Capítulo beteado por Ivis Martínez, Beta FFAD.

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Una historia sin nombre.

Capítulo 5: Inocencia

Despertar sola en mi cama: normal.

Despertar sola en mi casa: inusual.

No ver a mis padres cuando no estaba en la escuela: definitivamente raro.

Seguramente habría enloquecido a las tempranas horas de la mañana, cuando creí que había alguien en la casa. Decir que estuve a punto de llamar a la policía para que revisara mi casa era correcto, pero no lo hice porque sabía que era irracional. Aunque no podía quitarme de la cabeza que había sentido a alguien aquí.

¿Pero qué podría venir a buscar alguien aquí? No había dinero, no había ningún secreto oculto por aquí; sin contar los diarios, que eran demasiado inusuales por las narrativas de mi tatarabuela cuando era joven. Regresando a años de 1880. Hablando de un desconocido hombre mayor, que parecía no envejecer, al que ella amaba a sus inocentes 15 años de edad. Esos tenían valor sentimental, no creo que nadie entrara para robar eso. Y además, las únicas personas que sabían que esta casa volvía a estar habitada desde la muerte de mi abuela, eran las personas que asistieron al funeral y las que me vieron en la escuela con mis padres. Lo cual reducía la lista considerablemente.

Por una parte, parecía no tener instinto de supervivencia. Al creer que había alguien en mi casa simplemente me escondí debajo de mis sábanas. No me escondí, no busqué un arma y no salí a investigar. Pero entonces me dije:

No seas cobarde.

Pateé mis sábanas y asomé mi cabeza con cuidado por la puerta antes de salir. Entré al cuarto de mi abuela y vi que los diarios seguían en su lugar, aunque creía haber cerrado la puerta del armario la última vez que estuve aquí. Cerré la puerta del armario justo como sólo yo sabía hacerlo (ese armario tenía un desnivel que no dejaba cerrarlo completamente, sólo la familia lo sabía), no por ser paranoica, pero para que me diera un poco de paz. Salí de la habitación y bajé a la sala, donde había dejado el diario que leía.

Todo normal. Suspiré aliviada.

Cuando me di la vuelta para dirigirme a la cocina, creí notar una sombra. Me quedé completamente quieta, probablemente esperando que un ladrón apareciera, pero no pasó nada. Miré hacia donde había tenido lo que podría considerar mi primera alucinación, cuando mi vista comenzó a oscurecerse en los bordes. Siendo honesta, me asusté. No quería quedar ciega o perder parte de mi visión. Pero cuando parpadeé llena de pánico, mi vista volvió a la normalidad. Sentí una brisa y caminé a las ventanas de la sala para cerrarlas.

Estar sola en casa va a ser difícil de acostumbrarse.

Subí a cambiarme por algo de ropa cómoda y después fui a la cocina a prepararme algo de comer.

Planes del día: leer y no salir de casa en todo el día. Tenía, técnicamente, dos días para prepararme para lo que, sin duda, sería la peor experiencia de mi vida: Entrar como la chica nueva a una escuela desconocida en marzo, a mitad del semestre actual. No era algo muy bueno que digamos. Muchos ojos estarían en mí o en caso contrario, nadie querría acercarse a mí. Me gusta la soledad, pero eso a menudo lleva a las personas a juzgarte y tratarte como algo que no eres, y yo no quería eso.

Eso no importaba ahora. Ya me preocuparía del asunto cuando llegara el momento. Ahora quería leer.

Como aficionada a la lectura, probablemente me estaba dando la libertad de pensar qué pasaría si la historia de Georgina fuera diferente, pero en el fondo sabía la seriedad del asunto. Fue real en el momento y aunque ya no importa ahora, no puedo cambiar nada de lo que ella haya vivido.

Dijo que Tyler era algo inhumano. Yo pienso que quizás podría ser… una persona con habilidades desarrolladas. Nunca he creído en nada sobrenatural, y no iba a hacerlo ahora. Necesitaba leer para saber qué pasaba después.

Tomé el diario, me senté en la sala, cerré las cortinas y abrí las ventanas. Entonces, me puse a leer.

14 de Febrero, 1883.

Este día que llevaba esperando desde el día que Tyler y yo declaramos nuestro amor, resultó ser, más o menos, un desastre. Es decir, el día del amor y la amistad era hoy y yo quería pasarlo con él. Pero el mal destino parecía no querer que eso pasara.

Pasé toda la mañana recibiendo miradas de los chicos de mi escuela. Era indecente, no me sentía cómoda y no iba a decir nada al respecto. Mis padres seguramente me prohibirían dar un paso fuera de casa si lo hiciera. Aunque con Tyler siempre en mi habitación no me molestaría tanto.

