Capítulo 2, Parte I: La Boda
La velada se estaba alargando mucho, pero supongo que era normal. No todos los días se celebra una despedida de soltera. No era una despedida de soltera propiamente dicha, dado que solo éramos cuatro chicas, se podría decir más bien que era una celebración entre amigas. Estábamos en el restaurante del hotel donde pasaríamos la noche antes del gran día.
—Dios, la comida está riquísima —dijo Glimmer con la boca llena—. Deberías haber cogido este catering para el banquete. ¡Está todo riquísimo!
—¿Hay algo que no esté rico para ti? —Preguntó Annie poniendo los ojos en blanco— No es por nada, Glimmer, pero tragas que no veas…
—Yo no tengo culpa. Es por el bebé. ¡Tengo hambre constantemente! Y esto está tan bueno… No lo puedo evitar.
—¿Y cuánto dices que le queda para parir? No sé si podré aguantar esto mucho más tiempo… —Annie había bajado la voz para que solo yo pudiese oírla, y no pude evitar que una risita se me escapase.
—Cariño, todas lo sabemos. Estás embarazada, es normal. Supongo que después de tanta comida no querrás postre, ¿no? —Miré a Glimmer con una sonrisa sincera. No podía caberle nada más. Ella no me devolvió la sonrisa.
—Estás de coña, ¿no? Necesito mi dosis de azúcar. Quiero postre. Dime que hay postre, por favor.
—Está bien —puse los ojos en blanco. Menuda velada—. ¡Camarero! La carta de postres, por favor.
20 minutos después teníamos delante de nosotras una selección de los mejores postres. Glimmer no tenía suficiente con un postre para ella. Tenía que probarlos todos. Y la verdad es que los postres estaban de muerte, realmente buenos. Dado que fue lo único que realmente comí —estaba demasiado nerviosa como para comer algo más— los disfruté mucho. Apenas había tocado la verdura, y mucho menos la carne. El nudo que tenía en el estómago no desaparecía. Ni tampoco la vocecita que me decía, "¡Mañana te casas!". Mañana me caso. Genial.
—Camarero, más champán, por favor —pidió Effie. Era la tercera botella, y había que tener en cuenta que de las cuatro, solo bebíamos tres. Un verdadero exceso.
—Yo no quiero beber más, Eff. Por si lo recuerdas, me caso mañana. Y una novia con resaca es de lo peor que hay.
—Pues más para mí —dijo bebiendo una copa rápidamente cuando nos trajeron la botella—. He visto a un rubio guapísimo en el bar y me lo quiero ligar.
—¡Effie! ¿Tengo que recordarte que estás casada? —la miré con mucha reprobación. ¿De qué coño iba?
—¿Eh? ¡No! No hace falta, gracias, lo recuerdo. Tú estabas allí cuando me casé.
—Sí, porque te casaste con mi hermano, y ese será el único rubio guapísimo con el que ligarás. ¿Entendido?
Effie se limitó a reírse sonoramente, lo cual era bastante irritante. Me estaba cabreando de verdad. Glimmer estaba insoportable con su embarazo y Effie estaba más rara de lo normal. Aquella insinuación de que iba a ligar con otro hombre no me había gustado nada en absoluto. Por ahora sólo se salvaba Annie… y ya veríamos, se le estaba subiendo el champán a la cabeza y eso nunca era bueno.
—Voy al lavabo, señoritas —nos informó Effie sonriendo. Sonriendo demasiado, he de decir. Empezó a caminar… hacia al lado equivocado.
—Effie, los lavabos están por allí —señalé con la cabeza—. En esa dirección está el bar.
—Ay, qué tonta. Debe ser el champán. Ahora vuelvo.
—Como tarde más de cinco minutos, voy a por ella, en serio. Solo aviso.
—Después de todo lo que ha bebido va a pegar una meada descomunal —soltó Glimmer de pronto. Nos la quedamos mirando un poco incómodas—. ¿Qué? Os lo aseguro, yo voy cada dos minutos al servicio…
—Gracias por la información, cariño. Pero dudo que Effie esté embarazada. Y si lo está, el bebé mañana tendrá una resaca descomunal.
