chicos más Kouga y Ayame, que me miraba como si una estrella de Hollywood se tratara. Empece a sentirme como si fuera alguien importante por las constantes miradas de las chicas y de Ayame.

Fue peor porque estaba agotado. El viento no me había dejado dormir. No pare de hablar con Bankotsu...

-señor Taisho pase para solucionar este problema...-me dijo el señor Warner...me calle de inmediato y con la cara roja por la vergüenza

-no se la solución señor...-susurre en un hilo de voz mientras Ban se reía.

-bueno...es que como lo veía tan distraído con el señor Shichintai...pensé que se lo tenia más que estudiado...-ironizó mientras la clase se reía de mi, rápidamente me volví a sentar muy sonrojado. Así transcurrió todo el día. Kagome Higurashi no apareció por la escuela, no por la mañana, ni por la tarde.

Que llegara el almuerzo me aterrorizaba. Por un lado quería que la hermosa Higurashi me diera una explicación., pero en comparación conmigo el león cobarde de "El mago de Oz" era Terminator. Sin embargo cuando entre en la cafetería no estaba. La busque por todos lados pero no la encontré.

Kouga nos invito a su mesa y Ayame estaba eufórica. Mientras todos hablaban yo me mantenía al margen y esperaba que me ignoraran.

Después del almuerzo, de camino a la clase de Biología, Kouga me siguió durante el camino, iba conmigo, al igual que Houjo . Al entrar en la clase contuve el aliento, pero Kagome Higurashi no estaba. Me dirigí a mi asiento. Kouga me siguió y me estuvo hablando del próximo viaje a la playa y se quedo conmigo hasta que sonó el timbre.

Al tener la mesa para mi solo era un gran alivio, me lo repetí para quitarme de la mente que yo era el motivo por el que Kagome Higurashi no estuviera. Resultaba egoísta y ridículo creer que yo era capaz de afectar a alguien. Era imposible. Y aunque fuera posible no dejaba de inquietarme.

Cuando acabaron las clases me fui corriendo al aparcamiento. Me subí al coche y mire en mi mochila para ver si tenia todo.

La noche pasado descubrí que Izayoi estaba algo enferma, por lo que le dije que me dejara encargarme de la comida. Ella acepto encantada y alegre, yo hice una lista para ir a comprar.

Mientras esperaba para salir vi a los Higurashi y los mellizos Hygure subir al Volvo. Ahora me di cuenta de que iban vestidos de forma sencilla, pero con una ropa que parecía hecha por modistos. Salí del campus y me dirigí a comprar.

Al llegar a casa guarde la comida. Luego envolví en papel de albumino unas patatas y las puse en el horno, deje en adobo un filete y lo coloque en el refrigerador.

Subí a mi cuarto y deje la mochila, me cambie de ropa y antes de hacer los deberes mire por primera ves el email. Tenia tres mensajes, mi padre había escrito.

Inuyasha:

Escríbeme en cuanto llegues y cuéntame como te ha ido el vuelo. ¿llueve? Ya te echo de menos. Casi he terminado de hacer las maletas para irme a Florida, pero no encuero mi camisa azul. ¿sabes donde la puse? Sae te mana saludos.

Papa.

Suspire y leí el siguiente mensaje. Lo había enviado ocho horas después el primero. Decía:

Porque no me has contestado? A que esperas?

Papa.

El ultimo era de es mañana.

Inuyasha:

Si no me has contestado a las 17:30, voy a llamar a Izayoi.

Papa

Mire el reloj y vi que aun faltaba una hora, pero mi padre solía adelantarse.

Papa:

Tranquilo. Ahora te escribo. No cometas ninguna imprudencia.

Inuyasha.

Envié el email y empece a escribir otra vez.

Papa:

Todo va fenomenal. Llueve, por supuesto. He esperado a escribirte hasta que tuviera algo que contarte. El instituto no es malo, solo un poco repetitivo. He conocido unos cuantos compañeros que se sientan conmigo en el almuerzo.

Tu camisa esta en la tintorería. Se suponía que la ibas a recoger el viernes.

Izayoi me ha comprado un Porch. ¿te lo puedes creer? Me encanta. Es un poco antiguo, pero muy solido, y eso me conviene, ya me conoces.

