-pues…no…me opongo a nada, me parece bien, igual el ya me había pedido permiso para llevarte a comer con su familia. Es un buen chico. –
-lo es.-
-pero si intenta propasarse me puedes decir, unos días en la comandancia no le hacen ningún mal a nadie.-
-no creo que eso sea necesario. Edward esta chapado a la antigua.-
Cambiamos nuestra posición y fuimos a sentarnos al sillón a ver un rato la tele. Quería quedarme un rato más, pero Charlie esta algo cansado y se fue a acostar y Edward me esperaba en mi habitación. Apague las luces de la casa y subí a mi habitación. Abrí la puerta y lo vi sentado en la orilla de mi cama.
-eres puntual.- cerré la puerta con seguro.
-temí por un segundo que te olvidaras de mí.-
-jamás te podría olvidar.- camine a sus brazos, los cuales me esperaban extendidos.
-lo mismo digo.- me acerco a él y me beso la frente.
-mañana será un día interesante.- dije
-lo sé, además estaremos juntos.-
-solo estaremos juntos en el almuerzo y en biología.- dije con puchero.
-pero Alice está contigo en las otras dos.- bueno, siempre tendría a un Cullen conmigo.
-entonces creo que sobreviviré.- me enterré mas en el abrazo y así me quede un buen rato, era tan tranquilizante estar entre sus brazos. Encajábamos a la perfección.
Me sentí segura en su abrazo, quería quedarme más tiempo, pero un bostezo, obvio de mi parte interrumpió el momento.
-vamos, debes de descansar.- me dijo caminando abrazado a mí.
Me acosté en la cama debajo de las cobija, mientras Edward se acerco a mí y me cubrió con uno de sus brazos. Me beso el cuello y empezó a la misma hermosa melodía que me había compuesto. Deje que me relajara y quede dormida.
"estaba en el bosque, segura que me encontraba a pocos metros de mi santuario. Tenía el presentimiento de que Edward estaría ahí. Entonces seguí caminado hacia donde yo pensaba que estaría Edward, pero no. No había nadie ahí más que un perro. Tenía el hocico rojo…era…sangre. El perro quiso venir a mí. Pero en ese instante Edward llego por atrás y me abrazo, tratándole de decir al perro que yo era suya. Claro que era suya. Y en demostración de eso, me gire y lo beso. Regresamos por el mismo camino donde había empezado el sueño. El perro venía detrás de nosotros pero no nos hacía daño. Entonces pude ver algo más en su hocico, era como un pedazo una prenda, me asuste al pensar que el podría a ver atacado a Edward y me gire para verlo.
-todo bien.- pregunto extrañado. Una vez que vi que él estaba completo y perfecto como siempre asentí y continuamos caminado. Algo me decía que sería un largo camino y el perro no daba señas de dejarnos solos."
-y bien.- pregunto Edward apenas termine de tallarme los ojos.
-que.- pregunte, pues no tenía idea de que hablaba.
-hablabas acerca del hocico lleno de sangre de un perro y te preocupabas que la sangre fuera mía. Pero después estabas tranquila de que no. Aunque el perro te fastidiaba.- dijo divertido.
-bueno tenía que hacer algo para que no te aburrieras mientras yo dormía…creo que siempre que me escuches dormir nunca te aburrirás.-
-jamás me aburriría junto a ti.- se acerco a mi y me dio un ligero beso.
-tienes quince minutos para bañarte diez para cambiarte y diez para desayunar, aunque esos diez minutos serán en el auto.- dijo mirando su reloj.
-Edward por que no me despertaste.- le reclame, pero en tono travieso…o algo así.
-tenias que descansar, además te veías hermosa hablando en tus sueños. De todas formas que más da…igual puedo cruzar el pueblo entero en cinco minutos. Tiempo suficiente para llegar temprano a la clase de historia.- dijo como si fuera lo más tonto del mundo.
-vela, ahora voy a bañarme, me levante y tome mi ropa de los cajones.
Antes de salir del cuarto fui a donde Edward y le di un ligero beso es los labios. Me di media vuelta y salí de mi cuarto.
Me bañe lo más rápido que pude, después de sacarme el pelo me cambie. Salí lista del baño. Fui a mi cuarto pero Edward ya no estaba, sentí pánico al no verlo ahí.
