ATARDECER

Disclaimer:los personages de Crepúsculo y Inu-Yasha, así como la historia...no me pertenecen...pertenecen a las autoras Rumiko takahashi(Inu-Yasha) y Stephanie Meyers(Twilight)...

capitulo 5: Grupo sanguíneo.

Me dirigí a la clase de lengua aun en las nubes, iba tan distraído que no me di cuanta de que la clase ya había empezado.

-gracias por venir, señor Taisho- saludo despectivamente el señor Mason.

Fui y me senté en mi sitio, Kouga que estaba a mi lado no dejaba de habla sobre el tiempo que haría el fin de semana, intente prestar interés pero no sabia ni de lo que me hablaba.

Pase el resto de la mañana pensando en las musarañas. Resultaba difícil creer en las palabras de Kagome. Tal vez solo era un sueño muy convincente que confundía con la realidad. Eso parecía mas probable que el que yo le atrajera a esa hermosa chica.

Por eso estaba tan impaciente y asustada al entrar en la cafetería con Ayame. Le quería ver el rostro para verificar si volvía a ser la persona indiferente y fría que había conocido durante las ultimas semanas o, si por algún milagro, de verdad había oído lo que creía haber oído esa mañana.

Un flujo de descanso recorrió mi ser cuando mire la mesa de los Higurashi Los otros cuatro hermanos estaban ahí, pero ella estaba ausente. ¿se habría ido a casa?

-Kagome Higurashi te vuelve a mirar- dijo Ayame- me pregunto porque se sentara sola hoy.

Volví bruscamente la cabeza y vi a Kagome con una sonrisa picara, que me observaba desde una mesa vaciá en el extremo opuesto de la cafetería al que solía sentarse. Una vez atraída mi atención, alzo la mano y movió el dedo indice para indicarme que la acompañara. Me guiño el ojo cuando la mire incrédulo.

-¿se refiere a ti?- pregunto Ayame incrédula.

-puede que necesite ayuda con los deberes de Biología- le dije para contentarla- eh. Sera mejor que vaya a ver que quiere.

Fui junto a ella y me quede de pie detrás de la silla que había frente de la de Kagome al llegar a su mesa.

-¿porque no te sientas hoy conmigo?- pregunto con una sensual sonrisa.

Lo hice de inmediato, mirándola con precaución. Ella seguía difícil concebir que existiera alguien tan hermosa. Temia que desapareciera en medio de una repentina nube de humo y que yo me despertara.

-esto es diferente.

-bueno- hizo una pausa- Decidí que ya puestos a ir al infierno, lo podía hacer del todo.

-sabes, no tengo ni idea a que te refieres.

-cierto- volvió a sonreír-. Creo que tus amigos se han enojado conmigo por haberte secuestrado.

-sobrevivirán.

-aunque es posible que no quiera liberarte- dijo con un brillo pícaro en los ojos.

Trague saliva y rió.

-pareces preocupado.

-no- respondí-. Mas bien sorprendido. ¿ a que se debe este cambio?

-Ya te lo dije. Me he hartado de permanecer lejos de ti, por lo que me he rendido.

-¿rendido?- repetí confuso.

-si, he dejado de intentar ser buena. Ahora voy a hacer lo que quiero y que sea lo que tenga que ser.

-me he vuelto a perder.

-siempre digo demasiado cuando hablo contigo, ese en uno de los problemas.

-no te preocupes...no me entero de nada.

-cuento con ello.

-ya. En cristiano¿somos amigos ahora?

-amigos...- medito dubitativo.

-o no.

Kagome sonrió.

-supongo que podemos intentarlo, pero ahora te prevengo que no voy a ser una buena amiga para ti.

-lo repites mucho- recalque.

-si, porque no me escuchas. Sigo a la espera de que me creas o si eres listo, me evitaras.

-me parece que tu también te has creado una opinión sobre mi mente preclara.

Kagome sonrió disculpándose.

-en ese caso, hasta que yo sea listo...¿vamos a intentar ser amigos?

-eso parece casi exacto.

Mire mis manos sin saber que hacer.

-¿Qué piensas?- pregunto curioso.

-intentaba averiguar que eres.

Su rostro se crispo, pero mantuvo la sonrisa.

-¿y has tenido fortuna en tus pesquisas?

-no demasiado.

-¿que teorías barajas?

Me sonroje, en el ultimo mes pensaba entre Superwoman o Catwoman.

-¿no lo quieres decir?- con una sonrisa tentadora.

-resulta embarazosa.