Yo también te echo de menos. Pronto volveré a escribir, pero no voy a estar revisando el correo cada cinco minutos. Respira hondo y relajate.

Te quiero.

Inuyasha.

Cuando decidí leer, fui interrumpida por Izayoi

-¿Inuyasha Cariño?- grito mi madre al oírme en las escaleras.

-hola mama, bienvenida a casa.

-gracias.

Colgó el cinturón con la pistola y se sacaba las botas mientras yo terminaba en la cocina.

-¿Qué vamos a come?- pregunto con la voz enronquecida por el resfriado.

Mi madre solía practicar la cocina creativa, y sus experimentos no siempre resultaban comestibles.

-filetes con patatas- conteste para tranquilizarlo.

Se marcho a acostarse en el sofá mientras yo acababa de preparar la cena. La llame cuando estuvo listo y olfateo en señal de apreciación al entrar en la cocina.

-huele bien, Inuyasha.

-gracias.

Comimos hablando de todo un poco...

-y bien ¿Qué tal el instituto? ¿has hecho algún amigo?- me pregunto mientras se echaba mas.

-tengo unos cuantos, clases con un chico llamado Bankotsu y me siento con sus amigos. Y hay una chica, Ayame, que es muy amable.

-debe ser Ayame Hachi. Una buena chica y una buena familia. Su padre es el dueño de la tienda de artículos de deporte.

-¿conoces a la familia Higurashi?- pregunte vacilante.

-¿la familia del doctor Higurashi? Claro. El doctor Higurashi es un gran hombre.

- los hijos...son un poco diferentes. No parece que en el instituto caigan demasiado bien.

El aspecto enojado de Izayoi me sorprendió.

-¡como es la gente de este pueblo!- murmuro-. El doctor Higurashi es un eminente cirujano que podría trabajar en cualquier hospital y ganaría diez veces mas que aquí- continuo con voz alta-. Tenemos suerte de que viniera acá, de que su mujer quisiera quedarse en este pueblecito. Es muy valioso para la comunidad, y esos chicos se comportan bien y son muy educados. Albergue alguna duda cuando llegaron con tantos hijos adoptivos. Pensé que habría algún problema, pero son muy maduros y no me han dado problemas. Y no puedo decir lo mismo de los hijos de algunas familias que ha vivido aquí durante generaciones. Se mantienen unidos como debe ser una familia, se van de camping cada tres fines de semana...la gente tiene que hablar solo porque son recién llegados. Además el doctor es muy guapo.

Era el discurso mas enojon que había oído de Izayoi. Debía de molestarle mucho lo que decía la gente.

-me parecen bastante agradables, aunque he notado que son muy reservados. Y todos son muy guapos- añadí para hacerles un cumplido.

-tendrás que ver al doctor- dijo Izayoi muy seria-. Por fortuna esta casado.-continuo con una sonrisa.

Cuando acabamos de cenar fregué los platos y subí a hacer los deberes de matemática. Esa noche fue silenciosa y agotada me dormí.

El resto de la semana paso sin incidentes. Me acostumbre a la rutina de las clases. Me adapte mejor a ese instituto.

Kagome Higurashi no volvió a la escuela.

Todos los días vigilaba la puerta hasta que los Higurashi entraban sin ella. Y entonces podia concentrarme en la conversión que trataba sobre el viaje a La Push Ocean Park, que organizaba Kouga.

Cuando llego el viernes ya estaba tranquilo, parecía que Kagome había abandonado el instituto. Intente no pensar en ello pero no conseguía reprimir la preocupación de que yo fuera la causa por la cual se fue.

Mi primer fin de semana en Fukuoka paso normal. Izayoi se la paso en el trabajo y yo aproveche para limpiar la casa y hacer los deberes. También escribí varios correo a mi padre fingiendo felicidad. Incluso planee hacer un viaje a Kumamoto para comprar algunas cosas.

El lunes muchos me saludaron y me dedique ha contestar. En clase de literatura como de costumbre Kouga se sento a mi lado.

Al salir de las clases habían remolinos blancos, los alumnos gritaban de jubilo.

-¡vaya!- exclamo Kouga-. Nieva.

-¡uf!

Nieve. Mi gozo en un pozo. Kouga se sorprendió.

-¿no te gusta la nieve Inuyasha?...-me pregunto amablemente.

