Edward me recordó que tenía que cenar, así que fui a la cocina y me serví un poco de cereal, mientras comía platicábamos. Después de preguntarle lo que haríamos mañana, me sentí con sueño, tanto que sentía que mis parpados se cerrarían en cualquier momento y tuve el gran atrevimiento de hacerle una pregunta a Edward.
-aunque no lo creas tengo sueño, pero no quiero que te vayas.-
-y que sugieres, Isabella Swan no estarás invitándome a dormir.- seguía siendo sarcástico
-no aceptarías.- pregunte tímida
-sip.- de inmediato me contesto, y no pude evitar soltar una risita.
Antes de bajar cuando acabe de cambiarme, le di una pasadita a mi cuarto, no estaba tan mal, pero quería que Edward lo viera recogido. Llegamos hasta mi cuarto y Edward se me quedo viendo algo apenado.
-que pasa.- pregunte con ansiedad
-tengo que confesarte algo, pero no estoy seguro de cómo lo vas a tomar.- eso me asusto un poco.
-dilo.- dije tranquila.
-pero te lo dire desde el principio, el primer día…en la escuela, después de olerte, sabía que no podría contener las ganas de matarte, así que en cuanto salí fui a cambiar mi horario, no pude, y eso me lleno de frustración, tanto que fui con Carlisle, me dio su carro y me fui a Alaska en donde tenemos algo así como parientes. –
-así que hice…de cierta forma que te fueras.- dije con voz ahogada
-si. Pero deja término antes que lo tomes a mal. Regrese solo porque quería probarme a mí mismo que si podía lidiar con "esto". Así que regrese y lo primero que hice fue venir contigo y verte, porque aunque no lo creas te extrañe. –
-así que todo esto me lo dices porque ya habías estado en mi cuarto mientras yo estaba dormida.- pregunte y él se apeno mas.
-si.- dije tristemente
-¡que horror! Debí de haber recogido mejor mi ropa, siempre la dejo por ahí, y si la viste, o que vergüenza. Vas a pensar que soy una desordenada o algo así.-
-es broma verdad.- dijo serio
-no.- dije eufórica
-Bella, deberías de poner una orden de protección contra mí por entrar a tu cuarto, tu casa sin tu permiso y a horas inadecuadas.- no lo había visto de esa forma, será que la idea de que Edward me extrañara y se metiera a mi cuarto a escondidas me era algo romántico.
-nunca haría algo para alejarte de mí, y no me molesta que te hallas metido a mi cuarto sin mi permiso. Que bueno que le atinaste a la primera, no imagino como hubiera reaccionado Charlie si te viera en su cuarto en la noche.-
-sus ronquidos me desviaron de esa habitación.- dijo bromeando.
-me alegro.- dije aliviada. Apenas cerré mis ojos Edward ya estaba en la cama sentado.
-siempre había querido estar contigo, así, despierta y que me contaras lo que quisieras, con tal de estar cerca de ti.- camine a mi cama y me senté en el otro extremo.
-puedes hacerlo…mañana. Hoy tengo sueño. Que tal si nos dormimos un rato.-
-no duermo Bella. Aunque quisiera que escucharas algo que te he compuesto.-
-muy bien.- con sus manos me indico que me acostara. Y de su boca comenzó a salir una melodía hermosa. Me recargue levemente en su hombro y me acurruque. No supe cómo pero me sentí relajada y caí profundamente en el sueño.
Sería que la melodía era tan extraordinaria que no soñé nada, o quizás era porque ahora el sueño se hizo realidad. De cualquier modo cuando abrí lentamente mis ojos pude apreciar mi sueño hecho realidad, Edward todavía seguía junto a mí de la misma forma que anoche.
-hola.- me saludo. En sus manos tenía un libro que me era familiar.
-hola. No te fuiste a tu casa en toda la noche… y Charlie.- lo último casi lo dije gritando.
-shh. El sigue durmiendo, llego hace unas tres horas. Cuando vino a darte el beso de buenas noches fui a mi casa a cambiarme y por esto.- levanto el libro que tenía en la mano. Si él no lo hubiera dicho me habría tardado darme cuenta de el cambio, del libro si.
-tú lo tenias.- pregunte con miedo, el tema de ese día lo ponía mal.
-si.- dijo secamente
-esta bueno.-
-no es como nuestra vida.- la palabra "nuestra vida" me hizo preguntar si se refería a su vida con su familia, o en ese contexto yo ya iba incluida. Quería saberlo. Quería preguntárselo.
-oh.- su mirada se clavo en mí. Como si me hubiera leído el pensamiento me dijo:
-cuando dije nuestra, me refería a la mía, junto a la tuya.- con su mano antes de que empezara a hablar tomo mi barbilla y me sonrió. Aquella afirmación me hizo feliz.
-es bueno que lo aclares.- dije bridándole una sonrisa.
Me atrase bastante. No tengo excusas. Solo espero que les guste el capitulo y me dejen su comentario. También los invito a que pasen al blog que hice para ustedes, en donde escribo el punto de vista de Edward. Algunas cosas que aquí serán levemente mencionadas allá estarán más detalladas, con el buen sentido de humor de Edward. Nos leemos.
+tC*