Llegué a casa, pasé la tarde con mis padres, cené con ellos, les deseé un feliz día y subí apresuradamente a mi cuarto.

Tyler no estaba ahí.

Él siempre estaba aquí cuando terminaba de pasar la tarde con mi familia. Me rompió el corazón no verlo ahí. Horas después, cuando estaba a punto de aceptar que no vendría, apareció. Estaba herido, de nuevo. Dijo que no pasaba nada. Pero yo podía ver que aunque no fuera 'nada', esas heridas sin derramar sangre, le habían lastimado. Entonces se me acercó, me dio un abrazo, un beso, se despidió y se fue. No tuve tiempo de pedir explicaciones.

No sé qué mal está pasando, pero no me gusta para nada. Temo que un día de estos llegue sólo para decirme que no volverá a verme nunca. No hemos avanzado en nuestra relación y realmente deseo hacerlo. Pero renunciaría a eso, podría vivir simplemente teniéndolo a mi lado. No necesito nada más que a él.

Mi opinión: qué mala persona. Ilusionar a Georgina sólo para llegar tarde y después irse. ¿No podría al menos haber dado una razón antes de desaparecer así como así? Lo que yo me temía era que alguna entrada del diario dijera algo sobre otra persona con 'habilidades desarrolladas' apareciéndose en su cuarto. Eso sí sería demasiado. Di vuelta de página para leer la entrada siguiente.

16 de Febrero, 1883.

Diario, Tyler no vino ayer. Y hoy estoy esperando que no lo haga. Escribo de mañana, porque no sé qué es lo que el día me tiene preparado. Pero sí sé lo que yo espero que pase: Si el último día con él ya pasó, entonces desearía poder olvidarlo ahora. No puedo seguir con la esperanza de que regrese. Sé que es un solo día, pero Tyler no ha faltado ni un día a verme en mi habitación desde aquella noche cuando tenía 14 y descubrí su nombre. No era usual, ni mucho menos me parecía bien.

Y, mira mi sorpresa, parece que sí vino. Tarde, pero llegó. Pero yo estaba molesta con él, así que decidí ignorarlo.

Estaba recostada en mi cama, lista para dormir, cuando escuché ruidos, su hermosa voz me dijo "hola", para luego acostarse a mi lado y besar mi cabeza. Esperaba que me diera la vuelta y le saludara debidamente, pero no lo hice. Cuando preguntó qué tenía, le dije la verdad. Le dije que quería pasar el 14 con él y que me desilusionó completamente. Que comprendía que no fuera alguien común y corriente, que no me importaba saber quién o qué era, pero que al menos merecía una explicación o al menos una advertencia antes de que desapareciera. ¿Y sabes lo que dijo? "Lo siento." No me lo creo ahora, pero le dije que no quería hablar con él, que se fuera. Se levantó de mi lado y lo escuché caminar. Sé que no se fue, porque aún podía sentir su presencia, pero a la mañana siguiente, él se había ido. Lo que sintió mi corazón fue terrible en ese momento.

Marqué la página en donde me había quedado, busqué una chamarra y salí para dar un paseo. No aguantaba permanecer en una casa vacía, leyendo el diario de una persona triste. Podía sentir que me estaba matando la poca alegría que tenía.

Lo que mencionó Georgina, sobre sentir que alguien estaba ahí, me recordó inevitablemente a esta mañana, cuando sentí que alguien estaba en mi casa y después la sombra que vi. Estaba comenzando a relacionar cosas del diario con mi vida diaria, lo cual sólo podía significar tres cosas: Existían personas como Tyler a mí alrededor actualmente, leer las entradas del diario me hacía ver cosas, o estaba irremediablemente loca y estaba viendo fantasmas. Ninguna opción me parecía agradable.

Si existían personas como él, entonces quería decir que podría haber decenas, cientos, miles, e incluso millones ocultos entre nosotros. Con habilidades desarrolladas, como insistía en decirles. Él parecía ser fuerte, rápido, pálido y frío, según las descripciones de Georgina. En Forks podía estar casi segura que la mayoría de la población era pálida y fría la mayoría de las veces. Eso no me ayudaba a dejar pocos sospechosos.

Si era una simple adicción, entonces eso quería decir que tenía que dejar de leer esos diarios lo más pronto posible. Y siendo honesta, no quería, ni iba a hacerlo, porque era demasiado interesante y algo me decía que resultaría útil en el futuro.