-No. Significa que hace mucho frío incluso para que llueva.

Kouga se rió. En eso una bola de nieve le golpeo la nuca. Pensé que fue Bankotsu, pero el estaba en la dirección contraria. Kouga pensó lo mismo.

-te veo en el almuerzo¿vale?- continue hablando-. Me refugio dentro cuando la gente se lanza bolas de nieve.

A la hora del almuerzo me dirigí con Houjo a la cafetería y como de costumbre mire la mesa de los Higurashi. Habían cinco persona.

Ayame, al verme me tomo por el brazo.

-¡eh!¿Inuyasha?¿Qué quieres?

Baje mi mirada todo turbado.

-¿Qué le pasa a Inuyasha?- pregunto Kouga a Ayame.

-nada- conteste-. Hoy solo quiero un refresco.

Me puse al final de la cola.

-¿es que no tienes hambre?- pregunto Ayame.

-la verdad que estoy un poco mareado- dije mirando al suelo.

Cuando todos cogieron la comida fuimos a la mesa y Kouga me pregunto varias veces si estaba bien. Tenia la cabeza gacha y mire a los Higurashi.

Se reían. Kagome, Miroku y Rin tenían el cabello mojado por la nieve. Sango y Sesshomaro se apartaron cuando Miroku se sacudió el agua.

Mire a Kagome, parecía diferente, ya no estaba tan pálida.

-Inuyasha ¿a quien miras?- pregunto Ayame, siguiendo mi mirada.

En ese momento los ojos de Kagome se encontraron con los míos. Ladee la cabeza, cuando nuestros ojos se cruzaron no parecían tan hostiles como antes.

-Kagome Higurashi te esta mirando- me dijo Ayame al oído y se rió.

-no parece enojada ¿verdad?- pregunte.

-no- dijo confusa ante la pregunta. -¿debería estarlo?

-no soy de su agrado.

-a los Higurashi no les gusta nadie. Te sigue mirando.

-no mirare- le susurre.

Decidi ir a la clase de Biología ya que no parecía enfadada. Sentía miedo a volver a sentarme con ella.

En la clase el profesor Banner repartía unos microscopios y unas diapositivas. Comencé a dibujar en mi cuaderno hasta que senti moverse la silla de mi lado.

-hola- dijo una voz tranquila y musical.

Me sorprendí de que me hablara. Se seguía sentando lejos pero con la silla vuelta hacia mi. Llevaba el pelo húmedo y despeinado, parecía que acabara de rodad un anuncio de champú. El deslumbrante rosto era amable y franco. Una leve sonrisa curvaba sus labios perfectos, pero sus ojos aun mostraban recelo.

-me llamo Kagome Higurashi- continuo- No tuve la oportunidad de presentarme antes. Tu debes ser Inuyasha Taisho.

Estaba confundido por esa actitud que tenia la chica. El profesor explico que había que identificar parte de la mitosis de unas células de raíz de cebolla.

-empezad- ordeno.

-¿tu primero, compañero?- pregunto Kagome.

Lo mire y ella tenia una sonrisa sensual en sus labios.

-puedo empezar yo si quieres.

-no- dije, sonrojado-, yo lo hago.

Esta practica ya lo había hecho así que mire la primera diapositiva.

-profase- afirme.

-¿te importa si lo miro?- me pregunto cuando me detuvo para que no sacase la diapositiva.

Sus dedos eran fríos, pero no retire la mano con brusquedad por ese motivo. Cuando me toco note una corriente eléctrica.

-lo siento- musito y retiro la mano cogiendo el microscopio. La mire atontado mientras la miraba por el microscopio.

-profase- afirmo y lo escribió en la hoja. Cambio la diapositiva y la miro por encima. –anafase- murmuro y lo escribió.

-¿puedo?

Esbozo una sonrisa burlona y me paso el microscopio, pero me lleve un chasco. Había acertado.

-¿me pasas la diapositiva numero tres?- extendí la mano sin mirarla.

Me la entrego con cuidado para no rozarme la piel le di una mirada fugaz cuando dije:

-interfase.

Le pase el microscopio antes de que me lo pidiera. Acabamos antes de los demás. No pude evitar mirar a Kagome y vi que ella me miraba con ese punto de frustración en la mirada. De repente vi cual era la diferencia que tenia.

