Espero que le guste el capi y si no dejan su comen ;P, derechos y todo eso pertenecena Stephenie Meyer.
Bella P.V.
Mi estadía en el hospital fue de lo peor, después que Edward salió de la habitación Alice quería que me vengara de él, después me llevaron a los rayos-x, en donde al subirme a la placa me di cuenta que subí al revés y tuve que bajarme y colocarme del lado correcto, cuando hice eso perdí el equilibrio y por poco me caigo de no ser por la ayuda de la enfermera que estaba a mi lado. Después de eso examinaron mis radiografías, en las cuales se observaba lo varios golpes que me había dado en mi vida. Me puse roja cuando el doctor Cullen las vio. Y para acabarla me tuvieron que cocer de nuevo el brazo, eso fue mas vergonzoso, porque yo me dirigía al baño cuando el brazo empezó a sangrar, fue tan drástico todo, un enfermero fuerte me cargo y me llevo a mi habitación seguido de el entro el doctor Cullen que coció mi brazo de nuevo y lo vendo. Varias horas después logre que me dejaran salir del hospital, y para él como salí en silla de ruedas del hospital.
Ya en casa Charlie me ayudo a subir los escalones y me recosté en mi cama, me dio las pastillas que Carlisle le había dicho que me debía de tomar para el dolor del brazo y de la cabeza. Me dormí un rato hasta que Charlie me llevo la comida. Quería darme en la boca pero lo convencí de que yo sola podría. Termine de comer y me dormí.
Soñé el accidente, pero esta vez en lugar de quedar inconsciente veía todo claramente, veía como Edward empujaba con su brazo la camioneta para evitar que nos aplastara la camioneta y después a una velocidad inhumana movió mis piernas para evitar que las quebrara la camioneta. Desperté sudando, no podía creer lo que acababa de soñar, a pesar de que eso era imposible, quedaba perfectamente con lo poco que recordaba y con lo que me dijo Edward.
Eran las cinco de la mañana Charlie se acaba de ir, fui al baño, me desvestí y me quite lentamente la venda. Me bañe como pude y me cambie.
Me quería ir temprano por eso de que quizás no podía manejar, me dolían lo omoplatos, en las piernas tenia marcadas las manos de Edward, bueno en realidad me dolía todo el cuerpo.
Salí de la casa y mientras cerraba la reja escuche su voz.
-hola.-
-hola.- dije cortante
-como estas.-
-te importa.- pregunte
-creo que si, si no no hubiera venido hasta aquí a preguntarte.-
- no es mi culpa que seas desesperado, bien podrías a verte esperado hasta que llegara al instituto y preguntarme, de esa forma te hubieras ahorrado tiempo y gasolina.- camine hacia mi camioneta y lo deje atrás
-de hecho no solo vine a preguntar tu estado, quería preguntarte si me dejarías llevarte al instituto, después de todo es mi culpa que tu brazo te duela.- Edward había adquirido una posición en la cual no me dejaba abrir la puerta, no sin hacerle daño.
-de hecho de lo que tienes culpa es que me duelan las piernas y los omoplatos, de hay en mas no fue tu culpa, pero creo que podre manejar, y no me gustan las obras de caridad, si me permites se nos hace tarde.- le dije moviendo mis ojos a dirección de la puerta. Y también moví el brazo de forma que el entendiera que se quitara.
-eres terca, y creo que me lo merezco después del modo que te conteste ayer, pero no quiero que te vayas a lastimar mas, así que hoy te vas conmigo.- tomo las llaves de mi camioneta y se fue a su coche. Enojada fui arrastrando mis lindas piernas como el dijo, a su carro, abrí la puerta y le grite:
-o me das mis llaves o hablo a Charlie y le digo que me querías secuestrar o algo así.-
-te callas y te metes al auto porque ahora si se nos hizo tarde, además ya le hable a Charlie para informarle que pasaría por ti para llevarte a la escuela.- me dejo un poco pasmada lo que acababa de decir, de seguro que se sentía mal por la forma en que me contesto, por que llegar la extremo de llamar a Charlie para pedirle permiso de llevarme a la escuela era bastante.