-eso es realmente frustrante, ya lo sabes- se quejo.

-no- dije rápidamente- no se porque es frustrante que alguien no quiera decir lo que siente.

Hizo una mueca.

-o mejor- continué-, digamos que una persona realiza un montón de cosas raras, como salvarte la vida bajo circunstancias imposibles un día y al siguiente tratarte como si fueras una basura y jamas te explica ninguna de las dos, incluso después de haberlo prometido. Eso tampoco debería resultar demasiado frustrante.

-tienes mucho de genio ¿verdad?

-no me gusta aplicar un doble rasero.

Miro por encima de mi hombro y rió.

-¿Qué?

-Tu novia cree que soy desagradable contigo. Se debate entre venir, o no a interrumpir.

-no se de quien me hablas- dije frío- pero seguro que te equivocas.

-yo, no, me resulta fácil saber que piensa la gente.

-excepto yo.

-si, excepto tu- sus ojos se hicieron inquietantes. –me pregunto porque sera.

Su mirada era tan intensa que tuve que apartar mi mirada.

-¿no tienes hambre?

-no- no quería decirle que mi estomago estaba lleno de...mariposas- ¿y tu?

-no. No estoy hambrienta.

-¿me puedes hacer un favor?

En seguida se puso en guardia.

-depende de lo que quieras.

-no es mucho- el espero con curiosidad- solo es que si podrías avisarme la próxima vez que me ignores por mi propio bien. Solo para estar preparado.

-me parece justo.

-gracias.

-en ese caso ¿puedo pedirte una respuesta a cambio?

-una.

-cuéntame una teoría.

¡ahí va!

-eso, no.

-no hiciste distinciones, solo prometiste un respuesta- me recordo.

-claro y tu no has roto ninguna promesa- le recordé.

-solo una teoría...no me reiré.

-si lo harás.

Baje la vista y luego me miro con aquellos ardientes ojos ocre a través de sus pestañas.

-por favor- respiro al tiempo que se inclinaba hacia mi.

Me quede en blanco ¿Cómo lo conseguía?

-eh...¿que?- pregunte.

-cuéntame solo una de tus pequeñas teorías, por favor.

Su mirada me abrasaba.

-pues...eh...¿te dio una segunda oportunidad un gato mágico?

-no eres muy imaginativo.

-lo siento, es todo lo que tengo.

-ni te has acercado.

-¿nada de gatos?

-no.

-¿ni un poquito de radiactividad?

-nada.

-maldición.

-tampoco me afecta la kriptonita- rió.

-se suponía que no te reirías ¿te acuerdas?

Intento recobrar la compostura.

-con el tiempo, lo averiguare- le advertí.

-desearía que no lo intentaras.

-¿por...?

-¿Qué pasaría si no fuera un super heroína ¿y si fuera la chica mala?- sonrió.

-oh. Ya veo- algo de lo que dijo me encajo.

-¿si?

Parecía asustada como si hubiera revelado algo.

-¿eres peligrosa?

Mi pulso se acelero al comprender lo que dije. Lo era. Intento decírmelo todo el tiempo.

-pero no mala- susurre- no, no creo que seas mala.

-te equivocas.

Su voz a penas era audible. Me pregunte porque no me asustaba. Era evidente que hablaba en serio, pero me sentia fascinado como siempre que estaba cerca de ella. En eso me percato de que casi todos se habían ido y me pare.

-vamos a llegar tarde.

-hoy no voy a ir a clase.

-¿porque no?

-es saludable hacer novillos de vez en cuando- dijo sonriendo.

-bueno, yo si voy.

-en ese caso, te veré luego.

Fui a clases y por suerte el señor Banner no había llegado. Me senté y respire aliviado. Cuando llego el señor Banner comenzó a repartir una caja.

-buen chicos coged un objeto de la caja.

Comenzó a mostrarnos los objetos que habían en la caja uno por uno. Eran instrumentos para saber cual era nuestro grupo sanguíneo.

-el próximo fin de semana, la cruz roja se detiene en Nagasaki, para recoger donaciones de sangre. Y es bueno que sepáis vuestro grupo.

El profesor comenzó a hacer las pruebas y yo comencé a marearme.

-¿Inuyasha, te sientes bien?- pregunto el señor Banner.

-ya se cual es mi grupo sanguíneo, señor Banner- dije débil.

-¿te sientes débil?

-si, señor- murmure.

-por favor¿alguien puede llevar a Inuyasha a la infermeria?

Ayame se presento voluntaria.

-¿puedes caminar?- pregunto el profesor.

