Bella P.V.

Taparme los ojos quizá fue una buena idea, pero no me tape los oídos, no sabía que era lo que Edward hacia, confiaba en que no lo dañaran, pero ya metida en mis pensamiento sobre Edward, todo el tiempo estuve pensando en el, quería que él fuera el que me salvara, desde que me seguían pensé: pero no quería estar con Edward, quería hacerme la valiente, pues aquí estoy, rodeada de borrachos y sin él. Y ahora estaba con él, pero seguía rodeada de borrachos, ya no me importaba que me pudieran hacer, me preocupaba lo que a él le hicieran, el líder tenía una navaja.

Los ruidos no me decían mucho o quizá demasiado. Botellas se estrellaban en el suelo, un crujido de no sé donde. Era algo caótico y después nada. Todo quedo en silencio, ahí fue cuando perdí toda esperanza, los borrachos destazaron a Edward. Escaparon y lo dejaron tirado en el suelo, me negaba a abrir mis ojos, a ver mi desgracia.

-ven vámonos, se nos hace tarde.- temía destaparme los ojos, ver que en realidad solo estaba imaginando todo y verlo tirado en el suelo desangrado

- Bella, ya todo está bien.- sentí como unas manos quitaban las mías, pero apreté mas los ojos, me negaba a ver.

-Bella, por favor abre tus ojos, me estas asustando.- pero quizás esto no fuera producto de mi imaginación y de verdad estaba vivo, tenia que comprobarlo.

-por que, tan fea soy.- no sabia que decir, aunque para haber dicho semejante burrada mejor me hubiera quedado callada.

-no seas tonta, eres hermosa.- Edward me miraba fijamente, preocupado por mi, que tonto era al estar preocupado por mi si él era quien había corrido peligro. Pero no podía evitar esbozar una pequeña sonrisa al darme cuenta que estaba completo y sin ningún rasguño

Edward me seguía mirando fijamente y mientras lo hacia paso sus esculturales brazos por mi cadera y me abrazo. Fue algo raro lo que sentí cuando Edward me abrazo, me sentí bien, era como si lo necesitara, me sentía feliz, como nunca llegue a serlo, ya nada me faltaba en esta vida. Ahora mi vida estaba completa, significaba algo.

-Edward.- teníamos como diez minutos juntos cuando sentí la necesidad de confiarle algo

-que paso Bella.- no me soltó para contestarme

-nunca me vuelvas a dejar sola.- no me sentí estúpida al decirle eso, de hecho el respondió muy bien a eso.

-te lo prometo.- me aferre a el sin darme cuenta y después el me beso la frente. Nos quedamos otros cinco grandiosos minutos juntos hasta que el condenado celular sonó. Edward se saco el celular de algún lado y contesto, sin apartarse de mí.

-si.- dijo muy serio

-tranquilo profesor, Bella está conmigo, lo que pasa es que se perdió y vine por ella, pero ya vamos para allá.- contesto rápidamente, creo que ya teníamos mucho perdidos.

Guardo su celular y nos soltamos, mas Edward no me soltó del todo dejo uno de sus brazos en mi cadera y caminamos de regreso a donde todo el mundo nos esperaba, obviamente cuando llegamos Edward me soltó y se aparto un poco de mi.

-si no llegaban en cinco minutos los íbamos a dejar eh.- grito el profesor banner cuando nos estábamos subiendo al camión. Pasar enfrente de todos fue algo feo, todos nos miraban raro. Excepto Ángela. Llegamos a nuestros lugares y arranco el camión.

Estaba un poco mareada y cansada, me recargue en el cristal, y al maldito chofer se le ocurrió pasar por un bache y me di un golpe en la ventanilla, me enderece y me sobe la frente.

-te puedes recargar en mi.- me dijo suavemente Edward que por cierto se estaba conteniendo una risa.

-gracias.- dije y lo hice. Me quede dormida todo el camino.

Edward me despertó gentilmente cuando llegamos. No podía creer lo cómodo que era su brazo y hombro. Baje torpemente del camión, sentí que me iba a desmayar cuando Alice me ayudo a sostenerme.

-te veo en la casa.- dijo Edward aventándole las llaves de su volvo. Yo no dije nada, pues no estaba en condiciones de protestar o manejar. Alice danzo hacia el volvo mientras Edward me sostenía y llevaba a mi camioneta.

-no te molesta que maneje, verdad.-

-hoy no.- rio bajo y me ayudo a sentarme en al asiento del copiloto. El se acomodo en el asiento del conductor y comenzó el trayecto.