-solo porque tienes las llaves de mi camioneta y ya es tarde.- me metí al coche y cerré la puerta.
El camino fue corto debido a la velocidad de Edward, pero le agradecí, pues de no ser por eso hubiéramos llegado tarde. Lo bueno fue que cuando llegamos todos estaban entrando y nadie nos vio juntos, yo trate de correr al edificio tres.
Para mi mala suerte Edward también tenia calculo y literatura conmigo, y en la cafetería su hermana Rosalie me miraba muy raro. Y para acabar tenia ingles conmigo Edward.
En cuanto sonó el timbre salí corriendo de hay y me fue al estacionamiento, por instinto fui a donde estaba mi camioneta y ¡estaba mi camioneta en su lugar!.
-mi monstro anda aventándose a los coches.- dijo Phil saliendo detrás de la camioneta. Corrí a abrazarlo.
Me cargo y me do varias vueltas antes de dejarme en el suelo. Como lo había extrañado.
-te extrañe mucho monstruito.-
-yo también.-
- y como esta eso de que te le avientas a los coches eh, si no quieres estar aquí te pues regresar con nosotros.-
-no seas tonto, no me le avente al coche, el coche se aventó a mí, además que haces aquí.-
-uuuu, que no puedo venir a ver a Bella, además como no venir si Charlie nos llamo diciendo que te había aplastado un carro.-
-exagero.-
-eso no importa, ven vamos a ver que veneno nos prepara tu madre.- me paso su brazo por la espalda y me acompaño a la camioneta.
-espera, debo de avisarle a Edward que no me iré con el.-
-mi niña ya tiene novio.- si pudiera sacarle una foto a la cara que hizo lo haría, era tan gracioso.
-es un amigo, y de hecho es el que evito que me aplastara la camioneta.-
-aquí te espero.-
Deje la mochila y fui a buscar a Edward, no tuve que buscar mucho , estaba en su coche recargado.
-vinieron por mi, así que no hay necesidad de que me llaves, y gracias por lo de en la mañana.-
-de nada.- creo que evitaba decirme algo por que apretaba fuertemente sus labios y puños.
-bueno adiós, te veo después.- asintió con la cabeza.
Cuando llegamos a la casa mi madre estaba sacando del horno algo negro o café quizás, Phil y yo nos miramos, ahora que comeríamos. Pero el sonido de la patrulla de Charlie me reconforto.
-espero que te guste la comida china Phil.- dijo mi papa colocando las bolsas en la mesa.
-cualquier cosa que no se lo que mi querida esposa cocine me gusta.- ambos rieron, mi madre solo les torció la boca y los cuatro nos sentamos a comer.
Así fue toda la semana, Phil iba por mí, mi padre llevaba la comida y por la noche él y Phil veía los partidos mientras mi madre y yo platicábamos.
El sábado por la noche fuimos a despedirnos de ellos a Port Angels. Los extrañaría pero no quería dejar a Charlie…o a Edward.
Durante todo un mes se hablo del accidente, y Edward no me hablo. Se acercaba el baile de algo, todos comenzaron a buscar parejas. Y el primero en preguntármelo fue Mike, después Erik y por ultimo John, que me sorprendió, pues pensaba que me odiaba. Ese lunes había sido largo y ya estaba acostumbrada a que Edward me ignorara en todas las clases, hasta ese día.
-con que vas a ir a Seattle el mismo día que es el baile.-
-que, me hablas a mi.- dije fríamente
-si.-
-pues si, ya lo tenia planeado desde hace unos días.-
-ah, escuche que has decepcionado a varios.-
-pues no lo creo, todos tenia una segunda opción, mejor que la primera.-
-yo no pienso así, al igual que Tyler.-
-¿que? Apoco el también quiere ir conmigo al baile.-
-si, de hecho te lo va a pedir cuando salgamos de clase.-
-creo que lo esquivare y me iré por detrás del edificio.-
-seguro.- se voltio y no me volvió a hablar.
