Capítulo II

(Por Flor Guajira)

Sin perder un instante, Genzo se levantó del sofá en el cual se encontraba, quería verla de cerca, oler su perfume y sentir el calor de su piel. Con paso decidido se acercó a ella.

-¿Es que va a llover para arriba o Superman ya le enseñó a volar a las vacas?- le saludó con una gran sonrisa.

¿Qué le estaba pasando al mundo? Y aún más, ¿Qué le estaba pasando a Genzo Wakabayashi? ¿Cómo se atrevía a venir a la casa de su hermana y saludarla de la manera que lo hizo?, ¿Es que acaso había olvidado lo que había pasado hace 5 años? Pero parecía que para él eso nunca pasó.

-Ninguna de las anteriores, "Sócrates"- Respondió Gabriela de manera indiferente.

-¿Cómo estás, em? Mira qué bien te ha sentado el tiempo. Te ves hermosa hoy- Le alagó Genzo para romper la tensión que era evidente entre ambos.

-No me quejo, Gracias – Le responde Gabriela, indiferente otra vez - ¿Y se puede saber que haces aquí en la casa de mi hermana? - Preguntó Gabriela de manera déspota lo cual hizo que Genzo se sintiera un poco avergonzado, pero de manera defensiva a la vez.

-Vine a verla, está embarazada y quería saber de ella, a pesar de todo es mi amiga también, así que no vengas a creerte dueña de los demás- Le respondió con el mismo tono. Se acercó un poco más a ella y le susurró despacio: Hay lugares de los que no puedes escapar de mí.

A lo lejos Sanae veía la escena un poco avergonzada, ya que Genzo y Gabriela no estaban disimulando ni un poco. Por lo que decidió ir donde se encontraban ambos, tomó a Gabriela del brazo y se la llevó al cuarto de huéspedes.

-¿¡Se puede saber por qué hiciste eso y sabes que hiciste una escena en la fiesta de tu hermana! ¿¡Estás loca! – Le regañó Sanae.

-Lo siento, es sólo que no se qué fue lo que me pasó, sentí una gran rabia al verlo delante de mí con esa gran sonrisa como si nada hubiera pasado- Le respondió Gabriela mientras se deja caer de espaldas en la cama.

-Bueno, al menos no soy la única. Hoy vi a Tsubasa cerca de uno de los restaurantes a los que voy, y me pasó lo mismo que a ti. El muy cínico se me acercó como si nada – Dijo Sanae de manera muy tranquila.

-¿¡Cómo! – Gabriela no lo podía creer.

-Pues créelo- Sanae dejó escapar un suspiro -¡Oh, Dios! Por poco y se me olvida, quedé en cenar con Tsubasa- Recuerda Sanae enfrente de la mirada sorprendida de Gabriela.

-¡No vayas! – Exclamó Gabriela – Déjalo plantado. Se lo merece.

-No puedo, eso sería muy descortés, además creería que aún sigo dolida por lo que pasó.

-¿Y es que no lo estás?- Preguntó Gabriela mientras le lanzaba una almohada- Además él te dejó plantada mil veces, ¿O es que ya se te olvidó?

-Da igual. Voy a ir. Hay oportunidades que la vida te pone en bandeja de plata, y tú decides cómo usarlas: para bien, o para mal.- Sanae esboza una sonrisa mientras se mira en el espejo.

Ambas mujeres habían preferido pasar el resto de la reunión dentro de la habitación de huéspedes. Genzo, afuera, desistió de la idea de hablarle a Gabriela, para evitar toda serie de discusiones y malos entendidos. Ya llegaría su oportunidad de enfrentarla.

Sanae y Gabriela seguían charlando acerca de la cena con Tsubasa, y el resto del personal ya se había ido.

- Me voy al restaurante. Tsubasa ya tiene que estar allá – Sanae se levantó un poco pesarosa del sofá.

- ¿Y vas a ir así?, ¿Con esa ropa? – Gaby la miró de arriba abajo.

-Sí, ¿Qué tiene de malo? – Le dijo mientras se daba una mirada ella misma.

Sanae se veía realmente hermosa. Llevaba puesto unos Jeans ajustados al cuerpo, una blusa blanca de tirantes, un cardigán blanco con rayas negras, tacones negros con tiras delgadas que cubrían todo su pie, un bolso de diseñador, negro, y su cabello, ahora largo, suelto.

-Pues te ves linda para ir al trabajo, pero no para una cita- dijo Gabriela quedamente.

-Gabriela, no puedo irme de aquí hasta el hotel en donde me estoy hospedando sólo para cambiarme. Eso me tomaría una hora y media, y… ¿Sabes qué? Mejor me voy - Sanae se levantó apresuradamente para dirigirse a la salida con Gabriela.

-Está bien, pero me cuentas cómo te fue- Gabriela le da un abrazo a su amiga, y ambas toman rumbos distintos.

Ya estando en el restaurante, Sanae buscó a Tsubasa con la mirada, y al encontrarlo no pudo evitar sentir las típicas y casi que extintas mariposas en su estómago, pareciera como si hubiera vuelto a ser una jovencita otra vez. Pero guardó compostura y con la confianza que la caracterizaba se acercó a la mesa en la que se encontraba Tsubasa.

-Hola. ¿Y qué es de lo que hay que hablar?

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Victoria Hyuga pertenece a Aster125.

Gabriela Chams pertenece a Katica&Katika.