Aquí tienen el siguiente, que se pasen un lindo día con los que quieren.

Declaimer:

Bleach no es mío, ya quisiera que así fuera.


.

~ Possessive Lover~

-*Ulquiorra X Orihime*-

~.~

.

Solo déjame ser egoísta y mantenerte junto a mí hasta que ya no podamos estar juntos, déjame amarte a mi cruel manera de hacerlo.

.

-.Anonimo.


Siempre lo supo, siempre supo que estar a su lado era entrar en una trampa de la que nunca saldría, que jamás tendría escapatoria, que permanecer con él era peligroso y sin sentido. No le importaba, ella lo quería, lo amaba, lo necesitaba. Aunque él no fuera precisamente el mejor hombre del mundo, no era ni por asomo algo parecido aun gentil príncipe, quizás si se trataba de uno de los demonios del infierno lo seria. Pero eso daba igual. Mientras pudiera estar a su lado nada mas importaba, ni siquiera ella.

—Te quiero Ulquiorra-susurró pegando su cuerpo al suyo, sintiendo su calor que le hacía ver que él era real. Porque había momentos en los que pensaba todo era una dulce pesadilla. Estaban acostados en la cama, ella a veces se quedaba a dormir en su casa, haciendo solo eso, dormir y en otras demostrando su amor. Era una de esas veces en las que solo se echaban uno al lado del otro satisfecho con tenerse cerca.

—Mujer-pronunció con su voz profunda, pasando una de sus blancas manos por la espalda de la chica, apartando un par de mechones naranjas para que sus ojos esmeralda pudieran clavarse mejor en los grisáceos de ella, dedicándole una mirada que la hacía temblar agradablemente.

—Voy a extrañarte-soltó de pronto hundiendo su rostro en el pecho de Ulquiorra, él inclinó su cabeza para posar su boca contra el cráneo de ella, mezclando su despeinado cabello negruzco que le formaba un mechón bifurcado sobre la nariz con el naranja de la chica.

—…-interpretó su silencio como una pregunta, el nunca hablaba mucho. Era una de las cosas que odiaba y amaba de él.

—Me tengo que ir, será por dos semanas. No puedo negarme, el presidente Aizen quiere que vaya con él-explicó, notó un ligero gruñido nacer de su pecho, ella sonrió, al moreno no le agradaba que ella se fuera lejos, todavía era tolerante si sabía que podía llegar a ella en unos minutos, pero tenerla tanto tiempo lejos no era algo que le hiciera gracia. Mucho menos si estaba acompañada por otro hombre.

—Ya veo-musitó moviéndose para obligarla a levantar la cara, dejando que él colocara sus labios contra su cuello preferiría arrancarte las piernas y los brazos, cocerte la boca y los ojos que dejar que te fueras-su tonó dio miedo -. Eres mía, no dejare que lo olvides-advirtió sereno mordisqueándola con ligera fuerza, la suficiente para dejarle una marca.

—Nunca lo haría-sonrió abrazándolo y depositando varios besos en sus labios y entregándose el suficiente amor que bastara para mitigar la futura ausencia de caricias -. Te amo- se dio el lujo de imitarlo, de dejarle marcas que demostraran sus palabras.

—Lo sé, por eso me perteneces-declaró apretándola con fuerza. Ella rió quedamente, esa era su forma de decirle que el también la amaba, con el tiempo había aprendido a decodificar sus palabras -. Tú eres mi corazón- aunque a veces era directo.

Amarlo era peligroso, porque él era posesivo, pero ella lo era más. Solo ellos podían soportar esa clase de amor, porque ambos eran iguales, aunque parecieran el día y la noche, un ángel y un demonio con deseos de pasión a un nivel idéntico. Un par de amantes posesivos.


.

FIN

.


Los amo, espero que les haya gustado.

Dejen sus opiniones.

Nos vemos.