Capítulo dos: Una quebradura, dos niños y tres caballos.
Punto de vista de Snow:
Pasaban los días y la cocinera se negaba a llevarme al mercado, decía que era muy ''problemática'' aunque en verdad, ¡no sé por qué dice eso!, quizás porque le pedía ciertas frutas que no quería comprar e hice berrinche para que las comprara, o porque en el camino tuve que parar unas 10 veces porque mi vestido se trababa, o me hacía tropezar.
Le supliqué a Mamá que me llevara, y bueno, luego de una media hora de pedidos, accedió y decidió llevarme. Después de todo, ella no era como papá, no pensaba que la realeza no debía ir al mercado. Más bien pensaba lo contrario…Que no quería ser tratada como una reina, prefería ser tratada como a una amiga, sin olvidar el respeto, claro.
Nos encaminamos hacia el mercado en una carroza pequeña, que era llevada por blancos corceles, que en altura pasaban a mamá o a papá e intimidaban a cualquiera que se pusiera enfrente. Al llegar, toda la gente que estaba allí nos miraba. Algunos hacían reverencias al darse cuenta de que se trataba de la Reina y su hija, y otros eran indiferentes.
Punto de vista de Charming:
Como siempre, con mamá fuimos al mercado a vender nuestras mismas frutas, en el mismo puestito de siempre, diciendo siempre la misma frase.
No veía a Snow desde hace 7 días y perdía la esperanza de que volviera a venir, pero la vi y no era un sueño o alucinación…era ella, la bella niña que había conocido hace unos días había venido al mercado de nuevo. Me vio y se acercó corriendo, junto a una mujer muy parecida a ella…pero, ¡Un momento! Esa no era cualquier mujer, era la reina. ¿Acaso Snow era pariente de la reina?, eso explicaría sus lujosos vestidos y su comportamiento educado.
-¡Hola, Snow!.-le dije, entusiasmado por volver a verla.
-¡Te dije que siempre nos encontraríamos!.-Me dijo ella, con su típica voz dulce y suave.-Ella es mi mamá, David.-Dijo, señalando a la reina, O sea, mis creencias eran ciertas…era pariente de la importante mujer.
-H-Hola…-dije tartamudeando de los nervios, mientras la reina y Snow me miraban.
-Hola, Cariño.-Dijo la madre de Snow, en un tono dulce y maternal que me hacía sentir protegido, como si me conociera de toda la vida, o fuera mi propia madre.-Yo soy Eva, la madre de Snow. Tu eres David, ¿verdad?.
Asentí con la cabeza rápida y repetidamente.
-Madre, ¿puede David venir a casa?.-Preguntó Snow a su madre con un increíble respeto.
-Claro, cariño, pero…-le dijo a Snow.-¿Tu madre te dejará, David?.-me preguntó luego.
Mi madre escuchó la conversación y se acercó, y al ver que era la reina hizo una reverencia, a lo que la reina Eva contesto:
-No hace falta que me trate como Reina.-dijo a mi madre.-Prefiero ser una amiga, y quería saber si su hijo podría venir a casa hoy, porque puedo notar que se lleva muy bien con mi pequeña y dulce Snow.-Prosiguió.
-Ehmmm…-dijo acelerada y nerviosa y se agachó para hablar conmigo.-Te vas a portar bien, ¿Verdad, cariño?.-me preguntó.
-Claro, mamá. Me portaré bien.-dije, prometiéndole a mamá portarme como ella esperaba.
-Entonces ve, cariño. Sabes cómo volver a casa, ¿verdad?.-Me preguntó, igual de nerviosa y acelerada que antes.
-Claro, mamá. Debo seguir siempre el camino de piedras y girar en el gran árbol.-Dije, seguro de saber cómo llegar.
-Así es, hijo. Trata de no perderte.-me dijo al último, me dio un beso en la frente y me despidió.
-¡Adiós, Mamá!.-le dije, mientras Snow me tomaba de la mano y me llevaba corriendo hacía su carruaje conducido por enormes e intimidantes caballos blancos.
Subimos al carruaje y este comenzó a moverse hacia el castillo donde vivía mi amiga.
Punto de vista de Snow:
No puedo creer que David este viniendo conmigo a casa, ¡de seguro nos divertiremos!.
