Howl
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Sonrió, y al hacerlo la estrechó más contra su cuerpo. Sakura, tenuemente sonrojada, apoyó la cabeza contra su pecho y se dejó guiar por su calor, por su fragancia.
-¿Seguro que está bien?- dijo ella repentinamente. Sasuke la observó sin entender bien a qué venía la pregunta. ¿Acaso había hecho algo mal?- Digo, ¿no te molesta llevarme?
Hacía ya varios minutos que el joven Uchiha y la pelirosa habían salido de la fortaleza de Konoha y él aún no la había soltado, la llevaba en brazos y su peso parecía no molestarle.
Sakura sabía de sobra que Sasuke era lo suficientemente fuerte pero igual no dejaba de incomodarle un poco.
El contacto que mantenían era íntimo, y en más de un aspecto. Pero le preocupaba. Aún no lograba acostumbrarse a muchas cosas, y una de las tantas era este Uchiha.
Este Uchiha que la miraba, la abrazaba y la besaba. Este Sasuke despreocupado que la observaba como si ella fuera lo más importante en el mundo; este joven que parecía guiarse sólo por lo que sentía.
Perdida en sus cavilaciones y completamente segura entre eso brazos fuertes que la guiaban, no notó cuando la marcha se detuvo. Levantó la vista un tanto perdida y Sasuke le sonrió abiertamente.
No fue esa mueca de superioridad que le dirigía a Naruto, ni la fingida que le había visto utilizar para con Nadeshiko. Ni la irónica que solía emplear y compartir –ya que él también la usaba y mucho- con Itachi.
Tampoco se parecía mucho a las pocas, pero absolutamente bellas, que le dedicaba.
Esta era muy distinta y quiso llorar. Llorar de alegría, de orgullo.
Tenía frente a ella un tesoro y el conocimiento de ello la devastaba un poco. Aunque, a la vez, la hacía dichosa.
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Como hipnotizado por su mirada clara la fue bajando poco a poco, acariciando con su cuerpo la dulzura del cuerpo femenino. El abrazo era tan ceñido que era difícil distinguir dónde empezaba uno y terminaba el otro.
Se perdió en los pozos verdes de la mujer, en esa mirada jade que lo perseguía durante todo el día y que a la noche se adueñaba por completo de él.
Sakura era todo lo que anhelaba ver durante el día y sentir en la oscuridad de la noche.
"Estoy metido hasta el fondo" meditó a la vez que observaba los labios entreabiertos, "y no me importa". Ella, perdida también en un sinfín de emociones, levantó suavemente su mano y delineó los labios masculinos.
Todo lo que sentía podía llegar a ser una vil ilusión, otro juego macabro del cual saldría lastimada o simplemente verdad.
"¿Pero cuál?" pensó. ¿La realidad era que Sasuke la amaba y deseaba sin importar nada o que sólo la podía querer en un mundo totalmente alterado por un hechicero a causa de un deseo altruista de su parte?
"No importa, no me importa" llegó a la conclusión.
Las manos masculinas la apretaron aún más contra su cuerpo y cada una de sus curvas se fue amoldando a él.
La besó. La besó con ardor, desenfreno, pasión. Las manos de Sasuke no se quedaron quietas, y a la vez que su boca y lengua hacían y deshacían a la boca femenina, fueron bajando recorriendo cada mísero centímetro de ella, de su locura.
Capaz, más tarde, le pediría disculpas –o no- pero el tenerla entre sus brazos, acorralada contra su cuerpo, acababa con todo rastro de cordura y lo sumía en la más fuertes de las pasiones.
Con Sakura a su lado nada le importaba, sólo el hecho de tenerla.
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-Este lugar es hermoso- le dijo y él asintió. No podía decirle -"no aún"- que lo único que le parecía hermoso era ella.
Su Sakura. Sentados, a orillas de un arroyo, dejaron que la naturaleza los absorbiera.
Tras el fogoso beso y ante el nerviosismo femenino se alejó de ella sintiéndose culpable. Sakura no se parecía a ninguna de las mujeres que él conocía y, sin embargo, no la había tratado como ella se merecía.
Inició un intento patético de disculpas, cada vez se sentía más parecido a Naruto (en lo idiota) o al cerdo de Kiba. Y eso lo enfureció.
Pero ella, a pesar de su pésima conducta, lo buscó con una sonrisa y lo abrazó.
"Gracias Sasuke-kun…Gracias" aún escuchaba su voz en su cabeza.
-Sakura- la llamó y ella sintió como todo su cuerpo vibraba ante la sola mención de su nombre- Gracias.
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¿Quién iba a imaginar que esas simples palabras reavivarían tantas cosas en ella? Aún así no dejó que las huellas del dolor dejaran una marca tan visible en su rostro.
