Visita médica.
Notas: Corrigiendo el viejo fic, se me ocurrió esto… no es mucho pero me parece lindo.
Fecha: 13/10/12.
Beta Reader: Pleasy Stay.
Disclaimer: Todo lo referente a Saint Seiya pertenece a Masami Kurumada y a la Toei.
Visita médica.
Extra.
Sus ojos se abrieron con algo de pereza. No era para nada raro el despertar en un ambiente tan blanco y aséptico como el que tenía a su alrededor. Ya hasta había perdido la cuenta de las veces que había despertado en un hospital.
—Veo que despertó, señor Kido. —La suave y dulce voz hubiera causado otras tantas sensaciones placenteras, si tan solo hubiese omitido su apellido de adopción.
—Sí, eso parece.
Los labios, se ensancharon en una sonrisa perfecta, cuando vio el delgado y perfecto cuerpo de la enfermera atravesar la puerta.
—¿Listo para su baño, señor Kido?
La mano blanca y delicada apretó entre sus dedos la blanda esponja, haciendo que la espuma resbalase por su muñeca.
—Si me lo das tú. —El rubio sonrió, acomodándose en la cama, no sin sentir algún dolor al moverse.
Abrió la camisa del pijama, mientras el cuerpo sensual se le acercaba con lentitud. La falda ajustada llegaba justo a la mitad de sus muslo, dejándole a la imaginación el resto de lo que parecían ser una piernas de ensueño.
El tajo a un lado de la tela clara, le permitía una reducida movilidad mientras subía a la cama, dejando que la prenda se deslizara más arriba.
—No se mueva Señor Kido… No quiero que se lastime. —La voz murmuro contra su oído, mientras comenzaba a pasar la esponja húmeda sobre el cuerpo definido, lentamente, describiendo círculos sobre los grandes músculos pectorales.
El rubio no pudo reprimir la sonrisa, mientras observaba la manera en que la enfermera lo devoraba con la vista. La cual no era muy diferente a la forma en que él detallaba el escote abierto, mostrándole la piel pálida.
La esponja fue cada vez más abajo, sin dejar de describir sus círculos, esparciendo espuma por toda la piel; mientras las manos blancas bajaban el pantalón.
—Señor Kido. —Murmuro, en un todo fingidamente sorprendido. La erección despunto orgullosamente erguida al terminar de quitar su ropa interior.
—Solamente Hyoga… por favor. —Sonrió de manera seductora, mientras sus manos iban hacia los muslos, presionándolos con sus pulgares, marcando la piel clara. —Sigue con tu trabajo.
Los ojos verdes brillaron, y la sonrisa se ensancho mientras pasaba su lengua por sobre sus labios. Era una invitación que no pensaba dejar pasar. Se irguió sobre la cama, con sus piernas a cada lado del cuerpo de Hyoga, se soltó el cabello como primer movimiento, luego bajo sus manos hacia la pequeña camisa que componía su atuendo desprendiendo uno a uno los botones.
—Entonces relájese… señor Hyoga.
Desvió su vista por solo un segundo, solo para asegurarse de que si había puesto el seguro luego de entrar, para volver a prestar su atención completa a una erección que comenzaba a parecer dolorosa.
Tuvo que acabar de subir la falda, dejando ver el fino trabajo de su ropa interior, para poder terminar de agacharse sobre el cuerpo en la cama.
Lamio con cuidado la piel tersa, viendo y sintiendo como todo el cuerpo bajo suyo se estremecía por completo. Dejo que sus labios presionaran el glande hacia abajo con cuidado, antes de posar su dedo índice en la punta del miembro.
—No creo que dures mucho… —La voz se oyó alegre, mientras presionaba la base del pene.
Los ojos celestes se elevaron, haciendo el esfuerzo de ver a pesar de que el placer nublaba su vista.
—Por favor Shun… por favor. —Hyoga suplico, con sus puños fuertemente apretados a las sabanas.
Shun bufo algo descontento, pero no podía hacer otra cosa, no con Hyoga de esa manera. Negó antes de volver a llevarse aquel pedazo de carne palpitante a la boca, no era de las cosas que más le gustaba hacer, pero a Hyoga lo ponía en éxtasis… estaría bien por ahora.
—Oh, si… Shun.
Lo hizo callar algunas veces, en lo que parecía elevar su voz más de la cuenta, y no podían atraer a nadie, o pasarían la vergüenza más grande de sus vidas.
—Lo siento… —Murmuro el rubio cuando Shun lo enfrento, limpiándose los labios y alrededores con el dorso de la mano. —Me deje llevar.
—Yo también me dejare llevar esta noche. —Shun sonrió de manera lubrica mientras se bajaba de Hyoga y de la cama, no sin arreglarse la falda para que quedara nuevamente en su posición normal.
Lo único que no había encontrado para completar su atuendo eran unos zapatos que le entraran, pero estaba satisfecho con su hallazgo.
—Mientras te pongas otra vez esa falda. —Hyoga sonrió, viendo la hermosa redondez que la tela blanca resaltaba en las nalgas de Shun.
—No, para esta noche tengo otro… más interesante. —Shun reprimió la risa, sabiendo que las esposas tal vez no serian del todo el agrado de Hyoga, al menos no si él era quien las tendría puestas.
Se vistió en frente del rubio, sabiendo que los ojos celestes no se alejaban de su cuerpo. Hyoga también se vistió dejando el pijama sobre la cama. Habían ido demasiado lejos, por solo una fantasía, no importa que hubieran sabido aprovechar la visita de control de Hyoga al traumatólogo luego de la fractura de su pie.
Aun andaba con una muleta, aunque mientras estaba en la mansión rara vez la necesitaba, o era Shun quien lo ayudaba a trasladarse de un lado al otro.
Cerraron la puerta luego de salir, Shun colgó la mochila sobre su hombro, donde la ropa de ambos estaba guardada.
—La próxima vez, consigue ese sombrerito con la crus roja en el… era lo único que te faltaba.
—La próxima vez… conseguiré un enema, Hyoga-chan. —Shun rio de la cara del Cisne, mientras le abría la puerta del vidrio del frente de la clínica.
Unas enfermeras los saludaron presurosas, coqueteándoles, y ellos contestaron cortésmente…
—Y con una falda más corta… —Murmuro Hyoga contra el oído de Shun, apretando el trasero firme de su compañero, sin temor de quien pudiera verlos.
—Ya podemos ir a casa Takeru.
Shun le informo al chofer que estuvo esperándolos mientras los 'atendían', sonriendo… sabía que su representación tendría ese efecto, así que lo disfrutaría todo lo que durara.
Fin del Extra.
Notas Finales: Espero que les haya gustado… no tengo mucho para decir, solo que le estoy perdiendo el ritmo a los lemon, lo siento.
