Charlie empezó el trabajo en cuanto lo trajeron el baúl. Lo empezó a espaldas de Billy ya que si se enteraba le mandaría otra cosa y no se lo entregaría el mismo a Renée.

Ala semana siguiente ya lo tenia listo solo esperaba que llegara su ángel a reclamarlo pero no regreso en toda la semana el tuvo que esperar.

A la semana siguiente se presento Renée con dos sirvientes-

- hola Charlie, vengo a por el baúl.- Charlie lo saco de y lo puso encima de la mesa para que lo observara – ha quedado perfecto tal y como esperaba gracias dime cuanto te debo.- Charlie no esperaba el recibir nada a cambio mas que una sonrisa de Renée.

- No me debes nada, lo he realizado a espaldas del dueño por lo cual no tiene precio, y además me ha servido para aprender y mejorar.- Renée sorprendida dijo.

-enserio no quieres nada por el trabajo que te ha llevado.- Charlie la miro y vio que estaba triste por algo por lo que dijo – no te voy a poner precio solo un favor si tienes algo que comprar de madera acude a este puesto y sino tienes nada que comprar puedes acercarte a hablar conmigo ya que me gustaría ser tu amigo.

Renée lo pensó y dijo.

-de acuerdo me acercare a este puesto siempre que pueda para hablar contigo, amigo.-

Los sirvientes se llevaron el baúl y ella se fue.

Pero regreso siempre que pudo a ese pequeño puesto a hablar con su amigo así se empezaron a conocer.

Llevados ya una año de amistad Renée apareció un día llorando Charlie angustiado le pregunto que le había ocasionado tal reacción.

A lo que Renée le contesto.- Mis padres – entre sollozos la intento consolar.- mi ángel no puede ser tan malo lo que te hallan hecho.

- si que lo es Charlie intentan casarme.- y volvió a echarse a llorar

Charlie en ese momento se dio cuenta de que su ángel no era suyo dentro de poco sería de otra persona.

-No pueden obligarte a casarte, ¿no?- dijo Charlie con sus ultimas esperanzas.-Mi entorno no es como el tuyo Charlie pueden obligarme y yo he de hacerlo pero no lo deseo yo no lo amo, amo a otra persona.- Charlie no podía entender como podían ser tan crueles con un su ángel.

-Habla con ellos y si no porque no huyes, si no es lo que deseas, no te quedes ve con la persona amada.-dijo Charlie con todo el dolor de su corazón ya que estaba echando de su lado sabia que si se casaba la vería pero infeliz y eso es una cosa que no ponía ni pensar y la otra es en que no la vería pero por lo menos sabia que su ángel es feliz amando a la persona que ella quiere.

- OH! Charlie lo dices de verdad, seria muy feliz, pero son mis padres el hecho de irme no sulicionará el problema y también me gustaría estar con la persona amada pero no sabe nada y no se que me dirá.- cada palabra de Renée era como un puñal en el corazón.

- se fuerte Renée cuéntale a tu amado tus sentimientos hay personas que no pueden hacerlo ya saben que no tienen oportunidad ninguna, pero tu si tienes, eres una buena persona a la cual es fácil amar.- Renée estaba agachada de cabeza mientras el hablaba –Renée mírame.- ella levanto la cabeza lo vio y sonrío después de hace tanto tiempo- cualquiera te amaría.

- incluido tu.-dijo Renée.

-Yo más que nadie.- le dijo, sabía que ella lo tomaría como un signo de amistad, y antes de que lo viera triste empezó a colocar cosas del puesto.

Charlie yo…te…- Charlie se giro y la vio –

Tengo que dejar se hace tarde.

Se fue sin mirar atrás.

Y los días y días pasaron con un Charlie destrozado empezó a trabajar en un proyecto en el bosque y a formar su propio taller con ayuda de Billy, y aquel día el cielo le acompaño llorando todo lo que no podía llorar, no había nadie en el mercado.

Hasta que vislumbro una silueta corriendo hacia el cuando se dio cuenta de quien era corrió hacia ella.

que haces insensata, podrías caer enferma por eso.- dijo Charlie.

No me importa ya no puedo mas Charlie Spencer.- Charlie nunca la había visto mas hermosa.

Que hallas peleado con tus padres no significa que salgas en medio de la tormenta y…

Cállate Charlie no es eso yo tenia que decirte algo.

