Un Padre Ashikabi

Capitulo 3: Primeras Introducciones.

Minato suspiro cansado mientras caminaba por las calles de la ciudad, su pequeño hijo Kyo descansaba sobre su espalda en una mochila porta bebes, la razón de ello era que había escapado, literalmente, de Benitsubasa y de Yukari quienes a cualquier mínima provocación parecían listas para matarse la una a la otra.

-Pero en serio, ¿habrá sido buena idea?, dejarlas a esas dos solas... Benitsubasa no me preocupa tanto, ya que se lo fuerte que es pero Yukari... ahhhh, algo me dice que al volver me habré convertido en hijo único-.

El chico siguió caminando sin notar las miradas divertidas que le dirigía la gente a su alrededor, especialmente las chicas que se le quedaban viendo cuando pasaba por su lado con su pequeño en la espalda.

-Mira, que lindo bebe...- Decía una chica en uniforme de Secundaria a una de sus dos compañeras.

-¿Será hijo suyo?- Se preguntaba otra señalando a Minato- se ve tan joven... yo diría que es apenas un par de años mayor que nosotras...

-Debe ser difícil criar a un bebe...- Murmuro la primera.

-Y además es un poco lindo...- Musito la tercera observando un poco sonrojada el semblante del pelinegro.

-¡¿Eh?- Se sorprendieron sus amigas- ¡Yumi!, ¿acaso te gusta?.

-¡Eh!, ¡NO!, ¡no es así!, yo solo...-

-Hmm, bueno, ciertamente el chico no está nada mal...- Murmuro la segunda volteándose para volver a ver al Ashikabi.

-¡¿Tu también?-

Entre exclamaciones, burlas y más negativas las tres se fueron alejando del lugar hasta perderse de vista, solo para ser reemplazadas por otros grupos que comentaban sobre Minato y su pequeño bebe.

-¿A dónde podríamos ir ahora?- Se pregunto el joven volteando apenas para ver a su hijo- Salí sin pensar de mi departamento y ahora no tengo idea de qué hacer... bueno, hoy tengo el día libre así que tan solo iremos por ahí, ¿Qué te parece eh?, pasar un agradable momento padre-hijo- Le pregunto al bebe que le respondió asintiendo como si le hubiera entendido- bien, entonces eso es lo que haremos.

Minato sonrió contento antes de continuar su camino junto a Kyotaro.

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-¡Esto es tu culpa!- Masculló Yukari caminando por entre la gente en busca de su hermano.

-Dirás que es TU culpa- Le devolvió Benitsubasa muy enojada en tanto se mantenía junto a la pelinegra en busca de su Ashikabi.

-¡¿Qué has dicho?- Gritaron a una deteniéndose y enfrentándose con la mirada.

-Si no fuera por ti Onii-chan no se hubiera escapado de la casa- Dijo la menor de los Sahashi.

-¡El se fue por que tú gritabas como una histérica!- Replico la pelirrosa.

Dándose cuenta que la gente a su alrededor se había quedando mirándolas, ambas dejaron de enfrentarse para seguir su camino.

-Por cierto, me lo eh estado preguntando desde hace un rato pero... ¿Qué demonios haces caminando a mi lado?- Inquirió Yukari no muy feliz por ese hecho.

-Kggg...- Benitsubasa apretó los dientes con irritación, desde luego que a ella tampoco le hacía gracia caminar junto a la pelinegra, sin embargo, al estar recluida en los pasillos de las instalaciones del M.B.I, conocía muy poco del exterior al cual solo se le permitía salir de cuando en cuando, mas no lo suficiente como para conocer todos los sitios y sumado a eso apenas acababa de conocer a su Ashikabi por lo que desconocía totalmente el tipo de lugares a los que este, solería frecuentar- soy algo nueva en la cuidad por lo que conozco muy poco de ella...

-Oh, ¿así que la niña tiene miedo de perderse?- Dijo Yukari en tono burlón.

-¡No se los lugares a los que Minato suele ir!- Le aclaro la pelirrosa muy furiosa.

``Cálmate... cálmate... es la hermana de tu Ashikabi, no creo que Minato sea muy feliz si decido seguir mis instintos y la hago pedazos en estos momentos´´ Pensaba la chica refrenando sus ganas de matar a la pelinegra, aunque la sonrisita de suficiencia de su acompañante se lo estaba poniendo muy difícil.

-Je je, ya veo, entonces que, ¿eso no te hace depender de mi?- Sonrió la chica con malicia- bueno, si te arrodillas ante mí y me suplicas dejare que sigas caminando a mi lado jo jo jo jo jo...

-Tu...- Gruño la Sekirei cada vez mas furiosa- ¡antes muerta que hacer eso!- Grito furiosa y sin esperar nada mas continuo adelantándose a la pelinegra.

-Je!, vaya carácter que tiene- Murmuro esta con una sonrisa torcida- una pequeña bromita y explota como un volcán… definitivamente hay personas que carecen del sentido del humor.- Dicho lo cual, la chica se encogió de hombros y siguió a su improvisada compañera antes de que se perdiera.

``Después de todo es la amante de Onii-chan y dudo mucho que se sienta feliz de que se pierda´´.

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-Gracias por su compra- Lo saludo la cajera al salir de la tienda.