Nos reímos las tres y la tensión que había en el aire desapareció. Durante los últimos seis meses habíamos tenido dos monotemas: el bebé de Glimmer, y mi boda. Y, francamente, me alegraba de que ahora estuviésemos hablando del primer tema, no me apetecía nada hablar por enésima vez de las flores, la mantelería, cubertería, menús, postres, vinos, peinados, o damas de honor. Quería un momento de relax con mis amigas, bebiendo una copa —porque me bebí otra copa de champán— y sin pensar en "el gran día". Solo había una cosa que no me podía quitar de la cabeza, y con suerte nunca lo haría. Mi futuro marido.
¿Dónde estaría Peeta ahora? Si mis cálculos no fallaban, y no solían hacerlo, iría por la quinta o sexta cerveza, y seguramente le dolería la tripa de comer tanta pizza y alitas de pollo con sus amigotes. Cómo no, Cato, Marvel y Finnick le hacían compañía esta noche. Maldije las viejas costumbres de dormir separados la noche antes del enlace, eran estúpidas y odiosas. Necesitaba mimos y abrazos, pero lo que más falta me hacía era echar un polvo. Siempre que bebía me pasaba lo mismo… el alcohol me ponía muy cachonda. Era inevitable. Suspiré sonoramente y apuré mi copa de champán. Entonces me di cuenta.
—¿Dónde está Effie? —dije poniéndome erguida al instante—. ¡Dios! Debe llevar como 20 minutos en el baño… ¡será zorra! Voy a ir a por ella, ahora mismo. Ya puede tener una buena cagalera porque de esta no se libra.
—Katniss, relájate —me dijo Annie— algo le habrá pasado, digo yo.
—Sí, la mierda ese de rubio le ha pasado, como si no lo hubiese dejado claro… la muy puta, como la pille haciendo algo le arranco esa cabellera rubia que tiene.
Me levanté de la mesa tan deprisa que tiré unas cuantas copas sobre el mantel, pero me daba igual. Miré al camarero y me encogí de hombros. ¿Qué iba a hacer, pedir perdón? Estaba en plena crisis con la que dentro de poco podría ser mi cuñada muerta. Muerta, porque me la iba a cargar. Empecé a caminar hacia los baños, y cuando me di cuenta mis amigas me seguían. "Cuantas más, mejor", pensé.
—¿Sabes a dónde vamos, Katniss?
—A arrancarle la cabeza a Effie, ahí vamos.
—No, en serio, ¿dónde está? ¡Estamos dando palos de ciego! A este paso puede haber vuelto a su casa con ese guaperas, ¡o haber subido a su habitación!
—Shhhh calla, busquemos primero en los baños y luego ya veremos dónde vamos a mirar.
Caminé a paso firme hasta los servicios de mujeres, tentada incluso de quitarme los tacones para no hacer ni un solo ruido. Allí dentro no había nadie. Glimmer, por supuesto, aprovechó para hacer pis, y Annie se retocó el pintalabios. Yo estaba muy nerviosa, no podía hacer nada salvo pensar en mi amiga y su traición. ¿Realmente estaba con otro hombre? ¿La víspera de mi boda? Me negaba a creerlo, no podía ser, tenía que haber otra explicación plausible. Suspiré y me llevé las manos a la cabeza. ¿Qué coño estábamos haciendo? Eran las 11 de la noche, estábamos en un hotel del centro de la ciudad, habíamos bebido champán, mi cuñada había desaparecido, y para colmo de males, me casaba al día siguiente.
Sí, si había un momento para llorar, sin duda era ese. Las lágrimas empezaron a caer por mis mejillas. Sin duda era el estrés lo que me estaba llevando al límite de la situación. Lloraba en silencio, así que mis amigas no se dieron cuenta hasta que estuvieron listas para salir de nuevo en busca y captura de la zorra rubia.
—Ey, pero Katniss, ¿qué te pasa, cariño? Ven aquí —Annie me abrazó y yo rodeé su espalda con mis brazos sollozando levemente.
—Todo esto me está superando… la boda, la familia, no poder ver a Peeta, esa perra de Effie… ¡necesito que acabe ya! Quiero que llegue mañana, pero a la vez quiero que termine. Dios, qué pesadilla.
—Es normal, cielo, es mucha presión… pero para eso estamos nosotras aquí. Y… creo que es momento de darte una sorpresa de última hora, ¿no crees, Annie? —Glimmer sonrió enigmáticamente y sacó su móvil del bolso—. Voy a llamar a ese zorrón de Effie, y si no contesta, ¡que se joda! Te damos la sorpresa nosotras solas.
Salimos al pasillo las tres. Annie me tenía cogida de la cintura y me limpiaba las lágrimas de la cara con un pañuelo, y Glimmer caminaba un paso por delante de nosotras teléfono en mano.
