-San Valentín-
El sonido del despertador inundó la habitación y T.K. se revolvió en la cama. Abrió los ojos lentamente y apagó de un manotazo el pitidito insistente del aparato. Miró por la ventana y vio como la luz del sol entraba ya a través de las cortinas.
-Feliz San Valentín para mí. - dijo casi para sí mismo mientras se frotaba los ojos. El rubio se levantó, se encaminó hacia la puerta y al abrir se encontró a sus pies a Patamon y Gatomon dormidos en el pasillo. Con una sonrisa cariñosa en el rostro, los cogió en brazos y los dejó sobre la cama antes de ir hacia el baño.
Cuando se miró en el espejo descubrió que tenía un aspecto absolutamente terrible, con grandes ojeras y los ojos hinchados. Se pasó la mano por el rostro y por el pelo pero su aspecto de aquella mañana era algo irremediable. Se aseó y tras comprobar que Patamon y Gatomon seguían durmiendo cogió su mochila y se marchó al colegio.
Tai tuvo que despertar a Kari, la joven nunca se dormía pero aquel día parecía diferente. Cuando ésta se levantó su hermano notó que tenía los ojos aún rojos de tanto llorar y estaban un poco más opacos de lo normal. Sin embargo, ella no comentó nada sobre T.K. ni lo ocurrido la tarde anterior y se arregló sin decir ni una palabra. El moreno la miró y abrió la boca para decir algo pero la cerró antes de que las palabras saliesen de ella. Ahora no era el momento, aún había tiempo.
T.K. cruzó la puerta del colegio y miró a su alrededor. Se notaba que era día de San Valentín por la cantidad de chicas que viajaban de un lado a otro regalando a chocolates a sus amigos masculinos. El rubio caminó hasta reunirse con Davis y Ken que estaban a un lado del patio.
-¿Qué tal? - preguntó T.K. sin mucho ánimo. Davis le enseñó los chocolates que le habían regalado a sus amigas. - Ya veo que te va muy bien. ¿Y tú, Ken?
-¿Yo? - Ken bufó – Bueno, bastante bien aunque algo nervioso por la cita que tengo con Yolei esta noche. - respondió mientras un leve sonrojo aparecía en sus mejillas. -¿Y tú qué? ¿Has hablado con Kari?
T.K. se puso serio y les contó lo acontecido en casa de los Yagami el día anterior. Los dos chicos lo escucharon atentamente y se quedaron pasmados ante la argucia que había planeado Keichi para separar a Kari de T.K. No obstante, lo que más les sorprendió fue que Kari se hubiese creído la mentira como si nada. ¿Tan poco confiaba en T.K.?
Kari llegó tarde a clase aquella mañana y llegó cuando el profesor ya había empezado la explicación. En los brazos llevaba un pequeño paquete envuelto en un papel brillante que dejó sobre la mesa de Yamamoto al pasar por su lado. T.K. abrió la boca, ¿cómo se suponía que tenía que reaccionar a aquello? Su amiga siempre le había regalado ese chocolate a él, hecho con cariño pero este año él no tenía nada de ella. Se levantó sin más y salió de la clase para evitar arremeter contra ese chico. El profesor obvió la salida de Takaishi y continuó con su explicación hasta que en la clase se oyeron unos sollozos que provenían de Kari.
La joven estaba llorando y gruesas lágrimas estaban cayendo sobre su libreta emborronado las palabras que había escritas. El profesor bajó del estrado y se acercó a su mesa.
-Yagami, ¿estás bien? - le preguntó acariciando su espalda con suavidad intentando consolarla.
-¿Puedo salir un segundo?
-Si, será lo meor. Necesitas calmarte. - Keichi se levantó y se ofreció a acompañar a Kari fuera pero el profesor se lo negó. La pequeña de los Yagami salió de la clase y durante un buen rato deambuló por el instituto. En cada esquina veía a T.K., al joven con el que tanto tiempo había pasado... ¿Qué le estaba pasando? Incapaz de soportar el aluvión de recuerdos volvió a clase y descubrió que su mejor amigo no había vuelto. Se preguntó dónde estaría mientras miraba el pupitre de él.
Las clases terminaron y fue Davis el que se encargó de recoger las cosas de T.K. kari fue directa a casa, se encerró en su habitación y abrió el armario para escoger la ropa que se iba a poner esa noche. Tal vez, la mejor opción era darle una oportunidad a Keichi Yamamoto en lugar de a T.K.
El rubio se marchó de la clase y abandonó el instituto sin molestarse en reocger sus pertenencias, solo esperaba que Davis o Ken le hiciesen el favor ya que él era incapaz de estar en la misma clase que Kari y el empalagoso mentiroso de Yamamoto. Deambuló por la ciudad, si lo pensaba en frío últimamente hacía mucho eso de perderse por ahí y no dar señales de vida de ningún tipo. Suspiró y caminó cada vez más lentamente hasta que sus pies se detuvieron. Miró el reloj y empezó a correr.
