Hi! tardé pero aca está la conti de Howl!
el motivo de mi tardanza fue el hecho de que Howl me gusta mucho y temía arruinarla si la continuaba, pero al final me decidí!
espero que les guste!
cualquier cosa me preguntan!
Gracias por todos los hermosos reviews!
enjoy the story...
"Tiempo al tiempo tengo que esperar..."
"Otro día más…" se dijo a sí misma en voz alta. La tranquilidad que caracterizaba a su nueva vida la agobiaba. Constantemente se levantaba temprano y buscaba, casi por inercia, sus armas. Todos los días debía concentrarse en no ir al campo de entrenamiento por error, en no saludar a Ino o a Hinata y preguntarles cómo están, en no acercarse a Naruto y querer abrazarlo. Cada vez que los veía pasar tenía que recordarse de que en realidad no la conocían, que ella no era nadie en sus vidas.
Y dolía, dolía tanto que creía que iba a dejar de respirar; se sentía tan mal que ni siquiera el hecho de que su madre estaba viva y la cuidaba la alegraba. Ella había hecho su vida tras la muerte de su progenitora, y si bien algunas veces la extrañaba sabía que siempre iba a poder contar con su maestra y amigos. Pero ahora… ahora no tenía a nadie, y todos sus recuerdos para este "nuevo mundo" no eran más que simple mentiras, ilusiones de su triste mente.
Se había dicho a sí misma que podía vivir con observarlos de lejos pero con el correr del tiempo se sentía extremadamente sola; sin su hermano, sin su mejor amiga, sin quienes ella quería, era invisible. ¡Cómo extrañaba el hospital! ¡Cómo echaba de menos ver las sonrisas de quienes se curaban gracias a ella! Pero sin lugar a dudas lo que ella más anhelaba era sonreír, escuchar las bromas de Naruto, las excusas tontas de sus sensei... ¿Y de él? ¿Qué podía extrañar de él?
Suspiró, cansada y algo derrotada. En su mente se dibujó el rostro sonriente del azabache y el dolor en su pecho se intensificó. Él nunca había sonreído con ella, nunca lo había visto tan relajado. Sabía que en parte se debía al hecho de su hermano estaba vivo, pero sólo kami había sido testigo de cómo se habia esforzado para que él fuera feliz, al menos sólo un momento.
La imagen de la morena abrazando a quien en algún tiempo fue su compañero le dolió... pero lo que más la lastimó fue descubrir que estaba siendo egoísta. Egoísta porque a ella le hubiera gustado ser la dueña de esa sonrisa.
Miró el reloj de pared, terminó su desayuno y salió de su casa, el trabajo en lo de la señora Kaede no era malo, un poco rutinario pero siempre era tranquilizador escuchar las historias que la anciana contaba, leer aquellas que en los libros se encontraban o sólo sentarse a soñar que se encontraba en el Hospital.
-Llegaste al fin!- le dijo la mujer un poco agitada.
-¿Qué sucede?- le preguntó preocupada.
-Oh! Nada malo mi niña! Sólo que mi nieto está por nacer- la alegría y la ilusión por ese nuevo ser que estaba a punto de conocer era totalmente visible en la amplia sonrisa de Kaede. Sakura no pudo evitar sonreír también; la sincera felicidad de la futura abuela inundaba cada rincón del local.
-¿Quiere que me quede?- le preguntó amablemente.
-Sí, no me harías más feliz. Sé que todo va a estar bien, Ino-sama va a encargarse del parto pero…- y una vez más Kaede comenzaba a relatar la historia de su vida. Sakura no dejó que la leve molestia que sintió al escuchar el nombre de su "aún" mejor amiga aumentara y, cordialmente, interrumpió el relato de la nerviosa mujer. Kaede era un sol, alguien imposible de no querer, pero tenía un terrible defecto: una vez que empezaba a hablar no terminaba jamás.
-Creo que va a llegar tarde…- fue lo único que bastó para que la anciana mujer dejara la librería.