-Hmm, compre más de lo que tenía planeado- Murmuro Minato mientras observaba sus compras con ojo crítico- bueno, ahora tenemos a alguien más con nosotros, ¿no es así Kyotaro?- Le pregunto a su hijo de forma cariñosa.

-¡Cuidado!- Grito alguien de repente.

-¿Huh?- El chico observo sorprendido a su izquierda y derecha no encontrándose a nadie hasta que la misma voz volvió a gritar obligándolo a levantar el rostro justo a tiempo para ver unos ojos castaños a milímetros suyos antes de ser literalmente arrollado y empujado hacia atrás cayendo al piso.

Ahora, teniendo a su pequeño hijo de siete meses colgando de su espalda, Minato no podía darse el lujo de dejarse caer puesto que terminaría aplastándolo a causa de su peso mucho mayor, razón por la cual y muy a su pesar, soltó las bolsas dejándolas caer y deteniendo a tiempo su caída con sus manos, asegurándose de no dañar al pequeño Sahashi.

-Ufff, eso estuvo cerca- Suspiro Minato en tanto soportaba con sus brazos echados hacia atrás el peso de su cuerpo.

Una vez recuperado de la sorpresa y del golpe, Minato se incorporo con torpeza sacándose al bebe de la espalda para comprobar que no tuviera ninguna herida, tras lo cual lo volvió a dejar en su espalda al tiempo que volvía su vista a la persona que aun junto a él, le pedía disculpas de rodillas.

-Lo siento, lo siento, de verdad lo siento, no era mi intención chocar contigo, fue un simple error de cálculo je je, nunca debí saltar tan alto je je je...- Se disculpaba la chica con una sonrisa nerviosa.

-¿Saltar?- Se intrigo Minato.

-Eh, no, quiero decir eh... aja ja ja ja no me hagas caso, solo estaba divagando je je je si...- Balbuceaba la chica mientras se rascaba la cabeza cada vez más nerviosa

``Aunque diga eso, claramente vino desde arriba ¿no?, ¿pero... cómo?´´ Pensaba el pelinegro en tanto observaba atentamente a la joven delante suyo la cual era muy bonita con ojos castaños y un largo cabello del mismo color atado en una coleta lateral, vestía un jeans recortado hasta las rodillas y una camiseta de manga larga de color rosa con las mangas violeta y una estrella dorada en el medio que se ajustaba a su torso haciendo notar con bastante claridad el gran tamaño de sus pechos.

-Ah, hmm, ¿tú eres?...- Quiso saber Minato.

-Uzume, ese es mi nombre je je, ¿y cuál es el tuyo?- Le devolvió sonriendo con simpatía.

-Minato, Minato Sahashi- Respondió el Ashikabi inclinándose y ofreciéndole una mano para ayudarla a levantarse.

-Hmm, gra... gracias...- La chica le volvió a dar una sonrisa aun más deslumbrante que antes al tiempo que tomaba su mano y se incorporaba, notando al hacerlo al pequeño humano que el chico había vuelto a colocar detrás suyo- ¿eh?, ¿tienes un bebe en tu espalda?- Señalo un poco sorprendida.

-Si, su nombre es Kyotaro Sahashi- Le informo sonriéndole.

-¿Sahashi?, ¿no era ese tu apellido?-

-Aja-

-Lo cual quiere decir...-

-Si, es mi hijo-

-¿Tu hijo?- Volvió a sorprenderse la chica quedándose un momento sin palabras- ¡vaya!, ¡eso es genial!

-¿Lo crees?-

-Claro, tener un hijo debe de ser muy bonito- Sonrío la chica- ¿que edad tiene?

-Ah, hmm, cumplirá siete meses en 10 días- Contesto Minato sintiendo una especie de orgullo por el crecimiento de su hijo.

-Eso es grandioso…- Musito Uzume.

Al mismo tiempo ambos volvieron su vista hacia las bolsas del Ashikabi tiradas en el suelo, notando como de una de ellas sobresalía algo viscoso.

-Ah... los huevos... están rotos...- Murmuro Minato lentamente

``Ah, ah.. y justo cuando no me puedo dar el lujo de desperdiciar nada...´´ Se lamento el pelinegro.

-Lo sientooooooo...- Se apresuro a disculparse Uzume bajando la cabeza con pena.

-Ah, no, está bien no te preocupes- Trato de tranquilizarla el chico.

-¿Como no voy a preocuparme si por mi culpa tus compras se...¡AH!- La chica se interrumpió a si misma enderezándose de golpe y dirigiéndole otra sonrisa al pelinegro- ¿qué te parece si te los vuelvo a comprar?, después de haberte arrollado de esa forma tan desagradable es lo mínimo que tendría que hacer...

-No, está bien, ya te dije que no hay problema-

-Claro que lo hay y además no tienes que preocuparte aquí tengo más que suficiente para... ah... olvide que Miya siempre me da el dinero justo cuando me manda a hacer las compras...- Musito la castaña que había sacado su billetera y la había abierto enfrente del Ashikabi.

-Sabes, realmente no es necesario que...-

-¡Cierto!- Exclamo la chica de repente sobresaltando al joven, en tanto revolvía en los bolsillos traseros de su pantalón y sacaba un poco mas de dinero- Miya también suele darme dinero para unos bocadillos por hacerle los mandados je je je, será una pena no poder disfrutarlos pero aun así valdrá el gasto si es por ayudarte.