Yamamoto recogió a Kari a las ocho en punto, vestido de punta en blanco, en un coche de lo más lujoso. La joven llevaba un vestido que le llegaba hasta un poco por encima de la rodilla de color rosa pálido y encima llevaba un abrigo blanco. El pelo se lo había peinado como de costumbre pero se había colocado una horquilla nueva para sujetar a un lado los mechones de pelo que siempre le caían sobre los ojos. Keichi le tendió la mano para que se la cogiera y la aceptó a pesar de no estar muy convencida de lo que estaba haciendo.
-¿Estás lista?
-Sí. - contestó en voz baja y con la cabeza gacha.
-Ya verás como París te encantará... - la animó tirando de ella hacia el coche que los llevaría al aeropuerto donde un potente y veloz avión los llevaría en unas pocas horas a París.
T.K. llegó a su casa, se duchó corriendo, se vistió de trae y corbata mientras Patamon y Gatomon lo miraban alucinados desde la cama.
-¿Qué estás haciendo? - preguntó Patamon.
-¡Recuperar a Kari! - el chico cogió un paquete que había envuelto en un papel de color rosa.
-¿Es el regalo de Kari? - el rubio asintió a la vez que se secaba el pelo que todavía tenía húmedo con la toalla para después dejarla tirada por el suelo.
-¿Queréis acompañarme? - los digimons asintieron entusiasmados y le siguieron hacia el pasillo. T.K. ni siquiera cogió la chaqueta a pesar de que en la calle hacía el frío propio de febrero. Cogió el teléfono móvil que llevaba guardado en el bolsillo del pantalón y llamó a Tai, cosa que hizo por sugerencia de Gatomon para detener a Kari antes de que se marchase de casa en el caso de que siguiera allí.
"¿T.K.?" - preguntó Tai.
-¿Kari aún está ahí?
"No, acaba de marcharse porque ha venido el estirado a por ella. ¿Quieres que la llame?"
-Te diría que no pero sé que está enfadada conmigo y que me colgará el móvil.
"Tú ve hacia el aeropuerto, intentaré entretenerla"
-Muchas gracias, Tai.
"De nada, espero que vuelvas con mi hermana" - T.K. pudo sentir la sonrisa de Tai a través de su voz antes de colgar.
Tai canceló la llamada de T.K. y marcó el número de su hermana que se sabía de memoria. Esperó un par de tonos y finalmente la escuchó:
"¿Hermano? ¿Ocurre algo?"
-Hola, Kari. Perdona que te moleste. ¿Dónde estás?
"Entrando en la terminal del aeropuerto, ¿por qué?"
-¿Ya has llegado?
"Tampoco está tan lejos el aeropuerto y ya hace media hora que he salido de casa. Bueno, ¿qué querías?"
-Solo quería decirte una cosa... ¿Tú has pensado bien lo que estás haciendo?
"¿Por qué me dices eso?"
-Porque T.K. está buscándote y creo que se merece que le escuches. ¿Me oyes? T.K. es tu mejor amigo y nunca creí que desconfiases de él y te dejases caer en la mentira de ese tipejo rico.
"¿Mentira?"
-Kari, sabes que te quiero pero a veces... ¿de verdad crees que T.K. diría algo malo sobre ti con todo lo que habéis pasado juntos? Yo creo que no pero ese Yamamoto te ha mentido para que te distancies de T.K., te ha utilizado así que mejor vuelve atrás.
Kari no respondió pero Tai pudo escuchar el sonido similar a una buena bofetada en la cara seguida de un gemido y un "A mí no vuelvas a acercarte". El chico terminó la llamada con una sonrisa de satisfacción en el rostro, todo lo que podía hacer por T.K. ya lo había hecho.
Kari al escuchar las palabras de su hermano y ver como las piezas del rompecabezas encajaban perfectamente y las pistas iban en contra de Keichi. Así que se plantó delante de él, con los ojos brillantes.
-¿Por qué me has mentido? ¡Dime! - él se quedó perplejo.
-¿Ya está Takaishi llenándote la cabeza de pájaros?
-No. Es mi hermano con el que estoy hablando y me ha dejado las cosas muy claras. Eres un mentiroso y un farsante, ¿cómo he podido ser tan tonta?
-Eso me preguntó yo... - comentó él con sarcasmo sacando a la luz su actitud de niño prepotente y malcriado que hasta ahora Kari no había visto en él o no había querido ver. El chico sonrió con suficiencia pero en ese momento Kari le giró la cara de una bofetada en la mejilla.
-A mí no vuelvas a acercarte... - Acto seguido, la castaña dejó al chico allí plantado sin que él pudiese ni tan siquiera reaccionar a la "dulce caricia" que le acababa de proporcionar Kari ya que él siempre había creído que era una chica dulce, sensible y con poco carácter lo que la hacía fácilmente controlable. Sin embargo, ahora se estaba dando cuenta de que le había salido el tiro por la culata.