Entonces lo oímos.
¡Era el móvil de Effie! Y estaba cerca, muy cerca. Después el móvil dejó de sonar… para dar paso a los gemidos de mi cuñada. Iba a matarla. Estaba follando en alguna parte muy cerca de los baños. Sin duda, tenía morbo, pero aún así se iba a llevar su merecido. Nos plantamos delante de la puerta de la que salían los gemidos de un hombre y una mujer. La puerta estaba supuestamente cerrada, sería del servicio del restaurante, y de alguna manera Effie la habría abierto.
—Entro yo primera. Y la mato, os aviso. Esa zorra va a tener que usar peluca a partir de mañana.
Glimmer y Annie me miraron con miedo, pero asintieron. Effie era parte de mi familia, esto era cosa mía. Abrí la puerta con decisión y mi mundo se cayó abajo. Era cierto. Sí, lo había oído, sabía que estaba con un tío. Pero de ahí a ver a mi mejor amiga montada en una mesa, en pelotas, y follando con un rubio macizorro, había un gran trecho. Me quedé en la puerta, mirándola, mientras ella trataba de taparse con las manos. Toda la ropa estaba en el suelo.
—¡Joder Katniss! ¿No podrías llamar? Estoy algo ocupada, por si no te has dado cuenta.
—No me digas. Ya lo veo. Al menos te has tirado a alguien que tiene buen culo. En serio Effie, no mereces ni la bofetada que quiero pegarte. ¿Cómo te atreves a hacerle esto a Cato? ¡Cómo!
Effie empezó a reírse. Primero era una risa floja, pero de pronto empezó a carcajearse delante de mí, al igual que el chico, que seguía de espaldas a nosotras, completamente desnudo, tapando el cuerpo de mí ya no tan amiga.
—La verdad… se lo hago con mucho gusto.
—Tendrás poca vergüenza… ¡yo te mato! Quítate a ese maromo de encima, ven aquí, ¡y pelea como una mujer!
Me acerqué más hacia ella y puse los puños en alto, como si estuviese simulando una pelea. Entonces el chico se separó un poco de la rubia y se dio la vuelta… dejándome de piedra. Bajé los brazos inmediatamente.
—¿Cato? ¿Pero qué… qué estás haciendo aquí?
—Intentaba follarme a mi mujer, pero me has interrumpido. Hola, eh.
—Pero… tú dijiste… y tú estabas… ¡tú se suponía que estabas con Peeta! ¿Dónde has dejado a mi pobre novio? ¿Dónde está? Le voy a llamar por teléfono ahora mismo… ¡mal hermano!
—Katniss, tranquilízate por favor, Peeta está muy bien —me cortó Glimmer—. ¿Recuerdas que te he dicho que teníamos una última sorpresa para ti? —yo solo asentí con la cabeza, demasiadas cosas tenía en mente como para decir nada— pues bien, se trata de Peeta. Está aquí, en el hotel. Y vas a verle. No, no te preocupes —Glimmer había 'leído' mi cara rápidamente— él no va a verte a ti… lo entenderás todo rápidamente, subamos. Y tú, cacho de cerda… vístete y nos vemos en la puerta de la habitación.
Las tres miramos a Effie y a mi hermano con cierta desaprobación, y no era para menos. Salí de allí negando con la cabeza, ¿qué era todo esto? Peeta, y supuse que Cato, Finnick y Marvel, en el hotel, mi cuñada follando en un cuarto de servicio, mi boda… demasiado para mí. Subimos en el ascensor hasta la planta 12 y mis amigas me guiaron por los pasillos hasta quedarnos delante de una puerta bastante grande. Annie me aclaró que era una Suite Junior. "Qué nivel", pensé.
—Ahora quédate aquí un momento, que me tengo que encargar de los últimos detalles. Tardaré unos tres minutos. Espero que te guste.
Con una enorme sonrisa, Glimmer desapareció de nuestra vista, dejándonos a Annie y a mí en el pasillo.
—¿De qué va todo esto, Annie?
—No te puedo contar nada —sonreía y se mordía el labio— pero tranquila… te gustará. Es tu despedida de soltera, ¿no? Pues… ya que lo suyo es que eches un último polvete de soltera, ¿con quién mejor que con Peeta?
—Pero…
—Pero nada —me cortó— tu espera y verás. No seas impaciente, Katniss.
