ATARDECER
Disclaimer:los personages de Crepúsculo y Inu-Yasha, así como la historia...no me pertenecen...pertenecen a las autoras Rumiko takahashi(Inu-Yasha) y Stephanie Meyers(Twilight)...
capitulo 6: Cuentos de miedo.
En realidad, cuando estaba en mi cuarto intentando leer, estaba atenta a ver si escuchaba el motor de mi coche. cuando aparte la cortina para ver, apareció allí de repente.
No esperaba el viernes con interés.
En trigonometría Houjo me hizo muchas preguntas.
-¿Qué quería ayer Kagome Higurashi?
-no lo se- respondí con sinceridad- en realidad no fue al grano.
-parecías como enfadado- comento.
-¿si?
-ya sabes, nunca la había visto sentarse con alguien que no fuera de su familia. Era extraño.
-extraño de verdad- coincidí.
Lo peor del viernes fue que a pesar de saber que ella no estaría, aun albergaba esperanzas. Cuando entre en la cafetería con Ayame y Kouga, no pude evitar mirar a Sango, Sesshomaro y Miroku.
Intercepte unas cuantas miradas poco amistosas por parte de Kyo durante la comida, lo que no comprendí hasta que salimos del comedor. Estaba detrás de ella y oi que le decía a Kouga:
-No se porque Inuyasha- sonrió con desprecio- no se sienta con los Higurashi de ahora adelante.
-es mi amigo, se sienta con nosotros- le replico Kouga.
Me detuve para permitir que Ayame y Houjo me adelantaran. No quería oír nada mas.
Durante la noche Izayoi parecía entusiasmada por mi viaje a La Push de mañana. Conocía los nombres de todos los que iban a ir y la de sus padres, así que aprobaba la excursión. Me pregunte si también aprobaría mi plan de ir a Kumamoto con Kagome Higurashi. Tampoco se lo iba a decir.
-mama- pregunté con casualidad- ¿conoces un lugar llamado Miyazaki, o algo parecido? Creo que esta al sur de Kumamoto .
-si...¿porque?
Me encogí de hombros.
-algunos chicos comentaron la posibilidad de acampar allí.
-no es buen lugar para acampar- parecía sorprendida- hay demasiados osos. La mayoría de la gente acude allí en temporada de caza.
-oh-murmure- tal vez allá entendido mal el nombre.
Pretendía dormir hasta tarde pero un brillo me despertó. Era el sol, hacia muy buen tiempo.
La tienda de artículos deportivos de Hachi estaba al norte del pueblo. Al llegar ya vi que estaban todos y la verdad parecía que iba a ser uno de esos días.
Al menos Kouga parecía que se alegraba de verme.
-¡has venido!- grito encantado- ¿no te dije que hoy iba a ser un día soleado?
-y yo te dije que iba a venir- le recorde.
-¿montaras en mi coche?
-claro.
Sonrió gozoso. ¡que fácil era hacerlo feliz!
Ya había visto las playas que rodean La Push. Pero seguía siendo impresionante. El agua de color gris oscuro, incluso cuando la bañaba la luz del sol, aparecía coronada de espuma blanca. La playa solo tenia una estrecha franja de arena al borde del agua. La marca que dejaba la marea en la playa estaba sembrada de arboles de color ahuesado arrojados por las olas a la costa.
Elegimos un camino para bajar por la playa. Kouga nos condujo hacia un circulo de leños arrojados a la playa por la marea. Era obvio que los habían utilizado para otras acampadas. Recogimos leños y prendimos una fogata.
-¿has visto alguna vez una fogata de madera varada en la playa?- me pregunto Kouga.
-no.
-entonces te va a gustar...observa los colores.
Comenzó a prender las ramas y comenzaron a arder.
-es azul- exclame.
-es a causa de la sal. ¿precioso, verdad?
Me quede mirando la fogata y algunos querrían ir a dar un paseo, yo no quería así que yo y unos chicos nos quedamos en la playa. Estuvieron fuera largo rato.
Después de la comida llegaron unos chicos y se quedaron con nosotros.