-¿acabas de ponerte lentillas?- lo dije sin pensar.

Mi pregunta la dejo perpleja.

-no.

-vaya- musite-. Te veo los ojos distintos.

Se encogió de hombros y desvió la mirada.

Estaba seguro de que sus ojos cambiaron de color, aun recordaba el color negro con el que me miro los primeros días. En cambio ahora su color era así como dorado.

Observe como volvía a apretar los puños. El profesor Banner se acerco y miro nuestras respuestas.

-en fin, Kagome ¿no crees que deberías dejar que Inuyasha mirase por el microscopio?

-en realidad el identifico tres de las cinco diapositivas.

-¿has hecho antes esta practica de laboratorio?- pregunto confundido.

- con la raíz de una cebolla, no.

-¿con la blástula de un pescado blanco?

-SI.

-¿estabas en un curso avanzado en Kioto?

-Si.

-Bueno- hizo una pausa-. Supongo que es bueno que seáis compañeros.

El profesor Banner se fue.

-es una lastima que la nieve se fundiera¿no?- pregunto Kagome.

Parecía que se esforzaba en hablar conmigo.

-la verdad, no.- le dije sinceramente.

-a ti no te gusta el frío.- afirmo.

-tampoco la humedad- le respondí.

-para ti debe ser difícil vivir en Fukuoka- concluyo.

-ni te lo imaginas.

-en tal caso...¿porque viniste?

Me sorprendí, ya que nadie me lo había preguntado.

-es...complicado.

-creo que podre seguirte- me insisto.

-mi padre se ha casado.

-no parece complicado- discrepo, pero de repente se mostró simpática.- ¿cuando ha sucedido?

-en septiembre- mi voz transmitía tristeza.

-pero ella no te gusta- conjeturo Kagome.

-no, Sae es una buena mujer. Demasiado joven quizás, pero amable.

-¿porque no te quedaste con ellos?

No entendía su interés, ni que mi vida fuera importante.

-Sae viaja mucho. Es modelo profesional.

-¿debería sonarme su nombre?- pregunto dándome una sonrisa sensual.

-probablemente, no. Solo a modelado en empresas pequeñas. Pasa mucho tiempo fuera.

- y tu padre te mando aquí para poder ir con ella- volvió a afirmar.

-no, eso fue cosa mía.

-no lo entiendo- confeso, y parecía frustrada.

- al principio mi padre se quedaba conmigo pero se ponía triste así que decidí venir a vivir con Izayoi.- dije con voz apagada.

-pero ahora tu eres desgraciado- señalo.

-¿y?- replique desafiante.

- no...parece justo.

Me reí.

-¿es que no te lo ha dicho nadie? La vida no es justa.

-creo haberlo oído antes- admitió secamente.

-bueno, eso es todo- insistí.

Me evaluó con la mirada.

-das el pego- dijo-pero apostaría a que sufres mas de lo que aparentas. ¿Me equivoco?

Trate de ignorarla.

-creo que no- murmuro.

-¿y a ti que te importa?- pregunte irritado.

- muy buena pregunta- musito.

Suspire.

-¿te molesto?- me pregunto preocupada, la mire por un momento, su angelical rostro estaba algo preocupado.

- no exactamente. Estoy mas molesto contigo. Es fácil ver lo que pienso. Mi padre dice que soy un libro abierto.

-nada de eso. Me cuesta leerte la mente.

- sera que eres una buena lectora de mente.

-por lo general, si.

En eso sonó el timbre, Kagome salio corriendo y me quede mirándola. Algunos alumnos se la quedaron viendo como si fuera una estrella de cine, eso me cabreo. Kouga vino a mi lado.

-¡que rollo!- gimió-. Todas las diapositivas eran iguales. ¡que suerte tener a Higurashi como compañera!.

- lo tuve fácil, ya había hecho las practicas.

-hoy Higurashi estuvo amable- comento.

-si.

Después de la clase de gimnasia me dirigí al aparcamiento y entre en mi coche. Pude ver como Kagome me miraba cuando salia del campus.

CONTINUARA...

¡HOLA!...ESPERO OS HAYA GUSTADO EL FIC...SIENTO NO SER MÁS ORIGIGINAL AQUÍ...I'M SO SORRY!...BESOS