Empecé a dar golpecitos con el pie al suelo, tenía que reconocerlo, estaba nerviosa. Al otro lado de la pared estaba Peeta, el que en unas horas sería mi futuro marido, y me moría de ganas de verle. Pasaron más de tres minutos y Glimmer no salía, pero tampoco se escuchaba nada. Por fin, se abrió la puerta.
—Perdón, perdón. Ya es todo tuyo, Kat. Recuerda que tu habitación es esta —me dio una llave magnética que no pensaba utilizar. ¿Para qué tenía esa suite si no?— Cuando acabes ve a dormir aquí y por la mañana iremos a vestirte y a que te peinen y maquillen. No duermas aquí, bajo ningún concepto. Sé que lo estás pensando. No lo hagas. Va en serio. Vendré a comprobar si estás aquí a las 2, y te patearé el culo como te vea en la cama.
—Sí, ya, como si pudieses entrar —dije en voz baja.
—Cariño, ¿tanto me subestimas? Tengo una copia de la llave —dijo sonriendo triunfalmente.
—¡Mierda! Dejadme dormir con Peeta, no pasará nada.
—Tienes toda la vida para dormir con él —que quejó Annie— ahora entra, y disfruta.
Mis dos amigas me dieron un beso en la mejilla y me despedí de ellas con una sonrisa tímida. No sabía lo que me encontraría al otro lado de aquella puerta. La abrí lentamente y entré despacio. Estaba alucinando. Por todas partes había velas de lo que parecía canela y vainilla, lo que daba un aire cálido a la habitación. Nada más entrar a la derecha había un enorme cuarto de baño, con jacuzzi incluido, que pedía a gritos ser utilizado. La estancia era el dormitorio en sí, y al fondo se veía otra habitación, que debía ser una especie de estudio o sala de estar. Tumbado en la cama, mirando al techo y con los ojos tapados, estaba Peeta.
—¿Peeta?
—Katniss, por fin has llegado. La verdad es que a pesar de que estés aquí, me quedo con ganas de verte —Peeta tenía puesto un antifaz sobre los ojos, como los que se usan para dormir— porque seguro que estás preciosa. Siempre lo estás.
—Trae eso, vamos a romper un poco las normas.
Fui decidida a quitarle a Peeta el antifaz, pero él me lo impidió.
—¡No! No puedo verte, Kat. Quiero verte, me ha costado mucho, pero al final creo que es lo mejor. Además… tiene su punto, ¿sabes?
Peeta se mordió el labio y sonrió. Así que esas teníamos. Bueno, podía jugar y aprovechar las circunstancias.
—Sabes, mañana nos casamos. No deberíamos estar haciendo esto —me quité los tacones y me acerqué hasta la cama—. Pero ya que estamos, no voy a decir que no. Porque me muero por hacer esto.
De pronto, y para sorpresa de mi casi marido, me senté a horcajadas sobre él, atrapando sus labios con los míos. Me iba a despedir de la soltería como dios manda.
Peleamos sobre las sábanas durante tres cortísimas horas. Hice que Peeta disfrutase como nunca, y le tuve que prometer que al día siguiente, en nuestra noche de bodas, yo sería la que llevase el antifaz. El caso es que con los ojos tapados era una sorpresa todo lo que podía pasar, así, cuando una vez desnudos y sobre la cama me metí toda la polla de Peeta en la boca, obviamente 'no lo vio venir'. No podía anticipar mis movimientos, no podía saber cómo estaba o cuál sería mi reacción. Y eso era muy excitante.
A las dos de la mañana se acabó la fiesta.
—Tengo que volver a mi habitación, Peeta.
—No, quédate conmigo, por favor. Te juro que no miraré.
—Eso es imposible, Peet. Mañana es demasiado importante, y si me quedo aquí no dormiremos. Glimmer vendrá de un momento a otro.
—Sabes que se habrá quedado dormida en los brazos de Marvel, no vendrá. Nadie sabrá que has dormido aquí, puedes irte por la mañana. Por favor.
Peeta buscó a tientas mi rostro y me besó en los labios, los cuales tenía hinchados de tanto besar y morder. Le devolví el beso pero me separé rápidamente.
—Peeta, en serio, mañana tendremos toda la noche, quiero estar despejada para el día que nos espera. No me lo hagas más difícil.
—Está bien —suspiró— pero solo porque mañana serás mía toda la noche. Dame un beso antes de irte.