-Este, te repito que no...-

-Esta bien no te hagas problemas, después de todo son solo golosinas ja ja ja-

``Esta chica no sabe escuchar´´ Se dijo mentalmente el joven dando un profundo suspiro.

-Bien, como quieras- Cedió al fin ocasionando que la sonrisa de la castaña creciera el doble de su longitud- por cierto... esta Miya de la que hablas...

-Ah, es la casera de la Posada en la que vivo, es una gran persona aunque... no te recomiendo que te le acerques cuando está enojada... Miya da mucho miedo cuando se enoja- Le dijo Uzume reprimiendo un escalofrió.

``Hablando de caseras aterradoras´´ Pensó el pelinegro.

-Hmm, lo tendré en cuenta si alguna vez la veo- La agradeció el chico, para acto seguido reingresar a la tienda esta vez acompañado de la alegre chica que iba por delante de el.

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-Estoy de vuelta- Murmuro la inexpresiva Akitsu al tiempo que entraba en la posada donde se alojaba.

-Al fin regresas- Le devolvió la voz suave de otra chica sentada del otro lado de una mesa de donde se encontraba la recién llegada- siempre tan lenta... ¿Qué te tomo tanto tiempo esta vez?...

-Homura...- Musito la castaña volviendo sus ojos a la chica, de corto cabello gris y ojos rojos, tenía una figura delgada y ágil de esbeltas proporciones- creí que estabas en tu trabajo.

-Lo estaba... pero recibí un llamado de Takami diciendo que debido a algo imprevisto la Nº 108 había quedado libre antes de tiempo y que necesitaba que la cuidara, pero, hasta donde yo recuerdo, ¿no era tu turno de patrullar las calles?, entonces dime... ¿porque fui yo la que recibí la llamada eh?- La interrogo con pequeñas muestras de enfado en el rostro a pesar de que estaba sonriendo.

-...-.

-...-.

-... Quien sabe...- Respondió al fin desviando sus fríos ojos.

-...-.

-¡¿Huh?, ¡¿eso es todo lo que tienes que decir?- Se desespero la peligris elevando un poco el tono de su voz.

-...-.

-...-.

-... Si...-.

-Kggg... ¿Dónde tienes tu celular?...- Le pregunto tratando de controlarse y no lanzarse sobre la castaña.

-Aquí mismo...- Musito la chica mientras metía la mano en uno de sus bolsillos.

Sin embargo, pasaron unos segundos y la chica continuaba buscando hasta que...

-Ah... creo que lo perdí...- Murmuro con su rostro impasible como de costumbre.

-¡Y AHÍ TIENES LA RAZON DE POR QUE FUI YO LA QUE RECIBIO LA LLAMADA!- Exploto finalmente Homura- ¡con este ya van tres celulares que pierdes!

-Esta bien, Homura-tan, no es necesario que te enfades tanto- Intervino otra chica ingresando en ese momento al tiempo que se acomodaba unas gafas sobre el puente de su nariz.

La recién llegada, tenia un largo cabello de color rojo y ojos del mismo color, llevaba puesto un vestido tradicional chino de color claro que lucia sobre una figura delgada y de grandes pechos.

-Matsu- Musito Homura volviendo sus ojos hacia la chica- ¿y Uzume?.

-Salio- Le respondió con simpleza- Miya-tan la mando a compras algunas cosas.

-Ya veo…- Musito la peligris.

Tras eso se hizo un silencio en el que tanto Akitsu y Matsu, tras darse un mutuo saludo escueto se sentaron a la mesa ambas extrañamente en las puntas opuestas de la peligris.

Sin embargo, el silencio no duro mucho como Homura retomo su discusión con Akitsu lo que llevo a ambas a entablar una pelea que fue rápidamente detenida por la aparición de la casera de la posada.

Esta era, en apariencia, una joven mujer que promediaba los veinte años, de largo cabello púrpura y ojos del mismo color, era delgada y de facciones muy bellas y elegantes.

-¿No les eh dicho ya que están prohibidas las peleas en la posada?- Les pregunto esta sonriéndoles con una dulzura que contrastaba enormemente con el miedo y el terror que inspiraba, apoyando sus palabras en una cuchara de madera que portaba en sus manos.

-Si, lo siento Miya- Se disculpo Homura frotándose el Chichón en la cabeza.

-No volverá a pasar- Musito Akitsu que hacia lo propio sobre su cabeza.

-¿Y por qué a mi también?- Se quejo Matsu imitando los movimientos de las otras dos en tanto pequeñas lagrimas brotaban de sus ojos.- yo no estaba peleando…

-Eso fue por no haber detenido la pelea- Le dijo Miya con la misma sonrisa.

-No seas ridícula Miya-tan, de ninguna forma seria capaz de frenar a estas dos- Le replico la pelirroja.

-¿Hmm?, ¿has dicho algo?-

-Nada…-

-Así esta mejor, y ahora sean buenas señoritas y aguarden tranquilas a que termine de preparar la comida ¿han entendido?-

-Si- Contestaron a una las tres sin osar oponerse a la tétrica casera.

-Tch, esto es tu culpa Akitsu- Le dijo Homura contrariada- si no fuera por tu mente lenta esto no habría pasado… ahhh, en serio, ¿Qué diablos pasaba por la mente de Takami cuando me emparejo contigo?

-Takami me dijo que necesitas a alguien que te bajara un poco a la tierra- Murmuro Akitsu en tanto sus ojos se desviaban a los pechos de tamaño medio de Homura.