-si- susurre.

Ayame me ayudo a salir y cuando nos alejamos del edificio para que el señor Banner no nos viera me detuve.

-¿me dejas sentarme, por favor?

Ayame me ayudo a sentarme. Me tire en el suelo y cerre los ojos mareado.

-¿Inuyasha?- me llamo otra voz familiar.

¡no! Por favor que no sea ella.

-¿Qué le sucede?

-creo que se desmayo. No se que paso, no ha movido ni un dedo.

-Inuyasha- dijo Kagome a mi lado- ¿me oyes?

-no- gemí- vete.

-lo llevaba a la infermería, pero quiso parar- dijo Ayame.

-yo me ocupo de el- dijo Kagome- puedes volver.

-no- protesto Ayame- se supone que lo debo hacer yo.

De repente sentí que flotaba, estaba en los brazos de Kagome, que me levantaron fácilmente y no tenia problemas para cargarme.

-¡bajame!- dije intentando no vomitar sobre ella.

Kagome empezó a caminar.

-¡eh!. -Grito Ayame.

Kagome lo ignoro ya que estábamos lejos de ella.

-tienes un aspecto espantoso- me dijo sonriendo.

-¡dejame en la acera!- proteste, era vergonzoso que una chica...¡UNA CHICA!...me cogiera en brazos, como si fuera una princesita...

-¿de modo que te desmallaste al ver sangre?

Eso parecía divertirle

No conteste, ya tenia muchas nauseas.

-ni siquiera era tu sangre.

No se como abrió la puerta conmigo en brazos.

-oh, dios mio- dijo la enfermera.

-se desmayo en biología- informo Kagome.

Kagome me dejo en la camilla y luego se alejo hasta donde la pared le permitia, con los ojos brillantes, excitados.

-en biología están haciendo las pruebas de sangre.

-siempre le ocurre a alguien.

Kagome se rió.

-quedate un rato tendido. Se te pasara.

-si.

-¿te sucede a menudo?

- a veces- Kagome tosió para ocultar su risa.

-puedes volver a clase.

-se supone que me debo quedar con el.

-voy a traerte hielo- dijo la enfermera.

-tenias razón- dije.

-suelo tenerlo ¿sobre que tema en este caso?

-hacer novillo es saludable.

-ahí fuera hubo un momento en que me asustaste- admitió. Su voz sonaba casi como si admitiera una debilidad- creí que Hachi arrastraba tu cadáver para enterrarlo en el bosque.

-ja, ja.

-lo cierto es que he visto cadáveres con mejor aspecto. Me preocupaba que tuviera que vengar tu asesinato.

-pobre Ayame. Seguro que se enfado.

-me aborrece- dijo Kagome.

- no lo puedes saber.

-vi su rostro...te lo aseguro.

-creí que te habías ido.

-estaba en mi coche, escuchando un CD.

En eso volvió la enfermera.

-ya me siento bien.

Y llego otro chico que estaba amarillo.

Kagome y yo nos apartamos para dejarlo pasar.

-oh, no- murmuro Kagome- vamos fuera.

La mire aturdido.

-confía en mi...vamos.

Los dos salimos de la infermería.

-por primera vez me has hecho caso.

-olí la sangre.

-la gente no puede oler la sangre.

-yo si. Eso me pone malo. Huele a oxido...y sal.

Se me quedo mirando.

-¿Qué?

-no es nada.

-oh, no- gemí.

-¿Qué pasa?

-ahora tengo gimnasia.

-puedo hacerme cargo de eso- en eso me di cuenta de que se había acercado- siéntate e intenta parecer pálido.

Kagome volvió con la infermería.

-señor Inuyasha tiene gimnasia a la próxima hora, y no se siente muy bien ¿puede dispersarlo de ir?

-claro.

Kagome volvió con Inuyasha.

-¿puedes caminar o quieres que te lleve en brazos?

-caminare.

Me pare y comenzamos a caminar.

-gracias-le dije- Merecía la pena seguir enfermo para no ir a gimnasia.

-sin duda.

Me miro mientras seguíamos caminando.

- así que vas a ir...este sábado, quiero decir.

Esperaba que ella pudiera venir pero lo veía muy improbable.

-¿A dónde vais a ir exactamente?

-a La Push, al puerto.

Me lanzo una mirada con el rabillo del ojo y sonrió secamente.

-en verdad no creo que me hayan invitado.

Suspire.

-acabo de invitarte.

-no avasallaremos mas entre los dos la pobre Ayame esta semana, no sea que se vaya a romper.