-porque estas tan débil.- me pregunto, pero no dejo de ver el camino

-es que no desayune.- recordé hasta ese momento, cuando íbamos a desayunar en el invernadero me la pase viendo el cielo y escuchando música mientras los demás desayunaban.

-muy bien.- dijo sarcásticamente.

No tardamos en llegar a mi casa, me baje y abrí la puerta. Camine a la cocina pero Edward me a rebaso.

-que quieres que te prepare de almorzar.-

-un cereal.-

-claro, como si eso te fuera a llenar (abrió el refrigerador y empezó a sacar cosas). Quizá un delicioso omelet y jugo de naranja.-

-bueno…

-ok.-

-que tal si mientras tu haces eso subo a descansar y cuando este me gritas.-

-si, vete a descansar un rato.-

Subí las escaleras arrastrando los pies y llegue a mi cuarto, apenas alcance a llegar a la cama y me quede dormida. Tuve un sueño tan lindo, Edward y yo estábamos en un prado o algo así, y por fin me decía la verdad, aunque yo no sabia cual era la verdad. Me desperté y mire el reloj, habían pasado dos horas desde que me subí a descansar. Habíamos llegado de la excursión como a las dos y media y ya eran las cuatro con quince, me levante de fregadaso para ver si Edward todavía estaba en mi casa, me relaje, todavía estaba aquí. Estaba muy cómodo en mi sofá viendo la tele.

-vaya, ya despertaste.-

-si…creo que estaba cansada.-

-deja te caliento tu comida.-

-no yo puedo hacerlo, no se te hace tarde ni nada.- pregunte mientras colocaba el plato en el microondas.

-no, pero si quieres que ya me vaya…

-no como crees, solo preguntaba por educación.- me senté a esperar a que se calentara la comida, Edward de estar parado en el marco de la cocina paso a sentarse conmigo. Mientras yo comía el me platicaba. Duramos platicamos como una hora y media, hasta que Alice llego por el.

-no le pediste permiso a mama.- dijo cuando abrimos la puerta.

-que.-

-estaba bromeando, me dejan pasar.-

-claro.- le di un codazo a Edward para que dejara pasar a su hermana.

-y que estaban haciendo eh.-

-platicando.- conteste.

-aja, bueno siento interrumpir su plática, pero Carlisle necesita hablar con Edward.-

-bueno, entonces los veo mañana.- dije

-claro, adiós.- dijo Alice despidiéndose

-nos vemos mañana Bella.- me dijo Edward dándome un beso en la mejilla. No se por que pero en el sueño que tuve se sentía exactamente igual.

- adiós Edward.- los acompañe a la puerta y me hay me despedí de ellos, cerré la puerta y me fui a lavar los traste. Tenia que preparar la comida de Charlie.

Había sido un día grandioso, bueno quitándole lo de los borrachos. Edward me había salvado por segunda ocasión. Durante el mes que no nos hablamos pensé que me odiaba, que se había arrepentido de a verme salvado, pero eso fue aclarado hoy.

Por la mañana me levante algo tarde, y para colmo perdí las llaves de la camioneta, no sabia donde las había dejado Edward. No tuve más remedio que llamarle a Alice.

-bueno.- contesto Alice

-hola Alice, oye de casualidad no estará tu hermano por ahí, es que no encuentro las llaves de mi camioneta.-

-fíjate Bella que me estoy peinando en mi cuarto y el esta en la cochera, que tal si te doy su número para que le marques.-

-claro.-

-mira es 9875678992, te veo en un rato.-

-si, adiós y gracias.-

Colgué y marque el número antes de que se me olvidara.

-si.-

-Edward am soy Bella, quería saber en donde habías dejado las llaves de mi camioneta.-

-oh, creo que las deje en el sillón.-

-deja checo.- estaba en la cocina, fui a la sala y revise entre los sillones y las encontré.

-sip, ahí estaban, bueno nos vemos al rato.-

-si, adiós.- tome las llaves tome mi mochila y me fui a la camioneta, ahí me di cuanta de que era sábado y no iría a la escuela. Pero recordé que hacia falta algunas cosas en la despensa.

Conduje hasta la tienda de abarrotes. Me baje y fui a comprar lo que necesitaba. Cuando regrese a mi camioneta me encontré con Alice sentada en la banqueta.

-que haces aquí Alice.-

-iba para tu casa para pasar los apuntes y como vi que aquí estaba tu camioneta decidí que aquí me dejaran.-

-y Edward no va a pasar los apuntes.-

-no, el tuvo un problema, quizá lo veas cuando vaya por mi.-

-no me refería…-

-claro que si, no seas tonta Bella, te gusta mi hermano.-

-mejor ya súbete a la camioneta, tengo que hacer el desayuno.- sentí como me puse roja cuando Alice dijo eso, maneje de regreso a la casa, mientras Alice en la sala pasaba los apuntes yo prepare el desayuno a Charlie y el mío. Era rara la vez que Charlie podía desayunar conmigo el sábado.