Tampoco eso justifica que hallas venido hasta aquí con la tormenta...- dijo Charlie muy enfadado.

Ni siquiera si es para decirte que te amo desde el primer día en que te vi.

No, eso es….-Charlie razono lo que le había dicho – es… lo mas maravilloso que alguien me halla dicho.- la cogió y la abrazo y la llevo hasta el taller – dios eres una insensata pero eres mi insensata.

Charlie tu entonces.- dijo tiritando y Charlie encendió la chimenea y la acerco al fuego.- no crees que es una locura.

Por dios ángel mío he esperado creo que desde que tengo consciencia para conocerte ya lo creo que una locura la locura mas maravillosa que me halla pasado nunca.-

Ella lo miro y el la beso.

-Disculpadme, es algo que tenia que hacer.

Ella le abrazo y el la sostuvo entre sus brazos como su mas preciada posesión.

Los días pasaron entre felicidad pero una sombra los acechaba ya que quedaba un día para la boda de Renée.

Ese día no la dejaron salir la alistaron y la subieron con el carruaje destino la iglesia del pueblo del prometido una vez allí la soltaron en el altar de la iglesia el cura empezó a hablar ella asustado no entendía nada de lo que decía solo al rato escucho por parte de su padre.- que haces Renée contesta.- y su madre se acerco y dijo.- cacho insensata di que si como nos avergüences mas delante de todo el mundo date por despedida de la herencia familiar.- y miro a la persona que se suponía que iba ser marido .- vamos niña contesta que no es para todo el día.- en su cabeza algo hizo clic entendió que no podía vivir los que lo de mas dijeran ella quería otra cosa así que Renée Anderson recogió la cola de su vestido y sin dar tiempo a reacción salio a la carrera y se fue, ella nunca supo si esa gente sabia de su vida también le daba igual.

Ella hizo lo que tenia que hacera sus 18 años, cogió el carruaje que la había llevado a la iglesia y le enseño al cochero el anillo de diamantes.- esto es suyo si me lleva al mercado.-el cochero ni lo pensó.

Cuando llegaron al mercado corriendo al puesto abrazo a Charlie y dijo.

-cásate conmigo por favor.- Charlie pensó que debería ser él, el que dijese esa pregunta pero vio a su ángel y decía literal ya que con el vestido blanco nunca se pareció mas a una ángel que este momento.- Si Renée me casare contigo, pero no tenemos anillos.

Corrió al herrero y le pidió dos anillos se los hizo y corrieron al iglesia del pueblo.

Después salir de ella Charlie dijo. Quiero que veas una cosa la llevo al bosque le tapo lo ojos y al destapárselos Renée no podía creer lo que veía, era un casa con un poco por terminar pero al fin y al cabo una casa.

la estuve construyendo de desde que me dijiste que me amabas se que no es mucho pero….- los silencio con un beso.

Es hermosa Charlie y mas hermosa es porque se que la ha hecho tu para nosotros

Pasaron los años y terminaron la casa y me tuvieron a mi otro de los día mas felices en su vida y como dicen; no tenemos mucho tampoco somos pobres pero lo que si nos sobra es el amor.

A la semana Bella regreso al bosque y se metió por el sendero que había visto una tarde y se metió por el camino descubriendo que había varios ciruelos por el camino cogió ciruelas rojas para madre a lo legos vislumbro un árbol rojizo y con hueco en el centro y se emociono este camino era mejor de lo que había pensado.

Se acercó al árbol rojizo y vio que alredor del arco del tronco había rosa y no rosas normales sino azules y amarillas.

Se sentó y lo pinto cuando termino se acerco a una de esas rosa la miro y intento coger una pero se pincho y callo al suelo.

Despertó al rato sin saber muy bien lo que había pasado, y se le ocurrió pensar que esto era lo que padre le había advertido muchas veces la desorientación.

Regreso a casa corriendo y en camino decidió no contarle nada a padre ni madre no se tenían porque asustar por nada y tampoco la dejaran regresar al bosque.

Pasaron un par de semanas y Bella hacia siempre lo mismo cogió ciruelas rojas y se sentaba a ver ese árbol y sus rosas hasta que un día se quedo dormida cerca del árbol y vio algo extraño unos ojos como los de las rosa uno azul otro amarillo la miraban se despertó de golpe asustada y corrió a casa pero no contó nada sobre el árbol a sus padres.