South Park, ciudades, referencias, personajes históricos, contemporáneos o ficticios no son de mi pertenencia, ni gano dinero por ello. Dedicado a OFIXD, ardalus, Arandano y NikkisRules112, y un agradecimiento especial por haber leído a todos los que estén leyendo esto.
El diario de chocolate.
Sumario: Los secretos más íntimos siempre serán los ingredientes más elementales para el producto de la pasión.
Capítulo dos.
El tiempo suele correr con lentitud, pero al evocar los recuerdos de aquellas experiencias transcurridas, toma tan solo unos instantes revivirlos. De esa manera se sintieron los diez años de ausencia de Kyle, quien mantuvo comunicación únicamente con Ike al no poder contactar a sus amigos, así como por la incapacidad de éstos de devolver una llamada.
Esos 10 años, sin embargo, no pasaron en balde. El maitre chocolatier Francois Dufresne, uno de los más importantes reposteros de Nueva York, le acogió en su escuela tras probar uno de sus extravagantes postres, que tenían apariencia de todo, menos de eso. Descubrió, con el paso de las primeras enseñanzas, que Kyle seguía religiosamente sus indicaciones, pero los resultados que obtenían estaban fuera de toda expectativa. Algo tenía en sus manos que volvía al chocolate en una obra sin igual, y tomando el riesgo, apostó por el porvenir del joven judío, encargándose personalmente de su preparación y educación.
Y siendo Nueva York la capital del glamour y las novedades, Kyle pronto adquirió reconocimiento. Viajó a varios países de Europa y Asia, para tomar cursos, ingredientes, compartir experiencias y logros, e intercambiar recetas y procedimientos, y muchos otros jóvenes chocolatiers le visitaban para conocer al artista del chocolate abstracto, dadas las inusuales formas en las que concluían sus dulces, que pese a la apariencia, enloquecían de frenesí a quien los probara.
Un día, maitre Francois tomó la decisión de retirarse del mundo de la repostería para pasar sus últimos días en compañía de su familia, y fue la señal para Kyle de que sus días fuera de casa habían terminado y era hora de volver a casa. Antes de partir, el pelirrojo realizó llamadas, se entrevistó con diversas personas, y mientras viajaba en un vuelo de primera clase de regreso a Colorado, muy diferente al trayecto en autobús de clase modesta que le tomó muchas horas para llegar a Nueva York, un lote de casas deshabitadas eran demolidas para dar inicio a una sencilla pero novedosa cafetería-repostería, el nuevo nido de trabajo de Kyle Broflovsky, "La passion du chocolat".
Cuando puso un pie en Denver, una persona le esperaba. No había cambiado mucho a pesar de los años transcurridos, y aunque hubiera una veintena de sujetos parecidos a él, el judío fácilmente lo reconocería de entre ellos en el primer instante.
-¡Ike! -Ambos hermanos se abrazaron como nunca lo hubieran hecho en su vida, y tras tomar el equipaje del pelirrojo, salieron del aeropuerto en la camioneta del canadiense rumbo al pueblo, no sin antes realizar una parada obligatoria en el Lago Starks.
-En estos 10 años, este lago ha sido reconstruido 3 veces. -Ike le daba el tour señalando los vestigios como cadenas, un auto militar, una antena militar de espionaje, escenografía de Glee, y una huella de dinosaurio.- Pero siempre regresa a la normalidad.
-Me habías dicho, pero tenía que verlo con mis propios ojos. -Kyle recordó los viejos tiempos con sus amigos, y sonrió tristemente al pensar en todo lo que se perdió en esos 10 años.
-Te llevaré a casa, o sea, a mi casa, y te presentaré a mi novia, te agradará. Es de Hawaii.
El pelirrojo siguió a su hermano, más no prestó atención alguna a lo que decía, y comprendiéndolo, Ike guardó silencio en todo el trayecto desde el lago hasta la casa de Ike, que quedaba en las inmediaciones de lo que llamaban la zona de los ricos, aunque sin llegar a formar parte de éstos. Un enorme mastín recibió a los Broflovsky's, quien se calmó tras un par de cariñitos que le diera su dueño, y entraron a la casa.
-Bienvenido Kyle, y considera mi casa como la tuya. No tendrá el glamour de Nueva York, pero es lo mejor que te puedo ofrecer.
-Al contrario Ike, tu hogar es mejor que el más elegante de los departamentos o cuartos de hotel que he llegado a ocupar.
Volvieron a abrazarse una vez más, recordando cómo sobrevivieron esos 10 años apoyándose mutuamente, y sonrieron dispuestos a vivir como los hermanos que son.
Claro que, cuando alguien llega al pueblo, eso no pasa desapercibido para los demás habitantes, y la prueba más evidente es que Kyle aún no abría su equipaje para desempacar, y ya habían dos familias armadas con canastas y galletas para darle la bienvenida al nuevo vecino.
Continuará.