-Bella puedes decirme la vedad, vamos, dímelo, te gusta mi hermano, si me dices yo te digo.-

-que me dices tú.-

-pues si le gustas a mi hermano.-

-no inventes Alice, como alguien como yo le voy a andar gustando a alguien como tu hermano.-

-no seas mensa Bella, no pienses de esa forma, tu le puedes gustar a cualquiera, eres muy bonita.-

-Bella puedes ayudarme a bajar estos costales.- grito Charlie desde la entrada, Alice me acompaño.

-buenos días, jefe.-

-vamos Alice dime Charlie.-

-esta bien Charlie.-

-ahí que llevar los costales al patio, Bella quiere plantar las plantas que les dieron ayer en el invernadero, y yo opino que se verían muy bien.-

Bajamos los dos costales entre los tres y los llevamos al patio trasero, fue raro cagar el costal, sentí que no pesaba nada y Charlie pensaba igual que yo, así que solo puedo haber sido la pequeña Alice, pero no tenia ninguna expresión de dolor o esfuerzo al cargarlo, de hecho parecía que solo lo hacia con un dedo. Regresamos a la casa y Charlie y yo desayunamos mientras Alice nos hacia compañía en la mesa.

Charlie nos dejo solas de rato, pues tenia que volver a la estación. Edward llego a los diez minutos.

-ya llego Edward, ve ábrele la puerta.- me dijo Alice, le hice caso, ni siquiera me fije, solo abrí la puerta y ahí estaba.

-hola.- me dijo

-hola.-

-y como sabias que nos veríamos después.- me pregunto con una picara sonrisa

-de hecho debo de admitir que pensé que era día de escuela, hasta que me di cuanta que no.-

-y eso hasta cuando fue.- ya se estaba riendo de mi

-cuando me subí a mi camioneta.- todavía se seguía riendo.- vas a pasar o solo te vas a quedar ahí parado burlándote de mí.-

-no, paso.- se aguanto la risa y paso a la sala.

Los tres hicimos el reporte de viernes que salimos al invernadero. Después Jasper pasó por Alice un minuto después de que terminamos. Por lo que nos quedamos solos Edward y yo.

-le dijiste a Charlie lo que pasó ayer.-

-no, no creo que el necesite saberlo.-

-y como estas.-

-bien.-

-y sigues con la idea de ir a Seattle el sábado.-

-si.- si quería ir el problema era que todavía no le decía a Charlie, y faltaban dos semanas.

-yo te iba a pedir que fuéramos al baile pero pues como también me vas a rechazar, mejor te propongo que vayamos juntos a Seattle.-

-de hecho te hubiera dicho que si, pero después te hubiera llamado a decirte que no podía ir por alguna enfermedad inexistente, pero creo que no me molestaría que me acompañaras a Seattle.-

-muy bien, obviamente iremos en mi auto.-

-mi camioneta si puede llegar.-

-pero que tal si no puede regresar.-

-que gracioso.

-vamos Bella, es por nuestro bien, déjame llevar mi coche.-

-pero entre los dos pagamos la gasolina.-

-aja.- me sonó sospechoso ese aja,

-muy bien.-

-oye Bella te voy a decir algo, pero no quiero que te molestes con mi comentario.- me dio un retorcijón en el estomago cuando dijo eso.

-dilo.- dijo entrecortadamente

-no es bueno que nos vean juntos, al menos en la escuela, pueden pensar cosas que no son y por tu bien, creo que es mejor que seamos amigos a larga distancia, digo nos podemos ver en biología…-tenia que interrumpirlo

-claro, esta bien, no vaya a ser que por mi disminuya tu popularidad con las chicas, no, te entiendo y esta bien.- creo que mi corazón se estaba rompiendo.

-no seas tonta Bella, eso no me importa, por mi mejor si no fuera tan popular con tus amigas, pero yo lo digo por tu bien, por tu seguridad y la mía es mejor que no nos vean juntos.-

-entiendo Edward, no tienes que explicarme.-

-ya me tengo que ir, te veo el lunes.-

-si.- ahora no me dio ni un beso de despedida.

Pase algo desilusionada el fin de semana, plante las platitas que me dieron en le invernadero, hasta ese día recordé que mi libro de gothica se quedo en la escena del crimen, bueno casi crimen.

El lunes me levante sin ganas de ir al instituto, pero tenia que ir, debía de entregar el reporte en biología. Apenas me baje Eric me dijo sus planes para el fin de semana.