Cuando finalizo la clase corrí por el pasillo y salí a la jardinera, esperaba que el jardinero no me regañara. Pero cantar victoria es difícil, pues Tyler me encontró cuando salía de la jardinera.
-Bella, por poco y no te alcanzo.-
-si verdad, que suerte tienes, me encontraste.- dje entrecortadamente, correr me canso un poco y me faltaba el aire.
-bueno de hecho Cullen me dijo en donde estarías.- queeeeeeeeeee!!!. Era un maldito.
-que amable de su parte, y para que me necesitabas.-
-quería saber si te gustaría ir conmigo al baile.-
-oh, lo siento Tyler, pero ese día tengo un viaje a Seattle y no voy a asistir.-
-bueno, no perdía nada con preguntarte verdad.-
-claro que no, nos vemos.-
-adiós.- lo primero que haría era buscar al condenado de Edward Cullen.
Pero era listo pues ya se había ido. Me fui a mi casa enojada, no podía creer lo miserable que era. Espere con ansias a que amaneciera y poder hablar con el, pero mi suerte no mas no me ayudaba, no fue, ni el ni su familia. Pero tampoco fueron el miércoles y el jueves.
Llegue a pensar que se había mudado de no ser por Alice, que me mando un mensaje a mi celular para preguntar la tarea para mañana. Le avise de la excursión que tendríamos al invernadero municipal y que debíamos de llegar temprano los de cuarto. Me agradeció por la información y me mando muchos besos y abrazos.
Para cuando llegue el volvo plateado ya estaba estacionado, así que me baje de la camioneta y fui directamente hacia el, pero logre distinguir que no había nadie. Entonces Alice me mando un mensaje: estamos en la cafetería xoxo. Entonces cambie mi dirección y fui a la cafetería en donde estaban todos lo que conocía.
-Bella, te ganamos.- dijo Alice saludándome, Edward estaba escondido detrás de ella.
-si, Edward puedo hablar contigo un momento.-
Primero miro a Alice, parecía un perro regañado y después me contesto
-claro.-
Tenia el lugar perfecto para hablar con el, detrás del edifico cuatro en las jardineras.
-de que quieres hablar conmigo.-
-ha, todavía te haces el inocente.-
-no recuerdo, quizás tengas que refrescarme la memoria.-
-ah créeme que te la refrescare y no creo que sea la memoria.-
-estas enojada.-
-si, por que te empeñas en fastidiarme, ya tengo bastante con John como para que tú te unas al club.-
-no te fastidio, solo le ayude a Tyler a encontrarte, debiste de haberte visto cuando el te dijo que yo le dije en donde estabas, esa cara tuya me encanta.-
-me alegro que te guste mi cara.- camine de nuevo a la cafetería y me senté con mi amiga Ángela.
Los camiones llegaron cinco minutos después de todo el show. El profesor banner me hizo el gran favor de acodarnos como nos sentamos en el laboratorio, así que me toco con Edward. A Alice le toco en otro camión con su grupo y profesor.
El camión estaba por arrancar cuando el profesor banner hablo.
-como le pedimos a la dirección todo el día, después de ir al invernadero llegaremos a dar un recorrido turístico por Port Angels. Sé que ya son grandes pero no se separen de sus parejas- claro que me separaría de mi pareja.
-oíste verdad compañera, no te debes separar de mí.-
-es solo un comentario no una indicación, compañero.-
-¡profeso banner!.- grito Edward
-que demonios haces.-
-ya verás.- su sonrisa me mataba
-si Edward.- llego el profesor hasta nuestro asiento, estábamos en el ultimo sillón.