Le di un beso en los labios, y me marché a mi habitación, tres plantas más arriba.
A las nueve de la mañana sonó mi teléfono, que estaba perdido entre las sábanas de mi enorme cama. Era Effie. Recordé todo lo de la noche anterior y fruncí el ceño antes de contestar.
—Buenos días corazón, ¿qué tal tu noche?
—¿Mi noche? Dirás la tuya, pedazo de zorra. Casi te mato, ¿lo sabías?
Risas al otro lado de la línea, y no solo de Effie, también se oía a mi hermano. Seguro que acababan de follar, los muy cabrones.
—¡Buenos días Kat! —gritó Cato a lo lejos.
—Dile a mi hermano que él tampoco se salva, sois los dos unos pervertidos. ¡Ya os vale!
—Vamos Kat, fue divertido… y morboso. Siempre había querido colarme en algún sitio así para hacerlo. No podía desaprovechar la oportunidad.
—¿Me has llamado solo para contarme batallitas sexuales, o qué?
—En parte sí, claro. Pero también era para despertarte. En media hora subirán el desayuno a tu habitación, y en una hora llega el peluquero. Supongo que en un par de horas, cuando estés peinada y eso, llegará la maquilladora. Lo último es el vestido. Así que mueve el culo a la ducha, desayunamos las cuatro contigo. ¡Hasta ahora!
Me caí de espaldas sobre la cama y suspiré. Iba a ser un día muy largo. El día de mi boda.
YOLOOOOOOOO un capi más de esta locura! ¿Qué os parece? Y va en dos partes, porque soy mala malísima muahahaha! Noooo no es por mala :) Es para que tengáis ganas de más, y me pidáis que suba - y de paso, tengo tiempo de acabar el capi de LCM, que lo leáis, y liaros aún más, porque van a pasar cosas para flipar!
Espero que quede claro: La Chica Misteriosa NO ha terminado, seguiré con el fic.
¿Que os ha parecido el capi de hoy? Puede que sea un poco locura, pero se me ocurrió, y bueno... me gusta mucho la idea, pero quiero saber si os gusta también a vosotros :) Esta es la primera parte, en menos de una semana subiré la segunda parte, ¡El gran día! la boda y todas las cosas que van a pasar en ella. ¿Tenéis ganas? ¡Yo también! Ya sabéis que acepto todo tipo de ideas, tips, consejos, críticas, whatever, solo decidme que aquí estoy y no muerdo ;)
Chicas, va por vosotras, you know.
Review time
Effius: Spoilers SÍ! Y en este capi te has comido en spoiler del siglo con respecto al Caffie, muajajajajaja porque sí! están casados! COMO?! CUANDO!? Tendrás que esperar para saberlo :3 (soy mala y lo se, y te encanta) espero que no me mates, además vendrán más cosas :D La primera siempre :_) YOLO, te quiero :D
CarlaMellark: no me mates Carla! Porfa! :$ ¿Quieres saber más? TOMA MAS! recuerda que esto son one-shots asi que no van seguidos... de la historia del primer capi iremos sabiendo entre LCM y lo que vaya poniendo, ahora que si que está embarada (gracias por el chivatazo del capi anterior xD) pues supongo que dedicaré algo a ese tema, no se si quizás el parto (?) o ya veremos, me lo voy sacando de la manga xD Tu si que me encantas :) lofiu (L)
akatsuki84: no tranqui, LCM no se acaba, para nada :) me alegro de que te guste, esa es la idea, que tengáis ganas de más ;)
DandelioN2: accidente: sísisisisisisi, se verá en LCM, ya lo veras muajajajaja que mala soy xD Marvel, qué puedo decir, es mi alter-ego, sí, tengo favoritismos xD Recuerda que Kat estudió historia, y ahora es profesora :) Gracias por pasarte :D ah, antes de publicar la 2ª parte, subiré LCM ;)
Roxanne0899: ¡Gracias! :D espero que te guste, de verdad. ¿Mónica y Chandler? jajaja supongo que por el tema de los bebés y eso.. que raro es imaginarlos así xD
slendyH: Gracias, espero que te guste!
LJDH 3: para saberlo lee LCM que pronto se sabrá que ocurrió :) gracias por pasarte!
MarianUchiha: Por supuesto, siempre juntos, pase lo que pase, se aman en todo momento :) Me alegro que te gustara, ya se sabrán más cosas del "milagro"
peetkat: gracias :D
Marvelous