Si estoy loca, entonces lo guardaré como un secreto, hasta que alguien más se dé cuenta y tire mi coartada de sanidad enfrente de toda la prejuiciosa sociedad de este pequeño pueblo.

Adentrándome a los bosques detrás de mi casa, me encontré con un enorme árbol, tan inclinado que podía servir perfectamente como un lugar para recostarse. Así que hice exactamente eso., coloqué mi chamarra en el tronco y me recosté en ella. Podía soportar ensuciar mi ropa, pero no mi cabello. La brisa soplaba, lo cual me daba una cómoda sensación. Abrí el diario y leí en la fecha que me quedé.

3 de Marzo, 1883.

Hoy recupero el buen humor. Acabo de hacerlo de hecho. Llevaba 15 días viviendo un infierno porque Tyler no estaba a mi lado. Estaba triste, de mal humor, con poca paciencia y todos podían notarlo inmediatamente.

Mis padres preguntaron qué me sucedía, mi hermano me preguntó qué rayos me estaba pasando, pero no le respondí a nadie. No es como si no les hablara, sino que me ahorraba el hacerlo cuando no era necesario. No me presionaron para hablar y les estaba algo agradecida por eso.

En la noche, estaba lista para dormir en cuanto entré a mi habitación y me quedé boquiabierta cuando vi que Tyler estaba sentado en mi cama, esperándome. Quería decirle cientos de insultos y al mismo tiempo un millón de disculpas. Pero lo único que dije fue:

Te extraño.

Y él respondió:

Te extrañé, no tienes idea de cuánto. Sin decir ni una palabra más nos acercamos y nos besamos. Puse todas mis emociones en el beso, para decirle sin palabras que lo amaba, que a pesar de lo que hiciera y a dónde fuera siempre iba a ser así. Hubo un instante en que las cosas se salieron un poco de control y él tuvo que separarse de mí, "por mí seguridad". No estaba segura de qué pasaba, pero estaba segura de que quería mucho más con él.

Momentos después de eso, me acurrucó en sus brazos y lentamente me quedé dormida. Tyler me despertó en la mañana, demasiado temprano, para decirme que tenía que irse, pero que regresaría en la noche, si yo así lo quería. ¿Acaso bromeaba? Yo siempre lo quería conmigo. Después de decirle exactamente eso, se despidió y se fue. Y, no sé que me hizo pensarlo, Diario, pero en ese momento supe que quería perder mi inocencia. Con él. Pronto, quizás el día de mi cumpleaños. Será perfecto, estoy segura.

Cerré el libro abruptamente, sorprendida de lo que había leído. ¿Cómo podía cambiar de una relación en las nubes, un malentendido, quince días de soledad, una depresión total, un reencuentro, una reconciliación, a querer perder su inocencia con él?

Es decir, comprendo que los tiempos eran diferentes antes, pero estoy casi segura de que los 16 años no deberían ser una edad para perder la inocencia. Recordando lo que dije sobre una inocente niña de 14 años, ahora me doy cuenta que en los casi 2 años que ha crecido en su diario, su mentalidad ha cambiado demasiado.

Y viendo cómo se comporta este tipo, tengo la mala sensación de que sus deseos se volverán realidad. Alcé la vista al cielo y me sorprendí al ver que el sol ya marcaba más del mediodía. Revisé mi pequeño reloj y vi que eran las 3 de la tarde. Ahora que lo pensaba, no había visto la hora en todo el día. No sabía a qué hora me había despertado, a qué hora comí, a qué hora comencé a leer, a qué hora llegué, o qué hora era ahora… bueno, ahora lo sabía.

Tomé mi chamarra y salí del bosque. Me acerqué a la puerta trasera para entrar cuando noté que estaba cerrada. Maldición, había olvidado mis llaves dentro de la casa. Lo bueno era que nuestra familia era previsora. Caminé hasta el frente de la casa y busqué la llave que siempre había estado debajo del tapete de la entrada. Afortunadamente la encontré.

Estaba a punto de darle vuelta a la llave cuando mi visión volvió a oscurecerse. Me di la vuelta rápidamente y no vi nada más que un brillante auto rojo que pasaba a toda velocidad por la calle de mi casa. No logré ver a quienes iban dentro, pero estaba segura que un auto como ese sería fácil de ubicar. Quizás era de algún estudiante del instituto, ya lo averiguaría el lunes. En cuanto el auto desapareció de mi vista, eventualmente mi visión se aclaró. Sacudí mi cabeza.

Swan, te estás volviendo loca.

Abrí la puerta, entré a la casa, dejé el diario en la cocina y subí a mi habitación. Me quedé dormida en el segundo que mi cabeza tocó la almohada.