Sé que este capi les va a gustar. Para ver vestido de Bella ir a mi perfil.

Ambientación: smashing pumpkins- tonight tonight, Madonna- open your heart to me. Y una del grupo que Edward tenía en el coche mientras llegaban a Seattle: Doves- kingdom of rust.

Cenamos tranquilamente. Tenía que recordarle a Charlie a donde y con quien iría mañana.

-Bella, mañana es el baile, no van a ir.- pregunto distraídamente.

-quienes, papa.-

-tú y Edward, digo son amigos ¿no?-

-si, pero mañana vamos a Seattle, recuerdas.- asintió con la cabeza.

-lo recuerdo, bueno se cuidan y si pasa algo no dudes en llamarme… no lo recordada…mañana van a hacer una redada y quieren que vaya, así que voy a llegar como… en la madrugada.-

-claro, papa no hay problema.-

Después de lavar los trastes subí y me quede profundamente dormida. Mi sueño fue protagonizado por él, estábamos en su auto y me regalaba su más hermosa sonrisa. El paisaje claramente era alguna parte de Forks. Y lo último que pasaba antes que mi sueño se terminara abruptamente, Edward me besaba. No negare que eso me hizo despertar muy feliz.

Lo primero que hice fue ver que era lo que me iba a poner. Camine al closet y no encontré nada. Recordé que Alice me había regalado un pantalón y una blusa. Fui por ellos y me los medí, para mi sorpresa me quedaba todo muy bien. Lo único eran los zapatos, ja, recordé que Charlie me había regalado unos Charly azules muy bonitos. Fui por ellos al cuarto que estaba debajo de las escaleras y los saque. No era vanidosa, pero cuando se trataba de verme bien para Edward, me volvia al extremo. Me desvestí y deje todo preparado encima de la cama. Tome mi bata y me fui al baño.

Seque mi pelo con la secadora y lo trate de amoldar, pero no pude, así que mejor me hice una trenza. Regrese al cuarto y termine de cambiarme. Me di un pasadita con el rímel y sombras, brillo en los labios y listo. Solté mi coleta y puse un poco de fijador en el pelo, pero vi que no obtenía ningún resultado. Baje a almorzar un licuado y una galleta.

Estaba tendiendo mi cama cuando escuche el auto de Edward estacionarse enfrente de la casa. Me asome y lo vi, tan guapo como siempre. Baje corriendo las escaleras. Para asombro mío no me caí. Apenas dió el primer timbrazo le abrí la puerta.

-lista.- pregunto de rato.

-si y tu.- no pude evitar reír, pues me sorprendía como me miraba.

-también. Arg… te traje esto.- lenta, pero muy lentamente fue moviendo su brazo para enseñarme lo que traía. Era una de las plantas que nos regalaron en el invernadero.

-vaya, en lugar de un ramo, me das toda una planta.- la tome para verla mejor. Esta muy bien cuidada.

-te la quería dar para que la plantaras junto a la tuya, se que la vas a cuidar bien.-

-claro que si…aquí la dejo para no demorar más.- antes de cerrar la puerta me adentre al recibidor y deje la planta en la repisa donde siempre pongo mis llaves. Llaves, no las había agarrado. Disimuladamente las tome y salí.

-nos vamos.- asentí y me tendió su mano, con sumo gusto la acepte y caminamos al auto.

Salimos de Forks, estaba calmado el clima, no hacia frio, ni viento, pero estaba nublado, no podía creerlo pero ya me gustaban esos días. La música que Edward llevaba de fondo era de mi agrado.

-a donde vamos a ir exactamente.-

-te voy a dar un tour por Seattle, después iremos a comer. Y al término de la comida nos regresamos a Forks.- no sé porque pero parecía que Edward trataba de aparentar estar tranquilo, pero no lo lograba, quizá todo lo que me había dicho ayer lo afectaba demasiado.

-a… podríamos llegar a una librería, es que ya no tengo libros y el que compre aquel día se quedo allá.- enseguida note como sus manos se tensaron alrededor del volante.

-claro.- su voz y su expresión se tornaron serias. No debí de haber dicho eso.

-tengo ganas de ir a la feria.- dije sin más, fue la primera cosa que se me ocurrió. Edward volteo a verme sorprendido, bueno, por lo menos se olvido de ese día.

-a la feria.- pregunto extrañado.

-si, como que me dieron ganas de subirme a la montaña rusa.- ándale, síguele y si te lleva no te quejes. Que idiotez decir eso, me aterraban las alturas.

- de verdad (dijo asombrado) bueno, la verdad es que dudo que en Seattle…o no ya sé a dónde te puedo llevar.- maldición. Era un vampiro con sabrá cuanta edad, de seguro que conocía todo el país y lo que contenía.

-tú no te preocupes, si no está abierto puedo aguantarme, no es tanta la urgencia.- mi tono sonó tan gracioso que hasta yo me quería reír, porque Edward ya se estaba carcajeando de mi. Pues le seguí la corriente.