-¿Huh?, ¡¿de que demonios estas hablando?- Exclamo enrojeciendo ante la mirada de la castaña en tanto se cubría sus pechos abrazándose a si misma- ¡¿y a que viene esa mirada de ''yo gane''?- Le grito.

``¡Huh?, ¿a que viene eso de ''cara de yo gane''? Se extraño Matsu quien en ningún momento vio el más mínimo cambio en el semblante somñoliento de la castaña, ``Akitsu se parece a un cuadro de pintura, siempre tiene la misma expresión, ¿Cómo diablos es capaz Homura de ver señales en ese rostro?´´.

-No se de que hablas- Musito Akitsu cruzando ''casualmente'' sus brazos por encima del abdomen lo que hacia elevar y destacar aun mas sus pechos mucho mas grandes que los de la peligris.

-Kggg, ¡no te hagas la desentendida!- Se enfado, tomando como un insulto la actitud de la Sekirei de Hielo- ¡claramente lo estas presumiendo!.

-Repito, no se de que hablas- Susurro la castaña desviando el rostro en le que por un segundo se vio una fugaz sonrisa.

-¡Y ahora te estas riendo en mi cara!-

-Ya, ya, cálmate Homura-tan- Trato de apaciguarla Matsu- después de todo el tener los pechos grandes no lo es todo en la vida ¿no es así?.

Conforme decía eso, la chica se desperezaba levantando ambos brazos por sobre su cabeza y estirándose hacia atrás con lo que su parte delantera sobresalía hacia delante dejando ver con toda claridad el contorno de sus pechos mucho mas grandes que los de la propia Akitsu.

``¿Por qué tengo este sentimiento de derrota?´´ Pensaban al unísono Homura y Akitsu al verse ambas en clara desventaja ante la pelirroja, motivo por el cual las dos sintieron como la ira iba creciendo dentro de ellas.

-Je je, me alegra que hayan entendido ustedes dos eh… ¿Are?, ¿Por qué sus semblantes se volvieron mas serios que antes?, ¿eh?, ¿y ahora por que hacen aparecer sus poderes aquí en medio de la sala?, ¿y por que me miran de esa forma tan tenebrosa?- Gemía la chica de lentes mas asustada que nunca, cuando vio que Homura hacia parecer una pequeña llama de su mano y Akitsu pequeños trozos de hielo que flotaban a su alrededor- ¡Miya-tan!- Grito la pelirroja escudándose en lo ultimo que podía salvarle la vida.

-¿Homura-san?, ¿Akitsu-san?, ¿acaso debo repetirles que no se permite pelear dentro de la posada?- Les dijo desde la cocina haciendo que ambas tras dar un suspiro resignado cancelaran sus poderes- …si quieren pelear… háganlo afuera…

Como toda respuesta una tenue sonrisa apareció en los labios de las guardianas Sekirei en tanto ambas volvían sus ojos hacia una mas que aterrada Matsu que ya se estaba persignando.

-¡Miyaaaaa-taaaaaaan!...-

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-Kuruse Onee-chan, ¿ya llegamos?- Pregunto una niña pequeña de aproximadamente 10 u 11 años, de largo cabello rubio e impactantes ojos verdes que portaba un vestido de una pieza, a su compañera.

-Ah, hmm, no... aun no Ku-chan...- Le respondió esta, una chica joven de corto cabello rubio, y ojos verdes oscuros, llevaba puesta una chaqueta corta de color claro sobre un vestido de color rojo con una cinta amarilla en su cintura que lo dividía y unos guantes de lucha rojos.

Había conocido a la más pequeña en las instalaciones del M.B.I siendo ambas Sekireis, se habían llevado muy bien desde entonces dada la casualidad de que los números que las representaban eran exactamente el doble de la otra siendo ella Kuruse, la Nº 54 y la niña Kusano, la Nº 108, quien era también la más joven de todas las Sekireis en el juego, hasta que un día le toco ser liberada en la capital teniendo que separarse para poder encontrar a su Ashikabi destinado, y así lo hizo no sin antes prometerle que se volverían a encontrar cuando fuera su turno de salir.

Sin embargo, nunca espero poder cumplir su promesa tan rápido cuando pocos días después, estando en la búsqueda de su Ashikabi al que aun no había podido encontrar, volvió a ver a la pequeña en el parque de la ciudad siendo perseguida por otra Sekirei y su joven Ashikabi.

Rápidamente, había procedido a ayudarla salvándola y escapando con ella, teniendo desde ese momento que escapar sin descanso de las Sekireis del chico que ya no solo las seguían por la niña sino también por ella al enterarse de que tampoco tenía a su Ashikabi.

La joven continúo caminando sujetando en todo momento la mano de la pequeña, portadora de una tarjeta VIP del M.B.I tenía acceso a una importante cantidad de dinero que le permitía alojarse en cualquier lugar de hospedaje que quisiese, sin embargo el hecho de estar siendo continuamente perseguidas no les dejaba permanecer en un mismo sitio por demasiado tiempo y cada dos o tres días se veían e la necesidad de buscar un nuevo lugar para vivir por temor a ser encontradas.

-Aguarda un poco mas Ku-chan- Murmuro la Sekirei observando a su alrededor buscando con la vista un hotel o algún otro sitio para quedarse, mientras menos llamativo mejor para ellas- ya encontraremos un nuevo lugar...

