ATARDECER

Disclaimer:los personages de Crepúsculo y Inu-Yasha, así como la historia...no me pertenecen...pertenecen a las autoras Rumiko takahashi(Inu-Yasha) y Stephanie Meyers(Twilight)...

capitulo 3: El prodigio.

Al despertar, sentí que algo había cambiado. Era la luz. Me levante de la cama y mire por la ventana. Había una capa de nieve sobre la calle y vi como la lluvia de ayer se había congelado.

Izayoi se había marchado temprano a trabajar. Baje y desayune. La verdad que vivir con Izayoi era como vivir con mucha gente, siempre hablaba y era muy legre y algo patosa, en eso me parecía a ella, en lo demás me parecía a mi padre.

La verdad que ir al instituto me emocionaba y me asustaba a la vez, debía admitir que me sentía así para ver a Kagome higurashi, lo cual era una tontería, después de balbucear como un idiota y ponerme en ridículo delante de ella, debía evitarla.

Cuando salí y fui hacia mi coche, lo hice intentando todo lo posible para no caerme, pero estuve apunto. Parecía que mi coche no resbalaba hiendo por la cartera y cuando hube llegado al instituto y salí del coche, vi el motivo. Izayoi se había levantado temprano para ponerme las cadenas en las ruedas. Eso me sorprendió, pero me agrado que alguien a parte del paranoico de mi padre se preocupaba de mi.

Aun me preocupada de eso, cuando oí un chirrido y alce la vista. Vi demasiadas cosas a cámara rápida.

Kagome Higurashi estaba a 4 coches la mire asustado. Una furgoneta que patinaba con las llantas bloqueadas iba a chocar contra la parte trasera de su coche y ella estaba en medio de los vehículos. No tenia mucho tiempo para reaccionar. Corrí hacia ella, pero me di cuenta que ella ya estaba bastante lejos, de su coche, así que la furgoneta me iba a aplastar a mi, ella se giro de repente y me miro horrorizada. No pude reaccionar rápido.

De repente algo me golpeo con fuerza, pero no fue la furgoneta y entonces sentí el ruido de la furgoneta contra el coche de Kagome. Me golpee la cabeza con el asfalto y sentí algo frío que me sujetaba contra el suelo. En eso la furgoneta raspo la parte trasera del coche de la chica y se dirigía a mi de nuevo.

Note que había alguien a mi lado que dijo una maldición, pero no reconocí la voz. Dos manos blancas me protegieron de la furgoneta y se detuvieron a 30 centímetros de mi cabeza. En eso vi que las manos cabían en las abolladuras de la furgoneta. Entonces una cogió la carrocería de la furgoneta y algo me arrastraba. Luego la furgoneta cayo haciendo mucho ruido.

La gente comenzaba a gritar, pero en medio de todos oí la voz de Kagome Higurashi que me decía al oído.

-¿Inuyasha, como estas?

-estoy bien.

Mi voz sonaba extraña y al intentar incorporarme vi que Kagome se apretaba contra mi costado.

-ve con cuidado- dijo mientras yo intentaba zafarme de su abrazo-. Creo que te has golpeado la cabeza.

En eso sentí el dolor.

-¡ay!- sentía el dolor en mi odio izquierdo.

-tal y como pensaba...

Parecía que ella intentaba controlar la risa.

-¿Cómo demo...?- intente pararme para aclararme-¿Cómo llegaste tan rápido?

-estaba a tu lado, Inuyasha -su voz sonó seria-

Al final me soltó y se alejo. Vi que ella estaba preocupada y no me di cuenta de lo que le había preguntado. Los demás nos vieron en seguida.

-no te muevas- ordeno alguien.

-¡sacad a Ayame de la furgoneta!- dijo otro.

Cuando intente ponerme de pie la mano de Kagome me paro.

-quedate ahí por ahora.

-pero hace frío- me queje, y ella río. –estabas allí lejos- recordé, y ella dejo de reír. –estabas alejada de tu coche.

-no, no es cierto.

-te vi.

No prestaba atención a nada, estaba inmersa en la conversación. Yo tenia la razón y ella debía reconocerlo.

-Inuyasha. Estaba a tu lado y te aparte.

-no- le contradije.

Sus ojos dorados centellaron.

-por favor Inuyasha.

-¿porque?- insistí.

-confía en mi- me rogó.

En ese momento oi sirenas.