-va, te llevo a la feria, estoy seguro que la montaña rusa ha de estar cerrada.- un sentimiento extraño me invadió, no podía creer que me entendía a la perfección, sabia cuando mentía, pero lo hacía por su bien.

-genial.- dije con verdadera alegría.

-y Charlie.-

-trabajando, va a llegar hasta la madrugada, tenía que hacer unas redadas o algo así.-

-ah… hmm… si.- me extraño sus ruiditos.

-cuántos años tienes.-

-17.- dijo firmemente

-desde hace cuanto.- me mordí el labio y me dolió, hasta me salió sangre. ¡Sangre!, si Edward quería tanto mi sangre y… carajo.- para el auto.- le indique con seriedad tapándome la boca con la mano. Hizo la acción y yo baje del auto. Estaba en medio de la nada. El auto había quedado fuera del camino, cerca del pasto y arboles. Ya camine lo más lejos de él, tanto que ya estaba entre varios árboles que dificultaban que viera el auto.

-que pasa.- pregunto con indignación y lo siguiente que vi me sorprendió. Edward fue cerrando sus ojos lentamente, supuse que aspiraba mi aroma. Abrió los ojos y "voló" hacia mí. No pude ocultar mi exaltación, mi corazón me traicionaba.

-tranquila- apretó de nuevo sus ojos y meneo un poco su cabeza.- no te voy a hacer daño.- a pesar de las circunstancias le creí rotundamente. Me acerque más y el levanto sus manos hacia mi cara y me acerco a él, a su cara. Su aliento era embriagador, si él era adicto al olor de mi sangre yo acababa de volverme adicta a su aliento. Era delicioso.

-porque no corres.- me pregunto

-acabas de decir que no me vas a hacer daño, y te creo. Confió en ti.- me acerque más a sus labios.

-y soy un vampiro, tu estas sangrando, sería lo más cuerdo. Pero nada de lo que haces es cuerdo… henos aquí, en medio del bosque, solos. A ti si que te gusta el peligro.-

-lo amo.- dije sin pensar.

Mi cuerpo fue empujado por el de Edward hacia un árbol. Me recargo suavemente en el.

- que tanto.- dijo muy sensual, todos mis sentidos se concentraron en una cosa. El deseo de besarlo.

-más de lo que te puedes imaginar. Tú que tanto amas el riesgo.-

-mucho más que tu.- dijo riendo.

-lo dudo.- busque la raíz del árbol para que me impulsara y alcanzara mejor sus labios.

-te quiero Bella.- sus palabras me debilitaron y una sensación electrizante recorrió mi cuerpo.

-y yo a ti.- su cabeza se acerco hasta topar con la mía, lo siguiente fue el más dulce y apasionado de los besos… deje de pensar. Solo sentía y era el mejor sentimiento que había experimentado en toda mi vida.

Jamás había besado a alguien, era mi primer beso, y era con Edward Cullen. Lo que terminaba de hacerlo mas especial es que nos queríamos. Lo acaba de decir.

-espero que no te haya molestado mi indiscreción.- me dijo cuando por fin logramos separarnos.

-¿molestarme? Me encanto.- le dije sorprendida por su reacción.

-de verdad, entonces creo que, debemos de irnos, el bosque no es muy seguro.- tomo mi brazo y me jalo hacia él

-porque.- pregunte en el auto.

- mi familia es… vegetariana como quien dice, no tomamos sangre humana. Solo de animales como ya te había dicho. Pero somos los únicos. Afuera hay muchos que no respetan el mundo de los humanos.- su mirada estaba fija en la carretera.

-y tú piensas que no es seguro el bosque por eso.-

-no, no es seguro, porque la mayoría son nómadas. Nunca se establecen.-

-está bien. Entonces a donde vamos a ir primero.- mire por la ventana y ya se veía la ciudad.-

-a la librería. Es buena hora para eso, aunque en el recorrido vas a poder ver el centro de Seattle.-

-muy bien. Me parece genial.- le respondí fijando mi vista en el paisaje que me brindaba Seattle.

El recorrido hasta la por cierto muy elegante librería fue muy entretenido. Recorrimos varios barrios, hasta vimos la muy moderna biblioteca. Edward quería llevarme también, pero recordó que estábamos un poco ajustados de tiempo dado a nuestro "percance". Llegamos a la librería y me sorprendí, era un edificio muy antiguo pero bien preservado. La entrada era sumamente elegante, accesorios y demás daban la finta de ser de oro, y no lo dudaba. Después era como una gran sala de dos pisos con las paredes llenas le estantes con libros. Nos llevo alrededor de dos horas recorrer dos paredes. Escogí tres libros, Edward uso sus habilidades y logro pagar mis libros sin que lo notara. Eran casi las cinco de la tarde. Salimos de la librería y nos dirigimos al space needle. Con verlo me dio vértigo, Edward había dicho que me llevaría a comer a un restaurant, jamás me paso por la mente que tipo de de restaurant me llevaría. Pero Alice desde lejos quería ayudar a que nuestra primera cita fuera especial. Edward solo por respeto a su hermana me llevo por el vestido que había pedido para mí, para que lo usara en esa comida. Era una tienda muy escondida cerca del space needle. Edward bajo conmigo y entro a la tienda.