-Kuruse Onee-chan, ¿realmente es necesario cambiar de lugar?-

-Por supuesto que si Ku-chan, ¿acaso quieres que ese chico te de alas?-

-¡No!- Negó la niña sacudiendo la cabeza con fuerza- Ku solo quiere estar con su Onii-chan...-

-¿Tu Onii-chan?...- Se extraño Kuruse.

-Hum, Takami Nee-chan lo llamo Ashikabi y me dijo que es quien estará junto a Ku para siempre-.

-Así es- Asintió la chica mayor entendiendo a que se refería- y ese chico no es tu Ashikabi destinado así que si deseas estar con tu Onii-chan, definitivamente necesitamos buscar una nueva casa para vivir.

-Hum- Asintió la niña- entiendo, en ese caso Ku aguantara el cansancio y seguirá con Kuruse Onee-chan.

-Je je, así se habla Ku-chan- La felicito su compañera sonriendo.

Tras eso, las dos siguieron caminando en silencio cuando, aprovechando una pequeña parada, la pequeña recomenzó la charla.

-Kuruse Onee-chan, ¿tú también estas buscando a tu Onii-chan?-

-¿Mi... Onii-chan?- Se sorprendió la chica tentada a soltar la carcajada- ah, hmm, si, este... yo también estoy buscándolo... a mi Onii-chan...

-¿Y cómo es tu Onii-chan?, ¿alguna vez lo has visto?-

-Ehh, no, nunca, de hecho, ¿sabes una cosa Ku-chan?, ninguna Sekirei conoce a su Ashikabi, nosotras solo lo reconocemos por nuestras reacciones cuando estamos junto a él- Le explico la chica con paciencia.

-Entonces, ¿eso significa que el Onii-chan de Kuruse Onee-chan, también puede ser el Onii-chan de Ku?-

-Hmm, pues... si, ahora que lo dices es posible que eso ocurra, aunque al mismo tiempo es también bastante difícil de que ocurra- Le dijo tratando de no ilusionar demasiado a la niña.

-¿Eh?, ¿Kuruse Onee-chan no quiere estar con Ku?-

-¿Huh?, claro que si- Le sonrió la chica.

-¿Y entonces?, si ambas tuviésemos al mismo Ashikabi no tendríamos que separarnos nunca-

-Je je, si en eso tienes razón Ku-chan pero ¿sabes?, es realmente muy complicado que dos Sekireis reaccionen a un mismo Ashikabi, siendo que para que eso ocurra este debe de ser muy fuerte- Le explico Kuruse a la pequeña la cual escuchaba con total atención- y desde luego yo también creo que sería grandioso si Ku-chan y yo tenemos al mismo Ashikabi solo que, ¿estás realmente segura de eso?, el tener al mismo Ashikabi nos convertirá automáticamente en rivales de amor je je, ¿eso no te preocupa?.

-¿Rivales de amor?- Pregunto la niña sin entender.

-Ah, no te preocupes por eso ja ja ja...-

-Mnn, no, siempre y cuando Kuruse Onee-chan este con Ku, Ku estará feliz de que tengamos al mismo Ashikabi- Le sonrió la pequeña con inocencia.

``Eso dice ahora, pero en cuanto le tome cariño a su Onii-chan de seguro preferirá pasar mucho más tiempo con el que conmigo´´ Pensaba la chica suspirando mentalmente.

-Bien- Continuo Kuruse con calma en tanto acariciaba con ternura la cabecita de su compañera- sin embargo como no consigamos un lugar para escondernos esas palabras no valdrán absolutamente nada.

-Asi es- Las interrumpió una voz, sobresaltándolas- pero por más que escapen siempre las encontraremos.

Cerca de ellas aparecieron dos Sekireis con las que ya se habían encontrado con anterioridad, una de ellas era la Nº 43 Yomi, una chica de largo cabello castaño y ojos del mismo color, llevaba un traje de volados blanco con rayas negras a los lados y lo que parecía ser una guadaña en sus manos, la otra era la Nº 38 Mitsuha, una chica rubia con el pelo recogido en dos trenzas laterales, tenía un vestido único de color negro con una franja amarilla en el medio y largas medias negras que le llegaban hasta los muslos con un látigo colgando de su cintura.

-Han hecho un buen trabajo escapando de nosotras hasta ahora pero, después de un tiempo eso ya resulta algo fastidioso- Les dijo Yomi.

-Y además, Mikogami-sama se enojara con nosotras si no las llevamos de vuelta con él- Continúo Mitsuha.

-Pues mucho me temo que su Ashikabi seguirá enojado con ustedes ya que de ninguna manera iremos...- Murmuro Kuruse en tanto empujaba suavemente a Kusano con su mano izquierda hasta dejarla exactamente detrás suyo mientras que de su mano derecha extendida se originaba una luz que al desaparecer dejaba un tridente dorado en su lugar.

-¿Eh?, ¿Eres estúpida?, ¿lo eres verdad?- Se burlo Yomi con malicia tras verla empuñar su arma puntiaguda- ¿realmente crees que puedes ganar tu sola contra nosotras dos?.

-Tch, no te creas tanto solo porque fuiste capaz de escapar de nosotras la ultima vez- Le advirtió Mitsuha en tono despectivo- no hay forma en que puedas ganar en un dos contra uno, y desde luego ni siquiera necesitaríamos ponernos serias.