T.K. hizo digievolucionar a Patamon en Pegasusmon y él y Gatomon se subieron a su lomo con tal de poder llegar al aeropuerto a tiempo. Los tres llegaron enseguida y se adentraron en la terminal que estaba abarrotada de viajeros que iban a coger los vuelos de las ocho y media.
El rubio seguido de los Digimons empezó a correr entre la gente,a briéndose paso con dificultades entre la muchedumbre hasta que pudo ver unos metros más allá una cabeza castaña que se movía rápidamente entre los allí presentes.
-¡Karii! - gritó T.K. intentando hacerse oír por encima del ruido del tumulto y de las operadoras que aunciaban los vuelos.
-¡T.K.! - se escuchó desde el otro lado.
-¡Déjenme pasar! ¡Déjenme pasar! - rogó T.K. la gente se apartó y finalmente pudo ver a Kari enfrente de él con aquel vestido rosa que tan bien le quedaba y el pelo un poco alborotado. Ninguno de los dos dio un paso más y simplemente se quedaron mirándose intensamente a los ojos. Los Digimons hartos de esperar empujaron a T.K. que avanzó hasta quedar muy cerca de Kari.
Los ojos de la chica se llenaron de lágrimas mientras se fundía con su mejor amigo en un cálido y tierno abrazo.
-Lo siento... - susurró con el rostro oculto en el pecho de T.K. El rubio le acarició la cabeza y la estrechó con más fuerza si cabe.
-No te preocupes. Kari, yo solo quiero pasar San Valentín contigo. - afirmó él.
-¿Por qué? - preguntó ella secándose las lágrimas de los ojos. T.K. tragó saliva y buscó apoyo en Patamon y Gatomon que estaban a su espalda. Había llegado la hora.
El joven cogió las manos de la chica y las entrelazó con las suyas, apoyó la frente contra la de ella y susurró:
-Kari eres mi mejor amiga desde hace mucho y bueno.., siempre había pensado que eso sería así pero ahora que estos días te he sentido tan lejos de mí he decidido que no puedo ser tu amigo.
-¿Qué? ¿Qué estás diciendo? - T.K. la hizo callar colocando un dedo sobre sus labios para después cogerle el rostro con la mano.
–Lo que te quiero decir es que quiero ser algo más que tu amigo si tú me aceptas porque he descubierto que te quiero más que a nada y que no voy a permitir que ningún idiota se te lleve de mi lado. Tenía mucho miedo de decirte esto pero... era hora de hacerlo.
-T.K. no sabes cuanto he esperado este momento. Yo también tenía miedo y por eso me he equivocado tanto pero... quiero arreglarlo porque... yo también te quiero... - la chica enrojeció a medida que decía la frase. T:K. Se acercó lentamente a ella. - Gracias por venir a buscarme.
-No iba a dejarte marchar porque no hay cosa mejor que estar a tu lado. - Tras decir aquello selló los labios de Kari con un suave beso, ella se puso de puntillas, le rodeó el cuello con los brazos y ladeó un poco la cabeza para intensificar aquel primer beso. Se separó para mirarla a los ojos antes de volver a fundirse en un beso con ella ante la atenta mirada de los que pasaban por la terminal. Un chico que pasaba por allí empezó a aplaudir el gesto de ellos y un buen grupo de gente se sumó a la iniciativa. T.K. y Kari se separaron al ver que el aplauso era por ellos y decidieron salir de la terminal.
Una vez fuera se cogieron de la mano para irse a casa pero Patamon le dio a T.K. el regalo que él y Gatomon habían estado sosteniendo. El regalo para Kari.
-Estamos muy orgulloso de vosotros. - murmuró Gatomon. Kari se arrodilló y la abrazó.
-Perdona por haber discutido contigo.
-No te preocupes por nada, Kari. - dijo la Digimon con una sonrisa al ver a su amiga tan feliz. T.K. le tendió el regalo a Kari y ella lo abrió sin decir nada hasta que cuando lo abrió lanzó un grito.
-T.K. no puedo aceptarla...
-Claro que puedes, es mi primer reaglo como novio oficial. Sé que se te rompió el otro día y necesitabas una nueva. - Kari sacó la cámara de fotos del embalaje que la resguardaba y la encendió.
-Pues entonces voy a utilizarla ya mismo porque este San Valentín quiero recordarlo toda mi vida. - dijo antes de darle la cámara a Gatomon, coger a T.K. del cuello de la camisa y besarlo con afecto. Esa imagen marcaría el principio de una relación maravillosa, una relación maravillosa que empezó tal día como hoy, 14 de febrero, San Valentín.
FIN
Aquí termina el segundo y último capítulo de este fic. Espero que os haya gustado, gracias a todos por los reviews y por gastar una pequeña parte de vuestro tiempo en leer esta historia.
Un abrazo y un beso enormes
Takari95