-buenas tardes, venimos por el pedido de Alice Cullen.-

-claro, pasen, la señorita nos dio instrucciones de que la señorita saldría con el vestido puesto.- camino hacia un vestidor en donde me esperaba un vestido muy bonito.(para ver vestido ir al perfil ) en el piso unos zapatos lindos. Encima de la silla una caja negra. La tome y la abrí. Un collar hermoso y sencillo junto a unos aretes, todo color negro. Primero me puse el vestido y me quedaba bien para mi sorpresa. Después fueron los zapatos y el collar y aretes. Apenas abrí la puerta la señorita del mostrador esperaba y me dio una bolsa en donde guardar mis cosas. Regrese al vestidor y doble cada prenda y la guarde en la bolsa junto a mis tenis. Antes de salir ya por última vez me mire en el espejo y me veía bien, medio acomode mi cabello y salí. Edward me esperaba sentado en un sillón. Todo en ese lugar era color vino. No me sorprendería si Edward y yo nos perdíamos ahí.

Edward me miro fijamente, después de hacer eso se levanto y me dio su mano

-nos vamos.-

-si.- salimos del lugar y nos fuimos a nuestra cena.

Para subir solamente en elevador, pensé que nos llevaría horas, pero fueron segundos. Eran ya casi las seis de la tarde, y el restaurant no estaba muy lleno. Apenas pisamos el recibidor un señor nos recibió.

-muy buenas tardes, tienen reservación.-

-si, Edward Cullen.- dijo muy serio. Quería reírme, por la cara que puso el anfitrión se imaginaba un señor, si tan solo supiera cuantos años tenía…si yo supiera cuantos años tenía.

-lo estábamos esperando…síganme por favor.-

Nos llevo a una sección en donde no había nadie y daba una perfecta vista. Todo estaba bien organizado. No se tardaron en traer los aperitivos y preguntar que deseaba de tomar. Edward había dado instrucciones de que el no comería, solo yo.

-cuántos años tienes en realidad.-

-ciento ocho.- su mirada estaba fija en mis ojos, quizás porque quería ver alguna reacción rara.

-que joven.- dejo salir en suspiro rodo sus ojos y me miro otra vez fijamente.

-ves…es que…no te entiendo. Soy… algo raro, algo que no debería de existir y tú…tú siempre sales con tus respuestas sarcásticas y positivas.-no sé porque me hizo enojar. Espere que el mesero dejara el refresco en la mesa y le respondí.

-solo necesitas entender que te quiero como eres…y lo que eres viene sobrando. Pero el verdadero problema parece ser que tú no me quieres y solo buscas una excusa para alejarte de mí. Mejor dime la verdad, creo que podre soportarla.- estaba a punto de pararme y de irme… a donde y como fregados me iba a ir era un misterio.

-Bella…que no te quiero (esta parte la dijo indignado, bastante) es lo mas erróneo que puedes pensar. Que no te quiero… como crees. Si no te quisiera te hubiera matado desde hace mucho, hubiera dejado que esa camioneta te machacara, después de todo solo eras otra chica en un pueblecillo. Si no te quisiera… nunca me había acercado a ti, nunca te hubiera hablado. No te das cuenta que… me haces sentir vivo. Te he esperado todos estos años. Solo a ti, a nadie más. Entiéndelo.- todo lo dijo medio enfadado y apretando su mandíbula hasta el "no te das cuenta" bajo el tomo y se tranquilizo y lo dijo romanticamente

-el que necesita entenderlo eres tú.- hable ente dientes.

-no…o si… entiendo que te quiero, entiendo que no te importa, eso lo entiendo bien, mas no el porqué. Eso me es imposible entenderlo.-

-porque si. Yo no te espere cien años, ni siquiera sabía que te quería, que deseaba estar contigo, no sabía nada ni esperaba nada de la vida hasta que te conocí. Siempre sentí un vacio en mi vida, y tú con tu mirada de cazador lo llenaste.- con la última frase logre que riera.- estoy hecha para ti Edward, solo y únicamente para ti.- con la emoción de las palabras, tenia fija la mirada e sus ojos y no note que despacio se fue acercando a mí.

-me haces sentir que todos estos años de…soledad fueron un entremés mientras llegabas tu. Bella creo que no te quiero…

Uuuu… que pasara. Espero les haya gustado, a los que me agregaron también pueden firmar eh. Espero que navidad fuera de lo mejor… diré que a mí me fue bien. Cuídense y nos leemos. :P

*tC*