-lo de "no separare de sus compañeros" es una recomendación o indicación.-
-indicación, Edward, debes de cuidar a Bella.-
-claro que lo hare.- el muy condenado estaba muy divertido por todo eso.
-ves compañera, te debo de cuidar.-
-porque eres así, solo me hablas cuando quieres y después quieres hacerte mi guardaespaldas.- ya estábamos en la carretera y podía ver el bosque.
-es solo por hoy, lo mejor es que no seamos amigos.-
-porque no quieres ser mi amigo.- pregunte ilusa, era obvio que no le caía bien, que más quería de prueba.
-no es que no quiera, es que no puedo.-
-a que te refieres con eso.-
-¡ya llegamos! Bajen con cuidado.- grito el profesor banner.
Edward no dijo nada y se bajo del camión. Ángela me espero y nos fuimos juntas al recorrido por el invernadero. Estábamos a gusto mirando las plantas cuando Jesica nos interrumpió.
-adivinen quien me invito al baile.-
-Mike.- dijimos en uníoslo Ángela y yo.
-si, no lo puedo creer, estoy tan emocionada, creo que aprovechare para ver los vestidos en Port Angels, me acompañan.- que mas remedio me quedaba, prefería ir a ver vestidos que estar con alguien a quien le desagradaba.
-claro.- dije
-si.- dijo no muy convencida Ángela.
Después de mostrarnos un documental, explicarnos su trabajo y darnos el paseo por todo el invernadero nos regalaron una plantita. Desgraciadamente tuve que volver a mi lugar en el camión junto a Edward, que no me hablo de nuevo. Y yo no rompería el silencio.
Llegamos finalmente a Port Angels y me separe lo más que pude de Edward al bajar.
-chicos, los veo aquí en dos horas y media, ok no quiero problemas con nadie. El que no esté aquí se queda.-
-creo que con ese tiempo ajustaremos para ver las tiendas de vestidos.- dijo Jesica, yo mire a Ángela y sabia que ella quería ver vestidos, pero no con Jesica. Para la suerte de Ángela Lauren se unió al grupo, de esa forma nos podríamos escapar dejando con alguien a Jesica.
-bueno, pues vamos.- dijo emocionada Jesica.
Fuimos a una tienda que estaba enfrente de donde nos dejo el camión, pero me sentía mal por haber dejado a Alice sola, así que tenía que intervenir.
-les molestaría si invito a Alice Cullen.- dije mordiéndome el labio
-por mí no hay problema.- contesto Ángela, sabía que a ella le caía bien.
-pues a mí me da igual.- dijo Lauren
-seguro.- dijo Jesica. No era tan odiosa como pensaba a diferencia de Lauren.
-ok.- fui a donde se estaban bajando los del camión de Alice.
-Bella, donde anda mi hermano.-
-no sé, quieres ir a ver vestidos con nosotras.- pensó unos segundos y después contesto.
-claro.- camine hacia la tienda mientras Alice bailaba-saltaba también hacia la tienda.
Después de que todas se probaran varios vestidos yo ya estaba harta, salir de compras era algo limitado para mi, veía algo que me gustara y lo compraba y como no había muchas cosas que me gustaran no me tardaba, pero ellas, a ellas les gustaban todos los vestidos.
-saben, necesito ir a una librería.- dije interrumpiendo todo el alboroto que había ahí.
-quieres que te acompañemos.- pregunto Jesica.