-Kuruse Onee-chan- La llamo Kusano un poco asustada, no tanto por ella misma si no por su amiga quien tendría que pelear ella sola contra ambas.

-No te preocupes Ku-chan, de alguna manera saldremos de esta... je je je siempre lo hacemos ¿verdad?-.

-Ke!, esta tipa está empezando a molestarme- Murmuro Mitsuha.

-Ya somos dos- Convino Yomi con la misma mueca de fastidio de su compañera.

-Pues en ese caso basta de hablar y que comience la pelea- Les dijo Kuruse con mucho valor ahora que todo estaba decidido y que sabía que solo podía sobrevivir luchando.

-¡Tu lo pediste!- Gritaron a una Yomi y Mitsuha lanzándose sobre Kuruse.

Esta ya las esperaba con su tridente en sus manos, salió al encuentro de sus oponentes con la intención de alejarse lo más posible de Kusano para que la pequeña no saliera herida en la pelea y descargo un golpe hacia adelante como si de una lanza se tratara obligando a las Sekireis a separarse saltando al aire.

Yomi fue la primera en entrar en acción, usando su guadaña, la agito creando ondas cortantes en dirección a Kuruse que esta esquivo a tiempo, para acto seguido trenzarse en un combate a corta distancia utilizando sus armas blancas para atacar y defenderse.

Mas el intercambio de golpes no duro demasiado debido a que Mitsuha intervino atrapando la pierna derecha de Kuruse arrojándola al aire en donde recibió un par de cortes de la guadaña de Yomi.

Usando su tridente, Kuruse se libro del látigo de Mitsuha, retirándose unos metros creando un espacio entre ellas y sus enemigas.

-Oh, mira eso, sus ropas se han desgarrado un poco- Comento Yomi con perversidad- pero que Sekirei tan descarada, ¿en donde debería cortarla a continuación?.

-En cualquier lado estaría bien- Murmuro Mitsuha sin interés- siempre y cuando no la matemos, desgraciadamente el amo la quiere viva.

-Sí, lo sé no te preocupes, es solo que ya sabes, sería un gran regalo para Mikogami-sama si se la entregamos desnuda oh jo jo jo jo...-

``¿Y es a mí a quien llama descarada?´´ Se pregunto Kuruse viendo a la Sekirei castaña con un gotita de sudor en la cabeza en la perversidad de su enemiga.

La pelea continuo, siendo esta vez Mitsuha quien ataco primero haciendo alargar a su látigo con el que intento golpear a la Sekirei rubia destrozando el suelo en su lugar una vez que esta lo había evadido.

Sin perder tiempo, Kuruse hizo aparecer múltiples tridentes a su alrededor lanzándolos como proyectiles hacia las Sekireis del Sur que volvieron a separarse yendo cada una por su lado.

Yomi volvió a agitar su guadaña atacando a Kuruse que se defendía con su tridente.
Acercándosele nuevamente Yomi intento cortarla con su arma solo para encontrase otra vez con el arma de la rubia.

Utilizando el principio chato de su tridente, Kuruse detuvo en seco la guadaña de Yomi, para acto seguido bajarla de golpe al suelo dejándola trabada entre su arma y el duro suelo del asfalto.

Aprovechando esto, la rubia dio un salto apoyándose en su arma clavada al suelo y pateo a Yomi en la cara arrojándolo unos metros pero sin tirarla.

Viendo que estaba distraída con su compañera, Mitsuha se abalanzó sobre ella atacándola por la espalda, solo para ser fácilmente esquivada por su enemiga quien la golpeo fuerte en el estomago con el asta del tridente y luego en la cabeza con el dorso del arma como si fuera un bate de beisbol mandándola a volar lejos.

-Gah!- Escupió Mitsuha una vez que aterrizo a pocos metros de Yomi- esa maldita.

-Ese tridente es una verdadera molestia, ¿`puedes hacer algo con el Mitsuha?- Le pregunto Yomi.

-¿Huh?, ¿de qué hablas?, ¿no has visto que es capaz de regenerarlos de la nada?-

-Sí, pero no podrá hacerlo si no le damos tiempo...- Sonrió la castaña.

-Je, entiendo- Murmuro Mitsuha devolviéndole una sonrisa cómplice- solo asegúrate de no lastimarla... mucho...

-Por supuesto, después de todo será nuestra compañera- Le respondió Yomi en tono inocente.

Tras eso y luego de recuperar su guadaña del suelo, Yomi se lanzo nuevamente contra Kuruse atacándola de forma más agresiva que antes creando una onda cortante tras otra dejando a la rubia en total estado de defensa sin poder apenas moverse.

-¡Kuruse Onee-chan!- Grito en ese momento Kusano, pero ya era demasiado tarde, el látigo de Mitsuha ya se había apoderado del tridente de la rubia y lo arrojaba lejos dejándola indefensa.

-¡Ahora!- Rugió Yomi en respuesta enviando una onda cortante especialmente grande que impacto de lleno en su oponente desgarrando sus ropas y dejándola semidesnuda.

Kuruse, que había resistido el ataque de pie, cayó de rodillas, escupiendo sangre debido a los múltiples cortes de su cuerpo.

-¿Eh?, ¿ya se acabo?- Se burlo Mitsuha detrás suyo en tanto delante Yomi levantaba su arma una vez más.

-¡Kuruse Onee-chan!- Exclamo Kusano dando un paso hacia ella.