-¿prometes explicármelo después?

-muy bien- dijo brusca.

-muy bien- repetí enfadado.

En eso llegaron las ambulancias y nos llevaron al hospital me llevaron a urgencias y una enfermera me tomo la tensión y la temperatura. En eso trajeron otra camilla con Ayame Su aspecto era pero al mio.

-¡Inuyasha, lo siento mucho!

-estoy bien, pero ¿y tu?

Ayame no me presto atención.

-¡pense que te mataría! Iba rápido y entre mal...

-tranquila no me alcanzaste.

-¿Cómo te apartaste tan rápido? Estabas allí y luego desapareciste-

-pues...Kagome me empujo salvándome.

Ella parecía confuso.

-¿Quién?

-Kagome higurashi. Estaba a mi lado.

-¿Higurashi? No la vi...¡todo ocurrió muy rápido ¿Esta bien?

-supongo. Esta por aquí cerca.

Me hicieron una placa y no tenia nada roto, así que insistí en irme, pero no me dejaron porque el doctor debía verme antes. Al final cerre los ojos para intentar ignorar a Ayame que no dejaba de disculparse.

-¿estará durmiendo?- pregunto una voz musical y abrió los ojos.

Kagome estaba a mi lado sonriendo con suficiencia. La fulmine con la mirada.

-oye Kagome, lo siento mucho- empezó Ayame.

Kagome levanto la mano haciéndola callar.

-no hay culpa sin sangre- le sonrió felizmente y se sento en su camilla mirándome.

-¿bueno, cual es el diagnostico?

-no me pasaba nada, pero no me dejan ir- me queje. -¿Por qué no te han dado una camilla a ti también?

-tengo enchufe- dijo- pero no te preocupes, voy a liberarte.

En eso entro un medico joven, moreno y guapo, aunque estaba pálido y ojeroso. Según la descripción detallada de Izayoi debía ser el padre de Kagome.

-bueno señor Taisho- dijo el doctor- ¿como se encuentra?

-estoy bien- respondí.

El doctor miro las radiografías que me habían hecho.

-las radiografías son buenas- dijo- ¿le duele la cabeza? Kagome me dijo que se dio un golpe.

-estoy bien- dije mientras mire fulminante a Kagome.

El medico me miro la cabeza.

-¿duele?- pregunto.

-no mucho.

-bien, se puede ir a casa. Su madre la espera, pero debe volver si siente mareos o molestias en la vista.

Cuando el doctor fue con Ayame me acerque a Kagome.

-¿puedo hablar contigo?- murmure.

-tu madre te espera- dijo entre dientes.

-quiero hablar contigo si no te importa.

Me miro con ira y comenzó a irse, la segui corriendo hasta un pasillo estrecho.

-¿Qué quieres?- pregunto molesta.

-me debes una explicación- le recorde.

-te salve la vida. No te debo nada.

-me lo prometiste.

-Inuyasha, te golpeaste, no sabes lo que dices.

Lo dijo cortante. Me enfade y la mire desafiante.

-no me pasaba nada en la cabeza.

-¿Qué quieres de mi Inuyasha?

-la verdad- dije- quiero saber porque miento tanto por ti.

-¿Qué crees que paso?

- yo no te vi, Ayame tampoco y dejaste las marcas de tus manos en un coche.

-¿crees que aparte a pulso la furgoneta?

Su voz cuestionaba mi cordura. Yo enojado asentí

-nadie te va a creer y lo sabes.

-no se lo diré a nadie.

-entonces que importa?

-me importa a mi- insistí.

-¿no puedes agradecerlo y punto?

-gracias.

-no lo dejaras correr¿no?

-no.

-en tal caso...disfruta de la decepción.

Nos miramos hasta que rompí el silencio.

-¿porque me salvaste?

-no lo se- susurra.

Me dio la espalda y se fue. Fui a la sala de espera y Izayoi vino hacia mi preocupada, la pare con las manos.

-estoy bien.

-¿que dijo el medico?

-el doctor Higurashi dice que estoy bien- susurre- vamos.

El viaje a casa fue silencioso y al llegar a casa.

-eh...esto...tienes que llamar a Inutaisho.

-¿se lo has dicho a papa?

-lo siento.

Mi padre estaba histérico y tras decir miles de veces que estaba bien, colgué. Me fui a la cama cansado y soñé por primera vez con Kagome.

CONTINUARA...