"Bien, estoy sola, ¿qué puedo hacer?" pensó.
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La observó una vez más, parecía cansada. Le molestó notar las ojeras bajo los pozos verdes, la tristeza en su sonrisa fingida. Había algo en ella que lo atraía a observarla, a saber sobre ella y preocuparse. La primera vez que la vio los brillantes ojos verdes habían llamado su atención. Eran profundos, vivaces, únicos.
"¿Qué mierda te pasa Sasuke?" suspiró cansado, mas bien frustrado. Prácticamente no se reconocía sí mismo, ¿dónde se vio al gran Sasuke Uchiha espiando a una mujer? Ni el dobe había caído tan bajo.
Al pensar en su amigo y en su compañera de equipo un escalofrío recorrió su columna. Lo peor que podría pasarle sería tener que soportar las bromas idiotas de Naruto y el doble sentido de Nadeshiko. "Oh kami, eso no por favor" rezó en su fuero interno.
Sus ojos negros no pudieron evitar volver a mirarla. Por más que intentaba no podía alejar su mirada de ella. "¿Qué mierda te pasa Sasuke?" se preguntó una vez más. Estaba prácticamente irreconocible. Sin lugar a dudas Sakura Haruno lo desconcertaba.
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Hinata Hyuuga podía decir que era feliz y era consciente de que no muchos podían asegurarlo como ella lo hacía. Poco a poco ella estaba tomando las riendas de su vida: su padre la respetaba y Hanabi también. Había logrado dominar esas técnicas que tanto le costaban y su relación con su primo mejoraba un poco cada día. Pero, sin lugar a dudas, lo mejor de todo era la presencia de Naruto, su primer y único amor.
Sonrió al sentir como unos conocidos y fuertes brazos envolvían su cuerpo.
-Ne, Hinata-chan…. Creo que el teme está enamorado- pronunció la masculina voz. La Hyuuga enternecida observó la cara de desconcierto de su novio, después de todo no era "común" enterarse que el Uchiha estaba interesado en alguien. Y mucho menos enamorado.
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La noche empezaba a cubrir a la pacífica aldea y una cansada y algo solitaria pelirosa terminaba de acomodar los libros que habían llegado hacía nomás que unas horas. La señora Kaede había decidido tomarse unas repentinas vacaciones para poder aprovechar a su pequeño nieto, por lo que ahora ella iba a tener un mes en el cual no trabajaría…. Y más desgraciada no se podía sentir. ¿Qué haría un mes sin hacer nada? ¿Cómo haría para no escuchar esa maldita y ácida voz que le repetía una y otra vez que era una idiota, que estaba sola en el mundo? ¿Qué ya nadie la necesitaba?
Una canción se escapó de sus labios… "Tiempo al tiempo tengo que esperar. Es la idea y suele condenar…"
Tras cerrar la librería, y soltar un par de suspiros, comenzó a caminar mientras tarareaba la misma canción. No quería pensar, no quería sentir, no quería recordar, pero por sobre todo no quería arrepentirse de lo que había deseado.
Porque sabía que había sido la mejor decisión que había tomado en su vida, y por eso iba a luchar.
A lo lejos observó las luces prendidas de su casa y vio en su mente a su madre cocinando, maniobrando todo a la vez y luchando para que no se le queme la carne, pero todo con una sonrisa. La verdad es que había olvidado lo bella y amorosa que era la sonrisa de su progenitora.
Por esa sonrisa también lucharía.
Aunque al final ella se sintiere un poco morir.
-Sakura! Me gustaría que le lleves estas flores a la hija de la señora Kaede, podrías? Yo me voy al mercado! Te quiero!- y lo último que Sakura escuchó fue el sonido de la puerta cerrándose. Terminó de vestirse, todavía le resultaban un poco incómodos los vestidos y las demás ropas que sólo poseía pero el que tenía puesto realmente le agradaba. Azul claro, parecido al mar, de tiras finas y pollera campana que le llegaba hasta la rodilla. La parte del torso era adherida a su figura pero al llegar a la cadera, donde un pañuelo negro trenzado estaba atado, se abría la amplia pollera. Unas sandalias bajas y el cabello recogido en una media colita completaban su atuendo de civil.