-no, no quiero que se distraigan de su deber, que tal si solo me dicen donde hay una y listo.-
-yo creo saber de una, si no me equivoco esta dos cuadras debajo de esta calle y después giras a la izquierda y caminas tres cuadras.- respondió Lauren
-gracias.-
-segura que no quieres que te acompañe alguien.- pregunto Alice
-estoy segura.-
Salí triunfante de la tienda, camina tal como Lauren me dijo, y al girar a la izquierda no había nada más que locales cerrados y abandonados, gire al otro lado y era lo mismo, no había más calles abajo, no sabía para donde ir, quizás tenía que caminar las tres cuadras para ver la librería. Pase la primera cuadra y vi unos cuatro borrachos, me dio escalofríos por lo que acelere el paso. Llegue sana y salva a la segunda cuadra, pero escuche voces que me gritaban cosas no muy bonitas. Sentí que quizás no llegaría a la tercera cuadra, pero lo logre. Al menos Lauren no mintió, ahí estaba la librería.
Me apresure a entrar, cada vez sentía más cerca sus pasos. La librería no era muy grande pero tenía libros interesantes. Decidí comprar el de gothica de clara tahoces, se veía interesante. Salí de hay echando un ojo a la calle, para ver si estaban todavía los tipos borrachos. Al parecer ya no estaban. Baje las escales lentamente, en caso de que salieran me regresaría y me quedaría en la librería. No sé porque pensé: mendigo Edward que me hecho la sal. Era estúpido pensar eso, de antemano de sabe que en estas calles andan gente como los que me seguían. Camine de nuevo para la derecha, todo derecho hasta… que la maldita calle desapareció, ahora si estaba pero bien fregada, perdida y perseguida por borrachos: el sueño de toda mujer. Seguí caminando, estaba segura que eran dos cuadras y después doblaba para subir esa calle o eran tres o cuatro. Ya no recordaba. Cheque mi cel para ver si tenía cobertura, ¡no! Genial. Estaba súper fregada. Seguí caminado, la vedad no sabía a dónde iba, pero era mejor que quedarme parada a esperar a que aparecieran las tipos.
A la tercer cuadra doble en la esquina y subí, si, creo que era así, pero mi suerte no duro mucho a la segunda calle aparecieron los tipos de mi lado izquierdo, estaban corriendo. Entonces yo corrí a la derecha, me metí a otra calle, pero hay estaban los otros dos, los malditos solo me arriaron. Entonces estaba rodeada de cuatros borrachos en una calle sin salida. No tenía salvación. Sabía que lo me iban a hacer. Después de todo eso es lo único que quieren personas como ellas.
-hola, preciosa.-
-pero que hermosa estas.- dijo otro
-lástima que no tengas nadie que te cuida.-
-lastima para ti, para nosotros es una bendición.- este se acerco mas a mí y levanto su mano.
Estaba nerviosa, respiraba con dificultad, quería hacer algo, pero no se me ocurría nada. Podría golpear al que acercaba su mano, pero entonces los otros tres me golpearían a mí.
-no tengas miedo linda, quizás al principio no te guste, pero te acostumbraras, después de todo yo soy compartido y ellos son mis amigos.- su aliento apestaba a vodka. Era asqueroso, tenía los dientes negros, los pelos estaban grasosos, las manos las tenia arrugadas y duras, lo sé porque me toco el cachete. Era mi perdición.
-no me toques.- grite histérica
-no me gustan las gritonas.- dijo levantando la mano, sabía que esta vez me daría una cachetada.
-auxilio.- grite.
-no hay nadie que te escuche, nadie sabrá que te paso.-
-¡déjala en paz!.- a pesar de que grito distinguí su voz, ¡dios, como me alegraba de escucharla!
-vaya, vaya, llego el novio celoso por la damisela en peligro.- entonces saco una navaja y la apunto a Edward.
-¡Edward!.- ahora estaba mas preocupada por el que por mí
-bella, tapate los ojos.- dijo muy enojado y apretando el mentón.
-que.- pregunte confundida
-¡hazlo!.- grito muy enojado.
No me quedo más remedio que hacerlo.
¿Que pasa? Que hace Edward a los borrachos… uuu, jeje dejen su comen, ya saben en lo botoncito verde. La canción para este capítulo es rescue me de buckcherry y también save me de remy zero. Escúchenlas
*tC*