-la blandengue de Ayame...- murmure.

Ahora estábamos cerca del aparcamiento, iba hacia mi coche pero algo me agarro de la cazadora y me hizo retroceder.

-¿ a donde te crees que vas?- pregunto ofendida.

-me voy a casa.

-¿a caso no me has oído decir que te iba a dejar a salvo en casa? ¿crees que te voy a dejar conducir en tu estado?.

-¿en que estado? ¿y que va a pasar con mi coche?- me queje.

-se lo tendré que dejar a Miroku después de la escuela.

Me llevo hasta su coche y me subió.

-esto es totalmente innecesario.

Estaba enfadado e iba a reñirla cuando reconocí la música.

-¿Claro de luna?- pregunte sorprendido.

-¿conoces a Debussy?- ella también parecía sorprendida.

-no mucho- admití- mi padre me pone muchas clases de música, pero solo conozco a mis favoritos.

-también es uno de mis favoritos.

Comencé a darme cuenta de que íbamos rápido, pero el coche se movía con firmeza y no se notaba la velocidad.

-¿Cómo es tu padre?- me pregunto de repente.

-se parece mucho a mi, pero es mas alto- respondí; ella alzo las cejar- he heredado muchos rasgos de él, Es mas sociable y atrevido que yo, y le encanta gastar bromas a todo el mundo, aunque cuando pasa algo es muy serio...

-¿Inuyasha cuantos años tienes?

En eso Kagome detuvo el coche y vi que habíamos llegado a mi casa.

-diecisiete- respondí confuso.

-no los aparentas- dijo en un tono de reproche, yo solte una carcajada-¿Qué pasa?- inquirió.

-mi padre me dice que nací con treinta y cinco años y que cada año me hago mas maduro- me reí- en fin, una de los dos tenia que ser el adulto- me calle- tu tampoco parces una adolescente de instituto.

Torció el gesto y cambio de tema.

-¿en ese caso, porque se caso tu padre con Sae?

-Mi padre tiene...un espíritu muy joven y ella lo quiere.

-¿lo apruebas?

-¿importa?- replique- quiero que sea feliz.

-eso es muy generoso por tu parte...me pregunto...- murmuro.

-¿el que?

-¿tendría el esa misma cortesía contigo, sin importarle tu decisión?

-e-eso c-creo, pero de todos modos el es el padre.

-entonces, nadie que asuste demasiado- se burlo.

-¿a que te refieres con que asuste? ¿múltiples pircing's en el rostro y tatuajes?

-es una posible definición.

-¿Cuál es la tuya?

Pero ignoro mi pregunta y respondió con otra.

-¿crees que puedo asustar?

-eh...creo que puedes hacerlo si te lo propones.

¿te doy miedo ahora?

-no.

Una sonrisa apareció en su rostro.

-bueno¿vas a contarme algo sobre tu familia?- pregunte- debe ser una historia mas interesante que la mía.

Se puso en guardia de inmediato.

-¿Qué es lo que quieres saber?

-¿te adoptaron los Higurashi?- pregunte.

-si.

-¿Qué les ocurrió a tus padres?

-Murieron hace muchos años- dijo con naturalidad.

-lo siento.

-en realidad, los recuerdo de forma confusa. Daisuke y Sonomi llevan siendo mis padres mucho tiempo.

- tu los quieres- resultaba obvio.

-si- sonrió- no puedo concebir a dos personas mejores que ellos.

-eres muy afortunada.

-se que lo soy.

-¿y tu hermano y tu hermana?

Miro el reloj.

- a propósito, mi hermano, mi hermana, así como Sesshomaro y Sango se van a disgustar bastante si tienen que esperarme bajo la lluvia.

-oh, lo siento.

-supongo que quieres recuperar tu coche antes que la jefa de policía Taisho vuelva.

-si.

-diviértete en la playa- me deseo.

-¿no te voy a ver mañana?

-no. Rin y yo vamos a adelantar el fin de semana.

-¿Qué es lo que vais a hacer?

-nos vamos de excursión al bosque de Miyazaki .

-ah, vaya, diviértete.

-¿querías hacer algo por mi?

Asentí.

-no te ofendas, pero para los accidentes eres como un imán. Así que...intenta no caerte al océano, dejar que te atropellen, ni nada por el estilo...¿de acuerdo?

Esbozo una sonrisa malévola. La mire fijamente.

-veré que puedo hacer- conteste bruscamente y me baje.

Kagome seguía sonriendo mientras se iba.

CONTINUARA...