-¡No vengas!- Le grito su amiga frenándola en seco- ¡quédate ahí Ku-chan!.

-Sí, así es, mejor quédate ahí... ¿o es que acaso también quieres que te desnude?- Le inquirió Yomi provocando un escalofrió de miedo en la pequeña.

-Tú, ¡maldita pervertida!- Se enojo Kuruse poniéndose lentamente de pie debido a su enfado.

-Vaya, vaya, tal parece que la pelea no había terminado después de todo- Sonrió la castaña en tono burlón- sin embargo te recomiendo que te detengas, si la lucha sigue no respondo el que salgas viva del enfrentamiento, lo que por supuesto sería malo para nosotras puesto que nuestro maestro te quiere viva.

``Duele, duele, mis heridas duelen mucho, pero, si me rindo ahora terminare con quien no debo... y Ku-chan también... yo puedo estar bien con eso pero, ella es muy pequeña y no se merece eso...´´ Pensaba Kuruse en medio de sus esfuerzos por levantarse.

-¡ja!, pues me importa muy poco lo que desee tu Ashikabi- Le dijo la rubia en tono despectivo- no me llevaras... ni a mí ni a Ku-chan... ambas... tendremos a nuestro Ashikabi...

Conforme iba hablando la Sekirei había logrado incorporarse del todo y hacer aparecer otro tridente.

-Es inútil, has recibido demasiado daño de mi guadaña- Murmuro la Sekirei del sur- si recibes otro de mis ataques es muy probable que el daño sea irreversible y pierdas tu marca.

-Pues eso sería mucho mejor que caer en las manos del Ashikabi equivocado- Musito la chica.

-Bien, si tanto deseas morir... te complaceré...- Susurro la Sekirei con sadismo- no creo que a Mikogami-sama le afecte perder una Sekirei si le llevamos otra ja ja ja.
Y tomando su guadaña se lanzo sobre la temblorosa Kuruse.

-¡Muereeeeeee!- Bramo la chica con sus ojos bañados de intenciones asesinas.

-¡Kuruse Onee-chaaaaan!- Grito Kusano impotente mientras veía a su amiga estar a punto de ser ultimada por la otra.

-¡Festival de agua!-

-¡GOBUH!- Exclamo Yomi cuando, salido de la nada, un potente chorro de agua la arrojo con violencia a varios metros de su objetivo.

-¡¿Qué demonios?- Farfullo la Sekirei una vez incorporada- ¡¿Quién ha sido?

-De verdad, ¿Qué tan deshonradas pueden ser?, luchando dos contra una e intimidando a una niña pequeña- Murmuraba desde lo alto de un edificio cercano una mujer, de largo cabello rubio que le llegaba hasta la cintura, tenía una muy bella figura y hermosas facciones realzadas por unos llamativos ojos azules, vistiendo un traje negro algo revelador que dejaba a la vista la parte alta de sus enormes pechos.

-¡¿Quién eres?- Le espeto Mitsuha tan contrariada con la interrupción como su compañera.

-Nº 09 Tsukiumi- Se presento la chica de forma algo majestuosa.

-Numero 09...- Repitió Mitsuha sin mucho interés.

``¿Una de un solo digito?´´ Se sorprendió Kuruse algo impactada. ``¿Qué hace aquí una Sekirei tan poderosa?´´.

-¿Y?, ¿Qué demonios quieres?, viniendo aquí a interrumpir las peleas de otras- Inquirió Yomi en tono irritado, ya que, y al igual que su compañera, no se veía para nada impresionada de estar ante una Sekirei de un solo digito, probablemente por que desconocía lo que estas eran capaces de hacer.

-¿Pelea?, ¿en dónde? Yo no vi ninguna- La contradijo Tsukiumi- lo único que yo vi fue una injusticia en donde dos Sekireis se aprovechaban de su número para atacar a otra.

-¡¿Quien ah pedido tu opinión?- Le grito Yomi cada vez más molesta con la rubia recién llegada- numero único o lo que seas, ¡si no te largas de aquí te despedazare a ti primero!

Por toda respuesta recibió una sonrisa burlesca de la Sekirei lo que termino por exacerbar los nervios de la castaña, que ya sin ningún tipo de reservas se lanzo de forma imprudente sobre la nueva Sekirei.

Al mismo tiempo, Mitsuha hacia lo propio atacando a la rubia por el otro lado.

-¡Mhpm!, por lo visto ni siquiera tienen intenciones de arrepentirse por sus acciones vergonzosas- Murmuro Tsukiumi con sus brazos cruzados bajo su enorme busto con lo que solo conseguía hacerlo destacar aun más de lo que ya lo hacía.

-¡Muereeeeee!- Grito Yomi sacudiendo su guadaña con la intención de cortarla.

Sin inmutarse, la rubia descruzo sus brazos y salto en el aire dejando pasar las ondas cortantes que impactaron en Mitsuha que venía desde el otro lado.

-¡Mitsuha!- Exclamo la castaña.

-¿Dónde estás mirando?- Le susurro la voz de Tsukiumi junto a su oído.

-¿Eh?- Y antes de que pudiera voltearse otro potente chorro de agua golpeo sus costillas arrojándola sobre su compañera dejándolas a ambas tiradas en un montón patético e inconsciente sobre el suelo.