A los pocos minutos Yumi se fue con los paseante y Ranko una de los recién llegado se acerco a mi. A juzgar por su aspecto debía tener catorce, tal vez quince años.
-tu eres Inuyasha Taisho ¿verdad?
-si.
-me llamo Ranko Black- me tendió la mano con gesto amistoso- tu compraste el coche de mi papa.
-oh- dije mientras le estrechaba la mano- eres hija de Shinta Black. Probablemente debería acordarme de ti.
-no, soy la benjamín...deberías acordarte e mis hermanas mayores.
-Ryo y Ren- recordé.
La verdad no eramos amigos ya que de pequeños eramos tímidos y nadie dio el primer paso.
-¿han venido?- pregunte mientras miraba a las chicas.
-no- Ranko negó con la cabeza- Ryo tiene una beca del estado de Washington y Ren se caso con una surfista samoana. Ahora vive en Hawai.
-¿esta casado? Vaya- estaba atónito.
-¿Qué tal funciona el coche?
- me encanta y va muy bien.
-si, pero es muy lento-se rió- respire aliviada cuando Izayoi lo compro. Papa no me habría dejado iniciar la construcción de otro coche mientras tuviéramos uno que va bien.
-no es tan lento.
-¿has intentado pasar de sesenta?
-no.
-bien, no lo hagas.
- eso lo mejora en caso de accidente.
-dudo que un tanque pudiera con ese viejo dinosaurio- admitió entre risas.
-así que fabricas coches...-comente.
-cuando dispongo de tiempo libre y de piezas. ¿no sabrás por casualidad done puedo adquirir un cilindro maestre?
-lo siento- me eche a reír- no he visto ninguno últimamente, pero estaré ojo a visor para avisarte.
Era muy fácil hablar con ella.
-¿conoces a Inuyasha, Ranko?- pregunto Kyo.
-en cierto modo, hemos sabido el uno del otro desde que nací- contesto entre risas.
-¡que bien!
No parecía que dijera lo que pensara.
-Inuyasha- me llamo de nuevo- Le estaba diciendo a Houjo que es una pena que ninguno de los Higurashi hayan venido hoy ¿nadie se ha acordado de invitarlos?
-¿te refieres a la familia del doctor Daisuke Higurashi?- pregunto el mayor de los recién llegados.
-si ¿los conoces?
-los Higurashi no vienen aquí- respondió en un tono que daba por zanjado el tema.
Estuve pensando en esas palabras cuando Ranko me interrumpió.
-¿aun te sigue volviendo loco Fukuoka?
-Bueno, yo diría que eso es un eufemismo- hice una mueca.
Seguí pensando en aquella palabras y se me ocurrió algo. Esperaba que Ranko fuera un inexperta con los chicos, por lo que no vería de penoso en mis intentos de flirteo.
-¿quieres bajar a dar un paseo por la playa conmigo?- le pregunte mientras intentaba imitar la forma en la que Kagome me miraba a través de los parpados y Ranko se puso de pie.
Fuimos hacia el norte caminando despacio.
-de modo que tienes...¿dieciséis años?- le pregunte.
-acabo de cumplir los quince- confeso adulado.
-¿de verdad?- mi rostro se lleno de una falsa expresión de sorpresa- hubiera jurado que eras mayor.
-soy alta para mi edad- explico.
-¿subes mucho a Fukuoka?
-no demasiado- admitió con gesto de disgusto- pero podre ir cuando termine de construir el coche y tenga carnet- añadió.
-¿Quién era ese otro chico que hablaba con Kyo? Parece un poco viejo para andar con vosotros.
-es Keishii y tiene diecinueve años- me informo.
-¿Qué era lo que decía sobre la familia del doctor?- pregunte con toda inocencia.
-¿los Higurashi? Supongo que no se acercan a la reserva.
-¿Por qué no?
Me devolvió la mirada y se mordió el labio.
-vaya. Se supone que no debo decir nada.
-oh, no se lo voy a contar a nadie. Solo siento curiosidad.
-¿te gustan las historias de miedo?
-Me encantan- replique con entusiasmo para engatusarla.