Sintió varias miradas que seguían su andar pero las ignoró, tenía algo más importante en qué pensar: ¿cómo reaccionaría al entrar a la florería de la Yamanaka? Para su suerte o desgracia –todavía no sabe qué pensar- ni Ino ni Inoichi se encontraban en el lugar y sólo tuvo que retirar las flores, porque su madre ya las había elegido.
El gran hospital de Konoha se alzaba imponente frente a ella y el escalofrío que sintió en su cuerpo por poco la hace derramar esas rebeldes lágrimas que venía conteniendo desde hace ya un tiempo, y que con la ausencia de su amiga en el negocio se habían intensificado las ganas de dejarlas correr por su rostro. Lentamente caminó hasta la entrada, cada paso le costaba más que el otro y la presión en el pecho aumentaba considerablemente pero a la vez sentía un picor en las manos, una ansiedad, que a pesar del dolor, la hacía caminar. Necesitaba entrar.
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Naruto no podía evitar observar a su mejor amigo. Sabía que Sasuke no era ni tan frío ni tan orgulloso como aparentaba pero el verlo distraído en medio de una misión no era algo a lo que estaba acostumbrado y sinceramente creía que no se iba a acostumbrar jamás. Nadeshiko también había notado la inusual "ausencia" del pelinegro pero como en ningún momento la integridad del equipo o el éxito de la misión habían peligrado no podía cuestionarle nada al Uchiha. Le molestaba un poco, no iba a negarlo, pero.. ¿quién era ella?
Un pensamiento quedó flotando en su mente mientras los tres regresaban en un denso silencio…
"Los hombres cuando se enamoran son unos idiotas"
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Durante todo el viaje permaneció callado. Fue eficaz, rápido y precavido pero aún así reconocía que no había estaba el cien por ciento presente, y que se distraía con suma facilidad. Es que.. ¿cómo concentrarse si la dueña de todos sus pensamientos –especialmente dudas- se encontraba lejos en Konoha? ¿Cómo interesarse en una conversación si sólo anhelaba escuchar su melodiosa voz? ¡¿Cómo carajo parecer él si ya no se sentía él? Claro que había notado las insistentes miradas del rubio y por supuesto que había descubierto en los ojos violetas de Nadeshiko resentimiento y algo de dolor. Pero sencillamente no podía pensar en eso. Estaba tan desenfocado que no sabía qué hacer.
Al llegar a la aldea y sin decir palabra alguna se dirigió a su casa. Sólo deseaba ducharse, comer algo, ver a su vieja y dormir… dormir hasta el día siguiente de un tirón, sin molestias que lo persiguieran .
Cerca de la puerta sintió el aroma a comida casera y se sintió un poco más tranquilo al ver a su madre cocinando. Mikoto era sin lugar a dudas la persona que más quería en el mundo, su bella madre era el bálsamo a todas sus frustraciones. La saludó y ella le respondió con una amplia sonrisa. Cansado se dirigió a su habitación, se desvistió y cuando estaba a punto de sacarse la ropa interior notó que algo andaba mal. "¿Qué es esto?" pensó al observar una ropa femenina sobre su cama. Y como si hubiera formulado la pregunta en voz alta la puerta de su baño, que estaba conectado con su dormitorio, se abrió. Un perfume a cerezas inundó sus sentidos a la vez que una frágil y delicada figura envuelta en una de sus toallas azules apareció delante de él. El cabello húmedo y rosado, unos enormes e hechizantes ojos verdes, y un rostro hermoso y sonrojado.
¿Qué hacía Sakura Haruno semidesnuda en su habitación?
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"es la idea y suele condenar..."
end of chapter 2