-Mhpm!, así que después de todo eso es todo lo que tienen ¿eh?- Comento la Sekirei en todo decepcionado- bueno, no se podía esperar demasiado de Sekireis que luchan de forma tan deshonrosa.

Y tras esas palabras, la Sekirei se dio la vuelta y dio un salto lista para irse hasta que...

-¡Espera un segundo!- Grito a sus espaldas una voz, lo que la obligo a voltearse creyendo que era una de las Sekireis con las que acababa de luchar que habían recuperado la conciencia.

Sin embargo quien le hablaba no era ninguna de sus enemigas si no, la Sekirei a la que acababa de salvar y su pequeña compañera.

-Oh, son ustedes...- Murmuro la mujer con algo de desinterés- no se preocupen, no necesito que me den las gracias, después de todo solo hacia lo correc...

-¡No se trata de eso!- La interrumpió Kuruse quien la miraba con una extraña luz en los ojos.

-¿Huh?-

-Lle... ¡llévanos contigo!- Le grito de golpe en tanto la niña a su lado, que tenia el mismo brillo en sus ojos, asentía tímidamente a las palabras de su amiga.

-¿Huh?, ¡¿Huuuuuuuuuh?...-

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Minato caminaba por las calles otra vez solo en compañía de su hijo, se había despedido de Uzume luego de que ella le comprara la mercadería que había echado a perder al llevárselo puesto.

-Hmm, esa chica… por algún extraño motivo se me hace familiar- Murmuraba el pelinegro absorto en sus pensamientos casi sin darse cuenta por donde iba.

Y justo en ese momento…

-¡Cuidado ahí abajooooo!...- Grito la voz de una chica.

Esta vez, ya con la experiencia de lo ocurrido hacia pocas horas atrás, Minato no volvió su vista hacia los costados, sacándose rápidamente la mochila porta bebes de la espalda dejándola a un lado y miro directamente al cielo esperando casi seguro de que algo volviera a aplastarlo contra el suelo.

Segundos después, y tal y como había supuesto, los enormes pechos de una chica se estrellaron contra su cara enviándolo al suelo y dejándolo unos momentos aturdidos.

``¿Que diablos?, ¿hoy es el día en el que llueven mujeres?´´

-Lo siento- Se quejo la voz adolorida de la persona encima suyo.

Minato levanto la cara para ver a una chica de largo cabello castaño que le caía en una larga cola de caballo por la espalda e iba vestida de una forma extraña que le recordó mucho a las ropas de Benitsubasa.

-Ah, este… ¿estas bien?- Le pregunto a la chica- ¿te has lastimado en alguna parte?

En reacción a su pregunta recibió la sonrisa más deslumbrante que alguien la hubiese dirigido en toda su vida.

-No, estoy bien, gracias a usted eh…- La chica dejo sus palabras en el aire tratando de averiguar su nombre.

-Minato- Se apresuro a dárselo el chico- mi nombre es Minato Sahashi.

-Mucho gusto Minato-san- Se presento a su vez la castaña de forma muy educada- yo soy Musubi, la Sekirei Nº 88.

-¿Sekirei?- Se asombro Minato entendiendo por fin el por que de sus ropas tan estrafalarias- de modo que tu eres como Benit…

-¿Minato?...-

-¿Onii-chan?...-

-Ah…- Lentamente, y como pudo, puesto que aun se hallaba tirado en el suelo con la castaña encima suyo, el joven giro su cabeza para ver de pie a pocos metros de ellos a su Sekirei y a su hermana menor Yukari, ambas con sus bocas por el suelo y los ojos desbordantes ante lo que interpretaban de la situación, por supuesto ni necesario es decir que ninguna se veía muy feliz- ho… hola… ¿están bien?

-¡Minato/Onii-chan!- Mascullaron al mismo tiempo con sus cuerpos temblando de ira- ¡¿Quién es esta tipa?

-¿Tipa?- Musito Musubi con ingenuidad aun sin saber lo cerca que estaba de morir por culpa de dos ataques de celos.

Y con su hijo observando todo con ojos curiosos, Minato cerro los ojos preparado para la explosión que no tardaría en ocurrir y que, estaba seguro, cambiaria completamente y de raíz todo lo experimentado hasta el momento en su vida.

``¿Por qué a mi?´´…

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Hola, Hola, Hola, ¿Qué tal?, acá les traigo el capitulo 3 de Un Padre Ashikabi y, tal y como se los había prometido, junto al capitulo 13 de El Destino de las Sekireis, espero que disfruten de la doble subida je je.

Sobre el capitulo y como verán la historia comienza a moverse y de ahora en adelante Minato deberá trabajar muy duro para sobrevivir al concurso ¿Quién es la mejor mama de Kyo-chan?, ¿quien ganara?, ¿habrá una ganadora? ¿o terminara todo en un masivo empate? XDDDD.

No adelantare nada para el siguiente capitulo, tan solo diré, para aquellos que desean que siga la historia hasta el final, que (y al igual que el destino de las Sekireis) ''ya eh planeado la historia hasta el final'', de modo que, salvo que salga a la calle y me atropelle un auto (condenada suerte seria la mía si me pasara eso ¬¬), continuare con la historia hasta el final je je.

Bien, bien, bien, hasta aquí todo lo relacionado al capitulo 3, ahora les toca a ustedes dejarme un pequeñito review que hará muy feliz a su servidor y decirles ''nos vemos en el capitulo 4'', Sayonara.