-tranquila, me fui a cambiar.-
-deberías de avisarme, un día me vas a dar un infarto.-
-jamás.- dijo serio.
-anoche ya no te dije que Charlie ya sabe lo de nosotros y le parece bien.-
-me alegro, así ya tendré la perfecta escusa de merodear por aqui sin que me vean sospechosamente.-
-vas a estar por aquí.- pregunte.
-siempre que tú lo quieras así.-
-si va hacer en mi casa…siempre. Te quiero junto a mi por siempre.- me fui contra él, que me recibió con los brazos abiertos y con una sonrisa dibujada de lado a lado.
-te amo.-
-y yo a ti.-
-Esme te mando algo.- sono raro, pero trate de no parecer sorprendía.
-que.-pregunte tímida
-tu desayuno.- dijo estirando el brazo y vi un topear en la ventana.- es un coctel de frutas.- tomo mi barbilla y me beso.
-bueno, creo que iría perfecto con un vaso de leche.- me despegue de él y lo tome de la mano, no me sorprendió ver que ya tria consigo el topear. Bajamos hasta la cocina en donde lo solté para sacar la leche, cuando me gire para ponerla en la mesa y tomar un vaso, Edward ya me tenía el vaso ahí, además de a ver vaciado el coctel de frutas en un plato y colocarle a la orilla un tenedor.
-ok.- dije al ver lo que hizo, se limito a dejar salir una risita angelical y se sentó junto a mí.
-tienes diez minutos para comer, de todas formas tomate tú tiempo.-
-cuanto falta para la entrada.-
-quince minutos.- dijo de lo mas pacifico.
-vamos Edward, tomo mi vaso de leche y lo demás me lo como en el auto, a menos que no quieras que ensucie tu auto.-
-eso es lo de menos mi vida. Pero si tú así lo quieres, que así sea.-
Llegamos a la escuela cuando faltaban cinco minutos para el toque, ene l camino había desayuna todo el plato de frutas. Nos estacionamos casi enfrente de la cafetería, Edward se bajo primero y me abrió la puerta. Salí del coche y el cerro la puerta, paso su brazo por mi espalda y empezó el tortuoso camino. Todos nos miraban como si fuéramos algo raro…o no sé, pero nos miraban.
-bueno esto si no me esperaba.-
-todos nos miran.- entonces el tarado de John paso enfrente de nosotros y se quedo ahí parado viéndonos.
-él no, como crees.- lo dijo por John.
-chicos.- grito alegre Alice desde el lugar donde ellos se estacionaron. Rosalie venia en su coche rojo.
-hola Alice.- dije
-Bella, debes irnos ya a clases.- dijo tomando mi mano, obvio con la que no traía tomado a Edward.
-me esperas.- le dije haciendo un lindo gesto. A lo cual asintió y se fue con Jasper.
-tienes tres segundos ant…- le di un beso en sus labios.
-para soportar las los clases.- le volví a dar otro, esta vez el tomo mi cabeza y profundizo el beso.
-me parece bien.- dijo una vez que se separo de mi. Llego Alice y nos fuimos a clases.
Al entrar al salón todos miraban a Alice, eso no me sorprendió, pues era como la tercera vez que entraba a esa clase, pero después me miraban a mí.
-serás la comidilla de ellos durante semanas.- me dijo Alice, eso no ayudaba.
-gracias.- dije en tono sarcástico
Jamás había deseado tanto que llegara el receso, y no era porque así la gente dejaría de hablar de mí y Edward, si no porque por fin estaría con él.
-hola.- me dijo apenas me senté.
-hola.- le conteste.
-supongo que no te fue tan mal o si.-
-no mucho.-
-al menos tú no escuchabas lo que decían de nosotros.-
-que decían.- me interese
-que por me hiciste caso después de todo, ese fue Mike, era una pena que tu y yo estuviéramos juntos, esa sabes quien fue.-
-Lauren.-
-exacto, cosas por el estilo…-
El receso se termino y la cafetería quedo vacía, solo Edward y yo, habíamos pasado la mayoría del tiempo hablando, y no nos percatamos de que nos teníamos que ir hasta que Alice nos grito. Caminamos agarrados de la mano por los pasillos desiertos y de esa forma entramos al salón que nos esperaba. Estaba segura que todo en la clase había esperado esta hora durante el día.
El próximo capi todo se pondrá más interesante y el clímax llegara. ¡Gracias por leer!