"Sasuke está acá, conmigo.." se dijo. Pero le era difícil no evocar esa fatídica noche en que él abandonó la aldea, al equipo siete y por sobre todo se olvidó de si mismo.
A su mente volvieron las imágenes de esa letal batalla que la había impulsado a desear una mejor vida para ellos. Y que como consecuencia hizo que ella desapareciera de sus vidas.
¿Cuánto tiempo más podría vivir así?
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Sasuke notó que algo ocupaba la atención de Sakura, y al ver como el dolor parecía querer apoderarse de sus ojos la recostó en el pasto y se colocó sobre ella. La posición era comprometedora –luego reflexionaría sobre eso- pero no le importaba. Lo único que deseaba era desaparecer esa sombra que se había apoderado de la mirada dulce de su Sakura.
La besó dulce y tiernamente mientras con una mano trataba de sostener su peso y con la otra acariciaba su cabello. Notó que las mejillas femeninas se humedecían y algo dentro de él se quebró.
-Lo siento, lo siento..- repitió mientras limpiaba las lágrimas con evidente mortificación. Ella le sonrió abiertamente.
-¿Sientes haberme besado? Porque nada me hizo más feliz que eso Sasuke-kun..- le confesó.
-¿De verdad?- le preguntó con contenida emoción, como un niño contento por recibir un halago. "Atrapé una estrella" pensó al ver el brillo en los pozos azabaches. ¿Quién diría que en el fondo el gran Sasuke Uchiha era un romántico? Fue su turno de besarlo, y lo hizo tímidamente.
Al separarse, el menor de los Uchihas la observaba con pasión, sin embargo se alejó de ella.
-¿Hice algo malo?- había creído que los besos compartidos habían sido mágicos pero la actitud masculina la desconcertó. Sasuke miraba fijamente el arroyo absolutamente serio.- ¿Beso tan mal?- le preguntó en un susurro a lo que él le respondió con una carcajada.
A pesar de la sorpresa inicial de escucharlo reír tan abiertamente, el enojo se apoderó de su genio.
¡No era su culpa no saber besar! ¡¿Quién se creía que era? Molesta se levantó y comenzó a andar. Al Uchiha le llevó menos de un segundo atraparla contra un árbol.
-¡¿Y ahora qué te pasa?- le gritó, deseaba con todas sus fuerzas golpearlo pero sabía que no podía: ningún civil –menos una mujer- y pocos ninjas tenían su fuerza monstruosa.
-Sa ku ra..- silabeó su nombre con impensada sensualidad. "¡Maldito Uchiha!" repetía internamente mientras forcejeaba por liberarse- Sakura.. ¡quedate quieta!- le gritó.
Sus ojos estaban fijos en los del otro, sus labios buscaban el aire con el que erráticamente respiraban. Las curvas femeninas se encontraban totalmente pegadas al cuerpo masculino y Sasuke comenzaba a dudar de su cordura. Sentir los pechos llenos de Sakura contra su torso era una deliciosa tortura, después de todo no dejaba de ser un hombre, uno enamorado y con necesidades. Aún así la pelirosa parecía no darse cuenta de ninguna de esas cosas, y con sus ojos verdes clavados en los suyos no hacía más que provocarlo. Más de una vez había imaginado deshacer con sus manos la ropa femenina y saborear la piel blanca de esos senos que había podido vislumbrar esa noche en su habitación. Con encerrar entre sus brazos la estrecha cintura para luego descender hasta el centro de su ser y llevarla al cielo una y otra vez.
"Mierda" pensó, no era momento para excitarse así.
Sakura no podía apartar sus ojos de él. El enojo inicial hacía rato que se había diluido y una extraña sensación se había apoderado de ella. Gimió y, antes de que él se adueñara de ella por completo, vio como en los ojos masculinos se desataba la pasión.
Sus labios colisionaron, el beso era exigente, apasionado, inigualable. Separó un poco los labios y Sasuke agradeció la invitación con un gruñido. Intentó penetrarla lentamente, no tanto para asustarla sino para saborear y memorizar la calidez de su boca, cada aspecto de su interior, la textura de su lengua. Pero al probarla no pudo detenerse, imaginó que se movía dentro de ella apunto de alcanzar el clímax. Enajenado la estrechó aún más contra sí, mientras su mano izquierda la tomaba por la nuca con firmeza y con la otra acariciaba casi su costado, su pierna, su seno.
Aunque se encontraba atrapada entre él y la corteza del árbol, el vértigo la incitaba a aferrarse más a él.
Se separaron por falta de aire, y porque sinceramente él dudaba de su poco autocontrol. Si no se alejaba iba a tomarla allí mismo.
-Esto y mucho más es lo que provocas en mí. Nunca lo dudes- le dijo seriamente. Sonrojada asintió. Después de tan devastador beso sabía que sus palabras eran absolutamente sinceras.
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Sasuke Uchiha era un hombre muy apasionado.
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