Nos apoyamos en las ramas de un árbol y ella comenzó.
-¿conoces alguna de nuestras leyendas ancestrales?- comenzó- me refiero a nuestro origen, el de los quileutes.
-en realidad, no- admití.
-bueno, existen muchas leyendas. Una afirma que descendemos de los lobos y que estos siguen siendo nuestros hermanos. La ley de la tribu prohíbe matarlos. Y luego están las historias de los fríos.
-¿los fríos?- pregunte sin esconder mi curiosidad.
-si, la historias de los fríos son tan antiguas como las de los lobos, y algunas son mucho mas recientes. De acuerdo con la leyenda, mi propio tatarabuelo conoció algunos. Fue él el que sello el rato que los mantenía alejados de nuestras tierras.
-¿Tu tatarabuelo?- le anime.
-era el jefe de la tribu, como mi padre. Ya sabes los fríos son los enemigos naturales de los lobos, bueno, de los lobos que se convierten en humanos. Tu los llamarías licantropos.
-¿tiene enemigos los hombres lobo?
-solo uno. Ya sabes que los fríos han sido tradicionalmente enemigos nuestros, pero el grupo que llego a nuestras tierras en la época de mi tatarabuelo era diferente. No cazaban como los demás y no debían ser un peligro para nuestra tribu, por lo que mi antepasado llego a un acuerdo con ellos. No los delataríamos a los rostros pálidos-rio con alegría al mencionar eso- si prometían mantenerse lejos de nuestras tierras...-Me guiño un ojo.
-si no eran peligrosos¿Por qué...?- intente comprender.
-siempre existe un riesgo para los humanos que están cerca de lo fríos, incluso si son civilizados como los de este clan- instilo un tono de amenaza- nunca se sabe cuando tendrán demasiada sed como para soportarla.
-¿a que te refieres con eso de Civilizados ?
-sostienen que no cazan hombres. Supuestamente son capaces de sustituir a los animales como presas en lugar de los hombres.
-¿ y como encajan los Higurashi en todo esto ¿se parecen a los fríos que conoció tu tatarabuelo?
-no- hizo una pausa dramática- son los mismos.
Debió creer que mi expresión estaba provocada por el pánico de la historia. Sonrió complacida y continuo:
-ahora son mas, otro macho y una hembra nueva, pero el resto son los mismos. La tribu ya conocía a su líder, Daisuke, en tiempos de mi antepasados. Iba y venia por estas tierras incluso antes de que llegara la gente.
Reprimió una sonrisa.
-¿y que son? ¿Qué son los fríos?
Sonrió sombriamente.
-bebedores de sangre- replico con voz estremecedora- tu gente los llama vampiros.
Permanecí contemplando el mar encrespado, no muy seguro de lo que reflejaba mi rostro.
-se te ha puesto la carne de gallina- rió.
-eres una estupenda narradora de historias.
-el tema es un poco fantasioso¿no? Me pregunto porque papa no quiere que hablemos con nadie del tema.
-no te preocupes. No te voy a delatar.
-supongo que acabo de violar el tratado- se rió.
-me llevare el secreto a la tumba- le prometí.
-en serio, no le digas nada a Izayoi. Se enfado porque alguno de nosotros no va al hospital por el doctor Higurashi.
-no lo haré.
-¿Qué¿crees que somos un puñado de nativos supersticiosos?- pregunto con voz juguetona.
-no. Creo que eres una buena contadora de historias de miedo. Aun tengo los pelos de punta.
-genial.
En eso vimos a Kouga y Ayame a cinco metros de nosotros.
-ah, estas allí Inuyasha- grito Ayame.
-¿es tu novia?- pregunto Ranko.
-no, definitivamente no. Susurre.
-cuando tenga el carnet...-comenzó.
-tienes que venir a verme a Fukuoka. Podríamos salir alguna vez.- me sentía mal por haberla utilizado, ya que me sentía bien con ella.
De vuelta con los demás me caí un par de veces a causa de la humedad de la tierra, subimos al coche y volvimos.
CONTINUARA...