-Bella, tienes que ir con nosotros a La Push, el viernes a las siete de la mañana en la tienda de Mike. Vienes.-

-tengo que preguntarle a Charlie, pero igual y si.-

-muy bien Bella, pero me tienes que decir el jueves, ok.-

-claro, te digo mañana o el jueves.-

Entre a clases e ignore a Edward todo el día, y a la hora del receso me espero en la entrada de la cafetería.

-estas molesta.- me dijo

-no.-

-entonces porque siento que me estas evadiendo.-

-eres bipolar o que, tu dijiste que era mejor que no nos vieran juntos y yo solo te estoy haciendo caso.-

-está bien.- se fue bruscamente a donde estaban sus hermanos

Me fui a sentar con mis amigos. Lo miraba desde mi mesa así como el me veía a mi, ambos con mirada retadora y ambos sin decir nada.

Ya me estaba cansando de la actitud cambiante de Edward, pero le seguiría el juego. Tal como Alice dijo. Seguí desayunando pacíficamente. Hasta que él se levanto bruscamente de la mesa y salió de la cafetería. En ese momento sonó el timbre y me tuve que ir a clase de biología.

Para mi sorpresa Edward no estaba en el salón, de hecho no entro.

-señorita Swan y su compañero.-

-no se señor banner.-

-hmm.- empezó a escribir la práctica del día, tenía algo que ver con sangre.

Sangre. Jamás me había agradado, sabia como a metal o algo así, horrible en otras palabras. Tendríamos que sacarle sangre a nuestro compañero para saber su tipo de sangre. Agujas y sangre más yo. Muy mala combinación.

Como Edward falto a clase Mike se sacrifico a ser el que le tuviera que sacar sangre. Fue todo muy rápido, el profesor entrego las jeringas y el tubo. Mike se fue a sentar conmigo, puso su brazo en la mesa y yo tome la jeringa, le di un golpecito en el brazo para que la vena se saltara y así poder enterrar la jeringa. Hice todo eso bien, pero el idiota de Eric asusto a Mike y el brinco y se abrió su brazo.

-ouch!.- grito y la sangre comenzó a correr.

-eres un idiota Eric, mira lo que hiciste.- dijo Tyler cuando vio el incidente.

-Bella acompaña a Mike a la enfermería por favor.- yo me había volteado para no ver la sangre, era un hecho que vomitaría.

-yo… yo no puedo, me siento mal.-

-Tyler tu llevas a Mike y Ángela tu acompañas a Bella.-indico el profesor

Ángela paso su brazo por mi espalda y me acompaño a la enfermería.

-querida ya se te hizo costumbre venir a verme.- me dijo la enfermera

-si verdad.-

Me senté afuera mientras revisaba a Mike. El mareo fue desapareciendo poco a poco. Creo que Edward esquivo la clase adrede.

-ya estas mejor.-

-más o menos.- sentí que mis comisuras se volvieron a una tonta sonrisa por él.

-me alegro, cuando te vi pasar parecía que vomitarías todo lo que te comiste en el receso.-

-ya se me paso. Sabes creo que deberías de ser conciso en cuanto a lo que dices.-me levante y camine hacia fuera de la enfermería

-a que te refieres.- me siguió Edward

-a nada, sabes que como ya no me siento mal me voy de aquí y pues, adiós.- fui al salón y recogí mis cosas, camine al estacionamiento y me subí a mi camioneta y maneje pacíficamente a mi casa.

Me prepare para cuando llegara Charlie, tener que decirle que iría sola a Seattle era algo fuerte relativamente para él. Así que prepare su comida favorita.

-vaya, que rico comemos hoy, dime, que hiciste en la escuela. Reporte..-

-no papa, nada de eso, pero ya que estamos en el tema, te quería pedir permiso para ir a Seattle el sábado que entra. Y este sábado a La Push. Que dices.-

-a La Push si pero no estoy seguro si a Seattle tu sola.-

-vamos papa, tengo 17, que me puede pasar.- no se por que en ese momento recordé todo lo que me había pasado en los últimos meses.

-lo pensare, tengo una semana para decirte el veredicto.-

-ok.-

Cenamos en silencio, no había nada de que hablar. Por la mañana me sentí mal, decidí que un día que faltara no me afectaría, así que me quede en cama todo el día. No tenía mucho que hacer, una barrida a la casa y ya. A las doce prepare la comida y a las una y media termine. Cuando subía los escalones alguien toco a la puerta. Me pregunte quien seria, todo mundo sabía que Charlie no estaba y que yo no me llevaba siempre mi camioneta, así que fui un poco temerosa a la ventana a ver de quien se trataba.

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