Hubo un silencio enorme hasta que llegamos al castillo, que fue cuando mamá anunció que llegamos. Todos bajamos, le tomé de la mano a David y lo llevé corriendo al establo donde estaban todos los caballos que teníamos. En total eran 3, 1 yegua llamada Olive y 2 sementales llamados Tony y Bernard.
Yo escogí a la yegua y David eligió un semental. Así que los dos subimos a los altos caballos y dimos un recorrido por toda la pradera que había en el palacio, hasta que llegamos a un límite que daba con el bosque. David decía que no fuéramos al bosque, porque estaba lejos y desobedeceríamos, pero yo lo convencí para que lo hiciéramos. Al entrar al bosque, mi yegua tropezó con una gran piedra y yo caí al suelo, dándome un golpe bastante fuerte. David me ayudó a levantarme y me llevó hacía el castillo, donde fui atendida por todos.
El golpe fue bastante fuerte, me quebré un tobillo y me pusieron una venda. Papá y Mamá le agradecieron mucho a David por haberme ayudado a volver. Pero el problema comenzó cuando se preguntaron COMO y PORQUE habíamos ido a parar al bosque. Yo estaba a punto de explicar que fue mi idea, pero David se culpó a sí mismo y mis padres, a pesar de que les molestó un poco, no le sermonearon, solo le dijeron que la próxima vez hiciéramos caso.
Sentí de nuevo esas maripositas en la panza. Yo sé, soy pequeña, pero creo que David me empieza a gustar, creo que siento eso desde que lo conocí, pero se fortaleció al ver que se arriesgó por mí. Siento que quiero abrazarlo como a un peluche, pero que algo no me deja. Quizás la edad, quizás vergüenza o quizás miedo a que él no me quiera.
Punto de vista de Charming:
Wow, era la primera vez que hacía eso por alguien. Que me culpaba a mí mismo de algo que no hice solo por una niña que conocí hace unos pocos días, pero que se había ganado un enorme lugar en mi corazón. Quizás demasiado grande.
La hora de la cena llegaba y los Reyes, Snow y yo nos sentamos en la mesa. De repente gente comenzó a salir de la cocina y nos servían enormes platos con comidas que nunca en mi vida había probado o incluso visto. Y era comida muy rica, por cierto.
Todos comimos, y Snow, con una venda en su tobillo, me miró y sonrió. Luego, los reyes intercambiaron miradas felices y dulces y nos miraron a Snow y a mí.
-Gracias por invitarme a venir.-dije, tratando de ser educado.
-No hay porque, Querido David.-dijo la Reina Eva sonriente.-Aunque fue en realidad una idea de nuestra amada y dulce Snow.
Todos intercambiamos miradas sonrientes en ese momento hasta que terminamos de comer y me di cuenta de que debía volver.
-Rey Leopold, Reina Eva y Princesa Snow, creo que es hora de que vuelva a casa. Es tarde y mamá se va a preocupar si no vuelvo. Gracias por haberme invitado.-Dije, despidiéndome.
Snow se me acercó en ese momento y me dio un beso en la mejilla y después se sonrosó aún más que hace un rato, y claro, yo también lo hice. Quien no lo haría cuando te da un beso la niña más bella en todo el reino.
Y así partí desde el gran castillo, siguiendo el camino de rocas y girando en el gran árbol. En esa pequeñísima cabaña, vivíamos mamá y yo.
Me acosté en mi cama y me quedé dormido en cuestión de minutos, pues había sido un día largo, y sin embargo muy lindo y divertido.
Punto de vista de Snow:
La cena terminó, David se fue y yo me acosté a dormir. Tardé un poco en hacerlo, porque me costaba olvidarme de este día tan hermoso y divertido que había pasado con Mi David, Mi querido David, pero finalmente lo hice y así recuperé toda energía gastada hoy.
Agradezco muchísimo a las Reviews que me dejaron. Me hace sentir taaan bien que les guste :')
Espero que hayan disfrutado del nuevo capítulo. Dejen reviews porfis, me hacen sentir muy bien x3
Uf, el segundo capítulo me costó un poquito más que el uno, pero aquí está XD Ya se que dije que iba a subirlos de a poco, y bla bla bla, pero no me aguanté y necesitaba algún entretenimiento para las vacaciones xD.
